Advertencias: Los personajes no son míos, son de Kishimoto ( si fueran míos Naruto sería Yaoi y Itachi e deidara estarían en todos los epis...)
Este fic contiene yaoi, mpreg ( y todo lo que se me ocurra...) y Hidan incordiando al personal con todo su arsenal...
Un final sin principio.
Capítulo dos: Separados.
by Shiga san
Por fin un momento de tranquilidad.
Sentado cómodamente en el sofá de su nueva casa deja pasar el tiempo sin más, inspirando y expirando lentamente, llenando los pulmones en el proceso, disfrutando de algo tan simple como respirar.
Últimamente su vida está llena de estos pequeños momentos de sosiego y, aunque al principio le hacían caer en un inexplicable estado de melancolía, había aprendido a paladearlos como breves regalos.
Llevaba cuatro meses, los había contado meticulosamente tal y como Pain le había ordenado y aún así le parecían cuatro siglos.
Alejado de Akatsuki, de todo lo que le gustaba y conocía, Deidara deseaba por momentos que los tres meses que le quedaban pasaran en un suspiro, pero otras veces, como esta en la que estaba en calma, deseaba que se alargaran lo más posible.
Se levantó la camiseta hasta debajo del pecho y se pasó la mano por la redondez en la que se había convertido su abdomen, meses atrás musculoso y ligeramente definido.
Ahora le venía una sonrisa al rostro cuando recordaba el momento en el que se enteró de su nuevo estado, pero en aquel momento habría preferido que el suelo se hundiera y lo tragara.
Su único contacto con la organización desde entonces eran las visitas de carácter médico de Kakuzu o Sasori y las puntuales apariciones de Hidan, que aunque le molestara en exceso con sus "bromitas", le gustaban, ya que le ponía al día. Las peroratas del pequeño ninja eran del todo insustanciales en su situación, pero le gustaba saber que pasaba en el mundo y sabía de sobra que Hidan le protegería de cualquier cosa. En el confiaba, aunque supiera que sus visitas eran prescritas por la Pain a modo de misión, no se veía con ánimos de soportar los comentarios y miradas de nadie más.
Y gracias que ya había pasado la "peor" parte. Las noches de insomnio pensando en que debería hacer, esperando la respuesta a las cientos de cartas que le había mandado a Itachi hasta que el responsable de las comunicaciones se lo había dicho al líder y eso le había costado una sanción económica que pagó gustoso y una bronca de las que hacen historia, las molestias típicas del embarazo, nauseas matutinas, cambios de humor, etc... Soportar eso y las visitas de Hidan era mucho más de lo que un ser humano normal sufriría sin cometer un acto de asesinato o de suicidio, dependiendo del estado de cabreo del afectado...
Deidara disfrutaba de lo mejor de estar embarazado. Se le notaba la barriguita, pero nada de pies hinchados, vómitos a traición en los momentos mas inesperados, cansancio injustificado, falta de sueño... Nada de las cosas desagradables, solo su tripita redonda y una inmensa paz.
Lo único que echaba de menos, a parte de su vida cotidiana y nada monótona, eran las sesiones de sexo salvaje con Itachi. Eso había quedado zanjado un par de semanas antes de conocer su estado de buena esperanza... Habían discutido, ahora le parecía que por cosas sin importancia y ambos habían decidido darse un tiempo de reflexión. Días después Itachi salió de misión, una de esas en las que no podía decirle nada... o sea, larga y peligrosa. En resumen, que no le había visto el pelo desde la despedida de mutuo acuerdo. Cinco meses, tres semanas y cuatro días.
Sabía por Tobi que había vuelto a la aldea hacía una semana y que estaba bastante desmejorado y herido; nada grave le había asegurado el de la máscara. Se alegró mucho y por un momento estuvo tentado de incitarler para que lo trajera a escondidas, pero no era buena idea y desistió casi al instante de haberlo pensado.
