Bueno, los personajes no me pertenecen, si no a su creador Masashi Kishimoto.

En la historia se ubican 4 dimensiones, cada una ubicada con un número y nombre al principio.


Capítulo 1.- El primer espejismo.

Mundo 1. Sirio.

Su cabeza le dolía, y sus ojos tardaron unos segundos en acostumbrarse a la luz.

No sabía que había pasado, así que se tomó la cabeza con las manos mientras se sentaba con lentitud. Algo se sentía extraño, sus manos no se sentían como sus manos, sus ojos e incluso su boca.

− ¿Qué paso? – Susurró.

Hasta que no se sentó, no notó que no había nadie más en el cuarto que ella.

El lugar se parecía a su cuarto, y la cama a la suya. Pero las sabanas se veían de un tono más pálido al igual que las paredes. No había fotos en las repisas, y la ventana estaba cerrada.

− ¿Qué estaba haciendo?

Sus recuerdos parecían confusos, no entendía bien que había pasado.

Era una misión…

− Naruto˗Kun – Susurró.

Lagrimas cayeron por su rostro, mientras se recordaba en la cueva. Él chico al que amaba desapareció con la chica que amaba, y ella se quedó en la cueva, esperando simplemente su muerte.

Miró su cuerpo, sus brazos y sus piernas no tenían golpes, y su cuerpo, aunque extraño, no sé sentía herido. Su cabello se sentía extrañamente corto. Además, por alguna razón, algo no se sentía igual, era diferente, y no sabía que lo era.

Activo su byakugan, desactivándolo segundos después en completa incredulidad.

Si bien se parecía, esa no era su casa. Ni esa era su aldea.

Se forzó a respirar profundamente. Dos, tres veces, las necesarias antes de poder tranquilizarse.

Las personas cercanas no poseían chakra, pero eran personas. No marionetas. No monstros o invocaciones.

− Despertaste.

Casi dio un salto, viendo al chico en la puerta, al que no escuchó entrar.

Asintió lentamente con la cabeza. El chico de cabello negro y gafas se acercó a ella.

− ¿Qué pasó? – Preguntó con una voz que no se sentía como suya.

El chico se sentó junto a ella, sujetando su hombro. La chica se esforzó para no alejar la mano de su hombro de un manotazo.

− No tenemos idea – Dijo con voz un poco baja – Eso se veía como un dragón… o la cabeza… Cuando la sombra te cubrió no sabíamos que pasaría… luego apareciste en el mismo lugar inconsciente, y el dragón ya no estaba. Mi padre tampoco sabe que pasó.

Hinata asintió, sujetando con fuerza sus rodillas.

Ella no había visto una cabeza de dragón.

− Creo que necesitas descansar un poco más – Le dijo el chico sacándola de sus pensamientos – Ino aviso que no irías a la universidad, así que no te preocupes, tomate el fin de semana del trabajo, vendré a verte más tarde.

Hinata asintió, quedándose quieta al sentir el beso en la frente que el chico le dio, antes de salir por la puerta.

Mordió su mano con fuerza para no gritar. ¡Ni siquiera Shino era Shino!

Subió las piernas a la cama y las abrazó con los brazos. No entendía, no sabía que pasaba. Ella había dejado en la cueva para morir, ella había sido olvidada, había sido dejada de lado…

"Solo una oportunidad"

Alzó la cabeza en un brinco, recordando las últimas palabras que había pensado, la última oportunidad que había pedido, las cosas que dijo que haría. Ella dijo que enfrentaría las cosas… Pero…

Como iba a enfrentarlo si no sabía que pasaba.

-.-.-.-.-.-.-.-.-

− ¿Estás mejor?

La voz de la rubia la sacó de su ensoñación. No se dio cuenta cuando había entrado al cuarto.

− Si – Susurró.

La rubia le dio una sonrisa cálida, y se sentó junto a ella en la cama.

− No hay ensayos para este fin por extraño que parezca, así que podemos salir a donde quieras.

