Los personajes de Ranma ½ no me pertenecen, son de la sublime Rumiko Takahashi. Solo se los presté para hacer este fanfic el cual es sin ánimo de lucro.
Acá les dejo este PDV de Ranma, espero les guste. Fue un poco más difícil verlo desde la percepción de un chico.
RANMA PDV
Terminé de tomar el baño caliente que tanto ansiaba, el final del semestre había llegado y había pasado las últimas semanas estresado preparándome para los dichosos exámenes. Comencé a buscar la ropa que utilizaría por la noche, mis amigos de la facultad me habían convencido que no había nada mejor que salir para despejar la mente y liberar las tensiones que me tenían preocupado; desde que llegué a mi dormitorio no podía dejar de pensar lo que había sucedido entre Akane y Shinnosuke, seguía sin creer lo boba que Akane se había vuelto desde que lo conoció a él.
Ella y yo nos conocemos desde la preparatoria, fuimos buenos amigos, aunque a mí me gusta pensar que todavía lo somos, siempre nos hemos cuidado y apoyado en lo que sea necesario, incluso cuando empezamos las clases de la universidad hasta que apareció Shinnosuke y Akane perdió la cabeza cuando lo conoció.
Me decidí por una camisa negra, con un pantalón jean azul oscuro y zapatos formales, un poco casual para no estar llamando la atención más de lo necesario. Mientras planchaba la camisa, seguía pensando en Akane, en lo hermosa que se veía en la tarde antes de encontrarse con el susodicho ese.
Flashback
Al fin el martirio de los exámenes había terminado, salí del salón dispuesto a regresar a mi dormitorio para empezar a guardar mis cosas ya que mañana regresaría a casa de mis padres. Mi madre estaba muy insistente de venir por mi, me seguía tratando como un pre-escolar, seguramente debido a todos los años que mi padre me mantuvo alejado de ella.
Estaba a punto de salir del edificio cuando de repente la vi, era como una sueño hecho realidad. Su piel blanquecina iluminada perfectamente por los rayos del sol, dejando ver su cabello azulado lo tenía amarrado en una pequeña coleta dejándole cabellos sueltos que le enmarcaban perfectamente su rostro, sus ojos café adornados por esas hermosas y largas pestañas denotaban un brillo especial, sus labios rosados que moría por hacerme de ellos; llevaba una falda un poco arriba de la rodilla que delineaba sus endemoniadas piernas que pedían a gritos ser enrolladas en mi cintura y una blusa que dejaba entrever su piel nívea de su abdomen y esa cintura donde quería llegar a perderme sin retorno alguno. Un ángel no se podía comparar con la mujer que veía.
Su presencia me dejó embobado por unos minutos, contemplando la más maravillosa creación de los dioses sin poder moverme de mi lugar. De repente su hermosos ojos se abrieron y esa pequeña boca pronunciaron un nombre que inmediatamente frunció mi ceño y me sacó de esa nube que me tenía flotando.
—¡Shinnosuke! – gritó y vi como el tipo ese con el que estaba saliendo se acercó a ella.
Los observaba de lejos, cualquiera podría pensar que la estaba acosando pero simplemente no soportaba que la tuviera cualquier tipo de relación con él, Akane se encontraba azorada debido al intercambio de palabras que tenía con Shinnosuke, un hermoso sonrojo se dejó ver en sus mejillas en el momento que él arregló un cabello suelto que la hacía ver adorable.
Sus ojos demostraban ilusión mientras hablaba con él, pero hubo algo que él le dijo que hizo que ella se tensara en el momento cambiando su expresión por una decepcionada y enojada causando que empuñara sus manos, y sin más él la dejó ahí con una promesa vacía en el aire. Me acerqué lentamente a ella, seguía con las manos empuñadas y tenía mis ojos vidriosos, no soportaba verla así, me sentía impotente al verla sufrir por alguien más, alguien que no la apreciaba lo suficiente.
—Boba – logré decirle sacándola de su letargo. Su cara era una sinfonía de emociones terminando por una mirada que me lograba congelar por lo enojada que estaba. El simple hecho que posará sus ojos sobre mí de esa manera me estremecía, y no de la manera que me gustaría, por lo que decidí demostrarle que no me afectaba y empecé a caminar hacia ella.
