Holaa gente!
Primero que nada agradecer por los comentarios, me alegro saber que le dieron una oportunidad a esta humilde historia y bueno ojalas este capitulo les guste mas que el anterior.
Aclaro: para mi en esta historia el amor entre Sakura y Sasuke no puede surgir de un dia para otro, tengo a un Uchiha enfermo como protagonista y creo que eso debe ser lo primero que interese a Sakura, su enfermedad, eso xd
Aquí el capitulo...
Un día contigo
...
Dentro de su sueño sintió como si las horas corrieran un maratón y el sonido del despertado la trajo a la realidad, podría juntar a que solo habían pasado unos minutos, pero la verdad es que ya eran las siete de la mañana y considerando que a las nueve debía estar donde los Uchiha salió de un salto de su cama para ir a bañarse.
Estuvo lista en un tiempo record y sin tener tiempo para desayunar salió de su casa directo a la parada de autobús. El autobús como era de esperase iba completamente lleno, haciéndose cupo como pudo logro subir e ir aplastada hasta que finalmente llego a su destino.
Una vez frente al porto de la casa de los Uchiha toco el timbre esperando que alguien saliera, pero el portón simplemente se abrió dándole paso a la chica, Confirmando que iba bien en la hora toco la puerta y esta se abrió al instante dejando ver a Mikoto, quien la saludo rápidamente tratando de colocarse un aro. Al instante Sakura pudo notar lo elegante que vestía la mujer, tenida propia de una oficinista.
-Que bueno que llegaste temprano, querida – comento la mujer – ya debo irme y si me tardo mas el trafico no me dejara llegar a tiempo al trabajo, siento no recibirte mejor.
-No se preocupe Mikoto-san, puedo arreglármelas.
-Bien, Sasuke esta acostado en su habitación, Itachi ya debe estar por bajar para irse a la universidad y mi esposo ya se fue a trabajar – informo la mujer sin dejar de moverse de un lado a otro tomando su saco y su bolso.
-Entiendo, pero quería preguntarle donde están las cosas para hacer el aseo y si hay algún pedido adicional que me quiera hacer – cuestionó la chica.
-Oh no querida, tu no debes hacer el aseo de esta casa – comento la mujer sorprendida de no haber dejado eso claro – tenemos una mujer contratada que viene a limpiar a medio día y una vez terminado su trabajo se va. Tu solo debes preocuparte de Sasuke, su comida y sus medicamentos como te explique, siéntete libre de comer lo que quieras de la cocina – dijo acercándose cada vez más a la puerta.
-Oh bien, entonces eso es todo, no la demoro mas – dijo Sakura sonriéndole a la mujer.
-Espero tengas un bue día, Sakura y si necesita cualquier cosa deje mi numero anotado al lado del teléfono – luego de decir eso abrió la puerta y se despido para luego salir rápidamente hacia su auto.
Una vez sola la pelirosa miro toda la gran casa, no sabía muy bien qué hacer en ese momento así que simplemente se dirigió a la cocina, la cual era muy amplia como todo en ese lugar. Busco la tetera y una taza, quizás un té le vendría bien para despertar un poco más. No alcanzo a hacer mucho cuando unos pasos que entraban a la cocina la hicieron detenerse.
-Buenos días – saludo el recién llegado.
-Itachi, buenos días – saludo la chica amistosamente.
-Llegaste temprano – comento el chico buscando algo de cereal en los estantes.
-Si bueno, este será mi horario – comento sobando su cabeza algo incomoda.
El chico le sonrió de manera amigable y colocando dos tazas en la mesa invito a la chica a sentarse la cual algo avergonzada agradeció. El pelinegro no dijo muchas palabras mientras caminaba de un lado a otro por la cocina bajo la atenta mirada de Sakura, finalmente se acerco a la mesa dejando un tazón con cereal y un plato con tocino y huevos.
-Adelante, sírvete – dijo empujando el plato de tocino frente a la pelirosa – te vez muy cansada – comento mientras servía té para la chica.
-Oh – musito la chica pasando la mano por su cara con cansancio - ¿se me nota mucho?
-Siento que en cualquier momento estampas tu cara contra el plato – comento divertido logrando que la chica soltara una risa.
