Espero poder actualizar más seguido.

Disfruten~

Disclaimer: Ni South Park, ni la canción me pertenecen.


El joven caminaba sin un rumbo fijo, observaba detenidamente las calles, en esos diez años habían cambiado varios aspectos de la ciudad pero en su esencia South Park seguía siendo el mismo lugar, las mismas tiendas y locales de siempre, bueno, quizás no del todo, había comercios que no había visto en su niñez y eso le hizo sentir más rabia, todo lo que había escuchado por boca de su madre y él no pudo disfrutar al estar en el correccional. De igual modo al salir de allí con 15 años su madre decidió mudarse lejos para evitar otra catástrofe que le arrebatase a su hijo de su lado, pero aquello no apaciguó la ansia de venganza de Trent, el rubio seguía deseando terminar con ese jodido grupo de bastardos que le hundió la vida dos veces.

No sabía si quiera si los chicos seguían en la ciudad o habían abandonado esta por sus estudios por lo que el plan era dar con alguien que pudiera brindarle la mayor información posible, esa idea lo llevó a una pequeña cafetería, de esta si se acordaba, los padres de uno de sus compañeros de parvulario eran los dueños, o eso quería recordar. Sonrió abiertamente al hombre que atendía tras la barra, dirigiéndose a una de las mesas más alejadas cerca del ventanal que daba a la calle principal. Sus orbes marrones recorrieron el establecimiento, a su pesar no había ningún chico de su edad, el único mesero masculino podría tener un par de años menos por lo que descartaba que fuera Tweak.

-Muy buenas, ¿Qué desea tomar?- El joven de cabello negro y grandes ojos marrones le atendió con una gran sonrisa esperando por apuntar la comanda en la pequeña libreta marrón que portaba en sus manos.

Creo que tomaré un café solo y no sé, ¿Qué me recomienda…?-

-Filmore, mi nombre es Filmore, y le recomiendo un cinnamon roll, es de lo mejor.- Comentó el chico esperando por la finalización del pedido.

-Está bien, me fiaré de ti.- Agregó de forma neutral, si algo había cambiado en él en todo ese tiempo era la madurez, ya no sentía odio por todo el mundo, tan solo se había centrado en esos cinco cabrones.

Did I disappoint you or let you down?
Should I be feeling guilty or let the judges frown?
'Cause I saw the end before we'd begun,
Yes I saw you were blinded and I knew I had won.

So I took what's mine by eternal right.
Took your soul out into the night.
It may be over but it won't stop there,
I am here for you if you'd only care.

You touched my heart you touched my soul.
You changed my life and all my goals.
And love is blind and that I knew when,
My heart was blinded by you.

I've kissed your lips and held your head.
Shared your dreams and shared your bed.
I know you well, I know your smell.
I've been addicted to you.

Goodbye my lover.
Goodbye my friend.
You have been the one.
You have been the one for me.

Cerró los ojos escuchando atentamente la música de fondo, no le sonaba, por lo que o era una canción muy nueva, o tan vieja que no tuvo la oportunidad de oírla antes. La letra parecía bastante triste pero no era capaz de enfatizar con esta, él no sabía del amor, a sus veinte no había tenido pareja, ni siquiera había dado un beso, perdió todo el tiempo en "adaptarse a la sociedad". Abrió de nuevo los ojos cuando Filmore dejó su pedido en la mesa.

-¿No había música más cursi que poner?- Bromeó el de cabellos rubios ganando en respuesta una breve risa del mesero.

-Eso dígaselo a la empleada del mes, ella trajo la música esta semana.- El moreno señaló a una chica que recién salía del almacén colocándose el delantal para disponerse a tomar una de las muchas libretas de la barra y atender las mesas. Trent quedó absorto en la belleza de la joven, su cabello castaño iba bien recogido en un moño bajo y sus grandes ojos azules llamaban la atención no solo por el claro color, si no por las tupidas pestañas que los rodeaban. –Karen, por aquí alguien se queja de tu música.- Filmore rió al ver la molesta cara del rubio, huyendo de allí al instante.