Deseaba poder consolarla, demostrarle que yo nunca iba a hacerla sentir de esa manera. Quería que me permitiera demostrarle que en mi podía confiar, pero todo eso por el momento tenía que esperar ella se había empecinado con el tipo ese y ya me lo había demostrado.
—Te he dicho varias veces que ese tipo no te conviene – le dije acercándome más a ella, teniéndola tan cerca pude observar con detenimiento la perfección de su rostro, y por un minuto me dejé llevar por las profundidades de sus ojos dejándome perder en ellos. El viento le alborotó el cabello causando que se viera más hermosa, un mechón de su cabello le cayó sobre el rostro e inconscientemente se lo coloque detrás de la oreja haciendo que se sonrojara – Pero eres terca y necia.
Haciendo todo el acopio de mi fuerza de voluntad la dejé ahí y me alejé de ella. Necesitaba alejarme antes de que no pudiera controlarme y la estrechara en mis brazos, llevándomela lejos porque yo la quería mía.
Tratando de dejar atrás esos pensamientos me encamine hacia mi dormitorio, habíamos quedado con mis compañeros de reunirnos en la entrada del edificio, ellos seguían insistiendo en salir en la noche en celebración de un año más terminado; mientras caminaba hacia la salida del edificio escuchaba cerca de mí las risotadas de un grupo de estudiantes, decidí no prestarles atención sin embargo, el destino está empecinado en meterme en problemas.
—Ya te dije que no le diré a Tendo de la salida hoy en la noche, prefiero salir con Huroku – escuché decir en el momento que pasé cerca de ellos causando que parara de golpe, enfurecido me volteé lentamente para quedar enfrente del grupo – Sabes que con Tendo no es nada serio, pero eso no quita que me siga divirtiendo de en cuando.
En ese momento mis sentidos se empezaron a nublar, seguía escuchando a lo lejos los comentarios, sus risas y burlas.
—Mañana nos veremos otra vez, seguro se quiere despedir de mi. Luego la dejaré cuando ya esté de camino a casa – les respondió. Ese fue el comentario que rebalsó mi paciencia, puede que Akane esté enojada conmigo pero no iba a dejar que Shinnosuke siguiera pisoteando su dignidad mientras ella seguía de boba enamorada.
De un momento a otro me vi agarrando a Shinnosuke del cuello para asestarle un derechazo en su rostro. Yo le sacaba unos centímetros de altura y no digamos en fuerza. Le di un rodillazo en la entrepierna y cayó al suelo, antes de que pudiera lanzarme sobre él sentí que alguien me agarraba por los brazos para evitar que lo siguiera golpeando.
Estaba colérico, mi mente se nubló en el momento que lo escuché decir tantas sandeces, poco a poco fui recuperando la conciencia y me di cuenta que Hiroshi y mi grupo de compañeros de la facultad me tenían agarrado de los brazos mientras que le gritaban a Shinnosuke y a su grupo que se fueran.
Una vez ya no estaban a mi alcance decidieron soltarme, yo solo tenía en mente la palabra venganza. Mis compañeros me llevaron a mi dormitorio y poco a poco me fui calmando, ellos no dejaban de hablar acerca de la celebración que íbamos a tener en el centro de Tokio para distraerme, pero mis pensamientos estaban con cierta peliazul.
Fin del Flashback
Sacudí mi cabeza para alejar esos recuerdos de mi cabeza y solté un suspiro mientras terminaba de abotonar mi camisa; estaba considerando la posibilidad de ir a buscar a Akane esa noche, me negaba a creer de que Akane en realidad estuviera enamorada de él.
Tomé mi abrigo y salí decidido a dirigirme al dormitorio de Akane, conociéndola seguramente estaba con cara de boba pensando en el tipo ese.
—¡Ranma! ¿A dónde crees que vas? – me preguntó Daisuke haciendo que me detuviera en el umbral de la puerta. Me volteé lentamente tratando de pensar en una excusa creíble - ¿No pensarás en huir y dejarnos plantados? ¿O si? – me dijo alzándome una ceja.
—¡Claro que no! – le dije saliendo del dormitorio mientras me rascaba la cabeza – estaba pensando en esperarte afuera de los dormitorios.
