Disclaimer: Harry Potter y los demás personajes (sí, sí para desgracia mía también Sevius) pertenecen a Rowling, mío, mío, mío, sólo la historia.
Esta historia es a partir del quinto libro, Lucius estuvo presente en la noche que Sirius desapareció pero ya más adelante explicaré como fue que sucedieron las cosas, ¿ok? y sobre Arawnn, pues es una leyenda irlandesa, si alguna/o está interesada/o en saber como es de verdad la historia con mucho gusto se la paso por mail, pues yo la modifique un poquitín para acoplarla a mi historia.
Cap. 2.
Harry se
acomodó en el sofá nuevamente, trató de
normalizar su respiración, sabía que el monstruo aquel
estaba totalmente fuera de sus cabales y eso quería decir en
otras palabras, que él podría mantener la conexión
sin que el Lord se diera cuenta.
- Intentaré ver lo que sucede, no hagas ruido, no me toques, no me hables, él podría sentirte a través de mí.
- Eso es una locura Potter. Aclaró Draco
- Cállate, tanto tú como yo deseamos saber que sucede con tu padre y tu padrino, así que mantén tu bella boquita cerrada. El rubio elevó una de sus cejas breve muestra de su sorpresa al escuchar al Gryffindor, mientras éste, cerró sus ojos y reinició la conexión.
Podía distinguir que estaban en una habitación oscura y grande levemente iluminada por unas pocas antorchas, en el ambiente flotaba una sensación que erizaba la piel hasta al más valiente, al fondo y frente a un portón doble de ébano oscuro y brillante, labrado con innumerables figuras de serpientes, dragones y hadas entremezclándose con ramas de un gran sauce, se encontraba un hombre vestido con una túnica negra, su rostro no era visible debido a una capucha que le escondía sus facciones, pero que de una manera extraña, se podía divisar un par de ojos rojos que eran capaces de helar el mismo infierno, ante él, más de 30 hombres se hallaban en silencio con la cabeza baja, silencio, que fue interrumpido cuando la puerta se abrió dejando entrar dos hombres.
- Mi Lord… saludaron al mismo tiempo, inclinándose ante él y besando cada uno el ruedo de su túnica negra.
-¿Por qué demoraron tanto?.
- Señor… cuando llegamos donde Potter vimos que una lechuza se alejaba, así que decidimos interceptarla, era una carta del chico a Dumbledore.
- Continúa. Dijo ese ser de ojos rojos, sin mostrar en verdad lo interesado que estaba en escuchar toda la información.
- Cuando por fin pudimos leer la carta, en ella decía que se iba, que dejaba a sus parientes, que no lo buscaran, que volvería para el regreso a Hogwarts.
- ¿No decía para dónde?.
- No señor, sólo que pronto se comunicaría con él, después observamos que de la casa salía un muggle, supusimos que era algún familiar de Potter o quizás el mismo chico en persona, tomó uno de esos objetos amarillos que utilizan para transportarse, lo seguimos hasta King Cross y se subió en un tren hacía el sur, era una mujer, decidimos seguirla para comprobar que no fuera Potter con disfraz, nos demoramos en llegar señor mientras verificábamos su identidad.
- ¿Alguna idea del por qué se fue?
- Señor… habló ahora Severus, pues Lucius era el que había estado hablando hasta el momento. – Debió de estar cansado del abuso de sus familiares, permítame mi Lord recordarle que ellos no le tratan bien.
- Sí, sí, con eso, no sé si odiar más a los muggles por tratar a uno de los nuestros de tal manera o si por el contrario tenerles piedad cuando los encuentre ya que me ayudaron a enfrentarme a un chico esmirriado y escuálido.
- Mi Lord… ¿Ahora qué haremos?
- Esperar mi querido Lucius, esperar a que Potter aparezca, buscarlo en el mundo muggle es como buscar una aguja en un pajar y no creo que sea tan idiota de venir solo al mundo mágico, tomaremos todo con calma, nadie sabe que ya puedo anular ese estúpido hechizo protector, bien, ahora, Lucius, Severus, intégrense al grupo. Los dos hombres obedecieron y se formaron, el Lord levantó su varita y dijo claramente
- ¡Crucio! ¿No pensarían que los libraría de su castigo, cierto?, Ya deberían saber que cuando doy una orden se cumple. Siseó con ira contenida.
Harry cayó al suelo, Voldemort estaba haciendo papilla a sus hombres, podía ver a Snape y a Malfoy retorcerse en el suelo, el Gryffindor se asustó cuando pudo sentir la sed de muerte que se extendía a través del cuerpo del Lord Oscuro, sabía que esos dos magos eran fuertes y rogaba en su interior porque ambos resistieran el ataque, recuperando la conciencia, se sintió dentro de unos brazos que le cobijaban, abrió los ojos y se encontró frente a unos hermosos irises grises que le miraban con preocupación y sonrió.
