Pareja: SasuNaru / SasuSaku

Género: Romance / Tragedia / Drama

Advertencia: Lemon / Muerte de un personaje / MPreg

Autora: MeucheliPM

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Observaciones:

– Hablan de manera normal.

Pensamientos de los personajes.

"Recuerdos de los personajes"

Los personajes de Naruto no me pertenecen, son de Masashi Kishimoto

CAMINANDO HACIA EL AMOR

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Gemido.

Gemido.

Suspiro.

Eso era lo único que se podía percibir en un cuarto de paredes rosa pálido. El olor a sudor y sexo era abrumador, el rechinar de la cama con los gritos de la mujer – tratando de ser callados por la mano del hombre encima suyo – hacía que el panorama se vea erótico. La mujer de cabellos rosa sentía que podía tocar el cielo con las puntas de sus dedos por lo que la hacía sentir su amante. Llegar al fin a estar de esa manera con el hombre que ella decía amar, le era profundamente satisfactorio.

Ya una vez concluida la encamada, el hombre que en algún momento del acto, la había puesto en cuatro, se salió de su interior y sacándose el condón una vez parado, en silencio comenzó a vestirse.

La pelirosa después de soltar un gran suspiro con una sonrisa, se toca hasta arriba de su pequeño busto con la sábana y le miró fijamente – Eso fue increíble como siempre Sasuke, no cabe duda que tú siempre sabes cómo complacer a una mujer -. Termino de decir con una mirada y sonrisa coqueta.

El aludido ya cambiado, se le quedó mirando de reojo. No entendía como ella después de tratarla como la trata, siga siempre detrás de él. Tampoco es que le importara, ella era para él siempre el "anti estrés momental" que lo calmaba... claro, hasta que ella hablaba.

- ¿Te vas a quedar a dormir esta vez, Sasuke?

- No, tengo otras cosas que hacer – volteándose completamente hacia ella con una mirada fría que hacía a la mujer sonrojar, añadió -. Saldré de la ciudad unos cuantos días.

- ¿Saldrás?, pero... ¿adonde? – nunca entendía porque después del sexo, su novio nunca se quedaba con ella. Eso la hacía sentir algo utilizada.

- No te interesa. No te inmiscuyas en mi vida, Sakura – dijo el moreno para recibir una mirada dolida de la pelirosa -. No me llames que estaré ocupado, cuando vuelva hablaremos.

- ¿Por qué no te puedo llamar? Siempre me dices eso cada vez que sales de la ciudad. ¿No tengo derecho de saberlo? Soy tu novia, Sasuke – no entendía, definitivamente no entendía porque nunca lo podía llamar. Si no hubiera sido por ella que tuvo que preguntar el número del moreno a su amigo Suigetsu, nunca lo hubiera sabido.

- Eres mi novia, no mi dueña. Si yo digo que no me llames, no lo harás – dijo mirando con total frialdad, esas miradas que tanto la lastimaban -. Además, aunque lo hicieras, no te contestaría. Ya te dije que estaré ocupado y no tengo tiempo como para perderla contigo por estupideces.

Dicho esto, salió del cuarto sin importarle las lágrimas que caían de su pareja para terminar de cerrar la puerta. Una vez afuera de esa casa, saco su celular que estaba vibrando y contesto sin ver quien era.

- Sasuke – gritó la persona del otro lado de la línea – ven rápido para mi casa que Juugo ya está aquí para irnos.

- Deja de gritar Suigetsu, ya estaba yendo para allá – después de intercambiar un par de palabras más, colgó y se metió a su carro para dirigirse a la casa de su amigo. No es que le emocionara ir con ellos, es más, sentía que iba a ser igual de aburrida que las otras veces. La única razón por la que iba, era para no pasar más tiempo de lo debido con la espesa de su novia. Si bien el sexo con ella rayaba en lo bueno, no lo era tanto como que querer pasar todo el tiempo a su lado. Él amaba su tranquilidad y libertad, y aunque este último se ha visto algo afectado por Sakura, con solo un par de palabras que salgan de sus labios, el equilibrio volvía a su lugar.

...

El viaje iba dar lugar en Suna, al parecer el peliagua conocía un bar en ese lugar que según él es el mejor que había visitado. Además que habían tanto chicas como chicos muy atractivos.

