Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, aunque los pediré prestados para esta historia.
Sumary: los padres de Bella famosos empresarios le contratan uno de los mejores guardaespaldas a Bella, lo que ellos no saben es que la agencia de guardaespaldas trabajan únicamente vampiros. Bella a sus escasos 13 años deberá de averiguar que secreto guarda su guapo guardaespaldas, sobre todo si el limite tope de un guardaespaldas con su protegido es de 5 años.
"pensamientos"
-dialogos de personajes—
…..:::o::::.o::….. -cambios de escena
Capitulo 2
Jasper, comenzara a trabajar con nosotros a partir de hoy—dijo Carlise haciendo las presentaciones.
-un gusto Cullen, soy Jasper Withlock—dijo el vampiro extraño.
-igualmente Jasper, pero llámame Edward—comente, me sentía en confianza con este vampiro, extrañamente quería averiguar que eran las extrañas marcas de su cuerpo.
-Y dime que te trae a esta agencia?—pregunto Carlise en tono profesional a Jasper.
-la verdad llevo bastante tiempo vagando alrededor del mundo, así que necesitaba distraerme de mis problemas—dijo monótonamente.
-supongo que eso seria todo—dijo Carlise—un placer tenerte en la compañía Jasper, cualquier cosa estoy aquí—dijo Carlise en tono amable con una sonrisa.
-muchas gracias Carlise—dijo sinceramente Jasper.
-bueno Edward tengo un trabajo para ti, pero primero quiero que te encargues de explicarle todo a Jasper, su oficina esta junto a la tuya, por favor enséñasela—me dijo Carlise, asentí.—puedes pasarte después a la oficina?—me pregunto antes que saliera.
-claro Carlise—dije amablemente mientras le daba una señal a Jasper para que me siguiera.
El camino hacia la oficina fue en completo silencio, me daba curiosidad Jasper, quería saber que ocultaba, bueno suponía que era un buen sujeto, me había inspirado confianza desde que lo vi.
Como cada vez que cruzaba la empresa, todas las vampiras tenían pensamientos nada agradables hacia mi persona, solo que ahora teníamos a otro implicado, también pensaban en Jasper, cosa muy poco sana para mi mente, así que termine bloqueando a todas.
"tantos sentimientos de lujuria están volviéndome loco"—pensó Jasper Así que el podía percibir la lujuria de todas estas vampiras. Si era así creo que prefería mil veces el poder ver lo que pensaban y no lo que sentían, me apiadaba de Jasper ya era difícil controlar los pensamientos como también controlar las emociones creo que seria algo imposible para mi.
-llegamos—anuncie, mientras avanzaba por la oficina a la que Jasper estaría asignado, un enorme escritorio en el medio de la oficina que a su derecha dejaba ver una enorme librera que atravesaba la pared y unos ventanales del lado opuesto que daban vista a el edificio de la par. El silencio se torno algo incomodo así que decidí sacar platica—y hace cuanto tiempo estas en Nueva York?—le pregunte con curiosidad.
-llegue hace unas semanas—respondió, así que no era del tipo que le gustaban mucho las conversaciones, pensé mejor no insistir.
-bueno, me retiro—dije fríamente—mañana llegara tu secretaria, así que tienes todo el día de hoy para organizar tu oficina. Jasper asistió, y Salí inmediatamente de la oficina de Jasper para dirigirme a la oficina directiva de Carlise.
Sin querer escuchar ningún tipo de comentario me dirigí a velocidad de vampiro a la oficina de Carlise, "adelante Edward" escuche antes de que pudiera tocar la puerta, Carlise siempre detectaba nuestras presencias, lo cual era muy extraño ya que solamente tenia ese poder cuando de nuestra familia se trataba.
Entre a la oficina, cerrando suavemente la puerta detrás mía, Carlise estaba en silencio mientras tomaba una carpeta de uno de los cajones de su escritorio, trate de indagar en su mente pero el me bloqueaba, fruncí mi ceño en molestia, y mi curiosidad aumento en grandes proporciones.
-Edward, tengo un nuevo trabajo para ti—empezó cautelosamente Carlise esperando mi reacción, que no se hizo esperar de mucho tiempo.
