II

La verdadera universidad, y sobretodo la verdadera carrera de Medicina, era mucho más dura de lo que Luhan había siquiera llegado a pensar. La presión era constante y había un montón de cosas que ya debía de haber memorizado permanentemente y no sabía, como los 206 huesos del cuerpo. Él apenas sabía la diferencia entre el radio de música y el radio del brazo

Luhan debía estudiar tres años de Medicina, más el que estaba cursando, por lo que las palabras «dormir» y «descanso» no significaban nada para él. Por suerte, Zhang Yixing se había ofrecido a ayudarle, ya que estaba en prácticas clínicas y, por ende, un poco más relajado de las clases.

Yixing era un muy buen profesor, usaba ejemplos sencillos y su manera de explicar era de entendimiento general, hasta un niño podría aprender con él, y también se comportaba de manera muy sensual a su lado, o eso creía. Quizá por esto, sintió que se desahogaba un poco; aunque admitía que el no haber prestado atención anteriormente, había sido un error. Yixing también le había confesado que sabía lo de su familia, pero que no le comentaría nada al resto, a no ser que tuviese su autorización.

Ahora que Luhan vivía en el mundo de los no tan afortunados, apreciaba con mucha más dureza lo difícil que era su vida y lo bien que lo manejaban. Tenían problemas reales sobre impuestos, estudios, familias, entre otras cosas. No se trataba solo de montones de libros y ropa raída —que sí existían—, se trataba de costumbre, dedicación y sacrificio.

Las semanas que había vivido en aquella casa, le hicieron verse a sí mismo como un egoísta, frívolo y superficial, cosa que realmente era. Pero había cambiado; si alguien de su anterior vida lo viese así, habría jurado que no era él y le hubiesen tratado como a la prole, como muchas veces él mismo había hecho, como alguna vez les pasó a personas como Kim Joonmyeon.

Los cambios de Luhan existían en pequeñas cosas que resultaban muy grandes después. Ya no le importaba llevar dos veces la misma ropa, si comía en porcelana o cartón le daba igual, las máscaras faciales quedaron olvidadas bajo su cama y ver su rostro ojeroso, pálido y más delgado, nunca fue más satisfactorio para él.

Y, en especial, había estado intentando borrar la tinta roja de sus libros. Resultaba que Luhan sí conocía a ese Tao; era Huang Zi Tao, el empleado de la casa de Kris, del que se habían burlado y humillado en más de una ocasión, con más de una forma y sin el menor arrepentimiento.

Por ello, no le sorprendía que Tao le tratase de manera tan cruel y despectiva, de hecho, sentía que era mejor de esa manera. Nunca dejó que los demás estuviesen al tanto de que pasó en aquellos días y mucho menos dejó que alguno de ellos regañase a Tao por cómo se comportaba con él. Se lo merecía.

No obstante, nada de eso significaba gran cosa, la mayor sorpresa y estupefacción para Luhan tuvo lugar cuando Wu Yifan cruzó el umbral de la casa blanca, y Kyungsoo le dijo que alguien había ido a verle, en media reunión de estudios con Yixing, cuando le enseñaba todo lo que tenía que ver con la caja torácica.

Bajó las escaleras, tenía la vista un tanto borrosa ya que no había dormido mucho y tenía sueño, pero toda somnolencia se perdió cuando vio a Yifan parado en la sala, con ojos recelosos alrededor suyo y un curioso Chanyeol preguntándole cualquier cosa que se le pasara por la cabeza.

Estuvo a punto de correr de regreso al cuarto, cuando sintió el peso de la mirada de Kris, que le arrastró hasta frente suyo y lo miró con algo de timidez y pena. Seguramente le gritaría que estaba loco, que qué rayos estaba haciendo en Corea y en un lugar como ese, por qué no había llamado a Joonmyeon y Sehun para que lo sacaran de allí.

Esas y otras preguntas llenaron el aire, todos los presentes los miraron con silencio y curiosidad, entonces Luhan tomó la mano del menor y lo llevó hacia arriba, a su habitación. Yixing estaba en el pasillo, en su cara se veía la pregunta de si seguirían o no; Luhan hizo una seña de que le diera un momento y él solo sonrió.

Una vez estuvieron con la puerta cerrada, Luhan se permitió respirar con normalidad y, por primera vez desde que abandonó su casa, sintió deseos de echarse a llorar y patalear por su suerte. Era culpa de Kris, cada que estaba con él, se volvía un malcriado empedernido.

—Bien, comienza a hablar. —Pidió Kris, sentándose en la cama.

—Perdimos todo, unos tipos están siguiendo a mi padre y él me envió aquí para que estuviera a salvo.

Kris bufó y miró alrededor con su acostumbrada arrogancia y superioridad, lo que molestó a Luhan, pues sabía que estaba a punto de criticarlo y le gustaba bastante. Era muy sencillo y no se comparaba a su antigua habitación, pero le encantaba de igual forma; solo había un armario, un escritorio, la cama y una ventana; la mitad superior de las paredes era blanca y la otro mitad celeste, y se respiraba paz en cada uno de sus rincones, también orden, Luhan aprendió a ser ordenado con sus cosas.

—No tienes por qué quedarte en un lugar como este. Empaca tus cosas y te llevaré a mi casa. —Yifan podía ser autoritario cuando se lo proponía.

Luhan rodó los ojos y sonrió, yendo del escritorio donde estaba, hasta el lado de Kris, y lo envolvió en un cálido abrazo.

—Te lo agradezco de verás, pero quiero quedarme aquí.

—¿Por qué?

—Yue Tan fue quién me envió aquí, así que sabrán donde encontrarme; hay muchas cosas que necesito que Yixing me enseñe y adoro la comida de Kyungsoo, demasiado como para irme. Me adapté a este lugar y ellos me recibieron como parte de su familia; me gusta mucho aquí.

Kris frunció el entrecejo, era una clara señal de que no entendía las cosas que estaba diciendo, lo que era bastante comprensible, porque Yifan nunca había tenido una experiencia epifánica que lo hiciese cambiar.

—¿Quiénes son ellos?

