N/A: Universo alterno. Los personajes no me pertenecen, solamente la historia que estáis a punto de leer es obra mía. Espero que la disfrutéis y os divirtáis leyéndola tanto como yo al escribirla.
MANUAL DE SUPERVIVENCIA:
II Manual: Cazadora o cazada.
Lily cerro de un golpe seco la puerta de su taquilla y apoyo su cabeza en su superficie de frío mental con la esperanza de que aliviara algo su dolor de cabeza.
Aun no eran más de las diez de la mañana y aun así presentía que era el día más largo que había vivido jamás.
¿El por que? simple, sus amigas una vez mas.
-Tenias que haberte visto Lily estabas como ida y ni siquiera titubeaste al hablar con él, parecías otra- repetía una y otra vez Tonks- ¡Eras la nueva Lily!
Lily cerró los ojos y rezo en silencio por que la campana que anunciaba el cambio de clase sonase ya.
Su última clase había sido matemáticas y desafortunadamente la compartía con Tonks y algunos Ravenclaw; pero ese no había sido el problema, a pesar de que había estado una hora escuchando los comentarios de Tonks respecto a lo sucedido ayer por la tarde en la cafetería Hellkut. El verdadero problema era lo que se avecinaba. Ahora después tenia su única clase solitaria, literatura, pero después tendría una larga, larga, larga sesión de clases acompañadas comenzando para su gran entusiasmo con una clase de deportes compartida con Slytherin, seguida de muy cerca con dos interminables horas de historia de la magia junto a Alice y sus, seguramente, opiniones de lo sucedido ayer.
Lily no podía esperar a que el día acabase.
-Y cuando le plantaste cara, fue impresionante. Ni si quiera te templo la voz- proseguía Tonks- Y pensar que hace apenas un año no eras capaz ni de hablar con el tío que te gustaba y eso que era tu amigo- se burlo incrédula.
Lily dejo escapar un suspiro y se masajeó la sien con ambas manos.
No le agradaba demasiado que Tonks no parase de recordarle su escenita de ayer, ya que ni ella misma sabía que había sucedido. Simplemente se sintió furiosa con aquel tío y no sabia porque; bueno tenia una ligera aproximación pero era algo absurda.
Lily pensaba que tal vez se había enfurecido tanto por que su mirada le había hecho recordar a la de Severus. Algo absurdo, lo sabia, pero era lo único que tenia.
Frente a ellas pasaron un grupo de chicas de primero de Hufflepuff, Lily las siguió con la mirada sin poder evitarlo; como hipnotizada con sus faldas plisadas de cuadros escoceses y sus impolutas camisas blancas.
En Hogwarts, un complejo estudiantil del centro de Londres, había cuatro institutos distintos unidos entres si. Visto desde fuera parecía una gran universidad de letras o ciencias, según se mirase, sin embargo una vez pasadas las grandes rejas de la entrada cuatro edificios lo suficientemente grandes como para ser autónomos, pero no totalmente, te recibían.
El primero a la derecha era Ravenclaw, cuyos estudiantes debían pasar un riguroso examen para se admitidos; sus uniformes eran al igual que su lema sobrios y funcionales, chaquetas azules oscuro con el emblema del instituto y faldas azules por debajo de la rodilla compañeras con una coquetas pajaritas de tonos plateados. Ravenclaw se caracteriza por su disciplina y buenos resultados académicos, si se mirase una estadística el noventa ocho por ciento de los matriculados en Ravenclaw conseguirían acabar con éxito su estudios e incluso en algunos casos con matricula de honor.
El segundo a la derecha era Gryffindor el instituto de la propia Lily, este era mucho menos severo en cuanto a admisión se refería pero no sin embargo en cuanto tasa deportiva; Gryffindor era reconocido por sus grandes equipos y sus múltiples medallas y trofeos deportivos. Sus uniformes muy a diferencia de los Ravenclaw eran mas comunes, una falda negra por encima de la rodilla, una camisa blanca, corbata a rallas rojas y amarillas, y por ultimo un yérsey negro con el escudo del instituto bordado.
En el otro extremo, a la izquierda, pegando al gran pabellón que protegía la piscina comunitaria, se encontraba Slytherin, cuya tasa de admisión era considerablemente baja debido al gran costo que suponía la matricula. Sus uniformes eran enteramente verdes, el color emblema del instituto, y constaban de un pantalón verde oscuro, una camisa gris perla casi blanca, una corbata en tonos verdes y un chaleco verde oscuro.
La gran mayoría de los estudiantes que se matriculaban en Slytherin pertenecían a familias adineradas o nuevos ricos como los llamaban algunos.
Y por ultimo pero no menos importante estaba Hufflepuff, situado en el centro de todo el recinto era el instituto más antiguo seguido de Gryffindor y Slytherin.
Sus uniformes eran en tonos tierras y amarillos, camisas blancas, faldas con estampados escoceses de tonos amarillos y corbatas en tonos tierra.
Hufflepuff no destacaba por encima de los otros institutos pero eso no lo convertía en el peor; era, al ser el más veterano, el que generalmente daba la cara por todo el complejo. Su tasa de admitidos era la mas elevada y sus calificaciones a pesar de no ser las mejores nunca decaían.
