En un parpadeo Shuichi se vio siendo arrastrado dentro de la habitación más cercana. La mano que había suprimido sus gritos aún permanecía sobre su boca y podía percibir la presencia de otra persona que revoloteaba a su alrededor. De un portazo la puerta que les había permitido la entrada se cerró y antes de poder reaccionar se encontraba frente a una especie de trampilla antigua.
-Se acerca- escuchó la voz de su amante como en otra dimensión, aún agachado frente a la trampilla pudo observar de reojo una cama desordenada con restos de una sustancia desconocida sobre las sabanas, no quiso averiguar más.
De cualquier modo alguien abrió la destartalada trampilla para luego, con brusquedad, obligarlo a agacharse para que así comenzar a recorrer el extenso túnel que se abría frente a él. Y él dudó por un momento, no le parecía la mejor opción meterse por aquel agujero digno de una película de terror, aunque al escuchar los fuertes golpes que su atacante propinaba a la puerta, no le quedo más opción que armarse de valor y comenzar a avanzar.
Sentía la presencia de Yuki detrás, junto con la de la persona que lo acompañaba, percibió como la trampilla era cerrada y como los golpes se alejaban a medida que avanzaban.
-¿Qué pasará si este túnel sólo nos lleva de regreso con ese gigante?- la voz de Tatsuha, estaba seguro, a pesar del miedo que resaltaba en su voz sabía que era él. Y aunque era lamentable su situación, le pareció reconfortante saber que al menos el moreno se encontraba bien.
-Déjate de estupideces, tal vez nos lleve a la salida, ten un poco más de fe- Shuichi dejó escapar un suspiro de alivio, para ese momento había dejado de escuchar los forcejeos del gigante sobre la puerta. Tal vez se debía a que se estaban alejando, aunque también cabía la posibilidad que hubiese logrado entrar.
-¿No nos perseguirá?- la voz le salió temblorosa e insegura, aún no se recuperaba del susto y no lo haría hasta que lograran escapar de esa casa, hasta que encontrara al resto de sus compañeros.
-Este lugar es demasiado estrecho, necesitaría de un cuerpo mil veces más pequeño para poder entrar- tuvo que admitir que su amante tenía razón, apenas si lograba moverse dentro de aquellas angostas paredes, no podía imaginarse al gigantesco "hombre" entrando para perseguirlos.
-Yuk, ¿te encuentras bien?- sentía la respiración del rubio bastante cerca, algo que en definitiva lo aliviaba, pero aún así quería asegurarse que estuviese bien.
-No estoy herido si es lo que quieres saber, aunque no creo estar del todo bien- el pelirosa comprendió al instante, él mismo se sentía de esa manera. Era un pandemónium …
-¿Qué ha pasado con los demás?- Tatsuha gimió levemente, provocando que ambos detuvieran su avance.
-¿Tastuha, estás bien?- el muchacho se limitó a dirigirles un desabrido "si" antes de indicarle a su hermano que prosiguieran.
-Pensaba en Ryuichi, debe estar muy asustado-
-¿Dónde ha quedado?- el pelinegro soltó otro quejido antes de contestar.
-Cuando salimos por el agujero que ese gigante hizo cuando te sacó, encontramos a tu manager inconsciente sobre el suelo. Ryu se acercó a ayudarle y antes de que nos diéramos cuenta una especie de plancha de madera nos separó. No tuve más opción que seguir a mi hermano mientras te buscaba-Shuichi suspiró, el sólo pensar que sus amigos se encontraban en quién sabe que situación le provocaba un profundo miedo.
-De seguro están bien, son fuertes, Hiro los cuidará- el pelirosa trató de darse ánimos con esa perspectiva, aunque realmente era imposible saber si podrían estar a salvo dentro de aquel lugar de locos.
Guardaron silencio un momento, cada quién con sus propias preocupaciones. No duraron mucho tiempo así, sin embargo, Shuichi de pronto había logrado divisar a la distancia una especie de portezuela blanca, un poco más grande que la que habían usado para entrar. El espacio reducido de las paredes comenzaba a ensancharse, permitiéndoles andar con más soltura.
-Veo una salida- sintió el repentino cambió en la respiración de Yuki, ésta se volvió más calmada, inclusive la podría calificar como un síntoma de alivio.