- Malfoy… susurró cansado.
- ¿Qué pasó?
- Vol... Voldemort está furioso, ha lanzado cruciatus para dar y convidar, ordena a tus elfos tener todo preparado, vienen muy mal.
- Tu no te ves mejor.
- Ya se me pasará, arregla todo para su llegada, déjame aquí un momento y te iré a ayudar. Dijo bajito cerrando sus ojos, gastaba mucha energía en evitar que el Lord no lo sintiera y si a eso se le aumentaba los rezagos de la maldición, Harry terminaba molido. Draco salió y organizó a varios elfos para que ayudaran a atender a su padre y a su padrino y volvió a entrar al estudio casi veinte minutos después.
- ¿Estás mejor?. Preguntó el rubio sentándose al lado del león.
- Sí, ¿Tienes todo listo?
- Todo, solo hay que esperar a que lleguen.
- Bien, ¿Dónde suele aparecer tu padre después de los castigos del Lord?
- ¿Cómo sabes de…?
- Por favor Malfoy, te prometo que después respondo, por ahora vamos por ellos.
- Está bien, quedémonos aquí.
Los dos chicos se sentaron a esperar, Draco observaba muy disimuladamente a Harry, había algo diferente con su antiguo némesis, por que ya era claro que ambos jugaban en el mismo bando y que las viejas rencillas quedaban en el pasado, aunque aún no sabría definir que tipo de relación era la que tendría con el león.
- ¿Qué fue lo que hiciste?. Preguntó al fin.
- ¿Qué conoces acerca de la cicatriz?
- Que fue hecha por una imperdonable. Respondió Malfoy alzando los hombros y arrugando el ceño.
- Sí, exactamente por la Avada, la maldición rebotó en mi y dio en Tom haciéndole perder su cuerpo y pasarme algo de sus poderes, este… incidente, dejó una marca…
- La cicatriz. Habló Draco.
- Exacto. Asintió Harry. - Esto creó una conexión entre Tom y yo, al principio me dolía cuando él estaba cerca, después este tipo de conexión varió haciéndome partícipe de las torturas a muggles o ataques y otras veces los castigos que él impartía a sus propios hombres, por eso muchas noches las pasaba en vela y lo único que podía hacer era pasear un poco por los pasillos, muchas noches en sueños vivía esas experiencias y te puedo asegurar que no se lo deseo a nadie.
- Ahora ya entiendo tus famosos paseos por la noche en el castillo, es lógico no querer dormir, muchas veces quise ir a una reunión y padre no me dejó.
- Agradécele, en serio… hace unos meses que la conexión cambio de nuevo, me he vuelto muy sensible a la emotividad del Lord, puedo sentir cuando se altera y he podido comprobar que estando en ese estado, soy capaz de acceder más fácilmente a su mente, no sé si él se ha dado cuenta o no, el caso es que puedo entrar cuando quiero en su cabeza, lo único que no es agradable es sentir la cruciatus.
Un plop sonó delante de ellos alertándolos, Lucius Malfoy y Severus Snape aparecieron e inmediatamente cayeron ambos al suelo inconscientes.
- Mierda… dijo el Malfoy más joven.
- Vamos hay que atenderlos… Llegaron frente a los adultos y Draco llamó a varios elfos para que levitaran los cuerpos de los dos magos inconscientes y los acomodaran en la habitación contigua al despacho del jefe de la casa, donde tenían listos todos los preparativos para su proceso de sanación, acomodaron a cada uno en una cama e inmediatamente iniciaron con las curaciones. Harry atendía al profesor Snape mientras Draco atendía a su padre, quitaron las túnicas, camisas y pantalones, ambos hombres presentaban heridas por todo el cuerpo, con paciencia limpiaron los cuerpos y aplicaron ungüentos y cremas que ayudaban a cerrar y cicatrizar las lesiones, les dieron pociones reconstitutivas y energizantes y otras que les permitirían dormir sin contratiempos, la puerta de la habitación se abrió dejando pasar a una pequeña elfo.
- Joven amo, disculpe, señor.
- ¿Qué quieres?, Estoy ocupado.
- En la sala está el amigo del joven amo, el joven Zabinni, dice que le necesita urgente, señor, joven amo, señor.
- Ahora no puedo, dile que estoy ocupado.
- Pero amo señor, creo que el joven Zabinni de verdad lo necesita señor, su ropa no está en las condiciones de siempre señor. Draco al escuchar lo que su elfo le decía apartó la mirada de su padre.
- ¿Cómo dices?
- Sus ropas señor, están con sangre señor. Draco miró asustado a Harry quien lo notó.
- Ve a ver que quiere, yo terminaré con tu padre, total ya terminé con Snape, creo que Zabinni debe estar en la misma situación.
- Seguramente. Respondió Draco saliendo del recinto, se dirigió a la sala lo más rápido que pudo y allí se encontró a un Blaise Zabinni tembloroso, con los ojos rojos, su rostro pálido y fuera de sí.
