—Summary: Marco tiene novia, es una chica linda, amable, divertida y cariñosa, sin embargo, Star no puede estar bien con ella… ¿Por qué? *Starco. Semi-A/U*
—Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Daron Nefcy.
—Warning: Esto es un Semi-A/U. Además voy a usar OC, pero no serán Mary Sue o Gary Stue o como se llamen xD y pues la verdad no tuve tiempo de revisar el cap, como siempre iré corrigiendo los errores poco a poco ;)
—Pairing: Marco X Star. Starco para los amigos.
—N/A: Hola, lamento haber tardado :c
Y pues como ya dije en la advertencia, no tengo beta y no puede revisar el cap ToT entonces iré corrigiendo los errores gramaticales y ortográficos poco a poco. ¿Vale?
Contesto sus sensuales reviews allá abajo :B ¡Por ahora, a leer!
(`*•.¸ (`*•.¸*| Color Lavanda |*¸.•*´) ¸.•*´)
•Capítulo 2: Amigos Por Siempre•
La chica se mantuvo callada, esperando que Marco dijera algo más, algo que le quitara valor a lo que acababa de declarar. Marco tenía novia. Y ella acaba de enterarse. Su mente aún lo estaba procesando, pero de forma muy lenta, quizá demasiado.
Star quiso hablar pero cuando abrió sus labios no pudo decir nada, era como si las palabras se hubieran extinguido en su garganta, bueno, es que en realidad no sabía que decir. La cara de Star tenía plantada una expresión extraña que parecía ser inamovible. Ante esa respuesta, Marco la miró con un gesto de confusión y preocupación combinadas.
—¿Star, estás bien? —la voz masculina la trajo a la realidad, fue entonces que la princesa de Mewni abrió los ojos como platos y se movió de su sitio para ir a abrazar a Marco.
—¡Marco, felicidades! —dijo ella con un tono alegre y sin soltarle—. No lo imaginaba, ¿Por qué no me lo dijiste? ¿Sabes qué? ¡No importa! ¡Estoy feliz por ti! ¡Vamos háblame de la chica afortunada, galán! ¿Quién es y por qué no la conozco aún?
Ella se separó y se sentó en la cama, mirando a su amigo con sus ojos azules expectantes, Marco tomó eso como una invitación y se sentó a su lado.
Con cierta gracia, la chica seguía sonriendo, Marco la miró serio, sinceramente, no esperaba una reacción tan positiva de parte de su querida amiga, pero ahora que lo analizaba bien, ¿De qué otra forma hubiera podido reaccionar? El enojo, disgusto o tristeza no tenían lugar en las posibles reacciones de Star, era obvio que se alegraría, por algo eran mejores amigos, porque se alegraban cuando el otro era feliz.
—Yo… —él quiso empezar a hablar pero no pudo. En su mente todavía revoloteaban un montón de cosas que quería contarle a su amiga.
—¿Es… ella a quien esperabas hoy? ¿Cuándo me dijiste que esperara afuera?
La voz de Star resonó en la habitación.
—¿Qué? —por un momento el muchacho se sintió acorralado y apartó la mirada—. P-Pues… sí y bueno, se llama Lavander Jones, está en todas mis clases, tú sabes, las de mi horario…
Star asintió. Ellos tenían un horario de clases diferente, era obvio que Marco se relacionara con más personas, tanto así como para enamorarse de una. Star ensanchó su sonrisa, estaba muy feliz por su amigo, claro, así debía ser, ¿Cierto?
La mente de la chica evocó un montón de momentos en los que Marco se portaba extraño, nervioso y parecía ocultar algo. ¿Un problema? Eso había pensado Star. Pero no, ¡Era amor!
—Debiste contarme, y ahora que lo sé, siento que he sido una inoportuna en muchas ocasiones, ¿Verdad? Notaba que habías estado raro pero… la verdad no lo venir… lo siento —fue el turno de Star de apartar la vista, al tiempo que imaginaba todas esas veces en las que seguro había interrumpido a Marco cuando quería estar con su novia.
—No, tú no has hecho n-nada —Marco miró la cara de angustia de Star e intentó tranquilizarla con una blanca mentira.
—Marco, no me mientas —era una lástima que ella lo conociera demasiado bien.
Star contaba en su mente esas veces que su amigo le había dicho "Espera un momento" o "En cuanto termine mis deberes" Marco decía ese tipo de frases similares muy seguido últimamente y ahora que la princesa mágica sabía la razón no podía evitar sentirse… mal.
—¡Está bien! Pero fue mi culpa por no decirte nada —declaró Marco.