Hinata solo la vio encogiéndose de hombros. Llevaba horas en esa habitación sin saber qué hacer, ni donde estaba.

Ino le puso la mano en la frente, midiendo su temperatura, para luego mirarla con preocupación.

− ¿Segura que estas bien? Puedo llevarte al doctor si…

− Estoy bien – La interrumpió la morena – Solo… estoy cansada.

La rubia le dio un leve abrazo y la jalo para que se levantara.

− En ese caso… ¡Vamos a comer!

− ¡¿Eh?!

La rubia le sonrió.

− Sabes que esta familia me pone de nervios, así que vamos.

− P˗Pero…

− Además dijo Shino que era tu día libre.

-.-.-.-.-.-.-.-.-

Miró la luna por la ventana con un nudo en el estómago.

Ino, una amigable y poco glamurosa Ino, la había llevado a un lugar de comida rápida, donde la puso al corriente de lo que había pasado en clases ese día. Aunque ella no había entendido una sola palabra. Luego la había llevado al cine, para ver una película extraña a la que no había entendido nada, pero al menos esos dragones se veían más amigables que el que vio en la cueva.

Después del "fue un asombroso pero triste final para la saga", las dudas la inquietaron más que antes.

Cuando se había dirigido a ella como "Ino˗Chan, se había reído, preguntándole de donde había salido ese sufijo. Las cosas eran tan diferentes en ese lugar.

Mitos y leyendas era conocido para ella, pero los celulares por los que las personas se volvían locas eran extraños. La gente no era tan amable, pero tampoco eran agresivas. Eran un poco extrañas.

Todo era extraño en ese lugar.

Dio un suspiro, recargando la cabeza en la ventana. Era extraño para ella, pero para ellos deberían ser cosas cotidianas.

Miró alrededor del cuarto, las cosas estaban tiradas, y no sabía si por lo que había pasado, o si en ese lugar ella era una desordenada.

Recogió uno de sus cuadernos, pensando en ver los apuntes de las clases a las que iba. Se sentó en la cama al ver que era un diario, tal vez eso le diera una idea de que era ese lugar.

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¡Por fin llegue a la ciudad!

¡Estoy tan emocionada!

Estudiar arqueología es mi sueño desde que tengo memoria, y es tan irreal que pueda hacerlo justo ahora. Aunque desearía que mis padres lo hubieran tomado de mejor manera, no pienso desanimarme, ¡Sé que seré la mejor arqueóloga del mundo!

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¡Encontré trabajo!

Es una cafetería, me permiten trabajar medio tiempo y la familia es muy amable, incluso me han permitido quedarme en un dormitorio de su casa. Aunque decir casa es un poco despectivo, ¡Es una mansión!

Aunque las personas son un poco extrañas, creo que no soy nadie para juzgar eso jaja.

Además el chico que me contrató es encantador, esos lentes oscuros le dan un toque de misterio muy atractivo. Además me dijo que mis ojos blancos son lindos. Es la primera vez que me dicen algo así. Por lo regular me dicen que parezco ciega.

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¡Por fin lo conocí!

El profesor Uchiha, es mi profesor de mitos y leyendas. ¡Y es increíble!

Si bien es muy atractivo, lo que provoca las risas de mis compañeras, tiene un conocimiento muy extenso y muy entendible. ¡No tiene de 30 años y ya ha estado en varias excursiones alrededor del mundo! Es mi ejemplo a seguir, quiero ser como él algún día.

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Han estado pasando cosas extrañas, había podido controlar la telequinesis desde que llegue aquí, incluso había mejorado, pero ahora todo se ha puesto extraño de nuevo.

Si me descontrolo, o me estreso, las cosas vuelan por todo el cuarto, incluso Shino me ha preguntado qué pasa.

Creo que él sabe lo que puedo hacer, pero espera a que yo se lo diga. ¡Es tan lindo!

Creo que si pudiera controlar esto, se lo diría.

Siempre está ahí para mí, tal vez él sea el chico indicado para mí.

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¡Es horrible!

