Disclaimer: Naruto pertenece a Masashi Kishimoto, sólo lo uso para divertirme y sin fines lucrativos.

Advertencias: Dos personajes OC. Violación, algunas partes fuertes o explícitas y agresiones físicas (algunas muy cínicas), lemon, humor negro entre otras cosas. Por supuesto esto se irá viendo a lo largo de todo el fic. Es un AU (Alternative Universe), desde la perspectiva de uno de los dos personajes originales [OC's] (es decir, que ambos no son de ningún anime, sino creados por mí misma). Las edades de los personajes de Naruto no están de acuerdo al manga (para aclarar dudas)

Sin más que advertir, espero que disfrutéis de la lectura.

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~Nuevas y viejas amistades~

Mi reloj interno volvía a traicionarme y desperté antes de que el reloj de mesa lo hiciera por mí. Comenzaba un nuevo semestre escolar junto a nuevos y viejos compañeros y profesores. Tal parecía que la enferma mente de Orochimaru me dejó descansar esa noche Dios sabe porqué, pero no me quejaba. Lo necesitaba. Fui hasta el baño y me duché rápidamente, me sequé el pelo y salí vestida con el uniforme del instituto.

Aun no despertabais y eso fue motivo de alegría y tristeza al mismo tiempo. Froté mi tabique nasal repetidas veces hasta que escuché el pitido del microondas. Tomé el café y una vez di el último sorbo lavé el vaso, te escribí una nota y la deslicé por debajo de la puerta de tu dormitorio, diciéndote que iría a recogerte al colegio para que no volvieras sola. Cogí las llaves y la cartera y me abroché los zapatos en la entrada de la casa.

De nuevo otro año en ese instituto. Algunos comenzaron a reírse a mis espaldas, otros insultaban pero ninguno de ellos era escuchado por mis oídos pues llevaba mis auriculares, escuchando de todo un poco. Subí las escaleras hasta la clase que me correspondería durante ese curso y entré sin llamar, sentándome en el pupitre apartado en una esquina al lado de la ventana, esperando a que mi nuevo tutor viniera a presentarse. Miré por la ventana y parecía que iba a llover. Lo sabía por mi aumento de migrañas y por el cielo encapotado.

Alguien se me acercó por la espalda y me tapó la vista con sus cálidas manos. -¿¡Quién soy!? –Su voz sonaba alegre y femenina. Le aparté las manos y di media vuelta en mi propia silla. –Cuanto tiempo sin verte, Rosalie.- me saludó con la mano y con una sonrisa despreocupada, llena de afecto y de vida.

No salía de mi asombro. La estaba viendo y no había cambiado nada. Estaba tal cual la recordaba, solo que ahora tenía un rostro y cuerpo maduros y su larga cabellera azulada se recogía en parte en un moño sujetado con una rosa blanca. Sus ojos como el cielo resaltaban con la sombra de ojos negra, junto a sus uñas y labios oscuros, adornado con un piercing en el centro del inferior. Su uniforme estaba descuidado y no llevaba la estúpida chaqueta rosada. Sus medias que cubrían sus gemelos eran negras y llevaba unos mitones de cuero. Me miraba esperando una respuesta. -¿K... Konan? –pregunté sin aun creérmelo, recibiendo como respuesta uno de sus peligrosos abrazos de "oso amoroso". –Si sigues así... me ahogarás.

-Perdona –se disculpó mientras me soltaba y se sentaba en la mesa de mi pupitre con mirada cómplice. -¿Cómo te ha ido en todo este tiempo? Desde que te perdí la pista en Osaka no sé nada de ti.

-No te pierdes mucho si no sabes de mi vida.- Contesté, pero ella no tenía intención de dejar su curiosidad sin ser saciada. Le conté lo imprescindible, que mis progenitores murieron hacía un par de años. Ella se disculpó por haber desenterrado malos recuerdos y se sorprendió al escuchar que mi abuelo tomó mi custodia y que ahora vivía contigo y con él.

-Pero... ¿Ese viejo no es el que controla una de las cadenas de empresas más importantes del país?- le asentí con la cabeza. Estaba podrido de dinero. Le dije que no fuera contándolo por el instituto. Bastante destacaba ya como para que echara más leña al fuego.- No te preocupes por eso –me alzó el pulgar con una sonrisa abierta para después seguir con su interrogatorio personal.- ¿La niña que vive contigo es su hija? –volví a asentir.- Eso es muy raro. A su edad nadie tiene hijos tan pequeños.

-Digamos que mi abuelo ha sido siempre muy mujeriego. –Se permitió una pequeña risa. No podía culparla pues sonaba extraño que una niña de once años, como lo eras tú, fuera hija de un viejo como mi abuelo.- La niña debería estar con su madre en Nueva York pero ésta murió por consumo de drogas. –Decidí dejar el tema por zanjado y la miré a los ojos. No quería hablar de ti con personas ajenas. -Ya basta de hablar sobre mí. ¿Tú qué me cuentas?