Llegaron a la dichosa salida y fue el cantante quien colocó la mano sobre la superficie. La sintió fría, como si se tratara de la puerta de una nevera, pero le restó importancia al saberla como su única esperanza para escapar de ahí. Empujó con fuerza entonces, logrando moverla más fácilmente de lo que se había imaginado, descubriendo una deslumbrante ráfaga de luz.
Cubrió su rostro con el brazo y esperó hasta poder acostumbrarse a semejante cambió de luminosidad, sus amatistas se contrajeron como las pupilas de un gato y al fin logró distinguir la extraña habitación que se extendía frente a ellos.
-No es la salida- observó desconcertado el rostro de su amante a unos palmos del suyo, apoyado contra su hombro, Tatsuha lo imitaba del otro lado.
Frente a los tres pares de ojos se ampliaba una enorme extensión de agua, cristalina e inmóvil. Como un espejo gigante todo permanecía en la más extraña de las tranquilidades, lanzando una peculiar luminosidad blanca que la hacía aún más sospechosa.
-¿Entramos?- Shuichi lanzó la pregunta con nerviosismo, aunque fuera la opción más factible, había un problema más grande que debían plantearse antes de hacerlo. Su mano, que permanecía casi tocando el líquido, se movió con algo de brusquedad para alejarse, provocando así que una extraña onda se extendiera hasta desaparecer de vista.
-A menos que quieras encontrarse con ese extraño allá atrás creo que no tenemos otra opción- Yuki le observó con pena, parecía que ni él mismo estaba seguro de lo que decía, y no era para menos. Él y su hermano se alejaron del cantante.
-Pero, quién sabe que podrá haber ahí dentro- el pelirosa echó el cuerpo hacía atrás y se apoyó con algo de temor sobre uno de los lados del túnel, así tenía más libertad para observar a quienes lo acompañaban.
-Teniendo en cuenta como llegamos hasta aquí y todo lo que ha sucedido, podríamos inclusive encontrar al monstruo del lago Ness- Tatsuha imitó el gesto de su cuñado y se acomodó a su lado, el escritor no tuvo más remedio que sentarse frente a los dos.
-Pues así como lo ves sólo tenemos dos opciones, regresar por donde vinimos y correr el riesgo de encontrarnos con ese "hombre" o entrar ahí- Yuki señaló la habitación con desgana, sus opciones no eran muy buenas.
-Esto es horrible- el pelirosa levantó los iris amatistas y soltó el aire pesadamente. Sus dos acompañantes le echaron un vistazo entonces, y gracias a la reciente luminosidad pudieron contemplar la desgarbada imagen que presentaba: con el abrigo a medio poner, sangre coagulada manchando distintos puntos en su cuerpo y el cabello alborotado sin remedio. Daba la impresión de haber salido de una masacre.
-¿Estás herido Shuichi?- el moreno alejó un brazo con el rostro compungido al observar la sangre que se había pegado en su abrigo.
El pelirosa por su parte se observó a si mismo con algo de duda, encontrándose con los restos de sangre del gigante, además de la herida en su brazo derecho. Había empezado a molestarle cuando el pelinegro provocó el movimiento.
-Yo…creo que mi brazo se lastimó cuando ese…lo que sea…me sacó de la habitación. El resto de la sangre no es mía, cuando K le disparó fui salpicado con la sangre de esa cosa- Yuki dibujo una expresión de preocupación, bastante rara en él, antes de acercar su rostro al de Shuichi.
-Déjame ver la herida- el escritor extendió una mano y el pelirosa no dudó un instante en prestarle su brazo lastimado.
-Parece que no es muy profunda pero lo mejor sería vendarla- de un movimiento soltó la extremidad ajena y procedió a revisar sus bolsillos. Encontró un pañuelo blanco y al instante lo utilizó para cubrir la fea lesión.
-Con esto bastará hasta que consigamos algo mejor- el pelirosa asintió con alivio, el ardor permanecía pero las atenciones de su amante no estaban de más.
-Bueno, ahí eso. Ahora debemos decidir que hacer- el menor del grupo señaló la salida a un lado, los otros dos se miraron entre sí como analizando la situación.
