Olas! D
Dije que regresaría pronto, y creo que lo he hecho! un día nada más! jeje
Bueno, este capitulo se situa hace dos años, cuando Ginny iba a quinto y Draco a sexto (que es también donde se situan los flash backs del capitulo anterior). Ocurrira mas o menos todo lo que ocurrio en el libro, asi que os podeis imaginar la mision de Draco...
Enfin, os dejo leyendo, espero que os guste!
Y entonces, regresaste
Capítulo 2: Te necesito
Hace dos años.
-Y...¿qué vas a hacer?
-No lo sé, Ginny. No tengo ni la menor idea.
Dos muchachos se encontraban apoyados en un gran árbol de los jardines de Hogwarts, de espaldas y ocultos a todas las miradas posibles.
Él, alto, delgado, pálido, rubio platino además de atractivo, le acababa de contar a ella, pecosa, pelirroja y mas bien bajita, el secreto que durante dos semanas le había estado ocultando.
Diciembre había llegado a Hogwarts. La nieve caía en pequeños copos que se acumulaban en los abrigos y en los gorros de los dos.
-Draco - le giró la cara para que éste la mirara a los ojos - piensa bien lo que haces. Sé que estás obligado a ello, que tu familia está en peligro...pero piensa en todo el daño que harás si lo haces.
-Ya lo sé, pequitas, lo sé...
Él removía la nieve del suelo con las botas, y ella lo miraba fijamente, como esperando una respuesta concreta.
Lo cierto es que ya no era raro verlos juntos. De alguna forma, el lazo que los unía con insultos y peleas, se cambió el día en el que él le habló de su soledad. Ella aún se sentía confusa, ya que él nunca le daba respuestas fijas a nada. Tan solo hablaban de sus problemas, de su vida en general. Eran una extraña especie de confidentes.
-Será mejor que volvamos, Gin. No quiero que tu hermano me vuelva a partir la boca. - y se tocó inconscientemente el labio inferior, donde aún podía verse un pequeño tajo a medio cicatrizar.
-Está bien.
Se separaron, justo en el momento en que su hermano pelirrojo la volvía a avasallar en el vestíbulo.
-¡Joder, Ginny! ¿Otra vez con él? ¿¡Pero cuántas veces te tengo que decir que NO-QUIERO-QUE-TE-ACERQUES-A-MALFOY!?
Antes los gritos de su hermano, Ginny no se calló. Más orgullosa era ella.
-¿Quieres dejarme en paz de una vez? - bufó - ¡Me da exactamente igual con quien no quieras que vaya, pero Malfoy y yo no estamos haciendo nada malo, ni me ha hecho ningún daño! ¡¡Y además si fuera así a ti ni te va ni te viene!! ¡Que ya soy mayor, joder!
Los gritos se enzarzaron un poco más, hasta que Hermione y Harry se dignaron a tranquilizar a los dos Weasley.
Por otra parte, Draco Malfoy observaba la escena desde detrás de una estatua. Demasiados problemas le estaba causando a la pelirroja...
Después de comer, Ginny le envió una lechuza a Draco diciendo:
"En la misma sala de siempre, a las cuatro.
G.W."
Acto seguido, continuó haciendo los deberes para matar el tiempo hasta las cuatro.
oOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO
Draco estaba tirado en su cama, leyendo "Las mil y una noches". Estaba tan enfrascado en la novela, que no se percató de que había una lechuza a su lado hasta que esta le mordió un dedo.
-¡Auch! ¿Pero qué...? - le quitó la carta a la lechuza, la leyó, y se volvió a tumbar boca arriba.
Él era el culpable de esto. Nunca debería de haberse acercado a la Weasley, de haber forjado algo diferente al odio y al desprecio. Ahora ella se había convertido en su único consuelo, y en una necesidad para él.
¿Necesidad?
¿Acaso tendría que...renunciar a su misión por ella, solo por ella?
Se dijo así mismo que, si seguían así, acabaría fastidiando todos los planes.
La cuestión era que por encima de cualquier cosa, NO debía enamorarse de Ginny. Si lo hacía, estaba perdido.
oOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO
Los días pasaron, y de pronto, las Navidades ya habían terminado, y los dos muchachos volvían de sus casas.
A primera hora, se cruzaron por los pasillos, pero como los dos iban con sus amigos, no pudieron más que mirarse fugazmente.
-Pensé que con las Navidades se te habría pasado la tontería. - Pansy fue la que habló, que al parecer había estado atenta a las reacciones de ambos al cruzarse.
-Déjame en paz, Parkinson. No sé cuantas veces te he dicho ya que no te metas en mis asuntos.
-Ya lo sé, peluchín - estúpido apodo -, pero es que juntarse con la Weasley, es caer muy bajo. ¿Qué dirían tus padres si se enterarán de...?
-Nunca dirán nada porque nunca se enterarán, ¿me oyes? - Draco se había plantado enfrente de ella, con una expresión amenazadora que hizo que Pansy tan solo asintiera, asustada.
-Vamos, Pans, déjalo. Es normal que quiera divertirse, la Weasley se ha puesto muy maziza este año, ¿verdad Draco? - Zabini siempre tan...superficial.
