Reto de Cumpleaños Seiya

Capítulo 2

Resumen: Seiya regresa poco después de que se fueron y busca a las chicas porque ya que estaban en su planeta fueron atacados y ahora sus hermanos y su princesa están prisioneros (SxM)

Disclaimer: Los personajes pertenecen a Naoko Takeuchi. Yo escribo sobre ellos por simple entretención

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Hace tiempo, Minako había decidido que su vida sólo tenía sentido si lograba proteger a su princesa… y si cumplía con sus metas personales. Como volver a jugar voleibol, hacer castings para convertirse en artista y calmar su sed de justicia, invocando a su Sailor interna de vez en cuando. Después de todo, su vida en los últimos años se había abocado a su misión y no podía dejarlo de buenas a primeras sólo porque los enemigos sobrenaturales estaban en calma. Además, salir por las noches era una gratificación personal que su alma agradecía con creces y siempre le traía alguna satisfacción.

Hoy había llegado a la escuela a tiempo, le entregaron un resultado bueno en sus notas por lo que no tendría que ir a exámenes adicionales y como era su último año en la escuela debía poner todo de su parte para alcanzar su sueño, uno que con suerte alcanzaría a vivir aunque fuera un corto tiempo antes de entregar su vida a la protección del futuro Tokio de Cristal.

Ya estaban en la cafetería donde solían reunirse las amigas.

— Vaya, Minako-chan, felicidades. Te fue muy bien en el último examen — Amy se sentía orgullosa ya que habían estudiado muy duro para lograrlo.

— Que bueno, Mina. Hoy te invitaré la bebida — Makoto como siempre estaba contenta por los logros de sus amigas.

— Ya era hora que estudiaras con seriedad — Rei sonreía disimuladamente, también estaba orgullosa.

— Por supuesto. Cuando la gran Mina Aino se propone algo lo consigue — la rubia alardeaba un poco pero se lo merecía.

— O sea que tendré que ir sola a los adicionales… — Usagi se lamentaba, Mina siempre la acompañaba aunque fuera sólo para estar cerca suyo más que porque no pudiera sacar mejores calificaciones.

— Lo siento, Usa-chan. Pero tengo algo importante que hacer en esos días y no puedo perdérmelo por nada del mundo.

— Mina-chan que egoísta, no piensas en mi sufrimiento… — Usagi exageraba y lloriqueaba un poco cuando se dio cuenta de la expresión de su amiga. Nunca quiso hacerla sentir mal pero eso fue lo que consiguió con su berrinche.

— Quedé con Artemis para encontrarnos. Nos vemos, chicas — la rubia tomó sus cosas y se marchó rápidamente. Las amigas miraron con reprobación a la rubia de coletas, quien bajó la mirada y siguió bebiendo su batido de chocolate.

Mina caminaba con rapidez mientras luchaba en su interior pensando si en verdad estaba siendo egoísta.

— ¿Que no pienso en su sufrimiento? ¡¿Qué no lo pienso?! ¡Todo en lo que pienso es en ella! — se hablaba a sí misma con severidad mientras se detenía frente a una tienda de mascotas — ¿Verdad que no soy egoísta? — el tierno cachorro tras la vitrina la miraba y le movía la colita con ánimo.

Una multitud reunida la sacó de sus pensamientos y la llevó a ver qué ocurría. La curiosidad era natural en ella y no podía controlarla. Se abrió paso entre la gente para ver que ocurría y vio un ciclista que había chocado con un peatón, no era nada del otro mundo, al menos para su parecer pero las personas, de todas formas, se habían aglutinado ante la conmocion.

Lo que le llamó la atención fue que el peatón parecía no despertar, el chico de la bicicleta alegaba que él no venía tan rápido para chocarlo tan fuerte y mientras el otro individuo no se levantaba y más bien parecía inconsciente. En eso llegó una ambulancia y los paramédicos le dieron los primeros auxilios al atropellado que con prontitud subieron al vehículo y que resultó ser una chica.

Una chica muy conocida…

— No puede ser. Sailor Fighter… — Mina se subió de un salto a la ambulancia y trató de llamar la atención de la chica que empezaba a reaccionar.

— Señorita, por favor. Tiene que irse — el paramédico más robusto la regañó, mientras el otro, más delgado y mayor, le ponía unos aparatos a la morena en la camilla.

— Pero… pero…

— Si no es conocida de la víctima debe salir

— ¡Sí la conozco, es mi amiga! — dijo con desesperación. Pero el hombre no parecía creerle.