-Lo siento, es que hace solo unas horas atrás salí de mi otro trabajo, no dormí nada la verdad – dijo para luego darle un sorbo a su té.
-Vaya, eso suena horrible – comento el chico comenzando a comer de su cereal.
-Créeme que lo vale – respondió ella sonriendo.
-¿Quieres el dinero para algo en especial?
-Si, quiero usarlo para la universidad – dijo mientras comía de su plato – quiero estudiar medicina.
- Eso es excelente.
-Algo inalcanzable por el momento pero espero lograrlo con este empleo extra.
El chico parecía medita algo mientras masticaba hasta que volvió su mirada a la chica.
-Espero Sasuke no te sea un gran problema – dijo con palabras sinceras.
-Bueno parece ser algo difícil
-Créeme puede llegar a ser muy insoportable – dijo repitiendo lo dicho el día anterior.
-Tratare de ajuntar – respondió la chica rascándose la nuca.
El chico le sonrió divertido y dándole los últimos bocado a su cereal se paró de la mesa.
-Lamento dejarte, Sakura – dijo tomando una mochila que había en la silla al lado de él – pero debo irme a la universidad.
-Oh sí, no te preocupes – dijo rápidamente – muchas gracias por el desayuno Itachi, estaba muy rico.
-Me alegro, que tengas un buen día Sakura y si necesitas algo de seguro mi mamá te habrá dejado mi numero también cerca del teléfono – dijo riendo divertido – nos vemos – se despido para luego salir de la cocina.
Al escuchar la puerta principal cerrarse supo que el chico ya se había ido y no pudo evitar sonreír embobada, Itachi era realmente apuesto y un hombre muy amable.
Antes de seguir vagando en su mente sacudió cualquier pensamiento y recordó que estaba en su trabajo así que levanto los platos y los dejo en el fregadero, después los limpiaría. Sabiendo que su motivo principal por el que estaba ahí se encontraba en el segundo piso se dirigió escalera arriba. Cayó en la conclusión de que nadie le había mostrado toda la casa y no sabía cuál era la habitación del chico, pero lo pudo deducir fácilmente al ver que era la única puerta cerrada.
Dando un suspiro de ánimo se encamino hasta esta y toco dos veces con delicadeza.
-No molestes – se escucho la voz de Sasuke del otro lado.
Sakura se molesto al instante, comenzaban el día claramente mal, así que toco otra vez pero sin obtener respuesta. Molesta con la situación giro la perilla y comenzó a abrir la puerta lentamente.
-Buenos días Sasuke – Saludó la chicha avanzando dentro de la habitación.
-Te dije que no molestaras
-Vaya forma de despertar – respondió con tono sarcástico.
Sasuke la miró fríamente y en ese segundo Sakura puso notar nuevamente las grandes ojeras que el chico llevaba, quizás ese no había sido el mejor comentario para alguien que de seguro pasaba muchas noches en vela.
-Hmp – musito el chico ignorando la inquisitiva mirada de Sakura, la cual prefirió calmarse un poco.
-¿Te gustaría comer algo? – le pregunto la chica con amabilidad.
-No – respondió secamente – solo déjame solo.
La pelirosa soltó un largo suspiro dándose cuenta del largo día que la esperaba.
-Pues lo siento, pero según el cronograma que me dejo tu madre debes consumir un batido junto tu medicina.
-Entonces para que preguntas si de todos modos me obligaras a comer – dijo el chico con fastidio.
-Porque esperaba que quisieras comer algo mas, por ejemplo a mí en tu lugar me encantaría una hamburguesa en vez de un simple batido – dijo divertida por su propio comentario.
El chico se le quedo viendo con molestia, pero prefirió ahorrarse las palabras
-Bueno como sea, te lo traeré en un rato – dijo saliendo la habitación cerrando la puerta detrás de ella.
Cuando la chica se fue Sasuke soltó un gruñido y se tapo con las sabanas por sobre su cabeza. Odiaba tener que sucumbir ante las decisiones de su madre, él sabía perfectamente que podía cuidarse por sí solo, él mejor que nadie sabía su estado de salud ya que no era algo nuevo, después de todo llevaba su vida entera entrando y saliendo de una enfermedad a otra...
Al rato la puerta se volvió a abrir dejando ver a Sakura con una bandeja en sus manos.
