El rostro de Emma se llenó de incertidumbre cuando escuchó que alguien tocaba a su puerta. '¿Quién podrá ser?' Se dijo a sí misma. Obviamente no era Henry ya que él se encontraba en el colegio, además el niño tiene llaves de su propia casa. La posibilidad de que fuera alguien del trabajo fue fácilmente descartada, pues no tenía ninguna cita para ese día.

Al otro lado de la puerta se encontraba una mujer con el puño levantado, seguramente estaba a punto de tocar de nuevo. '¡Hola!' Le regaló una gran sonrisa, la más grande de todas. Una sonrisa que podría iluminar cualquier día gris, y hasta curar un corazón roto.

'Um, hola. ¿En qué puedo ayudarte? ' La rubia sonaba algo confundida. La mujer le resultaba familiar pero no sabía muy bien por qué.

'Oh, soy nueva en el edificio, vivo en el departamento de aquí al lado.' Emma sonrió, pero aún se podía ver en su mirada cuan desorientada estaba. 'Traje una tarta de manzana, la hice yo misma.'

'¡Genial! Pero, ¿no se supone que yo deba llevarte algo como regalo de bienvenida a ti?'

'Sí, bueno… es que…' La voz de la mujer comenzaba a ponerse nerviosa. '…suelo hacer las cosas, algo diferentes.' Sonrió como pudo y le entregó la bandeja que contenía el postre.

'Ah, ¡huele bien!'

'Gracias.' La morena le sonrió con la mirada. Un pequeño, pero algo incómodo silencio las invadió por un momento. 'Bueno, debo irme, tengo… cosas que hacer.' La mujer estaba dándose la vuelta para volver a su departamento pero Emma la detuvo rápidamente.

'¡Espera! No me has dicho tu nombre.'

La extraña mujer se volvió y estrechó su mano, Emma le correspondió. 'Gusto en conocerte, soy Regina.' En ese mismo instante una gran película de todos los sucesos del pasado, volvieron al presente de la rubia. Recordó, finalmente recordó.

'¡Regina!'

'Si, ese es mi nombre.' La morena sonrió burlonamente.

'¡No! Lo recuerdo todo, todo lo que pasó. ¡Lo recuerdo!'

Regina parecía muy asombrada. 'Eso es extraño, ni siquiera tuviste que probar la tarta.'

'¿Qué?' Por el tono de voz en esa corta frase, se podía decir que Emma estaba algo enfadada. Ya que todas sus memorias estaban de regreso en su cabeza, también recordaba la vez en que trató de envenenarla. '¡¿Qué tenía la tarta?!'

'¡Nada! Solo una poción para que recuperaras la memoria. No te preocupes, no estoy intentando matarte… de nuevo.' Se invitó sola a pasar mientras echaba un vistazo a la decoración. 'Así que, esto es el estilo de Nueva York.' Dijo de un modo mordaz. Emma cerró la puerta y la siguió por todo el vestíbulo del departamento.


Regina se acomodó en el sillón. Emma, por otro lado seguía parada frente a ella cruzada de brazos, como queriendo estar alerta todo el tiempo. En modo de defensa, solo por si acaso. 'Okay, ¿por qué estás aquí?'

'Tú dímelo.' Dijo la morena tranquilamente.

'Regina, no estoy de humor para tus juegos.'

'No es ningún juego Emma, tú me llamaste.'

'Espera, ¿qué?' Estaba sorprendida por la respuesta de la otra mujer.

'Como lo escuchaste, tú me llamaste en tus sueños.' La rubia tuvo que sentarse para escuchar atentamente lo que Regina tenía para decir, sabía que iba a ser demasiada información para procesar tan de repente. 'Lo cual creí imposible ya que sin memorias no puedes saber que tienes poderes. ¿No?' La rubia asintió con la cabeza. 'Al parecer tu magia es lo suficientemente poderosa como para funcionar por si sola en casos extremos, aun sabiendo que tu no le das la señal para que lo haga. ¿Entiendes lo que intento decirte?'

