La calidez de su magia inunda su cuerpo de nuevo, abrazándolo con cariño y anhelo. No sabe exactamente cuánto duerme o por qué ahora parece descansar en una cama real y no aquel saco de piedras que tenía en su celda de Azkaban.

Ni siquiera quería pensar en ese sitio ni en todos esos sentimientos de vacío y abandono que sentía cada vez más fuertes. No quiere recordar ese frío que calaba sus huesos ni esa necesidad tan acogedora que los dementores creaban con más fuerza cada día, esa necesidad de querer morir.

No, esta vez su cuerpo se siente cálido, cómodo y un dulce aroma bien conocido le ayuda a despertar con la mirada algo borrosa al principio y su boca tan pastosa que debe tragar saliva separando sus resecos labios para intentar deshacer esa sensación tan desagradable.

-Draco -Sus ojos habían vuelto a cerrarse, se sentía cansado aún y no creía poder seguir despierto pero la voz dulce de su madre consigue que abra los ojos de golpe siendo la blancura de un techo blanco lo primero que encuentra su mirada para luego girar su cuello algo agarrotado para mirar con sorpresa mal disimulada como aquella mujer sentada a su lado le dedica una de esas sonrisas, esa que dice "Todo está bien" que siempre ha tranquilizado su atormentada alma- Por fin despiertas, llevas días durmiendo y debo decirte que tú antes no roncabas querido ¿Qué te han hecho en esa maldita prisión? Me han devuelto un salvaje -La palidez previa del menor se vuelve de un tono cereza por la parte de su cuello, mejillas y nariz consiguiendo que su madre perdiera su pose exageradamente dramática de mujer sufriendo por su hijo asalvajado para terminar riendo de aquella forma sutil y malvadamente adorable que creaba un calor agradable en su hijo siempre que la escuchaba.

-Madre…¿Qué…? ¿Dónde estoy? -Mira a su alrededor y aunque intenta levantarse un agudo dolor en su espalda le hace perder toda la energía que había crecido en él por la sorpresa, intenta pensar y hacer memoria pero pronto mira con el ceño fruncido hacia la mujer de nuevo que sigue manteniendo esa sonrisilla picara y cariñosa a la vez- ¡Yo no ronco! -La nueva risa mal contenida de la mujer le ayuda a perder todo aquel miedo instalado en su pecho desde su detención.

Merlín cuanto la había echado de menos.

-Sólo un poquito, parece que estabas muy agusto te perdono y no se lo diré a nadie -El guiño de su madre le hace gruñir pero no dice nada, sólo forma una sonrisa, la primera desde hace mucho, mientras disfruta de como ella peina sus alborotados cabellos con la ternura que sólo una madre tiene- Estás muy delgado...Menos mal que Potter pudo cumplir su promesa, he temido mucho por ti cariño -Susurra con cariño besando la frente de su hijo para luego ver como este de repente recuerda el por qué parece estar descansando en una cama de San Mungo pero cuando, por reflejo, este intenta levantarse de nuevo es ella esta vez quien se lo impide posando una mano en su pecho inquieto- Te estás recuperando de tu tiempo en Azkaban y de la maldición de ese desgraciado, aún debes descansar -La cálida mano de su madre sobre su pecho consigue relajarlo de nuevo permitiéndose ser contagiado por la armonía y tranquilidad que su madre le transmitía.

-¿Qué ha pasado? -Su madre le había dado un vaso de dulce y refrescante agua, tan pura que le devuelve la vida a su garganta cuando aquel líquido le quitó la desagradable sensación de la boca y bien podría haber sido del mismo grifo que él la notaba sumamente deliciosa.

-Harry me comentó que no pudo hablar contigo, es normal que te sientas tan confuso -Este frunce levemente el ceño de nuevo sin entender que Narcissa Malfoy tuviera esa cercanía con Potter como para mencionarlo por su nombre- Vino a verme Draco, logró evitar que me encerraran en Azkaban, no sé como lo hizo pero adelantó el juicio -Mientras hablaba la hermosa mujer sigue peinando distraídamente el cabello de su hijo en una muestra de cariño y ternura que lo mantiene tranquilo, sin posibilidad de sentirse alterado o nervioso.

Posiblemente en secreto es lo que estaba buscando con ello.

