Perdónenme, creí que ya había subido este capítulo, espero les gusto y pronto les traeré el segundo cuento.


Ceniasuma

Érase una vez en Konoha, un hombre muy reconocido llamado Minato que perdió a su esposa cuando ella dio a luz a su hijo Asuma. Todos querían a Asuma porque era muy amable, inteligente y muy guapo pero Minato estaba preocupado por Asuma, pues él tenía que estar saliendo constantemente de misión y no le gustaba dejarlo solo tanto tiempo, así que decidió volverse a casar.

Minato se casó con un viudo llamado Orochimaru que tenía dos hijos, Fuugaku y Jirobo. Al principio todos vivían muy felices a pesar que ni Fuugaku ni Jirobo eran muy buenos en la academia a diferencia de Asuma. Pero un día Minato enfermó y al poco tiempo murió.

A partir de ese día, la actitud tanto de Orochimaru como de sus hijos hacia Asuma cambió radicalmente y poco a poco le fueron quitando desde sus cosas, hasta su cuarto, obligándolo a dormir en el ático. A pesar de ello Asuma seguía conservando su forma de ser y llevaba consigo la carga de atender la casa dejándole poco tiempo para entrenar. Para poder desestresarse, Asuma comenzó a fumar, haciendo que tanto su padrastro como sus hermanastros comenzaran a llamarle Ceniasuma, pues en los harapos que vestía –porque siempre le daban la ropa vieja- siempre traía cenizas.

Los años pasaron y tanto Ceniasuma como sus hermanastros llegaron al rango jounin, nivel que los últimos dos no merecían, pues como habían quedado en el mismo equipo, obligaban a Ceniasuma a hacer las misiones solo entregándoles a ellos el crédito.

Un día, a Konoha llegó Akatsuki, una organización que reclutaba a los mejores ninjas del mundo y se presentaron frente a la Hokage para…

—¿Qué? ¡Alto! —Naruto, quien en la escena de la oficina de la Kage, reprochaba la distorsión del cuento— Se supone que Sakura sería Cenicienta y yo el príncipe.

—Tu tuviste la culpa Naruto —respondió Tsunade enojada mientras el resto de los presentes se daban cuenta que algo ahí no cuadraba, incluyendo a Asuma, Orochimaru, Fuugaku y Jirobo— Ahora cállate y deja que la narración siga.

—¡Me niego a ser extra!

—¿Qué está pasando? —Intervino Asuma que apenas captaba que eso no podía ser la realidad— ¿Qué hace Akatsuki aquí?

—¿Qué es todo esto? —Cuestionó Kakuzu que se proponía lanzar algún ataque— ¿Qué hacemos aquí?

—Será mejor que se abstengan de matar a alguien. Naruto usó un jutsu y nos metió a un cuento de hadas a todos, usualmente el alcance del jutsu no es tan grande pero él tiene al Kyuubi, así que las dimensiones que tomó su chakra fueron más grandes —explicaba la Senju mientras era oída por los presentes de la escena— Para terminar el jutsu debemos acabar el cuento, si alguien mata a otra persona nunca saldremos del jutsu. Ni si molesten en intentar desvanecerlo —se dirigió a Itachi y Sasuke que también fungían como extras de la escena— Esto no es un genjutsu así que el sharingan no ayuda en estos casos.

—¿Qué pasa si nos rehusamos a seguir los cuentos?

—Jamás saldremos —contestó la pregunta de Pein— Si alguien muere o nos rehusamos a continuar, el cuento se repetirá una y otra vez hasta que termine.

—¿Por qué hasta ahora reaccionamos? —Preguntó Haruno, pero una extraña neblina comenzó a envolver todo el lugar— ¿Qué está pasando?

