Disclaimer: Hetalia no es mio, es de su creador.
Parejas: UsaxUk, FrxCan (Principales) FrxUk (Ligera) etc.
Nota: Publicare un cap. por semana, ya se que no se cumplio una semana desde el prologo, pero... bno, el proximo Viernes subire el segundo y asi sucesivamente, solo para aclarar xP
Advertencia: ehm... ¿Ligeras crisis existenciales? Todavia no, pero ya va a haber.
Debo admitir, que este fanfic esta fuertemente inspirado en un anime llamado Hanbun no Tsuki ga Noboru Sora. Es un anime de 6 capitulos y se los recomiendo, es muy bueno. Espero que este capi les guste =). Bye~
Hall de los Sueños Rotos
Capitulo I: ''Del otro lado, un deseo''
Era una tarde soleada, a decir verdad. Casi no había nubes, salvo unas grandes que parecían gigantescas bolas de algodón. Mientras los niños jugaban en las calles de ese pequeño pueblo estadounidense, uno de la misma patria se iba maldiciendo poco a poco avanzaban hacia su destino. Ese chico norteamericano era Alfred F. Jones, que contrajo hepatitis B hace no menos de dos meses, decidieron llevarlo a ese pueblo porque ahí atendía un muy buen doctor francés, según su madre. Para el, cualquier doctor francés era muy, muy pervertido y malo.
-¿En serio tenemos que hacer esto, mum? –Pregunta el chico.-
-Si, amor. Solo serán un par de semanas que estarás aquí, después volverás a tu escuela. –
-El problema no es la escuela, es que… no me gustan los hospitales. –Dice Alfred, haciendo un mohín, bastante infantil por cierto.-
-Al, duérmete. –Ordena su padre desde el asiento de conductor.-
Alfred, al no ver otra opción, se acostó sobre una almohada y se cubrió con su fiel chaqueta de cuero de aviador. Cerro los ojos, y con un poco de pesar, se quedo dormido, a decir verdad, desde que salieron de su escandalosa Beverly Hills, hasta ese pueblo, no había podido conciliar el sueño, y cada vez que estaba a punto de hacerlo, su padre, como si fuese a propósito, saltaba o esquivaba un bache. ¿A quien no le molestaría eso?
Alfred se abrazo a Morfeo y entro en el apreciado mundo onírico que tanto había estado buscando.
…
Estaba en un hermoso campo verde. Era enorme, como si no tuviera fin. En medio de ese espectáculo natural, había un roble, uno de esos grandes con las ramas sobresalidas de la tierra.
Alfred se acerco a paso lento a ese gran árbol. Su andar era extraño, se sentía raro, como si estuviese flotando, muy ligero a decir verdad. Las piernas no le pesaban, tampoco los brazos, y el agudo dolor que sentía por su enfermedad ya no existía, ahora era reemplazado por una sensación de alivio extrema, que nunca hubiese pensado que tendría.
Cuando estuvo frente al gran árbol, se llevo una sorpresa, había una persona allí.
-¿Quién eres? –le pregunto, estaba de espaldas a el.-
El chico era mas bajo que Alfred, y era muy rubio. Llevaba puesto un saco marrón claro y unos pantalones verdes, como los que usaban los enfermeros. No sabia quien era, a decir verdad, de todas las personas que conocía, ese chico ni figuraba.
En ese momento se dio la vuelta, quedando de frente con Alfred, el cual lo miro embelesado. Sus ojos eran verdes, tal cual una esmeralda, y eran tan vivos como el fuego mismo, si… sus ojos eran de un fuego verdoso. Y su piel no se quedaba atrás, era tan blanco como la nieve, casi parecía un muerto de lo blanca que era, tampoco exagerar… pero si era pálido. ¿Quién era esa hermosa criatura?
-¿Q-quien eres? –Pregunta de nuevo, ahora tartamudeando.-
El chico susurra algo, pero Alfred no lo llega a escuchar. Alfred lo intenta tocar, pero empieza a alejarse, el norteamericano empieza a perseguir al chico, no sabia porque, pero quería ir tras el, quería ir a buscarlo. No lo alcanzaba, a cada paso que daba se iba alejando más de la vista. Hasta que cansado de esperar, el otro rubio empieza a marcharse, Alfred extiende la mano, intentando alcanzarlo de cualquier forma.
El paisaje había cambiado de tranquilo a tormentoso. El que hace momentos era un gran campo ahora era un angosto pasillo negro, lleno de rosas negras y las espinas estaban cortando los pies del joven desesperado. Ya no había cielo, ya no había campo, ya no había dulce sueño, ahora era una horrible pesadilla, y no sabia porque.
-¡Espera! ¡Espérame! –grita Alfred, deseando que sus gritos lleguen al otro, pero no puede.- ¡Espérame! ¡Arthur! –Sin saber porque, grita ese nombre.-
El otro rubio se detiene, y como por arte de magia Alfred lo alcanza, agarrándose de las rodillas de tanto correr, aunque solo sea un sueño, estaba muy cansado.
-Te estaré esperando, Alfred. Siempre… -
…
De golpe se despierta. Sudando frio.
