Capítulo 1

Dime Takafumi,- Usó su nombre con la única intención de incomodarlo un poco más.- ¿acaso crees que he estado enamorado de ti secretamente durante años o algo así?- Preguntó con su tono burlón, haciendo que aquella posibilidad sonara como una realmente ridícula.

-¡Por… por supuesto que no!- Dijo Yokozawa antes de levantarse con su vaso para llevarlo al fregadero. Kirishima sabía que él tan solo quería huir de su mirada.

"Si él supiera…"

Pasado: cuatro años atrás…

Llegaba tarde, por supuesto que llegaba tarde. El día a día cada vez se le hacía más pesado. El hecho de haber ascendido y ser ahora el Editor Jefe de la exitosa revista Japun era por supuesto algo bueno, pero sin embargo nunca pudo llegar a imaginar hasta qué punto aquel ascenso en su carrera profesional podría afectarle en su vida diaria. El aumento de sueldo, el respeto ganado por parte de sus compañeros de trabajo, y la propia satisfacción personal eran cosas de las que estar orgulloso, pero aquello no quitaba el hecho de que a veces quisiera ser tan solo un simpe empleado más con menos responsabilidades.

Llevaba casi dos años en aquel nuevo puesto, y aunque pudiera parecer bastante tiempo, a él se le había hecho realmente corto. Todo el tiempo estaba estresado preocupándose de coordinar a los editores y a los dichosos mangakas con sus típicas peculiaridades. Y aun así, tenía que sentirse agradecido de no ser el jefe de manga shoujo. Aquellas mangakas sí que eran realmente un desastre.

Sabía que hacía poco menos de un mes había llegado un nuevo empleado a hacerse cargo de la revista Emerald, la cual era un auténtico desastre. Ciertamente, viendo la vida del pobre desgraciado al que le hubiera tocado dicha tarea, él bien podía sentirse afortunado.

Llegó a su mesa mientras iba saludando con su habitual sonrisa a todo el mundo, no por nada era conocido como el carismático editor jefe de Japun, tenía una reputación que mantener.

-Kirishima-san, la reunión que supuestamente iba a ser a las doce se ha adelantado.- Dijo Soushiro, un editor que acababa de llegar a la empresa y que estaba resultando bastante más eficiente de lo que se esperaba.

-¿A qué hora?

-A las once.

-Bueno, no es nada demasiado grave. ¿Ha llegado el storyboard de Sasaka-sensei?

Y sin más empezó un día. Mientras Soushiro iba a buscar lo que acababa de pedir, él empezó a revisar el material de aquella reunión que tendría dentro de apenas un par de horas. No debía pasar nada por ese cambio de hora, pero aun así no le gustaba que estuvieran cambiando la programación sin consultarle.

-Tenga el storyboard. Ah, por cierto, Nerima-san no estará hoy en la reunión. La va a reemplazar… esto… no puedo recordar su nombre…- Soushiro parecía realmente avergonzado ante aquel hecho.

Nerima-san era la encarga de ventas de manga shounen normalmente. No era una persona que le cayera especialmente bien, pero estaba acostumbrado a discutir con ella y sabía cómo manejarla para conseguir el número de copias que quería para vender.

Confiaba en sí mismo lo bastante como para no alterarse por algo así, pero sin embargo realmente quería saber quién iba a reemplazarla aquel día. Si se trataba de Komuro-san probablemente tampoco tendría mayor problema en conseguir que hicieran las copias que él quería.

-¿En serio no puedes recordarlo, Soushiro-kun?- Dijo sin sonar demasiado preocupado. En realidad solo sentía curiosidad.

-Esto… no recuerdo su nombre pero sí su apodo…- Habló el pobre chico bastante avergonzado por aquel hecho.

-Vamos, vamos. No te preocupes. Estamos en confianza. Quizá yo también lo conozca por el apodo.- Estaba más que seguro que sabría a quien se referiría por algo como un mote. De hecho recordaba mejor los apodos que los nombres reales, quizá debido a su personalidad tan descuidada.

-Esto… le conocen como el "oso gruñón".- Acabó admitiendo Soushiro.

