Hola ¿cómo están? Espero que muy bien. Y espero que les haya gustado, los amo un beso :*
Título: Tomando lo que es mio.
Título original: Taking what's mine.
Autora: Alexa Riley.
Personajes: Yui y Laito.
Los personajes no me pertenecen, ni mucho menos el que les guste :)
Sipnosis
Sola en la noche, en el medio de la nada. El sheriff del pueblo me hace estacionar a un costado de la carretera. Debería estar a salvo.
No lo estoy.
Nada podría haberme preparado para lo que él planeó. Y mis más oscuros deseos deberían haber permanecido en secreto. Pero parece que él lo sabe todo sobre mí
Ahora soy suya, y única.
Capítulo II
Yui
Siento completo terror corriendo por mi cuerpo. Estoy presionada contra mi auto, y el policía tiene su mano en mi vagina.
—Oh, Dios, detente – suspiro.
No debería desear esto. No debería estar caliente por esto. ¿Qué está mal conmigo?
Siento su rostro alejarse y de repente soy dada vuelta. Estamos frente a frente de nuevo. Miro su identificación y veo el nombre Laito.
—Oficial Laito– comienzo, pero me interrumpe.
—Sheriff Laito. Pero puedes omitir el título.
—Por favor, debe haber algún tipo de malentendido. Regresaré a mi auto y podemos fingir que esto nunca ha sucedido.
Se mueve hacia abajo y toma mi muñeca tan rápido que no lo veo venir, hasta que soy empujada hasta la parte trasera de mi auto. Veo que quiere llevarme hasta el otro lado donde está más oscuro, y entro en pánico.
Es un tipo grande, un buen metro noventa. Es todos músculos solidos también, así que no solo es grande, sino que también es fuerte. Su cabello y ojos claros fueron tan sexys al principio. Por un segundo pensé que podría coquetear con él un poco, pero cuando me pidió que saliera del auto, supe que algo era diferente.
Mi instinto de luchar-o-luchar me patea mientras me hace rodear el auto, y empujo todo cuanto puedo. Pero él es mucho más grande que yo, y no puedo hacer nada para detenerlo. Nunca tuve clases de defensa personal y jamás participé en una pelea. Empiezo a gritar pero él lo siente y me arrastra más cerca contra su cuerpo. Me toma del rostro e intento empujar de nuevo.
—Puedes gritar todo lo que quieras aquí fuera, dulce pequeña Yui. Nadie te oirá – dice y me toma de la muñeca.
—¡No! ¡Ayuda! – grito, pero él tiene razón. No hay nadie en kilómetros y kilómetros, y nadie pasará por este camino hasta mañana. Intento aferrarme a un costado de mi auto, pero me empuja hacia el suelo y se sube encima de mí.
Oh Dios. Realmente lo hará.
Siento su caliente respiración en mi cuello y su lengua comienza a lamer mi clavícula y hasta mi oreja. Huele a colonia y me avergüenza lo mucho que me gusta esa esencia oscura. Sé que sintió la humedad en mis bragas y quiero negar que es por él. Pero no puedo.
—Medición, sabes tan bien, dulce Yui.
—No lo hagas – ruego y agito mis brazos y piernas. No sé que estoy haciendo, pero tengo que intentar y luchar. Estoy pateando y golpeando su pecho, y se eleva y me sonríe. Es una sonrisa retorcida y maldita que me envía un escalofrío por la columna.
—Siempre esperé que lucharas. Me pone duro.
Una de sus manos toma mi muñeca y la clava en el suelo. Mi otra mano permanece libre y golpeo, haciendo contacto con su labio. Me arrepiento instantáneamente cuando veo la gota de sangre.
—Lo siento. No enloquezcas. No quise hacerlo. Solo déjame ir y te juro que no se lo diré a nadie.
Furia cruza por su rostro y toma mi otra muñeca, sosteniéndolas ambas con una mano.
—Solo por eso serás follada en la cuneta como la puta provocadora que eres. Quería ser amable al principio, pero tú lo has hecho. Me estás haciendo follarte en la mugre como un animal. ¿Estás feliz, Yui? ¿Era esto lo que querías?