— Eso espero Ranma, lo que sea que haya sucedido con Shinnosuke no echará a perder nuestro planes – me dijo decidido mientras salíamos del edificio. A lo lejos vi a Katsuro y Hiro con sus dos citas y dos faldas más, sorprendido me volteé a verlo y antes de que le pudiera reclamar me susurró – No pude resistirme a ella, y le dije que sí a Ume, que saldrías con ella – se confesó con una sonrisa pícara – Me han llegado rumores de fuentes confiables que desde la última vez no ha podido olvidarte.
Suspiré resignado a sabiendas que mis planes de ir con Akane tendrían que esperar hasta mañana, yo no esperaba tener una enamorada más; mis salidas con ella y cualquier otra eran ocasionales y les hacía saber que no quería nada serio; ninguna de ellas era Akane.
Ume había sido una de las primeras amigas que tuve cuando llegué a la universidad, congeniamos bastante bien, y yo tuve la confianza de contarle de mis sentimientos hacia Akane. Una noche que salimos tomé unos tragos de más, me encontraba despechado por la relación que Akane tenía con Shinnosuke, y ella aprovechó a confesarme que estaba "enamorada" de mí y sin pensarlo tanto la besé y terminamos enredados entre las sábanas. No fue la mejor decisión porque después de eso ella no se despegaba mi.
Con una sonrisa de lado la saludé,y ella me tomó del brazo sosteniéndose en él, pegándose a mi haciéndome saber, sin lugar a dudas, que era lo que la quería de mí esa noche y yo sin ánimos me alejé un poco de ella.
Mis amigos y sus citas habían decidido que lo mejor era irse en dos vehículos a la discoteca, yo empecé a caminar dejándome llevar por Ume hasta el taxi, íbamos con rumbo a una discoteca que Daisuke había propuesto, a mi no me interesaba realmente el lugar, en ese momento solo quería que la noche se acabara lo más rápido posible o que durara lo suficiente para poder ahogar mis penas en alcohol, quería creer que haber salido esa noche era un error pero no sabía lo que el destino me estaba preparando.
Cuando llegamos Daisuke ya había apartado la mesa y entramos sin problemas, era relativamente temprano por lo que el lugar no se encontraba atestado de gente. Ume estaba hablando con la cita de Daisuke, por lo que me dirigí a la barra a pedir una bebida y empezar con esta noche. Hiro, Daisuke y Katsuro se acercaron a mí mientras yo estaba en la barra dejando a las señoritas en la mesa cada una tenía uno de esos tragos dulces con alcohol, Hiro le habló al bartender pidiéndole cuatro shots de alguna bebida que seguramente iba a empezar a mermar mis sentidos.
— Brindemos por que esta noche nuestros deseos se hagan realidad – dijo Hiro alzando su bebida viéndonos divertido ya que se refería a nuestras citas, y sin más nos bebimos el contenido del vaso.
Decidimos regresar a la mesa, me encontraba un poco más relajado, el brindis de Hiro me hizo cambiar el ánimo que tenía. Dentro de mi se empezó formar un poco de esperanza que mi suerte iba a cambiar esa noche.
Después de varios tragos Ume seguía insistiendo en bailar conmigo, pero a mi no se me da muy bien ese tipo de cosas por lo que decidió salir a bailar con las citas que mis amigos traían. Ellos se encontraban hablando de banalidades, acerca de el fin de semestre y de sus planes durante el receso cuando de repente Katsuro me dio codeó haciéndome señas para que mirara hacia la pista de baile.
Cuando volteé, la pude ver perfectamente, describirla con palabras es simplemente imposible. Su rostro angelical hacia contraste con ese cuerpo endemoniadamente perfecto que me quería hacer pecar, en el pasado cuando le dije marimacho de pechos planos seguramente estaba ciego porque las curvas de su cuerpo me demostraban lo contrario.
Sus caderas se movían en perfecta sincronía con la música que sonaba en la discoteca, su espalda me rogaba que la delineara con mis manos y sus pechos amenazaban con desbordarse del vestido que llevaba. ¿En qué momento decidió vestirse de esa manera? ¿Acaso no se daba cuenta que todos se la comían con la mirada? ¿Acaso no se daba cuenta que toda ella era tentación? Ese atuendo tenía la marca de Nabiki, me aseguraría de agradecerle lo antes posible.