El dolor en mi pecho no se detiene, y las cosas a mi alrededor no paran de dar vuelta.

¿Cómo puedo hacer que él me quiera como yo?

Sentía que Shino sentía lo mismo que yo, pero justo hoy ah ladeado la cara cuando pudimos darnos un beso. Fue el rechazo más cortes que eh sentido.

Me abrazó luego de eso, diciendo que desearía que fuera diferente. No sé a qué se refiere.

Creo que soy una idiota qué…

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Dejó la libreta a un lado y se sujetó la cabeza con ambas manos.

¡Ella y Shino!

¡Shino!

¡Pero si eran como hermanos!

¡¿Qué pasaba con esa Hinata?!

Se dejó caer sobre la cama y se cubrió la cara con el brazo. De todas las personas del mundo…

− Shino – Susurró.

− ¿Pasa algo?

Se levantó de un salto, casi cayendo de la cama, siendo sujetada del brazo por el chico que casi la hizo caer.

El moreno de gafas estaba muy cerca de ella, sus rostros estaban demasiado cerca uno del otro.

Recordando las palabras del diario se alejó de él, poniéndose de pie rápidamente, tropezando con sus pies de nuevo, pero logrando estabilizarse rápidamente. Shino la miró fijamente por unos segundos.

− Me llamaste.

La chica se sonrojo, y asintió con la cabeza lentamente.

− S˗Si… D˗Digo no… Más bien… Pensaba…

Shino se levantó, acercándose a ella con lentitud.

− ¿Pensabas en mí? − Hinata pensó que se desmayaría por la cercanía del chico, ¡Ella no lo veía de esa manera! Pero este dio un suspiro, tomando su mejilla con algo de nostalgia – Lo siento.

Antes de comprender que había pasado, el moreno le dio un beso en la frente y salió del cuarto.

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Tenía pocos puntos argumentativos, además de la situación complicada con Aburame Shino, no sabía del todo que había pasado.

Pero si en ese lugar había una cabeza de dragón, y ella vio la cola, tal vez algo entre lugares, o dimensiones, como las que abría el rinnegan, la había llevado a ese lugar.

Pero ella solo conocía a un usuario del rinnegan y estaba en su dimensión.

Se sujetó la cabeza con ambas manos. No sabía cómo regresar, o si la cola o cabeza del dragón volverían a aparecer.

Aunque había preguntas más importantes en ese momento. Por qué si ella estaba ahí…

¿Dónde estaba la Hinata de esa dimensión?

Y aunque no quisiera admitirlo, la verdadera pregunta era si ¿Ella realmente deseaba regresar a su dimensión?

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Mundo 2. Canopus.

Despertó con un horrible dolor de cabeza.

Sus brazos y su espalda se sentían adoloridos, y había demasiada luz en…

¡Ese no era su cuarto!

Se levantó con rapidez, tragándose el gemido de dolor cuando su espalda punzó, activando su byakugan para saber dónde estaba.

Tras unos segundos, se quedó completamente quieta… ¡¿Dónde mierdas estaba?!

Ese lugar en definitiva no era la aldea, ni ninguna aldea conocida, no era del país incluso…

− ¿Qué mierdas paso?

Se levantó con rapidez de esa extraña, pero suave, cama.

Entonces vio su ropa.

De seda, una bata con un emblema. ¡Esa tampoco era su ropa!

− Alteza, no es bueno que se levante.

Vio a un anciano entrar al cuarto con paso lento, el cual no era Ko, pero la miraba de la misma manera.

− Eh… Estoy bien − Se sentó en la cama, extrañada de todo lo que pasaba, pero tratando de analizar las cosas − ¿Qué fue lo que paso?

El anciano se acercó a ella con paso lento, mirándola fijamente.

− Acnología, al final solo se veía su cuerpo, pero cuando Irene activo la magia, el hechizo también la golpeo.

La chica asintió con calma. No tenía la menor idea de quien era Irene. Mucho menos Acnología. Pero si él era el culpable…

− ¿Qué paso con…?