Luhan rió, una fuerte carcajada que ninguno de los dos se esperó. El efecto de malcriadez que Yifan provocaba en el mayor estaba desapareciendo. Otro cambio rápido y drástico.

—Yixing es el chico que estaba en el pasillo cuando te traje aquí; estudia Medicina, es menor que yo y ya va un año más adelante. Sabe un montón de cosas que yo ignoro por completo. Estaba estudiando con él cuando llegaste; es de mucha ayuda, porque tengo que saber tres años de Medicina y aprender todo lo que me den en este.

Kris asintió, comprendiendo eso, aunque no sabía que tenía que ver con el irse o no; ¿acaso el tal Yixing no podía irse a su casa a enseñarle a Luhan? Si era dinero lo que quería, Kris podía pagarle, a él o a un mejor profesor.

—Y Kyungsoo es la persona más dulce y paciente del mundo, y hace la mejor comida que he probado, me recuerda mucho al sabor de la de mi madre. De hecho, él es como nuestra madre, nos cuida y se preocupa de que tengamos todo en orden, aunque signifique causarle más líos. En realidad, nunca le he dado dolores de cabeza y prefiero que siga de esa forma, es demasiado bueno como para hacerlo.

»En fin —prosiguió, con un suspiro—, es mejor si no vuelves por aquí.

Yifan abrió los ojos, miró a Luhan con la mayor incredulidad que podía y casi sintió deseos de tomarle por los hombros y preguntarle si era el mismo Luhan que él conocía y adoraba. Ya de por sí le había parecido extremadamente diferente, aquello sobrepasaba todos los límites que creía.

—¿De qué rayos hablas?

—Está aquí —dijo, con naturalidad, recostándose en la cama—. Huang Zi Tao, el que de seguro te odia. Chanyeol me dijo que sabe artes marciales.

El rostro de Yifan cambió totalmente; en él se dibujó una mueca que Luhan nunca había visto; satisfacción, perversión, felicidad, esperanza. No sabría cómo explicar su reacción al pronunciar ese nombre. Muy bien sabía que los meses que habían pasado desde que Tao se había ido, Yifan lo echaba de menos, por razones desconocidas para él.

Casi escuchó los pensamientos peligrosos de Kris: «Así qué él está aquí», «¿no sería interesante encontrarnos después de tanto?», y le parecía incorrecto de cabo a rabo, mucho más porque alguien podía enterarse no solo de qué clase de persona era Kris, sino de qué clase de persona solía ser Luhan.

—No hagas ninguna estupidez. Deja a Huang Zi Tao.

Naturalmente, Kris pareció sordo a las palabras de Luhan, gesto al que estaba acostumbrado, pero en ese momento le pareció desesperante. No quería líos y sabía que él los crearía. Con esa cara cualquiera se lo esperaría, pero él solo quería evitar todos los problemas posibles y más que eso, no quería que Kris le causara más daño a Tao.

—No te preocupes, Hannie, no haré ninguna estupidez. —Luhan bufó al ser llamado de esa forma y la mano del rubio más alto, comenzó a acariciar su rostro.

Antes de que pudiese recobrar el hilo de la conversación e intentar persuadir al otro de que no cometiese ningún tipo de error, se oyó la voz de Kyungsoo, en el piso de abajo, más aguda y alta de lo normal.

—¡Jongin no te desvistas aquí! ¡Ve a tu cuarto, ahora! ¡Haz lo que te digo!

—¡¿Pero qué coño tengo yo que no tienen los demás?! —Se escuchó una voz grave y juvenil—. ¡Oh, vamos!

Luhan rió otra vez y comenzó a negar con la cabeza, usando la mano de Kris para taparse el rostro que comenzaba a enrojecer, mientras que el otro, solo suspiraba, acostumbrándose a la escandalosa actitud que eran los compañeros de residencia de Luhan.

La puerta se abrió, dejando ver la cara somnolienta y aburrida de un chico moreno, muy atractivo a la vista, en especial por su color de piel poco habitual. Kris no lo había visto al llegar.

Hyung dice que le digas si tu amigo se va a quedar a comer y quiere que baje y se presente formalmente con todos, porque fue muy irrespetuosa la manera en que llegó y bla, bla, bla.

Luhan se incorporó y asintió, diciendo que no se preocupara, que ya bajaba a Kris y lo hacía comportarse como alguien decente. Sin embargo, la expresión del moreno había cambiado, ahora estaba sonriendo, en parte por la broma, pero también sonreía con cierta malicia. Seguramente había entrado justo cuando la mano de Kris estaba sobre el pecho de Luhan.

—Creo que llegué en mal momento, ¿no, Lulu? —Dio una risotada y comenzó a cerrar la puerta—. Igual ya me voy.

Luhan suspiró y se tomó el puente de la nariz; ya había perdido la cuenta de las veces que le había dicho a Jongin que no le llamase «Lulu», y ahora debía arreglar el malentendido que tuvo por su mente demasiado imaginativa. Tan solo pensaba en que ya estaría contándole todo a Jongdae y a Chanyeol y cuando él bajara junto con Kris, comenzarían a reírse.

—Mejor vamos —dijo, mirando a su rubio compañero—. Kyungsoo no rendirá hasta que le des una buena impresión y quiero que pruebes su comida.

—No creo que nada de aquí pueda satisfacer mis gustos.

Quiso hacer una broma, sobre el hecho de que nunca había probado la deliciosa comida de su nueva madre, pero, por alguna razón, no pudo decir nada, solo se quedó mirándolo. ¿Él antes era así? ¿Cuántas oportunidades no se habría perdido por eso? Al menos, si Kris no se quedaba, se perdería de la mejor comida que se podía imaginar.

Se estaba proyectando en Kris, cómo era en su pasado, los errores que había cometido y sintió admiración hacia cada persona que debía soportarlo. Como Minseok, por ejemplo, quien nunca discriminaría a nadie en ningún aspecto.

¿Tantos errores había cometido? ¿Tanta tinta roja tenía sus libros?

Se dio la vuelta y abrió la puerta.

—Quédate a cenar.

Para su suerte, Yifan accedió, y al momento en el que probó la comida, sus ojos se abrieron y le preguntó si, a escondidas, era un chef gourmet. Desde entonces, a todos comenzó a simpatizarle y Kris pareció tener una conexión inmediata con el curioso e hiperactivo Park Chanyeol.