Nadie debía saber que estaba ahí y mucho menos la razón por la que estaba alejado de la organización a menos que quisieras a un grupo de asesinos mortíferos por enemigo y mucho menos después de que Deidara, pidiera expresamente discreción con este tema. Estaba en una casa de descanso de las que se adjudicaban a los anbu cuando se retiraban, ya fuera forzosamente o voluntariamente y sabía a ciencia cierta que Pain tenía que haber movido muchos hilos y amenazar a mucha gente para que su estancia en ese lugar fuera un secreto inconfesable. Y así debería seguir siéndolo... para cualquiera que preguntara, Deidara estaba en una misión de infiltración super secreta y sin fecha de regreso establecida. Una manera sutil y contundente de acallar cualquier pregunta inoportuna.
Sumergido en su paz interna estaba hasta que...
TOC TOC TOC TOC
- No, por favor...- susurra con fastidio tras incorporarse en el sofá mirando fijamente la puerta. El sonido de llaves al otro lado confirma sus sospechas.
- ¡HOLAAAAAAAAAA! ¿Qué tal todo, tonelete?- Hidan entra en el comedor como un huracán, cerrando la puerta con el pie cargado con numerosas bolsas. Su enorme sonrisa denota una felicidad que roza el insulto.
- Hola, Hidan – Suspira y le dedica una sonrisa.
- Te traigo lo que me pediste ayer y unos cuantos víveres – Entra a la cocina y empieza a vaciar las bolsas en la encimera – Tu nevera pide a gritos que la llene, jejeje.
- ...gracias – Se acerca y empieza a husmear el interior de las bolsas hasta que da con unas galletas de chocolate que empieza a engullir de inmediato.
-¿Eres consciente de que lo de comer por dos es un mito, verdad? – Le señala con el dedo la barriga antes de acercarse y acariciarla suavemente.
-...y tu eres consciente de que mi bebé podría nacer con una galleta de chocolate en la cara y que cuando sea mayor le diré que ha sido por culpa de su "Tío Hidan"- Le mira con el triunfo pintado en la cara y vuelve al sofá donde sigue engullendo las galletas con total satisfacción hasta acabar con ellas.
Suspira profundamente y se tumba de nuevo mientras el Jashinista hace a la plancha un par de filetes y unas patatas fritas.
– Ahh, que bien huele eso – Susurra mas para si mismo que para ser oído.
El aroma de la carne le trae a la memoria la noche de año de nuevo y se revuelve molesto en el sofá... por Kami, como echa de menos a ese estúpido Uchiha...
-Hidan – Se incorpora mientras el alvino pone la mesa para los dos - ¿Has visto a …?- Desvía la mirada a la comida y vuelve a encarar al ninja - ¿Sabes algo de... Itachi?- La última palabra ha salido como un susurro, pero aún así su amigo supo a quien se refería por su reacción al hacer la pregunta.
-¿Qué quieres de beber? - Le mira sonriendo mientras Deidara espera la respuesta a su pregunta.
-¿Estás cambiando de tema? - pregunta molesto. La simple mención del ninja poseedor del sharingan solía tener en la pequeño ninja el efecto inmediato de hacerle hablar por los codos sobre las interacciones de su amigo artista con el sexo contrario, el propio o cualquier variedad de encuentro íntimo.
Hidan cambiando de tema tan descaradamente era mal asunto.
- ...no, solo pregunto que te apetece beber – Se va a la cocina y regresa con un par de vasos y dos botellas; una de agua y otra de zumo.
- Agua – Cruza los brazos por delante y le mira serio - ¿Ha pasado algo con Itachi? - Lo dice tan alto y claro que Hidan da un respingo - ¿Le has dicho o hecho algo? ¿Ha empeorado alguna de sus lesiones?- Hidan desvia la mirada apretando los labios - ¡Di algo joder!
- Primero cálmate, ¿Vale?, no te hace bien ponerte así. Segundo Itachi está perfectamente y no he tenido el "placer" de mantener una conversación con él sobre ti, a si que tranquilo, que no le he dicho nada.
Deidara le mir fijamente, dudando entre su enfado por lo que fuera que le ocultaba Hidan de Itachi o el hambre que empezaba a atacarle de nuevo ante el aroma de la carne.