- Blaise... pero... ¿Qué te pasó?
- Draco... respondió el moreno abrazando a su amigo. – El Lord...
- Lo sé, Blaise...
- Es madre... ella... ella no aguantó, no sé que hacer, estoy... me siento... no sé... ¿Qué hago?. Padre está mal...
- Tranquilo. Le dijo el menor de los Malfoy. – Siento lo de tu madre, si quieres llama a tus elfos para que traigan a tu padre aquí, deja a tu madre en un buen lugar y apenas podamos hacer lo que se debe, lo haremos, por ahora tu padre es quien te necesita más, ¿te parece?.
- Está bien, ¿Has hablado con Pansy o con Millie?. Preguntó el moreno mientras se soltaba de los brazos de su amigo.
- No. No sé nada de ellas, mandaré a algún elfo, si ellas están en las mismas condiciones que nosotros, lo mejor es estar juntos.
- Yo también creo que es lo mejor, ¿Podemos pedir ayuda a Snape?
- Blaise, mi padrino está en las mismas condiciones que nuestros padres, esta vez el Señor Oscuro, casi nos deja totalmente huérfanos y solos.
- Es un imbécil...
- Lo es, pero ahora no es el momento de hablar, ve por tu padre que yo te espero. Zabinni cabeceó y desapareció por la chimenea, Draco se dirigió de nuevo a la habitación.
- ¿Qué quería Zabinni?
- Su padre esta igual al mío, su madre falleció.
- Diablos, sabía que no se quedaría sin llevarse a alguno, ¿Qué le dijiste?. Lamentó Harry.
- Que trajera a su padre... ¡Glacia!
- Sí amo, ¿Qué desea?
- Ve a la Mansión Parkinson y busca a Pansy, pregúntale como está y si necesita ayuda y dile a Darcy que haga lo mismo en la Mansión Bullstrode, si alguna de ellas necesita ayuda, ustedes se encargaran de traer a sus padres hasta aquí, ¿Entendido?
- Sí joven amo. La elfo desapareció para hacer lo encomendado, Harry pensando en la cantidad de gente que habría en la mansión, no sabía si era seguro que él estuviera allí.
- ¿Malfoy?
- ¿Cómo están ellos? Interrumpió el ojigris al otro chico al ser sacado de sus pensamientos tan de repente.
- Estabilizados, ahora están dormidos, solo nos queda esperar, Malfoy, ¿Qué les dirás a ellos?
- No lo sé Potter... no tengo ni idea de que hacer. Supongo que verificaré que sus padres estén inconscientes para que tú los atiendas y mientras reuniré a Pansy, Millie y Blaise en la sala y hablo con ellos.
- ¿Cómo crees que reaccionaran?
- Potter, sólo te puedo decir que ahora que cada uno de nosotros ha perdido a su madre por culpa de ese desgraciado, la situación podría haber cambiado significativamente.
- Pobre Tom... suspiró desairado Harry.
- ¿Pobre? Preguntó Draco totalmente perdido.
- Sí, esta perdiendo seguidores y todo por errores tontos.
- Sólo somos 4 Potter, no somos ni el tercio de los futuros mortífagos que hay en Slytherin.
- Escúchate Malfoy... son cuatro, pero son los cuatro integrantes del archi famoso y súper popular grupito del príncipe de Slytherin, con él incluido, te aseguro que unos cuantos irán tras de tí.
- Tras de mi cabeza querrás decir. Insistió el rubio cabezota.
- No seas necio, tu sabes tan bien como yo, que tu palabra es ley en la casa de las serpientes y como buen líder sabrás que hacer.
- Joven amo... interrumpió Glacia. – La señorita Parkinson esta aquí con su padre.
- ¿Él está despierto?
- No señor.
- Bien, llama a más elfos para que preparen tres camas adicionales, es hora de atenderlos.
- Sí amo.
- Voy a recibirlos Potter, espérame y deséame suerte...
- Todo saldrá bien Malfoy.
- Bien... suspiró – ahora nos vemos.
Draco salió nuevamente de la improvisada enfermería y entró en la sala donde se hallaba Pansy totalmente ida, era la misma imaginen que presenció con Zabinni la desolación y la angustia hacían de las suyas en sus amigos y él se sentía tan impotente, dentro de él un sentimiento de venganza, de hacerle sentir a ese mal nacido en carne propia todo aquello que ha provocado en los demás aumentaba y podía sentir una opresión en su pecho que clamaba por justicia y una vez más como solía sucederle desde hacía aproximadamente unos cuatro meses, la soledad le inundaba y el dolor de haber perdido a su madre se avivaba como el primer día de aquel lamentable suceso, su cuerpo se estremeció y sacudió su cabeza para dejar de lado, por ahora, el querido recuerdo de su progenitora y brindar apoyo a sus amigos.