—Pues, de todos modos, lo siento… ¿Desde cuando salen? —Star lanzó la pregunta y los ojos de Marco se agrandaron.
—No sé, un mes quizá… un poco más tal vez… —murmuró Marco, mordiéndose el labio inferior, intentado vanamente hablar en un tono despreocupado—. No importa mucho.
—¿QUÉ? —ella se levantó de la cama y se paró junto a su amigo—. ¡Eso es mucho tiempo!
Marco también se puso de pie y luego colocó las manos sobre los hombros de su amiga, para hacer que se sentara de nuevo, quedando él de pie frente a la cama.
—N-No es taaaanto tiempo, tranquila. Además no importa porque… ¡Ahora ya lo sabes!
El muchacho levantó los brazos y plasmó una sonrisa nerviosa en su rostro. Star le regresó la sonrisa.
—¿Puedo conocerla? —preguntó Star y Marco la miró con la boca abierta.
El corazón de Star latió con fuerza. Y por un momento sintió un nudo en la garganta, sólo por un momento.
—C-Creo, quiero decir, claro que puedes… si quieres, no tienes que forzarte a hacerlo, es decir… sé que… yo no… —al joven Diaz se le trabó la lengua y es que en realidad ni él sabía que quería decir.
Por una razón desconocida hasta para él, Marco pensaba que no era buena idea que Lavander y Star se conocieran, de verdad que no sabía la razón pero había querido postergar su encuentro. Un mal presentimiento quizá.
—Somos amigos, Marco, yo siempre quiero tu felicidad y también quiero conocer a tu novia, ¿Sabes por qué? —ella sólo le miró y sin darle oportunidad de hablar contestó la pregunta—. Porque si ella te hace feliz, debe de ser una chica grandiosa.
Marcó le sonrió y entonces Star le tomó la mano, él no se apartó pero si se cuestionó mentalmente si tomarse de la mano con otra chica que no era su novia estaba bien, luego recordó que era Star e ignoró esa absurda idea.
—Aparte, tú soportabas cuando yo hablaba de Oskar, así que… ¿Por qué no me hablas de ella? Digo, si quieres, para conocerla mejor y no sé, estoy segura que podemos ser amigas.
Él no sabía qué hacer ni qué decir. Sólo le sostuvo la mano con más fuerza.
—Anda, galán… —ella volvió a llamarlo así y el pecho de ambos se oprimió.
—Star, eres mi mejor amiga y realmente quería hablar contigo sobre esto, porque no hay nadie en el mundo en quien confié más que en ti, porque —soltó un suspiro—, Star, creo que estoy enamorado, de verdad.
Star contuvo el aliento y de pronto la conversación en S&D, aquel restaurante, tenía sentido.
—Eso es genial, Marco —susurró Star—. Tú te mereces ser muuuy feliz. ¿Cómo dices que se llama tu novia? ¿Livander?
—Eh, Lavander y…
Entonces Marco volvió a colocarse a su lado, sobre la cama y se puso a hablar de ella, de su novia, tenía un brillo especial en los ojos al hacerlo, le dijo a Star como se habían conocido y cuando se dio cuenta que ella le gustaba, como le había pedido que fuera su novia, menciones de algunos detalles de las cosas que le gustaban a Lavander Jones.
Y ese algo en el pecho de Star seguía creciendo, pero ella seguía sin entender por qué.
Marco no dio detalles exagerados, ni divagó como solía hacerlo en algunas ocasiones cuando hablaba de Jackie, Star notó eso enseguida y cuando él acabo de hablar no sabía que más decir, así que optó por volver a preguntar:
—Entonces… ¿Me la presentarás?
La expresión que se formó en la cara de Marco, hizo que Star experimentar algo parecido a un pinchazo en el corazón. ¿Acaso Marco se avergonzaba de ella? ¿Eso era imposible, no?
—Si no quieres, está bien —murmuró Star con un ápice de tristeza.
—No, no, claro que lo haré —dijo él rápidamente—. Yo… le he hablado mucho de ti, y bueno, también quiere conocerte, te ha visto algunas, eres la única princesa mágica de otra dimensión que asiste a nuestra escuela, no pasas precisamente desapercibida. Así que mañana, antes de que ella y yo vayamos a S&D yo… las presentaré formalmente, ¿Okey?
—¡Muy bien, lo que usted diga, señor! —Star sonrió e hizo un saludo militar—. Prometo no arruinar nada esta vez.
—Tú no haces eso, Star —Marco la miró con ternura—. Nunca lo haces.