Kirishima al momento supo a quien se refería. Se había cruzado alguna vez con él por el pasillo y sabía muy bien por qué le llamaban así. Siempre iba con el ceño fruncido y con ese aura de "si te acercas te mato". Se trataba de una persona realmente desagradable vista desde las apariencias. Sin embargo nunca había oído una mala palabra de él a parte del hecho de que su apariencia era intimidante.

Si no se equivocada se solía encargar de la parte de shoujo manga, unos buenos para nada en realidad. De hecho Kirishima se preguntaba hasta cuándo estarían manteniendo a la revista Emerald, la cual solía representar casi más gastos que beneficios. Realmente el hecho de que aún se mantuviera a flote era debido a Yoshikawa Chiharu, una mangaka realmente exitosa y de buen renombre que se encargaba de tapar medianamente el desastre que era toda el área editorial de Shoujo Manga.

-Creo que sé quién es. Bueno, pongámonos a trabajar o se nos echará el tiempo encima.

-¿Eh?

-Ya sabes. Vendrás a la reunión. Creo que podrías aprender mucho.- Podía ser bueno que viera cómo era una reunión de planificación.

Soushiro al momento aceptó su especie de invitación y volvió a su mesa a trabajar y a prepararse para dicha reunión. Realmente no iba a hacerlo hablar ni mucho menos, tan solo quería que viera cómo funcionaban las cosas. Cuanto antes se adentrara en el tenebroso mundo de las reuniones entre departamentos, antes se acostumbraría a ello.

El tiempo pasó realmente deprisa entre las montañas de trabajo que parecían acumulársele, y antes de darse cuenta estaba caminando a paso rápido hasta la sala de conferencias que les habían asignado para aquel asunto. Detrás de él, pisándole los talones, iba Soushiro cargado con su propia carpeta llena de papeles. Por los pelos consiguió llegar justo cuando la manecilla que marcaba los minutos se ponía en el número doce, indicando así la hora en punto.

Entraron a la sala en cuanto llegaron a la puerta y tras dar unas breves disculpas empezaron a saludar a los demás miembros de aquella reunión. El primero con el que se topó no pudo ser nadie más que el famoso "oso gruñón".

-Buenos días, seré el representante de ventas hoy, Yokozawa Takafumi, espero que la reunión salga bien.- Dijo para después dar una reverencia.

-Kirishima Zen, Editor Jefe de Japun, aunque supongo que ya lo sabrás.- Respondió él con un tono mucho más relajado a la vez que respondía a su reverencia.

"Yokozawa Takafumi…"

Era un nombre normal, como cualquier otro, y sin embargo le pareció realmente divertido poder conocer por fin en persona a aquel de quien todos hablaban como el "oso gruñón". Ciertamente se había presentado de forma muy correcta, pero podía sentir ese aura de distancia y agresividad emanando de él.

En cuanto acabaron los saludos y o presentaciones, todos tomaron asiento. Ahora empezaba lo bueno. Al principio, como siempre, presentó el proyecto, un tomo recopilatorio de uno de sus mangakas, Sasaka-sensei. Sin duda habían puesto mucho esfuerzo en él y no pensaba sacar un número que le disgustara en cuanto a copias para vender. Para ello sabía que tendría que pasar por encima de Yokozawa y ya después sobre Aihara-san, la encargada de inventario a la que ya conocía bastante bien.

-Y dicho esto… ahora toca discutir el número de copias para vender.- Dijo el moderador dando así inició a la batalla.

-Desde el departamento editorial consideramos que lo apropiado serían trescientas cincuenta mil copias como primera tirada.- Dijo Kirishima sin pestañear.

-¿¡Qué!? ¿¡Trescientas cincuenta mil!? Esta vez te has vuelto más loco de lo normal Kirishima. Creo que lo correcto serían doscientas cincuenta mil. Se trata de un primer tomo, y el mangaka es realmente un novato.- Habló Aihara cruzándose de brazos en actitud defensiva.

-Precisamente porque es un primer tomo no podemos permitirnos perder ventas. Si se acaba la tirada demasiado pronto no seremos capaces de recuperar las ventas que se pierdan entre que sacamos la segunda tirada.

-Aun así es un mangaka poco conocido. Trescientas cincuenta mil siguen siendo demasiadas.

