"Entre balas y espadas"
Capítulo I
Dios, sé que querran matarme por no subir capítulo el fin de semana, pero tuve DEMASIADO que hacer...así que, ruego su perdón.
Sin más que decir y como siempre, no quiero darles la santa lata, así que...A LEER SE HA DICHO X3!
Disclaimer: Katekyo Hitman Reborn! Y sus personajes no son de mi propiedad...o si no, ya me hubiera casado con Gokudera u.u...
*Flashback*
Sangre, la visión de sangre por todos lados era una experiencia traumante, pero era peor, mucho peor...si ésa era la sangre derramada de casi toda tu familia por culpa de ella, mientas que tu gemela y tu hermano mayor estaban lejos de ahí, totalmente ajenos de aquel horripilante espectáculo...
-Ven hermanita,¡hora de jugar!-. Lo último que viste fue aquella chica que acabó con tu felicidad...tu propia hermana mayor...
*Fin flashback*
-¡PARA!-.
-¡Nee-chan!, ¿¡qué pasó!?-. La única respuesta fueron los sollozos y constantes temblores de la mayor de las blondas, totalmente alterada mientras murmuraba fuera de sus cabales.
Y en ese momento, la comprensión la golpeó con un golpe en el estómago:
Angella sufría de pesadillas producto de un trauma de su niñez, Gianella no tenía ni idea de lo que sucedió para que terminara así, pero ha tenido ese problema desde los cinco años, justo la edad a la que entraron al Escuadrón Asesino Independiente de los Vongola, también conocido como Varia.
-No de nuevo, mamá y papá...todos fueron...-.Y empezó a llorar desconsoladamente, sin poder parar aunque quisiera, recordando aquel trágico día...
-Después tenemos clase, hermanita, son las cuatro de la mañana-. Le recordó algo cansada Gianella debido a la hora.
Angella, tratando de dejar de llorar por un momento, miró su despertador y un nudo de culpa se le formó en la garganta. Tener que "reaparecer" después de una pesadilla, recordar el ahora y no el antes, le dolía en lo más profundo de su alma; algo que aprendió por las malas: vive el ahora, no el antes...pero no podía, sus esfuerzos eran totalmente infructuosos, sin sentido, sintiéndose como una buena para nada...
-Tú ve a dormir, yo haré el desayuno por mientras-. Le "ordenó" después de recuperar un poco la compostura y ya no tuvo más ganas de llorar.
-¡Pero si es temprano aún!-. Le reclamó algo indignada la menor.
-Da igual, sólo duerme, te la debo; además, te despertaré un poco más tarde, así que aprovecha-.
-Está bien-. Suspiró la ojiazul, derrotada. Su hermana mayor a veces tenía sus momentos de debilidad, pero, si la situación lo requiere o simplemente porque quiere, podía ser una de las personas más maduras que conocía.
Despertó de su ensoñación por el sonido de una puerta cerrándose suavemente, su hermana había bajado a la cocina a preparar el desayuno, una pequeña sonrisa, alegre y en parte despreocupada surcó sus labios, se acostó y se dejó llevar por los brazos de Morfeo.
Por su parte, Angella estaba rebuscando en el refrigerador los ingredientes para poder cocinar y, a la vez, no quedarse dormida a sabiendas de que si lo hacía volvería a tener el mismo mal sueño...
Nuestro par de blondas estaban caminando tranquilamente por las calles, camino a la secundaria, cuando divisan a cierto castaño correr como si lo persiguiera el diablo y cuando se giran algo sorprendidas vieron la razón: un doberman, que francamente se veía aterrador, con espuma en la boca, gruñendo...
Y ése fue el colmo, Angella salió corriendo igual que el chico castaño o más rápido aún, llevándose a Gianella con ella y no se dieron cuenta cuando llegaron a Nami-chuu, sólo esperaban no encontrarse con cierto pelinegro armado con tonfas, tenían un muy mal presentimiento desde su primer día ahí.
*Flashback*
-Buenos días, hoy tenemos a dos compañeras nuevas de intercambio, espero que las hagan sentir en casa, pasen y preséntense por favor-.
Y con ésto, la profesora dejó pasar a un par de chicas de cabello rubio ondulado, una de ojos azules y la otra rojos. La ojirroja tenía un cuerpo bastante curvilíneo para su edad y la ojiazul era casi igual a su hermana.
-Mi nombre es Angella Rose y el de mi hermana es Gianella, es un auténtico gusto el estar en esta clase a partir de ahora-.
A la ojirroja le pareció ver un pequeño tic en el ojo de un chico albino de ojos verdes, Hayato Gokudera, o al menos eso recordaba de todos los días de estudio obligado a la que obligó Mamon a base de ilusiones algo...macabras pero que a ella siempre le causaron risa.
Al pasar por su lado, se acercó disimuladamente y le dijo:
-Sé bien quién eres, Gokudera, pero tú por favor mantente en silencio sobre mi apellido o las llamas de la ira irán directo, no solo hacia ti, sino hacia tus compañeros guardianes y tu jefe-.
-Yo cerraré mi boca si tu cierras la tuya, Parca-.
-Trato hecho, Smokin' Bomb-. Y después de eso, se fue a su lugar como si nada hubiese pasado...
*Una aburridísima clase después*
-¡Ah!, ¡Dios mío, qué aburrido!-. Se quejaba cierta blonda de ojos azules en un bostezo.
-Tienes la razón, hermanita-. Le confirmó la mayor en las mismas condiciones.
-¡Angella-chan!, ¡Gianella-chan!-. Las llamó una voz femenina, haciéndo que ambas giraran, curiosas.