-¿Tiene algo en contra de James Blunt?- Cuestionó la fémina con una pícara sonrisa en su rostro, colocando los brazos a modo de jarra al inclinarse ante el joven haciendo reír tanto a sus compañeros como a sus jefes.

Vista desde cerca aquella chica era mucho más bella, sus facciones eran muy finas y ni siquiera la pequeña cicatriz de su pómulo bajo su ojo derecho la hacía ver mal, es más le añadía un toque travieso. Trent se sintió nervioso por tercera vez en su vida, no sabía que decir, ni cómo actuar en ese momento, siendo observado por miles de ojos.

-No.- Respondió de forma seca.

-Dijo que era música cursi.- Añadió el moreno pasando por detrás de su compañera.

-Bueno yo…- La voz le tembló como cuando en primaria quiso justificar su crimen.

-Pero no te pongas nervioso, si quieres una cita con ella había mejores excusas.- La voz de una tercera chica hizo que todos desviaran la mirada a una mesa no muy lejana donde una chica de cabellos rubios sonreía ampliamente y otra con el pelo naranja se cubría la cara avergonzada de su amiga.

-¡Hostia! No había pensado en eso, Sally eres una maquina.- Filmore revolvió los cabellos de la rubia riendo junto a esta.

-¡Oh!- Karen enrojeció violentamente, bajando la mirada mientras se colocaba un rebelde mechón detrás de su oreja. -¿Es eso?- Preguntó esta centrándose en el chico que parecía querer fundirse con la mesa.

-Yo no dejaría pasar esta oportunidad.- La chica peli naranja miró directo a la mesa de Boyett enarcando una de sus cejas expectante. –Karen es una chica genial.-

-Ya, parad la broma, los señores Tweak se van a molestar por desatender el negocio.

-No te preocupes, es divertido oíros, alegráis mi cafetería, desde que Tweek estudia fuera esto ha perdido la energía, como un café descafeinado.- El señor Tweak empezó a divagar en sus historias consiguiendo que los jóvenes rodaran los ojos y volvieran a sus asuntos.

Karen iba a volver a su trabajo cuando la mano del chico de cabellos rubios la tomó por la muñeca, mirando la mesa fijamente hasta que sus pensamientos se encauzaron y las palabras tuvieran un orden correcto.

-Si me gustaría tener una cita.- Aclaró el ex convicto alzando la mirada hacia el jovial rostro femenino. –Puedo esperar a que termines y no sé… ¿Acompañarte a casa?- Carraspeó soltándola de golpe al darse cuenta que aun la sujetaba.

-Me parece bien, salgo en cuatro horas.- La castaña sonrió dejándole solo en la mesa con un café templado por el tiempo transcurrido.

Terminó de tomar todo mientras con la mirada seguía cada acción de aquella chica, no sabía por qué se sentía tan alterado en su presencia, había visto muchas chicas con anterioridad, algunas con poca ropa y unas curvas de lo más exuberantes, pero ninguna le llegaba a la altura a Karen. La respuesta a sus pensamientos le había golpeado de lleno haciéndole cubrir la parte baja de su rostro evitando que el resto de personas se dieran cuenta de su asombro. Nunca había creído en el amor a primera vista, pero no había otra razón para estar así.

Salió del local para apoyarse en la pared al lado de la puerta, sacó de sus gastados jeans un paquete de tabaco mentolado para prenderlo y comenzar a fumar lentamente, dejando que el humo escapara entre sus finos labios formando pequeños círculos, una técnica que había practicado los últimos años en el reformatorio y ya el resto de su vida. Había llegado a fumarse tres cigarrillos cuando la castaña asomó por la puerta acercándose directamente a él.

