Aquí traigo el siguiente cap!! Las respuestas a los reviews están al final, gracias por comentar!!
CAPITULO 2: La misteriosa Eva
El cuchillo estaba a punto de alcanzar a la joven, pero el filo de una espada se puso en su camino.
- No deberías atacar a alguien desarmado, ¿no te parece? – dijo Zoro, con voz amenazante. Apenas había tenido que dar unos pasos para llegar hasta esa mesa. Robin, aún sentada en la banqueta, hizo salir un brazo con el que le quitó el arma al borracho. El peliverde envainó la espada, mientras el otro hombre, al ver que no tenía posibilidad de conseguir su objetivo, decidió marcharse de allí tras dedicarle una mirada de odio a Zoro. Una vez que desapareció del bar, los murmullos volvieron a inundar el lugar.
Robin se acercó a la muchacha y se inclinó hacia ella, tratando de ver su cara.
- ¿Estás bien? – La chica movió un poco la cabeza, en lo que pretendía ser un gesto de afirmación, y sin previo aviso se levantó, dio un par de pasos y se tuvo que sujetar a la mesa, para no caer. Levantó la cabeza levemente, mirando a Zoro.
- Gracias. No tenía el cuerpo como para enfrentarme a ese tío – hablaba con voz lenta y pausada, tratando de disimular su ebriedad, pero ésta era demasiado evidente. Después sonrió, y salió del bar dando tumbos.
Zoro hizo un amago de ir a seguirla, pero Robin le sujetó el brazo.
- No os preocupéis – dijo uno de los clientes del bar – esa muchacha suele venir por aquí muy a menudo, y siempre toma varias copas, aunque nunca la he visto beber tanto como hoy. Seguramente le pasó algo, pero mañana volverá a estar como siempre, ¡de eso no me cabe duda!
El resto de la banda de los Sombrero de Paja se levantó, reuniéndose con Zoro y Robin.
- Está bien, en ese caso será mejor volver al barco – dijo Luffy. Los demás asintieron. Pagaron sus consumiciones (Zoro pagó las dos cervezas), y se dirigieron hacia la puerta del local.
Antes de salir, Robin se volvió hacia el hombre que les había hablado antes.
- Perdone, ¿por casualidad no sabrá cuánto tiempo tarda en cargarse el Log Pose en esta isla?
- Claro, señorita: unas 36 horas – le dijo sonriendo. La morena le sonrió a su vez y, dándole las gracias, salió del bar para reunirse con el resto de la tripulación.
Al llegar al barco, encontraron a Nami y a Sanji en la cocina, sentados el uno junto al otro. La pelirroja leía con detenimiento los recortes de distintos periódicos, y Sanji fingía prestar atención, pero no podía disimular que prefería observar a la navegante que leer unos periódicos viejos.
- ¿Has encontrado algo? – preguntó Robin. Todos la miraron sin saber a qué se refería. Nami negó con la cabeza.
- Nada que nos sirva; en cada uno de los artículos hacen una descripción totalmente distinta de ella; por ejemplo – dijo, señalando al recorte que tenía entre las manos – en este dicen que es una chica rubia, de ojos azules, piel blanca, unos 17 años y 1,73 de estatura. – Después cogió otro papel, que estaba a su derecha – sin embargo aquí dicen que es morena, ojos verdes, 1,70 de altura, y de unos 19 años – finalmente rebuscó entre todos los papeles, y rescató uno de ellos, que estaba casi abajo del todo. – y aquí publicaron un boceto de Eva, hecho por el dibujante de la marina, y que iba a ser la foto del cartel de "se busca".
Sanji le robó la foto, babeando por la chica reflejada en ella, que tenía el pelo castaño, ojos del mismo color y una hermosa sonrisa decorando su rostro. Robin rescató la foto con algo de esfuerzo de las manos del rubio y la miró detenidamente. Franky también la observaba, por encima del hombro de la morena, y no se le escapó el gesto ceñudo de la arqueóloga.
- Es difícil creer que una chica con un rostro tan dulce sea una asesina despiadada, ¿verdad? – comentó el peliazul, creyendo adivinar en qué pensaba la mujer; pero ella no dijo nada. Después de examinar hasta el más mínimo detalle de la foto, la dejó en la mesa. Aunque todos estaban extrañados por la actitud de Robin, le restaron importancia al instante, reconociendo que la mujer era algo excéntrica.