- Pansy, que bueno que ya estás aquí.
- ¡Draco!. Sollozó la chica lanzándose a los brazos del rubio. – Esto es terrible, no sé que hacer, si madre estuviera conmigo...
- Tranquilízate, ¿Has traído algún elfo?. Le dijo él abrazándola y mirándola fijamente a los azules ojos de la chica.
- No, los dejé limpiando todo el reguero de padre, él llegó consciente, alcanzó a hacer una poción pero sus fuerzas no dieron más y quedó inconsciente en su sala de pociones, mandé a reforzar los escudos de la casa, no tenía a quien traer. Respondió ella temblando fuera de control, sobaba maniáticamente sus manos contra su túnica color azul oscuro.
- Esta bien, esta bien... ¡Glacia!
- ¿Sí joven amo?. Contestó la pequeña sirviente dando unos pasitos adelante.
- Trae una poción relajante para Pansy
- Sí amo.
- Y llama más elfos para que lleven al señor Parkinson a la misma habitación donde se encuentra padre y mi padrino.
- Sí amo. Ella desapareció y a los segundos volvió a aparecer con el frasco que contenía la poción y observó como los otros elfos se llevaban al mago inconsciente.
- Tómatela Pansy y te sentirás un poco mejor.
- Gracias, ¿Crees que se pondrá bien?
- No lo sé querida, no lo sé.
- ¿Y tu padre y el profesor Snape?
- Igual a tu padre.
- ¡Draco!. Gritaron desde la chimenea, el rubio volteó a ver, se sorprendió mucho al ver a un Theodore Nott lívido del susto.
- Theo... ¿Tu padre?
- Está muy mal, madre esta atendiéndolo, Alan está en las mismas condiciones, sólo quería saber ¿Cómo estás?.
- Mal Theo, padre esta muy mal
- ¿El profesor Snape?
- Igual
- ¡Maldición!, esto no se puede quedar así, no podemos...
- ¡Theo!, cállate, apenas tu padre y tu hermano estén en mejores condiciones, te espero, ¿bien?
- Sí, sí, tengo la chimenea congestionada, no sé quien más estaba en la dichosa reunión de ésta noche pero parece ser que ninguno salió bien librado, después te cuento más, ¡esto es un pandemonio! ¡ADIOS!.
- Adiós Theo. Draco miró preocupado a Pansy quien lloraba mirando un punto en el vacío.
- Draco. Volvieron a llamarlo, ésta vez era Blaise entrando seguido de dos elfos que levitaban a su padre.
- Hola Blaise... ¡Glacia!
- Dígame amo.
- Indícales donde dejar al señor Zabinni y trae té para nosotros y te quedas aquí a esperar al señor Bullstrode porque no pienso estar llamándote cada cinco minutos.
- Sí amo.
- ¡Blaise!. Sollozó Pansy abrazando al chico y llorando audiblemente, el chico no aguantó más el dolor que aprisionaba su corazón y rompió en llanto también. Draco los dejó desahogarse, sabía perfectamente como se sentía su amigo tras la pérdida de su madre, él había pasado por lo mismo cuatro meses atrás. Tras calmarse un poco Blaise depositó un beso en la frente de su amiga y le habló a Draco cuando vio que sus elfos regresaban de dejar a su padre.
- Draco, ¿Necesitas ayuda con más elfos?
- No Blaise.
- De acuerdo, dejaré uno por si acaso, el otro es mejor que se vaya a la casa.
- Sí joven amo... Respondió uno de los elfos saliendo por la chimenea.
- Entrar por ésta chimenea es más difícil que entrar por una de las del ministerio, llevo tratando de entrar hace diez minutos. Se quejó Millicent Bullstrode que entraba por la dichosa chimenea.
- ¡Millie! Gritó Pansy mientras corría a recibir a su amiga. – ¿Cómo estás?
- Mal, ¿Cómo diablos quieres que esté? Ese hijo de... su gran... mamacita... ¡AGHHH!, ¡¿Por qué no fui hombre?!. Gritó la chica mirando hacia el techo. – De esa forma mi padre me hubiera entrenado y ya estaría yo pensando en bajarle las pelotas a ese desgraciado... pero eso sí... siseó la chica caminando hacia Draco y Blaise. – Sí yo no lo fui, los tengo a ustedes y, ¡POBRECITOS! Donde no logren darle por donde sabemos...
- ¡Millie!... compórtate como una dama. Regañó Pansy mientras los chicos sonreían.
- ¡Que dama ni que... estoy... estoy... Y USTEDES QUE HACEN AHÍ PARADOS, LLEVEN A PADRE ADONDE SE LES INDICA Y DE AHÍ NO SE MUEVEN, YA SABEN QUE DEBEN HACER!.
- Sí señorita ama.
- ¡YA A VER MUÉVANSE QUE ES PARA HOY!
