Entre la Espada y el Hielo

Historia 2

Prompt: Espectro de los Sueños

Pedido por: Butterfly Comte

Palabras: 2135

Rating: T

Resumen: Las pesadillas han atacado a Elsa desde hace tiempo y ni siquiera los medicamentos pueden ayudar cuando hay algo sobrenatural detrás de ello.


El olor a madera y de cuero recién lustrado le llegaron a las fosas nasales como un fuerte impacto al entrar a la sala de estar. Estaba acostumbrada a la recepción, en su diseño y en todo, pero los olores parecían tener una fuerte reacción en ella últimamente.

- Son los nervios- se dijo a sí misma antes de tomar asiento.

El revistero tenía publicaciones antiguas y roñosas de catálogos de supermercado, revistas de variedad y de chismes de hace un mes atrás. Lo único interesante era un periódico que otro caballero tenía en sus manos. Optó por revisar su celular y revisar el muro de redes sociales, algo que hizo de prisa ante la falta de originalidad que tenía en ese momento.

Observó el reloj de la sala. Cada vez parecía que caminaba más lento y la puerta del doctor no parecía abrirse por ningún motivo, poniéndola más nerviosa de lo que debería.

Volvió a revisar su teléfono, decidió que podría matar el tiempo con alguno de los juegos que tenía instalados, pasando un rato haciendo combinaciones y destruyendo los dulces de una de las aplicaciones sin muchas ganas, pero logrando distraerla de su propia ansiedad.

- Elsa Arendelle- la puerta se abrió al decir este mensaje.

La joven levantó su vista cerúlea y guardó su teléfono.

Sus pasos resonaron sobre la alfombra oscura del piso antes de entrar a la habitación, donde la esperaba un anciano con un prominente bigote y con una bata blanca.

- Hola Elsa- dijo el hombre al recibirla.

- Que tal, doctor Weselton.

El hombre sonrió antes de ofrecerle sentarse en la silla desocupada del otro lado de su escritorio, mientras él tomaba asiento del otro lado y revisaba su computador.

- Veamos Elsa…- comenzó a revisar la ficha digital mostrada en la pantalla- Hace un mes y medio que empezamos con el tratamiento para las crisis de pánico que has sufrido- se ajustó sus lentes antes de continuar- ¿Sigues tomando el medicamento?

- Si, señor.

- Y dime, ¿has visto algún cambio?

- Si, o por lo menos, mi hermana me ha visto más relajada a lo que era antes. Todavía en algunas acciones me siento incómoda y mi cuerpo comienza a actuar de manera que no quiero, pero en menor intensidad a mis acostumbrados ataques.

- Además de eso ¿el remedio te ha generado un efecto que haya desarrollado algo negativo en tu vida?

- Bueno, llego con más sueño a la casa, no se si sea bueno eso.

- Mmm…- Weselton llevó sus dedos a su labio interior- ¿Es un tipo de sueño de cansancio o se agrega algún otro detalle: mareos o la sensación de haber bebido en exceso?

- Es la primera.

- Te está relajando- concluyó el especialista- Al final, el medicamento busca mitigar tu estado, pero si llegas a ver que este sueño se incrementa hay que bajar la dosis a la mitad.

- De acuerdo- aceptó la chica moviendo sus manos de manera incómoda.

El médico observó este detalle, comprendiendo aquel lenguaje.

- Veo que hay algo que te está preocupando- comentó Weselton- ¿Son esos sueños los cuales me comentaste?

- Bueno… si señor- afirmó la blonda un poco incómoda- Han disminuido en cierta manera, pero están ahí… debo decir que la angustia me llega en las noches, temiendo si tendré pesadillas o no.

El médico se acomodó en su silla, haciendo entender a la joven que le pondría atención.