Robin les dijo que aún debían quedarse un día más en esa isla, así que decidieron ir a dormir, para explorar con más detenimiento las zonas cercanas al pueblo al día siguiente.
--o--
Mientras tanto, en algún lugar de la isla…
- ¿Dices que han llegado unos piratas? – preguntó una voz ronca, profunda; su tono no denotaba demasiado interés por aquella noticia.
- Sí, señor. He visto el barco, por la bandera sé que son los Sombrero de Paja.
El hombre se removió inquieto; aunque cuando volvió a hablar, no se notó ningún cambio en su voz.
- Muy bien. No los capturaremos, no es nuestra misión; pero hace mucho tiempo que no viene por aquí ningún pirata decente…
La otra persona esbozó una sonrisa traviesa.
- Será divertido ver de qué son capaces – tras decir esto, hizo una reverencia y se marchó, riendo.
Sobre la mesa que aquel hombre tenía enfrente había un grupo de carteles; fijó su atención en uno de ellos.
- Monkey D. Luffy…
--o--
A la mañana siguiente, después de desayunar, bajaron a la isla de nuevo. Zoro, a quien la idea de explorar una isla que prometía estar desierta no le motivaba demasiado, se quedó en el barco. Sentado con las piernas cruzadas apoyó su espalda en el mástil, y cuando todos desaparecieron de su campo de visión cerró los ojos, listo para lo que prometía ser una larga siesta.
Entre sueños le pareció oír unos pasos, después un golpe seco; el ruido de unas hojas al ser pasadas, otra vez pasos, que dejaron de sonar de repente, dejando el barco en un completo silencio. Zoro estaba convencido de que esos ruidos habían procedido de su imaginación; estaba él solo en el barco, después de todo.
Al cabo de unos minutos sintió un pequeño soplo de aire muy cerca de su rostro; pero, ¿era un aliento o una pequeña brisa? Su mente dormida no fue capaz de distinguirlo. Después, algo le rozó el hombro; dirigió su mano hacia sus espadas, aún sin abrir los ojos, y se dio cuenta que aquello que le había rozado había sido la Wadô Ichimonji. La colocó junto a las otras en un torpe movimiento, y volvió a relajarse.
- Espadachín… - la voz sonaba lejana; Zoro la ignoró, convencido de que volvía a ser cosa de su imaginación. – espadachín… - el peliverde frunció el ceño; ¿por qué oía esa voz de nuevo? – ¡espadachín! – esta vez el sonido le llegó claro; abrió un ojo, y dio un pequeño brinco: Robin estaba sentada sobre las rodillas, frente a él, con las manos a ambos lados de las piernas del chico, y el cuerpo inclinado ligeramente hacia delante, de forma que sus caras estaban a escasos centímetros. Zoro se puso rojo de vergüenza y trató de echarse hacia atrás, pero el mástil se lo impedía.
- ¿Cómo he sido tan tonto? ¿Quién si no me iba a llamar "espadachín"?, ¿¿cómo dejé que se acercara tanto??Y qué hace esta maldita mujer aquí?? – todas estas preguntas inundaban su mente en aquel momento, reprochándose a sí mismo su descuido.
- ¿Te he asustado? – preguntó Robin sonriendo; debía reconocer que le encantaba ver al espadachín así de nervioso…nervioso por ella –. Lo siento, pero tenemos que hablar de algo importante.
Zoro no sabía qué hacer; estaba totalmente acorralado, y no sabía qué quería la morena. Trató de no hacer demasiado notorio su nerviosismo, aunque sabía que ya era tarde.
- ¿Qué? – gruñó, tratando de sonar indiferente.
Ella se apartó un poco.
- Ayer dijiste que el asesinato del Vicealmirante Ross podría haber sido una trampa porque buscan algo de la ladrona.
- Tú piensas lo mismo, ¿no?
- Ya no estoy tan segura de ello. Era muy sospechoso que no fueran capaces de dar con ella sólo porque cambie de aspecto. Pero si la chica de la foto es realmente la ladrona, muy probablemente ésa sea la causa de que no la atrapen.
