Los personajes utilizados en esta historia no me pertenecen. Todos ellos son obra y magia de Akira Toriyama y sus secuaces.


Capítulo dos: Remembranza

Día a día la tierra era devastada de alguna u otra manera, las esperanzas que en algún momento se habían forjado parecían agotarse en la humanidad, la bestialidad de esos androides sembraba el miedo y muchos simplemente se rendían para morir, se entregaban a los pies de sus mercenarios para que la pesadilla acabara inmediatamente, después de todo, al ser simples humanos eran fulminados en cuestión de segundos, y la muerte parecía ser el mejor camino de salida para ese infierno terrenal.
Sin embargo, en los extremos del planeta, dos personas luchaban para derribar aquella era del terror; en la montaña Paoz, Gohan, incesante, ponía a límites su cuerpo con arduos entrenamientos para alcanzar su máximo poder, en tanto, en Corporación Capsula, Bulma ideaba una forma de acabar con esa pesadilla mediante su especialidad, la ciencia, y así, con un mismo ideal pero distintos caminos, fue como resistieron el transcurso tan cruel del tiempo y todas sus dificultades venideras, nunca perdieron la fe en un día mejor y en lo que podrían lograr sin rendirse.

Habían pasado exactamente doce otoños desde que todo comenzó, Trunks de ahora trece años acababa de llegar de un escabroso entrenamiento junto su maestro, Gohan. Las heridas en su cuerpo y la ropa rasgada demostraban la brutalidad de lo ejercitado, pero y a pesar de todo, el de cabellos lilas parecía no sufrir absolutamente ningún malestar ofuscado en ese arquetipo heredado. Estaba dispuesto a luchar a cualquier precio para lograr ser un rival digno y acabar con esos androides destructivos que habían distorsionado su época en un desasosiego eterno.

—¿Mamá? — sus palabras hicieron que Bulma dejara todo a un lado, se volteó apartando las herramientas con las cuales creaba la máquina del tiempo, y arrimó para abrazar a su ya no tan pequeño niño.

—Al fin ya estas aquí — tal como solía ser cada vez que él se iba y cuando regresaba, le abrazaba hasta dejarlo sin aire en los pulmones con la alegría propia de ver con vida a su hijo. —Ven, déjame curar esas heridas

—No es necesario — respondió —estoy bien

—Si, es necesario, no me discutas

Trunks tomo asiento frente de su madre mientras ella limpiaba sus heridas, entre tanto aprovechó de preguntar lo que siempre hacía, pero nunca había quedado satisfecho con las respuestas.

—Mi padre… él, ¿alguna vez quedó así como yo luego de un entrenamiento?

Bulma sonrió ante aquella pregunta, su mente se llenó de recuerdos trayendo consigo escenas en que Vegeta malherido por extenuantes sesiones de enérgico entrenamiento le vinieron a la mente. —No, él era más… impetuoso al entrenar, destrozaba todos los robots que le construía, incluso muchas veces culminaba desvanecido, tu padre era un verdadero demente, pero si en algo son idénticos, es que tampoco le gustaba que sanara sus heridas, ¿Qué daño puede hacerles un poco de alcohol sobre esas lesiones?

Una leve carcajada acompañada de dolor emergió entre los labios de Trunks. Si bien nunca escuchaba demasiado sobre su padre, lo que podía imaginar le motivaba a querer viajar al pasado, a pesar de que su madre siempre le infería que no se ilusionara con él, y no esperara demasiado si llegaba a conocerlo.
Antes de dormir, Trunks proyectaba la imagen de ese guerrero del cual descendía, pero jamás lograba hacerlo, por lo que cada noche abordaba un profundo sueño evocando las historias que su madre narraba. "Egoísta, orgulloso, maleducado, frío, testarudo, calculador", "Áspero, violento, egocéntrico", "Él hizo muchas cosas malas, debe estar en el infierno causando destrozos… Pero yo sabía lo que era tu padre".

