He vuelto... pues ni que me hubiese ido por mucho... ¿O si? Oh quien sabe y no me importa XD adivinaron, hoy ando simplista como siempre.

"..." diálogos

'...' pensamientos

(...) cuando yo diga algo

sCsCsCsCs cambio de escena

Ahora los datos del fic:

Titulo: Second Chance. Joh soy tan original ¬¬Uu

Genero: Shonen-ai, yaoi, y no se que mas vaya a salir de esto.

Parejas: KaixRei y YuriyxBryan... yo no se de otra ¿verdad? XD

Disclaimer: .¿Que creen? Si, Beyblade sigue siendo de Aoki Takao y no mío, no tengo nada que ver con el y no hago esto con fines de lucro... lo hago con fines de venganza ¬¬

.: Capitulo dos :.

La oscuridad se extendía por toda la habitación, rota tan solo por el suave sonido de su respiración acompasada. Al fondo en alguna parte el constante sonar de la manecilla de un reloj se escuchaba. Más poco duro la calma y el silencio pues repentinamente fueron rotos por el constante repiquetear agudo del teléfono que se encontraba a un lado de su cama, colocado sobre un velador. Al instante sus orbes rojizas se abrieron de golpe, mostrando en ellas el reflejo del desconcierto y dejando ver lo abrupto que había sido sacado de su sueño. Aun con pesadez en los parpados, se giro sobre su cuerpo estirando el brazo, tanteando con la mano hasta que dio con el teléfono, donde lo agarro para llevarlo hasta su oído. Su cabeza descansaba sobre la almohada boca arriba, y por presión del cansancio volvió a cerrar los ojos, disponiéndose a contestar la llamada.

"Privet Kai" -sonó la voz del otro lado del teléfono, entusiasta, alegre-.

Los ojos del bicolor se abrieron repentinamente, mezcla de la sorpresa y después de un enojo indiscutible que le había llenado, incluso parecía que el sueño se había alejado pues bien sabia quien era el dueño de aquella voz.

"¿Te desperté?" -pregunto con seguridad aquella voz-.

"Por todos los malditos demonios ¡Yuriy! .¿Que diantres haces llamando a esta hora?" -soltó casi bufando Kai, al tiempo que se enderezaba en su cama, sentándose en el borde y dejando ver que cualquier rastro de sueño ya se había alejado-.

"No me digas que es tan tarde" -respondió con algo de burla el pelirrojo aquel, que en ese momento se encontraba tan distante del Japón... para usar mas la especificación que encontraba en la lejana y fría Rusia, su hogar desde niño y que aun ahora seguía siéndolo-.

"¡Claro que si idiota!" -resoplo, buscando con la mirada en el buró aquel reloj electrónico que tenia, donde con números rojos alumbrados se podía ver claramente la hora: 4:33 a.m.- "¿Qué pasa? .¿Porque llamas?" -intento calmarse, cerrando los ojos y suspirando inaudiblemente, después de todo estaba hablando con Yuriy y aunque este le hubiese incomodado... seguía siendo su mejor amigo y representaba un gran apoyo, tanto en el pasado como también podría seguir siéndolo ahora aunque estuviesen tan alejados-.

"En realidad no del todo... llamaba para saber como estabas, bueno mas bien... ¿Cómo esta Gou?" -específico, pues aunque en el alma le importaba bastante el Hiwatari mayor, el pequeño también simbolizaba una preocupación sincera-.

Ante aquella pregunta volvió a abrir sus rubíes orbes, ahora afligidas sin alguna duda. Aquella pregunta encerraba dentro de toda su sencillez una complicación tan extrema que ni en mismo sabría explicar. Entrecerró los ojos con tristeza, el tema le afectaba y el mucho, mas ahora estando solo y seguro de que nadie le miraba podía libremente expresar esa melancolía retraída.

"El esta como siempre... y con eso me refiero a mal" -respondió al fin luego de un breve y muy ínfimo silencio-.

"Kai... vuelve a Rusia" -pidió suavemente aquel pelirrojo de azules ojos, una suplica queda pero consistente- "Gou realmente no es feliz ahí..." -quiso explicar después para darle mas validez a su primer dialogo-.