Apenas terminaron la cena, Yixing le tomó de la muñeca e hizo que lo viera; parecía más cansado de lo habitual, pero era normal, porque ahora su tiempo no solo era consumido por Jaerin y la universidad, sino que había que anexar las clases privadas con Luhan.

—Si quieres terminar la lección de hoy, tenemos que ir a estudiar ahora.

Luhan se despidió de todos, en especial de Kris, que le prometió venir seguido a verle y llevarle regalos. Luego, subió a la habitación de Yixing, donde los libros estaban abiertos justo en el lugar que había terminado la lección.

—Yixing —llamó Luhan cuando los dos estaban a punto de dormirse y repasaban los temas que tocaron esa noche.

—¿Sí?

—Pensé que tu novia estaría aquí hoy. No ha faltado ni un día desde que llegué; ¿te peleaste con ella o algo?

—No. La verdad no sé por qué no está aquí, pero así está bien; ella tiene qué hacer y yo puedo descansar un poco más. Además, ¿no se siente el aire más liviano sin estar lleno de sus chillidos? —Bromeó, con una sonrisa.

Luhan correspondió la sonrisa, al parecer no era al único al que le parecían totalmente irritantes sus chillidos y su voz en general. Bostezó luego y se apoyó contra la cama de Yixing, evitando cerrar los ojos para dormirse. El contrario le miró y sonrió tiernamente, colando una mano por su cabello y sacudiéndolo ligeramente.

—¿Por qué no vas a dormir? Es suficiente por hoy —dijo, retirando su mano y cerrando el libro en sus piernas—. Buenas noches, Luhan.

El nombrado se puso de pie, tambaleándose un poco y despidiéndose con la mano del contrario. Salió de la habitación, caminó por el pasillo y entró en la suya; tirándose en la cama y viendo, en la mesilla de noche, la hora en su reloj despertador. Eran las tres de la madrugada y debía levantarse a las seis para un nuevo día de clase.

Suspiró resignado, poniendo la hora en la que debía despertar y se enredó en las sábanas de la cama, hundiendo su cabeza en la almohada y quedándose dormido unos segundos después.

Luego de tres horas, el infernal pitido de la alarma se hizo presente y despertó a un agotado Luhan que ya lucía ojeras profundas y oscuras, que le daban un siniestro aspecto de hombre cadavérico. Se alistó rápidamente y bajó hasta la cocina. El olor del desayuno le hizo devolver los ánimos.

Alrededor de la mesa estaban todos como todas las mañanas: en silencio, a excepción de los bostezos de algunos de ellos; Chanyeol y Jongdae comentaban en voz baja la última noticia sobre algún grupo de música; Tao debatía su mirada entre Jongdae y su plato de comida; Jongin parecía no querer perderse detalle de lo que hacía Kyungsoo y este estaba tan despierto como siempre.

Sin embargo, Zhang Yixing brillaba por su ausencia. No era normal, tampoco escuchaba ningún tipo de pasos arriba para decir que se saltaría el desayuno por alguna tarea o algo por el estilo.

—Kyungsoo, ¿dónde está Yixing? —Preguntó, terminándose el huevo revuelto.

El de ojos grandes lo miró, sonriendo amplia y cálidamente apenas escuchó su interrogante. Parecía estar pensando en algo que estaba mucho más allá de Luhan.

—Tuvo un problema con sus horas de servicio y a eso de las cinco y media tuvo que irse —respondió, dando un respingo—. Eso de la Medicina me parece muy agotador.

—No tienes idea. —Respondió Luhan, volviendo a su comida, ya casi terminada.

Dio el último bocado y se puso de pie, llevando el plato hasta el lavavajillas y volviendo arriba para terminar de cambiarse la ropa e irse directo a clases. Eran las seis y media y entraba justo en una hora, ya iba con bastante retraso. Se puso una camisa y un pantalón de jean, volviendo a bajar.

Se despidió de todos, con rapidez ya acostumbrada; todos sabían que Luhan iba tarde y Yixing siempre lo esperaba como medida de presión. De hecho, Luhan se había vuelto muy dependiente de Yixing; todos habían notado eso, de hecho, no hacía falta ser un genio para notarlo. Su formación académica dependía de él totalmente.

Luhan también estaba al tanto y, aunque no se sentía de acuerdo en su totalidad, no había otra cosa que hacer. Él era la coartada de su mentira, él era quien le enseñaba cómo actuar en ese lugar, él era el único que lo mantenía al margen y le hacía saber que no debía sucumbir a la tentación de irse con Kris. Él era todo el equilibrio de Luhan.

Corrió hasta dar con la universidad y su último aliento. No quedaba a más de tres manzanas y, para todo universitario, aquello era un simple paseo rutinario; pero para él, que no estaba acostumbrado a caminar gran cosa, significaba el mismísimo infierno; aunque su cuerpo estaba acostumbrándose a tener que caminar, a veces correr, la distancia varias veces al día.

Se lanzó en el suelo, sin ningún tipo de miramiento; recostando su cabeza en la pared, cerrando los ojos fuertemente. De repente los párpados estaban pesándole. Respiró profundamente una, dos y tres veces, y sintió como alguien le tomaba del hombro y le obligaba a estar de pie.

Se deshizo del agarre y abrió los ojos alarmado, encontrándose con el rostro de Oh Sehun que estaba boquiabierto y curiosamente expresivo. Era natural que sus ojos no creyesen lo que veían, Sehun no sabía nada y debía seguir siendo así. Ese encuentro era un error que Luhan había pasado por alto.

Hyunghyung… —repitió como si no pudiese creerlo; a los pocos segundos Kim Joonmyeon estaba mirándolo también.

Se dio la vuelta, intentó irse, pero Sehun volvió a tomarlo del brazo, recuperando la cara inexpresiva que era normal en él tenerla, pero no que la usase cuando estaba el rubio presente, lo que estaba hiriéndole, aunque no debía.

Hyung, ¿por qué estás aquí? —Inquirió, Joonmyeon no dijo nada y Luhan lo lamentó en el alma.

—Estudiar. —Respondió.