-Hay buena iluminación y debería haber una orilla contraria- Shuichi llevó de nueva cuenta la vista a la vasta extensión de agua frente a sus ojos, era imposible saber si había una orilla contraria.
-Claro, aunque quién sabe qué podemos encontrar bajo nosotros o qué tan profundo está- Yuki se acercó con sigilo hasta tener una mano casi dentro del agua.
-Si regresamos corremos un riesgo mayor, no me veo capaz de luchar contra esa cosa- el cantante apretó su herida inconsciente, el terror que aquel "hombre"le provocaba estaba muy por encima de cualquier otra cosa.
-Bien, después de ti- Tatsuha señaló la superficie cristalina del agua.
-Tal vez sea bueno idea, que yo entre primero- el pelirosa observó a su amante con determinación mientras se ponía de rodillas y se acercaba. Fue detenido por Yuki, por supuesto.
-No veo porque tengas que hacerlo- con una expresión intimidante escudriñó el rostro del cantante. No estaba dispuesto a dejarlo hacer locuras.
-Peso menos, si algo pasa podrías sacarme con la ayuda de Tatsuha, no sería un gran problema. También soy más rápido y podría huir con más facilidad- hizo el intentó de avanzar nuevamente, pero fue detenido otra vez.
-Esto es una locura- Tastuha se había acercado a su hermano y colocó una mano sobre su hombro, como diciéndole que todo estaría bien.
-Nada malo pasará, sólo confía en mí- Shuichi sonrío a duras penas, aunque algo en su expresión determinada logró hacer desistir al rubio. Éste lo soltó despacio.
-Eres un baka y nada puede cambiar eso- Yuki bajó la cabeza acongojado y dejó que su alocado amante se prepara para entrar al agua.
-¿Sabes nadar?- el moreno le observó con una ceja levantada, a veces Shuichi daba la impresión de ser demasiado despistado.
-Por supuesto, y soy muy rápido- el extraño gesto del cantante provocó una risita despreocupada por parte de ambos hermanos, nunca cambiaría
-Sólo ten cuidado, no quiero tener que organizar tu funeral, sería un desastre- esta vez fue el pelirosa quien rió. Yuki lo miraba con seriedad.
-Estaré bien- acarició la mejilla de su amante antes de mover las piernas y lograr colocarlas dentro del agua, soltó un respingo al comprobar lo fría que estaba. Respiró profundo un par de veces antes de decidirse a entrar, y cuando lo hizo se hundió completamente.
Escuchó a lo lejos la voz de su amante y su cuñado, aunque no pudo distinguir que decían. Sus sentidos estaban totalmente concentrados en su alrededor, donde todo parecía tan claro e insólito. Las ropas le dificultaban la tarea de moverse pero aún así logró avanzar unos palmos al centro. No veía la orilla contraria, pero fue un alivio comprobar que el lugar no era tan hondo.
Sus amatistas examinaron con detenimiento la base blanca debajo de sus pies y con júbilo divisaron una portilla plateada a unos palmos de donde se encontraba. Del otro lado debía haber más agua, pero no perdía nada con probar a ver si encontraba una salida. Sin embargo, el aire se le acabó en el instante en que se disponía a nadar hacía la portezuela, obligándole a subir con prisas.
-Shuichi- respiró con alivio al sentir el aire fresco de la superficie y al girar la cabeza se encontró con una mano extendida frente a él. La tomó sin atreverse a salir, temblaba bastante.
-Hay…uuu…una….pue….puerta- Yuki lo jaló con algo de fuerza, aunque sin lograr sacarlo, se acercó hasta el tembloroso rostro.
-¿Una puerta?- asintió con dificultad.
-Entra…ré…..de…nu….nuevo….haber….si lo…logro…en…entrar…- su amante asintió al tiempo que soltaba su mano de nuevo y le lanzaba una mirada de ánimo, el chico se volvió a hundir, divisando la portilla casi al instante. Sonrió internamente mientras se acercaba con esfuerzo, la ropa se volvía cada vez más estorbosa.
