Este Drabble (no tan drabble) está dedicado a la talentosa Fire-Akra, sus obras y dibujos son mi total inspiración, lo hice con mucho cariño y espero no haberla decepcionado.
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Parafilia: Algolagnia: Erotismo del dolor, al placer sexual relacionado con las sensaciones dolorosas
Dacrilagnia: Se trata de un desorden de tipo psicosexual que se desencadena al ver lágrimas en los ojos de la pareja.
Himuro x Aomine
Advertencia: Lenguaje Soez, pensamientos dispersos y fuera de lugar, Lemon, Violencia.
Narrador en primera persona (Aomine)
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— No te vas te dije.
—Tsk basta, me largo, no crucé la ciudad para que termináramos en esto, siempre con lo mismo.
Las discusiones se habían hecho habituales entre nosotros, cualquier cosa absurda bastaba para que se desatara una verdadera batalla, nuestra relación no iba muy bien el último tiempo, Himuro me tomó del brazo empujándome hacia dentro del departamento.
—Si te digo que te quedes te quedas, Daiki no me jodas con tus pendejadas.
— Deja de hacerte el duro, hago lo que quiero ¡Suéltame!
Eso fue demasiado para la poca paciencia que en ese momento poseía Himuro, nuevamente me jaló hacia adentro esta vez con más fuerza, cerrando la puerta de calle. Sentí el frío suelo cuando caí sobre mi trasero.
—Te quedas acá, vamos a seguir el plan de de inicio ¿Me entiendes?
— ¡Te jodes Himuro, vete a la mierda, a mi no me tocas! — Le grité fuerte, él no se inmuto, únicamente torció un poco su sonrisa, siempre me perturbaba su falta de emociones y la bizarra forma de sus muecas.
—Ya, ok tranquilo, ven acá. —dijo amablemente colocándose en cuclillas para quedar a mi altura, yo seguía en el suelo. —Vamos a estar bien, sabes que ambos somos impulsivos, no nos vemos hace dos semanas ¿Estás seguro que puedes aguantar más? me necesitas y yo a ti cariño. — Me acarició la mejilla con gentileza.
Pensé un poco, tenía razón, pero ya no quería ser obediente con él, si, era divertido en el sexo, pero que me tratara de someter así en la vida cotidiana no me terminaba de gustar.
Himuro se me acercó felinamente por detrás mientras comenzaba a besar mi cuello, primero rozándolo sólo con sus labios luego succionando mi piel, finalmente terminó por dejarme varias marcas, pronto las que al principio fueron dulces caricias se convirtieron en pequeños mordiscos que enviaban todas mis dudas al carajo, esa sensación de placentero dolor me nublaba el juicio, desee de nuevo sentirlo como tantas veces.
Mi miembro despertó y eso no era lo que quería, siempre terminaba sometido por los agasajos de ese hombre.
—Parece que ya estás a tono, eso fue tan rápido. — me soltó de su agarre, ahora posicionándose delante. —Qué tal si le damos algo de atención, en un brusco movimiento bajó mis pantalones dejando a la vista mi prominente erección, comenzó a estimularme por encima de la ropa interior, yo estaba húmedo.
—Mejor vamos a la habitación. — le pedí levantándome y subiéndome los pantalones, nos encaminaron hasta el lugar, no vi venir cuando me atacó por detrás haciéndome caer en la cama colocándose encima.
—Te has portado mal, esto te costará caro. — Su voz me hizo temblar, tenía ese tono que me erizaba.
—No empieces por favor. —Pedí con algo de angustia, era extraño sentir que deseaba eso, pero a su vez me costaba aceptarlo.
—Vamos quítate la ropa. — Ordenó y supe que no jugaba, esa afilada mirada se clavó en mi cuerpo, por instinto obedecí, iba a seguir la dinámica de siempre, después me arrepentiría ¿Por qué no podíamos ser una pareja normal? ¿Por qué simplemente no lográbamos tener sexo como los demás? Odiaba admitirlo, pero me encantaba, aunque mi razón se negaba a las acciones violentas.
Ya cuando estuve desnudo sentí sus frías manos recorrer mi cuerpo, y el desgraciado seguía vestido.
—Genial ahora recuéstate que vamos a jugar. —Acarició mi pecho, jugando con mis erectos pezones, dando pequeños tirones de vez en cuando, siempre sabía justo donde tocarme para hacerme estallar en éxtasis, por eso continúo con esta relación poco sana, me somete con su tacto, con sus palabras, me hechiza, soy como un perro que siempre vuelve donde su dueño.
Quise protestar porque esa parte de mi cabeza que me dice "esto no es sano" se activó traté de empujarlo y huir, no puedo controlarlo, tal vez tengo más fuerza física, pero su manera de dominarme no tiene que ver con eso, iba a protestar, pero fui acallado con una bofetada, sabía que sería así, era la manera de iniciar el juego.
—Lo siento, me portaré bien.
—Bien, buen chico, me encanta cuando obedeces, voy a darte tu premio. — Tatsuya sacó su miembro comenzó a masturbarse, pronto acercó su erección a mi boca, no dudé ni un momento en tomar con mis labios la dura y caliente carne que me ofrecía, él no estaba siendo nada amable, me tomó fuerte del cabello controlando el ritmo, mientras mi lengua hacía magia sobre su pene, mentiría si dijera que no sé como complacerle, nos conocemos hace mucho.