- Millie, cálmate, ten, toma esta poción que te ayudará un poco. Intentó calmarla Draco antes de que levantara la mansión a gritos, Millicent siempre reaccionaba de esa forma cuando los nervios la carcomían. – Ven siéntate, hay algo que debemos hablar.
- Que sea rápido porque deseo ver a mi padre. Respondió Pansy a la vez que tomaba asiento en la sala.
- Está bien. Observó a sus amigos sentados y mirándole, suspiró fuertemente y por fin preguntó. - ¿Quién de ustedes esta dispuesto a recibir la marca?
- ¿Qué clase de pregunta es ésa?. Dijo Blaise.
- Sólo responde, que ya te explico.
- Ya sabes mi posición te la he dicho desde hace dos años y hoy más que nunca sé que es la correcta. Respondió el moreno de ojos color miel.
- Yo tampoco quiero... contestó Millicent.
- Ustedes saben que tampoco quiero, aparte mi padre no desea presentarme ante el Lord.
- Bien, yo confío en ustedes, somos más que amigos, somos como hermanos y es por eso que debo decirles algo importante, solo les pido que ésto no se los comenten a nadie, ¿Entendido?. Les habló a sus amigos y los miraba detenidamente
- Sí. Respondieron ellos.
- Ok, yo... yo trabajo para la Orden del Fénix.
- ¡QUEEEEEEEE! Gritó Pansy levantándose rápidamente de su puesto.
- ¡Que bien! Dijo Millie casi con una sonrisa de satisfacción y aplaudiendo.
- ¿Es eso verdad? Preguntó Blaise.
- Sí, no soy un miembro activo aún, pero lo seré, el caso es que el Señor Oscuro encontró la forma de entrar a la casa de los familiares muggles de Potter, sin embargo éste se enteró a tiempo del ataque y escapó.
- ¿Eso que tiene que ver con nosotros?. Indicó Bullstrode sin entender el por qué Draco mencionaba a Potter.
- Sencillo querida Millie, el Lord se enfadó y ya sabes como son sus castigos. Explicó Blaise y miró con suspicacia a su compañero ojigris. – La pregunta correcta sería: ¿Por qué nos cuentas esto Draco?
- Para que entiendan la razón por la que Potter está aquí. Soltó de una su rubio amigo.
- Potter... ¿Está aquí?
- Sí Pansy.
- ¿Tu padre?. Continuó el interrogatorio la chica.
- ¿De verdad necesitas que te explique todo?. La preguntó incrédulo el rubio.
- Esa si es un noticiononón. Dijo Pansy asombrada.
- ¿Dónde está? Preguntó ahora Millie.
- Cuidando de Severus y nuestros padres.
- ¿Dónde?
- En la habitación de aquí al lado. Respondió Draco señalando en la dirección donde se hallaba lo que por ahora era una especie de enfermería, Millicent no esperó a nada más y salió corriendo tomando el rumbo que le había indicado el rubio, Draco se asustó y salió detrás de ella y los otros dos no se quedaron atrás. Bullstrode abrió de sopetón la puerta y encontró a Harry Potter atendiendo a los cinco adultos, el Gryffindor apenas sintió el tortazo de la puerta se giró a mirar de un sobresalto y se encontró con una alterada Millicent Bullstrode que corría en dirección suya, asustado y sin saber que hacer, se quedó congelado en espera de la reacción que tomaba la chica.
- ¡Potter! Gritó ella mientras caminaba hacia el ojiverde.
- Bullstrode... dijo ahogadamente del susto mientras inclinaba su cabeza en forma de saludo, vió que la chica se detenía frente suyo y le preguntó. -¿Qué se te ofrece?
- Demonios Potter. Dijo ella después de unos momentos, gimió con tanta desesperanza que Harry sintió como se le erizaba la piel. – Estoy muy consciente que nunca hemos sido más que enemigos, que siempre que hemos cruzado palabra ha sido para insultarnos y despreciarnos, estoy consciente que no soy una persona encantadora que a todo el mundo caigo bien y también estoy consciente en que hubo momentos en que me porte como una... bueno... muy mal contigo y los de tu casa, estoy consciente que me he dejado llevar por esa estúpida rivalidad entre casas y estoy consciente que lo que empezó como un juego de niños, nos está resultando ser la más patética de nuestras realidades, una cosa es verte como mi enemigo de colegio y otra muy diferente a verte como enemigo de guerra, por eso aquí frente a mis amigos te digo que yo Millicent Bullstrode estaré el día de la batalla definitiva junto a tí, te juro que daré todo lo que esté a mi alcance y hasta mi propia vida para lograr que el lado al que perteneces gane, necesito ver a ese desgraciado bien muerto y bajo tierra. Terminó de decir la chica ofreciéndole la mano.