A Lily le encantaba aquel instituto, es mas le hubiese encantado inscribirse en el pero desgraciadamente no pudo. Según sus padres era tradición familiar asistir a Gryffindor y ella no era nadie para romperla. Pero Lily se sentía incomoda en su instituto, ella no era muy buena en deportes algo que se veía con malos ojos allí, sin embargo se le daba bien el estudio e incluso le habían insinuado que bien podía estar en Ravenclaw, pero claro sus padres no querían ni oír hablar de ello.
Como le gustaría llevar una de esas faldas de estampados escoceses, mientras se paseaba tranquilamente por los pasillos de los cuatro edificios.
-Sabes Tonks siempre me han gustado esos uniformes- comento Lily como si nada señalando con una mano al grupo de chicas de Hufflepuff que ya se perdían por una esquina.
-Pues a mi no me gustan- dijo Tonks sencillamente- Son demasiados chillones- A mi me gustan mas los de Ravenclaw- sentencio.
Lily le lanzo una mirada incrédula.
-Pero si son horribles- dijo.
Tonks se encogió de hombros y se apoyo junto a ella en las superficies de metal de las taquillas.
-Nunca pensé que fueses tan superficial- comento mientras seguía desinteresadamente el caminar de un chico de cuarto curso de Ravenclaw.
-No soy superficial, simplemente digo que no son muy bonitos- se defendió Lily mientras atrapaba un mecho de su cabello pelirrojo y comenzaba a enrollarlo en su dedo.
-Pues a mi me gustan, además les hace un culito perfecto a los chicos- comento ladeando levemente su cabeza y comiéndose con los ojos la parte trasera del alumno de cuarto.
-¡Tonks!
-¿Qué? Tengo ojos por algo, sabes- se defendió.
El timbre sonó en ese momento sobresaltando a Lily y divirtiendo de paso a Tonks.
-¡Anda vamos!- dijo Tonks dando un empujoncito al hombro de Lily- Oh llegaras tarde.
Lily sonrió sin muchas ganas y girando sobre si misma se dispuso a abrir su taquilla de nuevo.
-Ve tu, yo tardare aun un poco- dijo en murmullo mientras giraba el candado de seguridad.
-¿Segura?- inquirió Tonks agachándose y cogiendo sus libros que descansaban en el suelo-Puedo acompañarte si quieres, mi próxima clase es estudio libre y es en el pabellón de Gryffindor también.
-Si tranquila, estoy segura. Ve
-De acuerdo, como quieras- se rindió- Nos vemos a la hora del almuerzo-se despidió.
Lily asintió con la cabeza y saco una libreta cualquiera del fondo de su taquilla, dispuesta a no desviar la mirada.
No quería ver como Tonks se marchaba, seguramente a paso lento y seguro, por el corredor; tocándose el pelo y sonriendo coquetamente a todos a su paso. No quería comprobar con sus propios ojos como sus compañeros se volvían para verla, no quería…y no esta lista. Porque cada vez que Tonks había hecho algo que llamara la atención aquella mañana, cada vez que un chico la había mirado, Lily se había sentido traicionada. No por su amiga o por dicho chico, simplemente en general.
A su mente, sin que ella pudiese remediarlo, venían las imágenes de ayer por la tarde; las palabras susurradas que ella había escuchado a escondidas y los roces de labios y caricias que ni ella misma se había atrevido a darle a él.
No, no era culpa de Tonks que ella no quisiese estar con ella, no era su culpa que la pusiera de los nervios recordándole lo valiente que había sido anoche.
No, no era su culpa, era culpa de ella, de Lily.
No podía evitarlo; crecía en su mente como la mala hierba, imparable, y se alojaba en su corazón haciéndola insegura. Vulnerable.
-Me parece a mi o as huido de tu amiguita- comento una voz, sobresaltando a Lily y sacándola de su mundo personal.- Sabes me alegra saber que no soy al único que desprecias en este mundo- bromeo James Potter apoyando su mano en la puerta de la taquilla y cerrándola de un golpe- ¿Qué tal?
Lily parpadeo varias veces intentando aclarase un poco en el proceso.
-Me encanta que hagáis eso- bromeo James inclinándose ligeramente hacia Lily- os ponéis tan monas.
Lily frunció el ceño y dio un paso hacia atrás, cogio con fuerza la libreta que había cogido y cogiendo impulso la estampo contra el pecho de su acompañante.
-Nunca te han dicho que eres un maleducado- gruño Lily recuperando su libreta y recogiendo sus libros del suelo.- ¿Y por cierto quien eres? No te conozco.
-No sabría decirte a ciencia cierta cuantas, perdí la cuenta hace años- bromeo James manoseándose ligeramente el pecho con su mano libre, ya que con la otra sostenía sus libros.- Y si me conoces, recuerdas.
-No- aseguro Lily dándole la espalda y comenzando a andar.
-¡He espera!- grito James alcanzándola con cuatro zancadas- Nos conocimos ayer en la cafetería, ¿te acuerdas? Te pedí que me hiciese un pequeño favor- se explico.
-No te recuerdo- gruño Lily sin dirigirle la mirada y acelerando el paso.
¿Por qué tenia que pasarle toda a ella?
¿No podía el destino, la suerte o lo que fuera, incordiar a otra persona para variar?
¿No podían simplemente pasar de ella? ¿Tenían que perseguirla y torturarla?
¿Y que mas? Ahora al girar en el siguiente pasillo se encontraría a Severus con aquella chica.