-Al señor Tweak le dio pena verte aquí solo y me dejó salir antes, así que podemos tener nuestra cita.- Avisó colocándole bien el bolso color canela que llevaba consigo. –Por cierto, no me has dicho tu nombre.-

-Cierto, perdóname, con todo el follón de ahí dentro.- Se rascó la mejilla sonriendo levemente. –Mi nombre es Trent.-

-¡Oh! Me suena, pero no se dé que puede ser.- Se encogió de hombros situándose frente al chico. -¿Solo me vas a acompañar a casa?-

-Podemos dar un paseo, hace años que no visito la ciudad.- Fue sincero en aquello, tal vez y con suerte se cruzaba con uno de ellos, pero ahora dudaba si los reconocería.

-¿Eras de aquí? Tal vez por eso me suenes.- Karen comenzó a caminar por la avenida sin rumbo fijo.

Ambos caminaron sin decir mucho, aunque a veces se miraban pero inmediatamente volvían la vista al frente. El chico fruncía el ceño al ver el progreso de algunos negocios, poniendo peor cara al pasar ante la escuela, sin haberse dado cuenta llevaban media hora caminando sin más sonido que sus pasos y respiraciones.

-Creo esta es la cita más tensa que nunca he tenido.- Susurró la menor mirando a sus propias manos por vergüenza.

Trent miró hacia esta, le sorprendió de más que fuera tan directa pero ¿qué quería? Él nunca había tenido una cita, en ese momento se sintió molesto a la par que puede, y solo puede, algo dolido, aunque eso jamás lo admitiría.

-Nunca he tenido una cita, no sé cómo van estas cosas.- Desvió la mirada meditando la opción de irse y dejarla ahí sola. Descartó la idea de irse cuando Karen tomó su mano entre las suyas volviendo a ponerse frente a él, alzándose en las puntas de sus pies para que sus rostros estuvieran más cercanos, algo difícil cuando él media casi uno noventa y ella escasamente medía uno setenta.

-¿No? Pero ¿Cuántos años tienes?-

-Tengo veinte.- Aquello respuesta si que era rara para la chica, Boyett lo veía en su rostro, se estaba arrepintiendo de salir con ella, tanto que la otra no podía hacerse a la idea.

-¡Dios! Eres de la edad de Kenny, mi hermano a mi edad ya había tenido cientos de citas y ahora miles, seguro, pero él es caso aparte, yo apenas habré tenido cinco con mi ex.- Parloteó la oji azul sin darse cuenta que el chico había quedado sorprendido por un nombre en concreto, Kenny, no sabía si habría más Kennys en la ciudad pero tan "puta" como McCormick seguro que no. Sonrió para sus adentros, tal vez la suerte iba a sonreírle después de todo.

-Yo no, no he tenido tiempo, me he mudado mucho…- Masculló apretando sin darse cuenta las manos de la chica.

-Hay algo más, ¿verdad?- El silencio se volvió a apoderar de ellos. –No tienes que contarme nada, siento ser tan bocazas, no miro lo que digo, perdón.-

-Tal vez, algún día, si tenemos más citas.-

-Claro.- Asintió removiendo el castaño flequillo que caía sobre su frente.

Tras aquella pequeña conversación la pequeña McCormick hablaba de cosas triviales descubriendo los gustos de Boyett y dando a conocer los propios. El chico por su parte fue atendiendo a todo lo que esta le explicaba, algunas aventuras de su hermano y su grupo de idiotas, el hecho de que se encontraban en la ciudad solo que en esos días habían salido de viaje todos juntos. Pero sobre todo y sin darse cuenta lo que más atrajo la atención de Trent eran los detalles que pertenecían solo a ella, como si la venganza pudiera esperar más tiempo, como si ya no importase tanto.