"¿Crees que no lo se?" -Kai se permitió el sarcasmo al decir aquello- "Me lo reprocha en cara y constantemente... yo se que no es feliz aquí" -dijo después eso como en un susurro culpable, como aquel que ve el sufrimiento del condenado pero no puede ayudarlo-.

"¿Y entonces?" -su voz había sonado un tanto exasperada- "¿Por qué no regresan?" -y ahora se escuchaba como un claro reproche-.

"No podemos estar escapando del pasado todo el tiempo" -soltó el, suspirando de nuevo mas esta vez su emisor del otro lado de la línea pudo escucharle- "El tiene que aprender a no huir... y tiene que reponerse a eso".

"Es solo un niño" -y esta vez era más que claro el reproche impreso en aquella frase-.

"Es solo un niño... Yuriy, nosotros también fuimos solo unos niños cuando estábamos en la abadía" -contesto, con una frialdad que casi podía helar el alma... se escuchaba tan cruel diciendo aquello-.

"Escúchate Kai... escucha tus palabras... ¿Cómo puedes ser así con tu propio hijo? -recrimino, enojado completamente y si Hiwatari hubiese podido verle, en sus ojos observaría la furia del fuego azul-.

"Sabes a lo que me refiero... no necesito que hagas un drama por teléfono que no te queda" -espeto después, con tono cansado- "Sabes que es algo que Gou debe de hacer... que yo debo de hacer" -aclaro, esperando que el otro le comprendiese mas no dudaba, Yuriy siempre terminaba entendiendo y a la primera-.

"Si... lo se" -y la furia de aquellas palabras quedo olvidada- "Pero... al menos déjame darte un consejo".

"Habla".

"Pasa mas tiempo con el... lo único que Gou quiere es sentirse apoyado por ti... sentir que no esta solo, estar mas tiempo contigo... tener presente que eres su padre y le importas" -explico Yuriy calmadamente, midiendo sus palabras y tratándolas de expresar de la mejor manera posible-.

"¿Y tu como sabes eso?" -Kai arqueo una ceja en gesto de extrañeza- "¿Ahora eres psicólogo?" -aunque no pudo evitar un poco la burla después-.

"No, pero hablo con mi hijo" -replico Yuriy, usando un tono de voz mas serio que el del bicolor-.

"¿Alexéi te dijo eso?" -replico, recordando al hijo de Ivannov que había quedado sin madre cuando esta murió-.

"Pues claro que si... Gou se lo dijo hace ya tiempo... pero Alexéi no había dicho nada porque se suponía era un secreto" -aclaro el, sintiéndose un poco mal por romper el voto de silencio que había hecho con el niño, mas la situación lo requería-.

"¿Y porque no me lo dijiste antes?" -frunció el ceño en gesto molesto-.

"Porque apenas me acabo de enterar" -refuto, usando un tono de voz muy parecido al del ojiescarlata- "Y tu como su padre ya deberías saberlo mas que nadie... no me decepciones Kai" -soltó, esta vez había tristeza en sus palabras-.

"Creo que... tienes razón".

Por un instante ambos quedaron callados, sin saber que decir, aunque la realidad era que quizás ya habían dicho todo lo que debían.

"Eso era todo Kai" -dijo al fin el pelirrojo para romper aquel silencio que sin duda le parecía incomodo-.

"Bien..." -y nuevamente dudo de sus palabras- "Spasibo" -dijo al fin, y aunque no lo viera sabia que Yuriy estaba sonriendo ante aquello, quizás triunfalmente o quizás, con sinceridad-.

"Siempre un placer servir" -dijo ahora mas tranquilo, con un tono de burla en aquello que había pronunciado- "Y perdona por haberte despertado".

"No, no importa".

"Entonces te llamo después... si tienes tiempo tu hazlo" -pidió, la hora de la despedida estaba llegando-.

"Si, lo haré... dale saludos de mi parte a Bryan y a Alexéi" -dijo ya, solo por mera cortesía-.

"Claro, y tu me saludas a Gou" -aunque Yuriy si lo había dicho con sinceridad-.

"Da... Do svidaniya" -y con la ultima frase marco sin duda la muerte de esa conversación-.

"Do svidaniya Kai" -fue lo ultimo que el bicolor escucho, pues luego el sonido inconfundible de la comunicación cortada se hizo presente-.