− ¿Con Acnología? No lo sabemos… El dragón de la destrucción fue detenido por el momento.

La chica asintió, viendo sus sabanas. ¿Dragón de la destrucción?

− Creo que descansare un poco más.

El anciano la vio por unos segundos, escrutándola con la mirada.

− Le avisaré a su padre que está despierta.

Hinata asintió, viendo al anciano salir, para levantarse presa del pánico.

− Tópicos… Tópicos… − Dijo en voz baja.

Respiró con lentitud, viendo el espejo, y viendo que ella era efectivamente ella. Pero sin duda, con ese corte, ese peinado, y esas ropas, no era ella. ¡Era una ella que no era ella misma! Ella no era una "Alteza" ni luchaba con dragones… Y en definitiva ¡No usaba magia!

Tomo sus brazos con fuerza. ¿Su pecho era pequeño? ¡Su pecho era pequeño!

¡¿Qué pasó?! Lo último que recordaba era…

Menma dejándola morir.

Se volvió a sentar, cerrándolo los ojos con fuerza, negándose a llorar por ese idiota. Por el idiota del que estaba enamorada, el mismo idiota que la dejó para morir. En los momentos en los que colgaba de la cadena de Karin, pensó que no quería un beso de amor eterno, ella solo quería vivir. Y ahora estaba ahí, una princesa en un reino que no conocía.

Se forzó a centrarse de nuevo en el lugar.

Ella había visto la parte trasera de un dragón, no sus alas, no su cuerpo.

− Tópicos – Repitió.

El dragón había surgido ahí, pero ella solo había visto una parte.

− Dimensiones – Susurró caminando hacia la ventana.

Ese lugar en definitivo, no era parte de su dimensión. Aunque también existía la posibilidad de que estuviera en un estado de coma y eso fuera un sueño, pero el dolor de la espalda no le indicaba un sueño.

Cerró los ojos y caminó hacia el balcón, recargándose en la barandilla.

− ¿Estás mejor?

Giró la mirada hacía un hombre que aparentaba su edad, dirigiendo su vista de nuevo al balcón.

Si ella estaba ahí, ¿Dónde estaba esa Hinata?

− El amor apesta – Dijo con amargura, pensando en el rubio idiota.

Antes de que pudiera decir algo, el hombre de cabello negro la sujeto por la garganta, empujándola por el balcón levemente. Apretando el agarre del cuello al ver los ojos aterrados de la chica, que se sujetó a sus brazos.

− ¿Quién eres y dónde está mi hija?

La chica lo miró con terror. Ella misma no tenía esa respuesta.

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Mundo 3. Kentaurus.

Su cabeza le dolía mucho, pero se esforzó por abrir los ojos como pudo. Todo era blanco, o se veía de ese color.

− ¿Shino? – Preguntó al aire.

Miró la habitación en la que estaba, tardó unos segundos en identificar que estaba en un hospital. Se sentó con extrañeza. ¿Tan mal estaba que Shino la llevó a un hospital?

Sujetó su cabeza con su mano derecha ¿Qué había pasado? Recordaba la cabeza del dragón, y el terror que sentía, pero luego todo se había vuelto negro.

Miró sus manos, no recordaba haberse pintado las uñas. Además de que su cabello le llegaba a picar la espalda. Además su cintura le dolía demasiado, como si la hubieran amarrado de ella.

− ¡Hermana!

Vio a una chica castaña correr hacía ella, deteniéndose poco antes de llegar a su cama, como arrepentida. Sus ojos la vieron con extrañeza, analizando si se dirigía a ella. Ella no tenía hermanas.

− Iré por Tsunade˗Sama.

Hinata la dejó marchar con pánico.

¡Ella no tenía hermanas! ¡Ni las uñas pintadas! ¡Ni el cabello tan largo! ¡¿Quién era Tsunade?! Ella no conocía a nadie con ese nombre.

Sus ojos vagaron por el cuarto, el instrumental médico no era el común.

¿Estaban experimentando con ella?

