HOLA :D antes que nada quiero aclarar que este fic no se centrara en el romance, por ende no vallan a buscar mucho una parejita (obviamente habrá), NO HABRÁ FIOLEE NI FINCELINE si eso están buscando, por que? bueno pues yo SOY FAN MARCELEE, así que eso es lo que habrá :)
quiero un fic mas serio, habrá comedia y esas cosas pero no EN TODO EL FIC. mas bien esto sera de aventura, así que por favor disfrútenlo y si tienen una sugerencia y/o queja son bienvenidos de dejarla. solo no me digan que cambie la pareja por que entonces sera caso perdido.
CAPITULO 1 : "más perdida que encontrada"
Siempre se llega a un lado si se camina lo suficiente…
-Alicia en el país de las maravillas-
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Se dio de lleno contra el duro suelo, hubiera sido lindo decir que solo callo de sentón, o incluso de espalda sobre sus llaves, pero ni llaves tiene, ni callo dignamente.
Después de un par de intentos saco su cabeza de la tierra, resoplo por la nariz para sacar cualquier rastro de tierra de sus fosas nasales y boca, escupiendo un poco de pasto purpura en el proceso. Un momento, ¿pasto purpura?.
Pero que…
Parpadeo un par de veces intentando enfocar un poco mejor su mirada ante el repentino cambio de iluminación, de la oscuridad total a una repentina puesta ámbar.
Volteo levemente su cabeza a los lados con precaución a causa del dolor y así pudo notar mejor en donde se encontraba. Estaba en medio de lo que parecía ser el medio de un bosque, era muy peculiar, los arboles eran muy grandes, tal vez eran los arboles más grandes que había visto a lo largo de sus más de 1000 años, y no solo eran grandes, si no que tenían las formas más retorcidas jamás vistas, unos parecían desafiar cualquier ley existente, era como si en cualquier momento se caerían por su propio peso pero parecían tan firmes al mismo tiempo, su arrugada corteza denotaba su vieja existencia, y la ausencia de follaje en algunos le daban un aspecto lúgubre. ella se encontraba en medio de ellos, en un espacio vacío en donde apenas entraba la luz amarilla opaca que apenas podía filtrarse de las altas y espesa copas de los arboles más altos e intimidantes.
El suave pasto purpura debajo de ella era excepcional, no solo no picaba, si no que de una textura muy fina que chocaba con lo rustico de la fauna. Intento pararse pero sus piernas aun dolían, temblaban y ocasionaron que esta vez si callera de sentón. Al menos no hay nadie. Si alguien la viera sería muy vergonzoso.
Al sobarse la espalda baja aun sentada pudo notar algo muy importante.
-¿pero qué diablos…?- ¿qué le había pasado?. Sorprendida se levantó de golpe aun contra el dolor y casi caída que sucedía nuevamente. Se plantó lo más firme que pudo al suelo, aun quedando mal parada y confirmo con algo parecido al miedo que ya no llevaba su piyama, ahora tenía un vestido arriba de las rodillas color azul cielo estraple acompañado de un pequeño delantal blanco al frente, unas largas calcetas blancas con unos zapatos negros de tacón con diminutos moños azules con blanco en ellos. Su cabello ahora más corto lo tenía amarrado en una coleta alta ahora desarreglada que dejaba un fleco al frente, tapando parcialmente su rostro en mechones negros y erráticos a causa de la caída de cara contra el suelo.
-debe ser una broma- soltó molesta. ¿Qué diablos?, ¿un vestido azul con delantal?, ¿cayó por un poso?, persiguiendo a un conejo, bueno, chica conejo, que tenía un reloj…
-sí, debe ser una broma-se sacudió algo aturdida la ropa- o más bien debí golpearme muy fuerte cuando caí- se tomó la cabeza con ambas manos, aun le dolía y estaba muy confundida.
Se logró parara erguida aun un poco mareada todavía y dio otro vistazo rápido a su alrededor. Suspiro cansada.
Empezó a caminar a su lado derecho, total, no se veía nada y daba muy igual para donde se dirigía, solo quería salir de ahí para poder encontrar un lugar, ubicarse y poder volver a Ooo, porque estaba muy segura que aquel bosque no pertenecía a esas tierras, ya lo habría visto antes, ella ya conocía toda esa tierra cuando salió a vagar por el mundo. Y este bosque espeso, retorcido y con pasto purpura no era para nada conocido. Obviamente no olvidaría esos peculiares árboles y esas exóticas plantas de colores anti naturales.
Y un momento…
¿Por qué no levito?...
Era verdad, ella ya llevaba avanzado un buen tramo del bosque caminando, y no se daba cuenta de ello si no empieza a sentir molestia por los tacones incluidos en sus zapatos.
Caminar entra ramas, hojas secas y de un tamaño para nada normal con los colores y texturas más extrañas que haya visto no era nada cómodo, en especial porque aun siendo un lugar tan peculiar, seguía siendo un bosque y como tal tenía los mismos inconvenientes, rocas, desniveles, algo que esperara fuera fango…
-gruu-se detuvo en seco al distinguir ese sonido. No era el de una paloma, ni un pájaro, ni nada parecido, era demasiado grave y lo que lo haya pronunciado lo hacía sonar rasposo, como dicho desde el fondo de su garganta. –gruu, gruu- bien, por lo menos podía estar segura de que era un animal ya que lo repetía constantemente desde el espeso follaje, no se oía muy lejos, pero ella intuía que el animal debía de ser grande.
El sonido de alas en sima de su cabeza hicieron que elevara la vista en busca del dichoso animal, no encontrando nada en lo absoluto.
