Martes

Ya era por la tarde. Lucy y Natsu había vuelto de la misión. Llegaban agotados. Natsu había hecho sobreesfuerzos por no cargarse casi nada y así ganar el suficiente dinero para el alquiler de la maga estelar. El pelirosa decidió despedirse del gremio e irse a su casa. Pero antes de irse miró a Lucy. Era mejor que realmente se fuera a su casa y no a la de su amiga.

Lucy se sentó en la barra, quería tomar algo. Mirajane se acercó a ella:

- Vaya, veo que la misión no ha ido del todo mal.

- No...

Se sentía incómoda por otra cosa. Esa mirada de Natsu y haber estado todo el día con él (y Happy)... Bah, debía olvidar todo. Gray se sentó a su lado.

- ¿Qué tal Lucy?

- Algo cansada, sinceramente.

Gray pidió algo y Cana continuó con su juego. Por lo visto había observado el día anterior a Natsu y lo había aprovechado bastante bien. A ver, qué iba a pasar con Gray.

Juvia, cómo no, se sentó al lado de Gray con mirada medio fiera a Lucy (a quien le cayó una gotita de la cabeza).

Cana al verlo, decidió hacer otra prueba. También truncó las bebidas de Gray y Juvia.

Cuando ya estaban a punto de acabarse los vasos, Juvia empezó a notar que algo mal andaba. Sí, empezaba a estar ebria y eso no era bueno porque sus instintos salían a la luz. Miraba a Gray sin parar. Por otro lado, el mago de hielo también se notaba medio mareado.

- Juvia, Gray, creo que no estáis muy bien. Os voy a acompañar a casa.

En ese momento recordó lo que había pasado el día anterior y un pequeño tembleque se mostró en su cuerpo. Pero era demasiado buena persona como para dejarlos allí. Lo que haría sería llevar primero a Gray y luego a Juvia, así no podría pasar nada raro. Pero cuán equivocada estaba.

Cuando llegaron a la casa de Gray, éste las metió dentro de casa y las empujó a la cama.

- Hoy dormiremos todos juntitos. - Y una risita algo degenerada salió de la boca del mago de hielo.

- ¡Oh, sí , Gray-sama, Juvia está contenta!

Y empezó a desnudarse.

- ¡Qué haces Juvia, no!

Lucy intentaba tapar a Juvia. Si hacía eso, quizás Gray se alteraba y todavía tomaría a la peliazul allí mismo, sin importarle que ella estuviera allí. Por poco no se equivocaba de nuevo. La diferencia fue que Juvia fue quien empezó a desnudarla y dijo como si nada pero sonrojada:

- Gray-sama, pruébanos a las dos y quédate con la que más te guste.

Lucy quería salir corriendo de allí. Juvia había empezado a meterse los dedos para estar preparada para Gray y no quería estar presente en ese juego. Pero el pelinegro la agarró del brazo y la zafó.

- No, no, no. Te voy a probar, sí...

Los dedos del mago se desplazaron hasta la vagina de la chica y empezó a lubricarla. La tiró a la cama, le abrió las piernas y se la metió, moviéndose por el placer pero con cara cínica. Luego de unas cuantas embestidas, hizo un "tsk", salió de ella y se la metió de una manera más bestia a Juvia, quien gimió de placer.

Lucy no podía salir de su asombro. Se levantó corriendo, se vistió y salió despavorida de casa de Gray mientras éste le daba caña a la maga del agua. ¡Dios, sus gritos se escuchaban desde fuera!

- ¡Estaba borracho, estaba borracho, estaba borracho! ¡En realidad le interesa Juvia, se acaba de demostrar y me alegro! Pero, ¿por qué me la ha tenido que meter a mí antes? - pensaba llorando. - ¡Además daba mucho miedo con esa cara!

Cana se decepcionó. Pensó que harían un buen trío.

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Notas de la autora:

... cof, cof... MUAHAHAHAHAHAHA

Esto continúa! Gracias por los comentarios!