Para cuando Raiden llegó a su casa era muy tarde. La chica se distrajo un rato en la biblioteca antes de salir a una tienda a comprar muchos dulces. Cuando llegó a la casa no se extrañó de no ver a su amiga castaña ahí, después de todo ella le había avisado que llegaría tarde ese día por su sesión de fotos. Era una fotógrafa profesional y amaba su trabajo, además Raiden nunca se quejaba ya que siempre le traía diversas fotos que ella toma para que se inspirara al escribir alguno de sus libros.

Raiden llevo toda la bolsa de dulces a su habitación y la dejo aún lado de su computadora. La chica fue a darse un baño y cuando regresó encendió su laptop y abrió un nuevo archivo para escribir su nuevo libro. De vez en cuando comía algún dulce o papas, cuando se dio cuenta eran las cuatro de la madrugada y su amiga aún no había llegado. Suspiró un poco preocupada y guardo las trescientas páginas que había escrito para luego apagar su amada laptop y tomar su celular con el ceño fruncido; marco rápidamente el número de Yui esperando que contestara. No lo hizo. Raiden imagino que estaría en haciendo algo importante para haberla ignorado de aquella forma. Se encogió de hombros y se fue a dormir.

.— Estúpida Yui, ya verá ella el regaño que le daré por hacerme preocupar —. Gruño antes de cerrar los ojos y caer dormida.

Raiden no pudo dormir mucho, cuando marcaron las ocho de la mañana ella abrió los ojos y se levanto de mal humor, después de asearse salió de su habitación y entro en la de Yui. Para su desagrado la chica no estaba ahí. Así que soltó un bufido de exasperación y comenzó a marcarle con ansiedad.

Pasaban las horas y Raiden cada vez se preocupaba más. Yui no contestaba sus llamadas y ni hablar de sus mensajes. La pelinegra comió algo rápido y salió casi corriendo a la calle en busca de su amiga.

Desde luego había veces en las que su amiga no volvía a casa, pero siempre le avisaba por algún mensaje que no iba a llegar o incluso la llamaba y le informaba de la situación para que ella no se comiera el coco debido a la preocupación. Había veces en que no le decía nada porque se olvidaba pero siempre llegaba a las once de la mañana exhausta pero con un rostro alegre y le contaba con lujos de detalles todo lo que había hecho, claro después de escuchar la reprimenda que le daba Raiden por no avisarle.

Y el hecho de que sean las siete de la noche y ella no le haya dicho nada le preocupaba, le preocupaba mucho. Recorrió casi todas las calles que su amiga solía frecuentar e incluso lo hizo con los locales, pero nada. No había rastro de ella.

Raiden contuvo un gruñido enojado antes de sentarse en un banco que daba a un pequeño parque rodeado de árboles. Según las personas que vivían ahí esos árboles daban al gran bosque que en su momento fue el territorio de los híbridos y al cual ellos no entraban por respeto o simplemente por miedo a que los dichosos cambia forma no se hayan extinguido y se encuentren con alguno súper territorial que los matase. Raiden rodó los ojos. Ella seguía pensando que eran puras patrañas.

Raiden se pasó las manos por la cara cansada. Había buscado por todos lados y no la había encontrado. Incluso había llamado a su trabajo pero solo le dijeron que ella se había ido alrededor de las dos de la madrugada. Eso solo la preocupo más, y es que era media noche y ella sin noticias de la inconsciente de su amiga.

Un ruido llamo su atención, provenía del bosque. Raiden trataba de ignorar esos ruidos y es que era como si alguien o algún animal se estuviera peleando. Al final termino hiendo con pasos rápidos al bosque, algo le decía que tenía que ir ahí.

Raiden algo cautelosa camino evitando hacer mucho ruido para así poder distinguir y caminar hacia los ruidos que había escuchado desde un principio. A medida que avanzaba los ruidos se hacían más claros. Estaba realmente confirmado para ella que era dos animales peleándose. Raiden apuro el paso y llego a un pequeño Prado lleno de flores; en el medio del mismo se encontraban dos animales. Un lobo negro que se erguía amenazante contra el pequeño zorro de reflejos rubios. Incluso Raiden podía notar como el pequeño zorro estaba bastante lastimado, tenía muchas heridas de las cuales de algunas brotaba mucha sangre. Raiden se preocupó mucho por el pequeño zorro que a pesar de estar herido se mostraba en una pose defensiva contra su agresor.

Algunos de los híbridos que se muestran más agresivos cuando entras a su territorio son los lobos, aunque claro aún hay más; como los leones, tigres, pumas entro otros, dicen que cuando lo hacen y es un cambia forma solitario se vuelven más agresivos y sanguinarios. No descansarán hasta matar al intruso. ¿No te parece muy interesante?

La voz risueña de Yui llegó a los oídos de Raiden. Era prácticamente imposible que los animales que tuviera al frente fueran los híbridos esos, pero aun así estaba realmente preocupada. Así que cuando vio que el lobo se abalanzaba contra el pequeño zorro grito con voz demandante.

.— ¡Detente ahora mismo lobo idiota! —. Grito frunciendo el ceño.

La atención de los dos animales estaba en ella. El pequeño zorro se puso alerta y corrió hacia ella tratando de, seguramente protegerla. A Raiden le pareció algo tierno y gracioso de su parte que intentará protegerla aunque estuviera tan herido. El lobo negro bajo sus orejas como si fuera sido regañado y gruño en advertencia; Camino hacia Raiden con pasos amenazantes mientras ella se arrodillaba al lado del pequeño zorro e inspeccionaba sus heridas. El zorro se puso alerta al ver la cercanía del lobo con la chica, pero Raiden seguía inmersas revisando al zorro. El lobo negro estaba dispuesto a atacar a Raiden pero ella al ver la gravedad de las heridas le envió una furiosa mirada al lobo haciendo que este detuviera todo plan de ataque y bajara sus orejas y cola en una actitud sumisa.

Raiden con preocupación levanto al pequeño zorro en sus brazos y se dio cuenta que no era un él sino ella y sonrió por la valentía de la pequeña zorrita. Dirigió su mirada fría y enfada al lobo negro que se encontraba viendo fijamente sus acciones pero cuando notó su pesada mirada bajo su cabeza. La chica cargo a la zorra que llamaría Kisa por sus llamativos mechones rubios y se fue del bosque. Dejando a un desconcertado lobo a su paso, la zorra dirigió sus ojos al lobo y en su mirada se podía descifrar la burla que había en ellos, provocando que el lobo gruñera con enfado.


¡Holaaaa! ~

Yo aquí de nuevo con un nuevo capítulo.

No soy muy buenas diciendo cosas referente a el así que...

¡Espero les guste!

Con amor;

AliceRosaAzul