- Es la misma pesadilla, vuelvo a aquel momento. Cuando accidenté a mi hermana en un juego, pensé que lo tenía superado- se lamentó la rubia- Pero esta vez, la escena es más dura y oscura- pausó su diálogo, era difícil para ella recordarlo, pero hizo el intento- Muchas veces veo a Anna cuando éramos niñas, pero otras veo a mi hermana como es en la actualidad y accidentada por mi culpa. El ambiente es oscuro y frio, grito de miedo y hay una voz suave y melodiosa que resuena en mi cabeza, parece que se divierte al verme asustada.

El anciano se acarició la barbilla mientras observaba a la paciente hablar de su problema. Conocía a Elsa desde hace muchos años, la había estado tratando por sus distintas fobias causadas en su infancia, era una joven linda y muy tímida que tuvo unos episodios de vida que la marcaron: Estuvo involucrada en un accidente que hirió en la cabeza a su hermana menor. La más joven se salvó, pero dejando temerosa a la blonda de dañar más gente, aislándose de la gente a temprana edad. En parte, Weselton culpaba la falta de delicadeza de sus padres ante la manera de tratar el asunto, convirtiéndola en una mujer llena de miedos.

Hace un tiempo, perdió a sus padres en un accidente en altamar, dejándola peor de lo que podría estar ante su estado, desarrollando un extraño cuadro de crisis de pánico y pesadillas. En sus más de cuarenta años de estudios de siquiatría no había visto tales problemas. Quería probar la hipnosis con ella, pero ante sus crisis al cerrar los ojos, temía de que fuera perjudicial, necesitaba tranquilizarla antes de entrar a otra manera de tratamiento.

Weselton se quitó los lentes un momento y se limpió sus ojos con sus manos.

- En este caso, debemos buscar relajarte completamente – dijo Weselton- No quiero llegar a drogarte con medicamentos, eso sería perjudicial, pero si puedo quitarte un peso de encima.

Elsa lo alcanzó con la mirada y observó como el anciano comenzaba a teclear rápidamente en su computador.

- Veamos…- inició Weselton escribiendo a toda velocidad- Elsa Arendelle, soltera… veintiún años… cuadros de pánico y pesadillas… uso de pastillas para dormir… cincuenta gramos…

La joven siguió el movimiento de la mano del anciano sobre el mouse para luego escuchar el sonido de una impresora creando una nueva receta médica.

El siquiatra tomó el papel y con un lápiz comenzó a explicarle el procedimiento.

- Elsa- comenzó Weselton- Quiero que continúes con el medicamento que estás tomando y le agregarás el siguiente- comentó marcando el nombre del nuevo remedio con su lápiz- Te permitirá dormir, pero sin soñar.

La mirada de la paciente se iluminó un poco.

- Ahora, como debes administrarlo- comentó Weselton- Ya el remedio para tus ataques de pánico genera sueño, esta nueva pastilla debes cortarla y consumir la mitad antes de acostarte. La tomas con un té de melisa, por ejemplo, lees un libro o pones la televisión con el tiempo de apagado para treinta minutos y listo. Despertarás al otro día.

Una leve sonrisa apareció en el rostro de la joven.

- Muchas gracias doctor- agradeció Elsa mientras tomaba la receta

- Ni lo menciones- dijo el profesional-

Elsa se fue de la consulta dejando en claro que vendría en un mes más para ver la evolución del tratamiento. Observando con cariño la nueva orden del siquiatra, fue a la farmacia, necesitaba lograr dormir tranquila aquella noche.


Llegó en la tarde, agradecía haberse tomado el día libre en la universidad por ir a la consulta y aprovechar de comprar cosas para la casa: faltaban alimentos, líquidos y algunos productos del baño y la cocina.

Personalmente, quería ir a clases, pero era un día bonito y necesitaba relajarse así que, guardadas las cosas en cada sector, puso algo de música ambiental y decidió hacer algo de limpieza con las ventanas abiertas, buscando una manera de cansarse y limpiar malas vibras de la casa.

Anna llegó horas después, trayendo con ella unos pequeños pastelitos de chocolate sorprendiendo a la mayor.