La princesa mágica sonrió de nuevo, lo que le costó un poco y pensó que era bastante obvio que ella arruinaba las citas de Marco, con todos los problemas que acarreaba. Así que Star se prometió a sí misma no estropear nada, porque de eso dependía la felicidad de Marco y ella jamás haría algo que pudiera perjudicar a su amigo, al menos no apropósito.
—¡Ah! Además prometo no irrumpir en tu cita de mañana mientras peleo con un monstruo.
Marco rio. Star también. Sin más, se abrazaron, un largo rato, como lo que eran: los mejores amigos que pudieran existir en la faz de la Tierra y Mewni.
En cuanto se deshizó el abrazo, el muchacho se levantó y fue hacia la puerta, la abrió y cuando estaba a punto de salir se giró para ver a Star, con una mezcla de seintimientos agobiándolo.
—Hey, Star, yo… lo siento, de verdad, no te lo dije, porque… ahh —él suspiró—. Por tonterías mías, no me hagas caso, eh, bueno, yo… te dejo para que sigas haciendo lo que sea que estuvieras haciendo, ¿Está bien?
—Sí, porque la verdad estoy algo cansada y quiero dormir —mintió la chica.
¿Dormir? Ella tenía planes de hablar con él, de estar con él. Pero extrañamente había tenido la necesidad de mentir.
—Buenas noches, Star —musitó Marco y la nombrada pensó que su voz se escuchaba muy diferente a como recordaba esa tarde en el restaurante—. Nos vemos mañana
—Buenas noches —respondió con parsimonia—… y Marco, ya te estoy enviando mis buenos deseos para que te vaya genial en tu cita de mañana.
—Eh, gracias, que descanses.
—Que descanses igual, chico enamorado.
Star clavó los ojos en la puerta, cuando Marco se fue. Ese día había sido genial, había tenido un buen día en la escuela, comido en un lugar genial, derrotado muchos monstruos y hablado con Marco de un tema importante. Sí, un gran día más a la lista. ¿Entonces por qué se sentía tan mal?
.
.
Star caminada a la escuela, al lado de Marco, por supuesto, como siempre, como todos los días, porque Marco era su mejor amigo en todo el mundo. Pero la mente de la chica seguía un poco perdida, ese día al final de la escuela, conocería a la novia de Marco. Sí, la conocería antes de que Marco fuera con ella a S&D, ese lugar al que habían ido a comer en su salida especial de los jueves, ese lugar que ya no sería sólo de ellos.
Con lentitud, Star se sujetó las tiras de la mochila, llevando sus manos a sus hombros, sentía el estómago revuelto, le sudaban las manos y seguía sintiendo un malestar anormal en el pecho. Ya casi llegaban a la escuela, sólo tenían que cruzar una calle más pero Star no tenía ganas de otro paso. Simplemente no quería.
Su mirada azul estaba perdida en un punto fijo de la nada, además que su expresión no era tan alegre como siempre.
¿Sería Lavander tan bonita como Marco había mencionado? ¿Sería más bonita que ella? Star no pudo evitar preguntarse si Marco la consideraba una chica bonita, tanto como consideraba a Lavander…
—Hey, Star —Marco la llamó—. ¿Escuchaste lo que dije?
—Eh… ¿Q-Qué? Quiero decir sí… claro que sí.
Star se sonrojó. No estaba prestando atención a su amigo. Vaya, si sólo estaba pensado tonterías.
—Pues no lo creo, porque no he dicho nada —Marco la miró con el entrecejo fruncido—. ¿Todo bien?
Ella no respondió. Sintió una punzada en el corazón. Su pecho se estaba encogiendo.
El muchacho sabía que Star tenía algo, lo relacionó rápidamente con la noticia que le había dado la noche anterior. Después de meditarlo, Marco llegó a la conclusión de él no había querido que su novia conociera a Star por una razón, según él, muy lógica.
Lavander podía sentir celos por su cercanía hacia Star. Star se sentiría rechazada ante la presencia de Lavander. Pero él sabría manejar la situación, por el bien de las dos. Tan sólo debía aclarar las cosas con ambas y todo estaría bien. Con calma, con las palabras correctas y delicadeza. Sí, definitivamente todo estaría bien.
Con eso en su mente, Marco captó la atención de Star y habló, delicadamente.
—Mira, Star, sé que quizá lo que dije ayer fue una sorpresa… —comenzó Marco, sin embargo su amiga quiso cambiar de tema.
—¿Qué no me acercara a alimentar a las ardillas? —preguntó ella, mordiéndose el labio inferior.