- Escucha Dei-chan – Rodea la mesa y se sienta a su lado tomándole de las manos- Itachi está con alguien – El artista mantuvo la mirada fija en él sin inmutarse. Odiaba tener que hacerle eso, pero tenía órdenes del líder; había que mantener a Deidara lo mas alejado posible de Itachi, para evitar que si entraban en conflicto, ninguno de ellos se convirtiera en el punto débil del otro. Simplemente era una decisión lógica, que todos habían acordado llevar a cabo por el bien del pequeño, aunque eso significara romperle el corazón al joven de Iwa, contándole una mentira del tamaño de un castillo. – Quiero decir, saliendo con otra persona – Le acaricia la barriga esperando que Deidara se desmorone de un momento a otro – Quiero decir, que tiene otra pareja.
Silencio.
Deidara suspira sonoramente y posa su mano sobre la de Hidan que aún sigue en su vientre, recorriéndolo en círculos lentos.
-¿Es feliz?- Pregunta el artista con total tranquilidad, Hidan asiente – Entonces todo está bien, me alegro por él... creí que le había pasado algo...
-¿Y ya está? - El peliplata frunció el ceño – No piensas hacer nada, ¿Verdad?.
-¿Hacer qué, exactamente? - Mira a Hidan y se estira para coger una patata y comerla- No estamos juntos desde hace meses... Itachi es libre de rehacer su vida cuando y con quien quiera...
-¿Y que va a pasar cuando nazca el bebé?- Empezando a enfadarse
- Nada, por que no va a enterarse y además...- Coge otra patata y apunta con ella al otro- He estado pensándolo mucho y no voy a quedármelo...
- ¿Si no lo querías por que pasas por todo esto solo? Lo mejor habría sido terminar con ello cuando Kakuzu te dijo qué pasaba... no te entiendo...
- Quizá tengas razón y tendría que haber terminado con esto antes de empezarlo siquiera – Suspiró tristemente- PeroKakuzu y Sasori están realmente interesados en el proceso, Pain me lo pidió y yo me debo a mi líder.
- Por favor Deidara – Cortante – No te me pongas patriótico a estas alturas. No tiene nada que ver con Akatsuki – Echando humo por la nariz – Todo esto es por que Itachi se ha conseguido novio nuevo y pasa de ti... como te gusta hacerte el mártir...y por esa razón no quieres quedártelo... serás idiota.
- No es por eso... me da igual lo que haga Itachi con su vida – Desvía la mirada y reza internamente para que su amigo le crea...- Siendo prácticos no puedo quedármelo y punto – Hidan aprieta la mandíbula dispuesto a contestarle una grosería pero Deidara le pide silencio con la mano alzada – Vivo en un apartamentucho de una habitación, eso cuando no estoy en la cueva o por ahí con alguno de vosotros, haciendo trabajitos infames que apenas me dan para subsistir a mi solo y no tengo tiempo ni para mi mismo... ¿Cómo esperas que me haga cargo de otra persona? No puedo Hidan, no es que no quiera, de verdad, es que no puedo.
- Vale, vale – Hidan se pone de pie y da un par de paseos en círculos por el comedor para calmarse y no darle de bofetadas por ser tan cabezón – En el hipotético caso de que, por ejemplo, te consiguiera una casa con un par de habitaciones mas, lo que necesite el bebé digamos, el primer año y alguien que te eche una mano en su cuidado- Le miró directamente con una ceja alzada – Obviando por supuesto el tema emocional y la cuestión de que estás absolutamente feliz con la idea de traer a alguien a este mundo de mierda y que su otro padre es asquerosamente rico y podemos sacarle hasta los higadillos... ¿Te lo quedarías?
- En el hipotético caso de que lo consiguieras – Hizo hincapié en cada palabra – Y su "otro" padre se mantuviera al margen de todo el tema económico– Hidan puso una mueca de fastidio- Estaría feliz de disfrutar de mi hijo y eternamente agradecido a mi precioso y encantador amigo, pero ambos sabemos que eso es casi imposible...