Su insistencia rindió frutos cuando logró al fin poner su mano sobre la argolla dorada que flotaba por encima de la portezuela, ésta se abrió con extrema facilidad, provocando una sonrisa altanera en la faz del pelirosa. El chico agradeció internamente y seguidamente se dispuso a entrar, pero algo lo detuvo bruscamente…
Soltó un poco de aire al sentir una punzada dolorosa en su pierna derecha y se giró bruscamente lleno de pánico. Sin embargo, no encontró nada, a pesar de que sus ojos amatistas giraban en todas direcciones aterrados. Otra punzada igual a la anterior lo hizo soltar más aire y de paso comenzar a ascender.
Entonces, a un par de centímetros de su rostro lo encontró, al causante de las picaduras. "Una medusa". Abrió los ojos a más no poder y dejó que su boca hiciera lo mismo, soltando una gran cantidad de burbujas al tiempo que movía los brazos desesperado por salir.
Dos o tres piquetes dolorosos en sus piernas y Shuichi sintió que moriría, con mas desesperación que antes agito su cuerpo hasta lograr alcanzar la superficie, para entonces un grupo bastante grande de los tentaculados animales se había juntado a su alrededor.
-MEDUSAS- su grito alertó a los dos hermanos Uesugi, quienes habían esperado inquietos la salida del pelirosa y se sorprendieron al encontrarlo bastante lejos de la orilla.
-Shuichi, nada hacía acá- Yuki se acercó desesperado al agua y sin pensárselo se adentró a ella de un salto, Tatsuha lo siguió.
-No…no…te acerques…estoy…rodeado- ante semejante confesión ambos hermanos se mantuvieron quietos en su lugar, ambos respirando con dificultad gracias al frío.
-¿Qué hacemos?- Tatsuha observó a su hermano con duda, el escritor mantenía fija la mirada en su amante.
-¿Crees poder eludirlas?- el pelirosa se mantenía a flote bajo mínimos movimientos de sus brazos, no quería que esas cosas lo atacaran de nuevo.
-Tal…vez…si me…hundo de…nuevo- el agua se movía al compas de los cuerpos, con ondas expansivas que se perdían en la vasta extensión. Shuichi temblaba sin control mientras luchaba por mantenerse consciente. Sabía que algunas picaduras de medusa podían ser mortales, y comenzaba a sentir el efecto del veneno en sus piernas.
-Nos hundiremos todos, saldremos por esa puerta que encontraste- el rubio quería parecer sereno, aunque el miedo de perder a Shuichi lo hacía temblar más que el agua fría. Su hermano se mantenía a su lado, respirando con fuerza.
-Bi…bien- el cantante cerró los ojos un instante antes de que su amante diera la señal, a cada momento se sentía peor.
-Ahora- sin saber cómo, el pelirosa logró hundirse de nuevo, sus ojos divisaron las decenas de transparentes seres tentaculados que lo rodeaban. Sabía que si tocaba de nuevo sus tentáculos estaba frito, así que con cuidado logro esquivar la mayoría. A lo lejos podía ver como Yuki y Tatsuha abrían la portezuela.
Su amante lo llamó con la mano, alrededor de los hermanos permanecían quietas varias medusas, aunque lo suficientemente alejadas como para representar amenaza. Y aunque Shuichi estaba agotado, usó el último vestigio de fuerza para llegar hasta el rubio, provocando que un último piquete ardiera en su mano derecha.
Cerró los ojos con fuerza y dejó escapar la mitad del aire que conservaba, Yuki sujetó su mano y lo jaló hasta tenerlo entre sus brazos y así poder salir por la extraña abertura bajo sus pies. Ambos cayeron estrepitosamente sobre una superficie dura y lisa, sin agua a su alrededor.
Tatsuha se incorporó de un salto para asistirlos, aunque el rubio había reaccionado casi al instante para agacharse sobre el cuerpo inconsciente de su amante, comprobando horrorizado que no respiraba.
-Demonios- comenzó con dándole respiración de boca a boca, tal y como recordaba haber aprendido en el instituto, muchos años atrás. Agradeció no haber olvidado, aunque sus esfuerzos no parecían estar dando ningún resultado, Shuichi permanecía quieto sobre el suelo, pálido y sin señales de vida.
-Vamos…despierta Shuichi- el menor de los Uesugi permanecía sentado de rodillas al lado de su hermano, en su expresión se adivinaba la preocupación, aunque no podía hacer mucho sostenía la mano derecha del pelirosa entre las suyas.