-¡Vamos! No seas terca- insistió James ganándose por fin una mirada de Lily, pero no una mirada amigable precisamente.- Se que me recuerdas, al igual que yo a ti. Siempre me han dicho que soy difícil de olvidar, no me dejes en evidencia ahora- añadió sonriendo descaradamente.
-¿Terca?- casi grito.
James regulo sus pasos a los de ella y cambio de mano el agarre de sus libros.
-Me parece a mí o lo único que as escuchado de todo lo que te he dicho es terca- comento algo sorprendido.
-Yo no soy terca- gruño Lily alargando su zancada y echando a correr.
James sonrió divertido ante su actitud infantil.
¿Quién en su sano juicio se enfadaría por eso teniéndolo a él a su lado? Y aun más importante hablándole.
No todas las chicas podían presumir de haber obtenido aunque fuese un minuto de su valioso tiempo, sin embargo ella parecía incluso molesta con su presencia.
No mentiría, le había sucedido en otras ocasiones y sabia que no era irresistible para todas las mujeres pero aun así seguía pareciéndole extraño que una chica lo ignorase y encima le gritase.
-Esto será más complicado de lo que pensé en un principio- murmuro sin apartar su mirada de la cabellera pelirroja de Lily que se perdía por una de las puertas del pasillo.- Pero no imposible- se animo miranda su reloj de pulsera y frunciendo el ceño al instante- ¡Mierda! ¡Llego tarde, Binns me va a comer vivo!- se quejo.
-¡Imbecil!- murmuro Lily casi sin aliento cuando consiguió traspasar las puertas del aula de Literatura.
Rapidamente giro su rostro hacia el pasillo del cual acababa de salir para comprobar que no la hubiese seguido, sin embargo no se distinguía ningún ser vivo en el.
Tal vez abría captado la directa.
-Señorita Evans me alegra comprobar que se ha dignado a asistir a mi clase y ahora por favor tome asiento para que pueda seguir ilustrando a sus compañeros con el sutil arte de la lectura- dijo la autoritaria voz de la profesora McGonagall justo detrás de ella.
Lily ahogo un gemido y tropezó con sus propios pies al girarse para poder comprobar que la clase ya había comenzado.
Todos sus compañeros estaban sentados en sus correspondientes pupitres y la profesora McGonagall, la profesora de literatura, estaba apoyada contra su mesa con un grueso libro de tapas negras que Lily reconoció como La reina de las hadas, de Edmund Spenser. El escritor británico del siglo XVI que habían comenzado a estudiar a principios del aquel mes.
-Por cierto señorita Evans, tiene un retraso- dijo McGonagall inclinándose hacia su mesa y escribiendo con una pluma sobre un folio.
La hoja de asistencia seguramente.
Lily intento balbucear alguna excusa, como "no es mi culpa, no me riña a mi sino al imbecil que me retraso", sin embargo solo consiguió sonrojarse y tropezar de nuevo con sus propios pies mientras caminaba cabizbaja hacia su pupitre.
Algún que otro alumno levanto su mirada de su libro para contemplarla con diversión, siempre era entretenido ver como McGonagall desmoralizaba y humillar a algún alumno atrasado pero el hecho de que ese alumno fuese uno de los favoritos de la profesora hacia el espectáculo mucho más interesante.
-Bien prosigamos con nuestra lectura- dijo la profesora sin alzar su vista de las paginas de su libro- Señor Audem, ¿podría proseguir usted?
-Si profesora- contesto el aludido aclarándose la garganta y comenzando a leer por donde minutos antes habían sido interrumpidos.
-"No puedo creerlo, he llegado tarde. He quedado en ridículo y encima McGonagall me ha puesto un retraso. ¡Eso es como casi media falta!"- pensó Lily soltando, con cuidado de no hacer ruido, sus libros sobre el pupitre y tomando asiento.-"Y todo por ese, ese….aggggggggggg!
Lily abrió con brusquedad su ejemplar de La reina de las Hadas y busco con la mirada el párrafo por el cual iban leyendo sus demás compañero.
-"Cuando le vuelva a ver se va a enterar de lo que es capaz una terca como yo"- gruño para sus adentros- "¡Terca! Y encima se atrevió a decirme terca"
-Señorita Greene, prosiga usted- ordeno la profesora.
Una chica regordeta y bajita sentada justo detrás de Lily carraspeo y comenzó a leer con voz infantil el relato de las aventuras de los doce caballeros que protegían a la reina de las hadas, Gloriana.
-"Yo solo quería algo de paz. Tranquilidad, ¿es mucho pedir?"- Lily apoyo su cara sobre la palma de su mano-"Si tan solo me dejasen sola, todos. Así podría asumir los hechos, pensar con calma como salir de todo esta monto de…
-Señorita Evans, prosiga usted- ordeno McGonagall.
-"…mierda en el que he acabado metida sin darme cuenta"-pensaba Lily sin prestar atención a su alrededor.
-Señorita Evans.
-"Si tan solo pudiese retroceder en el tiempo, arreglar lo que hice mal y así conseguir que Severus no se valla"- pensó dejando escapar un suspiro.
-¡Señorita Evans!- grito la profesora dejando caer su libro sobre la mesa de Lily y sobresaltándola.
Un ridículo gritito escapo de la garganta de la pelirroja cuando el sonido seco del libro al caer sobre el pupitre llego a sus oídos. Temerosa y aun algo agitada alzo la vista hacia el frente para encontrarse el rostro de la profesora McGonagall y sus brazos cruzados sobre su pecho.