Comencé a ahogarme, no podía respirar bien, para colmo el maldito comenzó a violarme la boca empujando casi hasta las amígdalas, los sucios sonidos resonaban en el cuarto junto con sus gruñidos, parecía poseído por el placer que mi boca le entregaba, quería complacerlo, pero era demasiado, golpee con fuerza su pelvis para sacármelo de encima y que me permitiera respirar bien, sonrío, una ladina mueca que me hizo notar cuanto lo disfrutaba, finalmente terminó, quitó su miembro de mi boca y me echó la cabeza hacia atrás apretándome la nariz, de nuevo su siniestra voz se hizo presente.
—Bébetelo todo. —Así lo hice, mi cuerpo estaba algo resentido todavía, tragué todo el semen sintiendo como el líquido caliente se deslizaba por mi garganta hasta llegar a mi estómago, tuve que limpiarme la boca mientras intentaba normalizar mi respiración.
—No hagas eso, dejarme ver si te lo tragaste, abre la boca. —dejé que Himuro examinara mi cavidad bucal, incluso metió algunos dedos para "cerciorarse". — Mi néctar es un manjar preciado, deberías agradecerme que deje que te lo bebas.
De nuevo sentí que debía parar el juego, me levanté de golpe.
—Se acabó, ya no sigas.
—Quién decide eso soy yo, ya deberías saberlo.
Se quitó su cinturón y me dio varios azotes en la espalda hasta que logró devolverme a la cama.
—Se pondrá peor si insistes en desobedecerme, y ya te he perdonado varias Daiki.
De pronto sentí como con el mismo cinto que me había marcado la piel me ataba las muñecas a la espalda.
Dolía, y eso parecía excitarle, siempre era así, escuchaba sus gruñidos, su respiración agitada, cuando terminó de inmovilizarme las manos me arrojó de bruces a la cama y sin consideración alguna comenzó a hurgar en mi entrada como si buscara algo, aunque solo pretendía prepararme, muy considerado de su parte después de haberme azotado la espalda con su cinturón…
Lo miré suplicante, ya me estaba hartando de únicamente sentir sus dedos, necesitaba algo más.
—Carajo, Himuro ¿Quieres ponérmela de una puta vez?
—Vaya que impaciente, si tanto insistes, pero primero vas a ponerte esto.— sacó de su bolsillo un "anillo para pene" yo estaba loco porque me la metiera así que lo dejé ponerme esa cosa, aunque sabía que más adelante me torturaría con ese artilugio, cuando ya lo tuve puesto me rozó un par de veces con su miembro antes de metérmela, de pronto sentí como me partía en dos, ardía, dolía, pero yo estaba teniendo justo lo que había deseado, amaba esa polla, sé que suena patético que lo diga así, pero en mis 24 años de vida jamás he conocido a alguien que sepa usarla mejor, me golpeaba por dentro de manera que la sentía cerca de mi garganta, tal vez su experticia en el sexo era la razón por la que dejo que me someta así, soy un masoquista, me gusta sentir que tiene el poder y al él le encanta dominar a alguien como yo, seguro no sería lo mismo si quien gimiera con su miembro dentro fuese otro menos fornido o más bajo, si fuese un sujeto común y no un "as del basketball" de un equipo profesional como yo, indudablemente Tatsuya no lo gozaría tanto.
¿Qué dirían mis compañeros de equipo si me vieran así? gimiendo como perra, mientras Tatsuya golpea mi próstata.
Las penetraciones se volvieron salvajes, enterraba sus dedos en la carne de mi cadera, rasguñándome, dejando sus marcas, ama que todos se enteren a quien pertenezco, comienza a golpear más fuerte, bestialmente hasta el fondo, pero no es suficiente, no estará satisfecho hasta que yo haga eso que tanto disfruta.
Me tomó fuerte por el cabello doblándome el cuello, besándome de forma brusca., sacándome sangre y siento que voy a correrme como nunca antes, tan cerca, mi cuerpo en embriaguez, sintiendo cada fibra de mi ser temblar, pero él se detiene, dejándome con las ganas, me desesperé cuando lo sentí salir de mi.
— ¡Que! ¿Qué haces?
— ¿Tanta necesidad tienes de sentirme? —Dice como si nada, pero sé que por dentro le ha dolido también.
Estoy atado, medio golpeado y humillado, aun así dispuesto a rogar por eso, soy patético, pero no me importa, este es nuestro juego, nadie tiene porque saberlo.
—Por favor, Tatsuya deja que me corra, te lo suplico.
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—No es suficiente. — Mi pene estaba hinchado, quería venirme pero ese maldito anillo que me puso me lo impedía, comencé a restregarme contra las sábanas con tal de conseguir algo de contacto que aliviara mi deseo.
—Te lo ruego Tatsuya.— Y lo hice, comencé a suplicar como un adicto en abstinencia, necesitaba mi droga, lágrimas se deslizaron por mis mejillas, él pareció complacido, eso era lo que más le ponía, verme rogar y llorar por un maldito orgasmo, me volvió a penetrar a lo bestia, esta vez sin detenerse, una y otra vez como un animal, yo lo apretaba bastante al parecer, íbamos a corrernos cuando aflojó el anillo de mi pene, yo seguía llorando como un idiota, mientras él se iba dentro mío mojándome por completo el interior y yo dejando parte de mi esencia sobre la cama.
De nuevo comprobé cuánto le gusta verme llorar, con cuidado salió de mi y se acercó con cuidado desatándome las manos que estaban entumecidas y algo moradas por la falta de circulación, limpio las lágrimas de mis mejillas con su lengua, al final terminamos en un romántico beso, me ama, su forma de quererme es enferma, irreal, pero yo lo seguiré hasta que me maté con su venenoso placer.
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Es primera vez que experimento con un Aomine así, pues, me gustó, ojala no se cansen de lo que viene, si sexo y mas sexo.