Sehun pareció casi ofendido por la frialdad de Luhan, tanto que le soltó y caminó hacia él, de la misma manera en que lo hacía cuando quería intimidar a alguien.

—¿Por qué no me dijiste nada? —Preguntó. Ahora las personas sí miraban hacia ellos, lo que estaba incomodando a Luhan.

—No hacía falta —dijo—, no le dije a nadie.

Al menos eso era cierto y no se sentía tan mal de estar siendo frío y cortante con Sehun, pero algo era segur, debía mantener cierto tipo de apariencias, en especial la nueva que él había obtenido; mantenerse en la línea de no ser reconocido, era la fórmula de su éxito.

El rostro de Sehun se desencajó. ¿Acaso él era nadie o era tomado como tal? Para Luhan, ¿él no significaba más que los demás? La idea lo hizo sentir solitario en el mundo; siempre había pensado que su único verdadero amigo, el que verdaderamente estaba con él fuere lo que fuere, era ese rubio que ahora lo trataba tan indiferente.

—Hablemos en privado, ¿sí? —Dijo, una vez miró alrededor y fulminó a los que observaban, que se apartaron cobardemente.

Joonmyeon se aceró a su oído y le preguntó algo, Luhan no alcanzó a escuchar, pero luego de que Sehun respondiese con un asentimiento de cabeza, Joonmyeon se retiró y entró en las instalaciones de la universidad, perdiéndose rápidamente de su vista.

Sehun tomó su mano, como tantas veces había hecho, pero en ese momento se sintió mucho más íntimo que otras veces, como si no estuviese acostumbrado a tenerlo tan cerca; llevaba mucho que no tomaba de la mano a otra persona, quizá eso tuviese que ver.

Tal parecía que Sehun conocía todos los rincones de la universidad, no quería imaginar por qué. No obstante, lo llevó a un lugar tan oculto, que no había más de seis personas muy cariñosas entre sí. Se volvió hacia Sehun, que dejaba ver toda la preocupación en su rostro.

—Ahora dime, ¿por qué yo no supe nada?

—Sehun… no quería que nadie se enterase de que venía a Corea. Necesitaba tiempo para pensar, aclararme, alejarme de todo. Estaba… cansado de mi vida, ¿entiendes?

Sehun no dijo nada, claramente no entendía a qué se refería, pensaba que Luhan estaba feliz con su vida y no se equivocaba, pero pasó lo que pasó. Miró hacia el suelo, tal parece que la respuesta de Luhan había sido la indicada, por lo que sentía un peso menos. Al menos ya había conseguido una mentira convincente y verosímil.

Luhan escuchó una risilla y el murmullo de una voz que le era extremadamente conocida, pero parecía que él estuviese justamente en ese lugar, en ese momento. Se dio la vuelta bruscamente, volteando con sigilo en una de las esquinas y encontrando lo que no esperó y temió.

Muy descaradamente, allí estaba Zhang Yixing, besándose —o tal vez comiéndose— a una chica, muy hermosa y escultural, que no era exactamente su novia Lee Jaerin, sino otra. Yixing estaba besando a otra mujer, escondidos en un lugar como aquel.

—Es Zhang Yixing, muy famoso por sus aventuras, a pesar de su novia —susurró Sehun cerca de él—. ¿Acaso lo conoces? No es sano para ti alguien como él.

—Estudia Medicina, como yo. —Dijo con un hilo de voz.

Podía creer muchas cosas de Zhang Yixing, pero «infiel» nunca la habría tomado en cuenta. Simplemente, él no era así, lo sabía; no lo conocía muy bien, pero era imposible que fuese así.

—Sehunnie, debo irme a clases. —Dijo y regresó de inmediato por donde una vez hubo entrado.

Estar todo el día en clase no fue ni un martirio ni algo común y corriente; Luhan no sabría explicar cómo fue, porque su mente solo pensaba en Yixing y la chica. No tenía muy en claro por qué le importaba tanto y tampoco por qué le molestaba. Quizá Jaerin no le caía muy bien y no era el ser más inteligente del mundo, pero no se merecía algo como una infidelidad.

Por primera vez, llegar al nuevo hogar, contó como una total pesadilla. No quería ni podía ver a Zhang Yixing a la cara, sentía que le diría todo lo que vio y que, por alguna razón, que él admitiese que era infiel, se le hacía muy doloroso. Aunque quizá no dijese nada y pudiera pasarlo por alto.

Siendo honesto consigo mismo, ¿qué rayos le importaba a él que Yixing fuese fiel o no? Lee Jaerin no le agradaba en lo más mínimo de la expresión, le parecía malcriada, chillona y de mal gusto en muchos aspectos; y era ella la que era su novia, no él, así que ella era la que debía estar herida, la que debía desconfiar, la que no pudiese verle la cara después de todo lo que vio.

Pero, cuando pasó el umbral de la casa, Jongin le dijo que Kris estaba esperándole arriba, y se sintió impactado, sin poder mover sus pies y con una horrible sensación en la garganta y un nudo en el estómago. Ahora odiaba el espectáculo al que se había acostumbrado.

Era normal que Yixing y Jaerin se besasen en frente de todos, aunque no pasasen de besos tiernos por decencia al resto de la población de la casa. Sin embargo, ese día era totalmente distinto: Yixing estaba sentado plácidamente en el sofá con Jaerin sobre el regazo y las manos de esta debajo de su camisa; él tampoco perdía su tiempo, puesto que ella ese día llevaba falda, así que se entretenía bastante con sus muslos. Estaban devorándose el uno al otro, pero se escuchaban claramente sus suspiros.

Quizá por eso Jongin y Kyungsoo estaban encerrados en la cocina con música muy alta, y no se veía sombra de Chanyeol, Tao o Kris. Con Jongdae era algo diferente, hacía cierto tiempo que no salía del estudio de fotografía de la universidad, y si le preguntabas algo, solo decía que estaba creando arte y le llevaba mucho tiempo.

Jongin había vuelto a la cocina y la molestia en el cuerpo de Luhan había aumentado, haciendo que sintiese cómo su carácter se agriaba. Pasó por el lado de ellos, ninguno de los dos notó su presencia y siguieron en lo suyo. El rubio casi sintió la necesidad de gritarles que pararan, que Zhang Yixing no era más que un mentiroso.