Me tomé de un solo la bebida que tenía y cómo un autómata me levanté de mi lugar y me dirigí hacia ella pero antes de poder siquiera acercarme unos mano tomó la mía y me jaló, para mi mala suerte Ume me interceptó en el camino tomándome fuerte de las manos y poniéndolas sobre sus caderas se pegó a mi restregando su cuerpo mientras me bailaba.
Mi vista seguía puesta en mi ángel vestido de demonio, vigilando cual halcón su presa, cuidándola de cualquier otro que se le pudiera acercar. De un momento a otro vi que la amiga de Akane le susurró al oído y Akane asintió para empezar a alejarse y perderse entre la gente.
Cuando la vi desaparecer supe que no debía dejarla ir, soltándome de Ume empecé a caminar para ir tras ella pero unas manos me detuvieron.
—No pensarás ir tras ella, ¿o si? – me dijo Ume furiosamente – No puedes dejarme sola esta noche, se supone que vamos a pasar la noche juntos – me dijo con un puchero en su rostro.
—Iré con ella Ume, yo te expliqué que entre tú y yo no puede darse la relación que quieres, yo quiero a Akane – le dije y de la nada sentí una bofetada, Ume me vio furibunda y dándome un pisotón se dio la vuelta para regresar a la mesa que teníamos reservada. Después resolvería ese problema, mi prioridad ahora era encontrar a Akane.
Caminé hacia la barra esperando verla ahí, pero solo me encontré a Yuko y me señaló las gradas que llevaban a la azotea. Al momento que volteé, pude ver a Akane quien era llevada por Shinnosuke hacia arriba, sin pensarlo dos veces los seguí, no podía dejar a Akane con ese tipo.
Cuando por fin pude llegar a la azotea los pude ver a lo lejos, Shinnosuke estaba haciendo uso de sus dotes teatrales mientras la tomaba de la mano, diciéndole palabras vacías. Akane se veía ensimismada mientras lo escuchaba pero de un momento a otro se soltó de su agarre y le dio una cachetada dándose la vuelta para alejarse de él, pero Shinnosuke la agarró del brazo a Akane jalándola hacia él haciendo que ella se tropezara hasta que llegó hasta él.
De pronto me vi dando grandes zancadas hacia ellos mientras Shinnosuke la tenía agarrada fuertemente del brazo y le susurraba al oído, cuando estuve lo suficientemente cerca pude escuchar como Akane le decía que la soltara emitiendo un leve quejido lo que hizo enojarme más de lo que ya estaba.
Vi su cara de asombro cuando me puse atrás de Akane causando que él la soltara.
—Te ha dicho que la sueltes – le dije con voz amenazadora, estaba haciendo todo lo posible de controlarme enfrente de Akane.
—Esto no te concierne Saotome – me respondió con un deje en su voz de altanería. Vi como trató nuevamente de tomar a Akane lo que me hizo reaccionar y alejarla de él.
De pronto me vi agarrándolo del cuello de la camisa y diciéndole en tono amenazador – Jamás vuelvas a acercarte a ella, no responderé la próxima vez que quieras hacerle daño – para luego golpearlo en sus partes nobles y lanzándolo lejos de ella. Me encontraba furioso, el imbécil ese trató de lastimarla una vez más, no podía calmarme, caminaba de un lado a otro tratando de apaciguar en enojo que sentía.
—Ranma… - escuché que su pequeña boca pronunció emitiendo un pequeño quejido sacándome de mis pensamientos y sentimientos. Me acerqué rápidamente a ella y la tomé de las manos, no podía encontrar las palabras adecuadas para poder expresarle lo preocupado que estaba en ese momento por lo que decidí estrecharla en mis brazos, transmitirle esa paz que sentía ahora que estaba conmigo, al momento que la acerqué a mi su cabello soltó ese olor dulce a lirios que me volvía loco. Decidí entonces que nos iríamos de ahí, que mientras ella estuviera conmigo estaríamos bien.
—Nos vamos Akane – le dije determinante, y sus ojos se abrieron dejándome ver ese color profundo que poseía. Sin soltarla de la cintura le arreglé un mechón suelto lo que causó un hermoso sonrojo en sus mejillas haciéndola ver totalmente adorable.
Tomándola de la mano la llevé dentro para recoger sus cosas, ella se dejó guiar por sin problemas. Akane me indicó donde estaban sus amigas, se encaminó rápidamente a su mesa y me quedé esperándola a una distancia prudencial; ella le habló rápidamente a Yuko señalándome diciéndole que se iría conmigo. Luego de despedirse de todos se acercó a mi e instintivamente la tomé de la mano para evitar que se alejara de mi debido a la multitud, pasamos por nuestros abrigos y salimos de la discoteca.
