Capítulo 2: las pesadillas de Splinter

-Sensei ¿Qué pasa? ¿Es algo malo?- pregunté temerosa.

No me sentía tan mal como para que él estuviera así de asustado. Y Donnie no actuó alarmado tampoco.

-Sensei. Fue solo una herida. Estoy bien.- le traté de calmar.

-Es la primera vez que te hieren gravemente, hija.- me respondió con miedo.

-Pero ya no me duele tanto.- le respondí para tratar de hacerlo sentir mejor.

-No es eso lo que me preocupa…- me respondió mientras se iba para la sala de estar. Esta vez no parecía tan asustado, más bien molesto. ¿Por qué?

En ese momento recordé una cosa de cuando yo estaba pequeña:

Flashback: Raph y yo jugábamos con una bola que él había encontrado quien sabe dónde. Yo aún estaba muy pequeña. Tal vez tenía unos cinco años. Por accidente pateó la bola y me dio en la cara.

Yo caí sentada y mi reacción fue tocarme donde más me estaba doliendo, la boca. Vi sangre en mis dedos y entonces comencé a llorar.

Raph se agachó frente a mí con una cara de preocupación.

-No es nada Vee. Solo te rompiste el labio.- me trataba de consolar.

Yo traté de detener el llanto pero siempre lloraba. Entonces llegó sensei y me revisó la herida.

-Es solo una pequeña herida.- me dijo.

Entonces dejé de llorar. Pero Raph no se libró del regaño.

-Raphael, sabes que tu hermanita aún no es tan ágil como tú. ¿Por qué te descuidaste así?-

-Fue un accidente papá.-

-Está bien. Que no se repita.-

-Ya no me duele papi.- le traté de explicar para que no estuviera enojado con Raph.

-Ya lo sé, mi princesa. Solo fue un accidente.-

(Fin del flashback.)

Toda una vida él regañó a mis hermanos cuando el otro era lastimado. ¿Acaso ahora los iba a regañar como cuando pequeños? Pero si ellos no tuvieron nada que ver, pensé.

Me levanté de la camilla y fui a la sala de estar. Cuando llegué, encontré a mis hermanos sentados mientras sensei les hablaba:

-Destructor pudo matarlos. Ustedes son afortunados al poder escapar de él.-

No se habían dado cuenta que yo había entrado. Pero lo que decía el sensei, parecía ser muy serio.

-Tenías razón.- dijo Leo. –nos confiamos demasiado.-

-Sí pero ahora se van a preparar muy bien. Porque esta es la guerra.- dijo sensei.

Entonces se volteó y me miró. Parecía seguir con miedo.

-Porque yo no voy a permitir que lastime a ninguno de mis hijos. Y mucho menos a mi pequeña hija.- parecía dirigirse más hacia mí. Y luego se fue y se encerró en su cuarto.

Estaba actuando extraño. De una manera sobreprotectora hacía mí. Estaba bien, yo era la menor y era todavía una niña pero ya yo me sabía cuidar bien sola. ¿Por qué parecía asustado cuando me miraba?

Dormí bien esa noche. A pesar de que depende como me moviera, me lastimaba la herida. Desperté un poco adolorida por la paliza que recibí el día anterior. Pero me sentía normal. Tenía hambre, cosa que es muy normal en mí. Siempre despierto con hambre. Entonces no estaba tan enferma si estaba hambrienta.

Fui la primera en levantarme. Eran las Díez de la mañana. Me dirigí hacia la cocina para ver que encontraba para desayunar. Había unos paquetes de galletas y tomé uno y me dirigí para el sofá para recostarme cómodamente.

-¡No!-

Logré escuchar desde la habitación del sensei. Dejé mi desayuno y me dirigí hacia ahí. Toqué la puerta para ver si todo estaba bien.

-Sensei- le dije mientras tocaba.

-Ya. No fue nada, hija mía.- me respondió del otro lado.

-¿Estás seguro?- le pregunté.

-Solo fue un mal sueño…- me dijo aún sin abrir la puerta.

Estaba claro que no iba a dejarme entrar. Solo me quedé callada ahí un momento. Normalmente el sensei no soñaba pesadillas. ¿Por qué ahora sí lo hace? ¿Es por lo de ayer? ¿Aún está asustado? me pregunté.

Más tarde, mientras los demás hacían sus pasatiempos usuales, Donnie en su laboratorio, Mikey jugando en su celular, Raph jugaba con Spike, Leo viendo televisión y yo junto a él, en el sofá, dibujando.

Dibujar es mi pasatiempo favorito, cada vez que puedo dibujo.

Ese día dibujaba a los personajes de los héroes espaciales. Cuando se me vino a la cabeza lo que había ocurrido en la mañana.

-Leo.- le dije para que me prestara atención. –Leo.- le repetí con un tono más alto.

-¿Qué?- me respondió sin quitar la mirada del televisor.

-Mírame.- le dije.

-Te estoy escuchando Vee.-

-Sí pero quiero que me prestes atención.- le dije un poco frustrada.

Entonces él quitó la mirada de la pantalla para verme.

-Dime ahora que están los comerciales.- me dijo.

-¿El sensei tiene miedo?-

-¿Miedo? ¿De qué?- me preguntó.

-No lo sé. ¿Verdad que parece que tiene miedo?-

-Sí.- respondió Mikey desde el otro sofá, sin dejar su celular de lado.

-Bueno, en realidad sí parece estar nervioso.- dijo Leo.

-¿Creen que es por mi culpa?- pregunté.

-¿Por qué por tu culpa? – me preguntó Leo.

-Es que después de que me vendó la herida parece que me sobreprotege.- le contesté.

-Eso es porque nos encontramos con Destructor. Está nervioso por eso.- respondió Raph desde detrás de nosotros.

Ahí se acabó nuestra conversación. Continuó el programa y Leo se volteó para verlo. Y yo no quise decir nada más. Estaba algo confundida.

Nos preparábamos para irnos a patrullar. Igual que todos los días. Pero el sensei nos detuvo.

-No saldrán de aquí hasta que estén listos.- nos habló severamente. –Destructor los puede matar en cuanto salgan. –

¿Matar? ¿Ese era el miedo del sensei? Pensé. ¿Acaso esas son sus pesadillas?

Notas de la autora:

TMNT no me pertenece, es de nickelodeon. Únicamente el personaje de Vee es de mi autoría.

Uff, casi no pude subir capitulo esta semana. La tormenta tropical que afectó mi país me dejó sin electricidad ni internet por cuatro días. Pero bueno, lo logré. Espero que les guste.

No cuento qué soñó Splinter exactamente porque la historia está enfocada en que, quien la narra es Vee y ella no sabe con exactitud de qué se trataban estas.

Recuerden, búsquenme en Facebook como Sari Lilliana. Estoy activa casi todos los días.

Bueno, este capítulo no terminó del modo que yo quería pero espero que les haya gustado. Nos vemos el próximo domingo. Espero sus reviws.