-Pues no mucho. Mis padres adoptivos y yo nos mudamos aquí hace un año más o menos. Mi madre estaba harta de la monotonía de vida que llevábamos y, para qué mentirte, yo también. Logramos mover a mi padre y aquí me tienes, después de haberme cambiado a este instituto. En el anterior tuve muchos problemas de adaptación y sociabilidad con los demás compañeros.- Parecía contenta y eso me aliviaba, no quería amistades amargadas. Para eso ya me tenía a mí misma. Su mirada cambió drásticamente y se acercó a mí. -¿Te interesa algún chico o ya tienes novio?

La típica pregunta entre los de mi edad.

Le negué con la cabeza, porque la relación que mantenía con ese repulsivo reptil no era noviazgo y mucho menos uno consentido. –Los de clase siguen siendo los típicos niños. No me interesan. –Dije al echar un vistazo a toda la aula. Algunos formaban grupos para hablar de temas absurdos, otros hacían el payaso mientras que los demás les reían las bromas... Definitivamente eran demasiados 'especiales' para mí. Un largo y profundo suspiro emanó de los labios de mi amiga peliazul, como diciéndome "No tienes remedio".

-Señorita Emiya, ¿Puede sentarse en una silla como las personas normales? –El profesor había entrado hace un rato, pero no nos habíamos dado cuenta ninguna de las dos. Yo por estar hablando con ella y mi amiga por estar de espaldas sentada en mi mesa. La ojiazul acató la orden con un pequeño gruñido entre dientes y se sentó a mi lado de brazos cruzados. –Bueno chicos. Algunos me conocéis ya, pero para los que no me conocen mi nombre es... –saltó a la mesa del profesor y alzó ambos brazos con pose de superhéroe. –¡Maito Gai!- un joven muchacho de entre los alumnos le alentó positivamente, mientras que la mayor parte de la clase le miraban avergonzados por la situación y los que no le conocíamos, le miramos sorprendidos.

-¿Este tío de qué va? ¿No sabe que esnifar es malo? –se quejó mi compañera.

Me encogí de hombros y la miré indiferente. –Pues vas a tener que aguantarlo durante todo el curso. Es nuestro tutor. –Konan se estiró en la mesa de su pupitre deprimida, imaginándose como sería todo un año al lado de ese excéntrico vestido completamente de verde grisáceo y una corbata roja, con su corte de pelo a lo cazo y de ojos tan negros como su cabello, sin olvidar una extraña sonrisa de triunfo y sus poses de exhibicionista.

Este año escolar iba a ser interesante.

-Durante este año seré, a parte de vuestro tutor, el profesor de gimnasia. ¡No dejaré que vuestros cuerpos languidezcan!- gritó a pleno pulmón, entonces recordé que aún llevaba los auriculares y los guardé lo más rápido que pude.

A continuación nos dio el horario con sus correspondientes materias y al fin se escuchó el timbre de cambio de clase. Un muchacho de cabellos largos y oscuros atados a una trenza y de ojos algo desagradables habló entusiasmado con un castaño de cabellera larga y ojos aún más claros que los míos. -¿Sabes quienes son?- pregunté viendo como una castaña al lado del moreno golpeaba a éste fuertemente.- "Pobre chico" –pensé al verle el chichón y al escuchar el sermón que le daba.

-Esos tuvieron el año pasado a Gai, según me dijo Temari. –le miré interrogante, demostrándole que no tenía ni idea de quien era. –Es la chica que está sentada al lado del pelirrojo. –miré en la dirección que me indicó y pude divisar una chica de cabellos rubios atado a cuatro coletas cortas, esbelta y de ojos verde azulados oscuros. –El de su lado es Gaara, su hermano menor. –supuse que Temari había repetido curso, por ello no pregunté y me dediqué a mirar al chico pelirrojo, con el kanji del amor a un lado de su frente y con unos ojos muy claros, entre verdes y azules. Lo que me impresionó del chico fue su mirada, pues desprendía soledad y mucho dolor, aunque oculto bajo un velo de frialdad. –Temari y yo nos conocimos nada más instalarme en mi casa. Es mi vecina, y me contó de todo sobre su instituto. Por eso estoy tan familiarizada con estos tipos. –Me miró con una sonrisa simpática y continuó con su explicación. –El chico castaño es Hyûga Neji, todo un cerebrito y también es bueno en deportes, aunque es muy prepotente. –me confesó. –El moreno de larga trenza y ojos negros se llama Rock Lee. Éste no es muy bueno estudiando, pero es todo un virtuoso en fuerza y potencia y me cae bien a pesar de ser tan rarito. Es buena gente y es extranjero como tú, solo que él es de China, no de Inglaterra. –Yo le asentí intentando quedarme con toda la información. –Y la que le acaba de golpear en la cabeza a Lee es Ten-Ten, su descripción es fácil: Una chica simple y corriente. –Fruncí el ceño y me fijé en la castaña, viendo cómo sus ojos avellana brillaban al disculpar a Lee por las 'tonterías' que hablaba con él.

-A Ten-Ten le atrae el prepotente. –sentencié. Konan se rió por lo bajo, asintiéndome con la cabeza. –Pero, por lo que veo, él no le hace ni caso.- otro asentimiento de la peliazul lo ratificó.

