Entre hermanos
Capítulo 2: "La bestia"
Kanna mantuvo su mirada hacia el caballero que la tenía encantada, a demás había sacado una espada capaz de regresar la vida de su hermana Kagura
-Señor Naraku...-
Pronunció el muchacho dirigiéndose a el terrateniente, llamando la atención de la pequeña *¿Na...Naraku? * Nadie parecía asombrarse, puesto a que ahora era llamado por tal nombre, Kagome entregó las hierbas medicinales a el caballero llamado como Sesshomaru, y junto a Kikyo y Sango caminaron hacia la pequeña para que juntas regresen al palacio, pero esta no se movió, Sesshomaru cargo en sus brazos a Kagura y también regresó al palacio, dejando tan sólo a la pequeña con su supuesto padre, la cual no sabía si correr o pedir alguna explicación.
-Kanna...-
La voz de su padre pronunció su nombre y Kanna regresó de algún estado de shok, pero no lo quiso mirar a los ojos.
-¿Naraku?- La pequeña murmuró entre sollozos, aquel nombre que no podía olvidar.
-Gracias a ti estoy con vida...-
Naraku se puso de rodillas tomando las manos de la pequeña niña
-Es normal que no comprendas lo que sucede, he decidido cambiar mi nombre, en memoria de Naraku... El perdió la vida después de regresarme la mía, y toda esa mala energía te golpeó a ti, y tuve miedo... tuve miedo de que no despiertes y perder a mi pequeña hija.-
Diciendo estas últimas palabras la abrazo con lágrimas en sus ojos, aquella actuación era suficiente para engañar a la pequeña, la cual correspondió a aquel abrazo tan frío, Naraku cargo en brazos a la pequeña y ambos regresaron a él palacio.
Pasaban los días y Kanna había comenzado la vida de una niña normal, se había hecho amiga de tres niños en la aldea, Rin, Hakudoshi y Kohaku, quien también formaba parte de un ejército de exterminadores que era formado por los aldeanos más fuertes y valientes del lugar, Kohaku tenía unas grandes habilidades como Ninja, pero al ser un pequeño los demás se burlaban de el diciendo que no tenía el suficiente valor como para pelear en una guerra si se aproximaba.
-¡Kohaku, las que están más arriba se ven más deliciosas!-
La pequeña Rin gritaba desde abajo del árbol, las manzanas que quería que Kohaku les alcance, mientras Hakudoshi se quejaba de no querer sostener el canasto de manzanas
-Ya vámonos...- Dijo el pequeño de cabellos plateados mientras se sentaba sobre una roca bastante grande.
-Es cierto, mi padre se enojara conmigo si no estoy temprano en la casa...-
Kanna caminaba preocupada al rededor del alto árbol de manzanas, Kohaku de un salto bajo del árbol, sostenido por la cadena que amarraba la hoz que llevaba como arma
-No es cierto, ustedes le temen a la bestia.-
Decía en un modo de gracia abriendo más sus ojos entre risas, después de colocar las últimas manzanas en el canasto, riéndose también del gesto de enojo con el que Hakudoshi lo miraba.
-Yo no le temo a la bestia... Kohaku me defenderá-
Decía la pequeña Rin, tomando una manzana con una sonrisa en su rostro y los cuatro comenzaron a caminar para regresar a sus casas, pero un grito de mujer se escuchó casi en el centro del bosque, el cual Kanna reconoció de inmediato
-Es... Kikyo-
La pequeña corrió hacia donde el grito de su hermana se escuchó, a pesar de lo cruel que había sido con ella, no podía dejar que nada le suceda
-Kanna...-
Kohaku la siguió al igual que Hakudoshi, que a pesar del miedo deseaba que fuese la bestia, así poder conocerlo.
Como todas las tardes, Kikyo tomó sus flechas y arco, caminando hasta el bosque para seguir su entrenamiento; Kikyo quería ser tan buena con el arco, como lo era su hermana Kagome. Camino hasta el centro del bosque y se preparó para tirar su primera flecha, pero un ruido detuvo aquella concentración, los arbustos mas cercanos comenzaban a moverse y la joven se paralizaba del miedo (-Una bestia anda suelta, Kikyo no andes sola por el bosque, es peligroso-) La voz de su hermana mayor Kagura le vino a la mente, quizás esa era la bestia de la que toda la aldea hablaba, dicho y hecho, unos ojos rojos en su totalidad la observaban
-¡Ahhhh...!- Un grito de desesperación salió de los labios rojos de la muchacha, pero a pesar del miedo intentó lanzarle una flecha, la cual fue errada y en un intento de huida tropezó cayendo al suelo, pero aquella caída le había sido útil para esquivar las garras del muchacho bestia.
-¡Kikyo!- El grito de Kanna se escuchó al instante que una cadena rodeó la muñeca de la bestia haciendo que este se alejara de la joven, pero al youkai no le importó que su brazo este sujetado a una cadena, preparó sus garras y esta vez se acercó para atacar a Kohaku, el cual sabía defenderse muy bien, golpeó con ambas piernas el pecho de la bestia y se alejó con el mismo salto, pero el muchacho bestia aún seguía de pie y se acercaba a él más furioso rompiendo con sus manos aquella cadena, Kohaku cayó al suelo, sacando su espada hiriendo así a su contrincante
-¡Inuyasha!-
La voz de Sesshomaru sonó en el bosque, como si fuese una especie de amenaza, que le hizo dejar en libertad al pequeño para huir, pero varios guerreros lo rodeaban tirando sobre este, varias redes para capturarlo.
