Todavía era de madrugada cuando Gwen contestó al móvil. Estaba medio dormida cuando escuchó la voz al otro lado, pero en cuanto comprobó de quien se trataba, todo el sueño desapareció.
"¿Jack? No me lo puedo creer."
"Gwen vuelvo a casa."
Gwen se levantó de un salto, todavía no estaba del todo en forma después de haber tenido al bebé, pero no le importó, Jack regresaba a casa. Había deseado tanto eso, que no le importó despertar a Rhys y que este se asustara, pensando que le ocurría algo malo al bebé, todo daba igual porque Jack Harkenss volvía a casa.
Habían quedado en el mismo lugar en el que se habían despedido, pues ahora Jack no tenía a donde ir en Cardiff desde que la base había sido destruida por completo. No eran ni las siete de la mañana cuando Gwen estaba allí esperando, mirando el reloj cada cinco minutos.
Entonces vio la luz en el cielo, como si se tratara de una estrella apareciendo en el cuelo en ese mismo momento. Fue un pequeño resplandor, pero para ella significaba el mundo entero.
Un rayo fue lanzado hacia la tierra y Gwen tuvo que apartarse para que no el diera a ella. Contuvo la respiración, pues por un momento pensó que podía tratarse de cualquier otra criatura y no del capitán. Pero se quedó ahí, algo en su interior le dijo que esperara, que todo saldría bien.
La luz se desvaneció y mientras lo hacía, dos figuras se fueron formando en el centro, una la reconoció en seguida, pues era difícil no conocer a Jack, pero la otra, al otro muchacho no lo había visto nunca.
"¿Jack?"
"Hola Gwen." El capitán sonrió, aunque Gwen se dio cuenta que había algo que no cuadraban en esa sonrisa no mostraba toda la alegría que Gwen podía esperar de ese reencuentro con su amigo.
"¿Va todo bien Jack?" Dijo después de abrazarlo, lo notó tenso y lo escuchó suspirar, aunque no sonaba aliviado, sino preocupado, había algo que no podía quitarse de la cabeza, pero Gwen no conseguía saber lo que era.
"Se que no puedo mentirte a ti Gwen, así que no me voy a andar con rodeos. Hace varias noches que sueños con Ianto." Gwen apoyó la cabeza sobre el pecho del capitán y lo volvió a abrazar. "No es lo que piensas Gwen, no se trata de que no pueda hacerme a la idea de su muerte y aunque no lo he hecho, no se trata de eso, es algo más real que su simple recuerdo."
"¿A que te refieres con más real?"
Jack volvió a suspirar y cerró los ojos por un momento, no se había dado cuenta hasta que punto estaba cansado. El viaje de vuelta había sido agotador y al mirar atrás a Alonso se dio cuenta que pese a que el muchacho no había dicho nada, su aspecto también denostaba que estaba muy cansado.
"¿Qué tal si te lo cuento por el camino? Me gustaría darme una ducha e instalarme… Un momento ¿Dónde puedo instalarme? Lo último que se es que la base saltó por los aires y no teníamos más que un antiguo almacén con goteras."
Gwen se rió mientras entraba en el coche, esperando a que Jack y su joven acompañante subieran también.
"Las cosas han cambiado un poco desde que te fuiste, ahora ese almacén con goteras se ha convertido en un lugar bastante respetable para el nuevo Torchwood; todavía no hemos podido hacer mucho, pero al menos hemos empezado."
"¿Hemos? ¿ya tienes un nuevo equipo?"
Gwen miró por el espejo retrovisor a Alonso, preguntándose quien era el nuevo muchacho. "Si, bueno en realidad tan sólo somos tres." Gwen vio que Jack se había puesto tenso. "Lo siento, creo que no ha sido muy sensible por mi parte."
"Tranquila, es que para mi es como si no hubiera pasado el tiempo."
Alonso miró al capitán, se acababa de dar cuenta que eso era cierto; para Jack su anterior amante seguía estando ahí, en sus sueños, en todos sus recuerdos y él tan sólo era el muchacho que acababa de llegar a su vida.
"¿Y quien es tu acompañante?"
"Alonso, lo conocí en un bar hace unos días. Estaba solo y le dije si le gustaría venir conmigo."
"Encantada Alonso yo soy Gwen, no se si Jack te habrá contado lo que hacemos, pero si vienes de otro planeta, creo que esto te gustará." Por la esquina del ojo, Gwen miró a Jack, que no estaba prestando ninguna atención a la conversación.