Ya después de haber llegado al lugar y que Juugo haya pagado por el hotel donde se hospedarían, tanto Suigetsu como él fueron a dejar sus cosas para ir hacia ese lugar tan famoso que su amigo decía.

- ¿Quieres venir con nosotros, Juugo? – dijo Suigetsu.

- No, prefiero quedarme.

- ¡Ba!, es por eso que eres aburrido – comenzó a quejarse el de dientes de tiburón -. Debes de disfrutar la vida como yo.

- Deja de molestarlo Suigetsu y vámonos ya antes de que me arrepienta – comenzando a caminar hacia la salida, agarró su saco y su móvil para comenzar a salir.

Corriendo hacia el azabache y cerrando la puerta detrás de él, consiguió alcanzarlo – No te arrepentirás, ese lugar es el paraíso. Hay de todo, mujeres como hombre con unos cuerpos como para violarlos – terminó de decir con una sonrisa emocionada.

- Hmp – lo único que le hacían pensar las palabras de su acompañante es que ese lugar era un prostíbulo. Chasqueando la lengua no pudo evitar pensar que hubiera sido mejor haberse quedado con Juugo -. Si es un lugar de dudosa reputación donde las personas se ofrezcan como comida te daré un merecido puñete, Suigetsu.

- ¡Ay, por favor! No me digas que nunca has ido a un lugar de esos – dijo para mirarlo como si la respuesta fuera negativa, fuera la peor cosa del mundo -. Además, no te preocupes que no le diré a tu novia que le eres infiel.

- No es como si...

- ¡Llegamos! – interrumpió Suigetsu en un grito. Sasuke al escucharlo, volteo su mirada a su costado y vio una gran puerta siendo custodiada por un hombre alto y grueso con traje negro. Él al ver como su compañero caminaba hacia ese lugar, lo siguió a paso lento.

Ya una vez adentro y después que Suigetsu haya intercambiado unas palabras con el portero, Sasuke podía sentir como la música taladraba sus sensibles oídos, podía ver cómo unas mujeres se tocaban en una esquina, como dos hombres tenían sexo en una mesa y como prácticamente había una orgía en el segundo piso, supuso que ese lugar era para los VIP.

- ¿A que no es el maldito paraíso? – dijo con una enorme sonrisa el de dientes de tiburón, este sentía como la adrenalina le llenaba cada vena de su cuerpo, especialmente a un órgano inferior de su cuerpo.

- Este lugar parece un burdel, te dije que no quería venir a un lugar donde parezca un centro de prostitución – en vez de parecer un bar como Suigetsu decía, parecía un centro de orgías y coger todo lo que tenga hueco -. Me largo.

- Espera Sasuke, eso dices pero sé que te gustara est...

- No sé cómo nos pudieron dejar pasar aquí si aún somos menores de edad – dijo el moreno con completo fastidio.

- Es porque dije la palabra secreta para poder entrar – con una sonrisa orgullosa, miró a su amigo con triunfo.

- No sé por qué, pero algo me dice que no pregunte por esa palabra.

Caminando hacia el centro de la pista y cogiendo a un chico que se había acercado para bailarle, le puso en cuatro y simuló embestidas por encima de la ropa – Deja de ser tan aburrido, Sasuke – comenzó a decir para comenzar a besar al hombre que ya estaba comenzando a gemir. El Uchiha ya estaba poniendo cara de asco -. Diviértete una vez en tu oscura vida.

- Cállate de una buena vez. Iré donde los tragos y deja de ser un maldito exhibicionista y metete a un cuarto, imbécil – terminó de decir para dar media vuelta al ver como el Hozuki le había sacado el polo con el pantalón y le comenzaba a dar lamidas a sus pezones a la vez que metía un dedo travieso dentro del chico. Lo único que recibió de respuesta fue un asentimiento por parte de su amigo. Ya sabía porque le gustaba tanto este lugar.

Una vez llegó al donde barman, se sentó y le pidió un vaso de agua recibiendo una mirada de sorpresa. Teniendo ya el pedido en su poder, se giró a mirar a su alrededor, había perdido de vista al peliagua y ahora estaba que se quería largar de una vez.

- Si tanto quería follar se hubiera venido solo – dijo con un gruñido dejando el vaso ya acabado en la mesa. Cerró los ojos durante algunos minutos cuando sintió un peso extra en sus piernas haciendo que abra los ojos de inmediato. Frente a sus ojos había una mujer con nada de ropa encima de él, sus pezones estaban erectos y se notaba a leguas que acaba de tener un encontronazo con un tipo.