Harry abrió desmesuradamente sus ojos, esa escena nunca se la esperó ni en sueños, miró a Draco que se hallaba apoyado sobre el resquicio de la puerta y lo observaba. El rubio apenas lo notó incrédulo, alzó una de sus cejas y sonrió de medio lado, Harry al verlo se tranquilizó y miró de nuevo a Millie, le sonrió y le tomó la mano. Inmediatamente después Pansy se acercó por detrás de Millicent y dijo
- Yo también lo juro. Y ofreció su mano y Blaise puso la suya encima de la de la chica, sonrió a sus dos amigas y guiño el ojo al Gryffindor.
- Lo juro, terminó por decir. Harry que no salía de su sorpresa tomó la mano de los dos, asintió.
- Vamos Potter, di algo. Interrumpió Malfoy.
- Tu padre pondrá el grito en el cielo...
- Conmovedoras palabras, pero eso es lo de menos, nadie va a enterarse.
- Llevo un día y una noche en que me han sucedido las cosas mas extrañas... ¿Por qué todavía no puedo acostumbrarme a que todo me tiene que pasar a mí?. Dijo desesperanzado Harry.
- Potter deja de quejarte tanto y vamos al comedor por algo de comida, me siento exhausto y hambriento.
- Sí yo también. Dijo Harry
- Yo me quiero quedar con mi padre, quiero estar cuando despierte. Hablo Pansy.
- Olvídalo Parkinson, le di una poción para dormir y si funciona como es debido, sólo despertarán hasta dentro mínimo seis horas, así que muy obediente te vas a comer algo, sin embargo creo que antes debemos hacer algo para que estemos presentables en el comedor. Dijo el león al ver como estaban con sus túnicas llenas de sangre, agitó su varita y con un murmullo los limpió a todos, al ver como los Slytherin lo miraban, él sólo dijo. – ¿Qué quieren que les diga?... es un sencillo hechizo de limpieza...
- Potter, ¿Por qué sabes de curaciones y medimagia?.
- Bueno Parkinson, me han estado enseñando.
Comieron en silencio, el cansancio ya se hacia visible en ellos, Draco ordenó arreglar más habitaciones para los demás chicos y cuando terminaron la cena, caminaron hasta la sala donde se sentaron.
-¿Draco, les diremos a los demás sobre nuestra decisión?. Indicó insegura Pansy.
- Claro que sí, le diremos a Theo, él también debe saberlo, a los que sino quiero decirles nada es a Crabbe y a Goyle, no me están dando buena espina esos dos, ¿no se les hace raro que no se hayan comunicado todavía?, ¿alguno de ustedes sabe algo de ellos?. Los otros tres Slytherins negaron con su cabeza y quedaron en silencio.
- ¡Que ironía!. Dijo Harry con una sonrisa que reforzaba su decir.
- ¿Ironía de qué o por qué? Pregunto Blaise que lo había alcanzado a escuchar.
- Bueno, siempre pensé que de quien me debía cuidar más era de ustedes cuatro, nunca sentí un verdadero peligro con respecto a Crabbe y Goyle.
- Hay algo que debes aprender Potter de los Slytherin, sólo conocerás a una verdadera serpiente dentro de su nido, por fuera cada Slytherin cumple con un rol asignado, el de Crabbe y Goyle era el de mostrar su fuerza bruta, nunca la fuerza intelectual, los de las demás casas piensan que esos dos sirven a Draco sin rechistar, pero eso solamente es una cubierta y lo hacen porque sus padres se lo indicaron, pero ellos dos son de mucho cuidado. Harry bufó ante lo dicho por Zabinni, de verdad que ser una serpiente era de lo más complicado que hubiera visto en su vida.
- No sé si lograré algún día pensar como un Slytherin... dijo desanimado el ojiverde.
- ¿Para que deseas intentarlo?, Al fin y al cabo eres un Gryffindor.
- Lo soy Parkinson, pero también soy un Slytherin, necesito... ¿Cómo decirlo? dejar de ser tan león para convertirme más en serpiente.
- ¿Pedirás el cambio de casa?. Volvió a preguntar ella.
- Sí, necesito dejar que mis rasgos Slytherins salgan a relucir por su encanto. Dijo con tal ironía que los Slytherins sonrieron. - Por mucho tiempo he mantenido esos instintos relegados, intentando que pasaran desapercibidos y ya es hora de que salgan a la luz.
- ¿Por qué ahora?. Fue le turno de Millie para preguntar.
- La explicación es larga.
- Potter, tenemos todo lo que queda de noche. Indicó Blaise mientras Harry rodaba los ojos.
- Como todo lo que hablemos entre nosotros, esto también debe quedar entre los presentes, obviamente incluyendo a Nott a Ron y a Hermione... Harry empezó a explicarles absolutamente todo desde el principio; lo de la piedra filosofal, lo de la cámara de los secretos, la huida de Sirius de los dementores, el regreso de Voldemort, su relación con él, sus charlas con Tom, lo que este le había enseñado, lo que tenía pensado hacer, la profecía, su odio contra Pettigrew y Lestrange, Sirius, el ED, y por último su "adiestramiento Slytherin" como estrategia de guerra. Omitiendo lo de Arawn, todavía no estaba muy seguro de que posición debía tomar con respecto a aquel juramento. Tres horas después los chicos asimilaban todo lo que el Gryffindor les había contando.