Yo no tenía un plan, solamente quería tener a Akane lejos de tanta multitud. Me volteé para asegurarme que la tenía enfrente, que realmente no era una visión lo que tenía enfrente. Vi como se estremeció y me acerqué a ella para asegurarme que estuviera bien abrigada mientras ella me veía con esos hermosos ojos y su boca rosada entre abierta soltando un poco de vaho.
Tomé su rostro con una mano y no pude evitar acariciarle la mejilla; ella me vio con expectativa lo que hizo que me pusiera nervioso.
—Vamos a mi dormitorio, podemos pasar a comprar algo de comer y si quieres podemos ver unas películas o te puedo llevar a tu dormitorio para que descanses – le dije tímidamente mientras me rascaba la cabeza como un signo de nerviosismo.
—Quisiera comer un okonomiyaki y las películas no suenan tan mal – me dijo tomando mi mano suavemente y regalándome una hermosa sonrisa. Era esa sonrisa que me regaló el día que decidió cortarse su cabello y que le dije que se veía bien, esa sonrisa que me enamoró desde el primer momento que la vi, la que quería seguir viendo por el resto de mi vida.
Tomamos un taxi y nos dirigimos a un restaurante cerca de la universidad, luego de comprar la comida decidimos caminar hacia los dormitorios, íbamos en silencio, yo iba disfrutando de su compañía, de la paz que ella me brindaba cada vez que estaba a la par mía.
Entramos a la residencia tratando de hacer el menor ruido posible, la presencia de mujeres estaba prohibida dentro de los dormitorios. Cuando por fin llegamos a mi dormitorio me quité el abrigo y la ayuda a quitarse el suyo me quedé embobado viéndole su delicada espalda, sacudí mi cabeza y dejé los abrigos en el perchero. Era mejor tener la mente ocupada porque tener a Akane en mi dormitorio era demasiada tentación para mí, por lo que decidí ir a preparar la comida que acabamos de comprar.
—Ponte cómoda – le dije y me dirigí a la pequeña cocina que teníamos en el dormitorio. La estaba viendo de lejos, podía notar que estaba incómoda; pronto me arrepentí de haberle propuesto esta idea tan estúpida, pero ya no era momento de echarme para atrás. Estaba sentada en el sillón pero no dejaba de observar la puerta cada poco. Decidí acercarme a ella con los platos de comida y le acerqué uno.
—No te preocupes, Hiroshi no vendrá – atiné a decirle esperando que esa fuera su única preocupación, sentándome a una distancia prudencial de ella – Decidió regresar con su familia una vez terminara los exámenes.
Encendí la televisión y empecé a cambiar los canales para buscar la tan ansiada película, casualmente estaba pasando una pelicula que ya hemos visto con Akane, Chakushin Ari, sé que a Akane le gustan las películas de miedo aunque siempre se está asustando y se mantiene tensa mientras las mira, no comprendo porque razón las ve si es una miedosa y después no quiere estar sola, aún así la dejé porque sabía que le agradaría verla una vez más.
Minutos después ya estábamos engulléndo nuestra comida, Akane estaba muy concentrada en la película y yo estaba concentrado en ella. No podía dejar de verla, daba pequeños saltos cada vez que había una escena de suspenso, no sé si estaba tiritando del frío o del miedo. De pronto mi teléfono celular sonó causando que Akane se sobresaltara, acallando un grito con su mano y tomándome con la otra del brazo, pegando su cuerpo a mi haciendo que me tensara inmediatamente.
Me disculpé inmediatamente con ella, y me levanté para contestar el dichoso aparato. Katsuro me estaba llamando porque ya no me vió en la discoteca luego que me separé de ellos, terminando la llamada respondí unos mensajes rápidamente y levanté la vista, Akane daba pequeños saltos y se abrazaba a sí misma para darse seguridad mientras veía la película.
Decidí que era yo el indicado de darle esa seguridad, tomé una manta que estaba cerca del sillón y me senté a la par de ella tapándola con la manta y abrazándola por los hombros acercándola a mí. Mi corazón palpitaba rápidamente, el contacto con su piel me estaba volviendo loco, cabía perfectamente en mis brazos, el olor dulce que desprendía de ella estaba mermando mis sentidos.