Sin embargo, subió las escaleras y entró en su cuarto, lanzando la mochila al suelo y sentándose en el piso, respirando fuerte y pesadamente; miró el techo, sorprendiéndose al descubrir que tenía ese nudo en la garganta que venía justo antes de las lágrimas. Lágrimas, lágrimas… ¿Por qué lágrimas?

Luhan no se caracterizaba por ser una persona que llorase o se lamentase de más por las cosas; para él todo era pasajero, como la ropa o los objetos que compraba y luego desechaba. Como los juguetes de cuando era un niño. Pero, él había cambiado en mucho sentidos; no era y nunca más volvería a ser lo de antes.

Tal vez este Luhan sí llorase, por cosas fuertes o tonterías. Tan solo por un momento, quería ser el de antes.

Kris no estaba en esa habitación. Lo sabía porque había entrado tan alterado y no escuchó la voz grave preguntando qué pasaba o el fraternal brazo alrededor de sus hombros. Escondió la cabeza entre sus piernas y derramó dos gotitas de saladas, que no habían salido desde que tenía nueve años.

Se limpió el rastro de las lágrimas; la humedad en su cara se sentía extraña e incómoda, pero la sensación en su garganta había disminuido hasta desaparecer. Se puso de pie y sacó el libro de anatomía, tenía que estudiar las articulaciones del cuerpo y no podía perder ni un minuto o momento de más.

Abrió el libro, que estaba lleno de notitas que dejaba Yixing para hacerle más fácil el recordar las lecciones. El tema de las articulaciones era nuevo para él y apenas conocía la mitad de la mitad de todas; sin embargo, había allí una nota, color rosa chillón a diferencias de las otras —verdes, amarillas o azules—.

«Esfuérzate Luhan. Sé que vas a lograrlo. Yo estaré a tu lado en todo el camino. ¡No te rindas!»

«Mentiroso».

Luhan cerró el libro y lo dejó a su lado. Esa tarde no podría estudiar. No cuando no podía leer bien, ni cuando tenía esa incómoda humedad bajando por sus mejillas y perdiéndose en su cuello.

Esa noche no estudiaría. El estudiar, la dependencia, se habían vuelto muy dolorosos.

Zhang Yixing cansado, amargado y sudoroso, al momento de despertar. También estaba solo, pero eso, en lugar de amargarlo, le mejoraba la mañana. De igual forma, le dolía la cabeza y quería volver a dormir. Era su único día libre en dos semanas; quería y necesitaba aprovecharlo para él mismo.

La noche anterior había sido una locura, y una muy indecente; de seguro todos estarían molestos con él por su comportamiento, tanto que ni siquiera Kyungsoo lo mencionaría. Pero él tendría que disculparse por ello, y también le debía una disculpa persona a Luhan por dejarlo plantado en sus reuniones de estudio nocturnas.

Aunque seguramente él le diría que no importaba, porque siempre se comportaba como una persona a la que nada le afectaba y, hasta cierto punto, era cierto. Había cosas, detalles de la vida, que para él no significaban nada; creía que se debía a la forma en la que fue criado, pero ¿de qué forma podía estar seguro?

Su teléfono sonó y lo tomó en el acto; era un mensaje de texto de Jaerin. No lo abrió, pero sí se preguntó cómo rayos tenía la energía de estar activa a esa hora, las nueve de la mañana; seguramente se debía a que ella era más hiperactiva y que descansaba al menos el doble de Yixing. Sus semanas eran muy movidas.

También tenía tres llamadas perdidas; estas era de Youngchu, su compañero de prácticas clínicas, con quien tenía que reunirse para terminar la monografía. Para su suerte la cita sería al mediodía y aún tenia tiempo de descansar y arreglarse lo mejor que podía en los últimos quince minutos antes de salir.

Desde allí podía oler el desayuno de Kyungsoo; solo eso le decía que estaba muriéndose del hambre. Pero no quería levantarse, de hecho, ni siquiera quería despertar, quería dormir el resto de su vida o hasta que su pereza compensara el cansancio que sentía. Sin embargo, era solo un deseo banal. Tal vez sí tuvo que ser bailarín.

No obstante, salvar vidas era su sueño, y hacerlo con una carrera con el baile se veía muy lejano; en cambio, siendo médico, como su madre y padre, podría ver personas felices que, entre lágrimas, le agradeciesen por salvar la vida de alguien a quien amaban. Era un lindo sueño y le estaba costando la juventud.

Se dio la vuelta y hundió su cabeza en la almohada, buscando dormir otra vez, pero unos tímidos golpes en la puerta de su habitación le interrumpieron bruscamente. Murmuró algo, no estaba seguro de si era un «adelante» o un «no me molesten, por favor», pero la persona entró y se sentó a su lado, hundiendo la cama bajo su peso.

—Yixing, Mamá quiere que bajes a comer —era la voz de Luhan, incluso medio dormido, podría reconocerla. El castaño solo soltó un gruñido—. Vamos, despierta.

Luhan comenzó a agitarlo, tomándolo por la cintura, primero suavemente y luego con más fuerza y algo de brusquedad. Yixing solo golpeaba suavemente el brazo del rubio para que le dejase dormir por más tiempo; lo necesita y creía que Luhan estaba al tanto de eso. Pero seguía insistiendo, moviéndolo y diciéndole una y otra vez: «despierta, despierta».

Justo en el momento en el que Yixing se incorporó, bostezando y derrotado, Luhan abrió los ojos con sorpresa y su cara enrojeció levemente, como vergüenza, pero muy diferente a la vez. Zhang Yixing lucía una descarada marca violácea en el cuello y varios rasguños rosa, que se veían a causa de las camisas de corte bajo que le gustaba usar. Luhan desvió la cara al piso.

Naturalmente, el castaño no entendió el por qué de una reacción tan extraña, ni siquiera Luhan tenía en claro que le motivaba a tener ese tipo de sentimientos odiosos y opresores por Yixing; pero algo era seguro. Quería decirle todo lo que sabía. Quería que descubriese que sabía de su mentira. Quería tener un secreto de Yixing a cambio del que Yixing tenía de él.