- Pensé que te daría gusto este regalito- comentó la pelirroja con un guiño- Te sentí contenta por tu ida al siquiatra por teléfono que esto terminaría de mejorar tu día.

La rubia sonrió ante el detalle de Anna.

La noche llegó y también la hora de dormir. Elsa preparó un té en la cocina y cortó con cuidado la primera pastilla de su remedio.

Fue hasta su habitación y tomó el medicamento con un pequeño trago de la infusión que preparó anteriormente.

Tenía uno de los apuntes de clases cerca de ella y comenzó a estudiarlos con cuidado, revisando los temas y tratando de recordar detalles.

Pasó un tiempo hasta que sus parpados comenzaron a pesarles. Dejó los documentos en la mesita de noche y se acurrucó entre las sábanas dejándose llevar por el sueño, su respiración fue cada vez más tranquila hasta que por fin se quedó completamente dormida dejando que el sonido del aire saliendo de su nariz fuera lo único que se escuchara en aquella habitación.

La mirada de Elsa se calmó en la noche, dejando que la ausencia de soñar la tranquilizara de manera paulatina, sin sentir o ver como, desde el fondo de una esquina de su habitación, donde la oscuridad era total, comenzaba a emerger una figura.

Apareció vestido completamente de negro, piel grisácea con cabello rojo como la sangre y moviéndose con un sutileza que pareciera que no tocara el piso. Se acercó hasta la cama de la jovencita. Con un son inexpresivo en sus ojos verdosos, contempló la coronilla de la ocupante de aquella habitación.

Se inclinó sutilmente, acercando su cuerpo hasta las almohadas de la cama quedando a centímetros del rostro de la joven.

Sus labios se curvaron en una pequeña sonrisa que, en conjunto a su mirada, no se podía apreciar nada bueno.

Apoyó uno de sus codos en el colchón, dejando su palma que sujetara su mentón sin dejar de observar a la joven dormida.

- Así que…- murmuró el ser- No quieres que entre , ¿verdad Elsa?

Su mano se levantó, dejando que sus dedos bajaran las frazadas que cubrían el rostro de la muchacha, permitiéndole apreciar sus largas pestañas, las delicadas pecas en sus mejillas y el inicio de su boca escondida en la almohada.

Sus dedos grises tocaron la coronilla pálida de la joven, dejando salir un suave humo gris ante el tacto. La mirada de pelirrojo mostró molestia.

- Si… has conseguido una barrera contra mis pesadillas- dijo el oscuro ser antes de lamerse el pulgar con el cual tocó la piel de la jovencita- ¿Pero en serio crees que eso es suficiente?- una ligera sonrisa cruzó su rostro- Me he encariñado contigo Elsa y no pienso dejar que me saques de tu mente… me gusta alimentarme de tus miedos.

Había logrado encontrar una fuente de alimentación infinita en la mente de aquella jovencita. Era demasiado pura e inocente, generando que sus miedos fueran un platillo demasiado delicioso para resistirse. Nunca en su eterna existencia había conocido a alguien que tuviera tales preocupaciones, ni la de los niños pequeños se les podía comparar. La nueva barrera creada por Elsa no lo iba a detener.

Levantó la frazada un poco más, observando la posición inocente en que la joven dormía, sus manos estaban ladeadas sobre su pecho en una delicada posición fetal.

El colchón no sintió el peso del ser cuando este subió sus rodillas y acercaba su cuerpo al de la joven durmiente tomando con sus manos el mentón pálido de la chica, haciendo que su rostro, así como su cuerpo, fueran puestos de espalda debajo de él de manera tentadora.

- Voy a tener que cambiar de táctica, pequeñita- susurró- No quería hacer esto, pero eres demasiado deliciosa como para dejarte, Elsa. Eres una droga dulce, necesito mi dosis como buen adicto. Pero tranquila, seré gentil, si es que quedo conforme con lo que me darás el día de hoy.

Unió su rostro a la joven, cortando la distancia y tocando sus labios con los suyos.