Suspiro para relajarse y siguió sin más con su camino.
-¿A dónde habrá ido esa chica?- se preguntaba molesta en voz no tan alta, era un reclamo al aire y tal vez así misma por andar siguiendo a una perfecta extraña por un agujero. De todas formas debía dar con ella, encontrarla y que le dijera como volver a casa, no tenía ni la más mínima intención de quedarse más tiempo en ese lugar que cada vez se hacía más y más oscuro; lo noto por la desaparición de la poca luz que se colaba de los arboles cuando volteo al cielo, ahora ya casi no veía nada, apenas y podía saber dónde estaba dando un paso.
-¡ha!- se tomó rápidamente de una rama del árbol más cercano evitando así caer a causa de un desnivel muy pronunciado, y que casi le costaba una lesión si no es que se sostiene a tiempo.
De verdad que no lograba ver casi nada, así que decidió que lo mejor era seguir caminando tomada de los arboles a su alrededor para así evitar caer de nuevo.
-gruu- ese misterioso sonido se volvió a escuchar, y para desesperación de ella se oyó muy cerca de su posición.
-tranquila- se animaba en un susurro- no hay porque alterarse- ¿estaba alterada?, si, el ligero temblor en sus piernas y aguda mirada alerta la delataban. No se sentía en la mejor situación, podría decirse que se sentía vulnerable, no sabía dónde se encontraba , ni que tan lejos de la civilización estaba, ¿si quiera había una?, debía de ser así, la chica conejo salto por el mismo agujero que ella, por lógica debería estar en el mismo bosque también. Y ni mencionar que no podía levitar, no contaba con su bajo-acha, y por mucho que la descolocara no estaba tan segura de que todos sus poderes vampíricos estuvieran, por lo menos, y siendo optimistas, funcionando al 100%.
-riia- ok, eso no ayudaba, ahora se podían oír claramente más sonidos, que esperaba fueran solo de animales, inofensivos y nada caníbales animales.
Apresuro inconscientemente el paso, aun con la poca visibilidad y escasa luz de lo que antes fue el día; pero una ligera y platinada luz empezó a hacerse notar por entra las espesas copas, dando un efecto peculiar en el oscuro bosque que parecía despertar a cada paso que daba, también, para su disgusto, parecía volverse más espeso y poco transitable, eso solo quería decir que era poco probable que hubiera una civilización cerca.
-genial- mascullo auto recriminándose por su mala elección de camino. Pero en su defensa, ¡todo se veía igual!, todo el maldito lugar daba mala espina por donde quiera que lo veas, era lógico que no importara (por lo menos en ese momento) asía donde fueras .
Pero entonces noto como poco a poco las espesas copas iban desapareciendo, dando espacio a un campo abierto que permitía más visibilidad de esos hermosos rayos plateados, que comprobó venían de la luna que ya surcaba los cielos en ese mar índigo.
Y gracias a la luz de luna, cerca de ella pudo ver lo que parecían ser aves regordetas, casi de una forma perfectamente circular, sino fuera por sus finos y desproporcionales picos color naranja. Esas aves estaban posas en una rama de un árbol algo alejado juntas como guisantes, tan chonchas y amarillas que daban ganas de darles con una pistola de dardos como en las ferias.
Y antes de que pudiera seguir caminado, se separó de los árboles, que supo por la mejor visibilidad eran de un camino, y al dar un par de pasos por sus pies pasaron unos cangrejitos violinistas de color verde limón, junto con unos más pequeños de un tomo más claro, sorprendiéndose cuando estos avanzaron a lo más oscuro volviéndose fosforescentes perdiéndose entre la maleza.
Y antes de que ella los siguiera por mera curiosidad pudo ver una mesa con cola de castor y pico de tucán, que paso como si nada justos enfrente de ella cruzando de un lado al otro el camino con un andar campante.
-¿he?-era lo único que pudo articular mientras veía por donde se fue esa cosa tan bizarra, parpadeando incrédula y sacudiendo un poco su cabeza decidiendo seguir caminando.
A veces era mejor no saber.
Pero se detuvo unos metros cuando pudo ver mejor que justo frente a ella se imponía un grueso y retorcido árbol tapizado de letreros, de todos los colores, formas y tamaños ,en lenguajes escritos en los caracteres que en su vida había visto, prácticamente ni su corteza se veía, los letreros abarrotaban todo, incluso unos estaban en sima de otros.
Se quedó estática tratando de leer lo más posible, la iluminación no ayudaba pero si podía notar la neblina blancuzca que rodeaba el lugar, junto con la luna, que era enorme y literalmente plateada, no había ninguna "cara" o "conejo" en ella, solo una luna en cuarto menguante surcando el cielo color índigo tapizado de estrellas que ahora podía apreciar mejor, pues dicho árbol no estaba tan rodeado de otros, es más, parecía que lo rodeaban.
Se acercó más al árbol, tomado sus precauciones, no debía de subestimar nada que estuviera en ese lugar. Y gracias a su movimiento pudo ver mejor los letreros desde su nueva posición.
Había una flecha rojo que señalaba al nor-oeste que decía en letras blancas "horizonte", una blanca que guiaba a la derecha decía en letras rojas y mayúsculas "DANGER" y por ultimo una flecha que señalaba arriba y abajo simultáneamente que tenía escrito "limite". Eran las únicas que entendió ya que para su sorpresa y desagrado los demás letreros como ya había notado antes estaban escritos en símbolos ilegibles que en su existencia había visto, o palabras sin sentido, por lo menos para ella.