-Bueno, aquí tienes – dijo dejando la bandeja sobre el velador.
La chica se mantuvo parada al costado de la cama observando al pelinegro el cual no hacia ningún ademan de querer moverse de su posición.
-¿Qué esperas? – pregunto Sasuke harto de la presencia de la chica.
-Que te tomes la medicina – dijo con firmeza cruzándose de brazos.
-Eso yo lo puedo hacer solo, gracias – dijo el chico con sarcasmo apretando los dientes – puedes irte.
-No, no me iré hasta ver que te la tomes – respondió molestándose ante la actitud del chico, ella solo hacia su trabajo, era él el que complicaba todo.
Sasuke bufo y se sentó en la cama con brusquedad, aunque ante eso una mueca de dolor se asomo, era evidente que su cuerpo le dolía, tomo el vaso que contenían el batido con las vitaminas que debía consumir y lo ingirió junto con la pastilla tragándolo con fuerza.
-¿Contenta? – pregunto mirándola con molesta, quizás hasta rencor.
-Contenta – afirmó Sakura sonriendo triunfante – ahora termínate tu batido – dijo recogiendo la bandeja dispuesta a llevársela.
Camino hasta la puerta bajo la fría mirada de Sasuke, pero ella no dejo que la afectará, si los días serian así con el Uchiha lo mejor sería no mostrar debilidad.
-Oye – llamó Sasuke con una voz fría y molesta – mas te vale que me dejes tranquilo.
Sakura lo miró con molestia y decepción, ¿como ese chico podía tratarla así cuando ella solo quería ayudar? Desde que escucho a Itachi la primera vez diciéndole como era Sasuke, estuvo pensando en que si fuera cierto pondría todo de sí para hacer el ambiente más ameno tanto para ella como para Sasuke, pero ese chico se lo estaba poniendo muy difícil. Recordando su propósito suspiro y trato de tranquilizarse, esta vez se dirigía al chico con un tono más calmado.
-Mira Sasuke, a mi no me importa si quieres pasar todo el día metido aquí, pero dentro de mi trabajo quiero ayudarte y no hacerte sentir peor con tontas discusiones – hablo con tranquilidad – así que por favor trata de evitarlas tu también – luego volteo y siguió su camino a la salida.
-Eres una molestia – dijo Sasuke, comentario que alcanzo a llegar a los oídos de la chica antes que esta cerrara la puerta.
Suspiro una vez en el pasillo, un total problema, pensó la chica caminando. Era mejor dejarlo solo si tanto anhelaba estarlo.
La pelirosa se sentó en el sofá una vez de haber dejado las cosas en la cocina y lavarlas, fijo su vista en el techo volviendo a pensar en el pelinegro, sabiendo que él estaba ahí le costaba aceptar dejarlo solo, ella lo que menos quería era que le pasara algo como perder a sus amigos y terminar encerrada en su alcoba mirando el techo sin poder pensar en alguien o sin poder esperar que en algún momento vería a alguien, a este chico parecía que ni siquiera lo emocionaba ver a su propia familia.
Quizás lo mejor realmente era ignorarlo y hacer su trabajo de controlarlo cuando se debía. Se repetía que no tenía porque entablar alguna conversación o tratar de acercarse a él, pero luego se daba cuenta de que solo era un adolecente igual a ella de quien se trataba y no podía ser indiferente, menos aun con el estado del chico.
La hora avanzaba lentamente en esa casa, ya podía pronosticar que por el tiempo próximo solo le vería la cara a su best friend Uchiha y una casa enorme casa que parecía nunca ensuciarse. Comenzó a pasearse por los pasillos y pudo notar que en las paredes colgaban muchas fotografías familiares. Miro detalladamente cada una de ellas, en la mayoría Itachi y Sasuke eran los protagonistas, ambos se veían que eran muy pequeños en aquella época, Itachi mostraba una gran sonrisa y felicidad, en cambio Sasuke se veía débil y agotado, pero mostraba una linda y tierna sonrisa. Cada vez que avanzaba Sakura pudo notar que las fotos también avanzaban cronológicamente llegando así a una época cercana a la actualidad, y no fue solo la apariencia la que cambio en los jóvenes, si no que también sus expresiones. Ambos hermanos fueron mostrándose más reacios con las fotos, ignorando la cámara, mostrando su disgusto y posando forzosamente cuando se trataba de una foto formal de toda la familia. Sakura no pudo evitar pensar en ambos y en que a pesar de todo el dinero que podía tener la familia, el tiempo y la vida no los había tratado muy bien.