-Teniendo en cuenta las encuestas y críticas, puede que no sea un veterano, pero a pesar de ello ha conseguido igualar las estadísticas con otros mangakas como Tetsuya-san o incluso en algún número, con Ijuuin-sensei.

Aihara pareció titubear ante su respuesta, pero por supuesto su trabajo consistía en no dar su brazo a torcer.

-Lo siento pero no. Como mucho podríamos hacer doscientas setenta mil.

Vale, había conseguido veinte mil copias más, solo quedaban ochenta.

-Encargado de ventas, ¿tiene algo que decir?- Habló el moderador con su vista fija en Yokozawa, quien había permanecido callado hasta aquel momento. Parecía haber estado realmente perdido en los papeles que tenía delante.

-Creo que esta vez estaré de acuerdo con el departamento editorial. Considero que trescientas cincuenta mil copias serían una buena cifra como primera tirada.

-¿¡QUÉ!? ¡Yokozawa-san, usted también perdió el juicio!- Exclamó Aihara totalmente sorprendida. No parecía esperarse aquello por nada del mundo. De hecho, Kirishima mismo se había sorprendido. Bien era cierto que nunca había estado en una reunión con Yokozawa, pero los del departamento de ventas tenían que encargarse de ser la balanza que equilibrara las peticiones entre los editores y los encargados del inventario. Que de repente él se pusiera de acuerdo tan claramente con él era… totalmente disparatado.

-Todo lo que ha dicho Kirishima-san es cierto. Es un primer tomo, no podemos permitirnos perder ventas si hubiera que esperar una segunda tirada. Los lectores que se perderían en la espera serían irrecuperables. También es verdad que Sasaka-sensei, a pesar de ser un novato, solo ha sabido ascender en sus estadísticas y tiene muy buenas cifras. Además, si el mismo Editor Jefe confía en ello, no puedo hacer más que fiarme.- Terminó Yokozawa con su aura de seriedad intacta.

Según los rumores él siempre acababa alterándose en las reuniones tanto como el editor o el encargado de inventario. ¿Por qué estaba reaccionando tan tranquilo? ¿Por qué lo había apoyado?

A pesar de estar tan sorprendido en su interior, fue capaz de mantener una fachada de serenidad por fuera, esperando entonces ya que Aihara cediera. No podía haber otra solución. Conseguiría sus trescientas cincuenta mil copias.

Tras un silencio más largo del necesario, por fin habló.

-Está bien, doscientas noventa mil copias y ni una más.

-Me niego. Insisto en las trescientas cincuenta mil.- Habló Kirishima. Por un momento pensó que realmente aceptaría las trescientas cincuenta mil sin más.

-Bueno, bueno, habrá que llegara un acuerdo antes o después.- Habló el moderador.

-Trescientas mil.- Dijo Yokozawa de repente.- Realmente preferiría que fueran las trescientas cincuenta mil que Kirishima-san ha pedido, pero esta discusión no irá a ninguna parte si seguimos así. Por lo tanto, Aihara-san, acepte mi propuesta.- Terminó.

Kirishima lo miró algo enfadado. Él quería las trescientas cincuenta mil y no pensaba ceder. Diciendo aquello parecía que se estaba rindiendo, y encima era como si hablara por los dos.

-Está bien, trescientas mil. Kirishima-san, ¿Está de acuerdo? Realmente no pienso subir más y esta reunión se está alargando demasiado.

De repente se vio sin otra salida que aceptar aquello. Por un momento creyó que Yokozawa le apoyaría para conseguir las trescientas cincuenta mil, pero supuso que no le interesaría seguir con aquella discusión. A regañadientes dio su visto bueno a aquella decisión.

No dejaba de sentirse en deuda con Yokozawa por haberle respaldado en su número. Aunque las cosas no hubieran acabado como él había esperado, el haber sido apoyado por alguien de ventas era algo que nunca le había pasado.

Entre las despedidas, sin darse cuenta se vio diciendo adiós a aquel encargado de ventas sin siquiera darle las gracias por su apoyo. Recordándose a sí mismo que debería agradecerle apropiadamente en algún otro momento, salió de aquella sala con Soushiro detrás.