Sin darse cuenta habían pasado casi tres semanas desde la primera vez que había quedado con Karen McCormick, y como todas las tardes Trent estaba apoyado en la pared de Tweek Bros. Consumiendo uno de sus adorados cigarrillos mentolados. La joven salió soltándose el cabello, dejando que una cascada color café con leche cayera sobre sus hombros, tal y como más de una vez el rubio había indicado que le gustaba verla. Se tomó del brazo del más alto y como de costumbre su paseo terminó en el lago Stark, sentados en un banco. El mayor rodeó los hombros ajenos con el brazo, dejando ver el largo tatuaje que adornaba este, Karen como costumbre recorrió la luna creciente con las yemas de sus dedos bajando por las nubes hasta topar con la tela que cubría el resto del dibujo.

-Me encanta, algún día me haré uno parecido.- Afirmó distraída en sus acciones.

-Espero estar aquí para verlo.- Susurró hundiendo su rostro en los castaños cabellos para besar la testa adversa.

-Si no llevas a cabo ese plan de venganza que dijiste.- Aunque la voz de la chica sonó baja fue suficientemente alta para ser captada por su acompañante.

-Lo merecen Karen, me arrebataron mi vida, no he disfrutado como ellos de tener amigos, de vivir aventuras, dar mi primer beso, todo me lo quitaron ¡Todo!- Como cada vez que sacaban el tema Trent se alteró al pensar en cómo su vida había sido arruinada, los días en una prisión infantil no era para un niño, ni para un adolescente, sobre todo no era para él, porque había sido inocente en ambos casos.

Karen suspiró mirándole de forma decidida, la mirada celeste chocó de lleno con la avellana del chico, el tiempo se detuvo cuando esta se estiró y pegó sus labios a los opuestos, dejando caer sus parpados al iniciar un suave y dulce movimiento al besarlo, esperando a que este correspondiera para delinear con el ápice de su lengua los carnosos masculinos, pasando a intensificar aquella acción, comenzando una pequeña batalla para ver que lengua se apoderaba antes de la boca del contrario. Se alejaron cuando la respiración de ambos se agitó, volviendo a mirarse fijamente sin decir ni una sola palabra.

-Aquí tienes tu primer beso.- El pecho de Karen se contrajo, no sabía que reacción tendría el chico tras eso, aunque había respondido al beso.

-Karen… Solo tienes dieciséis años, esto no está bien.- Trent se frotó las sienes con las yemas de los dedos. Notó como la chica a su lado temblaba y al voltear a verla su respiración se cortó de golpe, lo último que había pensado encontrarse era los celestes ojos dejando escapar cálidas lágrimas que descendían silenciosas por las rosadas mejillas de la menor. –No llores… ¿Qué pasa?- Era la primera vez que usaba un tono tan suave, sujetando las mejillas adversas entre sus manos mientras secaba las lágrimas con los pulgares.

-Perdón, fue un impulso, no pensé lo ibas a tomar mal, lo siento tanto Trent.- Cubrió su rostro con ambas manos para no ser vista, bajando la cabeza sin poder detener su llanto.

El rubio no sabía qué hacer, miró a todos lados, por suerte estaban solos, de no ser así la gente mal interpretaría la escena. Rodeó el cuerpo ajeno con los brazos, atrayéndola a su pecho, le había gustado el beso, es más le gustaba la chica, con el paso del tiempo esta se había hecho hueco en su podrido corazón, pero temía tanto que cualquier cosa pudiera devolverlo a prisión, que la diferencia de edad, aunque poca, le asustó.

-¿Tú también me vas a cambiar por alguien mayor?- Se tensó por unos segundos y es que los recuerdos de una conversación con la menor le hizo saber por que se encontraba así. Ike Broflovski, el ex novio de Karen la había dejado por una chica mayor y con más curvas. Aquello le hizo sentir como la misma basura.

-No Karen, no voy a cambiarte, yo voy a estar contigo, aunque tenga que esperar a que seas mayor de edad.- Afirmó acariciando la espalda de esta hasta que se calmó por completo.

-Trent, nunca te he preguntado pero…- Tanteó mientras acariciaba el pecho opuesto. -¿De quién quieres vengarte?-

Silencio, uno largo y sombrío, la fémina alzo la vista para ver como este miraba al lago seriamente, se debatía en si contarle o no, justo cuando la menor se iba a dar por vencida él bajó la vista para verla directamente y el silencio se rompió de golpe.

