Capitulo 2: ¿Quién te entiende?
Después de comer todos los antojitos posibles, fueron a ver el pequeño show que también habían montado los de 6to. Prácticamente toda la fiesta la montaron ellos. Inuyasha estaba por ahí. Tal vez era entonces cuando debería decirle. Pero no quería arruinar su diversión con sus amigas. Después lo haría.
-Kagome, vamos a ir con las demás a la casa de los sustos.- Le informó Yuka.
-Pero ya habíamos ido, ¿no?
-Sí, pero Eri quiere que todas vallamos juntas.
-A, mira. ¡Que linda!- su tono sarcástico demostraba su enojo.- ¿Y por qué no lo dijo antes, la princesa?
-Calma Kagome, yo tampoco estoy de acuerdo con ella, pero ya ves. Ayumi la defiende mucho.
-¡Me dan ganas de darle unas buenas cachetadas a Ayumi! ¿Cuándo aprenderá a dejar de defender a esa…?- Se contuvo antes de decir algo que después se arrepentiría.- Y seguro yo no cuento entre "todas" para nuestra adorada Eri. Vallan ustedes, yo no quiero ir con esa hipócrita.
-Muy tu decisión.- Dijo rendida.- Nos vemos al rato.
-Órale, bye.- Esa última frase más calmada denotaba que su enojo solo era con Eri, no con Yuka. Se alejó dejándola sola entre la muchedumbre. Sí, estaba entre un gentío, pero no tenia buenas relaciones con ellos.
Ligeramente triste, caminó hacia sus otras amigas.
-¡Hola, niñas!
-Hola, Ao.
-¿Cómo están?
-Bien, ¿y tu?
-Harta de mis compañeras.
-¿Y eso?
Una tercera voz se unió a ellas
-No es raro, Ayame. Me extraña que preguntes.
-Tú tan sutil como siempre, Kagura.
-¡Ay, Ao, tu serás más!
-Jajaja, tienes razón.
-Aya, ¿a qué hora subes al escenario?
-Como a las 12:00 AM.
-¿Por qué no me dijeron antes? Hubiera venido hasta con pompones para echarte porras! Jajaja.
-Porque todo el tiempo te estás escapando a secundaria.
-Ha! Esa ni tu te la crees. La mitad del tiempo estoy con Uds.
-Cierto, creo que incluso nos conoces mejor a nosotras que a todos los niños de tu salón juntos, jajaja.
-Y niñas- Kagome de repente se acordó de lo que tenía que decirle a Inuyasha.- Oigan, ¡no me van a creer!
A las otras dos les brillaron los ojos con curiosidad.
-¡Wu, chisme!- dijeron juntas.
-Hace ya como 2 meses hice un perfil falso con el nombre de Midoriko Takeda. Agregue a Inuyasha y Miroku. Después de unas semanas empecé a hablar con Miroku en…- Ayame la interrumpió.
-¿Estas hablando del gorilón de 4to de prepa?
-Si, del mismo.
-¡Rayos! ¡Ao, estás loca!
-Lo se. Bueno, ¿en donde me quede?- Kagura le respondió con ansias de que continuara.
-En que empezaste a hablar con Miroku.
-OK. Hablábamos en MSN porque no se suponía que estaba en Japón, si no que en Taiwán. Entonces, le prometí decirle cuando "iba" a Japón si el jugaba billar conmigo (en persona, pero obvio no le dije que era yo). Inuyasha, no se por qué- su tono burlón demostraba que sí.- Comenzó a preguntarme por Midoriko.
-A ti, ¿en persona?
-Si
-OK.
-Hace 2 días, Miroku vio muy evidente quién era Midoriko. Así que, ahora les tengo que decir que soy yo, ¡antes de que se me tiren encima!
-¿Ao?
-¿Ayame?
-¿Puedo decirte algo?
-Habla.