-¿Podría saber en que estaba pensando? ¿O quizás seria demasiada información para dar?- gruño frunciendo el ceño y convirtiendo sus ojos oscuros en dos pequeñas rendijas negras protegidas por los cristales de la montura de sus gafas.
-Yo…yo no se…yo- balbuceo Lily sin mucho existo, encogiéndose todo lo que podía en su asiento.
McGonagall frunció los labios hasta convertirlos en dos finas líneas rojas. Un pequeño rubor se extendió por sus mejillas y algún que otro alumno de la fila delantera estiro su cuello para poder mejor lo que se avecinaba.
-A dirección- ordeno.
-Pero…yo…profesora yo no.
McGonagall alzo una mano y señalo con su dedo índice la puerta de salida.
-Tenga por seguro que esto es una falta grave y que podría bajarle su nota de examen- le advirtió- Pero no lo haré dado que su reputación la precede, haré la vista gorda por esta vez pero espero que no se vuelva a repetir. ¿Entendido?
Lily asintió con la cabeza, consciente de que si abría la boca para contestar un sollozo saldría de ella seguido de un mar de lagrimas.
-Y ahora a direccion.-volvio a ordenar.- Tal vez le siente bien hablar con el director, queizas el pueda ayudarla con su pequeños problemas.
Se escucho alguna que otra risita cuando Lily recogió sus libros e incorporándose de su asiento desfilo por el estrecho pasillo de pupitres camino de la puerta.
-Señorita Evans- la llamo la profesora antes de que Lily girase el pomo de la puerta- Necesitara un pase de pasillo- le informo rellenando un papelito amarillo y entregándoselo- Espero que en mi próxima clase vuelva a ser la de siempre, no me gustaría tener que suspenderla por una tontería- le dijo sonriendo levemente.
-Si profesora- murmuro Lily tomando el papel y guardándolo dentro de su libreta.
Giro el pomo de la puerta y sin mirar hacia atrás salio al desierto pasillo.
Si definitivamente aquel día iba a ser muy largo, y lo pero de todo era que tenían la escalofriante sensación de que aun faltaba lo peor.
…
Avanzaba junto a sus dos amigas por la fila de la comida, aunque la verdad era que no tenía hambre.
-¿Y te mando al despacho del director?- pregunto incrédula Alice.
-Si- murmuro Lily estirando su bandeja para que la cocinera le echase un poco de ensalada.
-Sabia que te pasaba algo, debía haberte acompañado a clase- se quejo Tonks extendiendo también su bandeja para recibir un poco de lechuga.
-¿Pero como se te ocurrió quedarte dormida en la clase de McGonagall?, todo el mundo sabe que es demasiado estricta. No le gusta ser ignorada.- dijo Alice cogiendo un plato con espaguetis, el plato del día.
-Eso creo que ya lo sabe Alice- bromeo Tonks ignorando los espaguetis y cogiendo un plato de carne.
-¡Tonks! ¿Cómo puedes comerte eso?- se quejo Alice- ¡Es carne! Un pobre animal tuvo que morir para que tu te lo comieses, es asesinato- gruño torciendo al boca en un claro gesto de asco.
-Tu espaguetis también llevan carne, ¿Lo sabias?- pregunto burlona Tonks mientras cogia otro plato de pasta y lo depositaba en la bandeja de Lily- Venga Lily vamos a buscar una mesa.
-Eso no es cierto- se quejo Alice cogiendo un recipiente hermético con fruta variada y poniéndolo en su bandeja- La pasta no esta hecha con carne- les informo alzando la cabeza de manera orgullosa.
Tonks dejo escapar una sonrisa y empujando con el codo a Lily se encamino entre las mesas redondas del comedor en busca de una vacía o medio vacía.
-La pasta no se como se hace pero la salsa de esta si y créeme cuando te digo que lleva carne. ¿Cierto Lily?- inquirió tomando asiento en una mesa alejada de la barra de la comida.
-Es cierto- coincidió Lily tomando asiento junto a Tonks.
Alice dejo escapar un gruñido y se sentó junto a Lily.
-No, no lo es- protesto enrollando algunos espaguetis con su tenedor y llevándoselos a la boca.- ¡Oh no!
Tonks comenzó a reís mientras Alice escupía en una servilleta su comida y se bebía de un trago su botella de agua.
-¡Lleva carne!- grito como si fuese un pecado capital.
-Te lo dijimos- murmuro Lily componiendo una pequeña sonrisa, la primera desde hacia horas.-Además ¿desde cuando te importa comer carne o no?
Alice cerró el tapón de su botella y miro con desconfianza su plato de comida antes de contestar.
-Desde que soy vegetariana- explico como si fuese lo más obvio.
-¿Tú, vegetariana?- rio Tonks- Pero si te he visto comerte tres hamburguesas dobles de una sentada.
Lily dejo escapar una risita y enrollo un poco de sus propios espaguetis en su tenedor.
Y pensar que había temido la llegada del almuerzo y sin embargo se estaba transformando en el mejor momento del día sin discusión alguna.
-Eso fue hace años- se quejo Alice cruzándose de brazos y girando el rostro.
Negándose a probar bocado.
-Fue la semana pasada- dijo Tonks pinchando un poco de carne y metiéndosela en al boca.
Alice inflo sus mejillas que se habían tornado de un gracioso tono rosado y bajo su mirada a su plato y después a sus amigas que comían tranquilamente, bastantes divertidas con sus actitud.
