Agradezco el único comentario de Riza-lucix n.n y como bien se dice, el show debe continuar.
¡Dejen reviews pliz!
Nota 1: Conforme avance el fic, habrá más EdxWin y Royai.
Encuentros playeros (Capt. 2)
El sol ardía tan potentemente que los bañistas procuraban estar el mayor tiempo posible en el mar, la arena quemaba inmediatamente al contacto con ella.
Un chico rubio tendido en una toalla y con lentes negros de sol, se quejaba mientras el sol enrojecía su antes blanca piel.
-
Hermano…- lo llamó una armadura.
- Qué sucede Al.- preguntó
Ed moribundo.
- Esto… ¿No se supone que deberíamos cuidar la
playa?
- ¿Playa? Pero si estamos en el desierto.- deliró el
otro.
- Era de esperarse que te quemaras algo más allá de la
piel.- susurró Alphonse.
A lo lejos se provocó revuelo, prontamente Ed se incorporó quitándose los lentes, a la vez que dejaba ver la sombra de los accesorios sobre su tostada piel.
- Ésa voz…- miró en dirección al alboroto.
Una chica en bikini impedía que un chico de automail en el brazo izquierdo se metiera a nadar al mar.
- ¡Lo dañarás con el agua!- gritaba la chica mientras lo arrastraba a la orilla.
Ed tuvo un tic en el ojo.
-
Ésa voz es de Winry.- miró a lo lejos a su amiga.
- ¡Winry!-
exclamó Alphonse lleno de emoción.
- ¡N-no Al!- trató de
impedir Ed que se reuniera con ella pero la armadura ya se había
dejado ver.
- ¡Alphonse!- gritó Winry al ver a su amigo
acercársele, dejando atrás el alboroto que había provocado.-
¿P-pero qué haces aquí?- preguntó extrañada.
-
Jeje…cuestiones de la milicia.- contestó tímido.
- Ah,
comprendo…pero, ¿En dónde está Ed?
Ambos miraron a lo lejos y vieron una figura sentada y envuelta en una toalla.
-
¿Edo?- preguntó Winry al encontrarlo tan extraño.
- Hola
Winry.- refunfuñó sin dar la cara aunque se notaba que se había
puesto los lentes de nuevo.
- ¿Por qué te cubres?- le preguntó
curiosa acercándose más a él.
- Por nada.- tartamudeó.
- Ya
veo.- sonrió maliciosa la rubia.- Alphonse.- llamó al hermano
menor.- ¿Recuerdas que de niños fuimos a la playa?
-
Sí.- le contestó sin comprender. Ed intentó cubrirse aún más con
la toalla.
-
Y recuerdas que… ¡Ed se quemó tanto que parecía un camarón!-
explotó carcajeándose y dando con la razón por la cual él no
quería descubrirse.
- Maldición…- gruñó ante la risa de
Winry.- no es mi culpa ser tan sensible de la piel.- justificó
ofendido.
- ¡Por si no lo sabes hay algo llamado bloqueador
solar! Pero eres tan terco que ni aunque quedaras carbonizado te lo
pondrías.
- ¡Mira Winry si quieres…- empezó a gritar, que sin
darse cuenta ya se había puesto de pie dejando caer la toalla y
exponiendo su rojiza tez.
- Uh… ¡Jajajaja!- no paró de reírse
la chica.
- ¡YA DEJA DE REÍRTE!- gritó con los puños cerrados
y exagerando.
- ¡Hay Edo pero si sabes que todo es en plan de
juegos!- terminó de decir dándole una palmada de amigos en la
espalda.
- ¡AAAAAAAAAH!- gritó el rubio, la mano de su amiga se
le marcó de inmediato en su piel sensible.
- Lo siento…- se
apenó tratando de calmarlo.
- Agh… ¡WINRYYYYYYY!
Rato más tarde, los dos rubios se encontraban sentados en la arena viendo el cristalino mar por delante.
-
Y bien… ¿Qué haces aquí?- preguntó Ed culminando con el
silencio.
- Veo que ya se te pasó el coraje.- río un poco
Winry.
- Como sea…- murmuró.
- Pues…se supone que mi
abuela vino por aquí a comprar refaccionaria, pero no pude evitar la
idea de pasarla bien en la playa, después de todo, son vacaciones.-
dijo poniéndose de pie y estirándose un poco.
Cuando se puso de pie, Ed pudo notar, de pies a cabeza, lo increíblemente bien que se veía Winry en traje de baño. Digamos que el bikini le favorecía por doquier.
-
Y tú, ¿Qué haces exactamente por aquí?- le preguntó de
improvisto a lo que Ed arrebató la vista de ella.
- Ejem…- no
encontraba palabras.- me ordenaron cumplir una misión con Mustang.
Somos salvavidas.- dijo torpemente.