—Lo sé —murmuró, con un hilo de voz.

—¿Qué es lo que sabes?

—Que engañas a Lee Jaerin.

El sueño de Yixing, quien ya se estaba desperezando, se fue de inmediato, como si le hubiese lanzado una cubeta de agua fría. Miró a Luhan sorprendido, buscando las palabras correctas qué decir, mientras que su cerebro se esforzaba por terminar de comprender lo que había dicho. Y una vez pudo tener las cosas completas en su cabeza, esta comenzó a dolerle gracias a todas las preguntas que se arremolinaban.

¿Cómo? ¿En qué momento? ¿Dónde? ¡¿Jaerin lo ha visto?

—Escucha, sé que ve mal, pero…

—Da igual —lo interrumpió bruscamente—. No tienes qué explicar nada. Tú guardas mi secreto y yo el tuyo, ¿está bien?

Yixing asintió, frunciendo el ceño, como en esos momentos en los que estaba serio. Pero estaba decepcionado, pues quería contarle a Luhan la razón detrás de todo, desahogarse y encontrar un mejor camino, porque sabía que el que ya tenía no estaba beneficiándole para eso. No obstante, el rubio dejó muy en claro que no quería saber y Zhang Yixing, perdió todo el valor.

—Baja a comer.

Luhan salió de la habitación y Yixing se puso de pie. Había tenido la correcta impresión de que se había comportado muy extraño, como si algo lo estuviese afectando. Frío, distanciado y a la vez tan dolido, pidiéndole que a gritos que lo abrace…

Quizá estaba fantaseando de más, pensó mientras se cambiaba el pijama, y solo quería excusas para acercarse a Luhan, abrazarlo y besarlo, y decirse a sí mismo que tenía razones. Sin embargo, ¿a esas alturas de actos estúpidos sin justificación, necesitaba razones? ¿Por qué las necesitaría con Luhan? Los demás habían sido solo un juego, una forma de pasar el rato.

Él mismo estaba al tanto de que sentía una atracción casi fatal por Luhan y que eso lo hacía levemente diferente al resto; no obstante, muchas otras personas le habían gustado y no por ello se había cohibido de la misma manera en la que lo hacía con Luhan. No, no, no debía pensar en eso; no debía hacerse líos mentales justo cuando su vida estaba tomando un camino más o menos decente.

Terminó de vestirse y bajó a la cocina, donde el desayuno de Kyungsoo le esperaba, recalentado, para ser comido por él. Se sentó, se disculpó con todos rápidamente por su mala actuación y avisó que tendría que salir para terminar la monografía de Atención Prehospitalaria. Nadie dijo nada; ni siquiera Kyungsoo preguntó si regresaría para cenar. Quizá nadie quería o necesitaba decirle algo.

La idea lo hizo sentir solitario y como una carga, pero ninguno de ellos había actuado como debía ser. ¿Luhan les habría dicho algo? Lo dudaba, porque él mismo había mencionado el secreto por secreto. Si era así, ¿él debía comentar lo de la «vida pasada» de Luhan? No… No lo haría. Él valoraba ese secreto.

Pero, por el momento, Luhan se veía bastante satisfecho y feliz; estaba hablando por teléfono, pero se reía y escondía la cara, como si la otra persona estuviese viéndole también. No parecía el mismo Luhan que vio en su cuarto, pero sí el Luhan al que se había acostumbrado en ese tiempo. Se preguntó con quién estaría hablando, porque no parecía una persona cualquiera; nunca actuaba así con Kris, así que dudaba que fuese él. ¿Un amigo de la universidad? ¿Un viejo amigo?

Ya habían pasado dos horas, el momento en el que Yixing se iría a la universidad, para luego tomar camino a casa de Youngchu con él, pues no tenía idea de dónde quedaba; y Luhan no despegaba su oreja del teléfono, tampoco borraba las sonrisas, un tanto idiotas, lo que comenzaba a irritarle. Más que nunca quería saber quién traía a Luhan así y sí, era muy posible que se tratase de celos, pero qué rayos importaba eso.

Kyungsoo se despidió de todos y se fue, seguido de Jongin, que lucía unas profundas ojeras, que eran muy extrañas, puesto que la carrera de Artes Escénicas no te desvelaba por tu apariencia, y aquel era día libre del moreno también y no llevaba puesto el uniforme de trabajo. Jongdae se fue a eso de las seis de la mañana, lo sabía, todos lo sabían. En cuanto a Chanyeol, no había despertado y se veía muy lejano que lo hiciese.

Casi como una invocación, el chino rubio y morbosamente alto, entró por la puerta y se escuchó un leve respingo que pertenecía a Huang Zitao. Quiso acercarse a Luhan, pero sus risas estridentes lo llevaron al comedor y con ello, al lado de Yixing, que no despegaba su vista del rubio.

—¿Nunca lo has visto así? —Inquirió Kris. Yixing lo miró sorprendido, era la primera vez que le hablaba tan naturalmente y en chino.

—Creo que sí —respondió—. Nunca lo vi tan… feliz. ¿Sabes con quién habla?

—¿Por qué quieres saberlo tú?

—No lo sé.

—Por esa cara, apuesto a que se trata de Oh Sehun.

Oh Sehun, nunca había escuchado ese nombre, pero eso no era algo muy raro, había personas en Corea después de todo. Yifan se puso de pie a su lado y se volteó para mirarlo. Yixing pensó que su altura era estúpidamente intimidante, mucho más si estaba sentado.

—¿Ibas a algún lado? Puedo llevarte.

Yixing asintió, cualquier cosa era mejor que tener que caminar las dos o tres manzanas para llegar. Cualquiera preferiría el lujoso auto de Wu Yifan. Justo en ese momento, Luhan llegó por detrás y abrazó a Kris por la espalda, haciendo que casi cayese y provocando risas entre Yixing y el rubio más bajo.

—¡Kris, Hunnie estará esperándome en la universidad! ¡Llévame, llévame!