-¡Al demonio! Nunca me gustaron demasiado los conejos, ¿Por qué comer lo mismo que ellos entonces?- protesto enrollando una cantidad masiva de pasta en su tenedor y engulléndola de un bocado.
-¡Así se habla chica!- la animo Tonks pinchando algo de lechuga de su ensalada.
-Estáis como cabras- se quejo Lily.
-Quien fue ha hablar, "señorita me duermo en clase de la maestra mas malvada de tono Hogwarts"- bromeo Alice dándole un codazo.
Lily dejo sus cubiertos y se froto la parte afectada dramáticamente.
-Tampoco es la más estricta, los hay peores- opino Tonks- Esta Binns…
-Ese es un pelmazo- puntualizo Alice.
-…Slughorn…
Lily trago rápidamente la comida que acababa de meterse en la boca para decir:
-Es un trozo de pan, no os metáis con el.
-Eso lo dices por que eres su preferida- gruño Alice- Pero para mi es el mismo demonio reencarnado.
Tonks dejo escapar una carcajada, provocando la risa de sus compañeras con ella.
-Es cierto- se quejo Alice- Hoy me a dejado en ridículo y solo porque no he sabido diferenciar dos estupido bichitos.
-Dirás ranas- la corrigió Lily- Por lo menos es eso lo que nosotros estamos estudiando con él.
Alice hizo un movimiento brusco con la mano dando a entender que era lo mismo y que encima le importaba bien poco.
-No tenéis remedio- dijo Tonks acabando de pinchar su último trozo de carne y tragándoselo- Sois una mala influencia para mí. Una es ridiculizada por su poco coeficiente intelectual- dijo señalando con su tenedor a Alice- y la otra es expulsada de una clase por quedarse dormida- continuo señalando en esta ocasión a Lily.
-¡No me quede dormida! Simplemente me perdí en mis pensamientos- se quejo.
Alice y Tonks intercambiaron una divertida mirada.
-¿Y en que pensabas? Si se puede saber.- pregunto Alice.
Lily abrió la boca para contestar, sin embargo nada salio de ella ya que la cerró tan rápido como había sido abierta. Negándose a hablar y descubrir por tanto sus humillantes pensamientos.
Nunca admitiría ante sus amigas que había hablado con aquel troglodita y mucho menos que aun le daba vueltas al asunto de Severus.
-Si calla debe ser algo jugoso- murmuro Tonks.- ¿Se lo sacamos?- pregunto.
-Si- respondió Alice frotando ambas manos de manera ridícula.
Lily negó con la cabeza y frunció los labios.
No pensaba soltar ni una silaba.
-Mmmm veamos, ¿tiene algo que ver con Potter?- pregunto Tonks ganándose con ello una mirada sorprendida de sus dos amigas- Me tenias preocupada así que volví para convencerte de acompañarte y te vi hablando con el junto a tu taquilla- informo.
Alice abrió la boca como un pez y me señalo con un dedo para después pasear su mirada por el comedor en busca de algo o alguien.
-Tú y Potter- dijo al fin alzando su brazo y señalando con precisiones varias mesas a la izquierda, más concretamente a la era ocupada por el mencionado y sus amigos.
-No hablamos, yo le gruñí y el me saco de quicio. Nada mas- se explico desviando su mirada hacia la mesa que Alice señalaba.
-Eso me suena a conversación- se burlo Alice- ¿Te has replanteado nuestra sugerencia?- quiso saber inclinando su cuerpo hacia delante y tapando la vista de Lily.
Tonks se inclino también, juntando su rostro al de Lily. Creando un círculo perfecto e inquebrantable.
-¿Habláis de venganza?- pregunto mientras una sonrisa se iba formando en su pequeño rostro de corazón.
Lily echo hacia atrás el cuerpo, alejándose todo lo que podía de sus dos amigas.
-No, no hablamos de venganza porque yo no voy a hacer nada contra…
-Shhh- la callo Alice tapándole la boca con una mano- Mira- dijo señalando con la mirada la entrada del comedor.
Lily dirigió su mirada hacia allí, como quien no puede evitar mirar hacia un accidente, y entrecerró los ojos al reconocer a uno de los alumnos que entraban por ella.
-Snape- escupió Tonks.
-"Es el"- pensó Lily sintiendo como los ojos comenzaban a picarle.-"¿Porque esta aquí?"
Ajenos a la conmoción que parecían haber causado en una de las mesas del comedor Severus Snape caminaban tranquilamente hacia la barra de la comida, con una bandeja vacía que esperaba ser llenada en breve.
-O es muy estupido o muy carbón- murmuro Alice- o las dos cosas para atreverse a presentarse aquí.
-Siempre os dije que era una mísera lagartija- gruño Tonks acariciando con lentitud el hombro de Lily. Intentando con aquel pequeño gesto transmitirle valor.- Lo odio.
-No pareces la única- dijo Alice dejando caer la mano que había utilizado para callar a Lily- ¿Qué hace Potter?
Lily no pareció notar que era libre de nuevo. Libre para gritar y llorar, libre para levantarse de su asiento y patearle el culo a Severus por haberse atrevido si quiera a presentarse ante ella. Por actuar como si nada hubiese sucedido, como si nunca lo hubiese descubierto.