-Tsk... son unos ruidosos. No me dejan dormir. –se quejó el chico que tenía delante.

-No seas aguafiestas y mira por la ventana. –le contestó de mala manera una chica pelirroja con gafas que estaba a su lado.

-Las mujeres sois problemáticas, sea cual sea la situación.- con eso se ganó un pequeño discurso feminista por parte de la pelirroja.

Miré a Konan con una ceja alzada y supuso lo que quería. –Ella es Karin y el otro se llama Nara Shikamaru. –dijo con una risa nerviosa.- Es todo un perezoso, pero cuando hace algo, lo hace perfecto. Lo que mejor se le da es la lógica y los juegos como el shogi, el go o el ajedrez. –le volví a asentir algo confusa. Parecía que los conociese a todos de toda la vida. -Como bien he dicho, salía muchas veces con Temari y, a raiz de eso, los conozco a todos. Por eso mis padres decidieron que sería mejor que estudiara aquí y que superara mis problemas de integración.

De pronto, una bola de papel impactó en la cabeza de la peliazul. Miré en dirección del trayecto del objeto y fruncí levemente el ceño. Konan se giró para maldecirlos en todos los idiomas habidos y por haber, sin embargo se detuvo al ver a un chico de cabellos blancos y de ojos azules. –¡Suigetsu! –exclamó alegre al ver a lo que pude definir como un viejo conocido.

El chico nombrado llegó hasta nosotras y le golpeó en la cabeza. –Eres una escandalosa, Konan. –creí que era su forma 'cariñosa' de saludar, así que no hablé, solo me puse uno de los auriculares y miré por la ventana.

-Tus golpes son muy potentes y duelen mucho. Contrólate, que soy una dama. –dijo irónica y provocó las carcajadas del otro. Pronto le acompañó ella misma hasta que el peliblanco me miró.- Ella es una amiga de la infancia que creía haber perdido, se llama Rosalie. –saludé con la mano y desvié mi mirada hacia otro peliblanco con adornos carmesíes entre su pelo, parecidos a las cuentas. Éste era de ojos verde azulados y miraba serio al más bajo, reprendiéndole debido a su descortesía con su amiga al haberle lanzado esa bola de papel. –¡Kimimaro! –gritó saltando a los brazos del joven. Era bastante más alto que Konan, pero aún así le practicó su letal y característico abrazo de "oso amoroso".

Apoyé mi cabeza en mi mano izquierda y miré divertida la escena junto al ojiazul. Ambos chicos llevaban el uniforme masculino, pero Suigetsu no llevaba ni la corbata ni la chaqueta azul oscura, a diferencia del más alto. –Rosalie, estos dos son muy buenos amigos míos. Él es Kaguya Kimimaro y ése de ahí es Hozuki Suigetsu.

-Encantado. –por su plante serio y su forma de hablar no me fue difícil adivinar que Kimimaro era reservado.

-¿¡Cómo que "ése"!? –le espetó a la peliazul, quien rió abiertamente al ver que su plan de picar a su amigo funcionó. Konan propuso a ambos chicos que se sentaran en la fila de al lado, para tener más cercanía y ambos cambiaron sus cosas hasta dichos pupitres vacíos.

Las siguientes clases pasaron sin muchos contratiempos y los profesores siguientes eran más normales que nuestro tutor. Llegó la hora del descanso y Konan me invitó a estar con ella y un pequeño grupo de amigos que tenía. –No tengo nada mejor que hacer. –y con eso dicho, cogí mi abrigo, me puse un solo auricular, con poco volumen para escuchar la conversación y fui rumbo al patio junto a ella.

Una vez allí me presentó ante todos los de clase con los que se llevaba bien. Yo solo me limité a dar dos besos y un 'encantada' a todos y luego me senté con ellos. Parecían buena gente, pero era demasiado desconfiada como para entablar conversación con ellos. Había veces que miraba de reojo a Gaara, quien estaba más apartado del resto y con una mirada perdida. En cierta forma esos mismos ojos me recordaban al pequeño Naruto y me preguntaba si experimentó el significado de la soledad en su vida. Un solo instante y nuestras miradas se encontraron. Ambos pudimos ver a través del otro. Nuestros males y penurias se fundieron en ese choque que duró apenas un segundo pues Konan me zarandeó para que dejara de estar perdida en mis pensamientos.

En cierto modo le agradecí que hiciera aquello. Ése chico sabía cuan cruel podía ser el mundo en el que vivimos. Ambos experimentamos dolor en nuestros corazones por experiencias diferentes y eso, en cierta forma, me reconfortaba. Ya no me sentía tan extraña en aquél grupo de adolescentes.

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Primero antes que nada: Debeis perdonarme porque en el primer capítulo no he explicado nada de nada (es lo que tiene subirlo a las tantas de la madrugada...). Espero que os vaya gustando y la verdadera razón por la que creé a "Rosalie" fue porque ninguna de las chicas de Naruto me convencía para que encajara con el "romance" que quiero hacer.

Nada más que decir excepto que se aceptan todo tipo de críticas (ya sean positivas o no), me ayudan mucho a perfeccionar mi estilo ^^ Hasta el próximo capítulo

chao!