Fría
¿Cuándo pasó? ¿Cómo paso? Y... ¿Por qué?
¿Por qué caí tan rendida a tus pies?
Arrugué con fuerza el papel en mis manos. Otra carta desechada sobre el suelo, que ya estaba tapizado por ellas.
¿Qué quería lograr contándote mi historia? Nada... estoy segura que no lograría nada.
Es demasiado arriesgado. No puedo decirte todo lo que me pasó por la cabeza en aquel tiempo.
En especial... después de esa noche que dormimos juntas.
Mis ojos se entreabrieron con torpeza, al escuchar un sofocado quejido a mi lado. Al abrirlos por completo, me encontré con su rostro, cerca... muy cerca del mío. Ahogué un grito, nerviosa.
Oh, es cierto... me pediste que me quedara. ¿Pero a qué costo, Korra? ¿Sabes cómo me estoy conteniendo en estos momentos? No... No sabes nada. Nunca sabes nada. Creo que hasta Pabu ya debe de haberse percatado de mis sentimientos por ti.
Tú y tu puta inocente actitud para conmigo, te hace encubrir la verdad. La realidad.
Ascendí la mano, hasta llegar a su cálida mejilla. Sin titubear, la acaricié con el pulgar, limpiando aquellas lágrimas que trataban de escaparse de sus ojos.
Tan suave...
-Tan vulnerable...- susurré, contemplando como su rostro se relajaba, debido a mis cuidados.
Mi visión se deslizó un poco, estacionándose en sus carnosos labios.
... Labios que ya fueron tomados por una persona a la cual, yo también besé.
Sonreí para mi, acariciando su suelto y revoltoso cabello, al darme cuenta que por mucho tiempo, nos besamos de forma indirecta.
Aturdida por mi estúpido pensamiento, arqueé una ceja, para luego dejar caer ambas, desesperanzada.
Soy tan infantil... tanto o peor que tú.
Pero mientras meditaba sobre nuestros encuentros indirectos, sin darme cuenta, mi cuerpo amenazaba con hacerlo absolutamente directo, ya que mis labios se estaban acercando de una peligrosa manera hacia ti.
Descendí los parpados, perdiéndome en la deliciosa fragancia que emanabas. Esto ya era demasiado, no podía controlarme.
Sin embargo, otro quejido de tu parte, esta vez, en forma de sollozo, generó que me alejase de inmediato.
Te observé, perpleja. Estabas teniendo otra de tus tantas pesadillas. Y heme aquí, tratando de abusar de tu amistad, en tal delicado momento de tu vida.
Soy... lo peor.
Limpié tus lágrimas otra vez, y te acurruqué contra mi pecho. Es todo lo que podía hacer. Tú necesitabas a una amiga, no a alguien que te desease desesperadamente. Este no era el tiempo ni el lugar... debía hacérselo entender a mi mente con urgencia.
Decidí intentar volver con Morfeo, lo cual, me resultó una difícil tarea por horas.
Y así, otra mañana llegó. Para mi sorpresa, una cálida caricia sobre mi mejilla, fue lo que me despertó.
-Asami...
Entreabrí los ojos lentamente, para encontrarme con tu sonriente, pero al mismo tiempo, cansado y agradecido semblante.
-Korra, ¿Estás mejor?- susurré, aún sin ser capaz de escapar de tu cama.
Asentiste, sin borrar tu dedicado gesto -Gracias a ti.
¿Gracias a mi? No sabes lo que dices...
-Gracias por quedarte conmigo anoche, prometo no molestarte más con mis caprichos. Sé que has estado cuidando de mi cuando estaba inconsciente.
El latir de mi corazón se aceleró, temeroso, por tus palabras. Yo... no quería que esa fuera la última noche.
-Estaría encantada de dormir contigo siempre, si eso te hace sentir mejor- sonreí con honestidad, sorprendiéndote.
Reíste por lo bajo, para luego negar con la cabeza -No quiero molestarte, y además...-
-¡No me molesta!
Tu cuerpo se irguió ante mi inesperada reacción. Y tu mirada, no tardó en tornarse confundida.
-Q-Quiero decir... eres mi mejor amiga, haría lo que sea para que te sintieras mejor. Solo quiero verte bien y... feliz. - evité sus penetrantes ojos, avergonzada.
Bien, la había cagado. No hay duda de eso.
