=2. Enfermero dedicado=

=Yokohama, Japón…=

=Keiyu Hospital=

Habían pasado dos horas desde que Yoshiko hubiera sido internada. El médico que le atendía había dado solo una pequeña porción de respuestas a las cuatro personas congregadas en la sala de espera, el padre de Yoshiko, su madre, Machida Machiko y por supuesto, Hikaru; entre aquellas respuestas, el diagnostico no había faltado. Yoshiko tenía una contusión debido al gran golpe que había sufrido al rodar por el suelo, una costilla rota, el cuello dislocado y muchos moratones, sin embargo, no corría peligro mortal y en cuanto despertara podrían pasar a verla.

—Hikaru, tranquilo. Yoshiko se encuentra bien— le dijo Machida al defensa al verlo ir de un lado a otro, pasándose varias veces la mano por el cabello y mirando a su alrededor desesperado.

—Lo sé, pero… no estaré tranquilo hasta que no pueda verla— aseguró el castaño, sin mirar a su amiga. Machida le tomó del hombro y lo instó a detenerse abrazándolo en el acto. Hikaru se mostró levemente sorprendido, pero finalmente, correspondió al gesto.

—Gracias Machi— susurró el futbolista.

—Todo estará bien, lo prometo— respondió la chica en una leve sonrisa. Hikaru se alejó de ella, sonriendo con pesadez, pero tratando de mostrarse entusiasta.

—Creo que debo hablar con sus padres…. Permíteme— le dijo el futbolista. Machida asintió viendo a su amigo dirigirse con los padres de Yoshiko. La madre de esta, pendía entre el llanto y la calma, con tanta facilidad como la luz extinguiéndose al apagar la luz. El padre de la chica, mostraba un semblante serio pero preocupado, tratando de llenar de calma a su esposa, abrazándola con delicadeza.

—Señores, yo… no sé sí…— comenzó a decir Hikaru apenas estuvo frente a ellos.

—Gracias por estar aquí Hikaru— le dijo la madre de Yoshiko— Estoy segura que a Yoshiko le gustará saber que estás aquí, cuando despierte

—Yo más bien creo que estará molesta y preocupada. ¿Qué haces aquí muchacho?— inquirió el padre con un tono de voz que asustó al defensa— Creía que Japón jugaba el día de hoy, Yoshiko viajó hasta aquí hoy por verte jugar… No le hará ninguna gracia saber que has perdido aquel partido… ¡Tú debes estar en la cancha!— Muy a su pesar, Hikaru sonrió. Él también había pensado aquello, pero sabía que de haberse quedado, con Yoshiko en el hospital, habría sido más una desgracia andante para el equipo que un apoyo y soporte.

—No podría. Quiero decir, que en estos momentos, no podría pensar siquiera en jugar… En definitiva, estoy seguro que Yoshiko pensará como usted, pero mi lugar ahora está justo aquí. Con ustedes y en la espera de Yoshiko…— aseguró el castaño con una sincera sonrisa. La madre de su amada, se puso de pie para abrazarle y el padre estuvo a punto de agregar algo, cuando la sala de espera, se llenó de repente de varias personas. Ahí estaban, encabezados por Tsubasa y Taro, Genzo, Hyuga, Sawada, Jun, Ishizaki, Nitta, Soda, Jito, Sano, los Tachibana, Teppei, Taki y todos los miembros restantes de la selección, incluido el señor Katagiri, Sanae, Yukari, Yayoi y el entrenador Gamo. Hikaru se apresuró a acercarse a ellos:

—Chicos… pero… ¿qué están haciendo aquí?

—Pues que más— aseguró Taro en una sonrisa— Estamos aquí para apoyarte.

—Dinos ¿cómo está Yoshiko?— le preguntó Sanae

—Está inconsciente. En cuanto despierte nos permitirán verla… al menos, a sus padres. ¿Y el partido?

—Eso no importa ahora— aseguró Genzo— Lo importante es que Yoshiko despierte. Pero para tu alegría, ganamos— aseguró el arquero.