-¡¡¡Estás completamente zafada, fuera de tus cabales y mal de la cabeza!!!- Le grito con una euforia que mostraba que lo decía de corazón.
-Sí, lo se.- Kagome le respondió como si nada.
Una voz muy conocida llamó a Ayame.
-Aya, ¡Ya tienes que salir!
-Voy para allá, gracias Koga. Deséenme suerte.
-Suerte.
-No te caigas a medio escenario.
Las tres rieron por el comentario de Kagura. Como era al aire libre, solo tuvo que subir unos cuantos escalone y ya estaba arriba. Tocaron una canción de AC/DC. Kagome, tan entusiasta como pocas veces muy particulares, echo porras. Se quedó con Kagura observando. Al terminar la música, Ayame se bajo del escenario y camino hacia sus amigas.
-¡Otra, otra!- Kagome clamaba como niña chiquita.
-Fue muy poco tiempo, ¿no?- La recibió Kagura.
-Para mí fue mucho.
-Jaja, eso nunca.
-Cierto.
-Miren, ya llegaron las de la secu, pero me quiero quedar.
-Pues quédate.
-Si, eso creo.
Se fueron las 3 a dejar los instrumentos. Kagome bajo para buscar a Inuyasha. Estaba en el campo, solo. "Esta es mi oportunidad." Caminó a él, pero se encontró con un inconveniente. Los amigos de Koga la estaban llamando. Él forcejeaba con una gran sonrisa en la cara. Ahora, el mismo dilema de siempre. ¿Inuyasha o Koga?
Inuyasha tomó la decisión esta vez y él fue el que se acercó.
-¿Has visto a Ayame?
-Está arriba, ¿por qué?
-Gracias- Empezó a caminar, pero Kagome lo alcanzó.
-Espera. Te tengo que decir que…
-¿Qué?
-Yo soy Midoriko
Se quedó unos segundos procesando la información. Así que todo este tiempo había sido ella. Y él pensando que era cualquier otra persona, ¡Que tonto fue! Pero, ¿por qué?
-OK. Debes de suponer que estoy MUY enojado.
-Si. Enójate, tienes todo el derecho de hacerlo.
-Nada más dime, ¿Por qué lo hiciste?
-Es que…
Empezaron a caminar, dejando a Koga ahí plantado. Pobre chico, ¡estaba tan enamorado! Y Kagome no tenía la decencia de notarlo.
-¿Es que qué?
-Es que… ¡No puedo hablar contigo! Me muero de los nervios y… me da un vuelco el corazón y… me pongo nerviosa- "Ups, eso ya lo dije" pensó para sí.
-Pero es que yo no veo que estés nerviosa.- Dudó de si esto lo dijo sinceramente o para que soltara la razón de por qué se moría de los nervios.
-Créeme, lo estoy.
-Yo te veo y estás muy calmada. Te ves bien.
¿Por qué no podía captar que SÍ estaba nerviosa? "¡Qué tipo tan ciego!"
-No lo estoy. Por dentro siento que el corazón se me va a salir. Es como con Koga, simplemente no te puedo hablar.
-Pero, ¿por qué no me puedes hablar?
-Porque… Me gustas.
La vio a los ojos por unos segundos, decían la verdad, así que le creyó. Kagome soñó con que en ese momento la besara y dijera que él también, pero no sucedió. Se sacó de onda pero no pasó de ahí.
-Bueno, pero para andar conmigo nos tenemos que llevar mucho más.
-Si, OK. Está bien.
Ahora era ella la que se sacó de onda.
-Es que, mira, a mi me gustan… otras.
-Sí, lo sé. Ayame y…
-Sí, Ayame y…
-Y Sarah.
-No, Sarah solo es un mal recuerdo.
-¿Entonces?
-Me gusta Kikyo.
Sintió como si le echaran un balde de agua helada encima. Entonces era por eso que hablaba tanto con ella. Nunca se lo imaginó venir. La conversación terminó con que el le dio su e-mail.