Su ensimismamiento acabo cuando escucho el timbre sonar, se sintió un poco perdida al no saber si debía atender o no así que con desconfianza camino hasta el comunicador y presiono el botón.
-¿Aló? – hablo algo nerviosa.
-¡Hola, soy Kushina! – Se escucho la voz de una mujer por el otro lado de la línea - ¿Mikoto eres tú?
-No, lo siento, Mikoto-san no está – respondió la pelirosa.
-Oh bueno, vamos ábreme, niña – apresuro la mujer amistosamente.
Sakura se quedo dudosa en su lugar, no podía simplemente abrirle la puerta a un desconocido en casa ajena.
-Ábrele ya, viene a hacer el aseo – se escucho la fría voz de Sasuke a las espaldas de Sakura provocando que saltara del susto.
-Oh, claro – respondió Sakura mirando al chico con sorpresa – enseguida le abro – dijo dirigiéndose esta vez a la mujer por el comunicador, luego presiono el botón para que el portón exterior se abriera.
Sakura quiso voltear para hablar con Sasuke pero solo alcanzo a ver como el chico a un paso débil se dirigía a la cocina.
-¿Necesitas que te ayude? – pregunto Sakura queriendo caminar tras Sasuke, pero los golpes en la puerta se lo impidieron.
Camino hasta la puerta y abrió dejando ver a una pelirroja del otro lado, era una mujer muy bella y parecía tener la misma edad que la madre de Sasuke, llevaba una sonrisa amplia y amigable en el rostro.
-Buenos días, llegué algo temprano – saludo la mujer sin caer en cuenta que a la chica frente a ella no la había visto antes.
-Buenos días, soy Sakura – se presento la pelirosa extendiendo la mano.
-Oh que sorpresa, bueno me llamo Kushina – dijo entrando a la casa una vez que Sakura se hizo a un lado - ¿Eres amiga de Itachi-chan?
-No, yo vengo a trabajar aquí
-¿En serio?, ¿y en qué consiste tu trabajo? – dijo la mujer dejando su bolso sobre una pequeña mesa y comenzaba a sacar cosas de él.
-Bueno yo…- titubeo dudando de sus palabras.
-Solo viene a perder el tiempo – dijo la fría voz de Sasuke llegando con un vaso de agua en la mano. Ante aquel comentario Sakura se le quedo viendo con el ceño fruncido.
-¡Sasuke-chan! – Exclamo Kushina viéndolo con sorpresa – vaya que sorpresa verte levantado.
-Hmp, buenos días Kushina-san – respondió retomando su camino de regreso a su habitación.
Ambas mujeres se le quedaron viendo mientas el chico subía las escaleras con cierta dificultad. Sakura quiso ir tras él para ayudarlo, pero cuando estuvo cerca el chico la volteo a ver con una mirada de advertencia dejándole claro que no quería su ayuda. Finalmente el chico se perdió de la vista de ambas.
-Vaya chico – musito Kushina divertida – es todo un personaje.
-Ya lo creo – comento Sakura sin despegar la mirada de las escaleras.
-bueno entonces me estabas por decir cual era tu trabajo – comento la pelirroja mientras se colocaba un delantal de aseo.
-Soy la que cuida de ese chico – dijo la pelirosa tras un suspiro, pasando una mano por su rostro con cansancio.
-Vaya, si que debes tener paciencia – dijo Kushina divertida soltando una risita.
-Eso espero – respondió sonriendo.
Kushina aun riendo camino hasta una puerta que estaba bajo la escalera, la cual parecía ser un pequeño armario, de ahí tomo algunos útiles de aseo y entre ellos unos guantes de goma, los cuales se colocó.
-Bueno yo ahora haré mi trabajo – dijo la mujer caminando hacia la cocina.
-Kushina, ¿quiere que le ayude? – ofreció la chica amablemente.
-Oh no Sakura, no te preocupes, yo puedo sola – dijo comenzando a limpiar los muebles – siendo sinceras esto es muy fácil, esta casa nunca se ensucia – comentó soltando una risa.