-Me visitó mientras estaba en el ministerio esperando el traslado, parecía sentirse culpable y ni siquiera me dejó hablar cuando me dijo que nos sacaría de allí y parece que ha cumplido -La sonrisa de la mayor se amplía un poco para luego desaparecer por un breve instante volviendo pero de forma un poco más triste- A tu padre le han condenado con diez años en Azkaban pero está bien, su primera condena era la muerte por lo que es bueno saber que volverá -La ve encogerse ligeramente de hombros, por supuesto que echaría de menos a su marido y lo ama con toda su alma pero sigue estando en ella ese pequeño resentimiento, al fin y al cabo fue él y sus ideales los que les arrastraron a todo esto.

"Menos mal que se dio cuenta de su error" había pensado ella más de una vez.

-¿Por qué Potter? Ha ayudado a los Parkison a Goyle...no lo entiendo -Esta de nuevo vuelve a encogerse de hombros pero esta vez una sonrisa traviesa surca sus labios.

-Hemos hablado más de lo que crees cariño, después de explicarle de primera mano quienes eran los auténticos mortífagos y quienes, como nosotros, estábamos atados de pies y manos no dudó en ayudarles también, es un gran chico e igual de cabezota que tú -Entrecierra los ojos y de nuevo se gana un cariñoso guiño por parte de ella para luego ver como esta suelta un sonoro suspiro de cansancio- Deja de poner esa cara de besugo, ayudamos a Harry en muchas ocasiones -Ante la mirada confusa de su hijo ella se lleva una mano al puente de su nariz pidiéndole a Merlín un poco de paciencia, cuando su hijo se ponía así era insoportable.

Al menos aún no ha explotado y la está dejando hablar eso ya es un logro.

-Yo mentí a Voldemort, tu padre manipuló su varita antes de que ese monstruo se la quitara -Ante aquella confesión no puede hacer más que abrir los ojos sin creerlo ¿Su padre desobedeciendo al señor tenebroso con Nagini a un paso de comérselo vivo o ser la próxima víctima de una maldición imperdonable por Potter? Bien definitivamente ya está muerto, murió en Azkaban de la forma más patética posible y esto es un castigo para volverlo loco, si- Y tú te negaste a reconocerlo ante Bellatrix, ¿Crees que se olvidaría de todo eso? Después de contarle lo que hizo Lucius al darse cuenta de que estaba venerando a un demente no dudó en defenderle también aunque no pudo hacer mucho debido a que su vínculo con él fue mucho más fuerte -De nuevo su garganta parece secarse de repente, bien parecía que su madre conocía mejor a Potter que él mismo pero pronto deshecha la idea, porque es imposible. Porque él sí lo conoce.

Porque Potter adora volar.

Jugar al Quiddich, siempre se le iluminaba la cara de una forma especial cada vez que ganaba.

Myrtle siempre lo ponía nervioso.

Le fascinan las serpientes aunque no lo quiera reconocer por múltiples razones.

Le encanta el pastel de chocolate de la madre de la comadreja.

Él sabe cosas del estúpido Potter...aunque no es porque se haya interesado ni mucho menos, oh no, más le gustaría a ese cuatro ojos que ÉL mostrara un mínimo de interés en su persona, vamos por favor. Sólo sabe esas cosas porque no es que el chaval sea muy discreto, siempre hablando a voces como el sangre sucia vulgar que es. Demasiado escandaloso.

Patético mejor.

Su madre no sabe nada en realidad, no es como si supiera que cuando el cara rajada se emborracha su nariz se vuelve roja, es mil veces más torpe que de costumbre y tiene la jodida risa más contagiosa del mundo cuando está atontado por el alcohol. Muchas son las veces que sus amigos y él se habían reído a costa de aquel momento cuando el moreno aún más idiota de lo normal había tropezado con él a la salida del Caldero Chorreante.

"Draco~" Había canturreando patéticamente con esa vocecilla pastosa, la nariz roja como el payaso que es, los ojos entrecerrados, las gafas torcidas que ocultaban unos ojos brillantes aún más verdes y una sonrisa siniestramente alegre y tonta. Recuerda las risas de sus amigos a su espalda y sabe que él mismo sonrió con burla.