Puso su mano en la barbilla en señal de pensar muy seriamente sin apartar su vista de dichos letreros.
¿A dónde iría? Esos letreros no decían un lugar, uno hasta era una advertencia y pensar en andar por sí sola no era una buena opción, ya llevaba mucho tiempo vagando desde que cayó en ese lugar, no conocía los lares ni que más criaturas rondaban por ahí. Suspiro frustrada.
-¿y ahora qué hago?-pregunto al aire, aun a sabiendas de no tener respuesta, ¿pero que perdía?, estaba tan confusa que realmente necesitaba expresarse en voz alta.
-pues no lose-opino una voz despreocupada, que identifico era masculina.
La vampira respigo sorprendida e inmediatamente empezó a buscar con la mirada en toda dirección, obviamente sin mucho éxito por la poca luz. No lo entendía, ¡si claramente había oído como una voz de hombre le había respondido!, ¿lo habría imaginado?, no veía a nadie más que a ella en ese lugar, exceptuando claro a las cosas (porque no sabía cómo calificarlos) que había visto hace un momento.
-imaginaciones mías-dijo cansada mientras se encogía de hombros y se tomaba la frente. De seguro el golpe si le estaba afectando después de todo.
-¿Qué imaginas?-se oyó de nueva cuenta esa voz. Marceline se enderezo de inmediato alerta analizando lo mejor que podía todo en su campo de visión, Pero simplemente no encontró nada. Frunció en seño con molestia.-está bien, si no quieres no me digas, pero no pongas esa cara- ahora sí pudo identificar que el sonido provenía de el árbol de señales. ¡pero ahí no había nada!.
-¿quién está ahí?- no dudo en preguntar a quien quiera que sea, si algo había aprendido de su padre (¿Qué?, debió de aprender le algo ¿no?), era que no debía de mostrar debilidad ante nadie, ni mucho menos a desconocidos, porque si estas en frente de una situación importante solo hay dos opciones, someter o ser sometido, y ella no quería ser la segunda opción.
-yo- respondió sin convicción, ni siquiera interesado en el tono autoritario que utilizo. La pelinegra frunció él seño ante eso. ¿Se estaba burlando de ella acaso?.
-¿y quién es yo?- decidió seguirle el juego, si él quería ser indiferente y tratar de confundirla le demostraría que no la tendría fácil.
-alguien que no eres tu- rebatió con una lógica bizarra. Si, se estaba burlando de ella.
Frunció más él seño y se paró lo mas erguida posible mientras ponía ambas manos en su cadera, ya estaba empezando a impacientarse, y no era como si ella tuviera mucha paciencia de todos modos.
-ya déjate de tonterías y dime quien eres- directo al grano, aun que contara más como exigir una respuesta que él no le dio.
-dejaría de hacer tonterías si las hiciera, y según tengo entendido ya te respondí quien era- el tampoco mostraba querer ceder. Aunque su tono casual le demostraba que ni siquiera estaba oponiendo resistencia a su "interrogatorio", pues por decirse de una manera, el si le estaba respondiendo.
Pero la admitir un error era algo que no haría. No públicamente y menos ante un desconocido, por supuesto que no.
- no me vengas con eso, "yo" no es una respuesta- se sentía estúpida al renegar al aire, no sabía asía donde debía mirar amenazantemente mientras hablaba.
-si "yo" no es una respuesta ¿entonces qué es?- pero antes de siquiera terminar de abrir la boca para refutar eso, aunque no supiera con qué pero no debía quedarse callada, el sujeto la sorprendió continuando con su ¿regaño? -, tú me has preguntado que quien era, ¿y quién soy?, pues soy yo soy yo, así de simple, no es nada complicado de entender.
- pero a eso no me refería- a eso si se refería, pero nunca admitiría que él tenía razón, que su respuesta si podía considerarse correcta aun contra lo retorcido y confuso que era- yo quería identificarte, porque solo decir "yo", no me ayudaba en nada para saber con quién hablaba – cambio de táctica a una más descriptiva, tal vez y así lograba que le contestara lo que le pedía.
-¿entonces porque no preguntaste mi nombre?-
-¿he?- pregunto sorprendida, mientras aligeraba la mirada y asía una leve mueca que mostraba su impresión.
-sí, si lo que tu querías era identificarme, en vez de preguntarme " ¿Quién anda ahí? O ¿Quién es yo?", ¿Por qué no preguntaste cual era mi nombre?- pregunto curioso de nuevo- porque eso podría ser lo que querrías ¿no?, mi nombre, esa sería una mejor y precisa forma de identificarme.- y por un momento ella se preguntó si se lo preguntaba a ella o a él, pues precisa que se lo cuestionaba el mismo.
-haaa…pues, si- respondió bajito, muy confundía y algo avergonzada aun sin saber del todo porque, tal vez por que sonaba lógico, aunque fuera un poco.
-en ese caso mi nombre es Marshall- y se podría decir que respondió algo cortes, y no estaba muy segura de ello, la voz del sujeto siempre fue muy calma casi desinteresada, por ello creía que se burlaba de ella, ¿Por qué respondía y preguntaba cosas tan retorcidamente simples Con ese tono, si no se estaba burlando de ella?.- ¿Cuál es tu nombre?- pregunto después de un momento en el cual marceline se perdió en sus divagaciones.
Que chica más extraña
Pero cuando dirijo su mirada al árbol, en busca de poder "encarar" al "hombre invisible", rápidamente retrocedió unos pasos cuando, MUY cerca de ella la cara de un chico estaba casi rosando con la suya.