-¿No irán a pelearse? Eso seria fantástico- dijo bastante ilusionada Tonks mientras seguía con la mirada, al igual que casi todo el comedor, los andares de James Potter.
-Ojala Potter le rompa esa cara de serpiente que tiene ¿No seria estupendo eso?- dijo Alice.
-"No"- pensó Lily a respuesta de su pregunta.
Severus era esa clase de chicos que aparentaban fragilidad y la sufrían. Lily no quería ni imaginar que podría sucederle si aquel troglodita uni-neuronal le ponía una mano encima.
¡Lo dejaría para el arrastre! Y ella no podría soportarlo.
-Por favor que no le haga daño- susurro.
Alice giro su rostro hacia el de Lily cuando las palabras de esta llegaron hasta sus oídos y fueron procesadas por su cerebro.
-¿Como?- dijo indignada- ¿Qué acabas de decir señorita?- pregunto arrugando el entrecejo- Ese imbecil te ha engañado vete tu a saber cuantas veces y encima tiene el descaro de fingir que nada a pasado ¿y tu te preocupas por él?…
-¡Que fuerte! ¡Potter acaba de darle un puñetazo a Snape!- grito ilusiona Tonks, a gena a las suplicas de una de sus amigas y las quejas y argumentos de la otra.
-¿Qué?- preguntaron Lily y Alice al unísono.
Bueno ellas y medio comedor.
Porque no todos los días uno tenia pase de primera para ver una pelea made in Potter vs Snape.
Bueno quizás si pasaba más seguido de lo normal, pero nunca habían comenzado una pelea sin antes haberse insultado un poco o haberse gastado alguna jugarreta. Generalmente las peleas entre aquellos dos se debían a los resultados de alguna broma que alguno de ellos había gastado al otro, nunca eran causadas por…nada.
-Creí haberte dejado claro ayer que te quería bien lejos - gruño James frotándose el puño- Eres sordo o acaso la grasa que tienes en la cabeza a acabado por matar las escasas neuronas que te quedaban- se burlo echando de nuevo el puño hacia atrás, preparándose para asestar otro puñetazo.
Snape escupió al suelo y se incorporo como pudo de este, donde había caído tras recibir el golpe.
La bandeja de la comida ya había sido olvidada.
-Que original - gruño dando un paso al frente, encarándolo-¿Se te ha ocurrido a ti solito o te han ayudado los gorilas que tienes por amigos?
James sonrió de medio lado y echo una rápida mirada a sus amigos, situados cada uno en un flanco.
-Habéis escuchado chicos, os ha llamado gorilas. Eso en mi país es un insulto y ya sabes lo que sucede si nos insultas Quejicus.- le amenazando dando también un paso al frente, quedando cara a cara- Abra pelea.
-Que miedo.
-Deberías- le aconsejo James girando el rostro hacia la derecha y comprobando que ningún profesor viniera- Porque cuando acabe contigo ni tu madre te reconocerá- susurro dándole un empujón y alejándolo de el.
Snape dejo escapar un gruñido y arrugo el ceño.
-Estas muerto- declaro alzando su puño.
Pero este no llego a su destino pues otra mano mucha más pequeña y frágil se lo impidió.
-Aunque se que es lo justo no me sentiría cómoda sabiendo que pude evitarlo, compréndeme Sev- dijo Arianna Potter empujando el brazo del chico hasta que este lo bajo, pegándolo a su costado- Es mi hermano al fin y al cabo.
-Lo recuerdas cuando quieres- le acuso James.
-Cunado es necesario- dijo Arianna caminando lentamente hacia su hermano y acariciando sus entrecejo- No te favorece enfadarte, ¿lo sabias?
-No juegues conmigo Arianna.
-"Es ella"- pensó Lily-"Es aquella chica"
Era la clase de chica que solían salir en las portadas de las revistas de moda que su hermana Petunia solía comprar, ese tipo de chica que minaban la seguridad de cualquier persona, incluso de la mas confiada.
De rasgos finos e infantiles, tenia una envidiable melena azabache que caía en cascada hasta la mitad de su espalda. Su apariencia era sin duda la de una chica con clase, de esas que se suelen encontrar en los clubes de campo.
Lily no pudo evitar comparar su cuerpo con el de ella.
El suyo era bastante común; altura común, rostro común, peinado común, andares comunes; en definitiva, chica común.
Sin embargo el de aquella chica era, a pesar de su poca estatura, realmente llamativo. Ni siquiera el uniforme, Gryffindor al igual que el de Lily y sus amigas, le sentaba igual que a ellas. En sus piernas la falda quedaba mejor, casi como si fuese de algún importante diseñador. En su pecho, es soso yérsey parecía cobrar vida y resplandecer por cuenta propia.
Era condenadamente…
-Preciosa- susurro Lily-"Es tan distinta a mí"-pensó apretando los puños, imponente.
-¿Jugar? ¿Quién juega? Porque yo no, esto es real James. Querías o no- dijo Arianna dejando caer su mano- Es mi decisión y tú no eres nadie para revocarla, es mi vida y puedo hacer lo que quiera con ella.
-Soy tu hermano- dijo James como si le explicase algo muy difícil a un niño pequeño- Te conozco y se que todo esto no es mas que un juguete para ti, una manera de hacerme enfurecer. Una venganza.
-Quizás- dijo Arianna encogiéndose de hombros y sonriendo inocentemente- Pero no me culpes por ello, al fin y al cabo tú lo provocaste. Tú me hiciste buscar a Severus y ahora…- giro sobre sus talones dándole en la cara a James con su melena- me he enamorado de él.- susurro girando levemente el rostro.