-Vaya, eso fue realmente intenso. Pensé que Aihara-san explotaría. En cambio Yokozawa-san resultó ser bastante más calmado de lo que me lo imaginaba. Me pregunto si su apodo será un puro cuento.

Soushiro parecía estar leyéndole los pensamientos en ese momento. Comentaron la reunión de camino a sus mesas y Kirishima no lograba sacarse de la cabeza el hecho de que debía hablar con el tal Yokozawa para agradecerle por su actuación.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Colgó el teléfono sintiéndose terriblemente culpable. Acababa de terminar una conversación con su madre donde le pedía por favor que fuera a buscar a Hiyori y se encargara de ella por aquel día. Tal y cómo había pensado, el llegar tarde aquella mañana le haría estar allí hasta más tarde de lo habitual.

Seguía revisando números en su ordenador, ordenando papeles, recibiendo llamados, dando órdenes. Y aún le quedaba revisar el storyboard que había pedido aquella mañana a Soushiro y que seguía sobre su mesa, totalmente intacto.

No sabía cómo había podido liarse tanto.

Tras varias horas logró ver la luz al final del túnel. Guardó el último documento en el que estaba trabajando y apagó el ordenador con una gran sonrisa.

-Soushiro-kun, me voy a marchar ya. ¿Algo que necesites?- Preguntó mientras se levantaba de la silla. Necesitaba estirarse, pero para ello tendría que ir a alguna sala de descanso.

-No, gracias Kirishima-san. Hasta mañana.- Le respondió el chico mientras volvía a su propio trabajo. Adoraba ver el entusiasmo de los jóvenes. Él mismo había sido así alguna vez así, trabajando hasta el cansancio, intentando ser mejor cada día… y así había sido como había llegado hasta allí. Aunque ahora prefería tomarse las cosas con calma, cosa que hacía que ese día se sintiera más agotado de lo normal.

Se había puesto el abrigo y cogido su maletín cuando pensó en que quizá podría ser buena idea ir a agradecer a Yokozawa por su actuación en la reunión. No sabía cuánto tiempo podría estar ausente Nerima-san, así que establecer una relación agradable con el encargado de ventas que le sustituía no podía ser una mala idea.

Con aquel pensamiento cogió el ascensor hasta la planta de ventas. Tras preguntar a un par de empleados por el hombre, ambos le respondieron poniendo una cara de terror. Parecía que realmente se había ganado su apodo.

Sabiendo ya que debía estar en alguna de las salas de descanso, pensó en darse por vencido e intentar hablar con él al día siguiente. Aquello habría sido lo lógico, pero en cambio se vio caminando hacia dichas salas con la esperanza de encontrarlo por pura casualidad.

Estaba caminando por un pasillo cuando pasó por una puerta entreabierta. No había reparado realmente en ella hasta que escuchó la voz grave de Yokozawa. Iba a entrar cuando sintió que había oído algo que no debía oír.

-¡Masamune! Te estoy hablando en serio.

-Sí, sí… En cualquier caso creo que todo irá bien. Doscientas cincuenta mil copias serán pocas.

-No pienso aceptarlo y lo sabes. A veces te odio tanto por ser tú…

Se quedó detrás de la puerta escuchando. No sabía por qué, pero allí estaba, como un auténtico idiota pegado a una pared. Intentó buscar en su mente a ese hombre, Masamune… si no se equivocaba era el nuevo jefe de Emerald. Pero… su nombre era Takano Masamune. ¿Se llamaban por el nombre?

-¿A qué te refieres?

-Bueno, hoy reemplacé a Nerima-san, y tuve una reunión con el departamento de shounen. El jefe, Kirishima-san, pidió trescientas cincuenta mil copias. Parece que es un número que os encanta.

-¿Y? ¿Las consiguió?

-Por supuesto que no. Tuve que contenerme para no gritar del espanto cuando salió con esa cifra para un primer tomo.- Escuchó como Takano se reía ante sus palabras.- En cualquier caso hice ver como que estaba de acuerdo con él. Así conseguí que Aihara también cediera un poco, ella solo quería doscientas mil. De verdad que solo sabéis estar en los extremos.