Negó con la cabeza. Shino no dejaría que le hicieran eso, mucho menos Ino, pero…

− Tsunade˗Sama ya viene, ¿Cómo te sientes?

Miró a la pelirosa por unos segundos, sin creer que llevara una bata de doctora. Ella tenía su edad… ¿Cómo era…? ¿Desde cuándo Sakura la miraba con esa cara? No eran amigas sin duda, pero la pelirosa nunca la había visto de esa forma.

− ¿Qué pasó? – Preguntó con una voz que se sintió extraña.

La pelirosa la vio fijamente por unos segundos, acercándose a ella.

− Sé que no es el momento, pero debes saber que está claro a quien eligió Menma.

La pelinegra la vio con duda.

− ¿Quién es Menma?

La chica le dirigió una mirada molesta.

− Hacerte la víctima no cambiara las cosas.

Hinata frunció el ceño. Sakura era molesta algunas veces, pero no era tan arrogante ni despectiva.

− Hija, despertaste.

El abrazó de su padre la tomó por sorpresa, aún más su preocupación. La última vez que hablaron no fue la más amigable. El hombre se separó de ella y la vio a su rostro por unos segundos.

− ¿Estás enojado? – Preguntó sin poder evitarlo.

El hombre negó con la cabeza.

− Cumplías tu deber, no me enojaría contigo por eso.

Hinata asintió, sabiendo que eso no era real. Tal vez estaba soñando.

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Bueno, no estaba soñando.

No sabía dónde estaba, pero sabía que no era de donde ella venía.

Según una pelirroja amable, aunque algo obsesionada con un tal "Menma", la parte trasera del dragón había sido vista en el cielo, casi absorbiéndola en la oscuridad. La pelirroja la sujeto con unas cadenas, pero la oscuridad la había cubierto.

Miró el cielo, eran tan diferente de su hogar, pero su padre era cariñoso. ¿Estaba mal que le gustara esa faceta? Tal vez podría disfrutarlo un poco más, después de todo, no sabía dónde estaba ni como volver.

Suspiró con pesadez, no importaba lo que quisiera, ella no era una cobarde, aunque le gustara que su papá fuera amable, extrañaba a su familia, su familia real, a sus amigos.

Ino no era Ino, y para el dolor de su corazón, Shino, no era en definitiva el Shino que ella conocía.

− Shino – Susurró mirando al cielo.

Ese chico de cabello y gafas negras, era tan enigmático, pero tan amable al mismo tiempo. Shino era la amabilidad en persona, se hacía notar, pero no de una mala manera. El chico que la había enamorado… No era él.

Alzó la mirada, viendo a un chico de cabello negro caminar por el lugar, rodeado de algunas chicas. Se sobresaltó de inmediato.

¿Era él?

Si bien en su mundo tendría como 25 años, sin duda ese era su profesor Uchiha… ¿Aceptando cumplidos de chicas?

Sacudió la cabeza, tal vez en ese mundo a su profesor le gustara la compañía femenina… ¿Seguiría siendo igual de inteligente? Miró al chico avanzar por unas calles, tal vez él le podría ayudar a descifrar que había pasado, y la podía ayudar a volver a casa.

Donde el Shino real tal vez la esperaba…

Bajó del tejado de forma calmada, ayudada de sus poderes que parecía volver a controlar.

Comenzó a correr por los callejones, evitando las transitadas calles, donde todos la saludaban y la detenían... Le preguntaban.

Cosas de las que ella no sabía, no tenía idea, y que no sabía cómo averiguar.

Se detuvo en secó cuando un chico rubio se paró frente a ella, cortándole el paso. Casi saltó de susto… ¿Era su profesor de filosofía?... ¿Con 17 años?

El rubio la miró fijamente con sus ojos azules, esperando algo, tal vez.

− Namizake – Dijo como saludo.

Esperaba que el apellido fuera igual, porque no se sabía el nombre de pila del maestro.

− Hyuga – Respondió el rubio con cara de culpabilidad – Escucha… Sé que estás enojada conmigo… Pero actué por instinto… De verdad lo siento.