-De tu hermano y sus amigos.- El shock de McCormick era palpable hasta en su aura, empezó a negar con la cabeza alejándose del chico como si este se tratase de un animal salvaje a punto de atacarle. No era la respuesta que Trent esperaba pero si fue la que más pudo dolerle, su pecho se había oprimido con una fuerza que parecía que estuvieran hincándole sus propias costillas en los pulmones.

-¿Eres Trent Boyett?- El chico asintió. -¿Quieres acabar con mi hermano?- Volvió a asentir, sus ojos estaban acumulando lagrimas por ver a la chica que ¿quería? Tan asustada de él. –No puedes, no lo hagas, Kenny no es malo, el resto tampoco, bueno puede que Eric sí, pero no vas a cambiar nada vengándote.-

-No lo entiendes, tienen que sufrir lo que yo sufrí.-

-¡Eso no arregla nada!- Karen se puso de pie al estar a punto de caer del banco de tanto alejarse. -¿Qué consigues? ¿Va a devolverte el tiempo perdido? ¡No!-

Se puso en pie para no escuchar nada más, dispuesto a irse como aquella vez en la primera cita que tuvieron, tal vez el destino se estaba riendo más de él, no solo le arrebató años si no que le dio a probar el amor y el abandono de un golpe ¿y todo por qué? Por el mismo grupo que le pidió prender fuego en medio de un aula. Cuando le dio la espalda a la chica y comenzó a caminar hacia la ciudad sintió como unos brazos rodeaban su cintura y un cuerpo pequeño se pegaba tanto al propio que parecía quería fundirse con él.

-Por favor, no lo hagas por ellos, hazlo por mi, por nosotros.-

Nunca antes había derramado una lágrima, ni cuando llego al reformatorio y con solo cinco años fue alejado de sus padres, ni siquiera cuando estos se separaron, nunca, y esa tarde parecía que su coraza se había roto de golpe dejando caer los pedazos entre sus lágrimas.

-Trent Boyett, me da igual que pasara en un pasado, donde hayas estado todos estos años, me da igual tu edad, me has mostrado como eres este tiempo y yo te quiero, tal vez suene inmaduro decirlo tan pronto, soy una cría ¿no? Me lo puedo permitir, solo te pido que no te vengues, que te quedes conmigo y cumplas lo que has dicho hace un rato, o simplemente que aceptes estar conmigo, estamos en South Park, nadie se va a alarmar de que salgas con una chica de dieciséis, a parte, cuatro años no son nada.- Aquellas palabras al contrario de lo que esta había dicho no le sonaron inmaduras, parecía una adulta, incluso más que él y su estúpida idea de venganza.

-Está bien.- Logró decir sin que su voz se rompiera con un sollozo, calmándose entre los finos brazos femeninos.

Pasaron un par de horas hasta que el joven se calmó por completo y volvieron a adentrarse por las calles hasta la zona más pobre donde la menor residía con su familia. Si el destino buscaba joderle ese día se estaba cebando, a penas a una calle de la vivienda McCormick pudo ver a Kenny, su parka naranja lo delataba, aunque en esos tiempos no cubría toda su cara y su cabello rubio se dejaba remover por el viento. Al visualizar la silueta de Karen el chico corrió hasta ellos con una sonrisa que se esfumó al ver la cara del chico, ¿lo había reconocido?

-¿Tú?- Lo había hecho, después de diez años Kenny había reconocido su rostro. -¿¡Qué haces con este tipo Karen!?- Tomó a la chica por el brazo ocultándola tras de sí, protegiéndola de lo que para él era una amenaza. –No te acerques a mi hermana Boyett, ¿crees qué no te reconocería? Creí que era mentira cuando Butters dijo que habías vuelto.-

-Tranquilo McCormick, que no le he hecho nada.- Kenny comenzó a caminar muy lento hacia atrás arrastrando con él a su pequeña y adorada hermana.