—Me alegro de eso… ¿Akai, vino con ustedes?— preguntó el defensa, el aludido saltó a la vista y saludó. Luego de agradecerle le supliera, Hikaru agradeció a sus amigos aquel apoyo. Resultaba esperanzador, leal y sobre todo conmovedor, que todas esas personas estuvieran con él. Muchas, ni siquiera se habían acercado alguna vez a su adorada Yoshiko y pese a ello, estaban ahí, con él, mostrando su apoyo y sumamente preocupados por el estado actual de Yoshiko.

:-:-:-:-:

=Una hora más tarde…=

—Familiares de Yoshiko Fujizawa— pidió el médico encargado apenas entró en la sala de espera. Al instante, la selección de futbol japonesa, Machida, Hikaru y los padres de Yoshiko se pusieron de pie. El médico sorprendido observó a todos los congregados en el lugar hasta que dio con los padres.

—Yo soy su padre— anunció el señor Fujizawa, el médico sonrió y se dirigió a él.

—Señor, su hija ha despertado. Hemos tratado su costilla y también su cuello, permanecerá un tiempo aquí mientras se recupera, la contusión en su cabeza ha disminuido considerablemente y en un par de días, cuando pueda reponerse en casa, le daremos de alta—

—Podemos… ¿pasar a verla?— preguntó la madre de Yoshiko, visiblemente entusiasmada, dada la emoción que le producía el saber a su hija despierta.

—Por supuesto, pero solo…— el médico miró a su alrededor, captando las miradas de todos los presentes puestas en él— Dos personas…— anunció y acto seguido se retiró.

—Señores, por favor, pasen… háganle saber que estamos aquí— expuso Machida en cuanto el médico desapareció. El señor Fujizawa miró a Hikaru detrás de Machida y le sonrió.

—Pasa Hikaru, a Yoshiko le gustará saber que estás aquí… ve con mi esposa y háganle saber a mi hija el apoyo que se ha reunido en esta habitación para ella— Hikaru sonrió agradecido y se reverenció, antes de seguir a la madre de Yoshiko hasta la habitación donde Yoshiko se hallaba.

Apenas entraron a la habitación, Yoshiko les recibió. Permanecía semi sentada en la cama del centro, sus brazos estaban moreteados al igual que su mejilla derecha y su frente. Tenía un labio roto y un collarín, producto claro de su lesión. No la habían vendado en la zona del tórax dado que así podrían impedirle respirar.

—Mamá…— susurró Yoshiko al ver a la recién llegada. Con sumo cuidado, la madre de Yoshiko se acercó y frente a frente, Hikaru que había permanecido detrás, se dejó ver con claridad—Hikaru…— el castaño sonrió y se colocó al lado izquierdo de la cama, permaneció callado mientras la madre de Yoshiko hablaba con su hija, con su mano sobre la de Yoshiko, la chica habló poco y finalmente, su madre se decidió a contarle sobre su estado a su padre, dejándolos solos.

—Ganaste el partido… ¿verdad?— preguntó Yoshiko en cuanto su madre cerró la puerta. Hikaru sonrió.

—No importa el partido. Me alegro de verte Yoshiko…— respondió Hikaru

—Quieres… quieres decir que no… que no… ¿no jugaste?— preguntó la castaña preocupada, a causa de su collarín, no podía mover demasiado rápido el cuello pero el defensa fue consciente de lo grande que se abrieron sus ojos. Con sumo cuidado se puso a la vista de Yoshiko, mientras tomaba asiento en la cama y apretó su mano dulcemente.

—Apenas llamó Machida, diciéndome lo que te había pasado, abandoné el campo. Un compañero, Akai, me cubrió y ganamos… vencimos. Pero no tienes que preocuparte por eso ahora, era solo un partido. Estoy seguro que podré jugar un mundial dentro de cuatro años o dentro de ocho, no importa… Si te perdía hoy a ti… ¿Tendría otra oportunidad? Hay muchos partidos y una sola Yoshiko— sentenció con dulzura el japonés, los ojos chocolate de Yoshiko se posaron en él, repletos de lágrimas nostálgicas. Su labio inferior comenzó a temblar, la mano de Hikaru sujetó la suya trazando círculos con un dedo entre su pulgar y su índice.