Hiwatari miro durante algunos instantes mas la bocina telefónica que en su mano permanecía, para después con lentitud y toda la aparente calma del mundo colocarla de nuevo en su lugar correspondiente. Permaneció unos instantes más aun sentado al borde de la cama, presa de sus propios pensamientos.

Eran tantas las cosas que en ese momento le agobiaban, tanto con lo que tenia que lidiar, tanto lo que pesaba la cruz que llevaba sobre sus hombros... y estaba solo sin duda, nadie iba a venir a ayudarle ni aunque lo pidiese.

Se puso después de pie ya sin importarle la hora en lo mas mínimo, era mas que seguro que no podría volver a dormir aunque lo quisiese, ni aunque su cuerpo para el descanso lo necesitase. Se encamino en la oscuridad pues conocía aquella habitación a la perfección, tropezarse o chocar con algo no era una opción. Abrió la puerta y salio por los pasillos de la fría mansión, necesitaba un buen café... un rato más de reflexión.

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El zafiro de su mirada aun seguía fijo en aquel teléfono portátil que sostenía, y que después dejo sobre la mesa al tiempo que se cruzaba de brazos, recargándose en una pared cercana. Cerró los ojos y suspiro, esperando haber hecho lo correcto y que al menos Kai pudiese comprender al fin donde estaba el centro del problema.

Entre tantas cosas que pensar, por accidente tropezó en su mente con los recuerdos de los últimos años, tan frescos y tan palpables como si apenas hubiese sido ayer cuando ocurrieron.

Aun lo recordaba, aun lo tenia muy presente. Hacia ya tantos años que su vida había dado un giro completamente brusco, y todo había empezado cuando Kai Hiwatari le había llegado con la noticia de que se casaba... oh si... cruel realidad que el por mucho tiempo lastimeramente se empeño en negar. Es decir ¿Cómo no negar aquello tan hiriente? Después de todo, llevaba ya tantos años enamorado del ruso bicolor, queriéndole en secreto y en silencio... que aquella noticia simplemente le había devastado por completo, a el, que siempre había guardado la esperanza de que algún día y como si de un milagro se tratase Kai fijaría sus ojos en el no como en un amigo, ni como en un hermano y compañero... sino como una persona a la cual podía amar, mas aquello jamás sucedió.

Una vez que la boda de Hiwatari hubo pasada, el sentía derrumbarse, que ya nada le quedaba, y quizás podría haber sido verdad. Fue cuando la conoció, decía llamarse Sai, sus ojos eran de un verde completamente intenso que recordaba mucho al de las esmeraldas, y su cabello castaño tenía una claridad notable. La chica era buena familia, muy enfermiza y salud siempre delicada... y a pesar de ello acepto tenerla a su lado, quizás Sai se había enamorado de el, pero Yuriy aun sentía que quería a Kai... sea como fuese el caso, solo había estado con esa mujer por dos buenas causas: la primera era que despertaba en el una ternura, compasión quizás... y la segunda era despecho... si, se sentía mas que despechado porque Kai se hubiese casado, que quizás tonta e ingenuamente el quiso seguir sus pasos como si en algo ayudase, como si el bicolor fuese a recapacitar aquello, e ir directamente con el entregándole el corazón.

Y eso claro, nunca paso. Como también fue claro que Sai no estuvo mucho tiempo a su lado... pues hacia nueve años, cuando su hijo había nacido la delicada mujer había muerto en aquel complicado parto, y se quedo solo. Solo sin la madre de su hijo, y sin Kai... vaya que a veces la gente puede cometer muchas estupideces por sencillos arranques de celos, de despecho, de precipitaciones.

Mas en parte se equivoco... no estaba solo, Bryan siempre permaneció a su lado, en todo momento, en toda circunstancia en las buenas y en las malas. El le ayudo a cuidar a su hijo, el se encargo de velar también por el bienestar y de la salud de Yuriy... el estuvo a su lado cuando todos los demás ya se habían ido.

No supo cuando paso o como sucedió, pero termino prendido del pelilavanda, adorando cada cosa de el y sabiendo que si un día el se fuese, definitivamente ahora si quedaría en soledad. Mas estaba completamente seguro de que aquello jamás pasaría, porque aunque le pareciese imposible, Bryan, el mismo Bryan Kuznetzov que podía ser tan arrogante, tan cínico, tan sarcástico y detestable... ese mismo pelilavanda correspondía a sus sentimientos con infinita ternura, y le hacia sentirse mas amado que nada en el mundo.