-Es verdad Kenny, no me ha hecho nada, solo estábamos saliendo.- Intentó justificar su hermana agarrándose al brazo de su hermano antes de que este iniciara una pelea.

-¡Te está usando para atacarme! ¿Acaso no sabes que eres lo más valioso que tengo?- Kenny se volvió hacia su hermana tomándola por los hombros, en sus ojos Karen podía leer el autentico miedo, desvió la mirada hacia Trent, no lo veía tan peligroso como para que su hermano se estuviera asustando tanto. –Karen por favor, vamos a casa, no dejes que te ponga en mi contra o a saber que sucia idea pasó por su mente.-

-No tengo ninguna idea sucia.- Estalló Boyett tomando a Kenneth por el hombro para llamar su atención. Este alterado como estaba dio un gancho en la mandíbula del más alto haciéndole caer de culo, agarrando con fuerza a su hermana para huir del peor matón que conocía.

Trent se quedó en el suelo viendo como se alejaban, Karen daba tirones para volver a su lado y gritaba su nombre, realmente no podía culpar a Kenny, si en el pasado no hubiera querido acabar con ellos esto no estaría pasando, después de la paliza a Leopold y los chicos de sexto el miedo por parte del rubio era lo más comprensible, pero estaba equivocado, tal vez al principio si quería usa a Karen para vengarse, el mismo momento que supo que era su hermana había pensado mil manera de joderle a él y seguidamente a sus amiguitos, pero había cambiado, por ella lo había hecho. Un disparo a uno de sus costados le devolvió al mundo real, asustándolo, alzó la mirada algo mareado por el golpe y con un sudor frío que lo dejó petrificado en el suelo. Ante él Stuart McCormick lo apuntaba con una escopeta, podía ver la molestia en su rostro, esperaba que hubiera fallado a propósito y no por ir borracho porque desde esa distancia acertaba seguro.

-¿Qué demonios te traes con mi pequeña?- Gruñó el hombre recargando el arma y apuntándolo sin miramientos. -¿Quieres aprovecharte de una niña? Más te vale que no te vuelva a ver el pelo por aquí o acabarás en el otro barrio.- Tras emitir la amenaza disparó al aire haciendo que el chico se encogiera y arrastrara un poco por la acera, poniéndose de pie dificultosamente.

-Yo.. Yo..- Las palabras se le trababan por el miedo que recorría su cuerpo, sabía que ese hombre lo mataría si quisiera y nadie diría nada, había oído la historia del chico de Amazon, la gente estaba muy loca en ese lugar.

-No quiero explicaciones, solo lárgate de South Park y punto.- Fue firme antes de voltear de regreso a su casa. –Más te vale irte mañana chico.-

Apenas había dormido, los sucesos de la noche anterior lo tenían en vilo, desde que había llegado a su apartamento se había puesto a preparar la maleta, no quería dejar nada en aquel lugar, se iría y no volvería la vista aunque eso le rompiera el corazón, no quería comprobar si viviría para contarlo de pasar otro día allí. Miró su móvil y no había rastro de Karen, nada, ni un mensaje, no podía ni imaginar que le habrían hecho a ella, aunque estaba seguro que Kenny la protegería, ese chico de verdad adoraba a su hermana y era lógico, la castaña era un ángel en este podrido y odioso mundo. Después de muchas horas se miró al espejo, las ojeras eran destacables, tanto como el morado en su mandíbula y la pequeña herida en su labio inferior.

Salió del apartamento directo al coche plateado que le había regalado su madre el día que se sacó la licencia de conducir, arrancó este y la radio se prendió, golpeó su cabeza contra el volante, quería llorar pero no le salían las lagrimas, recordaba esa canción, era la misma que había sonado el día que la conoció, al fin de cuentas era el mismo CD, un regalo para cuando la llevara a ella de copiloto.

