Pinzas idas

Hola! He vuelto. Siento el retraso, no tengo ninguna excusa, salvo que soy muy vaga. Por favor dejarme algún review. Os quiero!

Querido Diario,

Hoy, te empiezo. Nunca antes había escrito nada así pero lo intentaré. Soy Lily Evans y tengo 15 años. Voy a Hogwarts y hoy a sido mi primer día de vuelta.

Estábamos Marta y yo hablando cuando entró sin previo aviso James, su hermano, con la excusa de que tenía que esconderse de Malfoy. Eso no sería importante si no fuese porque estaba medio desnuda poniéndome el uniforme.

-Hay lo siento.-dijo el, pero se quedó dentro.

-¿Qué no piensas salir?-preguntó su hermana un poco enfadada-¡No se si te has dado cuenta pero nos estamos cambiando!

-¡Ya! Pero no me puedo ir.-se giró hacia mi y me miró de arriba abajo lo cual me dejó temblando. Su cabeza se quedó mirando la parte de debajo de mi tripa, donde había tatuada una pequeña mariposa.- Que chula Lily,-me dijo-Es una calcamonia,¿no?

-¡Serás gilipollas!¡Fuera de aquí! Venga, fuera.-le empujé hasta la puerta.

¿Te parece normal, diario? Se cree que soy una niña. Si llega a ver mi piercing de la parte de arriba de mi oreja es capaz de preguntarme que si es de plástico.¡Dios mío! Odio que me traten como a una niña.

Pero eso no es lo que más me cautivó esta mañana. Sino su forma de mirarme. Había algo en sus ojos, como...deseo. Ya se, estoy diciendo tonterías. ¿James y yo?¿Juntos? Nunca. Pero tengo que admitir que el chico ha mejorado este verano. Mañana tengo clase, debería irme a la cama. Con que, adiós diario!Je,je.

Querida Natalia (por ponerte algún nombre),

¡No me lo puedo creer! No se si lo que a pasado hoy es lo peor o mejor que me ha pasado en la vida. Empezaré por el principio.

Estaba haciendo mis deberes en la biblioteca. Era un poco tarde y no quedaba mucha gente allí. Aparte, estaba en la zona más apartada. De repente, aparece James y me levanta, me coge la cabeza y, sorprendentemente, me besa. No se a que venía, pero te puedo asegurar que no fue un beso cualquiera. Dios, ese chico sabe besar. No fue un beso tierno, todo lo contrario, fue un beso apasionado y largo, muy largo. De repente, igual de rápido como me besó se separa y me dice:

-Para que veas que me doy cuenta cuanto creces. Por cierto, me encanta el piercing.-Y se va. ¡Así, tan pancho! Te juro que a este chico se le ha ido la pinza. Obviamente no se lo puedo contar a Marta. Sería muy incómodo. Por eso me tenía que desahogar con alguien.

Adiós Natalia!