-Carlise, ya hablamos de esto—dije molesto mientras me tomaba el tabique entre mis manos, hacia un par de días había decidido que lo mejor para mi salud mental, y también el bienestar de la empresa lo mejor era no seguir trabajando en campo, ósea, de guardaespaldas, estos problemas surgían en el trabajo si no era mi protegida, era la madre de mi protegida o las mismas amigas de esta. Había incluso veces en las que el padre también dejaba a exponer sus pensamientos, lo cual además de intolerable para mi, también venia el acoso físico, que haciendo acopio de mis propios modales en el trabajo, las hubiera mandado a el otro lado del mundo, sin contar que no era el vampiro mas paciente del mundo.
-lo se Edward, pero este trabajo es uno de los mejores, no tendrás el mismo tipo de….—se aclaro un poco la garganta incomodo- acoso que en otras familias—explico Carlise.
Lo observe un momento a los ojos, debatiéndome que hacer, confiaba plenamente en Carlise, el único en el que no confiaba era en mi mismo, en lo que les podría hacer si me salía de control, el tipo de pensamientos de esta familia que hiciera que perdiera la concentración y descuidar a mi protegida. Una tristeza y furia recorrieron mi cuerpo al pensar en eso.
-Edward eso fue hace muchos años, sabes bien que la culpa no fue tuya—explico Carlise poniendo su mano en mi hombro. No sabia en que momento había llegado hasta mi, pero Carlise me conocía tan bien que sabia lo que pasaba por mi mente en estos momentos.
-Esta bien Carlise—dije tranquilizarme. Pude ver como Carlise me sonreía, la cual no sabia el porque—de que se trata el "trabajo"?—pregunte irónicamente. Carlise hizo como si fuese a responderme.
-pase—dijo Carlise. no sabia que alguien esperaba atrás de la puerta. La puerta se abrió dando paso a una mujer que no pasaba de los 30 años, Esme, pero claro, pensé irónicamente, Carlise solo detectaba a su familia en un rango de 50 kilómetros. Cabello largo castaño, piel blanca, ojos dorados que brindaban ternura, sin duda solo el aire maternal que despedía describía totalmente a Esme.
Esme nos observaba a ambos con la mirada inquisitoria y preocupada al verme.
-lo siento, interrumpo algo queridos?—nos pregunto preocupada. Negué con la cabeza, mientras me daba un calido beso en a coronilla, y saludo a Carlise con un beso en los labios, voltee la mirada incomodo, Carlise y Esme eran el vivo retrato de la ternura, destilaban amor en cada uno de sus poros al mirarse, me sentía un poco incomodo ante este sentimiento en la atmósfera, creo que era por eso que la mayoría del tiempo me sentía solo.
-nada querida, solo le estaba dando la información de el nuevo trabajo a Edward—respondió Carlise después de separarse. Esme cambio su mirada a una preocupada en dirección de Carlise, este le respondió con una sonrisa, y ambos voltearon a verme. Rodee los ojos, a veces ellos eran tan obvios.
-bueno continuando con lo que decía—recompuso Carlise, hacia mi , mientras Esme se sentaba en una de las sillas de la oficina. Se dedicaba a observarme con aquel semblante preocupado, sus manos estaban tomadas nerviosamente, y sus pensamientos que decir.
"estará todo bien Edward?", "seguro de que quieres hacerlo?", "aun no has superado lo que paso".
Estos eran algunos de los pensamientos que vagaban en la mente de Esme, la mire agradecido por la preocupación, le sonreí, no quería que ella se preocupara demás, aceptaría el trabajo, Porque recordar el pasado no era algo que mi familia y mucho menos yo era lo que quisiéramos, pero a veces era inevitable nombrarlo.
El intercomunicador interrumpió en la estancia. La secretaria de Carlise.
Señor Cullen lamento la interrupción pero una mujer busca a el joven Edward para unos tramites.
La voz de la secretaria resonó con fuerza en la oficina, y sin esperar respuesta me dirigí a la puerta, despidiendo a Esme con un beso en la frente.
-regresare Carlise, solo que creo que esto es urgente—dije irónicamente viendo fijamente a Carlise.
-claro Edward cuando termines te espero aquí en la oficina—respondió Carlise con una sonrisa divertida. Cerré la puerta mientras me dirigía a paso humano hacia mi oficina.
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Lo que Edward no vio fue que al momento de cerrar la puerta la sonrisa de Carlise se borro inmediatamente dando paso a una gran preocupación, su esposa lo observaba igual o mas preocupada, ambos estaban seguros de que Edward aun no superaba los sucesos del pasado, eso lo había marcado tanto que ya no era la misma persona abierta de antes, ahora era mas cerrado, mas frió. Esperaban que este nuevo trabajo trajera la alegría de su hijo, si no tendrían que tomas cartas serias en el asunto.