"¡Harry!" Granger siempre tan alterada casi se mata corriendo desde el fondo del local y de repente sin más: "Draco~" Aún puede recordar lo sobresaltado que se sintió al ser abrazado por ese despojo humano como si este estuviera aferrándose a un oso de peluche, incluso notó cómo se colgaba de él escuchando de fondo el estallido de carcajadas de sus amigos algo amortiguadas por la repentina acción. Su salvación vino en forma de avergonzada y acelerada morena que dedicándole una severa mirada pronunció un "Reír cuanto queráis, está bajo mucha presión queríamos relajarlo, bah para qué me molestaré"

Como entonces la calidez de una mano lo saca de sus pensamientos pero esta vez no era Pansy para que dejara de tener esa cara de idiota sino era su madre quien lo mira con la cabeza ligeramente ladeada y una mirada preocupada- ¿Te sientes bien? Puedo llamar al medimago cielo -Niega con la cabeza sacudiendola de paso, no recuerda muy bien porque el hilo de sus pensamientos han vagado tanto como para quedarse absorto en un recuerdo tan insignificante, como si fuera importante.

Ja.

Ni en sueños, fue un patético borracho ensuciando su preciosa túnica favorita.

Un par de golpes en la puerta rompe la pacífica burbuja en la que su madre y él se hallaban encerrados para notar como su respiración se corta por un breve instante al ver como la cabeza del idiota aparece pidiendo un permiso que no pensaba darle pero al parecer Narcissa ni siquiera se lo piensa cuando le deja pasar sin siquiera tomar en cuenta su opinión. Frunce el ceño de nuevo y su cuerpo se tensa al instante en el que los pies del moreno pisan la habitación tomando de nuevo esa máscara fría y desconfiada que lleva usando desde aquel día en el callejón Diagon cuando Potter decidió rechazar su amistad desinteresada.

-Malfoy, me alegra ver que estás lo suficientemente bien como para intentar seguir matándome con la mirada -Gruñe como respuesta a esa descarada burla buscando la ayuda de su madre con la mirada pero al ver que ella esconde sin mucho esfuerzo un indicio de sonrisa divertida que baila en la comisura de sus labios pierde por completo la esperanza de tener algo de ayuda.

-No voy a agradecerte nada Potter así que no…-Su discurso es interrumpido cuando este le tira con desgana una caja de tamaño mediano al pecho teniendo que tomarla con algo de torpeza. La abre aún más confuso y observa la gran variedad de bombones repartidos y ordenados por sabores para luego mirar de nuevo a Potter sin entender.

-He estado hablando con el medimago, dice que los dementores te afectaron demasiado y lo de esa maldición no ha ayudado mucho, te recuperarás pero tardarás un poco más de lo normal -Lo ve encogerse de hombros en un aire despreocupado, no sabe el porqué pero no puede evitar que el recuerdo del juicio llegue a su mente, como Harry tiró de él para salvarle de la maldición y el alarido de dolor que soltó al aterrizar en las escaleras retumba en sus oídos un par de segundos provocando un ligero escalofrío por su espalda que logra disimular muy bien- Cállate y come, esto no cambia nada lo sé seguimos odiándonos, tampoco es que me esperara nada así que relájate porque nos espera un año largo -El bombón que ya estaba deshaciéndose poco a poco dentro de su boca casi lo hace ahogarse, el dulce sabor del chocolate de repente se le hizo amargo al recordar la sentencia para él y su madre.

Potter tiene la custodia de ambos y es quien valorará su libertad. Está en sus manos que vuelvan a tener su vida de antes...en manos del jodido Harry Potter.

Su mandíbula repentinamente tensa deja de masticar el delicioso bombón de chocolate y caramelo recubierto por una fina capa de chocolate negro para pasear su mirada de la cara besugo hasta su madre quienes al ver la repentina tensión en el rubio se mantienen en silencio mirándolo, esperando algo.

-Madre ¿Podrías dejarnos solos? Debo hablar con Potter -Y de nuevo ese pequeño desprecio aflora entre sus labios al pronunciar aquel apellido, nota entonces la tensión en los delicados hombros de su madre- Por favor -Recalca antes de que ella intentara negarse y la mirada que la mujer le dedica al gafapasta sólo consigue cabrearlo un poco más, una mirada que conoce a la perfección pues fueron muchos años en los que él era quien la recibia.

"Mejor cállate"

Esa mirada que le atravesaba el alma cada vez que ella intentaba advertirle sobre el mal humor de su padre o cuando quería evitarle una discusión o castigo por parte de su progenitor. ¡Bien! Ahora es él al que se le debe temer genial.

-No sé en qué estás pensando y qué pretendes con todo esto pero te conozco Potter, mi madre y yo nos vamos a Italia mañana hasta que se relajen los idiotas del ministerio -Después de un minuto de tenso silencio decide tragar el chocolate que aún permanecía en su boca para serenarse y sentarse en la cama lo más recto y digno que puede mostrando que no piensa aguantar ni una tontería. Sus ojos entrecerrados analizan los fruncidos labios ajenos y como este parece intentar destensar su mandíbula con movimientos sutiles que demuestran una gran lucha interna.