El chico, porque ahora sabía que era un chico y no un fulano la veía directamente a los ojos, notando así que los de él eran de un rojo que jamás había visto, no eran rojos manzana ni un rojo como los suyos, era un rojo casi como rubí, como ver a través de un cristal al rojo vivo. Y su cabello negro algo largo disperso, causando que unos mechones rebeldes interfirieran en su mirada y marcaran sus facciones y blanca piel. Pero lo más llamativo (aparte de sus ojos) era el par de orejas negras de gato que salían a cada lado de su cabeza y se alzaban curiosas.
-haa…aaa- por un momento no le llego el habla. Se abofeteo mental mente por ello, ¡solo debía decir su nombre!, ¡no era el fin del mundo!. – so-soy m-marceline- y ahora si se golpeó en la frente muy frustrada consigo misma, ¿Qué demonios le pasaba?, ¿Qué dándose en blanco?, ¿tartamudeando?, ¿solo por la cercanía del chico?, ¡no!, de seguro fue su repentina aparición que la descoloco, sí, eso debía de ser, no era que se bloqueara por lo lindo que era…un momento, ¿dijo lindo?.
-¿marceline?- repitió despacio, y casi en un susurro. La susodicha se mordió el labio inferior en frustración y auto culpa por atreverse a pensar que su nombre pronunciado así sonó lindo. -¿marceline?- ¡dios! ¿Qué había hecho ella?, ¿Por qué la ponían en esa encrucijada?, el golpe debió de ser muy duro, dándole fuertes alucinaciones -¿marceline?- porque no hallaba razón para que se pusiera tan nerviosa por el simple hecho de escuchar su nombre a labios del misterioso chico gato, que ¿Cuál era su nombre?, era parecido al suyo, ¿mariano?, no, ¿mario?, no ¿mar…mar…- ¡marceline!- el grito de atención que el moreno exclamo la saco de sus "trance".
Parpadeo un par de beses enfocando la vista y volviendo a su "presente", notando que el la sostenía de los hombros y la miraba confuso.
-¿Qué?- pregunto aturdida mientras el la soltaba y se alejaba un par de pasos, ¿Cuánto tiempo estuvo divagando?, ¿hace cuánto que le llamaba?.
Qué vergüenza…
-te perdiste por un rato- le informo desde su punto a más de un metro de ella.- ¿en qué pensabas?- ¿él no la había preguntado algo parecido antes?.
-en nada- respondió rápida y algo nerviosa, delatando que era mentira.
El sonrió de medio lado ante eso, y a marceline no le dio buena espina esa sonrisa que claramente decía "ya se tu secreto y no puedes hacer nada al respecto", ¿en qué momento paso de ser el chico, ejem, "lindo" al intimidante con tan solo una sonrisa?, no cuadraba.
-¿sabes?, te sorprenderías cuantas cosas hay en la nada-decía mientras se acercaba a ella en un paso calmo y suave como su voz.
Ahora si que la morena estaba alerta con respecto a él.
-¿a, si?- empezó a avanzar asía atrás, solo por precaución- ¿Cómo que cosas?- realmente no sabía porque dijo eso, ella no quería saber que podía estar en la "nada", no si la respuesta venia de él, que parecía un león asechando a su presa, entonces ¿Por qué pregunto?.
-como por ejemplo- hizo una pausa mientras terminaba de acorralar a marceline quien ya no pudo retroceder más, pues un árbol se lo impedía.- los monstruos internos- expuso mientras acortaba a un más a distancia- los miedos- puso ambas manos a los costados de la chica que lo vería así arriba pues le llegaba como a la barbilla y tenía que levantar la cabeza para sostenerle la mirada, para no perder su orgullo ante el chico –los secretos- tomo delicadamente el mentón de ella con su mano derecha mientras su sonrisa no se iba. Marceline maldijo a la noche y a la luna que le daban un halo en medio de la parcial oscuridad, que con esa sonrisa y mirada astuta asían que temblara levente ante el delicado tacto. El sonrió mas ante ese hecho y acerco su boca hasta el oído de ella mientras susurraba- y por supuesto…el deseo de todo tipo.
Inconscientemente la chica serró los ojos ante la sensación del aliento de el en su oreja.
Pero la risa burlona del mismo chico rompió todo el "encanto". Molesta dirigió la mirada al pelinegro que reía muy divertido y ya se encontraba a una distancia prudente de ella.
-y no me equivocaba, ¿verdad? M-a-r-c-e-l-i-n-e – termino su burla con otra risa mientras ella estaba que echaba chispas.
-¿! Que pasa contigo?!- estaba tan molesta, de que haya que dado imposibilitada, de haberse quedado atontada, de sentir ese cosquilleo al escuchar su voz, se sentía tan humillada, y la risa burlona de ese sujeto (porque si , ahora será ese sujeto)no hacían más que alterarle los nervios mucho más.
-¿con migo?, nada, tu eres la que está enojada- ya no re se reía a carcajadas pero esa sonrisa triunfante no se borraba de su rostro.
Respira marceline, no lo mates cuenta hasta 10. 1…2…3…4…
-y sinceramente no entiendo porque, digo, ¿de verdad no lo vaias venir?-
5…6…7…
-era muy obvio, pero tu cara, y como reaccionaste cuando te tome del mentón-
8…9…
-y serraste los ojos, ¡ja!, de verdad que fue épico-
¡10!..
Y antes de que siguiera con sus comentarios, no dudo en darle un puñetazo en la cara, tan enojada estaba que no supo con cuanta fuerza se lo dio, ni mucho menos en dónde.