Tenía la vista puesta en la carretera, aunque la mente estaba mucho más lejos. Las visiones de Ianto no se apartaban de su cabeza, lo mucho que estaba sufriendo, si que no era un sueño. ¿Qué pasaría si Ianto estaba vivo? No es que fuera algo muy probable, pero era una posibilidad que su corazón no dejaba de mostrarle.
"¿Jack dime que es lo que ocurre por favor? Te fuiste porque no podías seguir aquí, necesitabas escapar. ¿Has destruido a esos fantasmas? No es por entrometerme, pero después de todo lo que ocurrió, no estaba segura que quisieras volver a casa."
"No tenía intención si te soy sincero, no estaba seguro de poder hacerlo, de sentirme con fuerzas. Pero entonces aparecieron los sueños con Ianto y tenía que volver, si son reales, si Ianto está aquí…"
"Jack, Jack para, no quiero que te sigas haciendo daño. Ianto está muerto, lo sabes tan bien como y después de todo lo que hemos visto, estoy casi completamente convencida que los muertos no vuelven."
Odiaba tener que decirle eso a Jack, sentía que le estaba rompiendo otra vez el corazón, pero no podía permitir que Jack se convirtiera en una de esas personas que no conseguían aceptar la realidad.
"Gwen, hablo en serio, no estoy loco ni nada parecido, ya se que Ianto está muerto, murió en mis brazos y no pude hacer nada para evitarlo. Pero ahora es diferente, se que no se trata de simples sueños, no es mi conciencia la que habla y te puedo asegurar que mentalmente estoy perfectamente bien."
"Lo siento, no pretendía…"
"Tranquila no he dormido muy bien últimamente y cuando lo hago, Ianto siempre está ahí, pidiéndome ayuda, suplicando para que le saque del lugar y ni siquiera se donde está." Gwen le escuchaba en silencio mientras conducía, Jack parecía muy alterado, como pocas veces le había visto, por lo que dedujo que aquello era realmente importante para él.
"Mira no se lo que te está ocurriendo, si es algo que está dentro de tu mente o si realmente Ianto, está, de alguna manera vivo. Pero te prometo que lo vamos a solucionar, es lo que siempre nos dices a nosotros. además primero tenemos que poner un poco al día a nuestra nueva adquisición."
Gwen se sentía un poco extraña por no ser la recién llegada al equipo, aunque ya había contratado a alguien nuevo, pero todavía no se hacía a la idea. Detuvo por fin el coche, frente a lo que Jack había llamado antes almacén con goteras y que ahora ni siquiera podía reconocer.
"Dime Alonso ¿Dónde estabas antes?" Dio ella mientras se encaminaba a la puerta de la base.
"Estaba en el Titanic, el que casi cae sobre la Tierra hace unos cuantos meses, el Doctor nos salvó a todos."
Tras pasar el control de seguridad de las pupilas y las huellas de Gwen, entraron por fin en el lugar. Jack miraba el lugar como si en realidad nunca hubiera estado allí, no lo reconocía, por puesto el lugar estaba perfectamente iluminado, había varias mesas y todo estaba lleno de ordenadores y máquinas que Jack no había visto nunca.
"¿Y como conociste a Jack? Si no es una pregunta indiscreta claro."
"En un bar, el Doctor nos presentó y bueno después de una semana acostándonos juntos, cuando empecé a tener estos sueños y decidí venir, le pregunté si quiera venir." Gwen pensó que casi hubiera sido mejor no preguntar, por lo que decidió cambiar de tema.
"Háblame de esos sueños Jack."
Cuando el capitán no le contestó, Gwen se dio la vuelta y vio que Jack se había quedado paralizado, con la mirada puesta en un punto en concreto, como si todo lo de su alrededor no existiera. La agente reconoció sin ningún problema aquel lugar, que ni siquiera sabía porque no e había desecho de aquel sofá, roto y que parecía a punto de caerse. Pero lo había dejado ahí, como un recuerdo de unos buenos momentos, de los últimos buenos momentos que habían pasado allí los cuatro juntos, Jack, Ianto, Rhys y ella.
"¿Jack estás bien?"
El capitán siguió sin contestar, su cerebro había desconectado por completo de la realidad. Respiraba agitadamente y su cuerpo se había puesto totalmente tenso. Ni siquiera cuando Gwen puso su mano sobre el brazo de su amigo, se enteró.