Los minutos pasaban y en la mente del escritor se repetía una frase:
"…después de cuatro minutos sin oxígeno las células cerebrales comienzan a morir provocando daños irreparables…"
-No, tú eres fuerte Shu, tienes que regresar- no sabía cuánto tiempo había transcurrido desde que habían salido de esa extraña agua, y qué decir de cómo lo habían logrado. El rubio no había tenido tiempo de analizar la bizarra experiencia.
Cada vez más desesperado, Yuki, administraba oxigeno a los afectados pulmones de su amante. Y a cada segundo se odiaba más a si mismo por no lograr nada, no sabía qué haría si llegaba a perder a Shuichi y no quería averiguarlo. Tenía que hacer algo para salvarlo, lo que fuera…
"Cof, Cof, Cof"
El color pareció regresar al escritor al contemplar como el cantante expulsaba el agua acumulada en sus pulmones y tosía desesperado por obtener oxígeno. Lo tomó entre sus brazos y lo ayudó a incorporase, el alivio que sentía en ese momento era increíble.
-Yu…cof…ki…cof- el aludido sonrió aliviado y estuvo a punto de derramar lágrimas de alegría, de no ser porque su orgullo a veces era demasiado grande para contenerlo, lo hubiese hecho.
-Estoy aquí, no te preocupes, ya todo está bien- el pelirosa se dejó abrazar por su amante, la verdad él también se sentía aliviado, los momentos en el agua habían sido aterradores.
Permanecieron abrazados un rato, con Tatsuha muy calladito a su lado, el moreno parecía estar digiriendo lento todo lo que había pasad en minutos. Ninguno se había puesto a analizar el lugar donde se encontraban, y se llevarían una sorpresa cuando lo hicieran…
-Demonios- Ryuichi terminó por patear con fuerza la enorme plancha de madera que había aparecido frente a ellos. Había pasado al menos media hora desde que habían dejado de escuchar los gritos de Tatsuha y aún no lograban encontrar una salida.
-No resolverás nada con hacer eso Sakuma-san, lo mejor será esperar a que K-san despierte y así poder buscar alguna otra forma de salir de aquí- el castaño suspiró resignado pero obedeció, sentándose al lado de Hiro.
-¿Y si ese…"hombre"…regresa?- Fujisaki se mantenía acurrucado contra la pared, con las rodillas abrazadas contra su pecho y una expresión torturada. Aún no salía de su estado de shock.
-No podrá pasar por la pared- el pelirrojo trató de parecer convincente al decir aquello, aunque no le había salido muy bien, después de ver como ese gigante sacaba con facilidad a Shuichi de la habitación no le cabía duda que podría despedazar la enorme plancha de madera sin esfuerzo.
-Dile eso a Shuichi, ya viste como lo arrastró hacia afuera- el tecladista soltó otro sonoro suspiro y esta vez hundió la cabeza entre sus brazos.
-Debemos tener confianza en que todo estará bien, si comenzamos a hacer cosas llevados por el pánico todo nos saldrá mal- Hiro soltó el aire que tenía en los pulmones y colocó una mano sobre la rubia cabeza de su manager.
-Yo sólo espero que Tatsuha, Shuichi y Eiri se encuentren bien- Ryuichi apoyó la cabeza contra la pared cansinamente y cerró los ojos al instante. El guitarrista lo observó con pena, él también estaba preocupado por su mejor amigo.
…mmm- los tres conscientes se alertaron al instante, K parecía estar despertando y se removía despacito sobre el regazo del pelirrojo.
-Está despertando- el guitarrista ayudó a su manager para que pudiese ponerse en pie y le sonrió animado al observar como abría los ojos.
-K- el americano se puso en pie bruscamente al observar el sonriente rostro de Hiro y gracias al repentino movimiento estuvo a punto de caer de nuevo, de no ser por los buenos reflejos del muchacho lo habría hecho.
-¿Te encuentras bien K?- el alocado cantante de cabellos castaños se acercó a su antiguo manager y le lanzó una preocupada mirada. Éste tardo un momento antes de contestar.
-Eso creo, aunque me duele bastante la cabeza- llevó una mano hasta su frente y cerró los ojos de nueva cuenta, al parecer se sentía mareado.