Eso nada le importaba.
Maldito gato callejero, jodido idiota, andar burlándose de mí así. Ojala se le haya caído un diente.
Ya llevaba un buen tiempo desde el "incidente" con "el gato", no recordaba bien su nombre y a estas alturas no quería hacerlo.
-que estupidez- y ya no sabía a quién le reclamaba, si a él o a ella. Molesta con eso, con su estúpido actuar, con el estúpido bosque interminable y espeso, el maldito cansancio y hambre, sin mencionar el frio que empezaba a sentir y hacerse notar cada vez más.
Maldijo a todas y cada una de esas cosas, porque en su estado actual nada más podía hacer.
Dio un paso cansado al frente, y otro le siguió a ese, no paraba, aunque no supiera donde estaba ni a donde iba, solo sabía que no debía quedarse quieta, debía seguir, encontrar un camino, una respuesta. No podía quedarse de brazos cruzados, no podía simplemente esperar a que alguien o algo apareciera, en especial por que no sabía que intenciones tuviera lo que podría aparecer.
El pasado incidente lo demostraba.
Se abrazó a sí misma para guardar su calor, y tal vez para consolarse y tranquilizarse. Pero el sonido de una extraña melodía, llamo su atención de sobremanera, en especial por que la melodía era errática, sin ritmo marcado, pero aun así transmitía sentimiento. Por eso estaba segura de que era música.
Intrigada y esperanzada ya que la música debe ser escuchada por alguien, y ese alguien debe de estar en la civilización, o por lo menos saber dar con ella.
Apresuro el paso asía donde provenía el errático sonido que cada vez se hacía más audible con cada paso que daba. No faltaba mucho, solo un poco más, un poco más y…
Moviendo unos arbustos de peculiar textura esponjosa, pues era como tocar algodón, difícil de traspasar, pero cuando lo hizo pudo ver a un hombre de mediana edad, que portaba un elegante y viejo traje de estilo inglés de color verde aguacate. Estaba sentado en una amplia mesa de mantel blanco, rodea do de sillas de todos los tamaños y tapizada de tasas de té y teteras, con la merienda dispersa por estas, todo era tan desordenado y sucio, el ambiente estaba viciado por un fétido olor que la hizo fruncir el ceño.
El hombre de cabello castaño y desprolijo, estaba sentado en la cabecilla de la extensa mesa, con un peculiar pingüino acua sentado a dos asientos a la izquierda que comía (picoteaba) un pastel, y a su derecha casi al fondo lo que parecía ser una almohada derruida con manchas de lo que esperaba fuera te, pero lo más peculiar no era eso, si no, la corona de papel que tenía puesta.
Tal vez no fue buena idea...
Quiso retroceder pero justo en ese momento el hombre volteo a verla, impresionado en primer plano, marceline no sabía cómo actuar, pero cualquier duda se despejo cuando el hombre le sonrió.
-hola, querida ¿Qué te trae por aquí?- le hablo con una naturalidad como si se conocieran de hace tiempo. Solo pudo parpadear un par de veces en confusión.
-ehh…- no sabía que responder- bueno yo, quería saber si no ha visto una chica conejo por aquí.- soltó lo primero que se le vino al mente.
El hombre la vio interrogante, mientras el pingüino seguía en lo suyo. De un momento a otro soltó una carcajada aguda, dejándola sin habla, esa risa, esa forma de tomarse el estómago, era igual a ….
-no, no he visto ningún conejo, y una chica menos, a menos claro que te cuente a ti, porque si te contara a ti, entonces si- le respondió divertido- pero a todo esto, ¿Cuál es tu nombre?, ¿el mío?-no espero respuesta, como si su presentación no hubiera empezado ni acabado- simon, jeje- su risilla, como si hubiera hecho una travesura sacudió de sobremanera a marceline.
-¿simon, dices?- pregunto apenas, ¿eso era prueba de que si era una broma?, que estaba inconsciente, o soñando, porque no venía al caso todo eso. El parecido físico, los mismos lentes, la misma cara, el mismo cabello. Él era idéntico a simon antes de la guerra. y eso, era imposible de ser cierto.
-sí, eso digo- respondió mientras se paraba de su asiento y se encaminaba hacia ella que seguía tras el arbusto impactada - ¿pero qué esperas?, ¡siéntate!- no sintió cuando fue tomada de su brazo y jalada por el, hasta que sintió el duro fondo de la silla de madera. – y dime, ¿de dónde vienes?.- le pregunto retomando su asiento y sorbiendo de su tasa de té.
- de Ooo- respondió en automático. ¿Realmente importar que respondiera con la verdad o no?, todo era muy confuso, así que no sabía si de verdad estaba perdida en un extraño bosque o se encontraba imaginando todo.
-¿Ooo?- pregunto- ¿y eso dónde queda?-hizo una pausa mientras miraba el oscuro cielo- ¿está entre Iii y Uuu?
-¿Qué?- ¿de qué rayos estaba hablando?
-que sí, ya sabes, eso de que después de la "i" viene la "o" y después la "u", y el burro sabe más que tú, jijiji- frunció el entre cejo molesta ante su broma, o lo que fuera su respuesta, ¿era una broma no?, ¿o acaso la estaba bailando como el gato?, difícil saber.
-¿y que es este lugar?- se atrevió a preguntar. El solo paro su risilla pero no dejo de sonreírle.
-mi fiesta de te- respondió extendiendo los brazos para enfatizar el echo-estar solo aquí es muy aburrido, pero ¿Qué mejor forma de contra restar la soledad que la felicidad?