—Quien hace el jutsu sabe desde el principio de la técnica pero no puede hacer nada hasta que aparece en escena. Cuando Naruto habló interrumpió la historia devolviéndonos la conciencia; esa neblina dará reinicio a la historia —contestaba Tsunade que aunque ya nadie podía verla, aún podían escucharla— El cuento de Cenicienta es corto, así que sigan su papel para acabar pronto.

Y cuando menos lo esperaban, todos volvieron al inicio del cuento, donde ubicando nuevamente la casa de Minato, el narrador dio inicio.

Érase una vez en Konoha, un hombre muy reconocido llamado Minato que perdió a su esposa cuando ella dio a luz a su hijo Asuma. Todos querían a Asuma porque era muy amable, inteligente y muy guapo pero Minato estaba preocupado por Asuma, pues él tenía que estar saliendo constantemente de misión y no le gustaba dejarlo solo tanto tiempo, así que decidió volverse a casar.

Minato se casó con un viudo llamado Orochimaru que tenía dos hijos, Fuugaku y Jirobo. Al principio todos vivían muy felices a pesar que ni Fuugaku ni Jirobo eran muy buenos en la academia a diferencia de Asuma. Pero un día Minato enfermó y al poco tiempo murió.

A partir de ese día, la actitud tanto de Orochimaru como de sus hijos hacia Asuma cambió radicalmente y poco a poco le fueron quitando desde sus cosas, hasta su cuarto, obligándolo a dormir en el ático. A pesar de ello Asuma seguía conservando su forma de ser y llevaba consigo la carga de atender la casa dejándole poco tiempo para entrenar. Para poder desestresarse, Asuma comenzó a fumar, haciendo que tanto su padrastro como sus hermanastros comenzaran a llamarle Ceniasuma, pues en los harapos que vestía –porque siempre le daban la ropa vieja- siempre traía cenizas.

Los años pasaron y tanto Ceniasuma como sus hermanastros llegaron al rango jounin, nivel que los últimos dos no merecían, pues como habían quedado en el mismo equipo, obligaban a Ceniasuma a hacer las misiones solo entregándoles a ellos el crédito.

Un día, a Konoha llegó Akatsuki, una organización que reclutaba a los mejores ninjas del mundo y se presentaron frente a la Hokage para…

—¡Un momento! ¿Por qué Asuma-sensei tiene que ser Cenicienta? Cenicienta es mujer a menos que…

Naruto rió pícaramente mientras el resto de los presentes lo miraban con enfado, aunque la pregunta era muy buena y fue cuando Kakuzu cayó en cuenta del papel que tenía que realizar.

—¡Váyanse al diablo! ¡Ni de broma me emparejen con ese sujeto!

—Naruto, deja de interrumpir la historia —regañó Sakura— ¿Ves lo que provocas? —Surgió una nueva pregunta en la joven— ¿Por qué el jutsu eligió hombres en los papeles de mujer?

—Porque seguramente Naruto no leyó las instrucciones del jutsu en las que decía que para asignar un papel a alguien en específico, debía entregarle un pedazo de pergamino con el nombre del personaje antes de iniciar la técnica, por eso los papeles se tomaron al azar.

—Como sea, ni loco me meto con un hombre.

—Kakuzo, sigue tu papel, si no lo haces no saldremos de aquí —habló Pein—, además puede que no tengas que hacer nada comprometedor —llamó la atención de todos aunque nuevamente podía notarse la neblina de reinicio— El cuento es el de Cenicienta y sin embargo no hemos oído nada de un baile y una boda.

—El jutsu adapta el cuento a las personas.

—Está bien.

Todo volvió al inicio y para no aburrirlos con una tercera repetición, al llegar a la parte donde Naruto siempre interrumpía…

—Hokage-sama, solicitamos su permiso para organizar un torneo —hablaba Yamato quien lideraba Akatsuki—, queremos conocer a los mejores ninjas de la aldea.

—Será un honor tenerlos aquí, indique la fecha y enseguida organizaremos todo.

