Capítulo 2

Comimos en apacible calma y normalidad. Mentira. Por lo menos yo no estaba nada tranquila. No tenía ninguna canción especial preparada y en unas horas no sería capaz de sacar nada nuevo. Tampoco quería tocar ninguna canción mía, era algo que solo habían escuchado Mark y Angie y por ahora iba a seguir así.

- Kate, tranquilízate, tú actúa como siempre y ya esta – dijo Mark mientras salíamos del restaurante.

- No puedo Mark, saber que hay alguien observando, juzgando, valorando. No puedo, yo estoy acostumbrada a tocar para entreteneros, para divertirme no para conseguir nada – murmure.

- Lo sabemos, pero eso no tiene porque cambiar, toca para nosotros y todo saldrá bien. Además a ti no te interesa una discográfica – dijo Angie

- No, claro que no me interesaba, pero en mi fuero interno aquel era mi sueño, grabar un disco, vivir de la música, de aquello que tanto amaba. Claro que era un sueño.

En cuanto entramos en mi casa subí corriendo a la habitación, cogi la guitarra acústica y me senté en la cama, afinándola, probándola. Todavía quedaban 6 horas y ya estaba histérica. Unos 10 minutos después Angie y Mark irrumpieron en la habitación.

- Kate, ¿Sabes que hoy McFly toca en el MEN no? – preguntó Angie.

- Si, lo se ¿por? – pregunte mirando a Mark que esbozaba una ligera sonrisa.

- Bueno, estuve hablando con Mark y sabemos que no querías ir porque a nosotros no nos gusta, pero…

- ¡Oh dios! ¡No me digáis que habéis comprado entradas! – pregunté saltando de la cama.

- ¡Si! – gritó Mark sacando del bolsillo 3 entradas.

Empecé a dar saltos por la habitación, acompañados por una sintonía de gritos sin sentido, mientras no paraba de abrazar a mis amigos y darles las gracias en mil idiomas.

- ¿Cómo no íbamos a ir solo porque no sean nuestro grupo favorito? – preguntó Mark – Tú te has venido conmigo a ver grupos que no te gustan, uno para todos y todos para uno ¿no?

McFly fue el grupo de mi adolescencia, de mis 16 años, aquel grupo que te introduce en el mundo de los conciertos, las fans, las comunidades. Aunque por motivos que ahora mismo no quiero recordar, deje de escucharles. Puede que solo me entienda a mi misma, pero el primer grupo del que eres fans es aquel grupo que nunca olvidaras y aunque dejes de seguirles siempre están contigo.

- Pero chicos…lo de esta noche – murmure

- Tranquila, el concierto es a las 19:00 y ya sabes que el pub no abre hasta las 10, estaba todo planeado – dijo Mark

- De verdad chicos, gracias – dije abrazándolos muy fuerte.

Media hora después y sin creérmelo del todo ahí estábamos los tres, haciendo una larga cola para poder entrar. Los decibelios que se respiraban en el ambiente eran altos, muy altos, pero me daba igual, estaba igual de emocionada que cuando fui por primera vez a un concierto de ellos, 4 años antes.

No conocía el nuevo disco, llevada 2 años sin escuchar nada de ellos, cosas de la vida, había perdido las ganas de escucharles, les aborrecí y todo por culpa de compañías indeseadas. Puede sonar raro, que alguien deje de escuchar un grupo de música que adora solo por la gente que te rodea, pero si, pasa, pero aprendes, como todo en esta vida, te caes y te levantas.

Aquí estaba con mis mejores amigos, en otro concierto. Nuestra vida de conciertos, era impresionante la cantidad de conciertos y festivales a los que habíamos ido en 4 años, uno tras otro, durmiendo en la calle, en hostales de mala muerte o en el coche. Cada uno de ellos fue especial, tuvo su anécdota y nos unió más aún, si eso era posible.

- ¿Nerviosa? – pregunto Mark

- No, mas bien avergonzada, no se me ninguna canción de este disco – murmure

- ¡Únete al club! – gritó Angie a mi espalda

- Yo he escuchado una en la radio o dos, creo – murmuro Mark

- Bueno, eso que más da, ya te sabrás otras – dijo Angie mientras no paraba de asomar la cabeza.