-¿felicidad?- estaba contrariada con eso, él había dicho que era una fiesta, pero nadie aparte de él, el pingüino y ella estaban ahí. La almohada no cuenta, no tenía vida.
O eso quería pensar.
-sí, una fiesta trae felicidad-hizo un asentimiento con su cabeza- ¿a que no punze?- se giró en dirección al extraño pingüino que no despego su pico del pastel.-y lola me apoya- señalo a la almohada en el fondo que solo se cayó asía un lado por la fuerza de gravedad.
-entonces usted festeja solo- medito un poco la oración en busca de sentido. Aunque tampoco lo tenía el buscarlo.
-no-negó – como ves, punze y lola están aquí con migo, y ahora estas tú, festejaremos siempre, tomaremos te, contare chistes, tú no te reirás de ellos, después platicaremos, comeremos un poco y al final lo repetiremos todo de nuevo, ¿no suena divertido?- la miro mientras hablaba muy emocionado de sus planes. Ella solo frunció el entre cejo algo molesta.
-mira-tomo un poco de aire. Tenía que aclararle las cosas- yo no me quedare, solo estoy de paso.
La miro como si no entendiera o no quisiera entender las cosas.
-¿de paso?, pero ¿porque?, ya te dije que nos divertiremos mucho aquí los cuatro juntos, ¡mira!-tomo a la almohada "lola" y la posiciono frente a su cara- lola te puede enseñarte bordado, ¡ella me sido esta bufanda!- moviendo un poco a "lola", le mostro un pedazo de tela naranja derruido, con grandes agujeros, ni por asomo una bufanda, a lo sumo, un trapo- ¿a que no está divis divis?-pronuncio con una voz más chillona- o si no te gusta el bordado, punze puede mostrarte como leer el futuro- susurro bajito, como diciendo un secreto. Ya había puesto a un lado al "lola" y se enredó el pedazo de trapo al cuello. Ella solo frunció la nariz mientras se alejaba un poco.-o yo puedo darte clases de modales.- levanto la ceja izquierda ofendida, pero él no lo noto o no le importó-¿eso no estaría bien?, mira que tienes un lindo andar, pero pésima postura, caminas muy jorobada- ¿Qué?...- debes de caminar con la barbilla en alto, bien en alto, no estarás bien hasta que dejes de ver el suelo.- señalo lo dicho con su mirada al frente muy digno.
-sí, bueno- no lo miro muy bien ante su comentario para con ella -a mí no me interesa tener "modales"- le aclaro, aun con la mirada desconcertada del hombre - como ya dije, me tengo que ir- hizo ademan de levantarse cuando el la sostuvo firmemente del brazo.
-pero si tú no puedes irte- le aclaro- todavía…todavía… ¡no has tomado una taza de té!- inmediatamente la sentó de nuevo y rápido le acercó una taza sucia con restos de te seco.- anda toma un poco- con su vieja y amarillenta tetera le sirvió un poco del contenido café y de un olor fétido.
-yo no quiero te- aparto a un lado la sucia taza.
-¿no quieres te?, ¿Qué te parece un pedazo de pastel?- ofreció de nuevo un poco apresurado esta vez.
-no, tampoco quiero pastel- aclaro un poco más fastidiada.
-¿quieres platicar?, ¿bordar?, ¿cantar?, ¿pescar?- decía y decía cada vez más cosas, cada vez más rápido, cada vez más nervioso- ¿jugar cartas?, ¿contar estrellas?...
- no, no quiero nada de eso- lo interrumpió fastidiada- si no puede decirme donde esta una ciudad, entonces no le hallo caso a quedarme aquí.- se levantó algo brusco de su asiento. Pero nuevamente él se lo impidió, sujetándola con mucha más fuerza esta vez.
-no puedes irte- hablo en un chillido desesperado- no puedes dejarme solo.
Tiro de su brazo en un intento de zafarse, pero el cada vez sujetaba más y más fuerte- ¡ya déjame!- protesto, pero él seguía diciendo que no podía marcharse.
-no te dejare ir a ningún lado- pero esta vez tiro con la suficiente fuerza como para zafarse de su agarre, dando rápidamente la media vuelta lista para correr lejos de ese lugar.
-¡NO!- lo oyó gritar furioso tras su espalda. Le dio un escalofrió por la desesperación con la que ese grito fue dicho y la fuerza con la que desgarro el ambiente- ¡no te dejare!.
De pronto sintió como su vestido era tirado y rasgado, como sus brazos y piernas eran arañadas por ramas, que provenían de arriba y abajo, de entre la espesa maleza. Intento tirar pasa salir de su agarre, solo logro romper algunas, pero seguían apareciendo, y seguía hiriéndose con cada movimiento, sentía el cálido camino de los hilos de sus sangre en sus brazos, cara y piernas, como las heridas expuestas ardían. Apretó fuertemente la mandíbula para cayas los quejidos de dolor ante eso. Mientras más fuerza opusiera más fuera se aplicaba en retenerla.
Era tirada así atrás, sus brazos extendidos atrás en su espalda, siendo rasgados y heridos por las espinas de las ramas, ya que ella seguía avanzando al frente, aun cuando también tiraban de su cabello sin piedad, por ultimo pudieron sujetarla de los tobillos tumbándola al suelo ocasionando que se golpeara la boca y tragara unas hojas en el proceso y tosiera en un intento de respirar; sin delicadeza fue arrastrada de vuelta a la fiesta de té.