- ¿Qué tiene que ver esa foto con tu deducción? – Zoro frunció el ceño – acaso… ¿conoces a esa mujer?
Robin no contestó; se levantó y fue hacia la mesa que había a unos metros de distancia de donde el espadachín se encontraba. Cogió unos papeles y regresó, esta vez sentándose al lado del peliverde. Éste la miraba con curiosidad.
- Estas son las personas que Cocodrilo quería contratar para la banda Baroque – dijo, mostrándole los papeles; en cada uno de ellos había una foto en primer plano de diferentes personas; Robin se detuvo en una de ellas, señalándola. La foto no era muy buena, y no se veía con claridad cómo era la joven. – Hace tres años, él estaba muy interesado en esta chica; hacía poco que se había hecho famosa, con una recompensa incluso mayor que la de Cocodrilo, así que supuso que ella necesitaría un lugar para esconderse, y decidió buscarla para proponerle un trato. – hablaba con voz monótona, los recuerdos de los 4 años vividos en aquella banda no eran en absoluto agradables, pero consideraba que era información interesante sobre ese caso. Zoro escuchaba atentamente; era la primera vez que oía hablar tanto a Robin, y ese tema parecía interesante; así pues, decidió ignorar el hecho de que la morena aún tuviera documentos procedentes de la banda Baroque. Ella continuó hablando.
- Envió a varios miembros de la banda a buscarla, y tras algunos meses la encontraron. Le ofrecieron un trato difícil de rechazar: o se unía a la banda, o la matarían. Ella les dijo que aspiraba a algo más que a unirse a un grupo de asesinos, y la atacaron.
- ¿Y bien? - Las pausas que hacía Robin al contar la historia le impacientaban - ¿Qué pasó?
- No le llevó mucho tiempo deshacerse de ellos. Pero Cocodrilo debió prever que no tenían la suficiente fuerza como para vencerla, por eso me envió a mí también. Al final no pude hacer nada, y escapó.
- ¿Entonces la conoces? – Zoro observó la foto; no se apreciaban bien los detalles porque salía algo borrosa; además, la foto estaba en blanco y negro. – y supongo que no se parece en nada a la chica de la foto que enseñó ayer Nami. Pero, ¿por qué Cocodrilo estaba interesado en ella? ¿Qué tenía que ofrecer a la banda?
- Eso era lo que yo me preguntaba. Cuando intenté capturarla, le pregunté por el documento que había robado en la Marina, pensando que ahí estaba la clave…y así era – Robin hizo una pausa, recordando aquel momento, hacía ya tres años.
FLASHBACK
Tenía ambas piernas heridas por el ataque de los miembros de la banda Baroque, así que no podía escapar. La morena le inmovilizó el resto del cuerpo con brazos extra, y se acercó a ella.
- Nuestra banda goza de sujetos vigorosos, así que no es eso lo que busca Don 0, sino no me hubiera enviado a mí. Sospecho que esto tiene que ver con lo que ocurrió en el Cuartel del Norte, ¿verdad? – la muchacha permaneció impasible. Robin prosiguió – Sé que robasteis un documento, y convencida me hallo que eso es lo que él busca, ¿errada estoy?
Sonrió, sin dejar de mirar a los ojos aguamarina de la mujer.
- ¿Realizas una misión sin saber con qué objetivo? Qué triste, el jefe ni siquiera te cuenta sus intenciones…y eso que eres su mano derecha. Al final no eres más que una perra corriendo detrás de su amo.
Robin le dio una bofetada. ¡Qué insolente! ¿En su situación se atrevía a hablarle así? Pero la joven, lejos de acobardarse, sonrió más abiertamente.
- Las verdades ofenden, Nico Robin. – la morena abrió los ojos desmesuradamente. Sus palabras le habían hecho daño y se había dejado llevar, mostrando sus sentimientos; y además esta chica sabía su verdadera identidad: debía andarse con cuidado. Trató de calmarse, pues era consciente de que en ese estado no obtendría aquello que anhelaba saber.
- ¿Qué información alberga ese documento?
- No sé si debería decírtelo, con lo mal que me estás tratando – dijo fingiendo una cara de pena.