Se alejó un poco de mí para poder verme a los ojos, y yo me perdí en los de ella. Sus ojos brillaban y su labios se miraban exquisitos, tanta perfección cerca de mí parecía irreal, lentamente me acerqué y le di un beso, una corriente eléctrica pasó por todo mi cuerpo cuando los toqué. Sus labios sabían a miel, tan suaves y deliciosos, más de lo que alguna vez pude imaginar.
Sus finas manos me tomaron por el cuello mientras yo la seguía besando, sus labios eran tan adictivos que no podía alejarme de ellos. Le acaricié el labio inferior con la lengua esperando que ella me diera acceso al interior de su boca, cuando ella me lo dio me sentí cerca de tocar el cielo, nuestras lenguas se encontraron causando un baile al cual ambas se acoplaban perfectamente.
Akane se sentó encima de mí rodeando mis piernas con las suyas, cada segundo el beso se volvía más exigente yo estaba seguro que en ese momento no me era necesario ni el aire mientras yo la tuviera a ella conmigo. Con sus suaves manos me acariciaba el cuello y los brazos mientras que yo me hacía de sus piernas con mis manos. De un momento a otro Akane me soltó y alejó sus perfectos labios de los míos.
—Perdóname Ranma… - me dijo con un sonrojo en su rostro. Pude obsérvala detenidamente y se veía preciosa, su piel tenía un brillo especial, sus facciones estaban relajadas, sus hermosos ojos café estaban oscurecidos y sus labios estaban hinchados, yo necesitaba el calor de su cuerpo cerca de mi.
De repente sentí con ella se empezó a levantar, y la tomé por las caderas instintivamente, yo no quería que se alejara de mí; yo le pertenecía a ella.
— No te muevas Akane – le solté con la voz ronca, mi rostro se sentía caliente debido a lo que le iba a decir – Esto para mí no ha sido un error, es algo que he estado esperando por mucho tiempo, estos meses que hemos pasado sin hablar han sido muy monótonos y simples, no quiero que te vayas y no quiero dejarte ir. – terminé diciéndole, sus ojos me demostraban lo asombrada que se sentía al momento de mi confesión.
Sentí sus labios nuevamente sobre los míos, Akane me besaba con afán, no me daba tregua alguna. Sus manos seguían acariciando mi torso, y yo empecé a delinearle la espalda con mis manos, de un momento a otro Akane empezó a desabotonar mi camisa, cuando terminó y puso sus manos sobre mi piel algo dentro de mí se encendió, solté un gruñido y la acerqué a mí aún más.
Mis labios abandonaron su boca y me aventuré a besarle su cuello, necesitaba saciarme de ella, mi boca lamía su cuello asegurándose de no olvidar ni un solo centímetro de piel, mi legua delineaba su clavícula mientras ella soltaba pequeños suspiros que me encendían cada vez más.
Soltó un suspiro con mi nombre, y la besé nuevamente rodeándola con mis brazos, tenía que detenerme si seguíamos a este paso luego no podría controlarme.
—Debemos detenernos Akane – le dije juntando mi frente con la suya y tratando de controlar mi respiración. Sus ojos estaban oscurecidos y brillosos demostrando lo mucho que deseaba continuar. El tenerla en mis brazos era lo más sublime que había podido sentir hasta el momento. Akane acarició mi torso desnudo con sus manos, cada vez que me tocaba sentía que me quemaba.
—No quiero detenerme Ranma – me susurró al oído, mordiéndome la oreja, me estremecí por completo. Akane empezó a besarme el cuello causando que soltara un gruñido. No pude más y la tomé por las piernas para levantarme del sillón deslizando mis manos sobre su trasero, caminando hacia mi habitación para así poder tener un poco más de intimidad, sus piernas se enrollaron alrededor mío causando que me endureciera y deseándola cada vez más.
Entramos a la habitación, se encontraba a oscuras, solamente la luz de la luna dibujaba nuestras siluetas. No podía despegarme de sus labios, ya se habían convertido en una adiccion para mí. En algún momento terminé de perder mi camisa y yo empecé a bajar la cremallera del molesto vestido de Akane, causando que ella se tensara en mis brazos por lo que decidí utilizar el último céntimo de auto control que tenía en mi cuerpo y decidí bajarla.