-Debiste haber recibido un buen golpe por parte del gigante, vimos como lanzaba un trozo de pared contra ti- Fujisaki se había puesto en pie y observaba también a su manager.
-Sí, recuerdo que le disparé para que dejará a Shuichi en paz y luego me lanzó algo- apartó su mano del rostro y pasó la vista por sus tres acompañantes, una expresión desconcertada se dibujó en su rostro.
-¿Y el resto?-
-No sabemos cómo pero esa plancha de madera apareció de la nada y nos dejó encerrados aquí, Shuichi, Tatsuha-san y Yuki-san quedaron del otro lado- el pelirrojo lo observó preocupado mientras hablaba, si alguien podría comprender la gravedad del problema ese era K.
-Entiendo, entonces deberíamos buscar una salida- sus acompañantes observaron como se apartaba del pelirrojo y se apoyaba contra la pared al tiempo que sacaba un arma del cinto y la examinaba.
-Aún tengo algunas balas así que no tenemos que preocuparnos por eso, aunque luego de ver como ese maldito fenómeno recibía mis golpes sin inmutarse quién sabe que podamos hacer- volvió a meter el arma en su lugar y pasó la vista por sus tres protegidos.
-De todos modos no podemos salir, todas las puertas están selladas, hemos tratado abrirlas pero nada ha funcionado. Estamos atrapados de este lado- Hiro señalo el par de puertas que permanecían inanimadas a ambos lados del pasillo, hacía rato que habían desistido en su intento de abrirlas.
-Tal vez si usamos la fuerza bruta podamos hacerlo- el americano dejó de apoyarse contra la puerta y avanzó con toda la intención de patear una puerta. Pero todo quedó sólo como un mero propósito, porque en ese preciso instante la puerta que habían tratado de abrir con tanta desesperación, Hiro, Fujisaki y Ryuichi se abrió suavemente con un rechinar tétrico…
-Que demonios…- el rubio observó atónito como la superficie de madera terminaba su recorrido frente a sus ojos mientras un boquete oscuro se extendía de cara a todos.
-Esto debe ser una pesadilla, esa maldita puerta estaba herméticamente cerrada, ni siquiera entre los tres logramos abrirla. Y ahora…- el más joven del grupo retrocedió aterrado, con las manos sobre su boca. Hiro lo detuvo.
-Sea como sea, está abierta y creo que debemos entrar. No hay otra salida- el guitarrista habló con firmeza, a pesar de que por dentro se muriera del miedo. No tenían otra salida.
-Creo que Hiroshi tiene razón, debemos entrar y buscar una forma de salir de aquí, si nos quedamos en afuera no conseguiremos nada- K desenfundó su arma y apuntó decidido al interior del agujero negro.
El pelirrojo asintió decidido mientras empujaba con algo de fuerza a su compañero de banda. Ryuichi se había posicionado, sorprendentemente, junto a su antiguo manager, con el móvil en alto, dando luz.
-Vamos entonces- todos tragaron duro y entraron en aquel desconocido espacio…
Luego de un suspiro exagerado por parte de Tatsuha la pareja de oro de Japón se había separado. El pelirosa con el persistente ardor causado por las heridas de las medusas, sumado a la molestia que la herida en el brazo le provocaba.
-Ite- una vez se hubo separado del rubio acercó su mano derecha al rostro, aún estaba cubierta parcialmente por el grueso guante negro, aunque la picadura del animal había provocado una abertura.
-¿Te duele algo?- el escritor se acercó a él y observó como sostenía su mano con aprensión.
-Las medusas me picaron varis veces, la última lo hizo en mi mano- le mostro la superficie enrojecida de su mano y formó una mueca cuando el rubio le quitó el guante.
-Tengo que lavarte con algo, veamos si encontramos algo para hacerlo- jaló con suavidad el brazo de Shuichi ayudándolo a ponerse en pie y lo dirigió con cuidado al frente, a juzgar por los rasgones en su pantalón también habían picado sus piernas.
Pero cuando el rubio levantó la mirada, con toda la intención de buscar algo con que curar a su amante, se encontró con lo inimaginable. Cosa que sólo provoco el detener de sus pasos y que un escalofrió recorriera su espina.
