》 Capítulo 2 《

- Te dejé el dinero sobre la encimera de la cocina. No te olvides de pagarle al stripper antes de que se vaya.- dijo Marco, mientras cogía su chaqueta de cuero del perchero y se la colocaba.

- Vale. Oye...- susurró Eren, bajando el tono de su voz.

- ¿Qué? -Pregunta con el mismo tono de voz del contrario observandolo fijamente.

- ¿Sabes como se llama él?- ladeó la cabeza, señalando al stripper quien seguramente, se encontraba detrás de él.

- No lo sé, no quiso darme su nombre cuando lo contraté. Pero esta bueno el tío, ¿Eh?- sonrió y abrió la puerta.- no te olvides despertarte temprano mañana. Te estaré llamando. Adiós.

En cuanto Marco se fue, Eren se giró y se encontró con la intensa mirada del stripper sobre él. Un estremecimiento le recorrió la espalda. Todos los invitados se habían ido y eran apenas las tres de la mañana. Él y Eren habían bailado tan apegados que juraba que aún podía sentir su caliente piel sobre la de él. Le sonrió tratando de no perder la compostura, Eren pasó al lado de él y caminó hacia la cocina, tomó los billetes que Marco había dejado sobre la encimera y cuando se volteó, chocó con la dura pared de su torso.

Sus manos, intencionalmente, se apoyaron en sus abdominales y éste pudo comprobar la dureza de ellos en cuanto lo tocó. Trató de no fijarse en su cuerpo, pero simplemente se le hacía irresistible, cuando bajo la vista, se encontró con los ojos del stripper quien lo miraba detenidamente.

- Toma.- dijo él, estirando la mano con los billetes hacia él. Él los tomó y los metió en su pantalón, justo en su entrepierna. Eren abrió los ojos completamente y enrojeció al máximo, algo que él notó.

- ¿Qué? ¿Por qué me miras así?

- Por nada.

- Oh, vamos, admite que te mueres por mi. ¿O no es así, Eren?

Él se estremeció al escuchar su nombre salir de su boca. Lo pronunciaba de una manera tan seductora que le hacia anhelar oírlo una vez más.

- Claro que no.- dijo él con rapidez en sus palabras.

- Tu boca dice que no, pero tu cuerpo dice que si.- se acercó hacía él, lo rodeó por la cintura, y el castaño se preguntó por qué no lo alejaba de un empujón. Pero su toque lo mantenía inmóvil.- ¿Sabes? Puedo darte otro baile si quieres.- apartó el pelo de su frente y le murmuró en el oído.- y gratis.

Era una oferta tentadora. Lo pensó por unos segundos, pero no, era algo que simplemente no podía hacer.

- ¿Quién te crees que eres?- dijo él, cruzando los brazos sobre su pecho.- por si lo olvidas, estoy apunto de casarme.

- ¿Y qué con eso?

- ¿Cómo qué y qué con eso ? serás estúpido. No soy cualquiera. Amo a mi prometido, y no pienso colocarle los cuernos un día antes de nuestra boda.- lo empujó, y aunque él era mas fuerte, se dejó manejar por las manos de Eren. Lo dejó frente a la puerta principal.

- ahora vete.

- Lo que tu digas, gatita.- se río y antes de girarse, añadió.- si cambias de opinión, solo llámame, tu amigo sabe como comunicarme.

Eren cerró la puerta, se deslizó sobre ella, hasta caer sentado en el piso, soltó un suspiro, el recordar sus palabras y la forma que lo miraba hacía que sus mejillas subieran de tono ,lo que más le sorprendió, fue que empezaba a arrepentirse de haberlo rechazado.