—Perdóname Hikaru… perdón… nunca quise que no jugarás… iba para el estadio, no me fijé al cruzar la calle y…—

—No llores Yoshiko, no soporto verte llorar… No debes sentirte mal… Fue un accidente. Estás bien y eso es lo único que me importa. Tal vez no es la mejor situación, pero no sabes la felicidad que me da tenerte en Japón de nuevo…— la interrumpió el castaño. Tras un par de frases más, Hikaru anunció la presencia de la selección fuera de aquella habitación, Yoshiko se mostró un poco más animada, pero no fue hasta que Hikaru prometió visitarla hasta el día en que saliera, que Hikaru se retiró, dejando a la enfermera que había entrado en la habitación para medicar a Yoshiko. Antes de que se quedara dormida, el defensa de acercó a ella, besó dulcemente su frente y susurró en su oído…

—Te extrañé…

:-:-:-:-:

=Dos semanas después… Sábado (10:00 AM)=

—No quiero— se quejó Yoshiko.

—Tienes que comer…— espetó Hikaru con la cuchara en la mano

—Pero no sopa de pollo…— replicó la castaña.

—Sienta bien para tu cuerpo, anda… come…— pidió el castaño una vez más.

—Ni siquiera estoy segura de que hagan sopa de pollo en el hospital—

—Come…— repitió el defensa, levemente sonrojado— Sino comes, no jugaré el siguiente partido y si no juego…—

—Bien, bien… comeré…— aceptó la chica, abriendo la boca. Hikaru introdujo una cucharada de sopa en su boca y sonrió satisfecho mientras Yoshiko tragaba. Cuando la sopa se terminó, hablaron un rato y el castaño se encargó de hacer unos cuantos chistes. Faltaba poco para que la enfermera llevara el desayuno de Yoshiko, Hikaru perdió todo el tiempo que pudo, hasta que dicho y hecho, la enfermera apareció con una bandeja llena. Un pequeño bol de arroz, una gelatina envasada, un vaso con jugo seguramente pasado y nada dulce.

—Yoshiko ya comió, una sopa de pollo, jugo de naranja natural y nada no saludable— aseguró el castaño apenas apareció la enfermera por la puerta.

—Señor Matsuyama, no puede estar introduciendo comida al hospital, creí que ya se lo había dicho— aseguró la enfermera, severamente.

—Lo siento, pero…—

—Que sea la última vez, volveré después para revisar a la señorita— cortó la enfermera, retirándose del lugar, Hikaru se pasó una mano por el cabello visiblemente nervioso y se sonrojó un poco. Yoshiko lo miró dirigirse a la puerta y cerrarla bien, algo sonrojado, sabía que Hikaru había estado haciendo de las suyas en sus visitas al hospital, pero tan pronto era descubierto, pensaba que se detenía.

—Te traje algo, pero tienes que prometer, no echarme de cabeza— le dijo el castaño cuando la puerta estuvo segura y acercándose a ella. Con cuidado sacó una caja de cartón de debajo de la cama, se miraba sellada y con un logotipo de Motomachi Cup Bake en las paredes de la caja.

—Me trajiste… ¿CupCakes?— preguntó la castaña con los ojos brillosos y una radiante sonrisa.

—De vainilla y fresa, con cubierta de frambuesa, naranja y cerezas…— respondió Hikaru sonriendo también. Yoshiko trató de sentarse un poco más en la cama, pues con el paso de los días su costilla rota mejoraba y era capaz de moverse un poco, lo cual le estaba valiendo ser dada de alta del hospital.

—Gracias Hikaru…— le dijo en cuanto el chico le tendió un CupCake sobre la mesita de la camilla.

—Lo que sea por ti…— respondió el chico.

:-:-:-:-:

=Una semana después… Domingo (09:30 AM)=

=Casa de los Fujizawa=

Había pasado un tiempo desde que Yoshiko estuviera en su antigua habitación. La casa que sus padres habían dejado al mudarse a Estados Unidos había sido habitada por su tía, pero con su regreso, su adorada pariente había salido de viaje por Francia. Ubicada en su cama, la castaña se sintió de nuevo en casa, pues había sido en Japón, donde se sintiera querida, aceptada y parte de algo… El Furano, la escuela, el equipo, el soccer y Hikaru, todo eso había forjado su infancia y guiado su adolescencia, una vez de regreso, no podía evitar sentirse completamente feliz.

