SHINRAKUGUMI

CAPITULO II


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Una vez dentro del edificio, era completamente diferente a como se lo había imaginado, había muchas mujeres a su al rededor yendo de un lado a otro. En eso se acercó muy sonriente una señora.

—Buenas tardes mi niña, ¿Vienes a presentar el examen de ingreso? —. Souko solo asintió con la cabeza, quedó sorprendida de ese trató tan amable con las nuevas integrantes, en el Shinsengumi los novatos tienen que pelear con todos los miembros, si logran derrotar cuando menos diez están adentro. La señora que guiaba a Souko atrás vez de las instalaciones parecía una viejita muy amable —. Bueno, aquí termina mi tiempo contigo, pasando esta puerta harás el examen médico, luego uno de conocimientos y al final las pruebas físicas. Buena suerte. Mi nombre es Otose.

—Muchas gracias por su explicación, mi nombre es Okita Souko —dijo mientras hacia una reverencia.

—Pero que chica tan educada tenemos aquí —expresó mientras sonreía, para luego retirarse.

Souko abrió la puerta que le había indicado, una vez que ingreso a la sala, vio que había muchas mujeres formadas, la mayoría desnudas.

—Chica este es el área de registro, toma un formulario y deja tus pertenencias aquí —dijo mientras le daba un cesto y dentro una tabla con papeles y una pluma.

— ¿Tengo que estar desnuda?

—Sí, es sólo para el examen médico, si pasas ese se te proveerá de ropa adecuada para presentar los siguientes exámenes.

—Bueno.

Después de un tiempo la chica regresó con la cesta llena de ropa, el formulario llenado y ella completamente desnuda.

—Debes formarte ahí —dijo amablemente la señora de cabello negro, señalando una fila de mujeres.

Cuando Souko se formó, sintió la mirada pesada de muchas a su al rededor, puso atención y vio que las mujeres delante y atrás tenían la delantera muy desarrolla, hubo una que no sintió la tensión en el ambiente y le empezó a hablar.

—Hola —dijo aquella muchacha de cabellos castaño oscuro, ojos marrones y una delantera solo un poco más grande que la de ella.

—Hola —respondió solo para ser amable

— ¿Es tu sueño formar parte del Shinrakugumi? — Intentó hacer plática la chica.

"Es mi sueño ser vicecomandante así que creo que si" —pensó. —Si.

—Oh genial —expresó mientras miraba al infinito.

— ¿Es el tuyo? —pregunto al verla un poco desanimada

—Pues se podría decir que sí y a la vez que no, estoy aquí porque mi padre es el jefe de la policía de esta zona — "La hija de Mutuaria" —Así que debo ingresar para dar honor a la familia, pero no es algo que me moleste, incluso me puse a investigar.

— ¿Investigar sobre el Shinrakugumi? —preguntó, si se podía ir a cualquier café Internet y buscar esa información para que lo habían mandado a él

—Sí, es un secreto no le digas a mi papá —dijo en tono bajo

—Ya veo, ¿me podrías compartir tu información?

—Claro —dijo sonriente la chica.

—El Shinrakugumi está dividido en cuatro divisiones de ataque y una de investigación vía internet — "Son pocas". —Las cuales están comandadas por unas mujeres muy fuertes y con capacidades distintas cada una.

—Siguiente —se escuchó un grito ensordecedor proveniente de una de las divisiones con cortinas que había en la habitación donde estaban.

—Si no me equivocó ella ha se ser la capitana Shimura Otae, tiene muy fuerte temperamento su mayor arma es su fuerza bruta y el manejo con la espada, además de que tiene una sonrisa que te engaña, es de ella quien más registro se tiene. Las otras cuatro es muy escasa su información. Solo sé que se llaman Tama, Tsukuyo, Sarutobi Ayame y Yagyuu Kyuubei.

—Oh ya veo —"Al parecer son puras mujeres."

—Su comandante, la mujer más fuerte entre todas ellas, tiene una fuerza monstruosa para acabar con un escuadrón ella sola, es la comandante más joven del Shinrakugumi pero es a quien se le atribuye el gran éxito. Además de que es muy hermosa, considerada una belleza exótica.

—Wow, para tener una presentación así de grande ha de ser muy buena

—Pues es algo que decía la información en el palacio del Shogun —dijo sonriente la chica. —Creo que es tu turno. —Le tocó el hombro y le señaló la división a la que debía entrar. El tiempo se le paso muy rápido ni había notado cuando era su turno.

—Gracias —expresó Souko sonriente.

Souko se adentró en la división donde le había tocado, al frente de ella se encontraba una mujer de castaña cabellera sujetada en un cola de caballo. La mujer solo se le quedo viendo a su escaso pecho que tenía.

—Okita Souko —articulo aquella mujer.

—Si —dijo en seguida, algo en ella le inspiraba respeto.

