Puede sentir la mirada clavándosele en la nuca. Armin, por primera vez desde hace dos años, desea que Jean no le mire en vez de lo contrario. Lleva ya cuatro días evitándole a toda costa y sin embargo, le sigue por todas partes con los ojos cuando cree que no se da cuenta. Es gracioso, pero también un poco perturbador. Eren comienza a sospechar y hasta Mikasa parece desconcertada por la actitud de Kirstein.

- Otra vez te está mirando.

Al otro lado de la mesa, Eren frunce el ceño y mira alternadamente a su amigo y al imbécil que ni por enterado se da de que lo están asesinando con los ojos.

- ¿Ah sí?

Armin se hace el tonto y sigue comiendo. La sopa se le ha enfríado de tanto alargar el proceso.

- Parece que quisiera hablar contigo.

Al menos Mikasa parece más simpatética.

- Mmm.

La situación se vuelve cada vez más insostenible, pero él sabe que sea lo que sea que está sucediendo, Jean necesita tiempo. Y esperar es lo que mejor se le da a Armin.


Al final ha tenido que esperar casi medio mes.

- ¡Jean!

- Hey.

Casi le da un paro cuando abre la puerta y se encuentra con Jean sentado en su cama, esperándolo. No es inusual que Eren y Mikasa pasen el rato en su habitación y no había sospechado nada cuando vio la luz en la ranura bajo la puerta. Jean no tiene cara de arrepentimiento. Parece sumamente concentrado en mirarle de arriba a abajo.

A Armin se le sube el calor a la cara.

- ¿Qué haces aquí?

- ¿Esta vez no te lo imaginas?

Armin no quiere imaginarse nada. Sobre todo nada que tenga que ver con la mirada de Jean que ahora va rápidamente de sus ojos a su boca.

- No.

Armin da un paso hacia adelante y la atmósfera alrededor de ambos cambia de un modo abrumador, como si comenzaran a salir de un trance. Jean se lleva una mano al puente de la nariz y se lo pincha con fuerza.

- Necesitamos hablar. -antes de que Armin pueda preguntar, Jean le responde por sí solo.- Del beso con Marco.

Le mira ahora con intensidad, con ojeras y el cabello desordenado, como si hubiera halado de él constantemente. Armin supone que así ha sido. Decide no mencionar lo exhausto que suena e ignorar el impulso de pasarle los dedos por los mechones fuera de lugar.

- Bien. ¿Qué quieres que te diga exactamente?

Jean se siente como un patán. Ahí está, en la habitación de Arlert, a la cual ha entrado sin permiso además, preguntándole sobre algo tan íntimo como su primer beso. Y Armin le está siguiendo la corriente. No cabe duda de que es el patán más grandísimo del universo, su sensibilidad aún más inexistente que la de Eren. Pero es que se está volviendo loco.

- Yo... no estoy seguro.

Armin se sienta en la silla junto a la mesa y le mira brevemente sin decir nada.

- Armin, joder. Olvídalo, nunca debí preguntar, puedes golpearme si quie-

- La primera persona a la que quise besar fue a Eren - Jean siente algo desplomársele en el pecho pero no despega la vista de la del rubio. No sabe si quiere seguir escuchando pero es incapaz de moverse.- Así que en parte tenías razón. Aunque eso fue muchos años atrás.

- ¿Nunca...?

- No. A Eren le gustan las chicas exclusivamente.

Hay una sonrisa irónica en el rostro de Armin y Jean finge no verla.

- ¿Y Marco?

El rubio aparta la vista y mira sus manos sobre el regazo.

- Marco y yo somos amigos. No hubo nada entre nosotros antes o después de lo sucedido.

Jean ya lo sabe, pero es un alivio escucharlo del propio Armin esta vez.

- En cierto modo, creo que jamás le dije a nadie porque me da vergüenza. Que la primera persona que tuvo ganas de besarme lo hizo por pena.

Sus palabras no suenan resentidas o enojadas. Sólo un poco afectadas, como quien cuenta la desgracia ocurrida a un conocido distante. Jean lo deja continuar.

- No sé si ya te lo dijo, pero ese día estábamos hablando de Annie.

Jean asiente en silencio, no se lo había dicho, pero a Marco le gusta Annie, es claro como el día. Nada raro que hablara con Armin de ello.

- Y bueno, una cosa llevó a la otra y cuando Marco preguntó si yo tenía a alguien... No pude evitar contarle.