Al final agradecía todo aquello que había pasado, desde la boda de Kai hasta el nacimiento de su hijo... todo ello lo había llevado a encontrar la felicidad verdadera.

Una sonrisa sincera se plasmo en los labios de Yuriy, estaba por adentrarse en aquellos recuerdos de hacia dos años, pero decidió no hacerlo... no, ahora estaba de tan buen humor que no quería empañar aquello con la tristeza que el recordar eso representaba, además estaba seguro de que Kai podría resolver el problema... confiaba en el.

Se retiro de la pared, comenzando a caminar hasta salir de la habitación, buscando con la mirada aunque de antemano sabia donde se encontraba aquello que le interesaba. Avanzo por algunos pasillos más y cruzo un par de puertas, hasta que al fin llego hacia la sala de forma práctica decorada. Y la escena que contemplaron sus azuladas orbes le llenaron de una ternura desbordante.

Ahí sobre uno de los dos sillones mas largos, sin pena ni preocupación se encontraba a comodidad acostado Bryan, su pelilavanda. La expresión de su rostro era muy tranquila, llena de serenidad, y para completar aquel cuadro en sus brazos descansaba un pequeño, de rojizos y alborotados cabellos, cuyo rostro de ángel también se encontraba en la completa paz.

Entrecerró el azul de su mirada, mientras que se tomaba tiempo para analizar mas la escena y comprobar una vez mas, que aunque lo quisiese no podría pedir mas felicidad que la que ahora tenia. Se acerco a ellos haciendo el menor ruido posible con sus pisadas, hasta que quedo de pie a poca distancia de aquel apacible par que descansaba.

"¿Estas dormido Bryan?" -pregunto con inocencia, suavemente procurando que sus palabras no hiciesen demasiado ruido-.

"Si" -aquella respuesta hizo que en los labios de Yuriy se formase otra linda sonrisa-.

"De acuerdo ¿Me voy porque estas dormido?" -hablaba con delicadeza, susurrando-.

"Como quieras" -respondió el otro, abriendo los ojos y revelando el color de sus orbes igual al de su cabello, y ambas miradas quedaron prensadas la una de la otra-.

"¿El si esta dormido?" -murmuro, señalando al pequeño de cabellera rojiza-.

"Da" -desvió por un instante la mirada hacia el niño que en brazos tenia- "No hace mas de quince minutos que se quedo dormido" -aclaro, haciendo de su voz un murmullo-.

"¿Y tu?" -pregunto mientras con delicadeza se arrodillaba al lado del mueble-.

"Lo intentaba" -sonrió ligeramente- "¿Te quedaras?" -pregunto al ver como el pelirrojo se acomodaba mejor, recargando su cabeza junto a la de su hijo-.

"Hasta que despierte" -aclaro, cerrando poco a poco los ojos-.

"¿Sabes una cosa?... este niño siempre termina por atarnos a los dos a su lado" -expreso con su ya muy usual sarcasmo impreso de cariño-.

"¿Y no te da gusto?" -sonrió, cuando sus orbes ya estaban ocultas bajo sus parpados-.

"Mas de lo que imaginas" -y lo ultimo que había dicho fue un susurro que Yuriy apenas si escucho, pero hizo que solo sonriese aun mas-.

Quizás ambos se quedarían dormidos, quizás no... pero algo era seguro, los tres iban a estar juntos, de eso no cabía duda.

sCsCsCsCs sCsCsCsCs sCsCsCsCs sCsCsCsCs sCsCsCsCs sCsCsCsCs

Medio día, y el movimiento de aquel lugar era constante y un tanto apresurado. Sus orbes doradas estaban fijas en el trabajo que estaba realizando con tanto esmero y dedicación, actuaba con la seriedad digna y necesaria de todo un profesional y por muy poca cosa se distraía. Aunque claro, existía una sola cosa en aquel momento que con la más mínima acción ya tenia toda su atención en menos de un instante.

"Papá" -le llamo aquella voz y sin titubear ni un instante fijo su mirada en ella-.