—No, me refiero a Lavander, bueno, a que ella es mi novia —no sabía cómo empezar, así que se acercó a su amiga y le regaló una sonrisa sincera—. Star, tú eres mi mejor amiga, eres… ¡No hay nadie como tú! —exclamó con firmeza—. Y jamás, jamás voy a hacerte a un lado o a olvidarme de ti, siempre serás mi mejor amiga, siempre, siempre. Así que no importa si tengo novia o no, nunca dejarás de estar en mi corazón.
Y listo, Star sabía que algo andaba mal. Que tenía un sentimiento parecido al miedo en su interior, pero no lo había reconocido. Marco sí lo había hecho y estaba solucionándolo todo.
Dios, por eso, por esas palabras y esas acciones es que Marco era su mejor amigo. Siempre sabía hacerla sentir bien, sin importar que le pasara por la mente. Los ojos azules Star estuvieron a punto de dejar escapar unas cuantas lágrimas, pero ella parpadeó un par de veces y lo evitó.
—¿Siempre estaremos juntos? —la boca de Star tomó el control y preguntó sin más—. ¿Amigos por siempre?
—Star —dijo Marco con una sonrisa sutil—. Sí. Por supuesto, sabes que sí.
La princesa mágica rio, con felicidad en su rostro. Marco le dio un abrazo, uno rápido, claro. Porque él tenía novia y no podía ir por ahí, dando abrazos largos, únicos y cálidos a otras chicas, ni a su mejor amiga.
Otra punzada en el corazón.
—¿Incluso si te casas y tienes hijos? —ella habló, jocosa, alegre. Como siempre. Como debía ser, para hacer feliz a Marco. No se daba cuenta que ese comentario que ella misma había hecho le dolía.
—Claro, incluso si me caso y tengo hijos —respondió Marco rodando los ojos y sonriendo de lado.
—¿Y me dirán tía Star? —bromeó. Pero a decir verdad, le faltó el entusiasmo de siempre.
Ese brillo especial que tenía al bromear le hizo falta. Pero es que Marco estaba siendo tan comprensivo con ella, tan dulce y tan él, que merecía verla sonreír aunque ella sintiera una fuerza rara aplastando su pecho.
—¡Marco!
Una femenina voz delicada y contenta se escuchó, Marco giró su cabeza al reconocer a la dueña de tan linda voz.
—¡Lavander!
Star también movió sus ojos hacia la chica, hacia la novia de Marco. Contuvo el aliento. ¿Lavander? ¿Ahora? ¡Eso sí que debía ser una broma! ¡No estaba lista para verla aún!
Pero entonces, la miró.
Justo al otro lado de la calle, estaba Lavander Jones, tenía el cabello castaño, largo y suelto como una cascada, llevaba una falda color azul y una blusa blanca con violeta. Ella era hermosa y tenía una gran sonrisa, además de una mirada enamorada dirigida, obviamente, a Marco.
(`*•.¸ (`*•.¸*| Continuará |*¸.•*´) ¸.•*´)
N/A: Hola :3 ¡Vamos a los reviews!
-IsComingToAnEnd: Me alegra que te haya gustado mi fic :3 gracias por comentar.
-MarioBrosFan191: Aquí está la conti, espero te guste :D trato de no tener tantos errores al escribir, pero al UNI no me deja revisar los capítulos a profundidad.
-Chrissdomm: ¡Me halagas! Espero no decepcionarte, así como no tardar tanto en el próximo capítulo :3
-Emily Rock: Gracias por comentar, me alegra que te haya gustado nwn, y no, no tengo beta, la uni no me da tiempo de conseguir una, así como a mí a duras penas me da tiempo de revisar los caps :c espero que este no tenga TANTOS errores :3
-Marati2011: Me agrada que te agrade :3 ¡Aquí está la conti, gracias por comentar!
-Jorge Armando: Gracias por comentar y pues aquí está la continuación, espero te guste, aunque el cap es más corto que el primero :o
-MaFx98: ¡Hola! Gracias por la bienvenida jejee, bueno, como ves, Lav-Lav y el señor Lavish no son padre e hija… no son. Los detalles de la relación de Marco y Lavander se verán pronto, además como Lavander es OC no quiero darle taaaaaanta importancia, para que no acabe siendo una Mary Sue o.ó well, espero te guste la conti :3
-Edwardesparta: ¡Ya llegó la segunda parte! Gracias por comentar, espero te guste este capítulo c:
En fin, en general, gracias por comentar. Todos me hicieron feliz y este cap obviamente es para ustedes, ideas, dudas y sugerencias se aceptan nwn espero no tardar mucho, les deseo suerte :D
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