— Mi… Mina… — logró articular quien era atendida mientras abría sus ojos azules y rozó sus dedos con los de la rubia. Mina se sentó a su lado y sostuvo su mano después de darle una mirada de triunfo al hombre que sólo trataba de hacer su trabajo.

— Bien, puedes quedarte pero no estorbes — sin más cerró la puerta del vehículo y se dispuso a examinar a la chica que cubría la mayoría de su cuerpo con harapos desgastados.

Llegaron a la sala de urgencias y luego de atender a la chica y estabilizarla dejaron ingresar a Mina para que pudieran hablar. Pero al entrar, la rubia no encontró a nadie.

— ¿Hola? ¿Estás aquí? — Mina pensó que quizás se había equivocado de habitación. Iba a salir cuando escuchó un sonido en el armario del cuarto — ¿Fighter?

— Casi… — contestó un muchacho que lentamente abrió la puerta y que, vestido con algunas ropas del hospital, esbozó una pequeña sonrisa.

— Seiya— vio que aún estaba herido —Por Dios ¿Cómo terminaste así? ¿Qué pasó? — la rubia se acercó a ayudarle.

— La princesa Kakyuu fue secuestrada por una seguidora de Galaxia…

— ¿Aún hay gente que la sigue?

— Al parecer… sí. Se hace llamar Sailor Light Soul y controla muy bien la magia de Kinmoku. Supongo que fue corrompida desde ahí.

— Santo cielo y ¿las demás? ¿Dónde están?

— Fuimos a rescatar a la princesa y los perdí mientras tratábamos de salir de la fortaleza donde la tenían cautiva. Se encuentra en un asteroide y pudimos usar un resto de magia para que yo llegara hasta aquí pero rápidamente volví a convertirme en Seiya. Taiki me dijo que viniera, que era lo mejor pedir por su ayuda

— Está bien, hiciste lo correcto. Pero ¿por qué dices que los tiene cautivos?

— Nos quitó nuestros poderes Sailor al bloquear la magia de transformación. En otras palabras no puedo convertirme en Sailor Fighter otra vez porque no puedo volver a ser una chica — una de las maquinas hizo un sonido y él pareció recordar algo — Mina, necesito salir de aquí.

La princesa de Venus iba a protestar debido a su estado pero el chico le explicó que le habían tomado muestras de sangre y si le hacían análisis seguro descubrirían que no era de la Tierra y lo encerrarían como un experimento permanente. Así que era imperativo salir de ahí cuanto antes.

— Creo que tendré que pedir refuerzos — iba a abrir su comunicador pero sintió que jalaron de su mano.

— No la llames… por favor — su mirada suplicante le decía que hablaba en serio. Más bien era porque no quería que lo viera en ese deplorable estado. Su orgullo era algo que no podía dejar atrás, ya era lo único que le iba quedando.

La chica entendió y sacó su pluma de transformación, la que guardaba desde su época de Sailor V y se transformó en una enfermera. Con cautela y caminando a paso seguro pudieron salir de ahí, mientras se anunciaba por el altoparlante que una paciente en estado delicado había desaparecido. Tuvieron que tomar un taxi para llegar pronto a casa de Mina y esta con el dolor de su alma sacó sus ahorros para pagar la tarifa pero al fin pudo poner a Seiya a descansar más tranquilo en su cama y trató de pensar en algo. Lamentablemente no había mucho que hacer sin la ayuda de las demás porque el panorama no se veía muy alentador.

— Amy, necesito que vengas a mi casa… — Seiya entre sueños escuchó a la rubia hablar por teléfono—… Sí, es un poco apresurado… ¿no puedes salir una hora antes? En serio es algo urgente… deberías traer un bolso de primeros auxilios… Eh, el de mi casa ya lo ocupé… bueno, con eso bastará. Te espero entonces — colgó el teléfono y al voltear lo vio despierto, miraba al techo.

— Llamaste a Amy-chan — sonrió — De algún modo, esto me parece conocido.

Mina le sonrió sin entenderle mucho

— ¿Qué cosa?

— Hablar con la persona más lista del grupo cuando estas en problemas — giró la cabeza y vio a la chica sonrojar violentamente, mientras reía nerviosa.

— ¿Tú también lo haces? — el chico asintió al tiempo que hacía una pequeña mueca de dolor.

