N/A Descargo de responsabilidad: Nada de esto me pertenece solo mi oc
Los capítulos por el momento van a estar divididos en dos partes, la primera pertenecerá a los 51º juegos del hambre y la siguiente al momento actual que será justo al final de los 74º juegos del hambre.
La otra vencedora del distrito 12
Capítulo 2
51º juegos del hambre
Al principio no me puedo mover, las piernas me tiemblan pero poco a poco lo voy logrando y al final logro llegar a esa especie de escenario que tienen montado y subo, todo el mundo está en silencio pero aun así soy capaz de oír los suspiros de alivio de las demás a las chicas, yo podría haber sido una de esas chicas pero no me tenía que tocar; ¿Por qué el mundo se pone en contra mía?
La mujer intenta hacerme hablar lo cual es inútil, aunque tuviera ganas de hacerlo no podría, lo único que me saldrían serían sollozos y dado que esto lo retransmitirán después debo intentar mostrarme lo más serena posible, aunque todo eso sea inútil, ahora le toca a los chicos y sale otro chico de la beta tan o más pobre que yo.
Genial
Este año será un gran año para los tributos del distrito doce.
En el edificio de Justicia algunos de los chicos del orfanato de la comunidad, el horripilante lugar donde yo vivo, vienen a visitarme todos me desean suerte aunque en sus puedo ver como saben que ya he perdido y cansada me echo a llorar ellos intentan consolarme pero acaban llorando también hasta que se van.
Cuando mi mejor amigo Albert viene a visitarme todavía sido llorando, él me envuelve en un abrazo.
-No llores- me dice - Debes mostrarte fuerte.
Yo intento calmarme.
-No tengo ninguna posibilidad contra los tributos profesionales.
-Con esa actitud seguro que no, además no puedes darles la satisfacción de verte derrotada antes de empezar- me dice intentando animarme.- Sabes coger un cuchillo, yo te he enseñado a tirarlo,solo tienes que mejorar tu puntería.- yo asiento más animada.
Tiene razón no puedo rendirme antes de comenzar, así seguro que no llego a nada y tampoco le voy a dar el gusto al Capitolio de morir sin antes luchar.
Actualidad
Aquí estoy, más de veinte años después de mis juegos hambre, viendo la última entrega de este programa en la televisión, una emisión obligatoria, lo único que estoy obligada a hacer durante todo el año para recordarme que esa diminuta esperanza de que las cosas pueden cambiar no existe.
Soy una reclusa en mi propia casa, el Capitolio me ha tachado de enferma desde mis juegos del hambre, dice que tengo un trastorno que no me permite salir a espacios abiertos sin sufrir un ataque de histeria. Me es imposible recordar se siente al estar bajo el sol, pero gracias al Capitolio todavía recuerdo la sangre, los muertos y todo lo demás.
La parte buena es que no tengo que hacer lo que se supone que un mentor tiene que hacer: ir a la cosecha, entrenar a los tributos, buscar a los patrocinadores...eso ha quedado todo a cargo de Haymitch con el cual hace mucho tiempo que no hablo. De lo único que tengo obligación es de ver cada año los juegos de hambre, en los cuales ningún tributo del distrito 12 no ha vuelto a ganar.
Tampoco es que quiera volver a salir fuera ¿para qué? Para ver el mismo lugar de mi infancia, no hay nada que ver solo pobreza y miseria, gente que muere de hambre y nadie haciendo nada por evitarlo, yo no debería de estar muriéndome de asco en esta casa en la aldea de los Vencedores porque tuve un golpe de suerte. O eso es lo que dicen ellos, lo que hubiera sido una suerte fuera que me matasen pero no aquí estoy viendo los septuagésimos cuartos juegos del hambre y nada ha cambiado, el Capitolio sigue engañando a la como este año prometiendo que dos tributos vencedores del mismo distrito lo lograrían y como siempre la gente se lo sigue creyendo.
Ya han eliminado al último tributo del distrito 2 y solo quedan los dos del distrito doce, los míos debería estar saltando de alegría si no fuera porque sé lo que va a ocurrir. Los chicos esperan a que la voz anuncié que ellos ganan pero…nada no ocurre nada.
Cuando estoy a punto dormirme el Capitolio da su veredicto, se oye claro y sencillo y es tal y como lo esperaba.
-Saludos, finalistas de los Septuagésimo Cuartos Juegos del Hambre. La última modificación de las normas se ha revocado. Después de examinar con más detenimiento el reglamento, se ha llegado a la conclusión de que sólo puede permitirse un ganador. Buena suerte y que la suerte esté siempre de vuestra parte.
Los chicos se quedan observándose sin saber muy bien qué hacer, el chico hace un gesto de sacar algo del bolsillo, un cuchillo y tirarlo al agua, la chica interpreta mal el gesto y lo apunta con una flecha al darse cuenta ella también tira el arco.
Los muchachos comienzan a tener una discusión sobre quien vive y quien muere.
Hasta que la joven saca de su bolsillo unas vallas venenosas, cada uno coge unas cuantas y se preparan para comerlas hasta que…
-¡Parad! ¡Parad! Damas y caballeros, me llena de orgullo presentarles a los vencedores de los Septuagésimo Cuartos Juegos del Hambre: ¡Katniss Everdeen y Peeta Mellark! ¡Les presento a... los tributos del Distrito 12!
Me quedo mirando fijamente la televisión unos momentos mientras una sonrisa se me forma de manera inconsciente en la cara.
Insensatos no saben lo que acaban de hacer.
Me gustan.
Tal vez quede algo por lo que luchar.
Pero antes tendré que salir.
Me levanto del sofá y corro hacía mi habitación, tropiezo un par de veces ya que ahora no estoy acostumbrada a correr como antes, abro miro mi armario lleno de ropa del Capitolio y hago una mueca como pude dejar que esto terminara ahí, en cuanto pueda tengo que hacer limpieza con urgencia, rebusco en todo el armario hasta que doy con un conjunto de ropa pasable.
Cuando estoy lista, corro escaleras abajo hacia la puerta pero me detengo al llegar a ella, espero unos instantes y acerco lentamente la mano al pestillo, luego empujo la puerta con fuerza y miro al exterior, parece la Aldea de los Vencedores de siempre pero no es así, algo ha cambiado.
Lentamente comienzo sacando una mano a fuera, pero esta se llena de sangre en cuanto sale.
-No puede ser.
Intento salir pero veo una persona muerta en medio de la calle.
No, no puedo salir ellos me están esperando.
Grito.
