Disclaimer: Undertale no me pertenece. Este AU es de mi autoría.
Advertencias: Uso del pronombre élle.
Año: 2010
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OneMoreTale
Las flores con los recuerdos
Se oían risas resonar en los ecos de la cueva, como duendecillos al acecho; no había naturaleza u otras cosas donde ocultarse, exceptuando las columnas ya casi deshechas que ya no sostenían ningún techo. Ligeros pasos adornaban las risas, mientras dos niños se paseaban por aquel lugar solitario, ocultándose el uno del otro como podían.
Une humane, de no más de siete años, sonrió de forma siniestra, saliendo de la columna y dejando que parte de la luz jugará con su figura, mostrando luz en la mitad de su cara, mientras que en la otra se veía oscuridad— Soy Chara, el demonio que aparece cuando llamas su nombre; y ahora que me has invocado, no podrás escaparte de mi poder.
— ¡Pues yo soy Asriel, dios del Hyperdeath!— Salió el cabrito de su propio escondite, saltando y levantando las manos como Chara le había dicho que pasaba en las películas humanas, tratando de causar igualmente una reacción de temor. Mientras que el príncipe de los monstruos agradeció a la columna poder esconder su susto cuando su mejor amige apareció de esa manera, era obvio que Chara trataba de contener la risa cuando el salio. La sonrisa maquiavélica del humane con el juego de luces le ganó al dramatismo del monstruo jefe.
Tenía que encontrar una forma de hacer a su personaje más escalofriante.
— ¡Estoy hecho con todas las almas del Underground, soy el ángel de la muerte!—Invento, recordando la runa delta. Chara sonrió un poco, parecía que en serio trataba de no reírse.— Vamos Chara, es aterrador.
— Sigo siendo un demonio poderoso, la gente no dice mi nombre por temor a que venga, usando otros para referirse a mí—Dijo volviendo a la sonrisa diabólica, queriendo meterse en el papel. Muchas veces solían jugar a heroes y villanos; el villano de Chara era un demonio, mientras que Asriel era dios del Hyperdeath. En esa ocasión decidieron medir qué villano era mejor.
No lo estaban diciendo, pero Chara estaba ganando.
— ¡Pero soy un dios, un demonio no puede ganarle a un dios!
— No según lo que dicen en la superficie.
— ¿Como así?
Chara paro de sonreir, quedándose pensative. En Underground no tenian una religion como tal, exceptuando las profecías; había algunos humanos cristianos, pero era una comunidad tan pequeña que sus ideas no eran de conocimiento público, menos Asriel que aún no se involucraba en política. Además, fue por la misma que en la superficie en realidad le decían demonio a Chara; no le gustaba adentrarse mucho en ello.
Por suerte, Asriel se distrajo.
— ¡Mira Chara!—Llamó la atención del humane, mientras iba hacia la parte con más luz de ese patio, donde había caído Chara hacía no más de dos meses.
Chara y Asriel se quedaban en el palacio normalmente, y si bien estudiaban en esa escuela ese no era el patio de recreo, y no era usual dejar a los niños paseando por allí. Solo habían decidido jugar porque acompañaron a su madre que tenía deberes administrativos, y decidieron entretenerse un poco.
No se habían dado cuenta que unas flores habían empezado a germinar.
— ¡Oh, son bonitas! Me recuerdan a las que están en casa—Recordó mientras se agachaba hacia las flores, pensando en los ranúnculos que había en el palacio. Por otro lado, sabía que estas eran una especie diferente. Veía las flores con curiosidad, hasta que se volteo hacia la otra persona allí.
Se sorprendió al ver a cara de Chara, parecía en conflicto, demasiado como para siquiera haberle escuchado.
— ¿Chara?
— Estas...estas son las flores de mi pueblo, eran mis favoritas—Dijo sin pensarlo demasiado, arrodillándose también frente a las flores y poniendo sus dedos entre las mismas, aunque sin agarrarlas realmente, parecía tener miedo de que si hacia algo equivocado estas desaparecerían—¿Pero cómo llegaron aquí?
— ¿Quizas habia semillas en tu ropa cuando caíste? Es un poco húmedo y hay luz de sol aquí, supongo que crecieron solas.
Chara asintió un poco, aunque no parecía estar demasiado con él, sino donde fuera que vio esas flores por última vez. No sabía que estaba pasando, Chara en realidad no hablaba mucho de cómo era su vida antes de llegar, ciertamente no entendía su cara hacia la flores, había confusión, y una mirada de dolor que parecía recordar algo feo. Y a su vez, se notaba que tenía gusto por esas flores, incluso dijo que eran sus favoritas.
Si pudiera reemplazar esos malos recuerdos...en realidad, quizás sí podría.
Escarbo un poco, tratando de agarrar algunas flores desde la raíz; le humane estaba tan ensimismade que no noto lo que hacía su mejor amigo hast que este tenía las manos llenas de tierra con unas flores encima— ¿Asriel?
— Vamos a llevarlas a casa, seguro que mamá sabe cómo cuidarlas, o papá—Su madre tenía una bendición con casi todo, para él la magia de su madre no radicaba en su curación o sus bolas de fuego, sino el como hacia sus tareas de una forma tan perfecta que parecía superior a cualquiera de ellos; él creía que era parte ángel o algo. Su padre pese a no tener las mismas características, era bueno con las plantas; hasta había llamado la atención de Chara.
Quien se había quedado un poco atrás donde estaba, observando a su mejor amigo con sorpresa.
— ¿Por qué?—El príncipe se volteo a verle, parando de caminar; Chara no termino la frase, parecía estar saliendo del ensimismamiento que tuvo al verlas, pero él se imaginaba que era.
"Porque no me gusta verte así" Le hubiera gustado responder, sin embargo no quería abrumar a Chara, su madre ya le había dicho que debían ir poco a poco, estar encima de élle no era una buena forma de hacer amigos a fin de cuentas. Aunque en ese poco tiempo le había tomado mucho cariño.
— Porque son tus flores favoritas, ¿no? Tu tambien vives en casa, es justo que tengas cosas que te hagan sentir comode —No era una mentira, si quería que Chara se sintiera bien, aunque sus intenciones fueran más allá. Asriel no dejó que le viera mucho la cara, por miedo a que viera sus nervios.
Para su suerte, Chara no estaba aún muy concentrade para ello.
Mientras el cabrito avanzaba, no tuvo oportunidad de ver su sonrisa. A veces se le olvidaba que criaturas como aquellas, podían hacer gestos solo por hacer a uno feliz, sin nada a cambio o queriendo lastimarte. En esos meses nunca intentaron nada parecido.
Asriel no era el único que se encariño rápido.