— Cuando me sentía presionado o aún ahora cuando siento que no sé qué hacer, Taiki siempre me da una respuesta madura y muy lógica a mis dudas. Respeto mucho lo que opina aunque no siempre estemos de acuerdo — él hablaba con mucho sentimiento — Por eso, necesito hacer todo lo que esté en mis manos para rescatar a mis compañeros — Mina lo miraba y escuchaba con admiración.

Ella y Seiya se parecían más de lo que admitían. Si tan solo hubieran podido pasar más tiempo juntos, seguro lo habrían descubierto.

— ¿Te dije alguna vez que eras mi favorito de los tres? — llevo un dedo a sus labios, con una sonrisa traviesa en ellos. Él negó con la cabeza pero estaba un poco sorprendido.

— Pensé que Yaten…

— Sí, pues después de verte embelesado por Usagi no iba a arruinarles su cuento de hadas ¿verdad? — él, sonrojado, no supo qué quiso decirle y la miró extrañado — Ustedes se necesitaban tanto el uno al otro que sólo los dejamos.

En cierto modo era verdad lo que le decía ella. De alguna forma Usagi lograba llenar el espacio que había quedado vacío en su corazón luego de la devastación tan terrible a la que fue sometido su planeta, sus familiares y amigos. Además en primera instancia él pensaba que ella era su princesa y lo deseaba con toda el alma. Ese anhelo que pronto se transformó en algo más profundo y aterrador.

— Pero ella tiene a su novio — ya podía decirlo sin desmoronarse por completo. Ese fue su consuelo al partir de vuelta a Kinmoku, que había alguien que la cuidaría a pesar de todo.

— Sí lo tiene. Pero no voy a negarte que mientras él no estuvo, fuiste tú quien veló por ella y por eso Usagi te quiere mucho. Siempre lo hará.

— Lo sé.

Mina miraba el reloj, estaba impaciente porque Amy llegara y revisara al chico que parecía estar más grave que de lo que admitía.

Seiya la miró y no pudo evitar recordar ese fogoso sueño que a su parecer fue muy vívido para haber sido sólo el resultado de una poción para dormir. Se sonrojó al recordar cómo le hablaba, se movía y lo tocaba la Mina del sueño. Se preguntó si ella sería así en la realidad, así como si sus besos serían tan apasionados como los sintió aquella vez. Al instante pensó que estaba delirando y volvió su vista al techo.

— ¡Ay, no! Tienes fiebre — exclamó alarmada la rubia mientras ponía una mano sobre su frente.

— No lo creo, Mina. No te apresures, en serio.

— ¡Pero tu cara está toda roja!— la chica corrió al baño y trajo una pequeña toalla húmeda para bajarle la temperatura. La puso en su frente y una sensación de alivio recorrió su cabeza. Parece que sí tenía fiebre después de todo, pues en un momento se durmió.

Como era natural, al llegar y encontrarse con las novedades, Amy regañó a Mina por no llamarlas en seguida y de inmediato se puso en contacto con sus compañeras para analizar la situación y estudiar lo que harían a partir de ahí. Usagi llegó tarde como usualmente lo hacía pero acompañada de un personaje particular.

— ¡¿Yaten?!

— Mi mamá lo encontró en el porche, estaba muy debilitado y ella lo cuidó bien — sonreía Usagi con orgullo.

— Le agradeceré apropiadamente cuando tenga la oportunidad — el chico se cruzó de brazos en su usual mal humor pero estaba agradecido de lo que habían hecho por él.

Sobre todo le había impresionado un poco que Usagi fuera tan distendida y relajada en su ambiente familiar. Se había llevado una grata sorpresa.

— Bueno, bueno pero ahora necesitamos examinar la situación — Amy estaba preocupada — Mina…

— Seiya dijo que la princesa y Taiki estaban en un asteroide. Capturados por una mujer que se hace llamar Sailor Light Soul y que probablemente es una guardiana de Kinmoku ¿estoy en lo cierto? — dirigió su azulina mirada a Yaten. Este asintió.

— Nos lanzó un hechizo y por eso volvimos a nuestras identidades masculinas. Creo que buscaba precisamente evitar que usáramos nuestros poderes y al parecer no sabe de la derrota de Sailor Galaxia porque anda en busca de semillas estelares pero no tiene brazaletes como las otras que conocimos.

— Entonces, probablemente, su función es mantener prisioneros cautivos para llevárselos a su jefa — Amy analizaba con rapidez y anotaba algunos apuntes.

— Hay que encontrar una manera de llegar pronto — Rei estaba impaciente, tal parecía que la pasión por la lucha no se había acabado en todas ellas.