Un leve vapor negro comenzó a salir ante aquel tacto, el cual comenzó a disminuir mientras el espectro movía sus labios haciendo que los de la joven comenzaran abrirse de manera instintiva.

Los ojos cerrados de la muchacha comenzaron a tiritar, así como sus manos. El espectro pelirrojo cortó el beso al observar estos movimientos mostrando en sus facciones satisfacción.

La barrera impuesta por Elsa había comenzado a quebrarse y sus deliciosas pesadillas comenzaban a invadir nuevamente su subconsciente.

- Así, Elsa- sonrió el espectro mientras sus manos grisáceas tomaban el rostro de la dormida rubia- Aliméntame. Déjame satisfecho, mi bella durmiente.

Volvió a juntar sus labios en el momento en que escuchaba unos suaves quejidos de la boca de Elsa, enmudeciéndola por completo mientras hacía el beso más largo y profundo a cada minuto, degustándose del sabor de su boca así como el frenesí al cual estaba llegando por como cada parte de su cuerpo le llegaba el miedo de la chica debajo de él.

Si Elsa quería apartarlo, él buscaría una forma de entrar de nuevo, no podía dejarla ir, nunca lo permitiría. Rompería las barreras que ella pondría con tal de sentir ese delicioso sabor al miedo que solo ella podía emanar


Hola a todos y feliz viernes, espero que hayan tenido una buena semana y hayan disfrutado este nuevo cortito. Esta vez es un prompt entregado por Butterfly Comte con el tema de "Espectro de los sueños", buscaba que Hans acosara a Elsa en los sueños para alimentarse de sus miedos y no pude evitar pensar un poco en la película de "El Origen de lo Guardianes". Me basé un poco en Pitch (el coco) para el espectro!Hans en esta historia, me agrada mucho como se movía el personaje en aquella película. Hasta me dan ganas de ver una pelea de un Pitch!Hans y una Jack!Elsa, creo que seria muy interesante, ¿no creen?

Sobre el uso de Weselton es para redimirme un poco de la forma en que lo usé en "El Cortejo de Lobo" se me hizo muy interesante escribir de él y les advierto que lo verán en otras historias. Esta, en particular, se inspiró en el concepto original que había para el Duque, donde ayudaba a las hermanas en la película. Si no lo saben, iba a ser su guardián. Hay un storyboard animado donde aparece así, pero los guionistas se dieron cuenta de que necesitaban a un distractor para esconder la realidad del pelirrojo, incluyendo que en esa primera idea, Elsa iba a ser la antagonista hasta que les mostraron a los productores la canción "Let it go" ("Libre Soy") a los productores y se dieron cuenta que la Reina de la Nieves no podía ser la villana y no desecharían la canción.

Bueno mis lectores bellos, dejo esto hasta aquí. No sin antes darles una versión no editada de lo que me ha hecho escribir JdayC con su prompt "Era Sengoku"

Las manos del pelirrojo rozaron las mangas de su vestimenta, alertando su proximidad a la recién desposada joven.

Instintivamente, la rubia se movió evitando un mayor acercamiento, generando una risa grave en la boca de su marido.

- Es demasiado tímida, mi señora- comentó divertido el señor del sur- Conozco su recato, es algo que muchos señores hablaban cuando iban a visitar a su padre, así como su sobrenatural belleza.

La joven agradecía que el velo se mantenía sobre su rostro, evitando mostrar el leve rubor de incomodidad que aparecía en sus mejillas.


Reviews Anónimos:

Guest: "Alas Negras" está en "stand by" por el estres que me dio hacer estos cortitos. No está olvidado pero... siento que podría editarlo un poco, como que siento que lo que escribí no está descente ¿qué opinas mi buen guest? :)

Ari: Que bueno que te haya gustado, espero tu opinión de este y que te haya animado este viernes.

Recuerden que los comentarios me ayudan mucho y me dan más ganas de escribir... a menos que no quieran O:... ¡lo entenderé!

¡Qué tengan un muy buen día!