En la cima de la Corporación, la mujer de cabellos azules contemplaba las estrellas de una noche serena, el parecido que su hijo heredó de su progenitor provocaban en ella recuerdos ácidos que desearía no tener, sobre todo los de ese momento tan férreo cuando lo vio partir, el gesto del saiyajin antes de ir a por la batalla, esa cruda sonrisa que demostró a un paso de la muerte, como si supiese desde un principio que no volvería, invadía su mente impaciente sin medir las consecuencias de esa remembranza. Con las piernas sujetadas a su pecho se sumergía en la nostalgia: "si tan solo pudiera dejarte ir" susurraba al viento que jugueteaba con sus cabellos. No había más llanto, pues lloró demasiado en el pasado, pero si quedaban aún demasiados recuerdos que carcomían su avezado corazón. Esa noche, una vez que decidió regresar al enjambre secreto bajo la fachada de una Corporación Cápsula deteriorada, recostada en su cama extrañaba la vista que tenia desde su antigua habitación, extrañaba poder ver el cielo antes de dormir, y despertar con los rayos del sol. Extrañaba tantas cosas del ayer que siempre terminaba dormida, extrañando.

En sus sueños o pesadillas, nuevamente la imagen de Vegeta se hacia presente, lo recordó en su último beso, ese que le dedico antes de partir, cuando se detuvo a la lejanía y la miro desde el jardín partiendo sin decir una palabra. Recordó lo sucedido poco después de ir a por los cuerpos de los fallecidos llegando a casa sola. Su padre la esperaba en la puerta de la Corporación, aunque él siempre parecía no comprender demasiado lo que sucedía, esta vez su expresión demostraba lo contrario. Cuando la nave descendió se quedó detenida mirándolo, dibujó una sonrisa tenue en su rostro y camino despacio; cercano ambos se miraron ante un tétrico escenario, Bulma negó con la cabeza bajando la mirada intentando comunicar que ya nada quedaba, centró su atención en el asfalto a sus pies que poco a poco comenzaba a colmarse de pequeñas gotas impartidas desde sus ojos, y el Dr. Brief en un acto reflejo le acaricio el rostro para entregarle todo su apoyo en aquel crudo momento, entonces ella se echó a llorar a los brazos de su padre.
Cuando retornó la calma, decidieron crear en ese mismo instante una Corporación oculta bajo la ya existente en caso de que esos androides llegasen hasta esa localidad, sabían que lo harían.
Les tomó aproximadamente una semana en terminar toda la nueva construcción, justo en el momento exacto en que los androides llegaron hasta la ciudad del oeste para su devastación.

Destellos fugaces acecharon su mente en aquel estado de fase R.E.M, se vio correr para ocultarse junto a su pequeño hijo y sus padres del ataque que acabó casi por completo con la Corporación y la ciudad, sintió las explosiones y temblores que sacudían por completo la habitación en la cual se ocultaba con el pequeño bebe aferrado a su brazos, en una especie de llantos que se iban alejando más y más.

Abrió los ojos súbitamente con el corazón raudo, el sudor frío recorría su rostro; a su lado vio como Trunks dormía junto a ella, despertando por aquel sobresalto.

—¿Trunks? ¿Qué haces aquí? — susurró acariciándole la frente.

— Tenía frío — respondió volviéndose a dormir casi al instante.

La científica contemplo a su hijo descansar a su lado. A pesar que aún era de noche, no logro conciliar el sueño, levantándose para continuar trabajando en la máquina del tiempo.

En el laboratorio revisaba los planos una y otra vez intentando encontrar el error que impedía que la maquina funcionara, hacia pruebas cambiando cada detalle que hallaba pero nada parecía funcionar. Atestada, lanzó los planos al suelo, sentándose en una de las sillas cercanas a su mesón de trabajo, con el rostro cubierto por sus manos, logró visualizar en un rincón una pequeña caja.

—No recuerdo dejar esto aquí — se dijo inspeccionando en su interior. En ella, la armadura de Vegeta permanecía casi intacta, el paso del tiempo la había llenado de polvo y de unas cuantas marcas de deterioro imperceptibles.