Mierda. A Armin le gusta alguien. Se apuesta lo que sea a que también le gusta Annie. ¿Por qué otra cosa se pondría triste? O Eren, aunque haya dicho que eso fue hace mucho. A lo mejor le gusta Reiner. O Connie. No, Reiner definitivamente. Mierda, mierda, mierda.

Armin se ha quedado callado, perdido en su mente. Jean se aclara la garganta, irritado porque seguramente está pensando en Reiner o quién coño le gustara y se ha olvidado de su existencia.

- Oh, disculpa. Mmm, en resumen, eso fue todo: algo debí decir que me hizo ver tan miserable que Marco intentó consolarme, supongo. Fue lindo de su parte, pero me confundió totalmente y ni siquiera pude reaccionar.

- ¿Y si lo hubieras hecho?

- ¿Qué?

- Me refiero a qué, - Jean tenía problemas articulando sus palabras.- y ¿si hubiera durado más?

Armin por fin lo miró. Parecía divertido.

- No lo había pensado. Creo que le hubiera rechazado de cualquier forma. Hubiera sido un error de parte de ambos el forzarnos a continuar.

- Ya.

- ¿Satisfecho?

Estaba satisfecho, sí. Pero no del todo.

- No.

Arlert arruga la nariz levemente, como esperando que a continuación diga algo desagradable. Y sin embargo, su silencio está incitándole a que continúe.

- ¿Cómo..? - Jean se está casi retorciendo en su lugar. - ¿Cómosesiente?

Suelta tan rápido las palabras que el rubio casi no las distingue.

- Jean, no entiendo que...

- COÑO ARMIN, ¿ESTÁS SORDO O QUÉ? ¡QUE CÓMO SE SIENTE!

Amin parpadea varias veces, sin saber cómo reaccionar. Jean está apretando la orilla de la cama con ambas manos y se ha inclinado hacia adelante, demándandole con todo el cuerpo que le responda.

- ¿Me estás preguntando cómo se siente besar a Marco, cómo se siente a un chico o cómo se siente besar a alguien en general?

- Maldición, Armin... - la voz de Jean ha bajado peligrosamente y Armin no soporta el modo en que le está mirando; casi le dan ganas de rendirse de una buena vez. Casi.

- Lo siento, Jean. Es difícil saber de qué hablas.

"Conque esas tenemos", piensa Jean mientras se levanta y camina hacia él.

De pronto el rubio se siente muy muy pequeño y acorralado. La cosa más extraña del mundo debe ser sentirse la presa de Jean Kirstein; él, Armin Arlert, el comelibros del 104, mejor amigo de su rival y sin llegarle a los talones al atractivo de Mikasa. Jean, sin embargo, avanza hasta quedar frente a él y se sienta en cuclillas sobre el suelo. Armin se inclina por instinto hacia él antes de darse cuenta de lo que está haciendo y detenerse, pero a Jean no parece importarle, es más, le sonríe ahora enseñándole los dientes.

- Yo creo que sabes exactamente de qué hablo.

- Pues te equivocas.

La sonrisa tropieza y pierde fuerza. "Bien, dos pueden jugar el mismo juego", piensa Armin. Y sin embargo, Jean le mira largamente en el silencio repentino y finalmente gruñe exasperado.

-Tú ganas Armin, si así lo quieres que así sea. Sin rodeos, pero luego no vayas por ahí diciendo que soy un bruto que no trató de manejar las cosas con tacto.

Armin no se lo puede creer cuando Jean se pone de pie, lo toma de las manos y él se levanta, hipnotizado por las pupilas que casi devoran el iris miel de Jean y las manos, ligeramente húmedas pero firmes que le guían hacia la cama con fuerza contenida. Lo sienta sobre las cobijas de lino y lentamente lo inclina hasta que queda recostado, el cabello rubio extendido sobre la tela. Armin está conteniendo la respiración, temeroso de que si suelta el suspiro que lleva dentro, romperá la delicada tensión del momento. Jean queda sobre él a medias, sentado sobre la cama y con una mano a cada lado de su cabeza, mirándole fijo.

- Creo que lo ignoras, Arlert, pero permíteme informarte que hay otra apuesta sobre ti circulando.


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Tará! ¿qué es esto? ¿un fic actualizado a los pocos días de su publicación? Sé que parece tanto un milagro que puede que hoy lluevan ranas, pero no; es la primera prueba de que las actualizaciones van en serio :3

Y nos falta un capítulo más para terminar este fic, (que no es más que puro coqueteo entre Jean y Armin, la verdad) así que nos leemos pronto! Saludos y ranas para todos ✧ (ノ◕ヮ◕)ノ*:・゚✧