"¿Qué pasa Ling?" -pregunto Rei mirando de manera expectante a su hija, esperando que esta le dijese algo-.

"Ya... ¿Ya me dejaras cortar las papas? Oh si papá por favor, por favor déjame cortarlas ya" -suplico la pequeña pelirosa (shit... si, es como su madre ¬¬ argh) enfocando una mirada anhelante en el ámbar de sus ojos, como si de un cachorrito abandonado bajo la lluvia se tratase-.

"Esta bien, pero procura no cortarte ¿Si?" -le pidió con una sonrisa plasmada en los labios, una sobre protectora y dulce-.

"Claro" -asintió ella, mientras tomaba uno de los tantos utensilios que ahí tenia, para ser mas exactos un cuchillo de pequeño tamaño-.

"Recuerda tener cuidado" -una vez mas advirtió su padre, mas sabia que la pequeña en algo ya dominaba todo aquello-.

"Sip" -exclamo enérgicamente, mientras tomaba con firmeza el cuchillo y comenzaba a cortar las papas que anteriormente y con gran destreza ya habían sido peladas-.

Sin más y al ver que la niña tenía el cuidado suficiente, Rei regreso su mirada y su concentración al trabajo que estaba realizando. Con una maestría increíble se dedicaba a cortar los vegetales del siguiente platillo chino que se disponía a preparar. El cuchillo plateado y con excelente filo entre sus manos se movía a gran velocidad, cortando certeramente y con precisión, si alguna otra persona carente de experiencia y habilidad intentase lo mismo que el estaba haciendo, lo mas seguro es que terminase con mas de un dedo cortado. Más para el no representaba complicación alguna, era ya todo un experto con todo aquello mas no por ello dejaba de ponerle la atención debida y el cuidado requerido.

"¿Sabes una cosa papá?" -comenzó comentando la niña de ojos dorados, mientras con esmero se dedicaba a hacer cortes finos- "Ya veras que cuando sea mayor también seré una cocinera tan buena como tu, y además veras que seré la mejor beyluchadora también ¡Ya veras!" -sonrió de manera entusiasta mientras tomaba otra papa- "Yo se que si ahora estas orgulloso de mi lo estarás mas cuando crezca y le demuestre a todo el mundo lo buena que soy, porque ¿Verdad que voy a ser la mejor? .¡Claro que si!..." -y nuevamente su niña se fue a hablar tanto como era su costumbre-.

Rei asentía o hacia algún comentario de las cosas que su hija decía... definitivamente Ling siempre contaba con energía para todo, y a veces el se preguntaba si su hija se apagaría de algún lado, o si funcionaba a base de baterías muy buenas... y como si de un chiste se tratase siempre acababa por reír ante aquello. Pese a todo lo que la niña había vivido era muy activa y alegre, Rei se había encargado de poner todo de su parte para que su hija creciese sin complejos y estando consiente de que se le quería mucho.

"Oye papá... cuando salgas de trabajar ¿Podemos ir a jugar al parque?" -y de nuevo obtuvo la atención del chino, que se enfocaba de nuevo sobre su pequeña personita y le miraba con la intensidad de sus dorados ojos-.

"Claro que si" -asintió Rei, sonriendo con su dulzura característica al tiempo que levemente con la cabeza asentía-.

"¡Que bien!" -festejo Ling sonriendo aun mas que su padre- "Me encantan las vacaciones, aunque mas me gusta estar contigo... por cierto ¿Me compraras la nueva consola de video juegos que salio? .¡Muero por poder jugarla!" -y de nuevo la mirada de ternura que conmovía apareció en sus ojos dorados, heredados de su padre-.

"Eso lo hablaremos luego... si prometes hacer mas labores en la casa podría ser" -propuso divertido, ante el puchero que hizo la niña-.

"Si lo hago... ¿Lo prometes?" -repuso con una mueca graciosa en el rostro, dejando ver un poco lo insegura que estaba de la propuesta-.

"Lo prometo" -y le regalo una sonrisa mas-.

"¡Esta bien!" -y de nuevo regreso hacia lo que estaba haciendo-.