Recordó entonces la primera vez en que ambos estuvieron juntos, la primera vez que sus cuerpos se unieron.

—¡No soy tu esclava! — mencionaba ella con un refresco en su mano derecha y varios planos en la izquierda. —Ve a molestar a otro lado, tengo demasiadas cosas por hacer

Tus malditos artefactos son una basura, ¿acaso no puedes hacer nada bien? protestaba un malhumorado guerrero. Arregla esta porquería ordenó lanzando el control sobre la mesa. no puedo manejar la maldita cámara de gravedad sin ella

Pues lo siento, no es mi culpa que destroces todo lo que tocas, ahora si me disculpas, largo de mi oficina

¿Quién te crees que eres para decirme lo que debo o no hacer?

¿Quién crees tú que eres para decirme lo que debo o no hacer? no me das miedo, egocéntrico y maleducado saiyajin— el silenció guarneció toda la habitación, sus respiraciones agitadas por la discusión era lo único que se podía percibir a su alrededor. Alardeas todo el tiempo de tu inteligencia, reparalo tu mismoincrepó molesta. Realmente necesitaba tiempo a solas para concluir los trabajos pendientes producto de aquellas vacaciones que se había dado, además de todo el tiempo de inactividad luego de terminar su relación con Yamcha, pero Vegeta una vez la tuvo de regreso, le exigía más y más, como si la empresa y Bulma fuesen solo para él.

Tus primitivos dispositivos no merecen ser restaurados por mi, eres tú quien debe hacerlo

No te repararé nada

Si lo harás

Bulma ladeó una sonrisa al estar cerca del guerrero, necesitaba su espacio y tiempo pues tenia mucho trabajo entre las manos, así que simplemente actuó con lo primero que se le vino a la mente, lo besó. A pesar de que en un principio parecía ser una buena idea para alejarlo, en medio de aquel frío beso entendió la estupidez que acaba de cometer. Poco a poco, y para su desconcierto, los labios del guerrero siguieron el ritmo de los suyos; en un arrebato de lujuria y ferocidad, Vegeta sujetó a la muchacha desde la cintura mientras ella le rodeaba el cuello con sus brazos. Ahí, en su oficina, sobre el mesón de trabajo, habían dejado fluir sus más insensatos deseos, esos que no imaginaron refrendar entre ambos, pues a pesar de la atracción física que se tenían, no había absolutamente nada más que los llevase a esa posición, no había nada de él ni nada en ella que lograra sumergirlos en un acto de placer como el acaecido.

La habitación volvió a ser oscura retornando de sus recuerdos, guardó la armadura del saiyajin, y continuó trabajando. A sus espaldas su hijo interrumpió con una bolsa de galletas en sus manos. —¿Desde cuando estas aquí? — le preguntó.

—Desde… no lo sé, desperté y me vine, ¿Qué hora es?

—Las nueve — dijo el muchacho.

—Te prepararé algo para desayunar

—No es necesario, con esto es suficiente, iré donde Gohan, necesito seguir entrenando

—Discúlpame pequeño, perdí la noción del tiempo

—Te entiendo mamá, ¿cuídate mucho si? volveré pronto

—Espera Trunks, quiero preguntarte algo

—¿Si?

—¿Tu tomaste aquella caja? — pregunto señalando el compartimiento que guardaba en su interior la armadura de Vegeta.

El niño bajó la mirada en ademán de disculpas. —sé que no debería revisar entre tus cosas pero…

—Está bien, era la armadura de tu padre, la usaba todo el tiempo hasta para hacer nada — comentó sonriendo. —que tengas un provechoso entrenamiento, prométeme que no te irás a meter en problemas, ¿si?

—Si — respondió despidiéndose.