-no te iras- hablo simón furioso, casi histérico- no me dejaras, ¡tú te quedaras aquí y te gustara!-seguía mientras ella era usada cual trapeador por el suelo, siendo arrastrada al fono, a un montón de árboles enmarañados, que empezaron a abrir sus raíces formando un espacio, en donde ella fue depositada sin ninguna contemplación, y antes de que pudiera incorporarse, las raíces y ramas serraron el paso, sirviendo como barrotes en esa prisión echa de recosidos árboles.
-¡déjame salir!- grito cuando llego a las ramas e intento romperlas, en una reacción primitiva, un intento tonto de liberarse- ¡suéltame!.
-no, te quedaras ahí mientras sigas de mal portada- le respondió cono quien regaña a un infante- y si sigues gritando te cortare la lengua- le advirtió.
Ella gruño en respuesta, frustrada y adolorida, así se sentía.
La música errática que se oía desde que llego a ese lugar nunca paro, las notas chirriaban en tonos bajos y altos constantemente, como taladrando su cerebro, e irónicamente era una tonada que transmitía nostalgia, la deprimía un poco y no sabía porque. Aun así, el movía su dedo como siguiendo el ritmo que no existía, tarareando con los ojos serrados, mientras el ave que no vuela se había quedado dormida y dejaba un camino de baba por el manchado y sucio mantel.
Abrazo más fuerte sus piernas mientras escondía su cabeza en ellas, aun desde su punto en el rincón de esa prisión podía oler el fétido olor del té.
-¿no quieres una banana?- le ofreció simon desde su asiento. Ella no le respondió, siguió con la misma pose.- tienes que comer algo, o si no morirás de hambre, y si mueres apestaras todo aquí.- su tono había cambiado de la amabilidad y preocupación a desdén al tan solo acabar la frase.
Las heridas le ardían cada vez que se movía, sentía como se abrían. Por ello decidió dejar de moverse, no quería sentir dolor. ¿Hace cuánto tiempo no sufría físicamente?, ¿desde que era niña tal vez?, cuando se raspaba las rodillas y su madre se las besaba cuando terminaba de curarla. Pero eso fue hace ya tanto tiempo, tantos siglos, ya no estaba acostumbrada al dolor que causaban las heridas, ni al color de su sangre, ya no estaba acostumbrada a tantas cosas de cuando pudo considerarse "humana". y mucho menos estaba su madre para consolarla.
Todo se ha ido…
Sin saberlo susurro algo dolida desde su posición.
Estaba tan confundida, el dolor que sentía era real, en ese caso ¿esto era real?. Tenía miedo de que la respuesta fuera afirmativa, porque en ese caso, era verdad que estaba herida, perdida y secuestrada por un demente. No quiera eso, ni que fuera real, ni que en dado caso de que lo fuera, quedarse en esa situación, era tan humillante.
Tenía que hacer algo, lo que fuera para poder salir.
¿Pero cómo?
Las malditas ramas eran muy resistentes, lo comprobó la primera vez que forcejeo para salir, también estaba el hecho de que ese sujeto no se encontraba muy lejos de donde ella estaba recluida, a lo sumo estaba a un par de metros, si llegara a salir, ¿Cómo se escabulliría sin que él se diera cuenta?.
-maldita sea- murmuro bajo en frustración.
El hombre, no dejaba de menearse en su asiento, era como si esa deprimente música fuera la canción más movida y alegre para él, inclusive, viéndolo así, sonriendo tan relajado y alegre nunca se te ocurriría que fuera capaz de lo que le hizo.
Pero lo que llevaba ahí, aprendió que simon (no le gustaba llamarlo así), era muy inestable, en un momento es un amigo y al otro tú enemigo.
No sabía que esperar, era una persona y luego otra, demostrado esta con lo de retenerla.
-vamos lola ¡baila con migo!- animo a la almohada mientras la tomaba y la asía girar en el aire mientras daba vueltas alrededor de la mesa al son del ruido que hacía llamar música.
Ella apenas levanto un poco más la cabeza, tal vez esa era su oportunidad, él estaba distraído girando torpemente con los ojos entre serrados, la música estaba muy alta, punze seguía dormido (lo cual le impresiono), y no veía otro inconveniente.
Algo despacio por el dolor se movió hasta el frente de la "jaula", dando muecas de dolor con las rocas del suelo y las espinas demasiado grandes que se colaban adentro.
Al llegar a su objetivo tomo un poco de aire y sujeto las ramas. Bien, ¿y ahora qué?... se preguntó algo alterada, no había planeado como escapar, pensarlo en hacerlo en ese momento fue meramente un impulso. Maldita sea…
De nuevo tomo aire y con ambas manos intento doblar la rama más débil, consiguiendo un ahogado "clack". Alerta dirigió la mirada a donde simon seguía bailando. Con un poco más de confianza hizo lo mismo con otra rama, obteniendo el mismo resultado. Sonrió, tal vez si lo lograría…
Pero el sonora "clack" que sonó esta vez fue muy audible, tanto para ella como para simon, que dejo de bailar alegremente dirigiendo la mirada a su dirección.
Trago saliva cuando noto como su mirada se encolerizaba y soltaba a "lola" que cayó en un golpe seco al suelo, en donde rodo su maltrecha corona de papel.