—También quiero aclarar que aunque el ganador tendrá honores, mi hijo Kakuzu será quién elija a quién podría unirse a Akatsuki, pues será su pareja en la organización.

Pein, el mensajero, envió con cada uno de sus cuerpos las invitaciones a las casas de diferentes ninjas reconocidos para que asistieran al evento. Todos en casa de Ceniasuma estaban muy emocionados cuando recibieron su invitación, pero Orochimaru sabía que sus hijos difícilmente podrían conseguir un lugar en Akatsuki por sus habilidades, así que se le ocurrió atraer a Kakuzu de otra manera.

—Hijos míos, no es secreto que son nefastos en batalla, así que para tener oportunidad de ser elegidos tienen que fingir ser buenos y tener su mejor aspecto —informaba Orochimaru— Si enamoran al hijo del líder, los elegirá aún si poco saben pelear.

El padrastro recordó al hijo de Minato y notó que él significaría un peligro en sus planes. Asuma era habilidoso y guapo, en tanto que sus hijos… Fuugaku tenía su atractivo y era menos malo con las armas, pero nadie se le acercaba porque inspiraba miedo y Jirobo, tenía unos cuantos kilitos de más y era menos malo en la lucha cuerpo a cuerpo, aunque también provocaba el mismo efecto que su hermano.

—Padrastro… —llamó Asuma que entraba a la habitación— ¿Puedo ir al torneo?

—¡No! ¡Que no vaya!

—Sólo nos pondrá en vergüenza.

—Calma chicos, claro que Ceniasuma puede ir, pero sólo si termina las misiones pendientes y mantiene la casa ordenada.

—Gracias padrastro, muchas gracias.

Asuma se apresuró a terminar las misiones y dejar la casa impecable. Cuando llegó el momento del torneo, pensó que podría ir, pero…

—¡No tienes nada que ponerte para ir! —Exclamó Orochimaru con sus hijos uno en cada costado mirando triunfantes al pelinegro— Nos pondrás en vergüenza.

—Si tengo —respondió Ceniasuma sacando uno de los trajes mejor cuidados que Minato alguna vez usó— ¿Ven?

El traje era fino, muy cómodo para batalla e incluso discreto para cuando fuera necesario esconderse; cuando Fuugaku y Jirobo lo vieron, les entró la envidia, se lo arrebataron a Asuma y entre ellos comenzaron a jaloneárselo hasta que lo rompieron. Asuma no pudo hacer nada

—Parece que ya no podrás ir, si vas con harapos también corres el riesgo de que termines desnudo en batalla, lástima, será para la otra. Hijos, vayámonos de una vez antes de que se haga tarde. Por cierto —tanto padrastro como hermanastros sacaron un montón de pergaminos y se los lanzaron a los pies— Para que no te quedes de haragán, vete a hacer todas esas misiones.

Orochimaru y sus hijos se fueron al torneo sin ocultar las burlas que hacían a Asuma, éste, por otro lado, se sentía devastado, era injusto lo que le hacían y si no se iba de la casa, era por que tenía miedo de lo que fueran a hacerle a todas las cosas importantes que su padre había dejado.

No había vuelto a llorar desde que Minato falleció pero ahora derramaba algunas lágrimas. Oyó un extraño tintineo y de repente apareció un hada frente a él.

—¿De todos los papeles tenía que ser la anciana hada madrina?

Bufaba Karin con el traje del hada, a lo que Suigetsu entró a la escena viéndola de pies a cabeza muy pensativo.

—Tienes razón ¡Qué insulto! —Exclamó indignado dejando a la pelirroja boquiabierta, aunque exteriormente mostraba su disgusto inicial— Tu debiste ser la madrastra, te quedaba como anillo al dedo.

La chica se abalanzó contra el albino gritando un montón de maldiciones y cuando menos se dieron cuenta, la historia había vuelto a iniciar, claro, la pelirroja se llevó varias miradas acusadoras pero poco le importaba. Al llegar nuevamente a la aparición del hada madrina…

—Me niego…

—Karin si no terminamos el cuento no saldremos de aquí.