-Mmm - fue lo único que murmuró Draco, al que en cierto modo le molestó que Blaise dijera eso de su chica. Oh oh, ¿su chica?
Sacudió la cabeza como para deshechar ese pensamiento que había venido de golpe, pero no pudo evitar preocuparse.
Después de las clases quedaron para verse y contarse lo que habían hecho en Navidad.
-Sí, como lo oyes. Mi padre dice que será en unos meses...cuatro como mucho. Me han obligado a contarles los detalles del plan...
-¿Cual plan? ¿No será ese que estás planeando y del que no me puedes desvelar ni un poquito, no? - Ginny lucía algo enfadada. Había intentado convencerlo de todas las maneras de que no hiciera eso que tenía que hacer, pero él seguía en sus cabales.
-Escucha, Ginny...entiéndeme. Si te lo cuento, te pondré en un peligro mayor al que ya estás sometida, tú no sabes de lo que es capaz el Señor Oscuro.
-Te equivocas, lo sé muy bien. - respondió esta con voz fría, recordando su primer año, y el diario.
Draco se dio cuenta de que había metido la pata, ya que se quedaron en silencio un rato, cada uno mirando a un lado de la sala.
-¿Sabes? - dijo al final Ginny - Tú puedes luchar, puedes negarte. La Orden te protegería, protegería también a tu familia. ¿Por qué eres tan cobarde, Draco?
-¿Cobarde dices? ¡Pero si no hay nada que me haga cambiar de opinión, no hay nada que me retenga en vuestro bando! ¡Y no me vuelvas a llamar cobarde!
-Ah, veo que YO no soy nada.
Las palabras de la chica lo sorprendieron. La miró, se le habían humedecido los ojos, y lucía una expresión de furia además de tristeza. Draco no entendió que era esa presión que de pronto empezó a sentir en el pecho. ¿Arrepentimiento? Sólo sabía que no soportaba verla así.
-Yo...lo siento.
Pero ella no tomó esas palabras como una rectificación a lo que le había dicho, sino como a una afirmación. Así que, secándose las lágrimas que habían empezado a florecer, dio media vuelta. Pero el chico del brazo estaba ahí para retenerla.
-¡Suéltame! Tú mismo lo has afirmado, no soy nada para ti. ¿Qué hacemos aquí entonces? Dime, ¿por qué me cuentas tu vida? Sólo soy eso, ¿no? Una especie de...de diario! Pero en cuanto lo termines lo tirarás a la basura, igual que haces con todas las personas que te quieren. Me convenciste de que habías cambiado, de que estabas equivocado...Pero parece ser que era todo una mentira, ya que vas a hacer lo que te dé la gana, y no piensas contar ni conmigo ni con nadie. Así que me voy.
Por un momento las palabras de la muchacha lo dejaron impactado, pero reaccionó a tiempo para volver a sujetarla. Le dio la vuelta, y miró directamente a esos ojos marrones inundados por las lágrimas. Al ver que esta iba a quejarse, le tapó la boca con una mano, mientras la otra seguía firmamente amarrada a la mano de la chica.
-Escúchame, Gin, por favor. Sólo escúchame, luego puedes irte si quieres.
Y diciendo esto, le destapó la boca. Ella, obediente, no habló.
-Mira...no he querido decir que tú no seas nada para mi, porque no es así. Durante estos meses...tu has sido mi único consuelo, lo único a lo que aferrarme. Si tengo dudas sobre lo que estoy a punto de hacer es porque tú estás aquí. Porque tú me escuchaste, me entendiste. Y eso no lo ha hecho nadie en mi vida. Tú te has preocupado por mi cada día en estos meses, y te lo agradezco muchísimo. Y, ¿sabes qué?, si no quieres que lo haga, no lo haré. Me retiraré, diré que lo haga otro. Pero por favor, no te alejes de mi lado. He comprendido que...te necesito, Ginny Weasley.
Al finalizar, Ginny tenía los ojos algo más abiertos, y sin lágrimas en ellos. El discurso del muchacho la había dejado paralizada, y por primera vez desde que eran amigos, le creyó firmemente.
Por lo tanto no pudo hacer nada cuando comprendió que sus caras se estaban acercando.
Ni pudo hacer nada cuando, después de mirarse fijamente a los ojos, él le dio un beso. Y lo hizo con tanta delicadeza, con tanta dulzura, que Ginny no pudo evitar corresponderle.
Ese beso, probablemente sería su condena. Pero ahora mismo a Draco no le importaba nada más que los labios gruesos y dulces de la pelirroja, en los que anduvo enrroscado por un tiempo indefinido.
Pues hasta aqui!
Espero que no os haya parecido muy cortito, yo opino que no! Ademas os he regalado el beso, y tan solo en el segundo capitulo eh! jejeje
En fin, muchiisimas gracias a los reviews! Me han puesto tremendamente contenta!!
Espero que en este capi os esforceis y me escribais tantos o mas :D
Nada más, volveré prontoo, pero con reviews volvere muuuucho antes!
Un besoo!
Josephine GP.