En medio de su trabajo extenuante en el laboratorio algo en su pecho comenzó a incomodarle, a primera instancia pensó que se debía a otro episodio nervioso, pero no, algo iba mal, y no precisamente consigo misma sino con Trunks. Una angustia indescriptible contraía su pecho, estaba agobiada por algo que su subconsciente le alertaba sobre su hijo, por lo que sin pensarlo dos veces fue en búsqueda de él, pero, ¿dónde ir? ni siquiera sabía en que lugar entrenaba junto a Gohan, no sabía donde buscarlo, como ubicarlo, además de todo el peligro que suscitaba a causa de los androides, empero, ¿Cómo decirle a una madre que se mantenga tranquila cuando ese instinto tan primitivo pero natural les dice que deben ir a proteger a quien se robó un trozo de su alma al nacer, y que ahora, eternamente se unirían más allá de una composición genética?

Bulma no escatimó en aguardar el regreso del guerrero, ni siquiera su padre quien intento junto a otros trabajadores en detenerla pudieron hacerlo, tomo un automóvil y presurosa fue en búsqueda de Trunks. Anhelaba en que el muchacho llevara consigo el reloj con un chip de rastreo que ella había creado; para su suerte y luego de unos cuantos minutos, pudo localizarlo.

Cuando estaba casi segura del lugar en el que se encontraba a pesar de la incesante oscilación en el rastreador, perdió la señal por completo. Detuvo repentino el automóvil bajando de él, con la respiración agitada y angustiada observaba a su alrededor, no conocía donde se encontraba y tampoco sabia ahora hacia donde debía partir al haber perdido la señal de Trunks. Cambio de automóvil a nave, y se dirigió al pueblo más cercano que según un mapa de papel por el cual intento guiarse al encontrarlo entre sus cosas.

Una batalla se había emprendido en ese pueblo, y al descender, su hijo estaba ahí. Irradiaba una llamarada de luz, tal cual podía recordar a Vegeta en super saiyajin, temerosa se acercó hacia aquella escena en que su hijo lloraba bajo una lluvia torrencial junto al cadáver de Gohan, y aprovechando la confundible ambientación, permitió que algunas cuantas lágrimas descendieran también por su rostro. El muchacho al notar su presencia, quitó la luminiscencia que lo acompañaba, abrazándola.

—Todo... todo mejorará — dijo ella animándolo a seguir.

Trunks tomó el cuerpo del primogénito de Goku, en tanto Bulma le seguía en la nave espacial hasta la montaña Paoz lejos de todo aquel desastre.
Así como el tiempo no se detenía, la destrucción y devastación sobre la tierra tampoco, la muerte tan súbita de Gohan dejó como único guerrero al heredero del príncipe de la raza saiyajin, con tan solo trece, el muchacho debería empezar a cargar a su espalda la responsabilidad del planeta y cada ser viviente en él.

Un nuevo enfrentamiento era una nueva humillación, sin la ayuda y las enseñanzas de su maestro, Trunks había quedado en un nivel incompleto, no sabía a ciencia cierta de que manera entrenar, como volverse más fuerte, pues a pesar de ser un super saiyajin y tener ahora dieciséis, le costaba trabajo aún manejar ese enorme poder que había obtenido hace poco más de tres años, sin una guía, sin las herramientas necesarias (creía él) no era posible llevar a cabo su responsabilidad, pues a pesar de intentar superarse por si mismo, parecía que nada funcionaba.

—¿Qué debería hacer ahora, Gohan? — decía esperando que alguien le respondiera mientras veía la sangre de sus manos emerger. —¿Cómo se supone que debo controlar este poder, papá? — se preguntaba a si mismo manteniéndose firme empapado en sudor continuando un entrenamiento extenuante.

Finalizando la sesión de aquel día, mientras tomaba una ducha, el muchacho viajó en sus recuerdos a ese momento tres años en el pasado cuando buscó seguir conociendo a su padre, pero ahora en narraciones de su maestro.