Pateo e intento liberarme. No puedo hacérselo fácil. Debo luchar. Con sus rodillas separa mis piernas y baja con su mano para desabrochar su cinturón. Observo cuando saca su pene y es tan grande y duro. Es una furiosa sombra de rojo y trago con miedo y asombro. Mis ojos se agrandan ante el pensamiento de él follándome con eso.
—Por favor— comienzo a suplicar, pero se mueve y tapa mi boca con su mano.
—Shhh. Tú malditamente yaces aquí y dejas que yo me encargue.
Siento su dura verga empujar contra mis bragas y grito contra su mano. Mis piernas están ampliamente separadas por sus caderas y continua frotándose contra mí, mi delgada ropa interior es la única barrera.
—Oh, eso es, Yui, hazme luchar por mi camino hacia adentro. Puedo sentir cuan húmeda estás, y cuanto lo deseas.
Continua empujando contra mí, y yo estoy llevando a cabo la lucha. No soy una chica fuerte, así que cualquier cosa física durante más de unos pocos minutos y estoy repente su mano se fue y se encuentra entre mis piernas, moviendo mis bragas hacia un costado así su verga puede entrar.
—No. Por favor – intento una vez más, pero luego siento su caliente verga entrando. Su rápida entrada en mi coño es mi vergüenza. No debería estar húmeda por esto, pero lo estoy.
—Oh Yui – gime y traba sus ojos con los míos—. Lo has sentido, ¿verdad? Sientes cuan mojada estas por mi gorda verga. Mi sucia puta perra. Te tengo clavada en una cuneta y acabo de violar tu coño, y aún así estás mojada.
Vuelvo la cabeza hacia un costado así no puede ver mi humillación.
—Puedes luchar todo lo que quieres, pero cada centímetro de tu dulce carne es mía ahora. Mia. Soy el único que hace acabar este coño.
Toma mi rostro y me hace mirarlo mientras comienza a empujar dentro y fuera de mí.
—No, no nena. Mírame. ¿Sabes qué cosa es mejor que yo follándote y túamándolo? – pregunta y continua deslizándose fuera y dentro de mi mojado coño—. Cuando acabas en mi verga. Tu orgasmo será el verdadero regalo para mí – dice, y la sonrisa perversa en su rostro es su promesa.
Siento el agarre en mis muñecas apretarse, mientras su otra mano baja para jugar con mi clítoris.
—¡No! – grito pero eso no hace nada para detenerlo. Rasguea en mi clítoris y antes de que me dé cuenta, estoy en el borde del orgasmo. La vergüenza me quema.
—¿Tu conmigo, Yui? Quiero que nos corramos juntos. Así es como siempre me lo imaginé.
Estoy tan avergonzada cuando fluye crema de mi vagina, y siento mi orgasmo con el suyo. Siento su semen caliente desparramarse dentro de mi mientras otro orgasmo me sacude y me hace rechinar los dientes. Me niego a dejarle escuchar mi grito de placer.
Una vez que deja de correrse dentro de mí, se inclina e intenta besarme en los labios. Trato de morderlo cuando se acerca, pero simplemente aferra mi barbilla.
—Me besarás apropiadamente después de hacerte el amor, o pagaras el precio.
Sin querer saber cuál es el precio, cierro mis ojos y él presiona sus labios contra los míos. Debería odiar la sensación de él en mí luego de esto, pero no. Sus labios llenos son suaves, casi tiernos, mientras me besa. Luego de unos segundos, se aleja y me observa amablemente.
Entonces, como si un interruptor fuera movido, se aleja y se pone de pie. Encierra su aun dura verga en sus pantalones y se arregla el uniforme. Sus rodillas y manos tienen un poco de suciedad, pero más allá de eso, luce como si nada hubiera sucedido.
Se inclina para ayudarme a erguirme y una vez que estoy sobre mis pies, me acerca a él.
—Ahora comienza la diversión – dice y el terror me aferra una vez más.