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Edward cerro la puerta de su oficina mostrando su porte altivo y orgulloso, observo a la persona sentada en uno de los asientos enfrente de su escritorio, rodeo el escritorio para quedar enfrente de ella, la "extraña" no era tan extraña ahora, reconocía a esa mujer como una de las que había tenido el enorme placer de trabajar, claro nótese el sarcasmo.
El trabajo de Guardaespaldas para aquella joven que en aquel entonces tenia 18 años, ahora debería de tener unos 20 años, era una joven hermosa, piernas largas y torneadas ligeramente bronceada, cabello negro y unos grandes ojos azules, sin duda estos 2 años mejoraron para ella, sus facciones se volvieron mas maduras y finas. Lo único malo de ella, era toda su personalidad, cuando trabaje con ella hubo varios intentos de esta joven de llevarme a su cama, cosa que jamás logro, tenia una actitud muy altanera, demasiado egocéntrica para mi gusto,
-Hola Edward—dijo coquetamente, acercándose contoneando las caderas.—espero aun te acuerdes de mi—menciono con voz seductora, cualquier hombre en mi lugar hubiera caído, pero yo no era cualquiera y conocía a la mujer, aunque no me acordara del nombre.
"vaya que no ah cambiado estos años, yo eh envejecido y el va en retroceso" pensó la mujer, vaya que no era tan tonta como creía, era observadora, cuando la situación lo ameritaba.
-que se le ofrece señorita—dije aun sin acordarme de su nombre. Mientras tomaba distancia de ella, y me sentaba detrás de mi escritorio. La mujer sonrió traviesamente, y nuevamente con paso de gacela se acercaba a mi. Me pare de mi silla al verla acercarse, y tratando de ser cortes me dirigí a la cafetera que tenia en el otro extremo de la oficina.
-café?—pregunte tratando con creces de que mi tono se oyera calmado y amable. La mujer sonrió y asintió, mientras preparaba el café en la cafetera, aun no sabia como usarla, normalmente solo la usábamos cuando algún humano venia de visita, cosa que en mi oficina nunca pasaba. Sentí los pasos de la mujer acercándose por detrás. Indague en sus pensamientos tratando de recordar su nombre.
-Srta. Summers su café—dije amablemente, tendiéndole el café a Camila Summers hija del magnate del petróleo. Al fin daba con su nombre, se encontraba a una distancia mínima de mi persona, no quería realmente nada que ver con esta mujer, su pensamientos corridos, eran de una desequilibrada mental.
"tranquilo Edward, ya veras cuando nos casemos" pensó Camila. "tendremos unos cinco hijos, todos serán igual de hermosos que nosotros"
-así que Edward, cuéntame de ti—susurro Camila a unos cuantos centímetros de mi. furioso, trate de evadirla suavemente tratando de no lastimarla en el proceso. A este paso el pobre café estaba aplastado entre los dos, siendo inevitable que se derramara, haciendo una maniobra logre que el café se derramara sobre mi, y no sobre Camila, otro punto extra a los vampiros, el café solo dejo una enorme mancha en mi camisa y mis jeans, en cambio a Camila después del pequeño empuje que le di, no tenia ninguna mancha.
-oh Edward—exclamo Camila con su voz chillona—te imaginas si hubiese caído en mi vestido nuevo—exclamo otra vez, observando algún tipo de mancha en su vestido. rodee los ojos, como era tan comprensible que una niña rica, se preocuparía por otra cosa que no fuera algo material, dudo mucho que le hubiera importado si caía encima de alguna de sus extremidades mientras no fuera su vestido, pensé con ironía.
-claro Camila—dije a modo de que se callara. Diablos esta mancha no se quitaría, tendría que ir a cambiarme a mi apartamento, aunque pensándolo mejor—Camila, discúlpame un momento—dije rápidamente sin esperar contestación salí de la oficina pasando al escritorio de mi secretaria. Que al observarme no pudo disimular una sonrisa burlona en su rostro.
-no preguntes—dije a modo de responder sus pensamientos—por favor hazte cargo de mi cliente mientras voy a cambiarme mi ropa—le avise, asintió, mientras tomaba mi recorrido por el elevador volviendo a cruzar el aparcamiento buscando mi volvo.
Ya en las calles de la ciudad, no pude sino relajarme algo. Encendí el radio buscando cualquier canción, solo necesitaba algunos minutos para tranquilizarme.
