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Furia de la tempestad de Acero

Capítulo 2: Los primeros truenos.

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Nos dirigimos al lugar, allí habían varios campeones cenando; entre ellos estaban esos ninjas con sus ridículos atuendos, el mono parlante del sujeto con gafas, el pescado fuera del agua y más sujetos de aspecto extraño. No les di más importancia a los campeones y me dirigí a pedir mi comida, casi olvidaba que tenía compañía.

Normalmente acostumbro a comer solo, sin embargo no podía pedirle que se fuera así de simple; quizás estaba haciendo una excepción por esta vez. Pedí un platillo común en Jonia y de bebida, un pequeño vaso de sake.

La campeona; Janna, pidió también algo para comer. Algo ligero por lo visto.

Al sentarnos en una pequeña mesa, comencé a probar ese platillo que tanto me gusta y al mismo tiempo, escuchaba lo que me decía la campeona.

- No siempre el viento es destrucción; por ejemplo, yo uso el poder del viento para sanar a mis amigos tiradores en el carril de abajo, al principio era algo difícil porque no querían mi ayuda, desconfiaban que el viento podría ayudarles, pero poco a poco descubrieron lo contrario. – aclaró ella.

Su pequeña historia era interesante, pero no lo suficiente como para creer en tal cosa.

- ¿Cómo le hiciste para realizar tal acción? El cambiar de destrucción a sanación. – le pregunté mientras tomaba un sorbo de sake.

- Fue difícil y llevó su tiempo, no es fácil hacer eso ya que se necesita un amplio conocimiento en el elemento del aire… Eso y tener un gran poder en la magia. –

- ¿Así que también eres hechicera? – Vaya, todos están lleno de sorpresas…

- ¡Así es! Y una muy grande por cierto. –

Muchos de los ingresados a la liga son o poseen un poder sobre la magia. No he descubierto el cómo es que dominan tal poder, pero tampoco es que sea muy impresionante…

- La mayoría de los campeones dominan la magia, he notado que sus habilidades son más ofensivas que defensivas. –

- Sí, ¡Aquí muchos son magos! Me sorprende que tú no. ¡Jejeje! – Vaya personalidad tiene.

Tras varios minutos en silencio, ella rompió el momento nombrando a su amiga.

- Mi amiga Lux es una hechicera muy experimentada, sabe mucho sobre hechizos ofensivos y defensivos, pero en el tema de la sanación y del aire, yo soy la experta. –

Hasta egocentrismo tiene un poco… O es lo que puedo llegar a ver.

- ¿Tiene muchas amistades no es así? Por tu personalidad, lo pareces.-

La campeona guardó silencio un poco y dirigió su mirada hacia la mesa unos instantes. ¿Qué le sucedería?

-Ahora… Aunque no es que sean muchos, solamente Lux es mi amiga. Las demás son compañeras, aún así me gusta llamarlas amigas. –

-¿Y eso por qué? –me sorprendió que alguien tan enérgica solo tuviera una amiga.

-Es que tuve una dura infancia y bueno… Es algo duro tratar de hacer grandes amistades. –Aclaró un poco.

-Entiendo. Todos tenemos un duro momento alguna vez en nuestras vidas. –

-Sí… bueno… cambiando de tema… ¿Cómo te va en los campos de justicia? –Vaya facilidad tiene para cambiar el tema.

-Corrigiendo eso, se podría decir que solo campo de justicia. No he combatido y no suelo combatir fuera de la Grieta del Invocador. Los demás campos me dan mala espina… Aunque el Abismo de los lamentos también posee lo suyo. –Tampoco suelo hablar mucho, pero supongo que es mejor que no hacer nada.

-¡Oh ya veo! ¿Y qué tipo de armas usas? O bueno… -pensó un poco. –Tu equipamiento. –

Ésta chica me quiere espiar y sacar información… Aunque tampoco importa mucho, al fin y al cabo todos podemos tener el mismo objeto.

-Es relativo, depende mucho de las circunstancias. Usualmente siempre soy más ofensivo que defensivo. –

-Como todos los campeones especializados en asesinatos. –aclaró un punto algo obvio.

-Así es. –

-Mañana tendré que ir a la Grieta… ¿Quieres venir? Necesitamos alguien al medio. –

-Suena interesante. –

Era la primera vez que alguien me invitaba, quizás porque no suelo socializar mucho. Pero es mejor que no hacer nada.

-¡Perfecto! ¡Ojalá nuestro equipo prospere contigo! Siempre he soñado con ganar una clasificatoria. – dijo ella con una pequeña sonrisa, algo… ¿sublime?

-¿No has ganado ni una sola? –pregunté algo sorprendido y curioso.

-No… No suelen elegirme… Desde que se volvió más versátil usar soportes tanques, los soportes como yo dejaron de ser elegidos.

-Ya veo. – Quizás es por esa razón que no la he visto en la Grieta.

-Pero te he visto, ¡Y eres muy bueno! Tu ultímate puede derribar tanques. ¿Cierto? –preguntó muy ilusionada y admirada.

-Cualquier cosa, de hecho. –bromeé un poco.

-¡Oh! ¡Eso es impresionante! –dijo aún más feliz.

Bien; al terminar mi platillo, me preparé para levantarme y a punto de despedirme de ella, me retuvo con una pregunta.

-¿Ya te irás? –

-Pensaba en ello. –

-Sí, bueno… ¿Te acompaño? Quizás encontré a un nuevo amigo. –

-Si así lo deseas. –

Y de allí nos retiramos hacia los corredores de la academia.

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Fin de la parte 2