— Tenemos que planear con cuidado las cosas, no podemos poner en peligro a Usagi — Makoto era más cuidadosa.

— Tienen razón pero no teníamos otra opción — Yaten estaba frustrado — Estábamos empezando a llevar una nueva vida en paz y ahora nos damos cuenta que queda gente de Galaxia dando vueltas por ahí.

— Lo siento mucho, Yaten — Usagi se acercó a él con amabilidad — Haremos lo que sea necesario para rescatar a la princesa — la rubia habló con decisión.

— Pero…

— Si vinieron a pedir nuestra ayuda debemos dársela. Somos amigos — estrechó la mano del platino en un gesto de apoyo que él agradeció profundamente.

Mina estuvo de acuerdo y asintió enérgicamente. Le preocupaba el estado de Seiya pero también el cómo lograrían armar la estrategia de rescate.

— ¿En dónde está Seiya? — preguntó el platino.

— Arriba, en mi habitación — contestó por inercia la Sailor de venus, ganándose varias miradas curiosas.

La rubia acompañó a Yaten y lo hizo pasar a su cuarto. El paciente se veía tranquilo pero su aspecto aún era delicado.

— El muy idiota nos encerró y se fue a pelear solo contra los soldados que cuidaban el pasillo — el ojiverda se oía molesto mientras la rubia lo escuchaba con atención — Yo logré salir para ayudarle pero le perdí el rastro y aunque sabía que vendría aquí no pude ser de mucha ayuda. Taiki dijo que lo mejor era que la princesa y él se quedaran para no poner en riesgo también a Kinmoku o a la Tierra.

— No me llames idiota… — Seiya abrió sus ojos y se alegró de ver bien a su compañero. Les sonrió a ambos y logró sentarte en el borde de la cama —… aun no estoy acabado y tenemos una misión.

— Las chicas ya están planeando cómo ir hacia allá — dijo Mina con suficiencia — Deberías seguir descansando.

— Tiene razón. Cuando sea necesario volverás a levantarte

— Es una molestia estar herido — se quejó provocando una sonrisita en la rubia.

— Tú eres una molestia, idiota — Yaten salió de ahí encontrándose con la rubia de coletas.

Usagi esperaba afuera para poder ver a Seiya pero algo le decía que era mejor mantenerse a distancia.

— ¿Cómo está él? — le dijo al platino

— Estará bien, ya está diciendo idioteces — ambos rieron y bajaron a encontrarse con el resto del grupo.

Esperaron un día más para prepararse y para que Seiya se recuperara del todo pero era casi seguro que irían directo a la batalla nuevamente. Por supuesto, Mina se quedó cuidándolo todo el tiempo. Se sentía responsable por él ya que fue ella quien lo había encontrado. Lo observaba mientras dormía, después de todo, era la primera vez que tenía la tranquilidad de estar tan cerca de un chico.

— Vaya, se ve atractivo mientras duerme… — sin quererlo la rubia dijo algo que en parte era una especie de señal.

El chico escuchó aquella frase que le removió un poco la consciencia y le trajo recuerdos que hicieron que se sonrojara un poco.

— Ay, no. Le dio fiebre otra vez — Mina examino su frente y no noto tanta temperatura — ¿tendrá calor? — tímidamente deslizó una mano por el pecho del joven que luchaba por mantenerse impávido.

La rubia tanteo la piel del muchacho y se sentó a su lado haciendo, sin querer, que la mano de él terminara por rozar su pierna por sobre la ropa.

— ¡Está sangrando su nariz! — Mina salió corriendo a buscar a Ami, dejando al chico respirar en paz.

Por suerte la fortuna parecía estar de su lado esta vez.

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En un lugar desierto y desolado se alzaba una fortaleza que mantenía cautivos a la princesa Kakyuu de Kinmoku y a una de sus Sailor stars hechizada bajo una forma masculina para que no pueda usar sus poderes. La causante del secuestro era una ferviente seguidora de Sailor Galaxia que hacia trabajo de recolección de semillas estelares al momento del deceso de su soberana.

Sailor Light Soul se erguía como la entidad superior del lugar y había dejado que Yaten y Seiya escaparan para saber a quién recurrirían por ayuda. Su corazonada fue la correcta pues en el planeta Tierra le aguardaba un tesoro que sería digno del reconocimiento más grande para ella

— Que lindo brillo es el que veo ahí. Una semilla estelar proveniente del corazón de una descendiente del antiguo reino lunar. Este trofeo me hará ganar puntos con Sailor Galaxia…