- Ah….- entendió Winry
acostumbrada a las extrañas cosas con las que le salía su amigo.
Apenas apartó la vista de Ed para volver a ver en la lejanía, él no pudo evitar admirar de nuevo su esbelta figura.
-
Si quieres puedo aplicarte pomada para la insolación.- se ofreció
dulce volviendo la vista hacia él.
- ¡Cla-claro!…- respondió
el chico despertando prontamente del trance.
Winry se acercó con el frasco de pomada y se preparó para aplicárselo.
-
¿Sienta bien, no?- preguntó untándole la pomada en la espalda, sin
notar que Ed estaba paralizado con las mejillas aún más enrojecidas
que el resto de su cuerpo.
- S-si.- musitó.
Las suaves manos de Winry definitivamente le sentaban bien a Edward.
-
Espero que ahora ya te sientas mejor.- dijo la ojiazul mirándolo
ahora de frente.- ¡Vaya! ¡Ahí si que te hace falta!- exclamó al
ver sus coloradas mejillas, que ardieron potentemente al ser
confundidas por obra del sol.
- ¡No tienes que…- intentó
evitar el contacto con ella pero fue demasiado tarde, ya le estaba
untando la pomada en la cara.
Tenerla frente a frente le permitió ver la intensidad azulada de sus ojos. Sentir sus aparentes caricias le hacían quedar como un completo idiota.
-
¡Cuidado acero!- gritaron antes de que a Ed se le estrellera en la
cabeza un frisbee.
- Edo…- lo llamó preocupada la chica al
encontrarlo viendo estrellitas de colores.
- Winry…qué
sorpresa.- dijo Mustang acercándose a la escena.
- Hola…- río
tímida ya que Edward seguía sin reaccionar.
- De pie acero.- le
ordenó Roy indiferente esperando a que cumpliera de inmediato,
aunque claro estaba que no fue así, por lo que tuvo que recurrir a
otra jugada.- Parece que la pulga se colapsó. El problema será
encontrar un ataúd a su tamaño.- río sarcástico.
- ¿PULGA?-
se incorporó Ed tras escuchar dicha palabra.- ¡EL ÚNICO QUE
BUSCARÁ ATAÚD ERES TÚ MILITAR MAL PAGADO!- estaba tan harto de los
abusos de Roy, además, inconscientemente
se encontraba enojado con él; le había arruinado un grato momento
con Winry. En un impulso de ira gritó todo lo que tenía que decir.-
¡TUS VACACIONES SON RELATIVAS A TÚ TRABAJO EN LA MILICIA!
¡SIMPLEMENTE, AMBAS, NO EXISTEN!
Todos permanecieron en silencio. Su amiga lo veía asustada por lo que acababa de decir, Alphonse, quien amablemente traía un par de helados para sus compañeros, dejó que estos se derritieran sobre su armadura después de escuchar a su hermano gritar, y Roy bajó la cabeza extremadamente enojado.
- Así que… ¿Quieres tus vacaciones?- sorprendió debido a que no reaccionó enfurecido como se esperaba, pero era obvio que hacía su mayor esfuerzo por retener el enfado.
Edward al igual lo miró pasmado, respondió asintiendo.
-
Entonces…te reto a un partido de voleibol playero.- le propuso
Roy.- Si ganas, tendrás tus vacaciones. Si pierdes….- río con
malicia.- usarás todo un mes una playera que yo mismo te daré.
-
¿Eso es todo? ¡Vaya era de esperarse una propuesta tan estúpida
proviniendo de ti!- se burló Ed.
- ¡Ah pero no cualquier
playera! Será una playera que dirá: "¡Roy es mi ídolo y yo la
insignificante pulga que aplasta todos los días!"
- ¡¿QUÉ?!
-
Claro que si te quieres acobardar…
- ¡Nada de eso!- rabió
orgulloso.- ¡Empecemos ese partido de voleibol!
- Ahora no, tengo
que atender unos asuntos pendientes.- justificó al tener a su
espaldas un grupo de admiradoras.- Nos vemos en una hora ¡Ah! Y no
olvides elegir correctamente a tu equipo.- río mientras se
marchaba.
- Cómo se atreve…- gruñó Ed.- ¡¿Quién se cree
que es para hacerme esperar?!
- ¿Tu superior?- dijo una voz, y
cuando el rubio miró se topó con Maes. Winry y Alphonse también se
percataron de su presencia.
- ¡¿Hugues, qué haces aquí?!-
sorprendió el chico.
- Vine a traer a mi princesita a la playa
¡¿No es tan linda?!- emocionó restregándole en la cara una
reciente fotografía de Elysia en traje de baño.
- Ah…ah…-
retenía Ed. Al mostrarle el retrato en contacto con su piel, la
figura cuadrada de la fotografía se le marcó en el rostro.