Ella miró al azabache que se había aparecido en escena a lo que la joven sonrió llegándole una idea a la mente.

—Lo haré si él me hace un favor.

Todos miraron a Uzumaki preguntándose que sería lo que ella querría y antes de que el humo los regresara al principio, Karin se acercó a al rubio murmurándole algo al oído.

—De acuerdo.

—Entonces haré mi mejor actuación.

—¿Qué fue lo que te pidió?

Cuestionó Sakura con curiosidad pero no obtuvo respuesta, pues nuevamente el narrador pronuncia el "Había una vez…"

No había vuelto a llorar desde que Minato falleció pero ahora derramaba algunas lágrimas. Oyó un extraño tintineo y de repente apareció un hada frente a él.

—¿Quién eres tú?

—Soy tu hada madrina y he venido a ayudarte a que vayas al torneo.

—¿De verdad?

—Si… por algo se lo dije —dijo lo último entre dientes— Vamos a alistarte.

—Pero tengo que hacer todas éstas misiones.

—¿Y qué quieres que te haga todo? Cof, cof… Digo, no te preocupes, yo me encargaré de todo.

Y al decir esto, el hada madrina se arregló la voz, agitó su varita y comenzó a cantar las palabras mágicas.

Salacadula Chalchicomula
Bíbidi Bábidi Bu.
Siete palabras de magia que son:
Bíbidi Bábidi Bu.

Salacadula Chalchicomula
Bíbidi Bábidi Bu.
Yo hago milagros con
esta canción:
Bíbidi Bábidi Bu.

Tú Salacadula dí
y Chalchicomula mu,
pero para lograr un gran amor
dí Bíbidi Bábidi Bu.

Salacadula Chalchicomula
Bíbidi Bábidi Bu.
Todo se logra con solo decir:
Bíbidi Bábidi,
Bíbidi Bábidi,
Bíbidi Bábidi Bu.

Mientras el hada cantaba, iba transformando los harapos de Asuma en un traje ninja mucho mejor que el que tenía resistente al fuego, al rayo, al agua y al viento y con el que se veía más guapo, además un par de sandalias del mismo material que el traje. Y las armas viejas sin filo que le dejaban usar, se volvieron nuevas y relucientes. Además, convirtió una calabaza en pergamino de invocación, en el cual, él hizo todo lo correspondiente a un pacto para invocar ranas.

—La invocación te servirá en batalla y para que te transportes y bueno, ya averiguarás lo demás.

—Gracias hada madrina.

—Vete de una vez para que pueda salir de escena y toma ésta máscara para que no te reconozcan —Asuma muy feliz se puso la máscara, realizó la invocación trayendo a Gamabunta y justo cuando se iban a ir, el hada recordó algo importante— ¡Recuerda volver a la media noche porque todo lo que tienes desaparecerá!

Asuma llegó al torneo inscribiéndose justo a tiempo, las batallas comenzaron y sus hermanastros quedaron fuera desde las primeras rondas. Cuando Asuma peleó por primera vez, llamó la atención de Kakuzu y ya que él era el que elegiría, solicitó una batalla en equipo donde él y Asuma serían pareja.

Todos se preguntaban quién era él, pues sincronizaba muy bien con Kakuzu y hacían un gran equipo, además, el misterio de quién era y la mirada que lo estremecía, enamoró al hijo de Yamato. Se llamó a receso y…

—¿Enamorarme de él?

—Deja de protestar y termina el cuento —ordenó Pein— Estamos por acabar la historia.

—Yo tampoco estoy muy a gusto con esto, pero es Cenicienta, al menos no tendremos que besarnos ni nada por el estilo.

Kakuzu se cruzó de brazos suspirando, tampoco quería quedarse atrapado en el cuento, así que a regañadientes cedió a continuar aunque tuvo que esperar a que el cuento se repitiera.