-Estoy cansado Malfoy, llevo meses entre juicios y por fin el tuyo era el último -El rubio junta un poco sus finas cejas en una expresión confusa pero sin cambiar su postura amenazante y orgullosa, como respuesta a su gesto Potter suelta un pesado suspiro para luego relajar un poco sus hombros en una muestra de claro cansancio- Soy un Griffindor ¿Recuerdas? Idiotas valientes y temerarios que buscan ayudar aunque no se lo pidas, eso es lo me dijiste una vez en cuarto, no le busques trampas porque no las hay -Lo ve tomar de nuevo aquella postura rígida por un par de segundos para luego volver a perder la postura en una clara muestra de su cansancio y de lo poco que desea tener una discusión ahora. Sin decir nada más camina arrastrando los pies rodeando la cama para sentarse en la silla antes ocupada por Narcisa a su lado casi tirándose en ella soltando a su vez un suspiro pesado- Escucha Malfoy, si os largais a Italia todo Wizengamot irá a por vosotros y da igual lo que yo haga porque os encerraran de por vida a los tres por huída y por ignorar la sentencia -Lo ve alzar su mano derecha hasta su cuello rascando su nuca para luego masajear ligeramente este- Creo que aguantar un año en mi casa será mucho mejor que morir en Azkaban ¿No crees?

-No pienso vivir en esa casucha tuya

-Te recuerdo que era de Sirius

-Sigue siendo una casucha mediocre

-Y te recuerdo que Sirius Black también era parte de tu familia y por tanto esa casa sería también tuya

-Los Black fueron desterrados de la familia aún peor me lo pones, casucha maloliente de un perro traidor no pienso ir

Potter alza el puño por encima de su cabeza la cual baja en un claro gesto de desesperación y un autocontrol que no sabe cómo está teniendo pero Draco se está divirtiendo bastante y aunque ya le había convencido con el simple hecho de ser sentenciados de por vida en Azkaban no puede evitar disfrutar un poco a costa de Potter, verlo así no tiene precio.

-Como vuelvas a insultar a Sirius tú y yo vamos a tener un problema Malfoy -Vale, quizás se ha pasado un poco sabiendo cómo acabó todo para ese hombre y lo mucho que Potter sufrió al perderlo.

Además la mirada gélida que este le dedica hace que pierda las ganas de seguir cabreándolo, al menos un poco.

-No vas a convencerme con amenazas Potter, no pienso aguantarte un año entero y mucho menos encerrado en ese sitio -La cabeza del moreno cae pegando la barbilla a su pecho en un gesto de rendición que le hace sonreír con orgullo y triunfo, su pecho se hincha y en sus labios se mantiene esa sonrisa de superioridad que siempre le ha caracterizado.

"Gané"

Pero de repente la cabeza de este se alza de nuevo y lo mira con verdadera intensidad para luego sonreír de lado, gesto que destruye aquella sensación de triunfo y superioridad en segundos. Su sonrisa se borra y sus cejas se juntan sin entender aquella expresión de idiota, ¿Por qué sonríe si ha perdido?

¿Por qué lo mira así?

¿Qué le pasa?

¿Le ha dado un ictus?

¡¿Por qué mierda sonríe y lo mira así?!

Va a abrir la boca pero este se adelanta dejándole sin palabras.

-Bien, tus cosas que pude recuperar están en una habitación ya arreglada para tus excentricidades, tu madre ya está instalada en la habitación de al lado, la casa es grande y tendréis un baño para vosotros sólos por lo que no habrá peleas, aún te queda una semana aquí así que vendré a verte de vez en cuando para asegurarme de que no te has muerto por idiota, nos vemos mañana -La sonrisa del moreno se ensancha tanto que no puede evitar abrir los ojos y poner esa cara de idiota que tanto odia haciendo que el idiota de Potter parezca mucho más contento que antes.

Este se despide con un gesto de su mano y ni siquiera es capaz de encontrar palabra alguna para insultarlo antes de verlo salir.

Será mamón

Ha ganado.

Gruñe por lo bajo y al entrar su madre vuelve a gruñir ante su pregunta de como ha ido todo ganándose una risilla de su parte que le crispa los nervios.

"Ya veremos si sonríes tanto cuando te haga la vida imposible Potter, pienso ganar esto"