- ¿No
te pusiste bloqueador solar?- preguntó el de lentes guardándose su
colección de fotos.
- ¡No! ¡Así que váyase con…e-espere,
¿Cómo logró dar con nosotros?
- Fácil.- dijo alzando un
pequeño espejito. Lo movió un poco en varias direcciones y
finalmente se dejó ver un centelleo que era provocado al reflejarse
y tener empalme con la coraza de Al.- Además, no todos tienen una
armadura acompañándolos.- explicó.
- Uh…- se sintió mal
Alphonse por ser tan sobresaliente.
Winry y Edward miraron feo a Hugues.
-
¿Así que todos en la milicia saben que Ed y Al están aquí?-
preguntó después la chica.
- Así es. Por cierto, no se extrañen
si ven a uno que otro conocido por aquí.
- ¿Quiere decir que
vinieron más del cuartel?- preguntó Al.
- Me parece que sí.
-
¡Hugues!- recordó Edward.- Tendremos un partido de voleibol, me
preguntaba si…
- ¡Me encantaría estar en tu equipo!- dijo
contento.- ¡Tan solo imagina, equipo "Princesa Elysia"!-
fantaseó exagerando con los ojos brillando.
- Ajá…- musitó Ed
ante el orgulloso padre.
Por otro lado, Roy se encontraba en un puesto de bebidas esperando a ser atendido.
-
Iremos a refrescarnos un poco.- avisó una de las varias mujeres que
le acompañaban, luego ésta se alejó con las otras chicas.
- Las
alcazo en un momento.- dijo Mustang recargándose en la barra del
puesto como si estuviese libre de compromisos.
Miró a su alrededor y pronto vio de espaldas las bien marcadas curvas de una mujer rubia en bikini rojo turquesa. La mujer se encontraba agachada aunque bien seguía luciéndose.
-
¿Vienes sola?- puso a prueba Roy su pegue playero. La mujer viró a
verlo dando a notar que atendía a su perro.
- ¿Coronel?
-
¡Ri- riza!- exclamó sorprendido y se ruborizó un poco.
Riza se puso de pie dejando ver de pies a cabeza lo diferente que se veía. Su cabello suelto le daba el último toque para ser toda una modelo de revista. Roy tragó saliva, de no hacerlo babearía ante la teniente.
-
¿Q-qué…- fingió que tosía recuperando compostura.- ¿Qué hace
aquí?- preguntó firme.
- Supongo que todos necesitamos un
descanso.- sonrió Riza a su manera.- Por cierto, coronel… ¿Podría
verme a los ojos cuando le hablo?
Nervioso, Roy pronto miró en otra dirección y se bebió de golpe la bebida que ya le habían servido. Se calmó y volvió a hablarle.
-
Teniente…- empezó a decirle.
- No estamos en el cuartel, puede
decirme simplemente Riza.
- Riza.- corrigió.- Hay un partido de
voleibol y necesito saber si puedo contar con usted.
- Sabe que
tiene mi aprobación.
- La noto muy diferente.- mencionó Roy sin
intenciones de hacerlo, creyó haberlo únicamente pensado.
-
Talvez… porque en el cuartel no ando en bikini.- dijo acostumbrada
a sus comentarios fuera de serie.
- S-si debe ser por eso.- se
portaba como un idiota.
- Yo también lo noto diferente.- miró a
su superior actuar tan atolondrado.
- ¿Diferente?- volvió a su
porte varonil y coqueto.
- Creí que no bebía.- le cortó la
inspiración al otro.
- Ah…es que hay muchas cosas que todavía
no conoces de mí, puedo sorprenderte.- le coqueteó acercándose
demasiado a ella. Riza lo miró indiferente y le arrojó licor en la
cara de un vaso que tomó de la barra. - Mantenga su
distancia que yo también puedo resultar diferente, si sabe a lo que
me refiero, coronel.- despertó en él cierto aire de misterio, a la
vez que ponía sus límites.
- Debo irme. Nos vemos luego, Riza.-
dijo el coronel con una sonrisa para evitar ridiculizarse todavía
más.
Riza se quedó con Black Hayate observándolo retirarse.
- Y pensar que un traje de baño lo atraería.- suspiró la de ojos rojizos.- Sólo lo deja más torpe de lo que es.- añadió ofendida.
El perro la miró curioso. Fuera del uniforme militar, Riza lucía realmente diferente, hasta en su carácter, aunque no se podía decir que del todo.
- Más le vale cuidar hacia dónde mira.- recordó volviendo a su firme semblante en lo que cargaba su pistola de mano y por consecuente su mascota se asustaba.
Mientras tanto, Ed pensaba cómo podría ganarle a Mustang, alguna estrategia que le beneficiara.
-
Veamos…- se decía dando vueltas en la arena.
- Edo…me
mareas.- dijo Winry al verlo sin detenerse.