- Oe,oe, Dei-chan – Hidan sonrió de forma insultante – Me subestimas..., pero vamos a comer... Lo mejor de cerrar un trato es la comida de celebración, jajaja – Rió histéricamente.
- Realmente disfrutas con esto ¿Eh? - Asaltó el filete y gimió de puro gozo cuando se deshizo en su lengua.
-¿Putear a Itachi casi infinitum? ¡Oh, por Jashin! ¿Podría haber placer mayor?
Comieron entre risas y desaires y cuando por fin Hidan se marcha, Deidara le obliga a prometer que dejaría en paz a Itachi... El jashinista suspira fastidiado pero nunca rompe una promesa hecha a Deidara por nada del mundo y esta no iba a ser la excepción.
Por fin un poco de tranquilidad, de nuevo.
Lo hace sin pensar pero Deidara se pasa el día acariciándose el vientre. Sonríe y mira hacia abajo, hacia la redondez casi simétrica en la que se ha convertido su tripa.
- Escucha bebé – Traza un círculo con dos dedos alrededor del ombligo – No sé si puedes oírme o entenderme... pero siento mucho todo esto...- Suspira y sigue con las caricias, esta vez con la mano abierta- Como padre no esperes mucho de mí... Soy mandón, cabezota y demasiado conformista. Seguramente me tendrás un montón de noches sin dormir y estaré condenado a limpiarte y alimentarte durante años, una condena de acepto gustoso, tranquilo – Recorre la parte externa desde las costillas pasando de un lado a otro – Podrás vengarte de mi cuando te castigue sin salir y te escapes por la ventana... o cuando no tengas paga y me la sises de la cartera... o aliándote con tu otro padre en mi contra... - Suspira frustrado – Vaya no sé ni lo que estoy diciendo... - Sonríe y vuelve a las caricias de forma lenta – Lo único mas o menos respetable en mi persona es que soy un gran negociador, como has podido ver hace un rato cuando le he sacado a Hidan casi todo lo que necesitaremos los dos – Se sobresalta al recordar algo - ¡Ah! lo que he dicho antes de no quedarme contigo era mentira... solo estaba enfadado por que tu padre es incapaz de mantener su pene dentro del pantalón por mucho tiempo...- Suspira de nuevo frustrado – Ni siquiera sé por que te estoy contando esto...en fin, a lo que quiero llegar es que como padre soy una mierda, pero prometo esforzarme... y prometo quererte mas que a nada, y protegerte de ...- Chista fastidiado y se tumba de nuevo.
Es entonces cuando lo siente. Primero es algo sutil, como una caricia. Pero el siguiente es claro y potente. El bebé le ha golpeado desde su posición y él lo ha sentido en toda su magnitud. Se asusta, se asusta mucho y corre hasta la mesilla a coger el comunicador. No hace mucho que Hidan se ha ido, estará cerca. Le oirá... o eso espera.
- ¿Hidan? - Susurra al pequeño micrófono del tamaño de un botón y se acerca el auricular aún envuelto en los cables esperando la respuesta.
No pasan ni treinta segundos cuando entra como un huracán por la puerta.
-¿Tengo que llamar Kakuzu?- Se acerca a él jadeante y con un brillo de pánico en sus ojos.
Deidara coge sus manos y las lleva a un punto exacto de su vientre y le pide que espere.
Y ahí está de nuevo. Otro movimiento, ondulante, como si estuviera comprobando la pared desde dentro. Recorre desde las costillas hasta justo encima del ombligo... y es visible.
Hidan se lleva una mano a la boca conteniendo un grito de alegría y sigue con la mirada el pequeño bultito que se desplaza por la tripa de su amigo lentamente.
- ¡Oh, vaya! - Sonríe abiertamente y apoya la mejilla despacito, con la intención de escuchar algo.
- Sí, jajaja – La risa de Deidara hace que la barriga tiemble y Hidan le mira por no dejarle escuchar – ¡Oh, vaya! se queda corto...
- Esto es una pasada – Aún tarda un rato en recuperar el aliento aunque el miedo a que pasara algo se fue casi al instante de mirarle a la cara – Entonces, ¿Todo bien?. ¿No voy a por la caballería?