—Edad, 18 años; tu familia tenía un dojo y ahí entrenabas, sin estudios relevantes ni trabajos relevantes —dijo esa mujer mientras leía el formulario, dio una última mirada a su pecho, tomo un sello y lo puso en su expediente. —Aprobada, sal por la este pasillo y a la derecha hay una puerta, ahí hay unos vestidores donde te proveerán de ropa y pasarás a hacer un uno examen escrito.

—Muchas gracias —dijo con sinceridad mientras hacia una reverencia.

—No agradezcas nada, pero a partir de aquí el resto depende de ti —expresó esa mujer con una sonrisa, pareciera que su temperamento había desaparecido.

Souko siguió el camino que su evaluadora le había comentado, delante suyo iba una chica, pero ella tomo la puerta hacia la izquierda, cuando esa chica la abrió, logró escuchar el sonido de la calle. "Ahí es donde van las que no aprueban" pensó Souko.

Una vez dentro de la habitación que le habían indicado vio que había un cesto con ropa limpia que decía su nombre, un hermoso yukaya color rojo. Se lo puso enseguida pensando que otra chica vendría atrás de ella y abrió la puerta que estaba en frente.

Una luz muy blanca la cegó por un tiempo, cuando sus ojos ya se habían acostumbrado a ese brillo logró apreciar que la habitación tenía un parecido a un salón de clases.

En frente había una mujer rubia, con cicatrices en la cara, Souko las reconoció enseguida que eran de pelea, esa mujer debía ser una las grandes capitanas del Shinrakugumi. Ella vestía una falda negra, una blusa blanca de botones y unos lentes de pasta negros. Se veía demasiado intelectual.

—Bueno, parece que llenamos el salón —dijo aquella mujer mientras se quitaba la pipa de su boca. —Se les aplicará un pequeño examen, desde que la hoja llegué a sus manos, tienen cinco minutos para responderla.

Souko se sorprendió del poco tiempo que les daban. Una vez que el examen llegó a sus manos lo fue leyendo detenidamente, eran nada más cinco preguntas, las cuales incluían tácticas de ataque, historia del shongunato actual. Información que ella conocía fácil por ser el capitán de la primera división del Shinsengumi. Acabo su examen antes del tiempo establecido, cosa que dejó sorprendidas tanto a la evaluadora y a sus compañeras.

Concluyo el tiempo establecido para el examen y las chicas devolvieron sus hojas, algunas completamente en blanco.

—Bueno chicas, quien crea que no haya dado un buen rendimiento en el examen puede salir y volver a intentar entrar otra vez la próxima campaña de reclutamiento —dijo la mujer mientras se acomodaba sus lentes. La sala de pronto se empezó a vaciar, de las treinta que eran, quedaron cuando mucho dieciocho. —Veo que confían mucho en sus conocimientos, revisaré su examen y si no tienen la calificación a probatoria mínimo de ochenta, pagaran con su vida está deshonra de examen.

La evaluadora empezó a calificar uno por uno los exámenes, eso hacía más larga la espera. Unas chicas que no aguantaron la presión fueron abandonando la sala una por una, "sin que la maestra se diera cuenta". Pasaron como diez minutos y se habían ido como once chicas. La evaluadora alzó la vista y vio que ya eran suficientes.

—Las que se hayan quedado hasta aquí están aprobadas automáticamente —dijo la maestra, se oyó un suspiro colectivo y las chicas se abrazaban de la emoción, excepto Souko estaba en una banca hasta atrás observando todo. — Salgan por esta puerta, ahí les llevaran a cabo dos pruebas más. La primera es de artes marciales, eso es lo básico que necesitan para entrar aquí, la otra es prueba de arma, que pueden ser espada, kunai o pistola, si nunca han manejado un arma les darán una guía rápida sobre ello.

Las chicas empezaron a abandonar esa habitación por la puerta que estaba junto al escritorio de la evaluadora, Souko se esperó hasta el final para no tener que soportar el embotellamiento que se hiciera en la puerta. Una vez con el camino libre, se levantó y empezó su andar. Justo cuando estaba pasando enfrente de la evaluadora.

—Okita Souko —hablo la mujer con mucha calma.

— ¿Si? —respondió Souko sin dejar de mirar el frente

—Tuviste una puntuación perfecta, algo extraño para una novata.

—Es que me gusta estudiar mucho, además de que era mi gran sueño entrar al Shinrakugumi y conocer a las cuatro capitanas, me alegra mucho estar enfrente de una. —Souko se voltio a verla a la cara y le sonrió.

—Veo que eres observadora muchacha —expresó mientras se llevaba su pipa a la boca —. Te estaré vigilando ya que esos conocimientos no solo se aprenden con libros.

—Mi hermana me decía que era un prodigio. Muchas gracias por el alago —dijo Souko mientras hacia una reverencia. —Si me lo permite debo retirarme, las próximas pruebas están pronto a empezar. —emprendió su camino y atravesó la puerta.