-Entiéndenos. Solo los editores sabemos el esfuerzo que resulta llegar a algo como un tomo recopilatorio, además al ser el primero… es algo especial.

-Perdona si no comparto tu opinión.

-En todo caso, ¿cómo acabó todo?

-Al hacerles creer que me parecían bien las trescientas cincuenta mil, Aihara al momento se asustó pensando que me pondría a discutir, y Kirishima-san se relajó en su petición al verse apoyado. Conseguí que todo acabara como yo quería, trescientas mil, exactamente el número que andaba buscando.- Terminó Yokozawa tranquilamente

Kirishima empezó a enfurecerse al otro lado de la pared. Había oído todo perfectamente. Así que aquel tipo, el jodido "oso gruñón", se había encargado de engañarlo… no, más bien le había manipulado, de una forma muy inteligente, eso había que admitirlo, para que hiciera lo que quisiera.

Sentía su sangre hervir al darse cuenta de lo estúpido que había resultado ser. Y él pensando en ir a darle las gracias por su apoyo. No podía sentirse más idiota

-¿Así que por eso me odias? ¿Porque no puedes manipularme como a Kirishima-san?

-Algo así. Contigo todo es diferente.- Su voz tomó un tono distinto que hizo que Kirishima se confundiera. De repente sentía como si la conversación no se refiriera a trabajo.- ¿Estas comiendo bien?- Aquella pregunta terminó de descolocarlo del todo.

-Sí. No te preocupes.

-Iré a tu casa esta noche.

-He dicho que no te preocupes. No hace falta.

-Iré igualmente.

Sintió el movimiento, parecía que iban a salir de aquella sala. Rápidamente Kirishima sintió la necesidad de huir, así que salió corriendo hasta cruzar una esquina. Desde allí, pudo observar cómo ambos hombres salían de la habitación.

-¡Espera!- Exclamó Yokozawa para luego cogerle del brazo.

-¡Qué pasa?- Preguntó Takano confundido.

Y entonces Kirishima sí que vio algo que no debía haber visto. Yokozawa estaba besándolo. Fue un segundo, un solo segundo, pero lo pudo ver claramente. Su rostro se tornó sonrojado por aquel hombre al que acababa de besar.

-Deberías parar de hacer esto en el trabajo.- Fue lo único que dijo Takano ante aquello.

-Iré esta noche y te esperaré con la cena lista. No tardes demasiado.- Dijo Yokozawa para después salir huyendo de la escena. Kirishima tan solo se quedó en esa esquina, viendo como aquel tipo que se había atrevido a reírse de él salía huyendo totalmente rojo como un tomate porque acababa de besar a Takano. En cambio, el Jefe de Emerald no pareció inmutarse y salió caminando en dirección contraria tranquilamente.

Kirishima por fin pudo salir de su improvisado escondrijo para empezar a dirigirse a la salida. Aquel día sí que había sido extraño. Para empezar no se esperaba para nada que hubiera una relación homosexual entre esos dos. Obviamente por estadística debía haber algunos gays repartidos por aquella empresa, pero nunca se le hubiera pasado por la cabeza que fuera a presenciar una escena así.

Caminó por los pasillos hasta llegar por fin a los ascensores. De repente volvió a ver a aquel hombre que parecía no querer salir de su campo de visión. Aunque ahora mismo lo estaba viendo en una escena realmente distinta.

Se encontraba regañando a un empleado de forma realmente severa. Sí que parecía un oso gruñón en ese momento. Todo el mundo a su alrededor intentaba evitarlo. Cuando pareció que se había dado por satisfecho con la reprimenda, lo vio acercarse hasta él. Espera, ¿se estaba acercando hasta él? ¿Por qué?

¿Por qué se estaba poniendo nervioso? Se fijó en que llevaba su abrigo colgado del brazo y su maletín. Se iría a casa, claro, si acababa de decirlo.

-Kirishima-san.- Dijo al reparar en su presencia.

-Yokozawa-san.- Respondió él y justo se abrió la puerta del ascensor ante ellos.

El silencio incómodo estaba pidiendo a gritos que alguien lo llenara.

