Ninguno de los Personajes me pertenece. Solo hago esto por diversión y para su entretenimiento.

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Luego de salir de la enfermería, Makoto fue rápidamente a su habitación para cambiarse de su ropa de dormir a la que regularmente usa. Cuando estuvo listo, buscó su llave para poder irse, pero luego recordó, que ésta llevaba un par de días perdida. ¿Cómo ocurrió eso? Ni el mismo se lo explicaba. Vale que tal vez fuera algo despistado, pero contando que vivía con un número reducido de personas en esta loca escuela, si alguien la hubiera encontrado, no dudaría en devolvérsela, por lo que pensaba que su llave no había abandonado su habitación. Se pasó la mano por su cabello como signo de frustración. ¿Qué hacia pensando en la estúpida llave? El tenía cosas más importantes que hacer. Salió de su habitación y caminó hasta el pasillo donde Kirigiri fue atacada. Cuando llegó, ubicó el sitio exacto del suceso, ya que tenía una pequeña mancha de sangre. Se acercó y miró más detenidamente la mancha. Eso lo enfureció; esa mancha le recordaba que no pudo protegerla. Lo más probable era que la mancha se originó cuando ella cayó inconsciente. Se acercó más a la escena y no encontró nada fuera de lo común. Comenzó a caminar en círculos; él sabía que estaba pasando por alto algo en esta escena; no podía ser que luego de un suceso como aquel, no hubieran más pistas. Se sentó en el suelo, apoyando su espalda a la pared, abatido. Se preguntó como Kirigiri podía hacer ver esto tan fácil; ¿cómo podía ella ver esos pequeños detalles que nadie más podía? Definitivamente, esa chica era única. Miró hacia su derecha pensando que había escuchado a alguien, pero no había nadie, en cambio, notó algo que hasta ahora no había hecho. A unos metros de él, había una puerta entreabierta. Se incorporó y se acercó hacia ésta y la empujó suavemente; era un armario. Dio su primer paso al interior del mismo y casi pierde el equilibrio cuando pisó algo que… ¿rodó?

― ¿Pero qué…?―dijo el chico cuando se agachó a inspeccionar más de cerca; un tubo. Y no solo un tubo: era un tubo con una mancha roja en uno de sus extremos. ¡Era sangre! Naegi encontró el arma con la que habían atacado a Kyouko.

Al lado del tubo, encontró una pequeña hoja de papel, con algo de sangre y aunque no había nada escrito, se la llevó; puede que le sirva de algo. Salió del closet y se encaminó hacia su habitación (la cual deja entreabierta desde que perdió la llave) y escondió las evidencias que había encontrado. Cuando terminó, salió de la habitación y comenzó su trayecto a la enfermería.

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Abrió los ojos con pesadez. La cabeza le dolía horrores. Trató de incorporarse, pero un mareo la tumbó de nuevo en la cama, llamando la atención de su acompañante.

― ¡Kirigiri-chan! ―gritó alegre Asahina― ¡Despertaste! ¿Cómo te sientes? ―dijo la chica. Acercó una silla a la cama y tomó un termómetro para tomarle la temperatura.

―Bien… ¿Qué pasó? ―preguntó la chica, tapándose los ojos con su antebrazo, mientras Asahina le colocaba el termómetro en la boca.

― ¿No recuerdas nada? Alguien te atacó―dijo la chica.

―Oh…―fue la monótona respuesta de Kirigiri. Recordaba algunos fragmentos, pero no con claridad.

―Ok… aun tienes fiebre; es mejor que descanses. Te traeré algo de comer.

―Asahina… Naegi-kun… ¿ha venido? ―preguntó tratando de sonar lo mas indiferente posible, aunque sus mejillas sonrojadas la delataban.

― ¿Estas bromeando? Naegi-kun estaba echando chispas; todo lo que decía era que no descansaría hasta encontrar a tu atacante y que te iba a proteger a toda costa. Hubieras visto su cara de preocupación; parece que eres especial para él― Kirigiri se sonrojó aun más de lo que estaba cuando Asahina le envió una mirada pícara - Bueno, iré a buscar la comida- dijo y salió de la enfermería.

Kyouko cerró los ojos para tratar de descansar un poco; la cabeza le iba a explotar. Cuando estaba quedándose dormida, sintió que no estaba sola en la habitación. Abrió sus ojos lentamente, tratando de enfocar la vista, y cuando lo hizo, sus ojos se abrieron como platos a ver una máscara de payaso muy familiar. Trató de incorporarse de la cama, pero ese extraño no se lo permitió, la empujó de nuevo a la cama, colocó sus manos enguantadas en su cuello y comenzó a asfixiarla. Ella trataba de zafarse, de defenderse, pero la fiebre y el dolor de cabeza la tenían debilitada; defenderse era una tarea difícil en esas condiciones. Cada segundo que pasaba, el aire se le hacía más escaso. Trataba con todas sus fuerzas de golpearlo, y en una ocasión, logró hacerlo en el rostro, moviendo la máscara un poco, y pudo jurar que vio un pequeño destello proveniente de la parte superior. Ya no podía mas, estaba perdiendo la conciencia, sus ojos se pusieron en blanco y sus brazos comenzaron a ceder…sentía como se le iba el aliento de vida.