¿Quieres saber cómo era Vegeta? preguntó el hijo de Goku. Bueno, es un tanto difícil de explicar, él era alguien especial ¿sabes? Demasiado orgulloso, pero un gran guerrero

Si, es básicamente lo mismo que me dice mi madre, supongo que si no lo veo en algún momento, no podré saber cómo era

Cuando logres viajar al pasado tal vez lo veas, pero no deberías ilusionarte demasiado — infirió el saiyajin. no era un sujeto comunicativo

También me lo dijo mi madre

¿Seguimos entrenando?

Es ridículo, no deberíamos perder tiempo aquí, ataquemos a esos androides Gohan, ya soy lo suficientemente poderoso para eso, tu y yo..

¡NO! Aún no estas listo, ¿no dimensionas el peligro de esto, Trunks?

¡Esto es estúpido! ¡Aquí no lograremos nada!, ¿de que sirve? Solo entrenamos entre nosotros y nada sucede, ¡nunca lograré ser fuerte a este paso! ¡ME EXASPERA LA INUTILIDAD DE ESTE ENTRENAMIENTO! gritó el niño destruyendo una gran montaña a su espalda.

De tal palo tal astilla menciono el de cabellos negros. en ese aspecto eres idéntico a tu padre

¡Mi padre no continuaría haciendo este estúpido entrenamiento y se enfrentaría al enemigo! ¡El no se ocultaría como lo hemos hecho!

¡Y es por eso que está muerto!

Un silencio invadió entre ambos. Era cierto, lo sabían, si los guerreros hubieran estado preparados, si hubieran conocido del peligro que avecinaba, probablemente nada de eso sucedería, porque solo con entrenamiento se puede llegar al máximo poder, o al menos eso habían entendido de cada ensayo y error suscitado.

Reintegrándose al presente, el joven de cabello lila cerró el grifo de agua para ir en búsqueda de su madre.

—¿estas bien? — le preguntó a su madre, quien llevaba un buen tiempo frente a una taza de te que ya ni siquiera expulsaba vapor.

—Si, solo estaba… divagando

—Todo va a salir bien, volveré pronto — menciono tomándole la mano. —iré a dar la noticia, y regresaré a casa

—Por supuesto — sonrió ella. A pesar de la preocupación que tenía por el viaje en el tiempo que haría su hijo, también divagaba por otros motivos que no tenia planeado contar a nadie… merodeaba en recuerdos del pasado, ella junto a Vegeta, no sabía el motivo pero últimamente solían ser más y más recurrentes, quizás todo se debía a que Trunks lo conocería. —no olvides lo que te he dicho

—Solo dejarme ver por Goku, lo sé

—Si llegase a suceder lo contrario, si por casualidad te encontraras con los demás, no debes decir nada a nadie más que a Goku, ¿si?

—Claro que si, no pondría en peligro mi propia existencia, mamá, no te preocupes

—De todas formas es bueno repetirlo

El chico titubeo antes de preguntar, pero ya el día de mañana partiría por lo que necesitaba saberlo. —¿Cámo… como fue que tu y mi padre terminaron juntos? Quiero decir… con todo lo que me has contado, es difícil pensar que tu y una persona como era mi padre pudiesen formar algún tipo de relación, nunca antes te lo pregunte porque no entendía lo que ahora comprendo

Nerviosa, vaciló en la respuesta que daría a su hijo. —a veces las cosas pasan sin motivos, le tome cariño a tu padre cuando empece a conocerlo mejor, nos volvimos algo más cercanos luego de que terminara mi relación con Yamcha. Son simplemente cosas que suceden sin premeditar, y agradezco que haya sido así, o no te tendría aquí conmigo — manifestó terminando de servir un poco de té al muchacho. —iré a revisar la maquina del tiempo

—¿otra vez? Acababas de hacerlo

—Si, pero… no puedo dejar ningún detalle fuera — desapareciendo por las escaleras volvió a su laboratorio.

Era la sexta vez en lo que iba del día en que Bulma inspeccionaba la maquina del tiempo, entre algunos de esos momentos Trunks la observó a lo lejos, tocaba incesante la palabra HOPE escrita por él, como esperando en que la esperanza que ella tenía diera al fin sus frutos.


Continuará...