- ¿Estás seguro?. Preguntó Blaise ante la estrategia de cambio de casa.
- Zabinni, necesito desarrollar los sentidos y la personalidad que por tanto tiempo he mantenido escondida, ocultándola de todo y de todos, la gente a mi alrededor me conoce como el correcto Gryffindor, el niño dorado de Dumbledore, pero lo cierto es que también soy un Slytherin, puedo llegar a ser tan hiriente como cualquiera de ustedes, sólo que creo que tengo más valentía que ambición... terminó de decir con el ceño fruncido, como si estuviera reflexionando.
- Potter, nosotros te ayudaremos a que desarrolles todos los instintos que necesitas. Dijo Pansy. - Hablando de Hogwarts, ¿A ustedes no les llegó una carta?
- ¡Ya se me había olvidado!, nos veremos un mes antes, viejo decrepito me daño mis vacaciones ya tenía planeado irme al mediterráneo a tomar un poco de sol, pero ni modos. Se quejó Bullstrode.
- Millie ¿Cómo vas a pensar en playa con todo el trabajo que tenemos?...
- Blaise querido, eso te pasa por dejar todo a lo último...
- ¿Nos dirás que ya hiciste los deberes? Y yo no dejo mis deberes para lo último. Se quejó el moreno.
- Pues sí, los terminé hace dos días, ¿Se acuerdan que les dije que venía haciendo resúmenes de todas las materias para que estudiar para los éxtasis me fuera más fácil?
- Aja. Respondió Pansy, mientras Blaise y Draco asentían con la cabeza.
- Bueno, pues resulta que sólo me tocó relacionarlos entre sí y ya, ¡pan comido!
- Bullstrode, escucharte me recordó a Hermione... dijo Harry mientras se estremecía y soltaba una suave risa provocada por el recuerdo de su querida amiga.
- Eso no es justo, ahora me toca pasar el resto de las vacaciones haciendo deberes. Se quejó Pansy.
- Sí es justo amiguita mía, para que no me escuchaste desde el año pasado cuando les avise de los éxtasis.
- ¿Por qué nos quitarían un mes de vacaciones? Preguntó Blaise.
- No tengo ni idea. Contestó Pansy.
- Pues padre no me había comentado nada. Indicó Draco.
- Me quedé sin vacaciones. Se quejó Millie.
- Ehhhhhh…. Harry se alzó de hombros.
- Me dejas asombrado con tu poder de habla Potter.
- ¿Qué quieres que te diga Malfoy?, Para mí Hogwarts es como mi hogar, así que soy muy feliz de que empecemos pronto.
- Vivías con unos familiares muggles, ¿no?
- Así es Bullstrode.
- ¿Les paso algo a ellos?
- No, cuando Tom me avisó, me hizo prometerle que saldría de allí cuanto antes y como mi tía era lo que me protegía del Lord, pues le dije que se fuera lejos que Voldemort… lo siento, que el malo nos había encontrado y sabía como entrar a la casa, se asustó mucho, sobretodo por el tonto de mi primo y salieron cuanto antes de allí, lo que si no sé es si habrán dejado la casa en condiciones.
- Potter, son mortífagos, no ladrones.
- Zabinni, he visto lo que hacen los mortífagos, no intentes enseñarme eso porque con mis propios ojos lo he visto, sé que tú no y eres afortunado por ello y te puedo asegurar que entre un ladrón y un mortífago la diferencia es poca, lo que sucede es que sus padres estan ubicados en un circulo especial, pero eso ya lo sabrán ustedes. Los chicos asintieron. – Bueno, hay mortífagos que sí saquean las viviendas, venden todo lo que sacan de ellas y con ése dinero buscan financiar las actividades tan lucrativas del Lord.
- Eso no lo sabia…
- Claro que no, supongo que decir que un grupo de sangres limpias son unos simples ladrones, no es muy aristocrático.
- ¿Snape sabe de tu cambio de casa?
- Él me va a ayudar a decirle a Dumbledore.
- La sorpresa que se va a llevar el director. Susurró Malfoy.
- Ni que lo digas, igual es de su conocimiento que ya no confío en él, ha manipulado mi vida hasta donde su antojo le ha dado la gana y no voy a permitirlo más, es mi vida y nadie tiene ese derecho.
- pensé (y creo que todos los presentes también) que te encantaba que el vejete te mantuviera bajo su yugo.
- Pues no, me ha escondido muchas cosas importantes, que de haberlas sabido, seguramente mi padrino estaría junto a mí, igual siento que Dumbledore no está haciendo las cosas correctamente, debería moverse más, no niego que es inteligente y un mago poderoso, pero estoy de acuerdo con Tom que los años le están haciendo más precavido de lo normal.