La chica asintió, queriendo escapar del lugar.

− Está bien.

El rubio se pasó una mano por el cabello.

− No lo está, sé que debí actuar diferente, pero no pensé, estaba intentando salvar a… − El chico suspiró – No importa… ¿Quieres ir a comer?

La chica negó con la cabeza, deseando haberse puerto pantalón para poder huir, pero los pantalones en su armario no existían, y los short eran demasiado atrevidos. Ese vestido al menos le llegaba cerca de las rodillas.

− Me estoy esforzando – Dijo el rubio cerrando los ojos – De verdad…

− No importa – Dijo la chica llamando su atención – Necesito irme.

El rubio la miró, soltando un suspiro.

− De verdad lo lamento – Dijo haciéndose a un lado y dejándola marchar.

Hinata lo vio unos segundos, pero pasó a su lado con rapidez.

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Lo observó de nuevo, ya casi llegaba a la colonia donde vivía, bueno de hecho donde vivía toda la familia Uchiha. Se le había hecho extraño, pero ya que ella vivía en un lugar simular con la familia Hyuga, supo que no debía opinar.

El chico parecía feliz con sus conquistas, pero triste al mismo tiempo. No lo comprendía del todo.

Ella sabía toda la vida profesional de su profesor, pero nada de su vida personal, aunque tal vez en ese momento le hubiera servido saber algo.

Ino le había dicho que era soltero, pero nunca había hablado algo personal con él. No eran ese tipo de pláticas los que tenían el uno con el otro.

Miró el cielo, pensando en su jefe de lentes y misterioso.

Desearía que estuviera con ella, él sabría qué hacer. Él siempre sabía qué hacer.

Jugó con sus índices un momento, aunque su padre en ese lugar era cariñoso, su hermana parecía temerle, de hecho toda su familia parecía tenerle miedo, sobre todo su primo, el cual había descubierto que era un pervertido.

Le gustaba un poco ese lugar, pero no podía permitirse perderse en sus sentimientos. Ella no era una cobarde. Nunca lo había sido, y nunca lo iba a ser.

Uchiha Sasuke, era la persona más inteligente que conocía, y esperaba que ese Mini Uchiha, fuera la mitad de inteligente que su profesor.

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Lo alcanzó llegando a un barrio, el chico iba triste y alegre a la vez. Su profesor siempre fue carismático.

− ¿Uchiha?

El pelinegro se giró, viéndola por unos segundos para luego sonreír coquetamente.

− Hola señorita Hyuga − La morena evitó rodar los ojos y caminó hasta él − ¿Necesitas algo?

La chica asintió levemente.

− ¿Me puedes ayudar a encontrar a alguien?

El moreno le sonrió, recargando el brazo en la pared.

− ¿A quién?

La morena suspiró, sus opciones eran limitadas, así que confío en su instinto, ese nunca le había fallado. Y el instinto le dijo que el profesor niño Uchiha era el indicado para ayudarla.

− A Hyuga Hinata.

La cara de sorpresa del moreno no le sorprendió, pero ella estaba en la misma situación. No sabía dónde estaba la Hinata de ese lugar.

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Mundo 4. Arturo.

− Auch.

Sus labios se movieron antes que sus ojos, pero no influyo mucho en la situación. Estaba, por alguna razón, atrapada debajo de rocas, no podía respirar del todo bien.

Abrió los ojos, pero no distinguió más que polvo, así que alzó la mirada, solo para volverla a bajar. No conocía el lugar.

Después de unos segundos, supo que necesitaba aire, así que se aventuró. No quería hacer demasiada magia, ni desgastarse en caso de que Acnología apareciera de la nada, aún tenía que ver por el bien del reino.

Las piedras se alzaron unos centímetros por encima de ella, así que se arrastró por el suelo hasta que salió de las rocas.

Se levantó apenas salió de ahí, tambaleándose por unos centímetros antes de caer de rodillas, empezando a toser con fuerza. Después de unos segundos se logró calmar, todo el cuerpo le dolía, lo sentía hecho pedazos.