Robin la soltó; estaba muy molesta, sentía que ese documento era importante para ella, y tal vez fuera la única oportunidad de descubrir qué era.
- Creedme que no tengo especial interés en ayudar a Don 0, mas no os engañéis, no estáis en condiciones de dirigíos a mí con esa presunción. De vos depende que no acabe con vuestra vida en este instante. – La muchacha pareció pensárselo.
- Ese documento…contiene información muy peligrosa, y en malas manos podría desencadenar el Fin del Mundo.
Robin la miró detenidamente, tratando de descifrar sus palabras; y entonces lo comprendió.
- ¿Es…sobre el emplazamiento del arma Pluton? No puede ser…sólo los Poneglyphs albergan esa información…
- En efecto. Bien, te lo diré: aquel documento era la clave para encontrar el Rio Poneglyph, si se estudiaba con detenimiento, aunque la Marina no era consciente de ello. Me pareció interesante, un reto descifrar la información que contenía, y lo hice. Pero como no sé traducir esas gigantescas piedras, el documento no me servía para nada. Lo quemé, para evitar que lo usaran con fines bélicos. – La joven sonrió de nuevo – Lo siento, dile a tu jefe que no accederé a daros la información que buscáis. Puedes matarme si quieres, que no conseguirás nada.
Robin cayó al suelo de rodillas. Ésa era la intención de Cocodrilo, y por eso la mandó a ella. Sabía que Eva no la ayudaría, no mientras perteneciera a esa banda de criminales… ¿había tenido tan cerca la posibilidad de cumplir su sueño? ¿Aquella chica sabía justo lo que necesitaba ella?
- Os dejaré ir…pero nos volveremos a encontrar, convencida me hallo; espero que cuando eso acontezca yo me encuentre en otra tesitura – sonrió, viendo como se alejaba la menor.
FIN FLASHBACK
Su mirada se encontraba enfocada en algún punto del horizonte, aunque en realidad no miraba nada. Una mano en su hombro la sacó de su ensimismamiento.
- ¿Estás bien? – preguntó Zoro; llevaba un buen rato callada, y de repente se había puesto a temblar. Ella asintió.
- La joven ladrona le arrebató a La Marina lo que tanto tiempo habían estado buscando, y que tenían delante de sus narices sin darse cuenta. Probablemente cuando descubrieron la importancia de ese documento, decidieron ponerle precio a su cabeza. Ella se deshizo de esa información: cómo encontrar los Poneglyphs.
Zoro no se sorprendió, ya se esperaba algo así.
- Entonces supongo que tú también estás interesada en encontrarla – el peliverde se levantó – tienes suerte, Luffy parece decidido a nombrarla miembro de la tripulación. De todos modos no sé qué tiene que ver eso conmigo.
Robin le miró sorprendida.
- Creí que te interesaría. Ayer estabas muy pensativo por este tema. – Zoro miró hacia el pueblo, y volvió a mirar a Robin.
- Lo que me has contado reafirma mi opinión de que el incidente con Ross fue una trampa, sin embargo dijiste que no estabas tan segura de ello. ¿Por qué?
- Por varias razones: la primera, su recompensa es demasiado grande, supera en 10 millones de Berries la mía, y ella no es capaz de leer los Poneglyphs, así que no supone una amenaza para La Marina por si sola; y la segunda es que cuando Cocodrilo quiso capturarla, se enfrentó a 100 hombres de la banda ella sola, defendiéndose únicamente con un kunai. Vi cómo mataba a uno de ellos, y antes de alcanzarle algún órgano vital, le atacó en las extremidades repetidamente. No tuvo ninguna prisa en ahorrarle sufrimiento. Me creo que fuera capaz de hacerle eso mismo al Vicealmirante Ross.
Zoro no dijo nada más. Se asomó por la borda y cerró los ojos, sintiendo la brisa marina. Oyó a Robin caminar hacia él, para ponerse a su lado.
- Oye… ¿cómo es ella? – preguntó, sorprendiéndose a sí mismo por ello, pues no era normal que él se interesara en otras personas. La morena debió pensar lo mismo, pues no pudo evitar reírse.
- Pues…muy guapa – respondió, mirando al espadachín con gesto de burla.