Rei se alegro de que su hija fuese tan calmada, y al mismo tiempo tan obediente con lo que el le pedía, de esa manera podía llevarla al restaurante sin la mas mínima complicación, y dejarla incluso que se quedase a su lado en la cocina del lugar, donde todos los chef se encontraban cada uno haciendo lo que debía. Se podía decir que Ling era su pequeña ayudante y aprendiz de cocinero, y las personas que trabajaban con el siempre se admiraban de que se preocupase lo suficiente por su hija como para llevarla consigo cada vez que podía, también notaban que la relación entre ambos era muy buena, algunas de las mujeres que laboraban con el solían insinuársele al saber que era un padre soltero ¿Y como no hacerlo? Rei Kon era un sueño, y su hija parecía de lo más agradable y linda.

Mas claro, el jamás hacia caso ni siquiera a un halago y se dedicaba a mirar por su hija y el bienestar de la misma. Apenas en esos meses estaban construyendo una vida mejor para ambos, alejados de aquella mujer que se había empeñado en atormentarlos tanto a el, como a su hija.

"Oye papá... ¿Así esta bien?" -pregunto Ling, indicando un tazón lleno de las mismas papás que ella se había encargado de cortar dándoles una forma sofisticada, tanto como el mismo restaurante-.

"¡Esta perfecto Ling! Felicidades lo hiciste muy bien" -y sonrió encantado, quitándose el clásico gorro blanco que chef que portaba solo porque el lugar donde trabaja así lo pedía, para después colocarlo en la cabeza de cabellos rosados de la niña, donde el gorro resbalo hacia su cara por quedarle grande- "Jeh... vas camino a ser una gran cocinera ¡Pronto serás mejor que yo!".

"¿De verdad?" -tomo el gorro quitándoselo de la cara, y acomodándolo mejor sobre su cabeza intentando que no volviese a venirse hacia el frente- "Yo se que no es cierto" -hizo un tierno puchero- "Pero ya veras que cuando sea tan grande como tu seré tan buena".

"Y no lo dudo" -sonrió de nuevo, al tiempo que atendía su propio trabajo pues aunque estuviese hablando con su hija, nunca se retrasaba en nada y jamás perdía el tiempo- "¡Serás mejor!" -casi canto aquellas palabras-.

El resto de las personas presentes en la atareada cocina tan solo sonreían ante la escena. No sabían mucho de Kon o de su vida privada, pero si estaban consientes de que el hombre cuidaba solo de su hija y sin duda alguna por lo que ellos podían observar lo hacia estupendamente. Todos veían con muy buenos ojos al chino e incluso muchos de ellos le habían ayudado a llegar hacia el puesto en el que estaba, llegar a ser primer cocinero en un lugar tan importante en menos de seis meses era algo imposible mas Rei lo había logrado, aunque no solo. Cuando entro a trabajar como un simple ayudante desde ese entonces los demás se dieron cuenta de su situación, trabajaba doble turno y por lo tanto a determinada hora salía corriendo por su hija para después regresar con ella, si bien es cierto estaba prohibido llevar a los hijos al trabajo, el gerente había hecho una muy amable y bondadosa excepción con el chino al conocer su historia. Su hija se quedaba en un rincón haciendo sus deberes escolares mientras que el continuaba con su trabajo, mas jamás fue ignorada o poco atendida, Kon siempre encontraba un momento para prestarle atención a su hija, fueron esas mismas cosas que sin querer le hicieron ganarse simpatizantes en el trabajo.

Cuando se dieron cuenta de que sus conocimientos y habilidad eran demasiadas para un simple ayudante, y estando el puesto del primer cocinero libre pues el otro no hacia mucho que acababa de renunciar y aun no habían podido reemplazarlo, no fue difícil que Kon se convirtiese en el chef estrella del restaurante, y lo que mantenía su simpatía con los demás es que seguía siendo igual de amable y humilde como había entrado, como si su puesto no significase nada, y claro, seguía tratando a su pequeña hija con la misma atención que le daba.

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Aquellas orbes rojizas le miraban con la sorpresa y la confusión impresas en ellas, como si pensasen que aquello que acababa de decir no se tratase más que una mala broma, una jugada cruel.

"¿Lo dices en serio?" -pregunto el niño, con una clara desconfianza y un recelo que solo el comprendía en aquel momento-.

"Yo no miento" -aclaro Kai, mirando como su hijo no le quitaba los ojos de encima-.