Poco a poco, sus padres la dejaron, seguros de que El Enfermero Hikaru se haría cargo de ella. Aquellas tres semanas, el defensa japonés, había dejado el hospital solo para entrenar por petición de Yoshiko, pero había pasado día y noche encargándose de la chica. La había procurado en sus alimentos, le había llevado más de una golosina para hacerla sentir mejor, había comprado flores, peluches y pasaba las horas, leyéndole, arrullándola con sus conversaciones o haciendo dominadas para ella. Los partidos que se habían jugado, se había ordenado en la habitación pasarlos por la televisión en la mejor calidad, e incluso, el defensa había estado presente, cuando tocaban inyecciones para la castaña, quien se había aferrado como si su vida se fuera en ello, a su mano, en lo que el piquete pasaba.

No habían hablado de lo que les competía respecto a sus sentimientos, pero la presencia del otro, los mantenía en tranquilidad y su felicidad iba en crecimiento. Yoshiko adoraba ver a Hikaru practicar o jugar, amaba charlar con él y mirarlo cuando la enfermera lo regañaba. Mientras que el defensa, permanecía encantado con las sonrisas que Yoshiko le daba, con la ensoñación con que lo miraba entrenar y con su presencia, en el mismo lugar que él.

La selección había hablado con Hikaru animándolo a confesarle de una vez y para siempre sus sentimientos verdaderos y puros a la castaña, asegurando que no tenía por qué temer, porque de entre todas las respuestas que Yoshiko podía darle, un No, no estaba incluida.

Apenas desaparecieron los padres de Yoshiko, Hikaru se aseguró de que estuviera bien abrigada con una ligera manta, que las ventanas no estuvieran del todo abiertas y que en la televisión, pasara la famosa película Koizora, que tanto le gustaba a la castaña.

—Hikaru…— susurró Yoshiko cuando el defensa miraba por la ventana. Hikaru la miró y sonrió, Yoshiko aún llevaba el collarín y le habían prohibido moverse bruscamente, tenía que guardar reposo por tres semanas más, en lo que terminaba por curar su costilla.

—Dime ¿quieres algo?— preguntó el castaño.

—Sí. Palomitas… ¿se puede?— preguntó ella en una tímida sonrisa. El chico asintió con la cabeza y salió de la habitación, cuando regresó, la película estaba en pausa y Yoshiko se había movido a un extremo de ella— Ven, mira la peli conmigo… sino te gusta, podemos ver otra…— le dijo ella.

—No… está bien, esa me gusta— respondió el chico completamente rebosante de felicidad. Cuando tomó asiento, se recostó al lado de Yoshiko y sujeto el bol de palomitas entre una pierna suya y otra de Yoshiko, ella pulsó el botón de play en el control remoto y tomó la mano de él. La película comenzó y a medida que avanzaba, las palomitas se terminaban, el final, causó la nostalgia de Yoshiko, pero un cuidadoso abrazo del castaño, la hizo sentirse mejor, para cuando el filme terminó, Hikaru no quería irse, por lo que, se ofreció a ayudarle a la señora Fujizawa a subirle la comida a Yoshiko y miró con ella El increíble castillo vagabundo, rieron, comieron y solo cuando Yoshiko se quedó dormida, el castaño se despidió, dejándole una nota a su adorada castaña. Al otro día, tendría que jugar por la mañana, por lo que visitaría a Yoshiko hasta que el encuentro terminara.

Por la mañana, la madre de Yoshiko la despertó y encendió la televisión en el canal donde transmitirían el partido de Japón, le sirvió fruta picada y jugo de uva y antes de irse, le dijo…

—Esta nota te la dejó Hikaru, anoche— extendió el papel a su hija y salió. En la nota, se leía:

"Mi gol es para ti.

Buenos días, princesa."

:-:-:-:-:

=Esa noche… (09:00 PM)=

Dos ideas que al par brotan, dos besos que a un tiempo estallan, dos ecos que se confunden… esas son nuestras dos almas…— susurró. Alzó la vista del libro y lo cerró. Subió las mantas, cubrió bien a Yoshiko y cuando estaba por dejarla, retiró un mechón de cabello de su mejilla. Apagó la lámpara de noche justo cuando dejaba un beso en la mejilla de la castaña y susurraba algo, lo que siempre deseaba…— Te amo

Salió con cuidado de la habitación. Cerró la puerta lentamente y finalmente, cruzó el pasillo hasta las escaleras, bajó con cuidado, entró a la sala y encontró a la señora y al señor Fujizawa, mirando el televisor.