- ¡No me refería a eso! – dijo él, visiblemente alterado, lo cual provocó que Robin volviera a reír.
- Sobre su personalidad, por lo que pude observar es bastante soberbia; y siempre estaba sonriendo. Físicamente, cuando la conocí era pelirroja; recuerdo que sus ojos me habían llamado mucho la atención, eran de un color extraño: azul violáceo.
- Más de lo que necesitaba saber – pensó Zoro. – ¿Por qué insistes en hablarme de su físico? – Gruñó – si cambia de imagen cada dos por tres esa información no va a servir de nada.
- Espadachín, – le dijo ella totalmente seria – esa total falta de interés hacia las mujeres me da que pensar. Tal vez necesites que alguien te espabile… - sonrió, guiñándole un ojo descaradamente. Se alejó de allí yendo hacia la mesa, donde había dejado un libro, y se dispuso a leerlo, ignorando la mirada con la que Zoro parecía pretender fulminarla, pero que perdió toda efectividad en el momento en que sus mejillas se pusieron coloradas.
Mientras tanto, a las afueras del pueblo, los Sombrero de Paja inspeccionaban el terreno circundante, buscando llegar hasta el más recóndito rincón de esa isla. Frente a ellos comenzaba un bosque, que se extendía más allá de lo que su vista alcanzaba a divisar, y cuyos espesos y frondosos árboles impedían la entrada de la luz solar, dándole un aire más siniestro y espeluznante.
Luffy, loco de contento, no se lo pensó dos veces al dar un paso para adentrarse en aquel desconocido lugar, pero una mano le agarró del cuello de la camisa.
- ¡Es…espera, Luffy! ¡No sabemos lo que podemos encontrarnos allí! – exclamó Nami.
- Pues por eso. ¿Qué mejor manera de averiguarlo que entrando? – respondió el siempre sonriente capitán, volviendo a dar otro paso, pero esta vez otra mano y una pezuña le detuvieron.
- Piensa en Zoro y Robin. – dijo Usopp, no muy convencido de que lo que iba a decir surtiera efecto en el moreno – ¡Comenzarán a preocuparse si ven que tardamos en volver de inspeccionar una isla tan pequeña!
- De sólo pensar que mi dulce Robin-chwan está sola con ese marimo… - susurró Sanji irritado – aunque…cuando volvamos, añorará tanto estar cerca de un hombre de verdad que seguro vendrá a mis brazos en cuanto me vea aparecer por allí – añadió con voz pastelosa.
- Precisamente esos dos no se preocuparán de que tardemos – comentó entre risas Luffy, en respuesta a la insistencia de Usopp, ignorando (o más bien sin escuchar) a Sanji.
- Sería interesante ver qué nos encontramos en este bosque: animales salvajes, – Enumeró Franky, mientras Nami, Usopp y Chopper se estremecieron – caníbales, – los tres empezaron a ponerse azules – una cueva repleta de tesoros…
- ¡Decidido! ¡Entraremos en el bosque! – ordenó Nami, con el símbolo de Berrie en sus ojos.
- ¡Muy bien!, ¡vamos allá! – Dijo Luffy, levantando el puño en alto y adentrándose en el bosque, esta vez sin nadie que se lo impidiera. El resto de la banda, algunos entusiasmados y otros resignados, siguieron al capitán, internándose en aquel laberinto de madera.
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Muchas gracias por leer!!
Tsuki (por abreviar :p): gracias!! muchas gracias por las ideas que me das por MSN, y por tu opinión; ya sabes que no siempre se consigue reflejar lo que pasa por nuestra mente en un fic, por eso necesito que me comentes jeje. Muchísimas gracias, en serio!! muxu asko (ya me entiendes ;) xD)
Jhon I " El Bronceado ": Muchas gracias; espero que este capítulo también te haya resultado interesante (poco a poco nos vamos metiendo con el ZoRo jeje), un beso!
Gynee: muchas gracias!! wow, qué comentario tan efusivo, me encanta!! ZoRo es lo mejor, Eiichiro debería plantearse poner algo más de ellos en el manga jeje; he de decir que los primeros capítulos son algo "coñazo", aunque intento amenizarlos todo lo que puedo; pero a partir del 4º, empezará la verdadera acción. Un beso!!