'Si, pero, ¿por qué?'

'No lo sé, supongo que porque eres el resultado del verdadero amor, o… algo parecido.' Revoleó los ojos al darse cuenta de lo cursi que eso sonó. 'Entonces tus poderes son muchos más fuertes y saben cuándo necesitas ayuda. Ahora dime qué sucede. ¿Henry está bien?' Preguntó con cierta tristeza.

'Si, Henry está muy bien, todo… está muy bien. No entiendo por qué te llamé, pero… espera…' Los nervios comenzaron a apoderarse de su voz. '¿Qué… um… qué clase de sueños?'

'Fue el mismo sueño por todo un mes. Estábamos hablando sobre Henry, debajo de un árbol mientras él jugada con las rocas en el lago y de repente aparecía una nube gris que arrasaba con todo lo que encontraba en el camino. Luego tú y Henry se paralizaban y se...' Tomó un pequeño momento para tragar saliva y respirar, ya que intentaba explicar todo lo más rápido posible. 'Y se desvanecían, pero tú antes de desaparecer por completo me pedías 'ayuda', y ahí terminaba el sueño.'

'Oh por Dios.' Emma estaba atónita. La otra mujer estaba teniendo el mismo sueño, exactamente el mismo sueño que ella. Pero no se atrevería a contárselo, al menos no por ahora. 'Espera, ¿cómo llegaste aquí? Se suponía que volverían al bosque encantado.' Por mucho que intentara entender, las cosas cada vez parecían más confusas.

'Bueno, como parecía que algo andaba mal tuve que recurrir a otra maldición. Por eso me tomó tanto tiempo en venir a buscarte.'

'Pero, ¿Qué hizo esta maldición ahora?' Obviamente estaba preocupada.

'Yo creí que no había manera de volver a viajar a una tierra sin magia. Incluso Rumple lo pensaba, cuando estaba vivo. Pero, Belle leyó que en algún lugar yacía enterrado uno de los más grandes tesoros, y que entre esos tesoros se encontraba un único ejemplar del libro de las maldiciones.' Emma estaba fascinada al darse cuenta de todo lo que Regina fue capaz de hacer para volver al mundo real a ayudarla, a ella y a su hijo, por supuesto. 'Lo único malo de esa maldición es que una vez hecha, no podríamos volver nunca más a nuestras tierras. Así que tuvimos que consultarlo con todos los campesinos, digo, ciudadanos.' A pesar de todo, ella seguía siendo la misma reina de siempre. 'Debo decir que no fue muy difícil convencerlos con Snow y Charming de mi lado. Aunque muchos se quedaron para volver a sus vidas, otros no podíamos vivir sin nuestros seres queridos. En mi caso, Henry.' No hacía falta justificarse, pero de todas maneras lo hizo.

'Creo que alguien tendrá que comer la tarta después de todo. Henry tiene que recordar. Aunque ya nada vuelva a ser como antes.' La rubia hizo una pausa. 'Gracias.' Una pequeña y tímida sonrisa se dibujó en los labios de Emma.

'No tienes que agradecerme, tú me llamaste.' La morena parecía no estar muy interesada.

'No es solo eso.' Regina frunció el ceño y arrugó sus labios. 'Nunca te agradecí por haberme dado tus recuerdos, una nueva vida. Aunque no haya sido del todo real, gracias a ti pude ser la madre que nunca fui para Henry. Y a pesar de que ahora recuerdo todo y se la verdad, fue un muy buen regalo. Un muy buen gesto de tu parte. Me diste las vacaciones que necesitada, por los problemas que siempre nos asechaban por ser la salvadora.'

'La única persona que me hizo sentir feliz de nuevo, fue Henry. Todo lo que hago, lo hago por él. Él es mi persona.' Regina no pudo evitar sonreír amablemente.


Gracias por los lindos comentarios! Espero que les guste :D