- ¿Se puede saber que buscas? – pregunté asomando la cabeza yo también.

- Pues a ver si se mueve esto o que, que ya llevamos aquí dos horas y me aburro.

- Angie, es una cola, es normal que estemos parados – susurro Mark negando con la cabeza

Media hora después y gracias a dios, la cola empezó a moverse, no creo que Angie aguantará diez minutos más sin hacer nada, su hiperactividad podía con ella.

Estaba nerviosa, los típicos nervios pre-concierto, esos que se alojan en tu estómago haciéndolo un nudo. Entramos al recinto, todo el mundo corría de un lado al otro, buscando el mejor sitio. Nosotros nos colocamos en un lateral, lugar estratégico para salir corriendo al baño si eso era necesario y también cerca de la barra, algo imprescindible para que mis amigos no se tiraran de los pelos.

Escuchamos a los teloneros, pasó el tiempo y el escenario empezó a cambiar de forma, notable signo de que el concierto estaba a punto de empezar. Angie ya había entablado amistad con unas 6 o 7 personas, mientras que Mark se dedicaba única y exclusivamente a intentar ligarse a la rubia de detrás. Por mi parte simplemente esperaba, haciendo un ligero recuento de todas las canciones pasadas que me sabía. Era increíble lo que el cerebro podía conservar, ya no me acordaba de la materia del último examen pero podía cantar una canción que tenía 6 años y que hacía que no escuchaba 3. Lo dicho, el cerebro retiene lo que quiere.

No puedo destacar nada especial de concierto, salte con las canciones viejas, me sentí estúpida cuando tocaban una nueva que no conocía. Reconocí que los chicos había cambiado, en muchos sentidos, pero en el fondo la esencia era la misma. Sus movimientos por el escenario eran idénticos a los de hacían 4 años atrás, al igual que sus voces, sus ganas. En definitiva, necesitaba comprarme el último disco y ponerme al día.

Mark disfrutó se su particular concierto desapareciendo durante un buen rato, mientras que Angie consiguió cervezas gratis toda la tarde. Siempre teníamos una táctica, después del concierto quedábamos en el coche. Ya eran muchas las veces que alguno desaparecía en una particular búsqueda para reaparecer 1 hora después sonrisa en los labios, ojos brillantes.

Eran las 9 de la noche cuando llegué a casa, rápida ducha, guitarra al hombro y a O'Connell. No había ensayado nada, no llevaba ninguna canción preparada y cuando entre en el bar, vi el ambiente y olí el nerviosismo, este se apoderó también de mí.

- ¡Chicos tenéis vuestra mesa preparada! – grito John en cuanto nos vio entrar.

Lo bueno de ir allí a menudo es que se puede decir que éramos clientes vips, es decir, teníamos algún beneficio insignificante en días normales, como puede ser mesa reservada, pero que en días como el de hoy cuando el pub estaba al 80% de capacidad (un 50 más que en días normales), en esos momentos, tener mesa reservada era tocar el paraíso con los dedos.

Mark y Angie se sentaron en la mesa y deje mi guitarra con ellos, acercándome de nuevo a la barra, donde John iba de lado al lado atendiendo clientes. Me hice un hueco y salude a Linda, la hija de John que iba a ayudar a su padre algunas noches.

- ¡Linda! ¿Qué tal todo? – pregunté mientras me servía nuestro habitual pedido.

- Pues mírame, esto es una locura – contestó sin borrar la sonrisa de su cara.

- Bueno, tu piensa que solo es una noche al mes – bromee

- Si, pero menuda noche, he dejado a Tony plantado en casa, pobre – murmuro.

Linda tenía 25 años, trabajaba en una notaría y vivía en el centro de Manchester con su novio, un abogado de buen ver. Linda siempre tenía una sonrisa en los labios, unos ojos brillantes y una palabra amable. El mismo carácter que su padre, eso si, los genes de su madre.

Cuando las tres cervezas estaban en mis manos y haciendo ligeros malabarismos me acerque a la mesa donde mis amigos, ni cortos, ni perezosos se limitaron a dejarme hueco en la mesa.

- Podríais haberme ayudado – murmure secándome la cerveza que había derramado en mis manos.