I am a dreamer but when I wake,
You can't break my spirit - it's my dreams you take.
And as you move on, remember me,
Remember us and all we used to be

I've seen you cry, I've seen you smile.
I've watched you sleeping for a while.
I'd be the father of your child.
I'd spend a lifetime with you.

I know your fears and you know mine.
We've had our doubts but now we're fine,
And I love you, I swear that's true.
I cannot live without you.

Goodbye my lover.
Goodbye my friend.
You have been the one.
You have been the one for me.

Pasó frente a Tweek Bros. Y no pudo evitar descender la velocidad, las cristaleras del local eran tan grandes que pudo ver a Karen en su interior, como si la hubiera llamado esta giró y pudo verle, saliendo del local pero demasiado tarde, Trent aceleró para irse de la ciudad para siempre, viendo por el retrovisor con la chica quedaba en la acera llorando, cubriendo su rostro con ambas manos, igual que la noche anterior, solo que esta vez no estaba a su lado para abrazarla y eso solo aumentó el vacío en su interior.

Habían pasado tres años desde que dejó por completo South Park y se había trasladado a Englewood, tres años donde no había sido capaz de rehacer su vida amorosa, por suerte tenía un buen trabajo que le daba para mantenerse en un pequeño departamento del centro de la ciudad. Cada día recordaba aquella última noche y seguía sintiendo el terror recorrerle la espina dorsal, ese día no era distinto, tal vez si lo era, ese día hacía exactamente tres años desde que la conoció. Tomó su móvil para ver algunas de las fotos que se habían tomado juntos en el tiempo que les tomó darse cuenta de sus sentimientos, si cerraba los ojos aun podía oírla pedir un helado con ansias, como si fuera el mayor manjar del mundo, aquello le hizo reír. Se puso en pie yendo al reproductor, buscando entre las miles de canciones aquella tan cursi que tanto le gustaba, ahora si entendía la letra, ahora si podía entapizar con ella.

-¿Cómo pudiste cambiarme tanto Karen?- Nadie iba a responderle, nunca hallaba más respuesta que su corazón sintiéndose más pequeño.

And I still hold your hand in mine.
In mine when I'm asleep.
And I will bear my soul in time,
When I'm kneeling at your feet.

Goodbye my lover.
Goodbye my friend.
You have been the one.
You have been the one for me.

I'm so hollow, baby, I'm so hollow.
I'm so, I'm so, I'm so hollow.

El timbre de la puerta sonó haciendo que reaccionara y se dirigiera a abrir, de seguro era una visita de su madre, o su primo Bradley, aunque este último le habría avisado, ¿un amigo del trabajo? No estaba seguro. Abrió la puerta para dar de lleno con la imagen de una chica delgada, de curvas leves, rostro angelical, cabello castaño que caía sobre sus hombros, ojos grandes y celestes rodeados de largas pestañas y una pequeña cicatriz en su pómulo bajo uno de sus ojos. Su mente se estaba burlando de él, había enloquecido, algo debía de ser, pero tener a Karen frente a la puerta de su casa no era normal, en absoluto.

-He tardado tres años en dar contigo.- Rió la joven lanzándose a sus brazos, no le importó nada, solo aferrarse al cuerpo del chico que no tardó en corresponder al abrazo.

-Pensé no volvería a verte.- Susurró buscando su mirada, tomando su rostro entre sus manos para besarla como llevaba años deseando hacerlo.

-Pensaste mal.- Murmuró contra sus labios llorando de alegría, había sido un arduo trabajo y necesitó ayuda de muchas personas para llegar hasta allí. –Ya no debes preocuparte de que estemos juntos… ¿Por qué podemos estar juntos?-

-Claro que podemos.-

-Por cierto… Mira.- Karen mostró en su brazo una luna creciente sobre algunas nubes, un tatuaje parecido a la parte inferior de del chico.

-Es precioso.- De nuevo sus labios se juntaron, por una vez parecía que el destino no quería jugarle una mala pasada, y esperaba que ya dejara de jugar con su suerte.