Eso pensé, hasta que un cálido tacto sobre mi cabeza, acariciándola con cariño, me hizo volverme de nuevo hacia ella.
Pestañeé varias veces, al notar aquella sonrisa tan hermosa que me estabas dedicando.
-Eres muy dulce, Asami. Más de lo que pensé.
No pude responder a tu elogio, porque estaba muy ocupada tratando de tranquilizar a mi pecho, que se oprimía sin darme tregua alguna.
-Perdón por pedirte esto otra vez- me despertó tu habla -pero... ¿Podrías ayudarme a vestirme? Es posible que los gritos de mi madre nos aturdan en cualquier momento- bromeaste, y solo con ello, la pesadez en mi corazón se disipó.
Dibujé una sonrisa de oreja a oreja, asintiendo en el acto -Claro.
Para mi suerte, parece ser que no recordabas el desliz que ayer me abrumó.
Me reincorporé, y te sostuve de los hombros, ayudándote a sentarte. En consecuencia, la sábana se resbaló por tu cuerpo, recordándome que estabas semi desnuda.
Te tapaste de inmediato con los brazos, como si tampoco recordases tan importante detalle -L-Lo siento por eso. Ayer estaba... un poco fuera de mí.
Y de nuevo, allá se alejaba mi querida cordura, dando paso a aquel atrevido y desconocido ser que no sabía que habitaba en mí. Últimamente me costaba mantenerme neutra.
Pero eso... solo era tu maldita culpa.
Mis ojos te examinaron de arriba hacia abajo, sin pudor alguno. Estaba hipnotizada. Tú... me hipnotizabas.
Con extrema cautela, sujeté tus muñecas y aparté los brazos de tu pecho, dejando al descubierto tus simétricos atributos. Te ruborizaste intensamente al observar mi descarado acto.
-No debes avergonzarte, tienes una figura preciosa, Korra- mi voz sonó grave e incitante, y era consciente de ello. De lo que no era consciente, era de dónde había salido tal valor para decir tremenda estupidez.
Reíste un poco, nerviosa por mi inesperado tacto, que parecía no tener intenciones de soltarte -Tonta, deja de bromear.
-Mako habrá disfrutado bastante de... tu esculpido cuerpo...- enfaticé aquello último, clavando mi ahora, perdida mirada en aquel sensible lugar.
-¿P-Pero qué dices?
Te escuché, pero solo en un eco, porque ahora, mi traviesa mente me volvía jugar malas pasadas, imposibilitándome el pensar con claridad.
-¿Vas a negarlo?- te guiñé un ojo, comenzando a deslizar la mano por tu firme vientre, delineando círculos en él -nadie podría resistirse a esto...
Me sorprendí al notar como la piel que estaba acariciando, poco a poco aumentaba su temperatura.
Con el aire entrecortado, volví la visión a ti, hallándote completamente estupefacta y sonrojada.
Diablos...
-¿P-Por qué lo nombras ahora?
Mierda, ella no podía empeorar más la situación.
-Oh... ¿Hice mal?- me atreví a modular, ascendiendo con lentitud la punta de los dedos por su piel, logrando sentir como su cuerpo se estremecía. Me detuve, antes de llegar a rozar un peligroso sitio.
-¿Él sobra, entonces? ¿Ya no lo quieres?
Abriste los ojos de par en par, mientras yo rogaba porque entendieras mi indirecta.
De repente, tu rostro se giró rápidamente hacia el costado, evitándome -Siempre querré a Mako, solo... no funcionamos como pareja. Pensé que ya lo sabías.
-¿Lo quieres como amigo?
-Claro...
-¿Y a mí?
Tus celestes ojos volvieron a clavarse en los míos, cada vez más tímidos e inseguros -¿Q-Qué?
No contesté, solo atiné a observarte con profundidad. Mi boca había dicho de más, y que mi mano no te abandonara, ya era un gran indicio de que no estaba para nada dentro de mis cabales.
Estaba echando todo a perder... pero no podía detenerme. Nunca me había sentido tan fuera de mí. Era como si una furiosa bestia dentro de mí ser me controlase, ignorando el hecho de que te encontrabas en el peor momento de tu vida.
Luego de unos tortuosos segundos, en los cuales no pude dejar de mirarte, sonreíste de lado, con el ceño algo fruncido -Ahora lo entiendo todo.
-¿Huh?
Bajaste los párpados, con cierta arrogancia -Entiendo por qué Mako se fijó en ti.