"¿Y porque querrías que fuésemos a dar un paseo? Que yo sepa a ti jamás te han gustado" -replico el, con un tono muy acusador pues pensaba que su padre se traía algo entre manos, no era muy normal el ofrecimiento que acababa de hacerle-.

"Solo quiero ir a caminar, y si quieres me puedes acompañar... ¿Acaso eso es un crimen?" -refuto a Gou, pues lo cierto era que ambos Hiwatari tenían el mismo carácter endemoniado del que muchos se quejaban y muy constantemente-.

"Pues antes parecía que si" -el pequeño bicolor se cruzo se brazos, conservando la frialdad de su mirada escarlata-.

"Bueno revoque la ley... ¿Me acompañaras o no?" -insistió en su postura, aunque por tratarse de su hijo le hubiese gustado ceder más sin duda alguna-.

"Hn" -se encogió de hombros rompiendo contacto visual con su padre- "Da lo mismo".

"Te espero en la entrada, ve por una chaqueta" -fue lo ultimo que dijo Kai antes de comenzar a caminar hacia la salida de aquella mansión-

Gou se dio la vuelta con calma y tranquilidad, mientras que comenzaba a caminar hacia las largas escaleras que le llevarían a su habitación, localizada en el tercer piso de la mansión, si bien era cierto tenia que subir muchos escalones todos los días y aquello era mas que agotador, no negaba que le ayudaba de bien ejercicio y le parecía adecuado el hacerlo.

Llego hasta las mismas y comenzó a subirlas mientras en su infantil mente las cosas que acababan de suceder justamente hacia escasos minutos eran repasadas y analizadas con más cuidado. No entendía porque su padre de la nada llegaba y le ofrecía de una manera que el considero amable, que lo acompañase a caminar por la ciudad, eso era raro... lo mas seguro es que quería algo de el y por ahora comenzaba a comportarse de aquella manera. Y si Kai lo hacia por interés... ¡El estaba feliz!... no lo negaba, realmente le había dado mucho gusto que el fuese a pedirle aquello ¡Que importaba si lo hacia por quererse ganar o recompensar algo! no pasaba mucho tiempo con su padre y aquello le parecía un sueño como pocas veces tenia.

No podían culparlo... era apenas un niño que se había quedado sin madre, con un padre tan frió que el a veces se preguntaba si toda la vida Kai Hiwatari había sido de aquel modo, y si seguiría así por siempre. Pero desde ahora su infancia ya estaba mas que arruinada... se sentía tan infeliz. Lo único que realmente deseaba era que Kai, su padre, su héroe... que el pasase tiempo con el, recordaba perfectamente como Yuriy, Bryan y Alexéi parecían tan felices los tres juntos, conviviendo, riendo, demostrándose que se querían... que eran una familia.

Por eso le había gustado tanto Rusia... la familia Ivannov-Kuznetzov era la única verdadera familia en la que había estado, porque debía aceptar que su familia aun cuando su madre vivía... nunca había sido la mejor.

Después de subir todos los escalones y llegar hasta su habitación, cogió la primera chaqueta que encontró en su closet. Se la puso y de nuevo salio. Mas esta vez al llegar al inicio de las escaleras para bajar, se afianzo del pasa manos y se subió en el, al tiempo que se agarraba con firmeza y después dejaba que la gravedad hiciese acto de presencia, y de lo mas divertido se deslizo hacia abajo sin poder evitar soltar unas cuantas risillas en el largo y peligroso camino hacia abajo. Aunque estaba mas que acostumbrado... ¡Esa era la única diversión y distracción que había encontrado que hacer en la casa!

Cuando su desliz hacia abajo llego a su fin, de un ágil salto regreso de nuevo hacia los escalones donde quedaron tan pocos para bajar, que de otro salto al fin toco suelo. Corrió con rapidez, y justo antes de llegar a la entrada de la mansión aminoro el paso hasta que quedo caminando solamente, incluso se encargo de intentar aminorar su respiración agitada.