Yixing no podía creer que Luhan fuese de ese tipo de persona, pero, por la risa de Kris y la forma en la que recibió el abrazo, no parecía ser nada nuevo. Además, él había dicho «Hunnie»; ¿qué rayos era eso? ¿Algún tipo de dulce empalagoso? Sacudió la cabeza y suspiró, mirando el suelo distraídamente, meditando y pensando en por qué no había lavado sus zapatos.

No supo en qué momento, fue halado y llevado al auto de Kris, pero ya estaba camino a la universidad con un extra animado Luhan que incluso iba cantando los temas de girlsgroups que había encontrado en la radio. Debía admitir que tenía una voz muy bonita y suave. A Yixing le gustaba mucho.

Sonrió suavemente y descubrió que ya estaban en la entrada de la universidad y que debía bajarse del auto. Lo hizo y se despidió de Kris con una amplia sonrisa; buscó a Luhan con la mirada y se sorprendió al ver que también lo observaba fijamente. Se acercó lentamente y le miró un poco apenado.

—¿Estás enojado o decepcionado de mí? —Preguntó, sin recibir respuesta—. Luhan, hay algo que necesito explicar, pero…

No pudo completar la frase, aunque hubiese querido hacerlo otro rubio, más alto que él, se abalanzó sobre Luhan y casi hace que ambos se caigan. El rubio correspondió el abrazo, pasándolo totalmente por alto, cosa que lo irritó. Seguramente ese era el tal Oh Sehun. Bufó levemente y miró el lugar por el que seguramente había venido corriendo el otro; otro chico, corría hacia ellos, pero este era mayor y llevaba un caro traje formal.

—¡Sehun, no corras así! —Dijo recuperando el aliento. Yixing evitó reír por la cara del más bajo.

—Calla, hyung, ¿sí? —Luhan rió, y volvió a mirar a Yixing.

—Hunnie, Joonmyeon, este es Zhang Yixing y estudia Medicina, como yo.

Yixing sonrió y agitó la mano en señal de saludo, Joonmyeon le sonrió y se presentó formalmente, dándole un cálido apretón de manos. En cambio, Sehun frunció el entrecejo y pareció escrutarlo con la mirada de una manera no muy amable; al contrario del mayor, no se presentó, apenas si volvió a mirarlo después.

Como era de esperarse, Sehun acaparó la atención de Luhan y Youngchu tampoco aparecía su cara por el sitio acordado; así que, para evitar un ambiente más tenso, Joonmyeon y Yixing se miraron y sonrieron, acercándose un poco e iniciando una conversación, o eso intentaron. Sin embargo, ¿qué rayos tenían en común un abogado y un estudiante de Medicina?

—No pareces un abogado, excepto por el traje —dijo Yixing.

—Tú tampoco te ves como un médico.

—En realidad, me gustaría ser bailarín, y me llamaría Lay. —comentó, sonriendo y sonrojándose un poco. Joonmyeon rió.

—Yo estuve en una agencia de talentos por siete años, pero no debuté; por suerte, no descuidé mis calificaciones y me hice de este futuro. —Yixing lo miró sorprendido—. Incluso tenía un nombre artístico.

—¿Cuál era?

—Suho.

—Vaya, te va bien, pareces alguien que puede proteger.

Joonmyeon bajó la cabeza, sonriendo, sus mejillas se habían llenado de un tierno color sonrosado, y la cruda y fría mirada de Oh Sehun volvía a penetrar a Zhang Yixing, quizá de manera más violenta que antes. El teléfono del mayor sonó y lo contestó de inmediato.

—¿Un almuerzo? ¿Ahora? —Joonmyeon hizo una pausa, en la que asintió con la cabeza y dejó escapar un par de suspiros—. Entiendo, entiendo; no, no hacía nada, estaba con Sehun… No, no importa, se quedará con Luhan. Exacto. Estaré allá en veinte minutos.

Cuando colgó la llamada, Sehun estaba frente a él; parecía haber olvidado por completo a Luhan y este compartía miradas confundidas con Yixing, que navegaba en la nada como siempre. Quizá ya era hora de intentar volver a hablar con Luhan, pero él parecía muy preocupado o interesado en las miradas molestas de Sehun hacia Joonmyeon.

Hyung, ¿acaso vas a irte? —Sehun se había cruzado de brazos y parecía querer intimidar a Joonmyeon con su altura; también tenía la ceja tan alzada que parecía rozar su cuero cabelludo.

—Tengo qué hacer Sehun, y tú estarás bien —el tono de Joonmyeon tampoco fue normal. Parecía molesto. Casi inmediatamente, se dio la vuelta y se fue.

Sehun dio una patada al piso volteó a ver a Luhan, quien miró a Yixing y se despidió de él con una sonrisa, que el moreno devolvió. Aún no era tiempo de decir nada, pero ya no aguantaba tenerlo en secreto; tampoco que Luhan fuese tan frío para con él.

La reunión en casa de Youngchu fue extremadamente aburrida, al punto en el que sí terminaron la monografía y estaba tan perfecta que no parecía ser el primer borrador; eran las ventajas de estar con el más listo de la clase. Se desperezó y tomó el vaso de té helado que su compañero le ofrecía.

—¿Puedo hacerte una pregunta? –Inquirió Youngchu, subiendo las gruesas gafas de la punta de su nariz hasta el puente.

—Claro. La que quieras. —Respondió, dando otro sorbo a la bebida.

—¿Tú realmente eres novio de la modelo Lee Jaerin?

—Sí. Lo soy. ¿Ella te gusta? —Youngchu pareció encogerse y su cara enrojeció—. Ella es mía, pero no te rindas. No es muy difícil gustarle.

Las palabras de aliento de Yixing para Youngchu eran estúpidamente contradictorias; le daba esperanza con su novia y, según lo que decía, había una delgada línea que la hacía enamoradiza y una zorra. ¿Era esa la forma de expresarse de alguien a quien uno ama?

Yixing respondió la llamada de Jongin casi sin pensar en nada más que ese día había mucho calor y el té helado estaba tan delicioso que pediría una jarra completa para tomársela en ese instante. Pero la voz preocupada de Kim Jongin, quitó todo pensamiento de su cabeza, incluso el comprender qué era lo que el moreno decía.

—Tienes que venir al… hospital. Kris llamó y Chanyeol tiene un disparo en la pierna o algo.