-No lo quieres- gruño James.
-Oh claro que si- le contradijo Arianna- Y el a mi, ¿verdad?- pregunto enganchándose al brazo de Snape y recostando su cabeza sobre su hombro.
Severus no contesto, se limito a pasear su mirada por el comedor. Buscando a alguien.
-¿Esa cría no será quien yo creo que es?- pregunto Alice levantándose de su asiento.
-No tengo ni idea de lo que has dicho pero esa de hay es la hermana de Potter, ¿no?- dijo Tonks dejándose resbalar en sus asiento.- Esto es malo.
-Muy malo- coincidió Alice- El muy carbón de Snape se ha liado con la hermana de Potter para joderlo. ¿Sabes lo que significa eso?
Tonks alzo su rostro y negó.
-Que ha utilizado a Lily.
Lily alzo su rostro también topándose con la mirada de Snape a lo lejos.
Podía jurar que sentía sus ojos negros taladrándole el corazón, tal y como siempre sucedía cuando el la mirada.
Era tan repugnante, el seguir sintiendo algo por él, el no poder odiarle completamente.
Snape encontró lo que había estado buscando y de un tirón brusco se libero del agarre de Arianna como si este le quemase.
Sus ojos solo estaban pendientes de una persona, de una chica pelirroja que lo contemplaba con la incredulidad y el dolor dibujado en el rostro.
No era esa la forma en la que había pensado decírselo.
-Te lo advierto por última vez Snape, déjala en paz- le amenazo arrugando aun más el entrecejo.
-Es nuestra vida y hacemos lo que queremos con ella. Tu no eres nadie para prohibirnos nada y mucho menos amenazarnos- dijo Arianna ajena a lo que sucedía a su alrededor.
-Eso seria cierto si él no hubieses involucrado a mi hermana pequeña en el asunto- le informo.
-El no me ha involucrado, ya te lo dije- se quejo Arianna cruzándose de brazos y fulminando con la mirada a su hermano mayor- Yo quiero estar con el, lo escogí yo.
James cruzo los brazos y alzo el rostro, desafiante.
-Deja ya esta rabieta de una buena vez. Mi paciencia tiene un limite Arianna.
-Y la mía también James- le contesto retirándose el pelo de un manotazo- Déjanos tranquilos.
Dicho esto agarro la mano de Snape y lo arrastro literalmente hacia la salida.
Este se dejo llevar, no muy consciente de lo que sucedía.
-¡Eh! ¡Quejicus!- le llamo James cuando estuvo seguro de que todo el comedor podía oírle- Si no la dejas tranquila, tendré que tomar medidas- le amenazo.
-¿Eso debería darnos miedo?- se burlo Arianna acelerando el paso y saliendo de la cafetería dejando tras ellos un rastro de murmullos y miradas curiosas.
-¿Es mi imaginación o ese niña es cada vez mas arrogante?- pregunto Peter volviendo hacia su mesa y tomando asiento.
Reanudando la tarea que había dejado a medias. Comer.
-No es tu imaginación Colagusano, es la realidad- dijo Remus pasándole la mano por el cuello algo incomodo por las miradas del resto del alumnado.
-Es la sangre Potter que corre por su venas- se burlo Sirius sentándose en su asiento y arrebatándole su postre a Peter-Pero lo cierto es que no es la única, ese imbecil se esta volviendo demasiado gallito también.
-Quizás debamos bajarle los humos- opino Peter.
-Eso solo nos traería problemas y ya tenemos suficiente- se quejo Remus echando una rápida mirada al comedor que aun seguía algo agitado- ¿Por qué siempre tenemos que llamar tanto la atención?-murmuro.
-Es nuestra maldición- dijo Sirius encogiéndose de hombros- No les hagas caso dentro de un rato se habrán olvidado de todo, al fin y al cabo la cosa no ha llegado a mas así que el cotilleo no es carne de primera- comparo.
Remus frunció el ceño, nada convencido con las palabras de su amigo
-Espero que tengas razón.
James se dejo caer en su silla junto a Sirius y alejo su bandeja de comida de un manotazo.
-Maldita sea- se quejo dando un puñetazo sobre la mesa.- Es una cabezota.
Peter cogio un par de servilletas y comenzó a secar la mesa, donde se había volcado su refresco debido al puñetazo de James, manchándolo todo a su paso.
-¿Hablas de Arianna?- quiso saber Sirius reclinándose en su asiento.
-De quien si no- gruño James- No se como hacerla entrar en razón- dijo revolviéndose con ambas manso el cabello- No me hace caso y lo peor es que parece que le gusta de verdad ese engendro.
-Tal vez sea verdad lo que te ha dicho- opino Peter pasando una empapada servilleta por su parte de la mesa.
James alzo una ceja incrédulo y después soltó una cínica carcajada.
-Colagusano hay ocasiones que te superas a ti mismo en estupidez- se burlo
Peter dejo caer la servilleta empapada al suelo y arrugo el entrecejo.
Sirius dejo escapar una carcajada también y se pasó una mano por su rebelde cabellera mientras tanto Remus se inclinaba hacia delante y murmuraba con tono de alguien que sabe algo que los demás no:
-Tal vez Colagusano tenga razón.
James frunció las cejas y se reclino en su asiento cruzando sus brazos sobre su pecho.