- Hermano, llevas
tiempo pensando en esto, no creo que Mustang le tome tanta
importancia a esto del partido, es decir, debe estar distraído
rodeado de mujeres.- expresó Al con preocupación. - ¡Eso es, Al!
- ¿Eso es qué?
-
¡Ya sé cómo podremos ganarle! ¡Seremos tú, hugues, yo y…tres
"bellezas"!- gritó victorioso.- ¡Así lo distraeremos!
-
Pero y…- dijo apenada la armadura al ver a Winry bajar la cabeza un
poco decepcionada.- ¿Qué hay de Winry?- preguntó.
- ¡Bah! No
creo que le importe si de ganar se trata ¿verdad Win?
- Claro
Edo, si de ganar se trata…- repitió con desánimo.- empiezo a
acostumbrarme a que me apartes de tus asuntos. Como siempre, yo
estaré de espectador.- dijo triste, se puso de pie y se marchó.
Ed la vio irse y se sintió un poco culpable. Sabía que las palabras de Winry no se referían únicamente al partido.
- Iré a ver si puedo hacer algo por ella.- dijo Al dispuesto a seguir a su amiga.
El de ojos miel se quedó pensativo. En eso estaba cuando la señora que lo traumó con eso del bloqueador volvió a aparecer en escena, pero esta vez no estaba sola.
-
¡Salvavidas!- gritó seguida de otras mujeres de su misma
proporción.
- ¡Pero qué…- exaltó Edward.
- Me aplicaste
tan bien el bloqueador que te traje a unas amigas para que prueben
contigo.- dijo con su chillona voz.
El chico se quedó inmóvil al ver que las mujeres lo rodearon para después llevárselo.
- ¡No-no esperen yo….¡AAAAAAAAAAAL!- se negaba a ir dando grandes gritos de auxilio.
Atrapado por las mujeres, Edward se encontraba ahora asediado de inmensas cantidades de grasa. Aplicaba el bloqueador con cara de fastidio.
- ¿Por qué tan callado?- preguntó una mujer al verlo tan serio.
A Ed le hubiese encantado decir que de tan siquiera abrir la boca estaría vomitando, pero se limitó a decir austeramente:
- Cuestiones personales.
Las mujeres se sorprendieron hasta que una se atrevió a decir:
- Es una por una chica, ¿verdad?
Tras escuchar la pregunta, Edward se ruborizó y apretó torpemente el tubo del bloqueador, dejando salir gran parte del contenido; la mujer había acertado.
-
N-no es eso.- intentó negar.
- Claro que sí.
- Que no.- dijo
terco.
- Que sí.
- ¡Le digo que no!
- ¿Entonces andas
solo?- aprovechó la mujer para guiñarle un ojo.
- ¡Digo sí, sí
es por una chica!- gritó prontamente para evitarla.- Es decir…no
es lo que ustedes creen.
Las mujeres rieron.
-
¿Qué le hiciste?- preguntó segura otra.
- ¿YO? ¿Y por qué
tan seguras de que fue así?- preguntó obteniendo como respuesta que
todas las mujeres le miraran con cierta obviedad.- Jeje…-río ante
sus miradas.
- Deberías disculparte.- recomendó otra.
- ¡Pero
con flores!- dijo una de bañador azul.
- ¡Y chocolates!-
mencionaron por ahí.
- ¡Y…
- ¡OIGAN NO SE METAN!- gritó
molesto Edward.
- ¿Y entonces qué piensas hacer?- le preguntó
la principal.
- Bueno, pues yo…
- Te disculparás como
siempre y no le dirás nada más.- afirmó una viéndolo como caso
perdido.
Ed se quedó callado, más bien lo habían callado.
-
¿Y ustedes qué saben?- preguntó luego grosero.
- ¡Pues qué
creíste! ¡También fuimos jóvenes una vez!- gritaron todas.
-
Una vez muy lejana…- susurró Ed para sí a lo que las mujeres lo
miraron asesinamente.- Ejem… ¿Qué decían?- preguntó nervioso.
-
Si tienes algo más que decir, díselo antes de que alguien más lo
haga.
- ¿Alguien más?- preguntó sin entender.
- De verdad
que además de enano eres tarado.
- ¡ENANO! ¡MIRE SEÑORA YO NO
NECESITO AYUDA DE NINGÚN TIPO DE ALGUIEN COMO USTED!
- ¡Calla y
sigue aplicando el bloqueador!- dijo la mujer volviéndose hacia
abajo.
- Argh…- rabió Ed sin opción.
Se sentía atrapado, pero ahora más absorto que antes. Cada vez le remordía más la conciencia por haberse olvidado de su amiga. Ahora se sentía confundido. Sabía que tenía que disculparse pero… ¿Realmente existía algo más que decirle a Winry?
