Disclaimer: Los personajes de The Hunger Games no me pertenecen, todo es de Suzanne Collins. Yo simplemente utilizo a los personajes con fines de entretenimiento.
N/A: ¡Hola! Aquí estamos con el siguiente capítulo. ¡Vaya! Muchas gracias en verdad a las que siguen la historia, a la que la agrego a favoritos y a Blankius por comentarme. Espero que esté capítulo les guste. ¡Nos estamos leyendo!
Katniss se despertó por la repentina sacudida que su hermana Prim le dio.
—Levántate, Katniss —Su hermana le quito la sábana con la que se había cobijado la noche anterior—. Ya es demasiado tarde, te has perdido el desayuno.
—Estoy cansada —Katniss se llevó sus manos a los ojos para cubrirse de la repentina luz que se filtraba por la pequeña ventana—. Dormiré un rato más y ahorita haremos todo lo que nos falta.
—Katniss... ¡Son las dos de la tarde! ¿A qué hora decidiste dormirte? Tienes que dejar de jugar con esa maldita consola.
Katniss abrió los ojos y se sentó en el sillón, luego estiro sus brazos para poder despertar y fijar la mirada en su hermana, quién se encontraba arreglada y lista para salir. Entonces lo recordó, Prim se había alistado para ayudar a Hazell con los preparativos de la fiesta de compromiso.
—Tengo que irme —le anunció—. Hay leche fresca en el refrigerador, tendrás que hacerte de comer tú misma. Rory va a venir por mí —le sonrió—. Katniss descansa todo lo que debas, recuerda que mañana debemos ir a comprar tela para comprarte un vestido.
—No quiero un vestido, tengo algunos de mamá que...
—¡No! —Su hermana le dio un leve golpe en su hombro—. Mamá ha estado trabajando duro y ha dicho que nos dará monedas suficientes para comprar tela nueva.
—No es necesario...
—¡Sin peros! —Prim le grito—. Haz todo lo que tengas que hacer el día de hoy y mañana haremos todo lo que nos falta. Tenemos tres días antes del compromiso de Gale. Y recuerda que mañana saldremos.
Terminando de desayunar, Katniss recogió los platos y limpio los platos, regreso al sillón en dónde se había quedado dormida y encendió el proyector, el juego apareció justamente en dónde lo había dejado.
La sonrisa de Peeta apareció.
—Hoy mi hermana me ha dicho que tengo prohibido jugar, lo cual es irónico dado que yo soy la mayor —Katniss miro a Peeta quién estaba parpadeando y escuchándola atentamente—. Prefiero seguir jugando contigo, eres muy agradable.
—Me han creado para ser amable —Peeta se llevó las manos a las mejillas—. Me sonrojo cuando tú sonríes.
—¿Cómo sabes que estoy sonriendo? —Katniss frunció el ceño ante eso, haciéndole particularmente extraño.
—Programación.
El creador de dicho juego debió haber sido una persona con la misma clase de problemas a los que todos estaban sujetos, la manera en la que realizaba que Peeta respondiera, había pensado en todas las respuestas convincentes. Ojala las cosas fueran así de fácil y que las personas fueran muy agradables como Peeta. ¿Qué edad podrían tener?
—Estoy programado para escucharte siempre. ¿Hay algo que quieras contarme?
—Mi amigo me está forzando a ir a un compromiso con un acompañante —Katniss puso los ojos en blanco—. Ojalá pudieras deshacerme de él —Katniss se rió.
—Yo podría hacerlo por ti, puedes pedírmelo —Los ojos azules de Peeta brillaron—. Tal vez está noche después de que terminemos con nuestra cita.
—Oh, Peeta, sí que dices cosas extrañas. Hace mucho tiempo que alguien no me hacía reír, sobre todo siendo un personaje de un juego. Si le llego a contar a alguien sobre esto, me van a clasificar de loca. Además de una regañada por pasar mucho tiempo aquí.
—Nadie tiene porque regañarte, no tienen el derecho de hacerlo. No son más que personas que te rodean, sólo tú o tu novio te pueden regañar.
—Yo jamás permitiría que un hombre me regañase, a excepción de mi padre —susurró.
Sus ánimos bajaron por los suelos al recordar que su padre ya no se encontraba con ellas, así que Katniss decidió quitar el sonido del juego. Solamente alcanzaba a mirar como Peeta seguía moviendo los labios. El avance del juego en verdad que le sorprendía.
—Es un juego, Katniss. Es un juego —Katniss se levantó del sillón y fue hacía el baño para tomar una ducha.
Cuando el baño terminó, entro a su habitación y cerró la puerta, busco ropa cómoda y una vez se cambió inicio a trenzarse el cabello, pensó en que salir a caminar le haría bien, pero un ruido extraño atrajo su atención. Era una voz con la que había estado hablando durante horas...
—Te estoy esperando, Katniss. Tenemos la cita con mi madre, ¿lo recuerdas? Antes de irte a dormir anoche prometiste que irías conmigo.
Su corazón comenzó a palpitar del miedo, negó furtivamente esperando que no fuese parte de su imaginación, abrió la puerta y vio la imagen sin sonido de Peeta que continuaba hablando. Peeta hizo un gesto de sorpresa al verla y con la mano le señalo que se encaminara hacía él.
Katniss centró su mirada en la consola y retiro con fuerza el cassette y lo desconecto. La pantalla se puso en negro, Katniss apago el proyector. En la noche volvería a jugar y esperaba que el cassette fuera como el otro, que la partida se borrase al apagar el juego.