-Vaya, Kyoko, no nos asustes así-. Se quejó la menor con los mofetes inflados.
-Lo siento, pero me preguntaba si querían comer conmigo y con los chicos-. Se disculpó rápidamente Kyoko, pero al final de la frase, Angella se puso en alerta.
-Yo no veo porque no, ¿qué dices, nee-chan?-. Preguntó inocentemente Gianella, haciendo que la ojirroja diera un respingo bastante disimulado.
-Claro, porque no-. Respondió.
-Entonces, ¡vengan!-. Las apremió la castaña, llevándolas a rastas a ambas con una fuerza impresionante viniendo de una chica de apariencia tan frágil y delicada.
Las guió hasta donde supuso era la azotea topándose con una escena no muy cómoda que digamos:
Se encontraban casi todos los guardianes del Vongola (menos el guardián de la niebla por razones obvias) agrupados, junto con Reborn y...¿¡Dino!?
La tormenta Vongola, al ver a la ojirroja, se puso en actitud defensiva automáticamente, sin darse cuenta siquiera pero que advirtieron todos los presentes.
-Gokudera, ¿sucede algo?-. Preguntó el castaño algo inocente, hasta que fijó la vista hacia donde miraba su autonombrada mano derecha y vió a un par de rubias idénticas a excepción de su color de ojos.
-¿Cómo decías, Reborn?-. Preguntó un chico pelinegro con una sonrisa eterna.
-El próximo combate es contra Xanxus, tu turno, Tsuna-. Mencionó como quien no quiere la cosa el hitman.
-Creo que no queda de otra-. Respondió sorprendentemente tranquilo Sawada, junto a un suspiro de resignación.
Cuando Dino gira la cabeza en dirección a la puerta, su mirada caoba se topa con otra ojirroja, el pánico y la alegría mezcladas le llegaron de lleno y trató de conversar con la dueña de esa peculiar mirada mediante código morse, a sabiendas que nadie más lo conocía más que los blondos.
-"¿Angella!, ¿¡qué haces aquí!?, ¡deberías estar en la mansión Varia!" preguntó nervioso y enojado en parte el Caballone
-"Dejé el escuadrón, se supone que Lussuria debió hacerte llegar una carta o algo por el estilo" respondió tranquilamente Angella.
-"No se me ha informado de nada, ¿hace cuánto tiempo que abandonaron Varia?"-.
-"Hace casi 5 años, en todo caso, debió llegar la información..."-. Mencionó algo distraída.
-Dame-Dino, deja de hablar en código morse.- Los descubrió el hitman con las manos en la masa.-Además, supongo que ustedes tres se conocen-. Añadió viendo fijamente al trío de rubios que lo miraron algo: asustado en el caso de Dino, enfadada en el caso de Angella y curiosa en el caso de Gianella.
-N-no sé de qué estás hablando, Reborn-. Trató de defenderse el Cavallone aduras penas pero el hitman lo ignoró.
-¿A qué te refieres, niño?-. Preguntó disimulando el ya conocer al hitman, pero éste ya se había dado cuenta.
-Me refiero, ¿por qué están ustedes dos aquí, Dúo d'ela morte?-. Y la ojiazul reaccionó.
-¡VOOOOOOI, CÓMO QUE DÚO D'ELA MORTE!-. Exclamó haciendo una excelente imitación del capitán peliplata sin poder evitarlo y Angella le golpeó la cabeza con bastante fuerza. -¿¡Nee-chan, por qué hiciste eso!?-. Se quejó mientras sobaba su cabeza adolorida.
-¿No te diste ni una condenada idea?-. La regañó de vuelta la mayor de las gemelas y la menor se dió cuenta, tapándose la boca con ambas manos mientras que Angella miró al hitman con una expresión asesina.
-Escúchenme, tanto tú, Arcobaleno, como tú, Vongola Décimo, no molesten con su maldita curiosidad o terminarán carbonizados-. Dijo con un tono de voz bastante conocido para casi todos los presentes.
-Te escuchas como...-. Empezó a hablar Yamamoto pero Ryohei terminó la frase por él.
-...El jefe de los Varia, el tal Xanxus-.
-Ése no es su problema...-. Volvió a hablar la ojirroja mientras que su cuerpo se envolvía en una especie de niebla negra y cuando se disipó, se pudieron apreciar una serie de viejas cicatrices que cubrían casi todo su rostro y su cabello se oscureció al punto de parecer negro.
-Dino, Gianella, ni se le ocurra seguirme-. Y después de eso, faltó de la azotea...
Okey, creo que eso es todo por ahora...
En caso de que tengan dudas, éste capítulo y algunos de los que siguen serán algo así como flashback's, así que no se apresuren...escuchaste Marie-sensei? ¬¬...
Ya que me he dado cuenta que este fic ya lo han visto más de 30 personas y sólo he recibido un review, pondré una condición...5 reviews y actualizo, si esta pequeña condición no se cumple no subiré el capítulo que corresponde o me demoraré mucho más de lo que debería, ya que sin reviews no funciono, debo saber su opinión...
Y como me demoré tanto en actualizar...les dejaré un spoiler del próximo capítulo, siento que se los debo u.u :
-.-.-.-.-.-.-
-Dame-Dino, explícate-.
-Reborn tiene razón, Dino, ¿quién es ella?
-Ella no es sólo la discípula de Xanxus, es...-.
-.-.-.-.-.-.-.-
Y eso es todo, si les pongo más lo arruinaré todo...
Nos leemos al próximo capitulín ^^!
PD: Sí, soy mala, lo sé y me encanta jajajaja ^^