-¿Y... por qué es eso?
Ampliaste aún más tu mueca, para luego, paralizándome, atajar mi mano que te estaba apresando. No obstante, no la quitaste de su lugar, amplificando mi inquietud.
Acercaste con tal rapidez tu rostro hacia mí, que instintivamente retrocedí. Podía sentir tu cálida respiración rozando mis labios.
-Eres una seductora nata, Asami.
Alcé una ceja, sin entender bien si lo que me dijiste fue un halago o un insulto. Pero antes de poder responderte, la voz de tu madre fuera de la habitación, provocó que saltásemos en el lugar.
-Korra, ¿Quieres desayunar? ¿Te ayudo?
-¡N-No, mamá! ,Asami me ayudará- te alejaste de repente, todavía sin soltar mi muñeca.
¿Qué? ¿Aún querías que te ayude? ¿A pesar de estar... bueno, jugueteando contigo antes?
Regresaste la visión a mí. Sin embargo, esta vez la seriedad adornaba tu rostro -¿Lo harás?
-¿Qué?- musité, ya sin entender absolutamente nada.
-¿Me ayudarás?
Me perdí en sus transparentes ojos unos instantes, para luego asentir con debilidad -Siempre.
Y así fue, obviando la "broma" que le hice antes, se sentó en la orilla de la cama y yo me agaché a su altura. Alcancé su playera, que todavía yacía sobre las sábanas. Ella ascendió los brazos, y se la coloqué.
Parecías perdida en tus pensamientos, mientras yo proseguía con mi acto, concentrada en no desviar la mirada más allá de lo permitido.
Pasé tu brazo por encima de mi hombro, atajando tu cintura, dispuesta a levantarte.
-¿Quieres ir al baño?
Cerraste los ojos, con una tenue y resignada sonrisa -Por favor.
Te llevé hasta él, y con delicadeza, te acomodé sobre el sanitario. Me quedé parada frente a ti, titubeante. El sonrojo en tus morenas mejillas solo se dignaba a aumentar.
-Umm, ¿Quieres que...-
-¡No!- me cortaste, tensa, alzando ambas manos hacia mi -puedo hacerlo sola...
-Claro... si, perdóname- sonreí con nerviosismo y redirigí los pasos hacia la puerta.
-¡A-Asami!
De inmediato me giré hacia ti, expectante -¿Si?
-Quédate cerca, es decir, cuando termine... ya sabes...
Asentí, tranquilizándote.
Al cerrar la puerta, todas las abrumadoras sensaciones que venía conteniendo, me asaltaron de golpe.
Me cubrí el rostro, apoyándome sobre la madera, sin fuerza alguna.
¿Pero qué demonios me pasaba? Antes... ¿Antes que pasó entre nosotras? ¿Qué quiso decir con lo de seductora nata? ¿La seduje? ¿Se enojó? ¡No entiendo nada de lo que sucede!
Su voz llamándome, me despertó de mi meditación.
Con sigilo, abrí de nuevo la puerta. Asomé la cabeza por esta, encontrándome con su avergonzada mirada.
-¿Por qué te quedas ahí parada? Ya he terminado...
-¡Oh! L-Lo siento- me apresuré a llegar hasta ella, sujetando sus hombros en el acto -¿Qué necesitas ahora?
Llevó un dedo a su mentón, pensante -Déjame ver... lavarme, cepillarme los dientes, lo usual. Luego bañarme, aunque de eso se encarga mi madre, pero creo que tendrá que esperar hasta después del desayuno. Tenzin se enojará si no aparezco.
-Bien- asentí, incorporándola y llevándola hasta el lavatorio.
-¿Podrás sostenerme?- inquirió, volteando su rostro hacia mí.
Cuando sus celestes ojos penetraron los míos, no pude evitar que un calor trepara por mi piel. Esto ya estaba yendo... demasiado lejos.
Tentada, me incliné hacia su oído -Si te mantengo cerca, podré hacerlo- musité, logrando que se estremeciera.
Antes de llegar a escuchar una respuesta de su parte, capturé su cintura por detrás con ambas manos, y la apegué a mi cuerpo, logrando sentir sus voluptuosas curvas rozar contra mí.
-¿Así está bien?- murmuré, intentando controlar mi agitada respiración -¿Podrás hacerlo?
-S-Si... podré mantenerme en pie si me sujetas.