En la puerta Kai ya le esperaba, así que apresuro un poco hasta que llego junto a su padre, y con tan solo una mirada le indico que ya estaba listo. Paso a su lado al tiempo que el bicolor mayor se encargaba de cerrar la larga puerta tras de si. Por aquellas fechas la mansión Hiwatari que se localizaba en Japón se encontraba desierta de servidumbre, por lo tanto todo corría por cuenta de Kai... aunque en realidad lo único que debía hacer era mantener todo en orden, puesto que incluso la comida podía pedirla o ir a alguno de los tantos restaurantes caros que solía frecuentar.

"¿Te parece si vamos al parque hijo?" -pregunto llegando al lado del niño, y comenzando a caminar juntos pues Kai había decidido no llevar consigo el automóvil, después de todo se suponía que irían a caminar-.

"Si claro" -respondió el, encogiéndose de hombros e intentando adoptar una actitud indiferente-.

Kai tan solo permaneció en silencio mientras ambos se dirigían a la entrada de la mansión, caminando por el tramo cementado que servia para el acceso de los autos. Más tan ocupado estaba en sus pensamientos sin ponerle mucha atención a los gestos de su hijo, que no vio cuando una sonrisa muy ligera, casi imperceptible aparecía en los labios del niño.

'¿Hijo?... se siente tan bien cuando lo dice...' -pensó el pequeño mientras borraba la sonrisa de sus labios... su padre casi no sonreía y por eso el intentaba hacer lo mismo-.

Continuara...

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¡Sha vine! Juar... ¿Lo notaron? .¡SeEeEeEeh! Este capitulo fue mas largo de los que suelo escribir XD lo que pasa es que estoy en mi campaña de "Escribir mas y mejor" (aunque la verdad creo que solo lograre escribir mas XD) lo que pasa es que lo considere y si... hago los capítulos de mis fanfics muy cortitos, por eso de ahora en adelante intentare hacerlos mas largos ¿Qué les parece la idea? y hablando de ideas... ¿Por qué rayos, truenos, demonios y centellas puse que Yuriy había tenido un hijo? O.o ¡Porque eso es parte de mi plan! Juar, cuando hago un fanfic casi todo elemento esta fríamente calculado... además ¡Lo arregle! Le mate a la madre y deje a Yuriy con Bryan ¡Ay me amo! Y Gou... me parte el corazón el pobre, es un ninio sin amor xomo yo XD jajajajajaja XD soh como sea, todo en este fanfic tiene un propósito... y ¿Hacia donde va el fanfic? Oh bueno... no lo se, pero quizás termine haciéndolo como una telenovela barata mexicana (y que conste que los mexicanos somos los mejores haciendo telenovelas de todos los habla hispanoamericanos... yo no veo novelas ¬¬ pero hablo con quienes si las ven y dicen eso jajajaja).

A ver con respecto al fanfic, según se en el manga Mariah (Mao como gusten) tiene el cabello rojo (ósea la perra tiene el cabello pelirrojo, muy feo para mi gusto) por lo tanto su hija debería tener el cabello también rojo ¿No? .¡Pues no es cierto! Porque como esta es mi combinación de anime/manga entonces tendrá el cabello rosa como en el anime su madre lo tiene (además en los fanarts siempre se lo ponen de ese color) una cosa mas, por ahí me dicen que Misao no existe... ¡Lastima que no sea así! Porque Misao SI existe... tengo un scan del manga donde sale ella con Gou para comprobarlo ¬¬Uu así que lo siento por todas (incluso también por mi)... pero Misao es tan real como Mao x.X

Ya, ya... fue mucho trauma y yo mejor me voy, no sin antes agradecer infinitamente su review a todas las personas que me lo dejaron, y ellas son:

Sacristhia I. Surukagi

Shiroi Tsuki

Ishida Rió

El verdadero poder del corazón

Naru Narusegawa Hiwatari

Birthy

NeKoT

Lady Hiwatari

Kaila Hiwatari-Kon

Sei-chan

Nadryl

Roquel

Fujisaki Yami

Pandora-Sakuma

Y bien esto ha sido todo por hoy... juar no haré comerciales porque estoy muy cansada y ahora solo quiero descansar... y además creo que no las veré hasta que entre a clases (o por septiembre) así que disfruten de la ultima actualización que hago pues yo me voy a tomarme mis vacaciones jujujujujuju. Nos veremos después y claro ¡Gracias por leer!

Atte. Celen Marinaiden. "Si me enseñaste a vivir ahora enséñame a morir..."