Su cuerpo se estremeció tres minutos después de que la llamada de Jongin se cortase; mordió su labio y salió de la habitación y de la casa, corriendo por la calle como un loco, olvidando incluso despedirse de un Youngchu que estaba demasiado confuso como para hablar.

Mientras corría solo pensó en una cosa: Luhan debe saber esto. Sacó su teléfono y buscó el número en la agenda, disminuyendo la velocidad de sus pies y aguantando los jadeos del cansancio. Dos tonos… cuatro tonos… y Luhan respondió, riendo idiotamente y con muchos «Hunnie, ya basta» de por medio.

—Chanyeol está en el hospital. No sé qué pasó. Tienes que venir. —Las risas se apagaron y Yixing cortó la llamada.

Varias calles después y sin aliento alguno, Zhang Yixing llegó a la entrada de Emergencias; el guardia, con quien se llevaba bastante, pareció muy sorprendido de verlo ese día por allí. Naturalmente, Yixing lo ignoró y entró a la sala; al fondo del pasillo podía ver a Jongin abrazando a Kyungsoo que lloraba, a Jongdae echó un manojo, apretando y aflojando el teléfono celular. Extrañamente no vio a Tao, pero pensó que no había llegado. Se acercó a Jongin y, con la mirada, le preguntó qué rayos pasaba.

—Kris nos llamó; al parecer unos tipos se metieron en la casa, buscando a alguien que se estaba quedando con Chanyeol, él se resistió a que lo llevarán y le dispararon en la pierna, y se llevaron al otro chico.

—¿Kris? ¿Dónde está Tao?

—No lo sé. Desde que llegamos no lo hemos visto.

Yixing decidió no hacer más preguntas y media hora más tarde, Luhan cruzaba la sala acompañado de Sehun y una increíble cara de nada. El rubio abrazó fuertemente a Jongin y dentro de él a Kyungsoo, logrando que el rubio menor alzase la ceja, casi tan alto como Yixing vio en la mañana. Increíblemente también abrazó a Yixing, quizá estaba muy asustado por la llamada.

—¿Qué fue lo que pasó? —Inquirió en su oído sin alejarse.

—Alguien entró a casa, a buscar a un chico que se quedaba con Chanyeol, pero Yeol no lo quería dejar ir, y lo hirieron para llevárselo.

Luhan soltó todo el aire que tenía y parecía que iba a desmayarse. Sehun y Yixing lo llevaron hasta una silla, ahora solo debían esperar.

—Lulu, Xing —dijo Kyungsoo, con los ojos hinchados y la nariz congestionada—, no podemos dejar la casa sin nadie, si ya alguien entró, me asusta que lo intenten otra vez…

—¿Quieres que vayamos a cuidar la casa? —Inquirió Luhan. Kyungsoo asintió.

—Está bien —dijo Yixing—, al menos por mí lo está.

—Por mí igual. —Respondió el rubio con una amplia sonrisa.

Hacía unas cuantas horas que Sehun se había ido porque tenía que estudiar para sus exámenes; Tao y Kris ya habían aparecido, bajo actitudes sospechosas que nadie tuvo el tiempo de mencionar o notar. Y Yixing estaba a punto de arrancarse el cabello de miedo y frustración. Estaba preocupado y al borde de una crisis nerviosa, creía él.

Luhan estaba preocupado y asustado por el daño que hubiese podido causar o los efectos secundarios que tendría, si es que le quedaba alguno. Simplemente no hallaba calma mental; aunque emocionalmente se encontraba estable, pues, a pesar de que le tenía mucho aprecio a Chanyeol, no era el suficiente para estar llorando —aunque tenía muchas ganas—. Tenía que ser fuerte, porque los otros sí estaban muy asustados.

Para su suerte, la tarde llegó rápido y Zhang Yixing y él tuvieron que partir al hogar donde vivían. El camino fue tenso, silencioso y parecían dos desconocidos, en lugar de los buenos amigos que habían llegado a ser. Sus miradas, cuando se cruzaban, rogaban por decir cosas, confesarse todo y poner el peso de los secretos del otro sobre sus hombros, pero su exterior, su boca y su personalidad no hacían más que mentir sobre estos deseos.

Luhan estaba gritando por dentro, queriendo saber qué era lo que impulsaba a Yixing hacer algo como eso; tenía una verdadera razón o simplemente se le hacía placentero el engañar, la adrenalina de que alguien te descubra o algo por el estilo. Y estaba desesperado por negar, por mentir, sobre las emociones que se desarrollaban dentro suyo.

Ya sabía que aquellas lágrimas, aquellos celos y aquella reacción por Yixing no se debía a que le apreciaba y admiraba como amigo; se trataba de algo más profundo a que Luhan temía y deseaba que no sucediese: estaba gustándole, más que un amigo, como un novio; y la idea se le hacía realmente tentativo, todo del castaño lo era, pero él no debía permitírselo, porque él respetaba su relación.

Pero si Yixing no respetaba su propia relación, qué tenía él que respetar.

Sus pensamientos se interrumpieron cuando Yixing le tomó del brazo, pues se impactaría contra la pared de la casa. El menor estaba riendo mientras abría la casa y a Luhan le agradaba el sonido, a pesar de que provenía de una burla de él. Yixing tenía una linda voz también y era aún más linda cuando se acercaba a su oído y le murmuraba, o cuando escuchaba sus suspiros graves. O, mucho mejor, esos quejidos que llegó a escuchar cuando estaba en la sala con Jaerin.

Luhan sacudió la cabeza mientras entraba a la casa. Sus pensamientos estaban fuera de lugar y eso le llevaba a acciones fuera de lugar, y lo que menos quería y necesitaba era eso.

Pero el rubio dejó de pensar cuando escuchó cómo la puerta se cerraba y él era acorralado contra esta por una figura más baja que él, pero bastante fuerte.

—No lo resisto, Luhan —oyó que Yixing mascullaba.

Cuando abrió la boca para preguntar a qué se refería, que qué rayos hacía; Zhang Yixing impactó su boca contra la suya, robándole un suspiro de gozo y confusión. Inmediatamente, Luhan correspondió el roce.