- Pero ser precavido no es malo.
- No Parkinson, no lo es, pero la Orden del Fénix no puede estar siempre jugando en posición de defensa, cada vez que Voldemort… lo siento, pero creo que deben irse acostumbrando a escuchar su nombre, es un nombre nada más, ¿Cómo esperan que le ganemos si con sólo escuchar su nombre tiemblan?
- Potter, hemos sido criados bajo el respeto y el temor hacia ese hombre…
- Malfoy, si le tuvieras tanto respeto y tanto miedo como dices, no estarían conmigo sentados hablando pacíficamente en contra de él y es precisamente a eso a lo que me refiero, si vamos a entrar a esta guerra como un frente más, no podemos andarnos con más estupideces, necesitamos que nuestros pensamientos, nuestras creencias, sean reforzadas por nuestras conductas, sino seguiremos el mismo rumbo de la Orden del Fénix, debemos pensar y hacer y para ello necesitamos aprender como defendernos, como atacar, aprender a confiar entre nosotros para poder poner nuestras vidas en las manos de las personas con las que luchamos codo a codo.
- Hablas como si fuéramos a crear un ejército aparte de la Orden y en contra del Señor Oscuro. Opinó Blaise.
- Ése es el plan, no somos ni mortífagos, ni aurores, ni la Orden del Fénix, somos diferentes…
- Pero solo somos cinco…
- Bullstrode, somos cinco por ahora, pero también está Nott, Ron, Hermione y unos cuantos más, no necesitamos ser cantidad sino calidad, al fin y al cabo la cabeza ya la tenemos y no podríamos tener a alguien mejor.
- ¿Quién?
- Tu padre, Malfoy, tu padre y Snape, piénsenlo bien, ellos conocen los movimientos de ambas partes y así nosotros podremos actuar, ¿Quién en su sano juicio sospecharía de unos estudiantes?
- Me gusta lo que dices Potter, si sabemos como hacer las cosas, lo lograremos. Dijo Millicent emocionada, eso quería ella poder hacer algo y no ser simplemente una espectadora más, mientras sus amigos exponían sus vidas a un sin fin de peligros... no. No más, la hora de hacer algo ella misma había llegado y no pensaba dejarla pasar.
-¿Quién nos seguiría?
- Pansy, tenemos a Potter… el niño que vivió, él mueve masas… bromeó Blaise.
-Que gracioso… Dijo molesto Harry mirando al otro moreno indignado. - Con un gusto infinito le regalaría al primero que pasara por la calle el titulito. Ahora, si me disculpan iré a revisar a los enfermos. Terminó de decir Harry y salió de la sala dejando a los Slytherin pensativos, lo mejor era dejarlos solos y que tomaran sus decisiones.
Después de unos cuantos minutos, Pansy entró a la supuesta enfermería, encontró a Potter, revisando a los adultos, se detuvo a observar los movimientos del chico, se le veía seguro de lo que hacía, se entretuvo mirándolo mientras atendía a Severus Snape y Lucius Malfoy y por un corto instante pudo divisar en aquellas orbes verdes preocupación y ternura, Pansy sonrió Harry Potter era toda una cajita de sorpresas.
- ¿Cómo los ves?. Le preguntó al fin al chico después de dejarlo consentir un poco a los dos adultos.
- Delicados, pero se recuperarán, no te preocupes, creo que el profesor debe ser el primero en despertar, calculo que en menos de dos horas.
- Bueno entonces, vamos a descansar y esperamos a que Snape despierte porque debemos atenderlo.
- Es lo mejor, la verdad creo que si continuamos ninguno podrá hacer mucho, estamos muy cansados...
- ¡Oigan!... Draco acaba de hablar con Theo, muchos chicos de nuestra casa han perdido sus familiares, hay algunos que han quedado sin ninguno de sus padres, no saben que hacer, ya no quieren ser mortífagos. Les comentó Millie entrando de carrerón a la estancia.
-¡ Potter!. Gritó Draco entrando seguido de Blaise que traía un gesto de inquietud en su rostro. – Millie, ya debió contarte, ¿crees que podremos contar con ellos?.
- Seguramente, por ahora preocupémonos porque ellos. Señaló a los adultos. – Se mejoren y luego ya veremos como procederemos.
- Bien, vamos a descansar entonces. Terminó de decir Draco sacando a todos de la habitación, después de dejar a Glacia encargada de cuidar a los enfermos, subieron las escaleras y se dirigieron cada uno a sus respectivas recámaras, como buen anfitrión, Malfoy llevó hasta las destinadas a Harry y después se dirigió a su propia habitación. El cansancio había hecho estragos en los jóvenes magos dejándolos completamente exhaustos por lo tanto cayeron inmersos en un profundo sueño en un dos por tres.
No olviden dejar RR!!!