Sakura la miró divertida, podía jurar que a alguien le recordaba, pero sin tener alguna idea simplemente lo olvidó.
La pelirosa continuó hablando con la mujer, la cual divertida le contaba cosas que nada tenían que ver con Sakura. Así continuaron hasta que Sakura pudo notar que ya pronto seria la hora de comer de Sasuke.
Tomó la lista en la cual Mikoto le había detallado las horas y en que consistan las comidas de Sasuke tanto por día como por hora, confirmando la que le tocaba en ese momento se dispuso a prepararla. En aquel momento agradecía no ser como Naruto quien jamás se molestaba en siquiera cocinar algo de verdad, él podía comer ramen todos los días y a cualquier hora, ella en cambio siempre buscaba practicar con diferentes preparaciones, que estuvieran bajo su alcance monetario obviamente.
Sakura cocinó concentrada sin darse cuenta de las breves miradas que le dirigía Kushina, una vez todo listo lo sirvió en un plato y coloco todo sobre una bandeja.
-Vaya, tofu y arroz integral – comento Kushina viendo el plato ya servido, su voz denotaba un tono inseguro que pudo ser percibido por Sakura.
-¿Pasa algo malo? – pregunto Sakura preocupada.
-Por lo que he notado Sasuke causa aun más problemas cuando le sirven esto – comento rascando su nuca.
-Pero…pero es que esto me dejo anotado Mikoto-san – dijo Sakura decepcionada.
-Lo sé, esa mujer siempre insiste en comidas que Sasuke se reúsa a comer – dijo soltando nuevamente una risa.
Sakura miraba el plato y no se le ocurría nada para poder mejorarlo.
-La verdad es que ni a mí me apetece comerlo – dijo la pelirosa soltando un suspiro.
-Lastima por Sasuke – dijo Kushina siguiendo con sus labores.
Resignada Sakura tomo la bandeja y se dirigió escalera arriba, toco la puerta y como la respuesta nunca llego se decidió por entrar, la televisión estaba apagada, las cortinas cerradas y Sasuke se encontraba con la mirada perdida en el techo, desde la mañana nada había cambiando en aquel lugar.
-Aquí traigo tu almuerzo, Sasuke – dijo la chica dejando la bandeja en el velador.
Sasuke se limito a solo darle un vistazo a la comida y bufo molesto.
-No comeré eso – sentenció volviendo a mirar el techo.
-Oye, sé que no se ve muy bien, pero tu madre dijo…
-Si ya me imagino que dijo – hablo el chico interrumpiéndola – no comeré – volvió a afirmar.
Sakura lo miró molesta, era un berrinche digno de un niño de seis años.
-Bien, te dejaré para que comas – dijo la chica dirigiéndose a la puerta – después vendré con tu medicina.
Aun debía preparar su propio almuerzo así que volvió a la cocina donde Kushina casi terminaba, ella tenía razón el trabajo en esa casa no era mucho, era más parecida a una casa piloto que una donde viviera una familia. Considerando los variados ingredientes que había, saco toda su imaginación creando un plato delicioso, conforme con su trabajo se propuso a ordenar la mesa.
-¿Kushina, le gustaría quedarse a comer conmigo?
-Gracias Sakura, pero no, ya me falta poco y prefiero irme para poder comer con mi marido – respondió la mujer agradecida.
-Entiendo – respondió Sakura devolviéndole la sonrisa.
Mientras Sakura esperaba que la comida estuviera lista Kushina termino con el trabajo de la casa, limpio cada rincón del lugar menos la habitación de Sasuke, la cual Kushina le había dicho que Sasuke le prohibía entrar.
-Ya me voy Sakura, fue un gusto conocerte – se despidió la mujer dirigiéndose a la puerta – nos vemos mañana.
-Adiós Kushina, nos vemos – se despidió la pelirosa acompañando a la mujer a la puerta, una vez que la pelirroja salió Sakura apretó el botón para abrir el portón.
Una vez sola preparo la mesa para ella y se sentó a comer su comida, mientras lo hacía le fue imposible no pensar en Sasuke, el chico tenía que comer día tras día comida que aborrecía, eso de ninguna manera ayudaba a que mejorara su ánimo. Sin darle más rodeos al asunto se paro y colocando otra ración de su comida en una bandeja se dirigió a la habitación de Sasuke.