-¿Qué demonios?- sus dos acompañantes reaccionaron ante sus palabras y al instante llevaron la vista hasta donde él la tenía fija. El cantante se sobresaltó y retiró el brazo de manos de su amante, se aferró al brazo de este con la mano izquierda.
-Yuki…- Tatsuha se acercó a la pareja con los ojos bien abiertos, en su mente no cabía la posibilidad de encontrarse con algo semejante. Se cubrió la boca con ambas manos para no dejar escapar el grito que purgaba por salir.
Frente a sus ojos yacían dos camillas, separadas por una distancia prudente. Sobre cada lecho se encontraba una mujer. Dos mujeres entonces, que a juzgar por su apariencia estaban encintas, pero además de encintas permanecían conectadas a decenas de aparatos extraños.
Cables, tubos, agujas y demás cosas insólitas se extendían por sus cuerpos. Y sus ojos, permanecían abiertos a causa de una especie de aparatos en forma de arañas que los cubrían por completo. Aunque ambas mujeres carecían de pupilas…
-Esto es de…locos…- Yuki se llevó una mano a la cabeza con total desconcierto, pensando en el por qué, ¿qué demonios era ese lugar? Se supone que habían sido enviados a un orfanato para tratar con niños huérfanos, no a una casa del terror.
-Tenemos que encontrar una salida, quién sabe cada cuanto revisan a estas pobres desgraciadas…será mejor salir de aquí cuanto antes- el rubio observó a su hermano con extrañeza, para su sorpresa el moreno estaba siendo el sensato del grupo.
-Bien…busquemos una salida- el rubio tomó la mano sana de Shuichi con algo de fuerza y lo jaló con él mientras recorría el lugar en busca de una salida. El cantante seguía abstraído observado a las dos pobres criaturas, sin saber si estaban vivas o muertas…
-Esto me servirá para curarte- el pelirosa regresó su atención al escritor mientras éste tomaba con cuidado su brazo herido, removía el pañuelo que había amarrado sobre la herida abierta y lo metía en una especie de lavamanos bastante amplio. El agua fría alivio momentáneamente el ardor en la herida y lo hizo suspirar con alivio.
-De seguro encontramos gasas o alcohol por aquí, no podemos dejar que esto se infecte- Shuichi no dijo nada, sólo se dejó hacer, y en un momento observó como su amante tomaba varias cosas de un estante al lado de una de las camillas.
-Extiende el brazo- obedeció al instante y sintió una sustancia fría sobre la llaga, provocando que alejara instintivamente el brazo al sentir también un ardor bastante fuerte.
-Ite, eso arde- infló sus cachetes en una expresión infantil y observó a su amante con reproche. Éste sólo suspiró resignado, a pesar de todo Shuichi nunca cambiaba.
-Sólo será un momento, debo hacerlo para que se cure. Luego pondré un poco de ese suero en las picaduras de medusa y podremos salir de aquí sin problemas- el pelirosa dudó un momento antes de volver a entregar su brazo al rubio, quién le sonrió tratando de calmarlo y siguió con su tarea de curarlo.
Mientras tanto Tatsuha recorría el lugar con algo de desesperación, no le parecía prudente lo que su hermano y su cuñado hacían, aunque comprendía que el cantante estuviese herido debían salir de ahí a prisa.
El moreno se detuvo frente a una especie de puerta enorme, más bien una plancha de metal blanco, colocó ambas manos tratando de abrirla pero no tuvo suerte. Estaba impenetrablemente sellada.
-Es una maldición- desistió en sus intentos de abrir y apoyó la frente contra la fría superficie. Escuchaba los quejidos de Shuichi a unos palmos de él, pero lo único que importaba ahora era cómo salir de ahí.
-My Honey Ryuichi- cerró los ojos frustrado, si tan sólo supiera como se encontraba el castaño se sentiría mejor.
Y mientras el moreno se lamentaba por su mala suerte algo inesperado sucedió, tal y como pasaba todo en ese malévolo lugar, la puerta en la que estaba sostenido comenzó a abrirse.
El muchacho retrocedió alarmado y trató de buscar a su hermano con la mirada, pero algo desagradable fue todo lo que lograron captar sus ojos…
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