-Tal vez Arianna si encuentra interesante a Snape.- opino.
Sirius se rasco la coronilla, divertido con la conversación.
-¿Y que, según tu, encuentra "interesante" mi hermana en él?- quiso saber James sin mostrar intención de cambian de postura.
No se dejaría convencer de que toda aquella locura era, como decía su hermana, un simple enamoramiento.
El lo sabia, la conocía, aquello era una trampa y no pensaba caer en ella.
-Bueno eso no lo se- admitió Remus.
-¿Por qué no le preguntas a alguien que opine igual que tu hermanita?- dijo Sirius, inclinado su cabeza hacia la izquierda- Quizás te pueda ayudar.
-Ya y quien en su sano juicio admitiría sentir algo por Quejicus o insinuar que tuvo algo con el- se burlo Peter.
James se incorporo de golpe y miro a Sirius con admiración, como un seguidor mira a su líder, para después dirigir su mirada hacia la izquierda. Justo donde Sirius señalaba con su cabeza disimuladamente.
-Eres un genio Canuto- le felicito.
-Se hace lo que se puede- dijo Sirius sacudiéndose el hombro con una mano, quitándose un polvo imaginario.
-¿De que hablan?- inquirí Peter sin comprender muy bien que les sucedía ahora.
Esos dos eran demasiado raros.
Una sola mirada y era como si hubiesen mantenido una conversación.
Era frustrante no entenderlos.
-La pelirroja- aclaro James posando sus dos manos sobre la superficie pegajosa de la mesa- Ella me lo dirá.
-¿Quién?- pregunto Peter cada vez más perdido.
Remus le dio una palmadita en la espalda llamando su intención.
-Déjalos, es mejor no intentar descubrir en que piensan.
-Ella me ayudara a comprender todo esto.- dijo James retirando su silla y encaminándose hacia la mesa de Lily.
-¿Quién es la pelirroja?- pregunto Peter-¿Por qué yo nunca me entero de nada?- se quejo.
-Eso querido Colagusano es un misterio que nunca sabremos- se burlo Remus.
Lily alzo la miada de su plato vació cuando Alice le dio un pequeño codazo.
Había permanecido sumergida en su mundo durante lo que le pareció horas, analizando su estupidez. Intentando encontrar un motivo que le sirviese de explicación para sus incontrolables deseos de salir corriendo detrás de Severus y rogarle que volviese con ella.
No sabia el porque, pero así se sentía.
La furia que ayer la había inundado cuando lo descubrió con aquella chica había desaparecido, la determinación que había experimentado al encararlo y gritarle que se había acabado todo se había esfumado.
Todo había desaparecido, evaporado, finito…se acabo.
Ahora solo quedaba aquel sentimiento que le contra el corazón y le causa nauseas.
-¿Qué quieres?- casi escupió Tonks cuando James se paro enfrente de ellas, con sus manos dentro de los bolsillos y su típica sonrisa de rompe corazones.
-Hablar con tu amiga- dijo con tranquilidad.
-Ella no quiere- contesto Alice acariciando la mano de Lily- Márchate.
James se mordió el labio para ocultar una sonrisa. Entonces miro ha Lily, cabizbaja escoltada por sus dos amigas.
A pesar de tener el rostro oculto podía apreciar la palidez de su cara y la mueca en que sus labios se transformaban.
No parecía muy contenta, al igual que él.
-Yo creo que si quiere- dijo James tomando una silla y sentándose en ella. Justo enfrente del grupo de chicas.- Solo tiene que escucharme.
-Te hemos dicho que te…
-Te puedo ayudar a vengarte de Snape- soltó James- Es eso lo que deseas, ¿Verdad? Todas sois iguales, pedís venganza cuando sois traicionadas.
En ese momento Lily alzo el rostro, encarándolo.
James sonrió satisfecho y inclinándose hacia delante en la mesa apoyo su barbilla sobre el hueco de su mano.
-¿Qué dices entonces? ¿Me escucharas?- murmuro inclinándose mas cerca.
Lily desvió la mirada hacia sus dos amigas pidiendo consejo y estas negaron rápidamente.
-Si- murmuro con voz ronca, muy distinta de la suya.
Alice y Tonks dejaron escapar algunas maldiciones y miraron incrédulas a Lily.
¿En que estaba pensando? Lo último que necesitaba ahora era hacer tratos con Potter. Todo esto no acabaría bien.
-Bien te preguntare esto una sola vez, según tu respuesta veré si puedo o no confiar en ti- dijo James clavando su mirada sobre la de ella.- ¿Quieres venganza?
-Quiero venganza- susurro Lily sorprendiendo a sus dos amigas.
Una sonrisa traviesa e irresistible se extendió por los labios de James, cambiando sus facciones. Definiéndolas.
-Tenemos trato entonces- Concluyo alargando su mano.
-Tenemos trato- afirmo Lily no muy segura estrechando su mano.
Aquí tienes el segundo capitulo de este manual.
Lo cierto es que estoy algo decepcionada con mi subconsciente ya que se ha empeñado crear a una Lily locamente enamorada de Snape, y no es que tenga nada en contra del chico. Que conste. Es solo que se hace raro, ¿No creen? En fin ya veré como lo apaño.
Por ahora os dejo este capitulo y espero que tengáis paciencia hasta que consiga subir el siguiente.
Se despide la autora, ósea yo.