Esta vez ni siquiera toco la puerta, solo entro y no le sorprendió mucho encontrar a Sasuke en la misma posición, su vista viajo hasta el plato que había dejado antes y lo encontró intacto, ni siquiera le habían dado un bocado.
-¿Qué quieres ahora?, aun no me toca la siguiente medicina – hablo Sasuke cortante si mirarla.
-No has comido – comento la chica.
-Hmp – musito molesto.
-Bueno no vine a molestarte, solo te traje esto – dijo cambiando la bandeja por la que traía consigo, Sasuke solo la miro por el rabillo del ojo – también deje ahí tu medicina, por favor tómala.
Cuando Sakura se retiro Sasuke se quedo contemplando la nueva comida, no iba a negar que lucía mucho mejor que la anterior y su estomago rugía de hambre, constantemente rechazaba sus comidas logrando finalmente con esto que su organismo cada vez le pidiera menos comida produciéndole incluso repulsión los aromas de esta. Su madre no le hacía ningún favor dándole las mismas asquerosas comidas, los olores y sabores tan repetidos lo dejaban peor.
La tarde paso tranquila, Sakura busco algo con que distraerse en televisión, pero constantemente se paraba tras la puerta de la habitación de Sasuke tratando de escuchar que hacia el pelinegro. Subía y bajaba las escaleras, estaba aburrida y el día pasaba tan lento. Viendo que ya era hora de los ejercicios de elongación que tenía que hacer Sasuke tuvo una excusa para entrar a ver como estaba el chico.
Cuando entro a la habitación encontró a Sasuke durmiendo, el chico dormía en una pose poco cómoda, parecía que ni siquiera en los sueños se relajaba, se acerco al lado de la cama y lo contemplo, su cara denotaba que la salud del chico no estaba bien y la tristeza inundo a Sakura, él tenía una buena situación económica, una familia y un hogar, pero aun así su vida denotaba mísera, quizás nunca había disfrutado realmente de su adolescencia y ella por otra parte sin tener nada, tenía mucho más que él. Volteo la vista a un costado y vio que la comida que había dejado ahí había sido consumida, no por completo, pero Sasuke le había dado varios bocados. Sonrió para sí misma contenta por haber logrado aquello.
No fue consciente de cuánto tiempo estuvo en la misma posición contemplando al chico, pero si fue consciente de que su mano viajo hasta tocar el rostro de Sasuke, solo fue una pequeña caricia, un acto de compasión y pena por él.
-¿Que estás haciendo? – dijo seriamente Sasuke aun con los ojos cerrados haciendo a Sakura dar un salto y retirar rápidamente su mano.
-Sasuke, me asustaste – se quejo frunciendo el sueño.
-Hmp – musito el chico abriendo los ojos con molestia - ¿Por qué me tocabas?
-Oh yo…Yo solo te estaba quitando una pelusa – se defendió nerviosa desviando la vista – mira qué bueno, comiste algo – comento para cambiar el tema.
-Ya me tome la medicina si eso querías saber – dijo el chico con fastidio.
-No, no venia por eso, lo que pasa es que ya es hora de tus ejercicios
-Yo no hago esas estupideces – se negó girando su cuerpo para darle la espalda a la chica.
-Pues ya lo he dicho muchas veces, pero tu mamá dijo que lo hicieras – le reprocho la pelirosa cruzándose de brazos.
Sasuke no dijo nada mas, pero tampoco cambio su posición, parecía simplemente ignorarla, así que tomando la iniciativa Sakura tomo las sabanas y las tiro hacia atrás destapando al chico.
-¡¿Qué mierda te pasa?! – grito Sasuke con gran molesta, logrando que Sakura se sintiera ofendida.
-¡Tienes que hacer tus ejercicios! – insistió la chica molesta.
-Vete a molestar a otra parte
-Pues para que sepas es la primera vez que me pagan por molestar a alguien, así que lo haré con gusto – dijo acercándose más para encarar al pelinegro. Él chico bufo y solo se movió para volver a taparse - ¿Por qué tienes que complicar todo? – dijo Sakura rendida acompañado de un suspiro.