― ¡Suéltala! ― escuchó que alguien gritó y, casi de inmediato, la presión que estaba en su cuello desapareció; todo el aire que había perdido, entró de golpe a sus pulmones; la chica comenzó a toser.

― ¿Quién eres? ―escuchó a Naegi preguntar. El extraño, como era de esperarse, no dijo nada, en cambio, atacó al chico golpeándolo en el estómago.

― ¡Naegi! ―gritó Kirigiri, al verlo caer al suelo. Trató de levantarse para ayudarlo, pero en cuanto se puso de pie, perdió el equilibrio y cayó de rodillas delante de la cama.

Naegi se recuperó relativamente rápido y logró propinarle un golpe en el costado derecho. El extraño se inmutó un poco, pero aun así, tacleó a Naegi y se dispuso a salir corriendo del lugar. Naegi trató de atraparlo, pero lo único que logró fue rasgar parte del atuendo negro que llevaba y un poco de la ropa que llevaba puesta debajo.

Cuando el extraño salió, Naegi se quedó sentado en el suelo, recuperando el aliento; así que no eran alucinaciones de ella, realmente un payaso la había atacado; sus ojos se abrieron de impresión, se había olvidado de Kyouko. Giró para ubicarla y la encontró arrodillada en frente de la cama, con ambas manos en su cabeza, con los ojos fuertemente cerrados; clara señal de dolor. Naegi se levantó deprisa del suelo, ignorando el dolor que se extendía por todo el abdomen, y la cargó en brazos para acostarla nuevamente a la cama. La sintió temblar y aferrarse más a él, por lo que se acostó a su lado y la abrazó protectoramente como un intento de calmarla un poco.

―Casi…―comenzó ella a decir. No sabía que decir; estaba aterrada, estaba temblando―Ese…

―Tranquila…ya pasó― ¿Tranquila, ya pasó? Era ridículo que estuviera diciéndole eso, cuando él, estaba hecho un manojo de nervios. Solo Dios sabe cómo su corazón dejó de latir cuando vio a ese idiota estrangulándola― Lo vamos a atrapar…no te volverá a molestar―dijo más para convencerse a sí mismo de que eso era lo que iba a pasar. Eso estuvo muy cerca

―Bien, Kirigiri-chan, aquí te traigo… ¡¿Qué pasó aquí?! ― preguntó Asahina cuando observó el desorden que había en la enfermería.

―Volvió…―comenzó Naegi, abrazando aun más fuerte a la chica en sus brazos― El atacante volvió y si no hubiera llegado a tiempo…―el joven calló; no quería ni podía terminar esa oración.

― ¡Oh por Dios! ―dijo la chica asombrada y temerosa a la vez. Dejó la bandeja de comida que había traído en una mesa cercana y se acercó a la cama donde yacían sus dos amigos― ¿Están bien?

―Sí…―respondió Kirigiri, de forma monótona y ausente. Se había calmado un poco, pero aún sentía su corazón latir fuertemente sobre su pecho, aunque no estaba segura de si era por la experiencia cercana a la muerte que tuvo solo minutos atrás o porque Naegi la tenía abrazada de una manera íntima y protectora contra su pecho. Naegi se separó un poco de ella para mirarla a los ojos. ¡Dios! ― pensó ella, al sumergirse en esos ojos que reflejaban preocupación, pero a la vez, le profesaban una mirada tan intensa y pura, que de manera inexplicable, le transmitía seguridad y hasta… ¿amor?

― ¿Segura que estas bien? ¿No te hizo más nada? ―apartó la mirada, un poco sonrojada y dijo no con la cabeza, lo cual fue un error, ya que el dolor del golpe, se hizo presente otra vez.

― ¡¿Qué es lo que le pasa a ese idiota?! ―dijo mientras se incorporaba de la cama y de espaldas a ellas― ¿Por qué quiere matar a Kirigiri? ―preguntó el, dándose la vuelta y mirando a las chicas- Dos veces; dos veces lo ha intentado, con pocas horas de diferencia entre ataques―dijo el meditándolo―Quien quiera que sea; quiere eliminarte lo más pronto posible- Kirigiri bajó la cabeza pensativa―Pero eso… no lo voy a permitir― Asahina y Kirigiri miraron sorprendidas al chico; nunca habían escuchado ese tono cargado de seriedad y hasta de rencor― La tercera no va a ser la vencida―dijo mirando intensamente a Kirigiri―si tengo que quedarme contigo 24/7, lo haré.¡ Juro que lo haré! ―finalizó el chico, dedicándole una media sonrisa a Kirigiri, la cual hizo que esta se sonrojara y que la olvidada Asahina se sintiera un mal tercio en la habitación.

Hi,hi hi, tontitos―se oyó una voz por el altoparlante― Tenemos una asamblea general en una hora. Lugar: la enfermería; no queremos que Kirigiri-san haga algún esfuerzo jijijiji. En fin, una hora, asistencia obligatoria. ¡Nos vemos!

Simplemente genial. ¿Ahora qué querrá ese oso psicópata?

Y hasta aquí Chapter 2. Espero que les haya gustado y agradezco sus reviews, follows y favs; de verdad me alegraron el día, y espero que sigan comentando. En el próximo capítulo, mucho romance XD. Nos leemos prontos =D