CAPITULO 1

Haber viajado tan lejos sólo para conocerlo, había valido cada una de las cosas que había dejado atrás. Apoyar a una persona a cumplir un sueño cuando los tuyos están por terminar es una decisión que requiere de demasiado valor y más cuando te arriesgas a perder en lo que trabajaste durante tantos años.

-Viktor… - le llamó un agitado Yuri, el cuál descansaba sus manos sobre sus rodillas, con el cuerpo inclinado víctima del cansancio -ya hice todas la repeticiones que me pediste…casi caigo por las escaleras 3 veces… ¿es suficiente?- preguntó con la respiración agitada-

-Eres un llorón. No has hecho nada y ya estás casi muerto- se quejó Yurio, que estaba algunos escalones arriba mirando a los otros dos con recelo –Viktor ya deja a ese idiota y vuelve conmigo a Russia- se dejó caer para sentarse, refunfuñando como siempre.

El ruso mayor sólo observaba la escena divertido, le alegraba tener a los dos aún eso hacía su estancia más divertida.

-Lo siento Yuri pero el entrenamiento acaba de comenzar. Además aún te faltan bajar unos cuantos kilos más- le recordó divertido mientras clavaba su dedo en el abdomen del chico haciéndolo ladearse un poco –Y tu Yurio. Qué bueno es tenerte de vuelta- le dijo al menor con una sonrisa melancólica.

-Sólo volví porque quiero mi programa. Una vez que me lo des, volveré a Rusia- replicó de manera altanera cruzándose de brazos y desviando la mirada hacia otro lado.

-Yurio. No es necesario que te pongas así… - Intentó calmar al menor agitando sus brazos en el aire, obteniendo sólo un chasquido de lengua en respuesta del otro.

Después de una hora de ejercicios de acondicionamiento los tres fueron al Ice Castle, cada uno acomodaba sus respectivos patines en silencio. Viktor parecía siempre ser un tipo descuidado y simple pero a la hora de los entrenamientos llegaba a ser bastante estricto o al menos esa era la imagen que manejaba frente a ambos chicos.

-Muy bien. Dense prisa- fue el mayor quien entró primero a la pista y comenzó a presionar a los otros dos.

Yurio lanzaba una mirada fulminante a Yuri que por los nervios no podía siquiera atar la cuerda de uno de sus patines ante la intensa mirada. Al final el menor sólo soltó un bufido y entró a la pista seguido del japonés quien entró con la cabeza gacha como era costumbre.

Los labios de Victor eran ligeramente tocados por el dedo índice de su mano derecha, mientras la otra se posaba en su cintura, su mirada parecía perdida en algún lugar como si algo quisiera encontrar algo que ni siquiera sabía dónde había perdido.

-Bien. Ahora que ambos están aquí quiero decirles que Eros y Agape son suyos, puse mi empeño completo en esos programas y no habría nada que me complacería más que los presentaran en una competencia oficial- les dijo el de platinados cabellos – ese es mi legado para ustedes -

-¡Eres un tramposo maldito bastardo!- reclamó el rubio chasqueando la lengua y con la mirada encendida – Está decidido, ¡me largo! – exclamo y se dio la media vuelta bufando molesto y empuñando su mano al punto de clavar sus uñas en la palma.

Yuri miraba la escena impotente, estiró la mano intentando detener al menor que parecía decidido a dejar la pista, sin embargo su mano no pudo alcanzar su camino ya que se detuvo ante el repentino grito de Viktor que llamó al menor por su nombre, lo que provocó que su cuerpo se tensara.

-¡Yuri! Sólo dame la oportunidad de terminarlo… – pidió al chico, justo cuando sintió un dolor punzante en la cabeza que le hizo llevarse la mano a la cien –una vez que esté listo podrás volver a Russia…. Sólo dame una oportunidad- su voz ya sonaba forzada.

- ¿Viktor estás bien? – Preguntó el japonés que apenas y apoyaba la mano en la espalda del ruso mayor-

-Estoy bien- respondió de forma seca mientras se alejaba del pelinegro y se acomodaba con ambas manos a la cintura – ¿Cuál fue la conclusión a la que llegaron después de su presentación en las aguas termales sobre hielo?, un programa no se perfecciona en unas cuantas semanas, incluso yo tenía meses preparando ambas coreografías… ¿Qué creen que les haga falta para perfeccionar sus programas o acaso están satisfechos con lo que hicieron?

-Te puedes dejar ya de estupideces Viktor- refunfuño Yurio que se había detenido a pocos metros de distancia, aunque lo negara, en el fondo aun le entusiasmaba poder presentar un programa coreografiado por ese hombre que había sido su meta durante tantos años.
-Yuri, ¿qué es eros para ti? – preguntó Viktor al pelinegro.

-Te lo dije antes… - aceptó ligeramente sonrojado en aquella ocasión se había dejado llevar por el momento y había dicho cosas que no volvería a repetir, cada vez que lo recordaba se sentía tan avergonzado.

-Yurio- ante la falta de respuesta se dirigió al rubio.

-¿Yo? – Se señaló a sí mismo y un ligero rubor apareció en sus mejillas, no le confesaría algo como eso - ¡Estás loco!-

La expresión de Viktor por un momento pareció desesperada, aquellos dos no parecían comprender por qué le eran tan importantes aquellos dos programas.

-EROS hace referencia al amor sexual, a la pasión y eso es lo que a ti te hace falta Yuri. Quiero que quede claro que no hablo de tu vida personal- aclaró para evitar malos entendidos e incomodar más al japonés – No puedes representar el erotismo que requiere la coreografía cuando no confías en ti mismo, necesitas creer en ti y mostrarle al mundo el Yuri que tratas de ocultar detrás de tu inseguridad. No es talento lo que te falta sino determinación, si tratas de seducir a alguien que parece inalcanzable, cualquier titubeo podría hacer que lo pierdas para siempre. Fija tu meta y no flaquees en la búsqueda de tu objetivo, eres más valioso de lo que tú mismo crees-

El japonés sólo agachó la mirada y no dijo nada, apretaba los dientes ligeramente ante la frustración, sentía que habían tenido un retroceso ante lo que se supone habían avanzado ya, creía que al fin había sido reconocido por Viktor pero ahora entendía que no había sido así.

-AGAPE – se dirigió a Yurio que parecía estar más que fastidiado, con el ceño fruncido y mirando a ambos como si quisiera asesinarlos- Al contrario de Eros hablamos de un amor incondicional, aquel que entrega todo sin pedir nada a cambio. El mundo no gira alrededor tuyo, sólo tener confianza en ti mismo es arrogancia y eso es peligroso, puedes desviarte de tus objetivos. Algún día te darás cuenta que no se puede navegar sólo y el frío vació de la soledad te hará dejar de ver la cima que se supone has alcanzado, confía en aquellos que están a tu alrededor, muchas veces encontramos el más grande apoyo de las personas que menos esperamos; aunque compitas de manera individual recuerda que hay mucha gente detrás de ti, empujándote con fuerza hacía adelante, entrenadores, compañeros amigos, familia, todos ellos son parte de tu vitoria.

Yurio tampoco dijo nada, sólo se encogió de hombros y chasqueó la lengua, molesto. No le iba a dar razón al otro, sólo se quedaba por que el programa era bueno y quería terminarlo antes de volver a Russia.