La puse enfrente de mi, decir que estaba hermosa no le hacía justicia, la luz de la luna le bañaba su rostro dejando entrever un leve sonrojo en el, su labios estaban hinchados haciéndolos ver más deseables, tomaba su vestido con las dos manos y me miraba fijamente con esos dos ojos almendras con un destello lleno de deseo.
—Podemos detenernos si así lo quieres – le dije tomando su rostro entre mis manos, dándole un suave beso en los labios. Todos mis deseos y sueños se estaban haciendo realidad, y yo estaba dispuesto a darle todo el tiempo que fuera necesario para que ella se sintiera cómoda conmigo.
Ella era todo lo que yo necesitaba y quería para mí. Tenerla tan cerca de mi, tan mía me reafirmaba que ella era la mujer de mi vida; los dioses se agraciaron conmigo por haberla encontrado cuando todavía somos jóvenes, algo bueno tuve que haber hecho en mi vida anterior para poder tener una vida a su lado. No me tenía que desesperar, aunque la paciencia no es la mayor de mis virtudes, yo por ella iba a esperar.
De repente su manos dejaron caer el vestido, dejando ante mi su hermosa silueta me rodeo con sus manos por el cuello dándome un beso en la mejilla para luego verme a los ojos.
—No deseo otra cosa más que estar acá contigo y en tus brazos Ranma – me dijo en un susurro viéndome a los ojos.
El solo tacto de sus pechos contra mi piel hizo que por un momento perdiera la cordura. Mi piel quemaba del deseo que ella provocaba en mi. Deslice mi manos sobre su cintura desnuda y la acerqué a mí desapareciendo el espacio que había entre nosotros.
—Me estás matando – le solté, y me apoderé de sus labios que tanta falta me hacían. La necesitaba, para mi tenerla ya no era solo un simple deseo en ese momento ella se convirtió en una necesidad para mi. Sus manos me recorrían la espalda hasta que llegaron al borde de mi pantalón, el cual logró quitar con un poco de dificultad.
La tomé por la espalda y la recosté sobre mi cama, me quedé como un estúpido mirándola; la luna la alumbraba perfectamente, su cabello soltaba un azul hermoso, su rostro tenía un sonrojo que la hacía ver inocente, sus ojos me veían expectantes y su boca estaba entreabierta tratando de recuperar el aliento. Su cuerpo, ¡oh dioses!, no hay palabras para describirlo, sus pechos redondos pedían a gritos mis manos, sus pezones rosados necesitaban de mi boca; sus piernas estaban cubiertas por unas medias que le llegaban a medio muslo y su ropa interior de encaje dejaba entrever el paraíso que resguardaba entre sus piernas. Akane se empezó a tapar el rostro por lo avergonzada que se encontraba.
—No te cubras Akane, eres perfecta – le dije mientras repartía pequeños besos sobre su rostro causando que ella se relaja y soltara una pequeña risa. Acercó su rostro al mío y robó un beso, dejándome sorprendido y sin despegarme un centímetro me coloqué encima de ella para seguir adueñándome de sus labios.
Mis labios recorrían cada centímetro de su piel nívea mientras ella me regalaba suspiros; sus manos me recorrían el torso y sus uñas me arañaban la espalda. Besarla no era suficiente, acariciarla no saciaba mi sed de ella. Mis manos recorrían la longitud de sus torneadas piernas que tanto moría por hacer mías.
Su piel era adictiva, dulce, apetitosa, mi boca delineaba sus hombros y poco a poco bajé adueñándome de sus pechos, sus pechos tenían el tamaño perfecto cabían en mis manos a la perfección, mis dedos jugaban con sus pezones arrancándole suspiros con mi nombre mientras mi boca succionaba sus pezones rosados y los recorría en toda su extensión. Sus caricias me estaban llevando a mi límite.
Sus manos me llevaron a su boca nuevamente, y dejé que sus labios me llevaran a su ritmo, mis manos se quemaban con el simple toque de su piel, baje mi mano libre recorriendo su vientre hasta llegar al elástico de su ropa interior, que en ese momento me resultó tan molesto, sin pensarlo tanto la despojé de su ropa dejándola desnuda frente a mi.