Sasuke hiso como si no la escucho y siguió dándole la espalda. Sakura tras ver que no lograba nada se rindió sentándose a la orilla de la cama.
-Debe ser un poco aburrido estar todo el día aquí – comento la chica mirando por la ventaja sin tener respuesta - ¿no te gustaría ver una película? – propuso tratando de ser amigable.
-No – respondió Sasuke cortante.
-¿No quieres comer algo más? – insistió
-Maldición no, solo quiero estar solo.
-Estudios médicos dicen que el estado anímico de una persona influye mucho en la capacidad de mejorar – comento jugando con sus pies, balanceándolos.
-¿Y tú que sabes de eso? – dijo el pelinegro con sarcasmo.
-Bueno planeo estudiar medicina, así que desde ya me interiorizo en el tema – dijo con simpleza. Por su parte Sasuke guardo silencio y parecía meditar algo.
-Lo que menos me interesa es si me mejoro o no – respondió fríamente.
-Pero…como puedes decir eso – dijo Sakura sorprendida - ¿Alguna vez le dijiste esto a alguien más? – pregunto preocupada, ¿acaso el Uchiha estaba mostrando síntomas depresivos?, como respuesta recibió una risa burlesca por parte de Sasuke.
Después de eso ambos guardaron silencio, la roja luz del atardecer comenzaba a colarse por la gran ventana de la habitación, era evidente que había tención en el ambiente, no había que ser muy perspectivo para darse cuenta que ambos seguían pensando lo que el pelinegro había dicho. Por una parte Sakura pensaba si debía contarle aquello a Mikoto, quizás que pensamientos suicidas pasaban por la cabeza del Uchiha y por otro lado Sasuke se repetía las palabras recién dichas recordando con ellas los momentos más dolorosos de su vida, jamás pensó que le diría a alguien lo que había llegado a sentir y pensar ese último tiempo.
Sakura pensó que quizás lo mejor era dejarlo solo y esperar en el living hasta que Mikoto llegara, pero antes de que se pudiera poner de pie Sasuke habló.
-Tú no sabes por lo que yo he pasada – comento el chico sin voltear de su posición – no sabes que me ha llevado a pensar eso así que no saques tus propias conclusiones.
-Como digas – se limito a decir Sakura parándose de la cama.
-Sakura – llamo con una voz fría haciendo que la piel de la chica se erizara, era la primera vez que se dirigía a ella por su nombre – No le digas a mi madre lo que te acabo de decir.
Sakura volteo a verlo, un sentimiento de tristeza la inundo, pero tenía razón, ella no sabía nada, no sabía lo que él había pasado, no sabía cuanto había sufrido, pero si sabía que su propia vida no había sido tan fácil tampoco, ella si conocía el dolor y no iba a permitir que la subestimaran tan fácil.
-Sabes Sasuke – hablo la chica perdiendo su mirada hacia la ventana – siempre hay alguien peor que uno – soltando una sonrisa triste.
Sasuke volteo a verla buscando la expresión que habría en su rostro, pero la chica parecía estar en paz, paz que lo hizo calmar sus propias revoluciones. Siguió contemplando el rostro e la chica hasta que esta soltó un suspiro soñador y fijo su mirada en el.
-Quizás un día podrías contarme tu historia – dijo Sakura con una sonrisa amistosa. Sasuke contuvo su respiración ante esto hasta que soltó un gruñido. – Solo toma un poco de este jarabe antes de que me vaya – dijo sacando un frasco de su bolsillo.
Sin ánimos de seguir discutiendo Sasuke bebido un poco del jarabe y le entrego la botella a la chica.
-Esperaré a tu madre abajo para que descanses – dijo Sakura recogiendo la bandeja del velador del chico – nos vemos mañana Sasuke – se despidió la pelirosa saliendo de la habitación, solo pudo escuchar un "Hmp" como respuesta, pero para ella fue mejor que nada.
Pensó que había pasado menos tiempo dentro de la habitación del chico, pero la verdad es que ya había oscurecido, dejo la bandeja en la cocina y luego de lavar los platos sucios se sentó en el sofá a esperar, eso le dio tiempo de pensar en Sasuke y en que le gustaría que en algún momento el chico se abriera emocionalmente con ella, quizás estaba pidiendo mucho considerando que él no lo hacía ni con su familia, pero era un propósito que se esforzaría para cumplir.