…Todos se preguntaban quién era él, pues sincronizaba muy bien con Kakuzu y hacían un gran equipo, su ropa era de buena calidad, además, el misterio de quién era y la mirada que lo estremecía, enamoró al hijo de Yamato. Se llamó a receso y tanto Asuma como Kakuzu se fueron juntos a charlar. El tiempo se les fue en ello y en algunas batallas de prueba y entrenamientos cuando Asuma recordó que tenía que irse.

—Lo siento, me tengo que ir.

—¡Espera!

Pero era demasiado tarde, él ya echaba a correr. Kakuzu fue tras él pero no lo alcanzó y lo único que encontró en el camino fue una de las sandalias que él tenía puestos.

Triste, Kakuzu se acercó a su padre anunciando a quién querría por pareja dentro de la organización, pero no sabían cómo encontrarlo.

Por otro lado, Orochimaru y sus hijos llegaron a su casa malhumorados y maldiciendo al hombre enmascarado. Por fortuna, Asuma ya había llegado a la casa notando que todas las misiones que le habían encargado habían sido cumplidas y justo en punto de las doce, todo desapareció a excepción del pergamino de invocación que se guardó.

En la torre Hokage trataban de investigar quién había sido el hombre misterioso que apareció en el torneo pero no se tenían registros de quién poseyera una invocación de ranas, así que Utakata, el consejero de Yamato intervino.

—Todas las sandalias ninja son hechas a la medida para que no haya inconvenientes al correr o pelear —comentaba el consejero— Prueben a los hombres del reino la sandalia y a quién le quede, sin duda es la persona que buscan.

Se hizo el anuncio en todo Konoha que Kakuzu iría en busca del hombre misterioso y cuando la noticia llegó a oídos de Orochimaru, vio su oportunidad. Como la sandalia se la probarían a cualquier hombre, el padrastro decidió encerrar a Asuma para que no tuviera la oportunidad.

Cuando Kakuzu llegó a casa de Asuma, se dispuso a probar la sandalia tanto a Orochimaru como a sus hijos mientras que el pobre hijo de Minato gritaba que lo sacaran, pero nadie lo escuchaba. Cuando estaba a punto de rendirse, recordó que tenía el pergamino consigo e invocó a Gamakichi, una rana más chica que cupiera por la pequeña ventana del cuarto.

Cuando Kakuzu, que estaba por irse al ver que a nadie le había quedado la sandalia, Gamakichi llegó deteniéndolo e informándole que faltaba alguien más. Orochimaru negó la declaración de la invocación, pero como estaba buscando a alguien con invocación de ranas y ahí había una, decidió hacerle caso dando con Asuma.

—Él no es nadie, es la servidumbre —decía Orochimaru—, sólo es Ceniasuma.

Pero Kakuzu no hizo caso al padrastro y le probó la sandalia quedándole perfectamente. Asuma también mostró el pergamino de invocación para confirmar su identidad.

Kakuzo y Asuma se fueron de casa de Orochimaru llevándose lo que había sido de Minato y estuvieron juntos en Akatsuki como pareja hasta que decidieron casarse y fueron felices para siempre.

Fin

—Que cuento tan feo —dijo Naruto cuando acabó la narración— Quiero volverlo a intentar…

—¡Nada de volverlo a intentar!

Exclamaron todos en coro, pero una nueva neblina volvió a envolverlos lentamente llamando la atención de todos.

—¿No se supone que ya había acabado el cuento?

—Naruto —musitó Tsunade preocupada tras la pregunta de Shizune—, dime qué clase de
libro tenías para hacer el jutsu.

—Antología de cuentos.

—Esto no acabará hasta que acabemos el libro.

—¡No quiero volver a ser príncipe!

La neblina cubrió todo cambiando totalmente el panorama, se oyó un arreglo de garganta y la voz del narrador comenzaba a oírse.