- No, no hace falta – Se acomoda de nuevo y sonríe como un tonto- Supuse que no querrías perdértelo...- Hidan asiente y no dice nada, aunque los dos saben que el miedo les ha invadido por unos segundos por razones distintas.
-¿Quieres que me quede? - Se sienta a su lado con los ojos clavados en la tripa, a la espera de una nueva "manifestación"
- ...sólo un poquito- Lo dice poniendo morritos, como cuando era niño y su madre le negaba algo – por favor...
Hidan asiente sonriendo y le guía hasta la cama, donde le ayuda a tumbarse como si fuera a romperse y se acuesta a su lado. Aunque ninguno de los dos quiere dormir, el cansancio emocional y la tripa llena hacen su trabajo y no tardan mucho en quedarse dormidos.
-En la aldea de la Lluvia-
Hace diez días que regresó a la aldea y cuatro que le dieron el alta del hospital. Kisame se encarga de limpiar cuidadosamente la herida, ahora cerrada con grapas y cubierta por una gasa... También se encarga de la comida y la limpieza, sencillamente por que Itachi no está ahí. Pasa el día con la mirada ausente puesta en la ventana y la noche durmiendo encogido en un lado de la cama... como si el otro lado fuera a ser ocupado en cualquier momento, mientras su "compañero" de piso vigila su sueño desde el sofá.
Kisame entra en el cuarto con el botiquín como cada mañana y comprueba que el Uchiha ya está , de nuevo, perdido en el exterior de la ventana. Esta vez, algo diferente pasa. Itachi le mira directamente, con los dos ojos abiertos del todo, fijamente. Kisame da un respingo, aún no se acostumbra al sharingan y alza una ceja algo molesto, cuando se da cuenta de que su reacción a la pupila de Itachi, le saca una sonrisa socarrona.
Itachi va hasta la cama aún sonriendo por haber asustado, a todo un espadachín como Kisame solo con la mirada y se tiende todo lo largo que es boca-arriba sobre la colcha. Kisame se sienta en el borde del colchón, le da los buenos días y estudia la manera de quitar la parte adhesiva de la gasa sin hacerle daño, aunque se lo merecería por asustarle.
Limpia con cuidado y esmero el espacio entre grapas en una caricia, evitando hacer mas presión de la necesaria con una mano, mientras que con la otra mantiene el pantalón bajado de manera que, la herida quede totalmente a la vista pero sus "partes íntimas" sigan a buen recaudo.
Itachi aprieta el colchón entre los dedos cuando el desinfectante es echado, escuece y está frío... y además odia esa parte de la cura. Y también odia el tubito de drenaje que sale de su cuerpo y que tendrá que llevar cuarenta días seguidos... pero no se queja, aunque razones no le faltan.
Un par de minutos mas y todo termina, por fin. La herida es cubierta de nuevo y los pantalones del pijama regresan a su lugar... hasta mañana.
-Gracias – El moreno se levanta a duras penas, no sabe por que, pero las curas le dejan muy cansado, y se dirige al salón donde toma asiento en el sofá, sobre media docena de cojines. Kisame le contesta con un asentimiento de cabeza y le sigue con la mirada mientras recoge los restos de la cura. Sonríe.
Itachi coge un libro de manera despreocupada y se sumerge en la lectura mientras Kisame se excusa y sale del apartamento. Tiene que ir a comprar unas cosas y prefiere hacerlo por la mañana... Está cerrando la puerta cuando su vista se fija en el buzón y se da cuenta de que ninguno de los dos ha mirado si hay correo; efectivamente hay unas cincuenta cartas excluyendo la publicidad, y las pasa deprisa una tras otra... mas de veinte son de Deidara sensei... Sabe que está mal pero aún así abre una y lee su contenido, apenas un par de frases y se queda de piedra en el sitio.
Relee una y otra vez y niega en silencio. Tiene que llevarse una mano a la boca para contener un grito y finalmente decide ir al encuentro de Pain de inmediato...
Tiene que verlo ya.
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Fin del epi dos...
Shiga san