Las imágenes se apoderaron de su cabeza, Ianto dentro de aquella pequeña habitación de paredes de cristal, desnudo y con la piel tremendamente pálida. Jack estaba seguro que el muchacho estaba temblando. No podía apartar la mirad de sus labios, que se agitaban sin parar y parecían querer decirle algo que Jack no lograba comprender.
Jack dio un paso hacia él y se agachó, hasta poder estar arrodillado a su altura, colocó la mano sobre el cristal que estaba extremadamente fría, no podía hacerse una idea sobre como estaría el cuerpo de su joven amante.
"¿Estás realmente vivo?" Le preguntó, sin esperanza de que llegara a contestarle. Trato de sonreír cuando levantó los ojos agotados hasta él, pero no lo consiguió, pues los suyos se estaban rasgando por las lágrimas. "Ianto, no se si me estoy volviendo loco, porque se que no estás realmente aquí, porque estás muerto y aún así siento este cristal frío delante de mi, pero si eres de verdad y lo pienso averiguar, entonces voy a sacarte de aquí, no voy a perderte otra vez."
Una luz se encendió en el piso de arriba, donde tan sólo había una barandilla y un pequeño pasillo que estaba rodeado de puertas cerradas. Jack no se movió, no podía dejar allí a Ianto, no ahora que estaba seguro que lo había recuperado.
"Bienvenido Jack."
El cuerpo de Jack se puso en tensión, no se podía creer que estuviera escuchando esa voz, pues ahora si que empezaba a pensar que se había vuelto loco. Pero no vio a nadie, por mucho que miró a su alrededor, no vio a nadie.
"¡Jack!" Era Gwen, de alguna forma que no podía comprender, estaba regresando a la realidad, no le quedaba mucho tiempo allí con Ianto, pero no quería volver a abandonarlo. "Jack me estás asustando."
"Jack, capitán." Ahora escuchó a Alonso y mientras miraba a Ianto sintió que el corazón se le partía, había estado a punto de poner a Alonso en el lugar de Ianto, como un sustituto, pero por mucho que se parecieran, por mucho que su nuevo amante le recordara a Ianto, no había nadie como él y olvidarlo, si que es aquellas visiones no eran reales, no iba a ser nada fácil.
La luz desapareció, de la misma forma que no volvió a escuchar aquella voz. Sus ojos se centraron una vez más en Ianto, pues sentía que su cuerpo, su mente o lo que fuera era devuelvo a la realidad.
"Tienes que ayudarme de alguna manera, por favor, quiero encontrarte, pero si no me dices…" Los labio de Ianto se movieron, aunque no pronunciaron ningún sonido que Jack pudiera escuchar, sin embargo, tan sólo tuvo que leerlos para que su corazón se detuvo en seco.
"¡Jack!" Su cuerpo se estremeció y se dio la vuelta de golpe. Estaba pálido, como si acabara de regenerarse, delante de él Gwen, Alonso y otro hombre joven al que no conocía lo miraban preocupados "¿Jack estás con nosotros? ¿Qué es lo que ha pasado? Has visto el sofá…"
"El sofá es él último recuerdo que tengo de Ianto, supongo que supongo que eso me ha llevado hasta él."
"¿Le has visto?" Preguntó con reparos Gwen.
"Si y creo que se que quien está detrás de todo esto."
"Gwen tal vez debería hacerle un chequeo, teniendo en cuenta que no sabemos como afectan los viajes en el espacio tiempo en el ser humano…"
"Un momento, ¿Tu quien eres?"
"Lo siento, no me he presentado. Soy Scott, el nuevo médico aquí y me gustaría comprobar…"
Si vas a comprobar si estoy loco, espero que no lo hagas, porque no estoy de humor para eso. Me caes bien, eres arriesgado, pero hoy no es un buen día para usarme de conejillo de indias." Jack comenzó a caminar. "Gwen dime al menos que tengo un despacho."
"Si, te lo mostraré." Los dos caminaron en silencio y en cuanto entraron en la oficina, Gwen cerró la puerta tras ella. "¿Se puede saber que te pasa? No eres el mismo hombre que conocí, no eres el Jack Harkness que se fue hace meses, ¿Qué ocurre?"
"Ocurre que puede que tengáis razón después de todo y que me esté volviendo loco."
"¿Por qué lo dices?"
"Porque Ianto me ha dicho quien está detrás de las visiones que estoy teniendo." Gwen esperó en silencio, aguardando la respuesta. "Gray."