-¿Qué pasa, cariño? –Habla su madre, preocupada al ver el estado de su hijo.-
-Ehm… ¡Nada, mum! –Se rasca la cabeza.- Es que solo tuve un sueño raro… ¡Los héroes no tenemos miedo de los sueños raros! ¡Hahahaha~! –Y con una escandalosa risa tranquiliza a su madre.- ¡Auch! –Se sujeta un costado de su cuerpo.-
-Alfred… -habla su padre en tono de reproche.- Sabes bien que el medico dijo que no te exigieras. Que te permitió viajar con nosotros porque tu enfermedad no esta tan avanzada. –dice su padre, bastante estricto.-
-Okey, daddy. –Canturrea el chico, con una sonrisa.- ¿Ma, donde están mis anteojos? –Pregunta Alfred, buscando dichas gafas.-
-Las tengo yo, no confiaba en que las cuidarías en el viaje. Eres muy escandaloso. –su madre ríe como si hubiese dicho algún chiste bueno.-
-Hum… ¿Me las das? –
-Si. Ten. –se las extiende y el otro se las coloca.-
-Ahora si veo. –Susurra aliviado.- Me pregunto, ¿Quién era ese chico? ¿Se llamara Arthur de verdad? –
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En otro lugar. Un hombre de melena rubia caminaba a paso elegante regalándoles besos a todas las otras enfermeras. Detrás de el iba un chico también sonriente, que en vez de regalar besos, regalaba unas sonrisas que valían por mil.
-Toño, cher. Quiero que este todo preparado para cuando lleguen los Jones. –Dice en tono formal a su asistente.-
-No te preocupes, Francis. Esta todo listo, tiene una habitación en el ala Oeste. –Contesta el asistente, con un notable acento español.-
-Bien. La señora Jones es una 'vieja' amiga mía, juju~ -ríe con perversión.- No, en serio, es una vieja amiga y su hijo esta en una situación delicada… que ni tan delicada, solo serán un par de semanas a ver como evoluciona. –Su voz cambia a una más seria y relajada.-
-Si, ya se su situación. ¿A quien quieres que le asigne al chico? –Pregunta Antonio, fijándose en una lista que tenia.- ¿Lovi o Feliciano? Quizá Elizabetha… -
-Asígnale a Elizabetha. Y que por favor, dile a Feliciano que tenga listo el cronograma para mañana. –le asigna el francés, mientras desciende por el ascensor que había estado esperando.-
-¡¿Y con Arthur? –el otro no llega a escucharlo, pues ya se había ido.- Ya que… -susurra abatido y rendido.-
~x~x~x~x~x~x~
En la entrada del hospital, se podía leer claramente el nombre Hospital Local France. ¿France? Cierto… el tipo que era el director era francés. Que asco, por Dios…
-Ya llegamos. –Sentencia la madre, causando en Alfred cierto rencor hacia la vida.-
Estacionaron el auto en la entrada. Allí ya estaba Francis esperando con una mano en el bolsillo de la bata, parado de forma tan elegante que parecía un conde o un duque de los cuentos más antiguos del mundo.
A este sin duda lo sacaron de un cuento de fantasía… y terror. –piensa Alfred con asco, como si ese hombre fuese un monstruo caminando.-
-Bienvenue, mes amis! –Saluda Francis, con una gran sonrisa en el rostro.-
-Hola, Francis. Tanto tiempo. –La madre de Alfred baja del auto yendo a saludar a su viejo amigo.- ¿Cómo has estado? –
-Bonne, bonne. –Se agacha a besar la mano de la mujer.- Où est le petit Alfred? –Mira a todos lados, buscando al chico que estaría a su cargo.-
-I'm here! –
Alfred baja con pesar del auto familiar. Su cara era una entre total incomodidad como alegría; obviamente fingida.
-Mon petit! Vouz avez tellement grandi! –canturrea en francés, yendo donde el chico a saludarlo como a su madre, pero Alfred le saca la mano en un gesto de desconfianza.- ¡Jaja! Lo olvide, tú ya ni debes acordarte de mí. Tú y ton frère me conocieron cuando eran muy niños. –Se rasca la cabeza con una sonrisa rasgada.- Hablando de Matieu. ¿Dónde esta? –Pregunta a los padres el paradero del otro chico.-
-Ehm… Mattie esta en camino. Es que el estudiaba en Canadá, y no podíamos pasar a buscarle al aeropuerto, así que le dijimos que se viniera y se hospedara en una residencia aquí. –Explica el padre de Alfred.-
-¿Hospedarse? ¿Pero para que? ¿No va a quedarse con ustedes en el hotel? –pregunta Alfred, confundido.-
Se hace un silencio incomodo.