-Esto… fue un placer poder trabajar con usted hoy.- Dijo Yokozawa en lo que parecía un intento de cordialidad. Aun así su rostro seguía siendo severo, como si en realidad estuviera continuamente enfadado. Qué distinta era su cara de la que había puesto frente al tal Takano.

-Lo mismo digo. Espero que podamos volver a hacerlo en un futuro. Realmente agradezco que apoyara mi propuesta.- Dijo con una sonrisa totalmente falsa que obviamente ni se daría cuenta de que lo era el hombre en frente de él.

-No, por favor. Solo era mi trabajo.- Y otra vez ese rostro oscuro. ¿Por qué no era capaz de hacer aunque fuera un atisbo de sonrisa? Con lo agradable que había parecido hacía un segundo atrás cuando hablaba con Takano.

Al llegar a la planta cero ambos se despidieron. Parecía que Yokozawa pensaba hacer algo más antes de irse a casa.

Él por su parte salió del edificio pudiendo respirar aire puro por primera vez en toda la tarde.

Empezó a caminar sintiéndose realmente confundido.

Estaba enfadado con ese hombre por manipularlo, y a la vez no dejaba de sentir cierta simpatía por él. Tan solo le había podido ver con el ceño fruncido, pero gracias a su nulo sentido de la decencia, había sido capaz de presenciar cómo esa cara que tenía pinta de querer matar a alguien podía adoptar una expresión más inocente.

Sin saber por qué se encontró deseando poder volver a ver ese rostro amable y avergonzado.

Se rio ante sus estúpidos pensamientos en su mente y aceleró el paso para intentar llegar a casa lo antes posible. Él no lo sabía aun, pero aquel había sido el momento en que todo había empezado.

Presente…

-¿Y bien? ¿Seguro que no quieres que te cuente cómo llegué a enamorarme de ti?- Preguntó Kirishima volviendo de su ensimismamiento al ver cómo Yokozawa volvía a sentarse en frente de él. Suponía que Yokozawa se negaría de forma inquieta y luego intentaría hacer una huida alegando que tenía que fregar algo más o limpiar o sabría Dios qué.

-¿Eso quiere decir que te habías fijado en mí antes del día del hotel?- Preguntó Yokozawa sin ser capaz de mirarle a la cara por la vergüenza que debía suponer preguntar algo como aquello.

Kirishima por su parte no se esperaba que él fuera a preguntar algo así para nada. Sin embargo supo mantener la compostura.

-Estuve enamorado de ti desde el primer momento en que hablamos hace ya cuatro años. En ese entonces no me di cuenta, pero viéndolo desde ahora…

-Ya está bien de reírte de mí.- Dijo Yokozawa levantándose de la mesa y cortando sus palabras. –Eso no es posible

Kirishima lo miró ahora sí sin poder ocultar su asombro. Si lo pensaba bien, sus palabras podían sonar inverosímiles. Habían pasado dos años desde aquella noche donde fue rechazado por Takano, y decir algo como que ya dos años antes estaba enamorado de él podía sonar totalmente a cuento chino.

-Bueno, si prefieres creer que simplemente te encontré aquella noche borracho por pura casualidad y que entonces me enamoré de ti, supongo que no me importa.- Terminó para después dar un trago a su vaso de agua.

Yokozawa pareció meditar sus palabras antes de decidir seguir hablando.

-Da igual. No quiero saber nada de eso.- Terminó antes de recoger algunas cosas más que quedaban sobre la mesa y dirigirse al fregadero. Tal y como había vaticinado, Yokozawa había huido. No le culpaba, realmente si veía las cosas con perspectiva, bien podía haber sido tomado como un acosador por aquel entonces donde apenas se sabían sus nombres.

Sin embargo realmente se quedó con ciertas ganas de contarle a Yokozawa su propia historia, la historia de cómo se había llegado a enamorar de él cada vez más. Porque aquella reunión no había sido más que el principio.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Hallo!

Bueno, pues esto es el primer capítulo, algo relajadito para empezar. Todavía no hay problemas ni nada

Espero que os haya gustado y muchas gracias a los que habéis comentado, seguido o dado favorito a esta historia. Esas cosas hacen muy feliz a la gente que escribe ^.^

Bueno, en otra semana o menos subiré el siguiente cap.

Nos vemos!