-¿!que estas asiendo?!- bramo furico mientras se acercaba a grandes sancos-¿!intentando escapar?!, ¡ya te dije que no te irías!, ¡jamás te iras!, ¡JAMAS!-ante el último grito desesperado las ramas se volvieron a mover, pero esta vez al rodearla no sujetaban sus brazos ni sus piernas, esta vez la tenían bien sujeta del cuello, que ante el contacto con las espinas empezó a sangrar como lo hicieron las extremidades de su cuerpo. Fue elevada ante simon que tenía una mirada demente, su cabello desprolijo ahora estaba enmarañado y puntiagudo, el entrecejo muy marcado, y la oscuridad de la noche le daban sobra a su rostro dándole un aspecto por demás aterrador.
Sus pies ya no tocaban el suelo, y las espinas en su garganta eran insufribles, aunándole la falta de oxígeno que había olvidado que necesitaba, se sostenía inútilmente de la ramas que la aprisionaban intentando erráticamente soltarse, pero los nervios y el cansancio hacían de eso una tarea torpe e inútil.
-¿Por qué quieres irte?, este es un buen lugar, un seguro lugar- murmuraba mientras se acercaba, ella apenas era capaz de oír lo que decía- ¿Qué puedes querer de Aaa?, si aquí se está bien.
Estando frente a ella la encaro directamente-¿!porque te quieres ir?!, si aquí todos nos divertiremos mucho, ¡mucho de verdad!- soltó una risa maniaca que la preocupo un poco más- tu…yo…punze y lola, los cuatro siempre juntos, juntos, juntos- se abraso así mismo enfatizando eso, su sonrisa se marcaba por toda su cara, de mejilla a mejilla, era una sonrisa casi dolorosa.- ya no estaré solo nunca más, ya no mas tristeza, ya no más soledad ¡ ya no más!- sonaba más como una imploración, como si lo rogara, más que como si lo afirmara.
Los pulmones le ardían exigiendo oxígeno, la vista se le estaba borrando y la cabeza se sentía a explotar, sus extremidades ya no las sentía, ya hace un rato que colgaban a cada lado de su cuerpo.
De ella solo salían sepulcrales quejidos, ahogados por el dolor y la presión en su cuello que parecían aumentar cada vez más.
Y de repente, como si le hubieran dado un golpe en la cabeza, el paro de reír y de gritar.
Solo vio como el cuerpo del hombre caía al suelo dejando ver la silueta de punze que sostenía una sartén.
-cuak- bramo en pingüino- cuak, cuak.
De pronto poco a poco las ramas dejaron de aprisionarla dejándola caer al suelo como costal de papas. Inmediatamente aspiro todo el aire que pudiera, llevando sus manos al cuello en un acto reflejo ante el dolor, comprobando que no fue una buena idea cuando todo le volvió a doler.
Apenas recuperada y aspirando hondo levanto la mirada comprobando que en efecto, el pingüino había noqueado a simon, ¿pero en qué momento se despertó?, ¿porque lo hizo?.
-cuak- le señalo con su aleta izquierda en dirección contraria.
Entendió rápidamente que le dijo una dirección, asía donde debía de ir. Solo asintió levemente con la cabeza en muestra de su agradecimiento, y torpemente se levando empezando a correr rumbo la dirección marcada. No le importaba cuanto le dolía correr, ni mucho menos el hecho de que su ropa estaba desgarrada y manchada con su sangre, solo tenía en mente alejarse lo más posible de ese lugar.
Ese lugar…
¿Qué diablos era ese lugar?...
¿En dónde estaba?.
-¿Por qué quieres irte?, este es un buen lugar, un seguro lugar- murmuraba mientras se acercaba, ella apenas era capaz de oír lo que decía- ¿Qué puedes querer de Aaa?, si aquí se está bien….
¿Qué puedes querer de Aaa?...
…de Aaa?...
¿Aaa?...
¿Qué era Aaa, o más bien dónde estaba?, ¿será una ciudad?, ¿o acaso era ese bosque?, ¿ella estaba en Aaa, o la chica conejo estaba haya?.
No entendía, todo era muy confuso y perturbador.
Doblo en un árbol aun cuando resbalo y casi cae, por décima vez desde que salió corriendo de ese horrible lugar. La luz de luna y oscuridad casi total ocultaban muy bien su mirada asustada y preocupada que rogaba por no encontrarse con nada más.
Aun sosteniéndose el cuello en estado de alerta constante a causa de la adrenalina, no podía dejar de divagar, de buscar respuestas, una solución.
El bosque, esos animales, el chico gato, y el demente hombre, ¿Qué diablos era todo eso?, nada tenía el mas mínimo sentido, ni la más mínima pisca.
Estaba alterada, y muy confundida, estaba más perdida que nada con todo esto…
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Siempre se llaga a un lado si se camina lo suficiente….
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Pero no está garantizado que te lleve a un buen lugar.
que tal?, les gusto? , porque a mi me entusiasmo escribirlo, ya que por esto se darán dando una idea de por donde va la cosa jejeje XD. pero no se dejen engañar, que como dije antes, todo ba a variar un poco por estos lares .w.
así que como siempre digo, si creen que no voy por el buen camino corrijanme! :D
o si, y mil gracias a Ruy1113 no sabes lo feliz que hiciste a esta humilde y primeriza escritora :'D en serio que si, me alaga que me ayas agregado a favoritos y me alegra que te aya gustado tanto el primer capitulo (que como veo, sera seguido de muchos XD).
y con tu pregunta, si, es ella, pero quería que fuera sorpresa u3u (?) [no insistas, se que eso era imposible, cuantas rubias,ojos azules, presidas a finn existen?]. pero se bale soñar XD jejeje.
y por supuesto que seguiré escribiendo! :D (aun que tengo que admitir que lo dude hasta que recibí tu review .w.).
y espero que este capitulo te aya gustado, ahí me avisas que tal...