Soltó un suspiro en mi boca cuando empecé a acariciarla en su zona sur, introduje mis dedos en el dulce calor de sus muslos, separé mi rostro para contemplarla los gemidos que salían de su boca eran música para mis oídos, sus gestos y el dulce olor que su piel desprendía me hacían recorrer cada rincón de su piel.
Sus pechos se encontraban hinchados después de que mi boca se hiciera de ellos nuevamente, mis labios siguieron su recorrido hasta llegar a su intimidad, probando el dulce néctar que su cuerpo me regalaba podía sentir como Akane empezaba con pequeñas convulsiones en su cuerpo, arqueando su espalda me regaló un gemido con mi nombre inmerso en él cuando llegó al orgasmo.
Me acosté a la par de ella para dejar que recuperara el aliento, cuando de pronto sentí como se sentaba encima de mí, sus besos me volvían loco, sus manos sobre mi piel me quemaban, sus piernas me aprisionaban haciendo que su intimidad se juntara con la mía sentía como el cielo se abría ante mi.
No pude resistirme más y la tomé por la cintura dejándola debajo de mi, despojándome del resto de mi ropa me adueñé de su cuello y me introduje en ella lentamente soltando un gruñido en su cuello; empezando un baile lento nos entregamos sin reservas, rodeándome con sus piernas me introduje más en ella; su calidez me rodeaba llevándome a lugares exquisitos, su humedad me estaba volviendo loco, me envolvía fuertemente haciéndome disfrutar de su calidez. Mi boca atacaba su cuello dejando evidencias del placer que ella ocasionaba en mi.
Nuestros movimientos se fueron tornando cada vez más fuertes, nuestros cuerpos fusionados cómo uno solo crearon un éxtasis indescriptible, su piel era adictiva, suave y dulce no podía saciarme de ella.
La amé esa noche, completamente la amé, amé sus suspiros, el olor que su cuerpo desprendía, cada gesto, cada movimiento y cada caricia. Toda ella era perfección. Y la quería para mí. Me entregué a ella esa noche, mi vida, mi amor, mi todo ahora le pertenecía.
Akane me tomó fuertemente por la espalda, la sentí nuevamente arquear su espalda y convulsionando debajo de mí gimió mi nombre llegando al orgasmo provocando que yo la siguiera derramándome dentro de ella gimiendo su nombre sobre sus labios.
Acostándome a la par de ella la tomé por la cintura acercándola a mi, la necesitaba con premura, la paz que ella me transmitía era suficiente en ese momento. Su piel contra la mía era la mejor sensación del mundo. Dándole un beso en su cabello, nos dejamos llevar a los brazos de Morfeo con la esperanza de que mañana el día iba a ser mejor.
Ya no la iba a dejar ir, Akane me pertenecía y yo le pertenecía a ella. No dejaría que nada nos separara ahora.
Estar dormido con ella se sentía tan bien, el tenerla en mis brazos era lo correcto. La acerqué más a mí, sentía como ella se movía en su lugar y a lo lejos escuchaba un golpeteo constante en la puerta, ya hablaría con Hiroshi de que no nos molestara.
De repente sentí que Akane movió bruscamente mi brazo para zafarse de la prisión en la que la tenía dejándome un frío en su lado de la cama, lo que hizo que me despertara bruscamente, estaba decido a traerla de vuelta a la cama, le haría el amor una y mil veces más hasta quedar exhaustos.
Cuando abrí los ojos vi su fina espalda que empezaba a ser cubierta por el vestido que traía anoche, los golpes en la puerta se hicieron más claros y Akane se volteó a verme con el rostro pálido, las voces atrás de la puerta se hicieron más claras haciendo que mi estómago se retorciera de los nervios.
Sabía que ella no se tomaría esta situación a la ligera, y no es que lo esperara, pero hubiera querido tener esta relación con Akane un poco de tiempo más solo para nosotros dos. Palideciendo, entendí la preocupación de Akane, podía leer su rostro a la perfección.
—¡Mierda! Es mi madre…
NA: ¡Hola! ¿Qué les pareció? Espero se animen a dejar sus comentarios, son muy importantes para mi. Gracias por sus visitas y tomarse el tiempo de leerme. Pienso que con la Ume tuvo que haber un poco más de drama pero no quería que la historia se centrara en ellos. Amo la pareja de Ranma y Akane, son tan perfectos el uno con el otro.
Saluditos.