Se apoyó en las rocas cercanas y se levantó, viendo lo que parecía ser una cueva derrumbada a su alrededor.

− ¿Dónde estoy?

No sabía que había pasado del todo. Eso no se parecía en nada a ningún lugar de Álvarez.

Se tomó el estómago mientras se forzaba a caminar. Si estaba en Fiore podía ser tomada como prisionera de guerra, lo cual no era para nada bueno en la situación actual entre los dos reinos. Fiore no podía tener ventaja sobre Álvarez de ninguna manera.

Siguió caminando, dejando atrás la cueva, saliendo a un extraño paisaje verde.

El ruido a sus espaldas la hicieron ocultarse, viendo a un chico de cabello y ropa negra entrar a la cueva. Si no se equivocaba ese chico era miembro de Sabertooth.

Corrió lo más rápido que pudo, deteniéndose detrás de un árbol, cerca del río.

Se dejó caer sobre sus rodillas, sujetando su estómago con fuerza. Le dolía demasiado, así como sus brazos y sus piernas. Si bien Acnología la había hecho volar al jalar las cadenas, no se había golpeado con nada, y ¿Por qué estaba en una cueva?

Miró sus manos, quedándose quieta al instante.

Esa no era su ropa. Ella no lucía tan desaliñada.

Su cabello le llegaba a la espalda por lo que pudo notar, y usaba unas especies de sandalias.

Se tomó la frente, recargándose en el árbol. ¿Qué estaba comiendo Acnología?

Ella había absorbido el agujero del tiempo en la batalla contra Fiore, aunque aún no lo dominaba, no lo había lanzado al cielo de nuevo, así que no era el tiempo lo que comía. Irene había comentado algo sobre las grietas dimensionales que habían aparecido de la nada en el cielo.

¿Acnología comía eso?

Suspiró, poniéndose a gatas y dirigiéndose al río. Si el hechizo de Irene había funcionado directamente sobre las grietas dimensionales, era posible que ella hubiera sido arrastrada a otra dimensión.

Pero al ver su reflejo en el espejo, no se vio a sí misma.

Tal vez el mismo color de cabello y ojos, pero lo demás era diferente. Era ella sin ser ella como tal.

Se dejó caer de cara en el rio, para luego darse la vuelta, y dejar que el frio del agua curara su cuerpo. Su magia de curación no era del todo buena, siempre la dejaba al último en sus estudios.

Lo primero que haría al regresar, era decirle a August que tenía razón.

Había escuchado que Fairy Tail fue alguna vez arrastrado por un anima a una dimensión diferente, toda Magnolia de hecho, pero no sabía mucho al respecto. Su tío no se lo contaría sin duda.

Se sentó en el rio, ya más recuperada, acercándose con sigilo hacía la cueva, donde había aparecido, al parecer a la chica de esa dimensión había sido dejada ahí cuando se derrumbó.

Al chico que había visto se le habían sumado más, un castaño y un rubio. El castaño parecía desesperado, y el rubio culpable.

Sujeto su estómago de nuevo, le dolía demasiado, así que se dio la vuelta, caminando al lado contrario que ellos. No sabía si eran amigos o si eran los que dejaron a la chica para morir en la cueva.

Siguió caminando aun sujetando su estómago, si la herida era muy profunda, solo magia de curación podía cerrarla, pero ella no era ni dragón ni good Slayer del cielo, así que tenía que encontrar un curandero.

Se detuvo en seco, viendo frente a ella al chico moreno que había visto en la cueva.

− Así que sobreviviste Hyuga.

La chica la vio, no parecía molesto por eso.

Se nublo su vista, lamentando su debilidad, y cayó de rodillas, pero no sintió el golpe en el resto de su cuerpo.

-.-.-.-.-.-.-.-.-

Cuando abrió los ojos era de noche, y ella estaba acostada sobre una especie de colchón demasiado delgado. Había una fogata cerca de ella.