Seguí a toda velocidad en las calles hacia mi apartamento, tan sumido estaba en mis pensamientos que no pude notar que el semáforo había cambiado, las personas empezaron a pasar, estampe mi pie en el freno, esperando no haber utilizado toda mi fuerza en el.
El chirrido de los neumáticos alerto a los demás, que corrieron en direcciones opuestas, el carro poco a poco reducía su velocidad. De la nada salio una figura atravesándose en mi camino, observe con terror como la niña se cruzaba en el camino que tomaba mi carro, no llegaría a tiempo, lo mas seguro es que si salía todos me verían.
La pequeña figura aun no hacia caso a lo que pasaba a su alrededor, el semáforo seguía en rojo, mis llantas rechinaban en el pavimento, todo parecía una película de terror en cámara lenta.
Justo cuando no se podía mas el carro perdía velocidad, me acercaba a la niña, ella al fin volteo la cara en mi dirección, viendo como sus ojos se abrían de terror, y un audífono descolgaba de su oído. Por suerte mis plegarias fueron escuchadas ya que el carro se detuvo antes de darle a la niña. Que se había quedado congelada en su sitio, Salí rápidamente del carro en cuanto se detuvo. Corrí hacia la niña, que seguía mirando la parte delantera de mi carro.
-hey! Estas bien!—le grite al ver que seguía en estado shock con la vista fija en el carro. Ya desesperado la agite un poco para que saliera de su trance—NIÑA!—le grite por ultima vez.
La joven volteo furiosa su mirada en mi, y pude apreciar unos enormes ojos café que destilaban furia.
-no soy una niña!—me grito de vuelta, pero que pulmones tenia.—y tu!—grito colérica mientras apuntaba su dedo en mi pecho, fijando sus grandes ojos hacia arriba para verme—tu casi me atropellas con tu chatarra!—grito señalando mi carro.
La poca gente que nos miraba observaba asustado como la niña gritaba a su casi ejecutor, y encima criticaba mi carro. La joven apenas llegaba a mis hombros. Menudo cuerpo hacia conjunto con sus grandes ojos ahora llenos de furia, su largo pelo ondulado y castaño, caía despeinadamente debajo de sus hombros. Y sus pequeños labios, rosados y brillantes.
-oye que no es una chatarra!—grite de vuelta. De acuerdo no era el momento para discutir por eso, pero este era un carro muy importante para mi.
-me vale si es un Roll Royce el que esta ahí!—volvió a gritar solo que mas fuerte—solo se que por poco me ibas a matar—dijo ya bajando un poco la voz—que acaso estas ciego y no miras el enorme semáforo en ROJO—grito la palabra rojo.
-calma, que al fin no ah pasado nada, los frenos han dejado de servir—dije sarcásticamente. En dirección a la joven que parecía que cambiaba a nuevos tonos de rojo en su cara, lo cual la hacia algo tierna. Por dios Edward Cullen, deja de pensar así de la niña que por poco atropellas y que te esta dejando en ridículo delante de tanta gente-
-además no es mi culpa que no pudieras oír el griterío y sonido de mis llantas si venias con esos audífonos—dije triunfantemente señalando sus audífonos cayendo de una de sus orejas. Su cara se volvió mas roja de la cólera.
-IDIOTA!—me grito mientras terminaba de cruzar la acera y se iba caminando hacia otra dirección.
-hey! Espera tengo que llevarte a un hospital—le grite al ver que seguía su camino como si nada.
-VETE A LA MIERDA!—respondió mienta me gritaba lo mas fuerte que sus pulmones daban y desaparecía entre la multitud.
Gruñí furioso, esa niña me perturbo la poca paciencia que me quedaba. Aun no podía creer que esa joven tuviera aquel carácter.
Pese a que no paso nada, esto no tendría porque contárselo a Carlise. Me monte deprisa al carro, aun quedaban personas después de todo aquel griterío, enojado, me dirigí rápidamente hacia mi departamento.
Bueno aquí va el capitulo 2 espero haya sido de su agrado.
Para las que me mandaron su correo lamento decirles que no se miran, es la pagina que no deja mandar correos, pero mi correo esta en mi perfil en FanFiction así que pueden agregarme si desean.
Dudas? Preguntas? Cualquier cosa háganmela saber. Nos vemos hasta la próxima
Gracias por sus alertas, favoritos y reviews.