- Te veíamos bastante apañada – dijo Mark revolviéndome el pelo.

- Odio que me trates como un perro – dije apartando su mano de mi pelo.

- Bueno, bueno, ya esta de mal humor aquí la enana – susurro Mark a Angie, la cual como siempre rompió a reír como si no hubiera mañana.

Bufé sonoramente y cogí mi guitarra, buscando por la funda las púas y las partituras. Me había llevado 3 partituras, no estaba dispuesta a hacer el ridículo esa noche.

Me abstraje del mundo durante unos minutos, repasando mentalmente los acordes que debía tocar, había elegido una canción de Simple Plan "Welcome to my life". Una canción que todo el mundo podría cantar.

- ¿Vas a tocar esa canción? – preguntó Mark asomando su cabeza por mi hombro.

- Si, eso creo – murmure guardando de nuevo las partituras.

Antes de que consiguiera guardarlas todas una mano veloz me las arrebató, mire al ladrón, Angie. Estaba pasando hoja tras hoja, negando levemente con la cabeza.

- No, no, no – murmuraba - ¿Dónde está?

- ¿Dónde está cual? – pregunté curiosa

- Esa canción que siempre tocabas, esa que me hacía llorar y sonreír a la vez – murmuro de nuevo.

Me quedé pensativa unos minutos intentando relacionar sus palabras con alguna canción que yo tocara y que además ella no se supiera, si no me habría dicho directamente el nombre.

- Ahora mismo no caigo Angie, ¿alguna pista más? – pregunté asomando la cabeza sobre las partituras.

- No está aquí – murmuró Angie decepcionada – Esa era la canción que debías tocar hoy, cuando tocas esa canción tus ojos brillan y tu voz expresa tantas cosas que es imposible no hipnotizarte...

- Dame más pistas – dije

- Da igual, hace años que no te escucho tocarla, dudo que recuerdes los acordes sin una partitura delante tuya – dijo Angie guardando las partituras.

Esa simple frase hizo que mis neuronas conectaran y de repente esa canción acudió a mi cabeza.

- ¿Te has acordado? – pregunto Mark

- Si, creo que si – murmure girando mi cabeza hacía Angie - ¿Puede ser Not Alone?

- ¡Esa, esa! – grito Angie.

- Me lo imaginaba – susurre dando un trago a la amarga cerveza.

- ¿No te acuerdas de tocarla no? – pregunto Angie abriendo mucho los ojos.

- Si, me acuerdo, la toque ayer – dije más a mi cuello que a ella.

- ¿Qué? ¿En serio? Hace años que no escucho esa canción, ¿Por qué nunca la tocas con nosotros? – preguntó Angie confundida.

- Bueno, no se, esa canción me trae muchos recuerdos, no es una canción de fiesta – murmure.

La siguiente media hora tuve a dos personitas muy pesadas intentando convencerme para que tocara esa canción. Muchos pros, pocos contras, solo había uno, para mí esa canción era demasiado especial, no quería compartirla, era una parte de mí y no creía que esa noche fuese la adecuada.

- El próximo mes la toco, lo prometo – dije en un intento de convencerles.

- Pero es que es hoy cuando debes hacerlo – dijo Mark agarrándome las mejillas – Escucha Kate, imagínate que consigues que la discográfica ponga sus ojos en ti, sería tu sueño pequeña, no lo dejes escapar por algo así. Dalo todo.

Esa frase me hizo sonreír y lagrimear por igual, él tenía razón, era mi noche, la noche y no podía desperdiciarla, mis amigos confiaban en mí y no pensaba defraudarles.

Los participantes iban subiendo y bajando de la tarima, sonrientes, serios, tristes, muchas emociones en muy poco tiempo, yo seguía ahí sentada entre mis hermanos, contando los minutos, era casi de las últimas y el tío de la discográfica no paraba de apuntar cosas en una libreta negra.

Cuando quedaban 2 participantes por delante de mí, me levante, cogí la guitarra y con un abrazo me despedí de mis amigos para prepararme, afinar la guitarra, probar la voz y salir al escenario.


Poco a poco voy avanzando, la verdad es que al fic le cuesta un poco arrancar pero os prometo que luego las cosas se suceden una tras otra.

¿Comentarios? Gracias :)