Capítulo 2: Extraño Individuo
Hoy es lunes y viajo a New York, mi nuevo hogar y aunque esa ciudad tan inmensa me diera miedo, era hermosa e imponente. Mi padre estuvo un poco triste y en ocasiones en el auto, justo cuando me llevaba al aeropuerto, vi su rostro un poco empañado, igual que yo, pero con la diferencia que mi cabeza estaba más tranquila al saber que Charlie no estaría solo porque 3 meses antes de graduarme conoció a Sue. Ella era hermana de su mejor amigo Billy Black, con quien salía de pesca los fines de semana cuando Charlie tenía tiempo.
Ese día, Sue no quiso acompañarnos al aeropuerto porque quería darnos tiempo a solas pues, aunque no lo crean, mi padre y yo teníamos formas de comunicarnos sin hablar. Hasta que por fin llegamos al aeropuerto, no hablamos. Sólo nos mirábamos, sabiendo que el uno sabía qué le quería decir al otro.
–Charlie, quiero que te cuides y por favor, dile a Sue que te alimente. Sé cómo eres de tranquilo en cuanto a eso…
–Por favor, Bella. No soy un pequeño, sé cuidarme sólo y no te preocupes, estaré bien. Llámame cuando estés en casa de Renée.
Charlie me abrazó, cogí mi maleta y partí hacia mi llamado de vuelo. En ese momento sentía que comenzaba mi nueva vida.
Renée y Charlie parecían ser amigos. En realidad era de admirar ya que cada tanto tiempo conversaban como si sólo hubieran sido amigos; sólo yo sabía que allí había existido un amor entregado y maravilloso. Mi abuela me decía que yo era fruto de un gran amor.
Nunca me había gustado volar, pues las alturas me provocaban náuseas. Un día estuve en los juegos de 'Magic Kingdom' en Orlando y juro que sentí que había vomitado hasta el pastel de mi primer cumpleaños. Gracias al cielo mi padre siempre llevaba consigo algunas bolsas pequeñas.
En cuanto llegué a mi destino un sentimiento de miedo se instaló en mí, pero en cuanto vi a mi madre Renée, ese miedo desapareció.
–Mi Bella, estás hermosa –dijo mi madre.
Yo sólo recibí su abrazo, dándole a entender lo feliz que estaba de estar con ella.
–Renée, ¿eres tú? Creo que estás volviéndote más hermosa de lo que eres.
–Bella, por DIOS, no juegues conmigo.
Luego saludé a Phil, su esposo. Era un hombre rubio, algo extrovertido, igual que ella. Como dicen por ahí, "Dios los hace y los junta."
Después de salir del aeropuerto vi a un hombre muy extraño. Él nos miraba desde una columna de piedra que estaba del lado izquierdo del aeropuerto. Yo giré mis ojos hacia él y me sostuvo la mirada.
En ese instante me di cuenta de que era el hombre más hermoso que había visto en mis 19 años de vida. Tenía unos hermosos ojos verdes, el cabello de un color caramelo, era algo único y con un cuerpo donde sus músculos se marcaban a través de un traje que parecía ser de diseñador. De repente desvié mi mirada, pues no me había percatado de mi sonrojo hasta ese momento. Sólo me dirigí al auto introduciéndome en su interior y él se limitó a contemplarme fijamente desde la distancia, mientras el auto emprendía el viaje. Pero en mi mente quedaba la pregunta… ¿quién era ese hombre tan maravillosamente sexy y varonil que me estaba mirando?
El viaje a casa fue muy emocionante y reflexivo mientras traía la imagen de ese extraño individuo a mi cabeza. Miraba por la ventana… ya estaba anocheciendo y se veían pequeños puntos en el cielo. Los edificios se veían tan hermosos que provocaba sentarse a observarlos.
Mi madre me dio una mirada, avisándome que habíamos llegado. Era una casa grande de color blanco, alrededor tenía una cerca del mismo color, parecía una casa de muñecas en realidad. Era hermosa, decorada con plantas y un árbol alto que quedaba cerca de una de las ventanas. Renée me señaló con su dedo. Ella sabía que yo amaba una habitación ventilada y esta era genial.
Mi habitación era pequeña pero acogedora. Yo tenía un cuarto de baño y la cama era cómoda. Después de acomodar un poco mis cosas, tomé una ducha y decidí dormirme.
…
Los días pasaron y comencé a salir a buscar trabajo. No quería ser una carga para Renée. Luego pensaría en qué estudiar… por ahora quería ser algo más productiva y quizás irme sola a un departamento. Pero cada día se me hacía más difícil conseguir trabajo.
…
Era jueves y en el reloj daban ya las 9:00 de la mañana. Quería conocer un poco la ciudad y tomé el tren. Llegué a Manhattan, estuve fotografiándolo todo y mirando personas que vestían cosas extrañas. Casi estuve a punto de reírme de un chico con la cresta más grande que haya visto; de hecho, parecía un gallo a punto de cantar.
Ya eran las 12:00 del día y decidí buscar algún lugar para almorzar, pues estaba con mi estómago pidiéndome comida a gritos. Entré a un restaurante italiano y me senté en una de las mesas cerca de la ventana para poder seguir viendo a la gente pasar.
La mesera, una mujer rubia, se me acercó, me llevó un vaso de agua y me entregó el menú, pero en cuanto levanté mi mirada, me encontré con la persona que menos me hubiera imaginado ver en mi vida. Era él… ese extraño hombre que me había encontrado en el aeropuerto días antes. Mi asombro fue más grave cuando me di cuenta que me estaba mirando justo en ese momento.
Lo único en lo que pude pensar fue en sus ojos.
Yo sólo pedí mi almuerzo, bajé mi cabeza y justo cuando creí que ya se había ido, sentí una voz que me llamaba. Era de lo más hermosa que había escuchado. Mi corazón se detuvo y finalmente alcé mi vista.
GRACIAS A MI SUPER AMIGA, Y MI BETA SARITA POR SER TAN BONITA CHICAS POR FAVOR COMENTEN ... Y GRACIAS POR LEER
Capítulo beteado por Sarita Martínez Beta FFAD: www facebook com / groups / betasffaddiction