- Hola guapo, qué haces tan solito aquí. Yo podría ayudar a que estés de un modo más alegre – comenzó a decir al momento que hacía que sus caderas se movieran de arriba abajo, vio como comenzaba a acariciar sus pechos al mismo momento que gemía y se movía más rápido encima suyo.

La mujer no era nada fea, aunque si era algo mayor que él. Estaba a punto de decir algo cuando sintió que su acompañante trataba de quitarle los pantalones, en un rápido movimiento sujeto sus manos.

- No quiero – dijo, pero al parecer a la mujer no le escuchó o no le importó porque habiendo soltado sus manos con una maniobra sutil, le bajó rápido los pantalones junto con el bóxer y saco su miembro.

- Vaya que es grande – dijo con una mirada sorprendida y lujurioso la mujer de cabello negro.

El Uchiha ya fastidiado, se paró y con un firme empujón tiró al suelo a la mujer al tiempo que se subía sus pantalones con el bóxer – He dicho que no y aun si tuviera ganas, nunca lo haría con una mujer tan fácil como tú. Desaparece de mi vista.

- ¿Pero qué diablos te pasa? – comenzó a gritar la mujer, estaba sorprendida al ver al guapo joven rechazarla, nunca nadie la había rechazado – ¡No eres quien para tratarme así!, y si no te das cuenta, mira a tu alrededor. Este lugar es para disfrutar niño, cuando alguien quiere el otro acepta, esas son las reglas.

- Si tanto quieres que te cojan, pídeselo a otro. El solo pensar estar contigo me enferma – terminó de decir el moreno para pararse y salir de ese lugar.

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- Dime el nombre.

Grito.

Grito.

Súplica.

- ¡Dime el nombre! – comenzó a elevar la voz el enmascarado. Las paredes se podían notar algunas salpicaduras de sangre del hombre que estaba siendo torturado. El alicate en las manos del individuo estaban llenas de sangre, el hombre enmascarado tenía una sonrisa demencial que hacía al hombre cubierto de su propia sangre frente a él cerrar los ojos llenos de pavor.

- Por favor – dijo sollozando –, por favor. Le dije todo lo que sabía, si le digo el nombre sería lo mismo que morir en sus manos – al ver cómo el hombre se acercaba donde él, comenzó de temblar de manera muy visible -. ¡Se lo suplico!, por favor... déjeme vivir.

- Si me dices el nombre puede que te deje vivir – dijo arrodillándose y cogiendo el mentón del hombre, con el alicate en sus manos acariciaba con la misma el rostro ajeno -. ¿Cuánto más podrás soportar a que termine de desmembrar todos tus miembros? ¿Cuánto aguantarás a que mi balde se llene con tu sangre? ¿Cuánto más podrás vivir antes de continuar con tu familia? ¿Antes de que les corte el dedo a cada uno de ellos y vea su sangre correr con satisfacción, antes de que me supliquen como tú que les deje vivir, antes de que deseen morir que padecer todo lo que les puedo hacer, antes de volver su agonía mi trono?

- N... No, por favor – estaba asustado, no sabía en qué momento se había metido envuelto en este problema, no quería que a su familia le pase algo. Ese hombre se disfrazó de una persona angelical, pero en realidad es un verdadero ser oscuro que buscará cualquier momento para hacer tu vida una pesadilla -. Se... se lo diré, pero por favor, se lo suplico, no le haga nada a mi familia. No se lo diré a nadie sobre usted, ¡se lo juro! Pero no le haga nada a mi familia, por favor.

- Dime el nombre – dijo en un susurro casi diabólico, mirándolo fijo con sus ojos color sangre y brotando una sonrisa demencial.

- U... Uchiha, Fugaku Uchiha.

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Ya habían pasado algunos días de su regreso de Suna y justo hoy era el inicio del regreso de vacaciones. Dentro de algunos días sería su cumpleaños número 17 y estaba seguro que su madre le querría hacer una fiesta como todos los años, solo pensar en eso le daba dolor de cabeza.