-Entonces no te soltaré- continué, sin abandonar mi grave tonalidad.
Dirigiste, ansiosa, la vista hacia el espejo, y empezaste a asearte histéricamente. No pude evitar sonreír de una complacida forma.
Te ponía nerviosa... lo sé. Y tú tampoco podías negarlo.
Detallé como te refregabas la cara varias veces, como si quisieras despertar de un largo letargo. Enseguida comenzaste a cepillarte rápidamente, con la frente arrugada.
Reí por lo bajo, al notarte tan dulcemente perturbada. Sin embargo, una inesperada queja de tu parte, deshizo mi mueca.
-¿Qué pasó?
Quitaste el cepillo de tu boca, haciendo una cara demasiado graciosa a mi parecer -Me pegué... en una encía.
Traté de reprimir una carcajada, sin éxito -Ten cuidado.
Asentiste, desganada -... Es un alivio que seas más alta que yo. Veo que no te causa ningún problema sostenerme.
-¿Huh?- inquirí, arrimándome hacia tu deliciosa figura, generando, sin querer, que te impulsaras un poco hacia adelante, y que tu parte trasera, se impulsase hacia atrás.
Una abrumadora y entusiasmante electricidad me recorrió de pies a cabeza, al sentirte.
Oh, no... no de nuevo.
-¡O-Oye, Asami!- pusiste las manos en el borde del lavatorio, rígida -no te pegues tanto a mí.
Perdida en su ahora, sugestiva posición, que me brindaba una imagen celestial, ascendí los dedos por su vientre, para luego aferrarme a él con ímpetu -¿Por qué?
-P-Porque... me caeré.
-Te dije que no te soltaría. No te dejaré caer, no te preocupes.
Descendiste la cabeza, arrugando las manos en el borde -No es eso lo que me preocupa- susurraste, tanto, que apenas te oí.
Me incliné hacia tu rostro, rozando mi mejilla contra la tuya -¿Qué dijiste?
Temblaste debido a mi acercamiento. Podía observar tu reflejo, cada vez más nervioso, en el espejo.
Fui incapaz de evitar que una satisfecha sonrisa se dibujase en mis labios.
Lamentablemente, la notaste. Tus cejas encorvabas eran la prueba de que no te estabas tomando para nada bien esta situación.
-¿Por qué sonríes así? ¿Crees que esto es un juego?- trató de alejarse de mis brazos -¿Qué disfruto de no poder siquiera hacer esto por mi misma?
Parpadeé varias veces, atónita -Claro que no, Korra, solo quería ayudarte.
-¿Riéndote de mí?
-N-No...
Bufaste, destruyendo mis frágiles sentimientos.
-He terminado, vamos.
Asentí, entristecida por tu enojada tonalidad. Tenías razón... ¿Qué mierda me estaba pasando? ¿Abusando de ti, de esta cruel forma? Me desconocía.
Pero yo solo deseaba... un lado mío deseaba... que me reconocieras, que entendieras lo que me pasa contigo. Sin embargo, parece ser que solo te estaba lastimando.
-¿Seductora nata, eh?- sonreí para mi, con lástima -quizás tengas razón.
Me crié en un ambiente cariñoso, pero también muy superficial. Poco tardé en aprender a dominar a las personas, poco tardé en volverme... un tanto fría.
Luego de que mi madre murió, todo eso solo incrementó. Pensé, en mi soledad, que mantenerme de esa manera, me haría sobrevivir, aún más, cuando descubrí que mi padre era un traidor.
Pero tú me has enseñado que reprimir el sentir, es un pase de ida a la locura. Ya no quiero reprimirme más, y es por eso que... cada día que pasa, pierdo cada vez más el control.
No sé cómo manejar esto, porque nunca antes fui realmente sincera con mis emociones. Esta es la primera vez que decido dejarme llevar por ellas, y la verdad no sé como... controlarlas.
Todo es demasiado nuevo para mí.
Y con todos esos tristes recuerdos en mente, allí estaba otra vez, sosteniendo su silla de ruedas y llevándola al gran comedor del templo del aire.
Al encontrarse con todas las miradas puestas en ella, se achicó en el lugar. Era como si aquellos penosos ojos le recordaran lo ineficiente que era en ese momento.
Me angustié, como siempre, al verla tan triste.
-Korra, ¿Cómo te sientes hoy? Me alegra verte.
