Oliver Wood observó el panorama, que se presentaba ciertamente curioso. Por un lado, decenas de pelirrojos iban de un lado a otro, hablando animadamente, casi a gritos.
Distinguió a la familia directa del novio y siguió observando.
Había un grupo de amigos ruidosos que hacían bromas pesadas y contaban chistes guarros.
Un poco más allá, una serie de remilgados franceses, veelas en su mayoría, entablaban conversación con gente diversa.
Y salpicándolo todo, aquí y allí, estaba la Orden del Fénix: Moody, Tonks, Lupin… Cuando divisó a Mcgonagall se encogió un poco, sobrecogido.
-¿Huyendo de alguien?-dijo una voz a su espalda. Se volvió. Hermione Granger saludó tenuemente con la mano y él sonrió.-¿Qué tal?
-Pues…hay mucha gente que no conozco, la verdad-reconoció. Ella asintió, observándole.
Recordaba a Oliver más bajo, menos corpulento y, desde luego, menos atractivo.
Claro, que hacía dos años que no le veía.
-¿Qué haces ahora?
-Me dedico al quidditch profesional-sentenció. Ella alzó las cejas, como si fuera obvio. Siguieron contemplando el panorama.-¿Y tú?
-Estudio-imitó su gesto y acabaron riéndose de si mismos.
Hermione se sorprendió a sí misma mirándole con curiosidad. Siempre, desde que lo conoció, Oliver le había parecido un tipo peculiar. Cuando tenía once años, era como su amor platónico. Físicamente tal vez no fuera una maravilla, pero recordaba aquella dedicación que le ponía a todo y le entusiasmaba. Deseaba alguien así para hablar de cosas interesantes.
Lo triste es que Oliver solo hablaba de quidditch… y eso a ella no le parecían cosas interesantes.
-¿Qué tal fueron los exámenes?
Ella frunció el ceño.
-No hubo
-Oh-se mordió la lengua, arrepentido. Los exámenes se habían pospuesto debido a la muerte de Dumbledore.-Lo siento, es que…
-No te preocupes. ¿Te lo estás pasando bien?
Oliver se encogió de hombros.
-Es… raro-reconoció.-Supongo que para vosotros, pero… no sé. Se respira algo en el ambiente que no termina de convencerme…
-Inseguridad. Todo el mundo tiene miedo.
-¿Tú tienes miedo?-ella le miró, sorprendida.
-¿De qué?
-De lo que está pasando.
Ahora fue Hermione la que se encogió de hombros, indecisa.
-Supongo que puedo elegir, y no quiero irme a mi casa a esconderme…estoy demasiado dentro de todo esto. No puedo permitir que el miedo me venza¿sabes?
-¿Le quieres?-preguntó él de pronto. Ella dio un respingo, desprevenida. Se lo pensó, y él se dio cuenta de su poco tacto, de nuevo-Lo siento, no es asunto mío… no debí preguntar.
-No, no es eso… es que no estaba preparada para contestar, ni a ti, ni a nadie.-sonrió tenuemente. Entonces, vio pasar la cabellera pelirroja de Ginny y su sonrisa se detuvo, pensativa.
-¿Y tú¿La sigues queriendo?
Él pegó un bote, casi aterrado.
-¿Cómo….?-Hermione rompió a reír, entusiasmada, mientras él miraba a todas partes, azorado.
-Te veía mirarla, desde lejos. Esas excusas a tus amigos, ese ir y venir de una mesa a la otra, en la sala común…-le guiñó un ojo-Te vigilé durante un tiempo.
-¿Y eso?
-Cosas mías-respondió ella.-Pero no me has contestado.
-Aquello eran cosas de críos, y, por lo que he oído, ella tiene a alguien más…
-Eso es ahora, porque antes…-rodó los ojos por encima de él, apreciativamente.
-¿Sabes algo que yo no sepa?-ahora empezaba a mosquearse.
-Solo lo que suspiraba, como todas.
-¿Suspirar?-ella asintió.
-Tengo que reconocerte que durante un tiempo muchas estábamos enamoradas de ti, solo que tú solo pensabas en tu escoba y en la copa: las mujeres de tu vida. Ni ella ni yo fuimos nunca una excepción.
-¿Ni tú? A ti no te gusta el quidditch
-El quidditch no, pero los jugadores sí, por lo que se ve-Wood no supo si reírse o no, y al ver su duda ella lo alivió-Se lo he oído chismorrear a las compañeras de cuarto.-ambos rieron. Entonces, por el semblante de Oliver cruzó una sonrisa triste.
-¿Crees que pude haberlo intentado, entonces?-parecía esperanzado.
-Sí, pudiste haberlo hecho. Ginny estaba loca por ti. ¿Bailamos?