Se sentó como pudo, aún con la punzada en su abdomen, viendo al chico de cabello negro mirarla en cuclillas desde la orilla del rio. La morena se quedó completamente quieta, no recordaba cómo se llamaba ese chico, pero recordaba a Larcade dándole una paliza.

El chico se levantó y se dirigió a ella, pasándole una cantinflora.

− Toma.

Acepto la botella, bebiendo un poco de agua, haciendo un gesto al moverse por el dolor en el abdomen.

− El Dobe está muy preocupado por ti, cree que estás bajo esas rocas.

"Culpable, no preocupado" Pensó la chica.

− ¿Qué paso? – Preguntó la morena tomándose la cabeza.

El moreno se encogió de hombros, regresando al rio.

− Te llevaré mañana a la aldea, es mejor que no te muevas con tus heridas.

La chica asintió, sin saber que más decir.

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El chico parecía dormido, así que aprovecho para ir al rio a lavarse la cara.

Tenía ojeras, el cabello largo y algo enmarañado, y sus uñas astilladas. Las sandalias le impedían caminar bien, y llevaba un short demasiado corto para su gusto. No sabía cuál de los 12 habría puesto el mayor grito al ver su aspecto.

¿Por qué su pecho estaba tan grande?

Sin poder evitarlo lo toco, soltándolo unos segundos después.

No tenía tiempo para eso, y si…

− ¿Estás bien?

Giró para ver al chico cerca de ella, sintiéndose algo tonta sujeto su cabello y negó con la cabeza.

− Tengo hambre – Dijo lo primero que se le vino a la mente.

El chico la miró por unos segundos, tendiéndole la mano, y ayudándola a ponerse de pie, sujetándola cuando se tambaleo por el dolor.

− Vamos.

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La aldea, extraña. Sus habitantes, aún más. El moreno, no tenía idea.

Se llamaba Uchiha Sasuke, según escuchó que lo llamaban, pero no lo había vuelto a ver desde que la llevó al lugar. Ella había sido ingresada al "hospital", si se le podía llamar así, y tenía que soportar a quien decía ser su padre, que no hacía más que regañarla.

Miró el espejo que tenía en la mesa, sin atreverse a ver su reflejo de nuevo.

Esa vida era una mierda, y no pudo evitar preguntarse dos cosas.

¿Dónde estaba la Hinata de esa aldea? ¿Querría regresar a ese lugar?

A ese lugar donde la dejaban morir en una cueva, y su padre, teniendo elección, decidía no amarla.

Sujetó el espejo con fuerza. "Los hijos de su majestad no pueden amar".

− Voy a salvarte papá – Se prometió al aire.


Y fin, por ahora.

Bueno aquí el primer capítulo, como se dice al principio se hablan de 4 dimensiones, la fractura y el hechizo se originan en la segunda dimensión, el cómo se originó saldrá más adelante.

La dimensión 1 es inventada, una dimensión normal por decirlo de una forma, la 2da es una muestra de Fairy Tail, la 3ra está ubicada en Road the Ninja, y la 4ta en Naruto Shippuden.

La Hinata de la 1ra dimensión es telequinetica, y quedó en la dimensión de Road the Ninja.

La Hinata de la 2da dimensión es maga y quedó en Naruto Shippuden.

La Hinata de la 3ra dimensión (Road the ninja) quedó en la segunda dimensión.

La Hinata de la 3ra dimensión (Naruto Shippuden) quedó en la primera dimensión.

Hay algunos cambios físicos entre ambas, de los cuales ellas mismas hablan, y tratan de ubicarse en el lugar en el que están ahora, pero también quieren regresar a su lugar de origen.

No sé si queda aún un poco enredado, así que si tienen alguna duda pueden preguntarme y con gusto de las responderé.

Un agradecimiento a los que agregaron la historia a favoritos, así como a Yumaika Higurashi − Citlali uchiha – Emilio y Mary por tomarse el tiempo para comentar la historia, la verdad les agradezco mucho.

Sin más por el momento, espero les guste y me digan que les pareció.

Juds fuera.