Miró a Tenzin de reojo, para luego volver su interés a la comida. Pero solo jugaba con ella.
-Ya sabes como estoy, no sirvo para nada en este momento.
La observó, desconsolado -No es así, Korra. Debes tener paciencia, con el tiempo mejorarás.
-Ciudad república no dispone de ese tiempo.
-Ahora que somos más en el templo del aire, podremos protegerla mientras te recuperas. No hay de qué preocuparse.
Sonreíste con ironía, para luego romper con furia los palillos en tus manos -¡Claro que no hay de qué preocuparse! Sé que ya no me necesitan.
-No quise decir eso...
-Así sonó.
Y volvía a empezar aquella tortuosa y matutina rutina para ti. Aquel incómodo silencio durante las comidas. Cada vez que algo te pasaba, tu preciada familia trataba de consolarte. No obstante, nadie sabía que decirte para reconfortarte, siquiera yo. Pero sinceramente, no creía que necesitaras palabras ahora mismo. Solo necesitabas... alguien que te entendiera en silencio.
Lo venía sospechando, y poco a poco lo confirmaba. Tu cuerpo no era el único dañado, tu mente... era la que en peor estado estaba. ¿Pero qué podía hacer para ayudarte? Me sentía impotente. Tú eras mi mejor amiga... y no podía hacer nada por ti.
Excepto acosarte... qué gran compañera resulté ser.
-Asami, sácame de aquí.
Todos posaron la visión en ti, incluida yo.
-No has comido nada...
-Por favor.
Tu cabeza decayó, afligiéndome.
-Bien...
Tanto Tenzin, como los demás, incluidos tus padres, los niños y Bolin, observaron nuestra ida, preocupados.
-Korra.
Detuve los pasos, por ende, el andar de la silla, debido a la voz del sabio anciano.
-¿Estarás lista para la ceremonia de Jinora?
Apretaste con fuerza las manos contra las rodillas -Por supuesto. Al menos a ella... no le fallaré.
-Pero tú no le has fallado a nad-
-Asami.
-Si...
Retomé el caminar, obedeciendo a tu temor, que te impedía poder ver a la gran familia que tenías. Si yo hubiese tenido ese incondicional apoyo... quizás mi mente no se encontraría en tal lamentable estado.
Pero un lado mío sabía que necesitabas tiempo. Conocía bien lo que era que te agobiaran con palabras amables -y falsas, en mi caso- luego de pasar por una situación difícil.
Ya que yo... pasé lo mismo al perder a mi madre. Y en ese momento, solo quería estar sola. Solo quería olvidarme de todo.
-No quiero volver a la habitación aún- me dijiste, con la vista clavada en el suelo.
-¿A dónde quieres ir?
-... Tú elige.
Sonreí de soslayo, mientras redirigía la silla y te sacaba fuera de allí.
No sabía bien a donde mis pasos te iban a llevar, después de todo, ese lugar era gigantesco, y seguía sin conocerlo por completo. Mi hospedaje allí era transitorio.
Pero para mi suerte, mi viaje nos transportó a un armonioso bosque, que emanaba una energía diferente. Agradable, serena.
El olor a hierba, el sol asomándose entre los árboles, el canto de la naturaleza... todo era perfecto.
Después de largos instantes, en los que solo te dedicaste a mirar tus piernas, alzaste la visión.
-Este lugar...
-¿No te gusta?
Te volteaste hacia mí, para luego regalarme una leve sonrisa -¿No lo ves?- señalaste el cielo.
Seguí con la mirada tu acción, encontrándome con varios espíritus de aspecto muy amistoso y tierno, revoloteando a nuestro alrededor.
Mis ojos se abrieron, emocionados. El mundo espiritual siempre había despertado mi curiosidad, por lo tanto, los espíritus, me provocaban lo mismo.
-Es... hermoso.
-Lo es. ¿Cómo sabías de este lugar? Usualmente no mucha gente lo encuentra.
-No lo sabía, solo me dejé llevar- respondí, todavía admirando el panorama.
-Ja... increíble.
Mis ojos se clavaron en ti, intrigados -¿Qué?
Aspiraste el aire que te rodeaba, como si este te liberara de tu dolor, y para mi sorpresa, apoyaste tranquilamente la cabeza sobre mi cuerpo, que se encontraba detrás del tuyo -Esto es justo lo que necesitaba.