—Me retiro señores Fujizawa. Una vez más, lamento pasar tanto tiempo aquí… yo… me siento apenado…— comenzó a despedirse. La madre de Yoshiko se puso de pie y lo abrazó.

—Nos gusta mucho tenerte aquí, a Yoshiko le hace muy bien tenerte con ella— le aseguró la señora— Ve con cuidado a casa, felicidades de nuevo por el partido. Toma, ella me pidió que te lo diera cuando te fueras…— comentó entregándole al futbolista un pequeño papel doblado por la mitad, Hikaru se despidió y salió de la casa, despidiéndose una vez más. El papel que la señora Fujizawa se vio iluminado por los faroles de la calle, mientras lo abría, fue capaz de distinguir la letra de Yoshiko, medio ladeada por haberse acostumbrado a escribir en inglés, medio ilegible por lo débil de su cuerpo. Las palabras sin embargo, fueron completamente claras, cuando un farol las iluminó, Yoshiko le había respondido.

"Mis porras son tuyas.

Buenas noches, mi número 12"

Sonrió. Faltaba poco para que Yoshiko visitara al médico por revisión. Faltaba poco para que volviera a andar y pudiera salir. Poco y él planearía la mejor ocasión para decírselo, para rectificar sus sentimientos, para formalizar, aquella declaración que habían hecho en medio del aeropuerto, cuando ella partía a USA. Después de todo… ¿Yoshiko no podía rechazarlo, cierto?

Continuará…

:-:-:-:-:-:-:-:-:-:

N/F:

*El increíble castillo vagabundo(El castillo ambulante de Howl —Howl no Ugoku Shiro—) es una película de animación japonesa, basada en la novela de la escritora británica Dianne Wynne Jones.

*Koizora (Cielo de amorSky of Love) es una película japonesa del año 2007, que cuenta con su versión en drama. Fue protagonizada por Aragaki Yui y Miura Haruma.

*El poema que Hikaru recita en la última escena es de Gustavo Adolfo Becquer titulado "Dos rojas lenguas de fuego".


N/A:

¡Muy buenas noches a todas! Bueno, me es un gran placer traer esta segunda entrega de la historia, con un par de escenas que muestran la dulzura y el cariño que creo siempre hubo en esta pareja. Como mencione antes, quizás algunos detalles no coinciden, pero es que carezco de información sobre los sucesos. Espero que esto como a mí les haya parecido entretenido y dulce y que me hagan llegar sus opiniones respecto al contenido. ¡Evitad balonazos virtuales!

Bueno, como aviso, esta semana vuelvo al colegio, por lo que mis actualizaciones se volverán: semanales. Entre Un Furano enamorado y Puedo cambiarpretendo estar subiendo capítulo en ambas historias los viernes o más tardar los sábados. Por cualquier situación, trataré de regresar con capítulos extensos y de buen contenido, a quienes están estudiando, mis mejores deseos y a quien vuelve al colegio ¡ánimo y éxito! Saludos a todas. Y bueno… ¡regresa la ronda de respuestas! Donde estaré respondiendo a sus comentarios, conforme vayan llegando. ¡Bienvenidos a los nuevos lectores que se animan a seguir la colección!


Ronda de respuestas (R/R):

*noukinav018: Primero que nada, gracias por seguirme hasta aquí, me es un grato placer verte por mis fics. Respecto a esto, bueno, creo como tú que estos dos tienen mucha historia y que bien podrán sacarle provecho a mi gran proyecto. Espero que este te guste y que quizás, te animes a leer a Pierre. ¡Saludos!

*Dulce843: A sus órdenes, aquí el nuevo capítulo, espero te guste.

*Fuyuppe Ozora: ¡Bienvenida! Espero que esto te agrade y que conforme leas la serie, te animes a seguirnos hasta el final, los personajes y yo, tenemos mucho que dar y muchas sonrisas que deseamos robaros. ¡Saludos! Y muchas gracias por leerme.


Con cariño, JulyPotter31.


¡El balón es nuestro amigo!—