- Lo peor de todo es que no me puedo negar – dijo en un pequeño susurro para salir de casa con una mochila en el hombro. Sintiendo su móvil vibrar, lo saco para ver quien lo llamaba y luego lo guardó otra vez en el bolsillo de su chaqueta. Desde que había llegado y un día antes, su celular no dejaba de vibrar por las interminables llamadas de su novia, le era sumamente cansador de que siempre le parara hostigando. Estaba pensando seriamente en terminar con ella.

Ya habiendo caminado hasta su instituto, entró a su salón y espero a que llegaran su profesor y compañeros. Siempre venía antes que los demás, le gustaba su tranquilidad y sus momentos de completo silencio. Le gustaba leer o escuchar música antes de que comenzaran las clases, en su casa no podía tener la tranquilidad que le gustaba por la culpa de Itachi y no desaprovecharía esta opor...

- ¡Sasuke! – el mencionado abrió los ojos y vio en la puerta a Sakura respirando agitada y algo sudada, al parecer había venido corriendo -. ¿Te encuentras bien? Te he estado llamando porque he estado preocupada, dijiste que te ibas unos días pero no te he visto en todas las vacaciones. Ya estaba pensando ir a tu casa.

- ¿Cómo sabes la dirección de mi casa? – dijo el moreno molesto – te dije que no tenía tiempo para llamarte, no me presiones, no eres mi madre para que me cuestiones. Y nunca, escúchame bien, nunca vayas a mi casa.

- Y... yo solo estaba preocupada por ti, Sasuke – con los ojos brillosos, la Haruno se acercó lento a él -. Soy tu novia y por eso me preocupo por ti, la última vez que te vi fue cuando fuimos a mi casa después de clases y me dijiste que ibas a salir de viaje. No me has llamado, aun cuando dijiste que lo harías, pensaba que te había pasado algo.

- Entonces para que te dejes de preocupar por mí, lo mejor es que terminemos – dijo mirándola frío para recibir una mirada sorprendida de la mujer -. No sé cómo tienes mi dirección, pero no me interesa, solo no quiero que nunca vayas. Suficiente tengo que tengas mi número, no hagas que lo cambie. Deja de acosarme de una buena vez.

- Pero... pero yo soy tu novia Sasuke – dijo la pelirrosa ya soltando algunas lágrimas.

- Que yo recuerde, nunca te pedí que lo fueras. Solo nos acostamos y tu diste por terminado que éramos novios – sabía que estaba siendo dura con ella, pero ya se estaba hartando de su actitud tan posesiva, él no le pertenecía a nadie -. No dije nada porque eso evitaba que las otras mujeres se acercaran a mí, no hagas que me arrepienta de mi decisión, Sakura.

- N... no – dijo en un pequeño susurro y aun brotando lágrimas por sus mejillas, al ver cómo los estudiantes iban llegando, lo único que pudo hacer es salir corriendo a los baños ante la mirada curiosa de la gente -. Yo te amo, Sasuke. Todo lo que hago es porque te amo.

Ella siempre se había caracterizado por su fuerte carácter, pero cuando vio por primera vez al Uchiha caminar pasando de ella, supo que sería la única excepción a esa regla. Tuvo que cambiarse de salón al suyo para estar más cerca de él, tuvo que drogarlo para poder acostarse con él y convencerlo de ser novios, tuvo que pedir su número a su amigo y rogarle para que se lo de, ella sabía que el moreno nunca se lo daría y tuvo que seguirlo para saber dónde vivía.

Todo lo que hizo es para que la relación que ella pensaba que tenían, diera frutos; que el Uchiha se diera cuenta que nadie lo iba a amar como ella y por fin le entregará su amor.

- Tú eres mío, Sasuke – dijo con la mirada perdida -. Yo haré que me ames porque tu corazón me pertenece.

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- Hoy les vengo a presentar a un nuevo alumno que estará con nosotros en lo que reste el año – comenzó a decir Hatake -, aunque es algo tarde la transferencia, el encargado del alumno habló con la directora y puso todo en orden – dirigiendo su mirada a su costado y mirando al estudiante nuevo, con un movimiento de su mano en su espalda hizo que diera un paso adelante -. Vamos, preséntate.

Este miro a cada alumno frente suyo, vio como le dirigían miradas curiosas y pecaminosas. Eso hizo que sonriera interiormente, hasta que su mirada se posó en un pelinegro que miraba por la ventana ignorando lo que decía el profesor. Sonrió – Naruto, Naruto Uzumaki.