Te contemplé unos segundos, adorando cada gesto de tu armonioso rostro. Realmente te veías... aliviada.
Pero, algo todavía me incomodaba. Algo que debí haber aclarado hace ya unas horas atrás.
-Korra, umm... lo que te dije antes en tu habitación, y lo que pasó en el baño... eso...
Sentí el movimiento de tu cabeza elevándose un poco. Tus celestes ojos atraparon los míos, acobardándome.
-¿Qué pasa?
Te detallé desde esa perspectiva, estancada. Tus grandes y transparentes ojos, esa mirada de niña que no te abandonaba, y tus... carnosos labios. ¿Cómo podías ser tan deseable y dulce al mismo tiempo?
-Bueno, respecto a eso... yo...
-Solo fue una broma, ¿No?
Tus palabras atravesaron mi pecho, como si de una daga se tratase. Así que... así lo percibiste. Así de poco importante fue.
Sonreí forzosamente, y contesté -Eso fue. Nada más, ni nada menos. Perdóname si te incomodé.
Al contrario de lo que creí que sucedería, te quedaste observándome unos interminables instantes, para luego volver la visión al paisaje, inexpresiva -Con que así fue...
Mi corazón se encogió, adolorido.
¿Por qué tu respuesta sonó tan extraña? ¿Y por qué... ahora te veías tan decaída de nuevo?
¡Wow! ¡No me esperaba tan linda bienvenida de parte de ustedes! ¡Muchas gracias por leer! Acá dejo el segundo capítulo. Ya lo tenía preparado, así que fue pura suerte que publicara tan rápido jaja. Pero voy a tratar de subir el tercero lo más rápido posible!
Nos vemos en el próximo! :)
Maria: Muchas gracias por leer! Me alegro que te esté gustando el fic. Y si, estas dos todavía tienen un laargo camino por delante. Te leo en el próximo, besos!
Mud-chan: Muchas gracias por leer! Me alegro que te esté gustando el fic :) Yo también siempre tuve esa inmeensa curiosidad de saber que pasaba por la cabeza de Asami, en ese tiempo que descubrió lo que sentía por Korra. Y como ves, no pude evitar escribir sobre eso jaja. Te leo en el próximo, besos!
Chat'de'Lune: ¡Que agradable sorpresa encontrarte de nuevo! ¡Muchas gracias por leer! Que bueno que te esté gustando el fic. Yo y mi p*ta dislexia a la hora de publicar. Ese maldito "cien" y "sien" me viene persiguiendo hace años, menos mal que estás vos para corregirme :) A todo esto, quiero aclarar que no me olvidé de darle un final al fic de Xena, simplemente lo retrasé un poco, pero esta semana seguro ya lo publico :) Te leo en el próximo, entonces! Besos, estimada!
Himari: Muchas gracias por leer! y me alegra mucho que te esté gustando la historia :) Gracias por el apoyo, te leo en el próximo capítulo! Besos!
Guest: Muchas gracias por leer! que bueno que te guste! Si... bueno, Asami se vio bastante tentada en ese momento, pero todavía no es tiempo de que se tire encima de Korra (? jajaj te leo en el próximo, besos!
Cryp: Muchas gracias por leer! Me alegro que te esté gustando el fic. Todos queríamos que Asami siguiera su camino (? jajaj te leo en el próximo, besos!
Bodoque-chan: Muchas gracias por leer! Me alegro que te esté gustando la historia :) y me alegra no ser la única impaciente con la salida del comic. Yo no puedo más. Las previas imágenes de lo que vi del comic, me dejaron en suspenso. Después de tanto tiempo, KorrAsami finalmente se va mostrar en su libre expresión (? te leo en el próximo, besos!
Paulina Doors: Muchas gracias por leer! Qué bueno que te guste! Y gracias por el apoyo respecto a la narración. Yo, sinceramente, creo que todavía me falta mucho, pero hacemos todo lo posible para que sea pasable (? Dudé en publicarlo porque todavía no tengo el final, y temía tardar en publicar los capítulos. Sé lo que se siente esperar por la actualización, sin saber si el autor va a continuar o no, así que no quería ocasionar eso jaja pero ahora estoy segurísima de terminarlo. Así que te leo en el próximo, besos!
Aiorod: Muchas gracias por leer! Me alegro que te esté gustando el fic. Voy a tratar de seguir dejando picadita la historia :D Te leo en el próximo, besos!