Media hora después la puerta de entrada se abrió, Sakura se paró de su lugar y se encontró con Mikoto quien se notaba cansada.
-Hola querida – Saludo Mikoto soltando su bolso.
-Hola Mikoto-san – saludo la chica sonriendo.
-¿Cómo estuvo tu día?
-Tranquilo – comento la chica sin mucho que decir.
-¿Todo bien con Sasuke? – pregunto la mujer preocupada.
-Sí, no tuvimos grandes problemas - dijo rascándose la nuca riendo nerviosa.
-Oh querida, me alegro – dijo Mikoto sonriendo aliviada - ¿Y tomo sus medicinas?
-Si, también comió – informo la chica.
-¿Comió, en serio? – cuestiono la mujer sorprendida, ante lo cual Sakura medito lo que iba a responder.
-Si…, aunque modifique un poco su menú, espero no le moleste – respondió algo nerviosa.
-¡¿Molestarme?! Sakura son muy pocas las veces que yo logro que coma un solo bocado y tu lo hiciste a la primera – dijo la Uchiha emocionada – sabía que era un acierto contratarte – tomando las manos de la chica con alegría.
-Me alegro Mikoto- san – respondió la risa sonriendo, pero en su cabeza dudaba si decirle a la mujer que le había dado de comer a su hijo algo completamente diferente a lo que le habían indicado.
-Querida, quédate a cenar conmigo – propuso la mujer feliz.
-Oh me encantaría, pero creo que mejor me voy, estoy realmente cansada – dijo la chica con lastima.
-Que lastima, bueno será en otro momento entonces – accedió la pelinegra decepcionada.
Sakura tomo sus cosas y camino a la puerta siendo acompañada por Mikoto.
-Buenas noches Mikoto-san, nos vemos mañana – se despidió de la mujer cordialmente.
-Nos vemos pequeña, ve con cuidado – respondió dándole un beso de despedida en la mejilla.
Sakura le dio una última mirada a las escaleras como esperando ver a Sasuke ahí, pero nada, así que dándole una última sonrisa a la mujer se marcho.
Era lunes, lo que significaba que el bar no abriría. Ya estaba oscureciendo así que sin más que hacer emprendió su camino a su hogar. De camino a la parada se dedico a mirar las diversas tiendas, pero una pastelería le llamo la atención y sin dar muchos rodeos decidido entrar a comprar unos pasteles.
Tomo el auto bus el cual sin grandes demoras la dejo en su parada. Llegando a su edificio subió las escaleras completamente agotada, sentía que los ojos le pesaban al igual que sus piernas, los bostezos eran abundantes y su cama era lo único que anhelaba. A pesar de todo, antes de entrar a su departamento una luz que brillaba bajo la puerta del departamento de frente le llamo la atención, aquel era el hogar de la señora Chiyo, pensó en lo agradecida que estaba de aquella mujer y en que aun no le daba las gracias, pensándolo se dio cuenta que gente como ella era la que la hacía diferente a Sasuke, la que la había hecho ser una persona muy diferente al pelinegro a pesar del dolor que conllevaba su vida. Sin pensarlo mucho toco a la puerta la cual al abrirse dejo ver a una anciana con sorpresa en su rostro.
-Sakura-chan – dijo bajo su asombro.
-Buenas noches, señora Chiyo – dijo la pelirosa sonriendo - ¿quisiera compartir estos pastelillos conmigo? – pregunto mostrando la bolsa.
La solitaria anciana dejo que su mirada viajara desde el rostro de la chica hasta la bolsa que tenía en sus manos, luego volvió a fijar su mirada en el rostro de la pelirosa y le sonrió con profundo cariño, haciéndose a un lado la invito a pasar.
-Tengo mucho que contarle, señora Chiyo – dijo la pelirosa mientras pasaba al departamento y la puerta se cerraba.
Podía estar muriendo de sueño, pero eso no le impediría pasar tiempo con la gente más valiosa que tenía en su vida, así que era exactamente lo que haría esa noche.
...Próximo capitulo: Método implementado
Espero de corazón les haya gustado!
Ojalas reciba sus comentarios para saber si hacer esto tiene sentido o no :)
Un gusto escribir para ustedes
Nos vemos