-Veras cariño… queríamos decírtelo en el viaje, pero no pudimos. –La señora Jones voltea la mirada adolorida.-
-Vas a quedarte en el hospital tu solo, mama y yo nos volveremos a casa hoy en la noche. –Explica el señor Jones, con seriedad.- Matthew llegara dentro de tres días, por lo que no te preocupes, no estarás solo. Y tienes tu teléfono y la laptop por si quieres hablar conmigo o con tu madre.-
-Ya veo… Ahora entiendo porque casi no trajeron equipaje. –Piensa el de gafas, con tristeza, por lo menos estaría su hermano con él.-
-Nosotros nos vamos yendo, adiós, Francis. –saluda el señor Jones, estrechando su mano con la del medico.-
-Bon voyage, mes amis. –Luego de saludar a la madre se abraza al chico hepático.- Yo cuidare bien de este trésor que tienen por hijo. –sentencia con una gran sonrisa confiada.-
-Lo sabemos. –dicen al unisonó los padres.-
Se suben al coche luego de dejarle a Alfred una pequeña maleta y una mochila. El chico mira como el coche desaparece en el horizonte y mira a su anfitrión que lo miraba curioso.
-No te preocupes por tu hermanito, no dejare que se quede en una pensión de mala muerte. ¿No crees que pueda quedarse en mi casa? –Lo último lo dice con una mirada lujuriosa, si el chico americano estaba bueno, no quería ni pensar en su hermano canadiense.-
-Ehm… -Alfred se pone a pensar. Es cierto. Ese Francis era un pervertido cualquiera, y si dejaba a Mattie con ese tipo no seria un héroe, seria el peor hermano mayor y héroe del mundo, pero… tampoco quería que su hermano este, como dijo el francés, en una pensión de mala muerte de ese pueblito.- Esta bien, pero como me entere que le haces algo…
-No le haría nada a un niño que fue mi paciente. Yo con mis pacientes no juego. –su tono de voz cambia a uno serio, ¿Cómo podían pensar así de él? Esta bien que se pasaba de listo con sus enfermeras y todo, pero no como para que le hicieran esas escenitas con sus pacientes.-
-Hum… bueno, confiare en ti. Francis… -iba a decir su apellido, pero no lo sabia.-
-Bonnefoy, Francis Bonnefoy, petit. –Le sonríe.-
Alfred estrecha la mano del hombre. Y ambos se adentran en la clínica. Hoy si que seria un día no muy común. Pero cuando llegase su hermano, todo cambiaria.
~x~x~x~x~x~x~
Arthur aun se encontraba mirando por la ventana con una expresión ausente, casi se podría decir que carente de emociones. Sus ojos verdes se fijaban en la ciudad, ¿Cómo seria? A decir verdad, todo lo que sabia del mundo exterior lo sabia por sus libros, revistas y demás. A el no le llamaba mucho la atención la 'caja boba', como le decía al televisor, nunca le intereso tener una computadora; primero que no tenia como pagarla y segundo para lo único que la quería seria para investigar y leer mas. Pero no quería dañarse los ojos, así que…
-¿Arthur? –llamo Antonio desde la puerta de su cuarto.-
-¿Y Francis? –generalmente, cuando iba Antonio, el vicedirector del hospital y asistente de Francis, es porque algo le había pasado a su medico de cabecera.- ¿Le ocurrió algo malo? –El solo pensar eso, que ni siquiera analizo con cuidado, le causo escalofríos.-
-No, tío, esta recibiendo a un paciente nuevo. –Dice alegre el español.-
-¿Recibiendo? ¿Por qué tantas formalidades con un simple paciente? –la verdad le causaba un poco de celos que su medico anduviese de buen anfitrión con otros que no sean él.-
-Es un chico hepático, que es hijo de unos viejos amigos de Francis. –explica el hispano, yendo a sentarse junto al británico.- vendrá pronto, así que no lo extrañes mucho. –bromea, pero Arthur se cabrea y le da un golpe en la nuca.- ¡Oye! ¡No seas malo! Era una broma…
-Si, pero tus bromas son horribles. –dice Arthur, enojado.-
-Hmm… -Antonio hace un mohín, como si fuese un niño.-
-¿Cómo se llama ese chico hepático? –Pregunta Arthur, mirando fijamente al español.-
-Ehm, creo que era… Alfred F. Jones, ¿Por? –Interroga Antonio, confundido por la reciente pregunta.-
¿Alfred? ¿Qué clase de nombre es ese? –Piensa, sin prestarle atención al castaño que tenía enfrente.- Alfred… -sin saber porque, susurra el nombre de ese desconocido.-
Desde el otro lado del hospital el nombrado, mira por el pasillo que va a la habitación de Arthur, y sin saberlo, se memoriza el camino, sintiendo que allí había algo, algo que no sabia que era, pero sentía que debía conocer.
Mum: inglés. Mama o mami.
Okey, daddy: inglés. Ok, papa o papi.
Cher: francés. Querido.
Bienvenue, mes amis!: Francés. Bienvenidos, mis amigos!
Bonne, bonne: francés. Bien, bien.
Où est le petit Alfred?: francés. ¿Dónde esta el pequeño Alfred?
I'm here!: inglés. ¡Estoy aquí!
Mon petit! Vouz avez tellement grandi!: Francés. ¡Mi pequeño! ¡Cuánto has crecido!
ton frère: francés. Tu hermano.
Bon voyage, mes amis: francés. Buen viaje, amigos míos.
Petit: francés. Pequeño.
En el proximo capi se viene el primer plato del menu~ Review~?
